Ausente de códigos occidentales, el
Ayekatuwe - música mapuche no
es fácil aprehenderla fuera de su orden único. Incluso posee aspectos
no presentes en otros sonidos aborígenes. La evidencia es que algo
ocurre en lo profundo, en los espíritus de ejecutores y oyentes
de los sones del Kultrun,
las Kaskawillas, las Pibilka, la Trutruka, el Ñolkiñ, el Trompe
o de los Piloilo.
Es que algo de mágico tienen esos
ritmos espontáneos, ajenos de protagonismos, transmisores de nada
más que lo cotidiano. La voz de
nuestra cultura Mapuche
(Los Hombres de la Tierra).
Una
sabia conexión con la divinidad de Nguenechen.
Para
nuestra gente mapuche nuestra música es el instrumento que vincula
lo contemporáneo con los tiempos primeros.
Es lo innato, otra expresión de coherencia
con la Bill Mongen,
con la madre naturaleza.
Para
nuestra gente o peñi, lagmuen mapuche
la música es algo común y un derecho
que tienen todos, desde los niños hasta los ancianos, no es privativa.
Es la voz de la cultura - transmitida de generación a generación
- que surge en forma espontánea, innata, y se expresa.
El Ayekantuwe, aparte de ser esa expresión profunda
y cotidiana que conecta en nuestro al pueblo mapuche con las divinidades,
con su universo, también, en un tiempo, fue la aliada perfecta para
que el joven enamorado, a través del Trompe
o
el canto conquistara el corazón de su amada.
Nuestra música mapuche tiene su origen en las rogativas a chaw
Nguenechen, la máxima divinidad. un sentido que se mantiene hasta
hoy, aunque también los instrumentos están presentes en las fiestas
familiares.
Antes de iniciar una rogativa, es el instante en que afloran
los sones para oficiar un Purrun, un baile dirigido por
la Machi y su Kultrun, elemento indispensable. Ella es la
que guía el resto de los instrumentos como la
kaskawilla,
ejecutada por la Ñankan (niña
ayudante de la Machi) y con sonido que permite
entrar en transe a
la Machi. También dirige a los kuriche,
quienes con la Pifilka
y sus Mamulkawellu
(caballo de madera ) bailan y alegran a la concurrencia.
De ahí vienen otros, tocando el Ñolkiñ (los Ñolkiñtuwe)
y los que tocan la Trutruka
(los Trutrukatuwe). No es forzoso que ellos anden bailando,
más bien acompañan a la gente que participa en el
Purrun.
Los bailes que desarrolla nuestro pueblo mapuche consisten en
la imitación de aves como el keltewe o
el avestruz. El tregunpurrun,
con sus movimientos inspirados en
el keltewe,
es el más conocido y que le gusta más a los jóvenes. o el Choikepurrun,
imitación del avestruz. La mujer mapuche
anda con un reboso abrochado con el
Tupu (broche mapuche). Cuando comienzan a bailar se echan
para atrás el reboso y baila con el
Trapelakucha a
la vista se ven muy lindas. Muestran el Trapelakucha,
el Trarilongko
y
el Tupu
con movimientos iguales al caminar
de las aves.