Sybil

¿Y aquí qué anuncian?

Cuando empezaba Bachillerato me perdí un par de clases de matemáticas, por enfermedad, y nunca supe calcular el número e. En Segundo, me ocurrió lo mismo el día en que explicaban qué eran las integrales. Como resultado, mi vida profesional, hasta entonces pensada para el campo de las ciencias, se dedicó por completo a las letras, incapaz de descifrar las matemáticas que durante dos cursos poblaban la pizarra un día tras otro.

Ahora tengo la sensación de que ha ocurrido lo mismo, pero con la publicidad. ¿Cuándo han explicado las instrucciones para entender los nuevos anuncios? ¿Dónde estaba yo entonces? Porque, hombre, vale que, como no tenemos antena, no podemos ver la tele con nitidez y que las letras son muy borrosas, pero es que ya no entiendo ni la mitad, ni ganas que tengo de intentar esforzarme en algo como un anuncio. Es más, muchas veces ni me entero de lo que intentan venderme, pues me alegro.

¿Por qué las chicas con problemas no "transpiran" gracias al nuevo desodorante? ¿Por qué yo no logro transpirar y me limito a sudar? Supongo que será por lo mismo por lo que yo no visualizo las cosas, las veo...

Tampoco entiendo la gracia de ese anuncio de Vía Digital en el que se muestra a un montón de gente a oscuras mientras que nosotros sí los vemos. Da miedo el spot en cuestión, vamos, que parece que el satélite te lo va a instalar el primo de Freddy Kruegger, y te hará una visita por la noche.

Me parece muy bien la creatividad de los publicitarios, y suele gustarme su trabajo, pero, hombre, dentro de unos límites... Es maravilloso que intenten darle un aire nuevo a los de detergentes, que falta hace; a los de colonias mejor ni intentar entenderlos, pero los de coches, bebidas, yogures... ¿Por qué tienen que convertirlos en películas de arte y ensayo? ¡Viva los anuncios divertidos, estimulantes! ¡Abajo los bodrios crípticos e indescifrables!

Ya ni la caja tonta es lo que era... que cruz, señor, que cruz.

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