OCTAVIO ESCOBAR GIRALDO
La novela de Octavio Escobar es una panorama con matices y personajes. Centrada en episodios del inicio de la colonizacion antioque�a, crea unos caracteres que permiten ver, al traves de ellos y en el solo curso de un a�o, los principales derroteros dramaticos de esa genta. Sin embargo, en cierto momentos el panorama cambia de acento cuando remite a consultar el National Geographic para ver diferencias entre la guagua y el armadillo; o cuando pone a pensar en el sentido humoristico que tiene el uso de una moneda macuquina.
Ello quiere decir que han en
1851 un esfuerzo real de narracion en torno a unos personajes de la epoca, conectados con eventos sobre la fundacion de pueblos, las notas culinarias, las normas del latifundista Elias Gonzalez, y los imaginarios sobre el mapa del minero ingles J. Parsons, el novelista brasile�o Machado de Assis (1839-1908) en una comision corografica y otras exoticas definiciones astrologicas. En estos pocos ejemplos hallamos algo nuevo; descubrimos los indicios de que Escobar esta irrumpiendo en otro genero, el de la metaficcion, es decir, en una quiebra nada facil con la linealidad y la busqueda de lenguajes mas modernos. (...) La literatura moderna se viene nutriendo de este tipo de escritores (Auster, Gaddis, Foster Wallace, DeLillo) y de las maravillosas expediciones narrativas del espa�ol Vila-Matas y del argentino Piglia, que ya conforman una obra de ineludible evocacion iberoamericana. Si ello es asi, solo se puede decir que la novela de Escobar es todo, menos una novela facilista.
Jaime Lopera. �Facilista la novela historica? Lecturas de El Tiempo, octubre 2007.
Escobar no escribio, como dicen por ahi, una novela historica. La novela relata la historia de un a�o en la vida de Juan Escobar. Y, de paso, nos cuenta las vicisitudes de una serie de personajes memorables. Memorables porque no pertenecen a la Historia, sino porque sus preocupaciones, odios y amores, tienen esa singularidad de la vida humana que los hace irrepetibles, al mismo tiempo que comparten los rasgos universales de todos los amores y odios humanos y, por eso, pueden ser disfrutados por cualquiera (...) Uno de los logros de la novela consiste en mostrar, sin retorica ni politica, los problemas que implica la lucha por la propiedad. Es un acierto porque muestra lo que significa par un individuo andar por el mundo sin que pertenecer a nadie y sin que nadie le pertenezca (...) El humor que la recorre acaba de darle solidez a la historia.
Pablo Rolando Arango. La Patria.
La lectura es agradable. Abundan los dialogos. Los personajes se expresan a si mismos con un lenguaje directo, cargado de sabor regional, pero sin el abuso de localismos propio de las novelas costumbristas. Con frecuencia, y esto es visible en las novelas decimononicas, los dialogos se extienden innecesariamente, haciendo dificil y aburrida su lectura. En la novela de Escobar Giraldo, la narracion se impulsa por los dialogos. Pero estos asumen la forma del fragmento. Son cortos, revelan situaciones especificas, iluminan sobre el caracter de los protagonistas y sobre el contexto. Con frecuencia son, en si mismos, peque�as joyas de ingenio, microrelatos de gran valor literario. Entreverados entre los dialogos, encontramos peque�os textos historicos y de las fuentes citadas, o tomados de la tradicion oral, por ejemplo sobre como se prepara un plato tipico, como se cura una enfermedad venerea, historias de minas, matrimonios, junturas amorosas de todo tipo; la intervencion de los curas en las vidas privadas, los efectos locales de la politica anticlerical del gobierno, la circulacion de los chismes, las normas para fundar un pueblo, algun dato historico sobre la Concesion Aranzazu o sobre el contrabando que llegaba a la region a traves del Choco y Cartago, sobre las guerras civiles y las acciones militares (...) 1851, folletin de cabo roto, da cuenta de aquellos hechos de manera puntual, pero con un estilo jugueton y tomandose amplias licencias. Todo revela ironia y el proposito de desmitificar: el titulo, la parafrasis de obras conocidas, el juego de las fuentes narrativas, los dialogos entreverados que conducen la anecdota, las jergas concurrentes, la estructura basada en fragmentos significativos. Con tales elementos, el autor configura una nueva realidad historica, plenamente encajada en la cultura moderna; digo moderna por no decir postmoderna.
Alvaro Pineda Botero. Lumina Spargo.
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