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El Delfín

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En un hermoso valle, cerca del manantial, vivían millones de animales, incluyendo al humano; felices en paz y armonía.

Un día, en que solo se escuchaba el croar de las ranas, comenzó a llover y el valle comenzó a inundarse. Los días pasaron, seguía la lluvia, desastre y muerte acechaban...

Un animal pequeño y de apariencia extraña, comenzaba a ahogarse, no podía nadar, no tenía aletas, no podía volar, no tenía alas e incluso no podía caminar, pues no tenía patas. Asustado, comenzó a arrastrarse moviéndose apenas unos centímetros. Después de unas horas murió.

Días después dejó de llover, más los animales no salieron sino hasta más tarde. Al llegar al charco vieron al pequeño muerto... algunos animales se sentían culpables, otros solo murmuraban que fue mejor su partida, quizás no podría adaptarse a su medio, o tal vez soportar su fealdad.

Los animales decidieron migrar, buscando un mejor lugar donde vivir. El hombre se quedó solo en medio del pantano, más no resistía la soledad.

En un momento creyó que moriría, pero algo lo hizo cambiar de opinión, una bella y rara especie de mirada dulce y a la vez imponente; de cabello largo y rojos labios. Se acercó y dijo, "he venido de lejos para reinar nuevas tierras, la era de la evolución se acerca..." Dijo llamarse Mujer, se quedó junto al Hombre para juntos reinar. Se fueron de esas tierras buscando otras sin lluvia ni sequía.

En cuanto a los animales, evolucionaron, como había dicho la mujer. Entre ellos estaban los primeros: gato, liebre, perro, oso, tigre y león; tordo, buitre, águila y tucán; Tiburón, Medusa, Foca y Salmón. Más aunque evolucionados, se preguntaban aun ¿Qué hubiera sido del animal pequeño y feo?... La respuesta no estaba lejos, pues al otro lado de la montaña, había un enorme río, del río saltó un hermoso pez de forma alargada, era el más hermoso entre todos, tenía aletas, patas y unas fuertes alas; grande y fuerte, con los más maravillosos colores jamás imaginados.

Los animales pensaban y pensaban, pero no encontraban respuesta alguna... ¿De qué animales habría evolucionado?

Un día se armaron de valor y preguntaron al animal. Se sorprendieron con su respuesta:

- Yo fui un animal pequeño y feo, sin extremidades, sin amigos ni parientes, sufrí mucho, pues no podía moverme. Morí ahogado; más una luz, una maravillosa luz me alumbró aquel camino oscuro, mostrándome que yo no era como creía, sino más. Resucité entonces con esta forma maravillosa, pasó un tiempo y me crecieron estas aletas, con las que puedo nadar libremente; estas patas, con las que puedo caminar a donde vaya el sol, y estas alas, las que usaré siguiendo la primavera a lugares más cálidos.

Los animales quedaron extrañados, no sabían que decir.A medida que pasaba el tiempo algunos animales comenzaron a sentir celos de aquellos maravillosos colores, más no lo demostraban, temían el enojo de sus compañeros.

Al pasar el tiempo fueron evolucionando y llegando más especies, más otra duda quedaba en la mente de los animales: ¿Que sería del hombre?
Esta otra respuesta tampoco estaba muy lejos; después de unos días llegó el hombre acompañado de la mujer.

Estaban todos nuevamente reunidos, más al animal de los colores no le agradaba la compañía del hombre.

La mujer preguntó sobre los nuevos animales, y con sorpresa supo el hombre sobre animal colorido; logró enterarse también de los celos que muchos tenían por aquel animal. El hombre, siempre con ideas malévolas, pensó en una manera de quitar al animal aquellos fabulosos colores y extremidades. Estuvo día y noche con experimentos, y al fin, aquella fórmula fue terminada.

"Hoja de lifkoy mezclada con dos ramitas de ferzo y un tallo de flor de Keln"
En la noche la malvada pócima fue aplicada; más no como indicó el hombre, pues debían untarla en su boca, y el animal dormía en el agua con solo la espalda al descubierto. Allí fue donde la aplicaron, luego se preguntaban: ¿funcionaría de esa manera?.

Al amanecer, todos los animales se hacían los desentendidos y miraban cuidadosamente al animal, el que había quedado completamente plomo. Se sentía mareado y con fuertes dolores de cabeza. Ya no era libre, pues ni alas ni patas tenía, y en el lugar donde untaron la mezcla le creció una aleta puntiaguda, la cual le molestaba.

El humano le dijo al pez:
- ¡Al fin, eres feo de nuevo! Este es el fin de tus colores y libertad, "del-fin".

El animal "delfín" sabiendo lo que se proponían se alejó de ese río y llego al mar donde se quedó.

Por otra parte, los animales vieron el mal que hicieron y desterraron al humano de aquellas tierras fértiles. Pasado un tiempo, los animales decidieron buscar al delfín, siguiendo el camino que tomó. Pidieron disculpas y queriendo reparar el daño, le ofrecieron amistad eterna. El delfín comprendió que fueron solo celos del humano, y a medida que pasaba el tiempo lo iba perdonando.

El humano llevando una gran culpa, se propuso que si se topaba nuevamente al delfín le pediría disculpas...

Y así fue, hoy humano y delfín son amigos, juntos surcan la mar haciendo delicia de los espectadores. El humano no recuerda lo sucedido, pues tiene ya tantas cosas que pensar, que olvida lo más importante. El delfín, en cambio, lo recuerda con claridad, pero toma al humano como compañero, aunque muchas veces cometa errores.

Ahora y siempre, Delfín y Humano, juntos por la eternidad.

...Pero... ¿Podremos observar el milagro para nuestros ojos del animal más bello y libre del mundo?

 

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