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La
historia del M.S.T ya es bastante conocida por toda
nuestra militancia. Todos debemos saber que, a lo largo de
los últimos 15 años de nuestra trayectoria, pasamos por
diversos períodos que caracterizaron al M.S.T como un
movimiento social. Así, tuvimos un primer período de
1979 a 1983, que fue el proceso de crecimiento y
consolidación en cuanto movimiento social articulado a
nivel nacional. Fue el período en el que se realizaron
luchas localizadas, o sea, ocupaciones masivas de tierras,
en varias regiones o estados. Pero todavía estaban
desarticuladas entre si. De el intercambio de
experiencias, de ideas y de conocimiento entre los líderes
de esos procesos de luchas concretas, para el cual la
Comisión Pastoral de la Tierra tuvo un papel muy
importante, surgió la necesidad de un movimiento
nacional, que se constituyo formalmente en enero de 1984.
De
1984 a 1989, fue el período de consolidación del
movimiento a nivel nacional, su ampliación hacia casi
todos los estados del Brasil, y su afirmación como una
corriente especifica de forma de lucha por la reforma
agraria en el Brasil.
Después,
de 1990 a 1994, enfrentamos muchos desafíos y una
ofensiva del
gobierno de Collor, que además de no querer la reforma
agraria, tomo la decisión política de reprimirnos en
cuanto movimiento social. Fue un período de resistencia,
de mucha persecución, prisiones, y finalmente, con la
derrota política del gobierno de Collor, alivio.
De
1994 al 2000, fue el período en el que el movimiento paso
a enfrentar no solo al latifundio como enemigo de la
reforma agraria, sino al modelo económico neoliberal –
con el nuevo proyecto de la s elites brasileras de
abandonar todo proyecto nacional, de modernizar la
agricultura vía grandes complejos agro - industriales
multinacionales – trajo desafíos aún mayores para la
lucha por la reforma agraria.
Durante
la evolución del movimiento muchos desafíos fueron
enfrentados. Muchos de
ellos todavía persisten y otros fueron superados.
El hecho mas importante es que nuestro movimiento se
consolido, creció y hoy es una referencia en la lucha por
la reforma agraria, no solo en el brasil y en América
Latina, sino en el mundo.
Sin
embargo, a los efectos del estudio preparatorio para
nuestro Cuarto Congreso Nacional, que va a analizar los
desafíos actuales que enfrentamos en la reforma agraria,
queremos recordar con todos los militantes, algunos desafíos
históricos organizativos que el M.S.T supo superar y que
fueron impresindibles para constituirse en un movimiento
fuerte y de nivel nacional. El estudio de la superación
de esos desafíos debe servir como lección histórica,
tanto para los nuevos militantes, para que se mantengan
vigilantes, como para los nuevos movimientos sociales en
el campo.
Entre
los diversos desafíos históricos organizativos que el
M.S.T enfrento y supero, queremos destacar:
1.
La lucha de masas como única forma de avanzar
en la lucha
por la reforma agraria.
Aprendimos
con nuestra experiencia particular en las ocupaciones de
tierra ocurridas en el período de 1979 a 1983. Aprendimos
con la experiencia histórica de otras organizaciones
campesinas brasileras que actuaron antes que nosotros, y
aprendimos con la experiencia histórica
clase trabajadora a nivel internacional, que las
conquistas sociales suceden
cuando hay luchas de masas. O sea, cuando el pueblo entero
participa.
Esta
afirmación parece simple y obvia, pero en aquellos años
de vigencia de la dictadura militar predominaban en el
medio sindical los métodos carneros, la practica
principal era de representación.
Siempre
alguien hablaba y luchaba por los trabajadores, como si la
simple buena voluntad, el llenarse de audiencias,
reuniones y entrevistas en la prensa, pudiese sustituir la
fuerza principal, que era la fuerza del pueblo en
movimiento.
De
ahí aprendimos, y defendemos ese desafío histórico: el
pueblo solamente tendrá la fuerza para enfrentar el
latifundio y conquistar la tierra, si el mismo lucha, si
se pone en movimiento. Lo mismo después del fin de la
dictadura militar, en 1985, con la llamada nueva república,
muchos militantes simpatizantes de la reforma agraria y
miembros de partidos de izquierda fueron a actuar en el
gobierno, e intentaban acomodarnos diciendo que el nuevo
gobierno de la nueva república haría la reforma agraria.
Nosotros nunca creímos en el gobierno. Creemos solo en
nuestra capacidad de movilizarnos.
Si
tuviéramos fuerza de luchar y movilizar mucha gente, la
reforma agraria avanzaría, en caso contrario no alteraríamos
la correlación de fuerzas en la sociedad.
O
sea, la correlación de fuerzas en la sociedad brasilera
solamente será alterada favorablemente a la reforma
agraria, si los trabajadores primero luchan y se
movilizan, y no si apenas se quedan esperando por la ayuda
divina o del gobierno, o de otros apoyos.
2.
Nuestra fuerza depende del número de
trabajadores que conseguimos organizar
El
segundo desafío histórico fue comprender que además de
la justeza de nuestra lucha, de la perversidad del
latifundio, de la injusta distribución de la propiedad de
la tierra, nuestra fuerza seria medida por nuestra
capacidad de organizar y movilizar centenas, millares,
millones de familias de trabajadores.
Siempre
reflexionamos que la fuerza del latifundio y de la burguesía
esta en su poder económico, en su dinero. La fuerza del
Gobierno, del Estado esta en la utilización de las leyes
y las fuerzas armadas ( P.M, etc. ) y la fuerza del
pueblo, en la capacidad de juntar, de organizar mucha
gente. Nuestra fuerza esta en el número.
Por
eso, implementamos el método también de movilizar
siempre, para cualquier actividad, cuanto mas gente mejor.
Es siempre llevar a toda la familia; hombres, mujeres, niños,
jóvenes y adultos. Bebes y ancianos.
3.
Autonomía
en relación
a
otras organizaciones
Había
una tradición histórica en los movimientos campesinos de
Europa y también de América Latina, de haber sido
creadas por la iglesia o partidos políticos y de ellos
dependieron, transformándose en dependientes doctrinaria,
ideológica y políticamente.
En
la izquierda se decía que los movimientos de masas eran
apenas correas de transmisión de los partidos políticos.
Vimos que muchos movimientos campesinos fueron derrotados
en la historia por causa
de esa dependencia. Y, por eso, aprendimos que
nuestro desafío era nacer independiente, con autonomía.
Por eso defendemos desde el inicio que el M.S.T debería
ser autónomo de la iglesia y de los partidos políticos.
Y nos
constituimos como un movimiento social autónomo, que
piensa con su propia cabeza, que camina con sus
propias piernas, y que mantiene relaciones
fraternales con otras organizaciones, sean religiosas,
sean de la clase trabajadora, pero manteniendo la autonomía.
4.
Aplicación de los principios de organización
Aprendimos
con la historia de otros movimientos campesinos y de la
clase trabajadora en general, que muchos movimientos
fueron derrotados por desvíos de la forma de organizarse.
Muchos se basaban apenas en líderes personalistas, carismáticas,
y aveces hasta religiosos. Otros tenían estructuras muy
centralizadas. Muchos que fueron derrotados no se
preocupaban en formar cuadros, en organizar las áreas
conquistadas, etc ... de todo ese aprendizaje, tratamos,
desde el inicio, aplicar como desafío histórico,
principios de organización que pudiesen prepararnos mejor
para las dificultades de la vida y de las batallas que venían.
Así, aplicamos desde el inicio principios como:
Dirección
colectiva, colegiada, huyendo del presidencialismo y del
personalismo; división de tareas entre toda la
militancia, ampliando los espacios y dando oportunidad a
todos los que querían participar, potenciando aquellas
actividades que mas se adecuan, formación permanente de
cuadros y militantes; amor al estudio; planificación de
las actividades; vinculo permanente con nuestra base.
5.
Luchas a
nivel nacional
Los
campesinos en general tienen una tendencia a mantener su
lucha a nivel local. Y, apenas, localizan el problema en
su comunidad. Y no consiguen localizar el contexto histórico,
las causas de los problemas y como funciona la sociedad. Siempre que los campesinos mantuvieron su lucha apenas a nivel local
fueron derrotados. Hasta pueden conseguir algunas
conquistas, pero esas conquistas se transforman en pequeñas
ventajas corporativas y no representan avance social o
conquista para todos los campesinos. Por eso, aprendimos
que en la lucha por la reforma agraria sería
imprescindible, para que avance, que las luchas por las
tierras y por la reforma agraria tuviesen un alcance
nacional. Solamente así, representaría un enfrentamiento
con la política general de la burguesía y su proyecto.
El
M.S.T consiguió consolidarse y crecer en estos quince años
porque consiguió superar esos cinco grandes desafíos
históricos.
San Pablo, Junio del 2000
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