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El sexto sentido (1999). Película de M. Night Shyamalan. Con Haley Joel Osment, Bruce Willis, Toni Collete.

El sexto sentido



elToni Collete y Haley Joel Osment en una Filadelfia llena de fantasmas



El sexto sentido es una de las mejores películas del año, de las más personales y espirituales que se han exhibido, y con una de las más notables actuaciones de un niño (Haley Joel Osment). Asimismo es la película con el twist (giro violento del argumento) más bien llevado y enriquecedor que se haya podido imaginar; dentro de un tacto narrativo que usando tensiones del género terror y el melodrama social, desarma las convenciones del primero. Por supuesto, el entusiasmo no puede menos que llevar a destacar al director y guionista de la cinta, M. Night Shyamalan, nacido en 1970, de origen hindú, pero criado en Filadelfia.

El niño Cole Sear (Osment) atormentado por la aparición de fantasmas de distintas categorías, es auxiliado por el especialista en psicología infantil Dr. Malcom Crowe (Bruce Willis). Cole, de familia pobre, vive únicamente con su madre (Toni Collette), en la ciudad de Filadelfia, retratada en la película como una de las más tradicionales y opresivas de los Estados Unidos. El Dr. Crowe ayuda al niño haciéndole entender que los fantasmas lo buscan porque necesitan de su ayuda, de esa manera lo lleva a una especie de reconciliación o Epifanía de las posibilidades de la muerte en general. Paralelamente, el matrimonio del Dr. Crowe se encuentra naufragando. El argumento lleva, asimismo, a la resolución (de manera optimista) de este naufragio.

Con este, en apariencia convencional argumento, El sexto sentido es varias cosas a la vez, y son permitidos varios ángulos para verla y juzgarla. Aquí propongo algunas de estas cosas que la cinta es, algunas de las perspectivas que permite.

1 Una película sobre el miedo

Y no simplemente una película "de miedo". Los trucos para manipular a los espectadores, típicos de las cintas de terror (incluida sea la reciente El proyecto de la Bruja de Blair) aunque presentes en el argumento, trascienden hacia una interpretación espiritual (y algo melodramática) de la muerte. La muerte de los seres queridos es una irrealidad, una irresolución o un enigma. Por eso persisten esas muertes, y esos acertijos que ya Hamlet cantó (si la muerte es sueño, qué sueños soñarán los muertos). El Dr. Crowe, premiado por el Estado y la cultura gracias a su precisión y habilidad para curar la mente de los niños, descubre ante el testimonio de un expaciente suyo, quien lo amenaza con una pistola la misma noche de su premiación, que ha sido incapaz de curar el miedo humano.

2 Una película sobre las brechas sociales

Como penitencia, el Dr. Crowe se hace cargo de la cura de un niño que jura ver fantasmas. Un asunto decisivo es que este niño pertenece a una clase muy inferior a la que se ha movido hasta entonces el Dr. Crowe. La madre del niño tiene dos empleos para poder mantenerlo, y vive sólo con él, en una casa de calefacción deficiente y mesa sin mantel. La relación del niño Cole con los demás, especialmente en la escuela, no es menos atormentada de la que tiene con los fantasmas. En un medio de niños consumistas (como su supuesto amigo Tommy Tammisimo quien filmó un comercial para T.V.), Cole es un niño "medieval" (un verdadero "otro") por los grados de conciencia que desarrolla, más allá del supuesto superficialismo infantil que patrocinan generalmente los medios de comunicación. (Nota curiosa, el niño Haley Joel Osment hizo pruebas, sin suerte, para protagonizar el Anakin Skywalker de La amenaza fantasma)

3 Una película sobre la soledad de un niño

En la línea de los 400 golpes (Francoise Truffaut), El sexto sentido ilustra la soledad de un niño, y su distanciamiento con el entorno. Al cometido neorreal de la película de Truffaut, se impone, en El sexto sentido una visión terrorífica que después se va convirtiendo en espiritual y reconciliadora (con visos de sentimentalismo y mucha ironía). Del miedo a los muertos, el niño Cole pasa a resolverles los problemas. Una niña recién muerta (de familia de abolengo) le da un casete de video, en el que revela que fue asesinada por su propia madre. El sexto sentido es una película que ilustra la crisis de la familia modélica hipotética, en un sentido parecido a El resplandor (Staley Kubrick, 1979). En ésta última, la neurosis del padre (Jack Nicholson) lo convertía en la mayor amenaza para su propio hijo y su mujer, en una mansión habitada por estratos superpuestos de fantasmas.

En El sexto sentido la crisis del niño está relacionada con la ausencia del padre (hijo de madre soltera) que es sustituido por la figura del psicólogo fracasado o equivocado, que a su vez no tiene hijos en su matrimonio. A la postre, el héroe de la cinta es el niño porque es quien salva y reconcilia la realidad de la muerte con la perspectiva de los vivos. La familia tradicional pequeñoburguesa, aparece en la película como una hipótesis inválida, estéril y muerta, reducida en la aguda perspectiva del director, a un auditorio lleno de cámaras de video que filman las gracias de sus hijos. Este hedonismo estéril sólo es rebasado por el niño héroe de clase social baja, coeficiente intelectual alto, y potencialidad ultrasensorial.

Así El sexto sentido sigue la tradición cinematográfica de ciertos héroes. Casi al final de la película Cole ya integrado al teatro del colegio, hace de rey Arturo; y la última conversación con el psicólogo se encuentra jugando con la espada, en una referencia a los héroes del cine de aventuras. También hay lo que parece ser una referencia irónica a Titanic con Cole montado en un carrito de supermercado que mueve su madre, y extendiendo los brazos al estilo de Leonardo Dicaprio en la proa del barco. A pesar de este heroísmo, y de los toques sentimentales, El sexto sentido no narra una historia hipócrita: se limita a aclimatar y justificar la pérdida del padre, que en realidad nunca es sustituido por el psicólogo, y el reconocimiento de los valores de una familia por fuera de los esquemas hollywoodenses clásicos, reivindicando a la madre soltera y pobre, y por supuesto a su hijo.

4 Una película sobre Filadelfia

El sexto sentido, gracias a la inteligente puesta en escena de Shyamalan, presenta a una Filadelfia en otoño fantasmal de por sí, donde "casi cada edificio tiene una historia". Shyamalan recorre el subconciente de la ciudad, por así decirlo, tanto como Rocky (1976) hacía un idilio de su vida popular. Sin éxtasis propagandísticos y turísticos (que Rocky sí los tenía; por ejemplo la famosa carrera de Silvester Stallone, con música trepidante, que culminaba en las gradas del museo de arte), El sexto sentido más bien lleva a pensar en la tradición autoritaria e intolerante sobre la que se fundó la civilización gringa. El profesor pregunta, por ejemplo, que qué fue antes el edificio de la escuela, y sólo el niño Cole lo sabe realmente: aquí ahorcaban gente. Cole lo sabe porque su sexto sentido le permite verlo y saberlo. Este microrelato se refuerza desarmando la sanidad de la educación, cuando el orondo profesor se transforma en tartamudo. Siendo Shyamalan de origen hindú, su visión de Filadelfia es pesimista e irónica. Por cierto Shyamalan aparece en la película: es el doctor que atiende al niño luego que es atormentado por sus compañeros de clase (y por los muertos) durante una fiesta de cumpleaños.

5 Una película que es un contratexto

Como muchas películas valiosas, El sexto sentido remite a otra serie de filmes, o de gestos y actitudes cinematográficas. Su referente principal es la película de terror tradicional. Como muchas otras películas de "muertos vivientes" o extraterrestres, permite interpretaciones sociológicas o psicoanalíticas, en sentido parecido a las películas de George Romero, por ejemplo, o Encuentros cercanos del tercer tipo de Spielberg, o Contacto de Robert Zemeckis. Confrontado con El exorcista o La profecía y tantos otros subproductos, El sexto sentidolibera de culpabilización al protagonista infante, y desarma por tanto una estrategia básica. Comparado con El proyecto de la bruja de Blair, El sexto sentido resuelve la parsimoniosa nadería en que cae El proyecto… otra de las mejores cintas recientes del cine de terror. El sexto sentido es de una felicidad resolutiva envidiable, tanto que uno sale del cine creyéndose que habrá en el futuro valiosas batallas espirituales que emprender, y recordando apotegmas como el que puse de epígrafe en este artículo, o como aquel que cantaba Silvio Rodríguez: "la medicina escasa, la más insuficiente/ es la de remediar la mente".


Ver crítica de El Protegido (Unbreakable, 2000)


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