Sybil

Al pan, pan y al vino, vino

Una de las tonterías más grandes a las que nos enfrentamos día a día en los últimos años, y mira que se oyen tonterías, es la del "lenguaje políticamente correcto". Poco a poco, los ancianos han pasado a ser "personas de la tercera edad", los muertos civiles en una guerra a "daños colaterales", los ciegos a "discapacitados visuales", las criadas, a "asistentas del hogar" y Namibia es ahora "un país en vías de desarrollo" .

El origen de este desaguisado lingüístico tal vez haya que buscarlo en los mismos que se empeñaron en utilizar "fiscala", "concejala", "presidenta" y todas esas terminaciones femeninas de nuevo cuño que obligaron al idioma castellano a retorcerse y a las academias de la lengua española a hacer encajes de bolillos o agachar la cabeza, desalentadas. ¿Acaso es una concejal menos mujer por ser llamada así? Es de suponer que cualquier día vendrá el contraataque y surgirán periodistos, electricistos y demás. Cosas veredes.

Pero esa es una batalla perdida, la que ahora se está disputando es la de lo políticamente correcto, la sustitución de adjetivos y sustantivos por circunloquios eufemísticos. Supongo que todo empezó con la buena intención de conseguir que determinados colectivos (porque ya no hay grupos de personas, sino colectivos) no se sintieran ofendidos por cómo se les denominaba, tal vez los países del Tercer Mundo decidieron que el progreso comenzaba considerando sus intentos por el desarrollo, o los cojos se sintieran dolidos al ser considerados como tales o como minusválidos.

Hasta aquí, aceptable.

El problema es que estos eufemismos se han ido extendiendo con rapidez,los militares se dieron cuenta de lo rentable de las "bajas colaterales" de cara a la opinión pública (así no da la sensación de que ha muerto alguien) y ¿quién diría que bajo "el incremento de los precios de los carburantes" se encuentra nada menos que la subida de la gasolina?, mucho más vistoso sí queda, sí. El absurdo alcanza uno de sus momentos elevados en la Tercera Edad; vale que viejo puede quedar ofensivo, pero ¿anciano?, ¡ah! que resulta que no se incluye a las mujeres... entonces sí, mejor Tercera Edad que la estulticia de las barritas: ancianos/as... Tercera Edad y tan frescos.

Me pregunto hasta dónde llegará el disparate: Los gordos ya son obesos y los jugadores son ludópatas; los vagabundos, "sin techo"; los negros son personas de color; las guerras, conflictos armados (los que crean las bajas colaterales) y los terroristas, en la misma tónica, son "grupos armados".

¿Los zurdos pasaremos a ser personas "de lateralidad izquierda", o, peor aún, "discapacitados diestros"?, ¿los niños, "personas de la Primera Edad"? y los gilipollas, ¿"personas discapacitadas socialmente para vivir con el resto de colectivos dadas sus características"?

Al tiempo.

 

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