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Profecía: Pronto pasará al olvido

Se agudiza la sequía de ideas en Hollywood, por lo cual hoy abundan las nuevas versiones de antiguos éxitos. Si cuando termine de ver La Profecía quiere rentar la original en el videoclub nadie lo culpará de ello. Tiempo pasado...

The Omen
Liv Schrieber, Julia Stiles, Mia Farrow, Seamus Davey-Fitzpatrick
Dirigida por John MooreWarner/2005

JUNIO, 2006. Las ofensivas de Hollywood contra la Iglesia católica no son cosa nueva. En 1974 El Exorcista marcó el camino de la que luego sería una serie de tres cintas que recaudaron cantidades importantes, sobre todo la primera, filmada en 1976, estelarizada por Gregory Peck y Lee Remick. Era una historia ficticia que, de todos modos, causó controversia similar a la de El Código da Vinci, esto es, quienes veían en La Profecía algo real, escondido en oscuras conspiraciones de El Vaticano.

La sequía de ideas por parte de los estudios se ha agudizado de modo que las nuevas versiones han abundado con furor (¿gusta usted hacer un recuento en lo que va del 2006? Se va a sorprender), y aunque la mayoría han resultado en fracasos relativos o totales, veremos la tendencia durante un par de años más. Es curioso, por otra parte, como a esas nuevas versiones (ej. Poseidón) se les quita toda referencia religiosa excepto cuando la mención al catolicismo es directa, y esa referencia ha variado muy poco si la contrastamos con la que Hollywood tenía en 1976.

La Profecía empieza con un divertido momento de los estudios: Durante una reunión, creemos que ultrasecreta, en El Vaticano --y donde aparece un actor que personifica Juan Pablo II en sus últimos días de papado--y a través de una presentación en Powerpoint, los altos jerarcas eclesiásticos discuten los encabezados de la prensa, el atentado a las Torres Gemelas, los tsunamis, los terremotos y los huracanes y lo comparan con el Libro de las Revelaciones... todos ellos parecen confirmar los temores de El Vaticano respecto a la futura llegada de un ser siniestro. Pura fantasía hollywoodense.

Enseguida las cámaras nos llevan a un hospital donde Katherine (Stiles), la esposa de Robert Thorn (Liever), un diplomático de Estados Unidos en Inglaterra, pierde a su hijo al nacer de modo que el sacerdote del hospital sugiere cambiarlo por un bebé que perdió a su madre en el mismo proceso; "Dios nos perdonará por este pequeño engaño", asegura el prelado.

Lo que ambos ignoran es que el bebé, nacido un 6 de junio (día del estreno mundial, por cierto) es en realidad hijo de un chacal y viene predestinado a convertirse en el Anticristo. Nadie logra percibir el peligro pese a que el niño nunca se enferma, los animales le temen y posee información imposible de acumular para alguien de su edad. Todos aquellos que han investigado y descubierto algo raro morirán violentamente, como el padre Brennan (Postlewaithe). Solamente la niñera de Demián (Mia Farrow) parece inmune a esa suerte, elemento clave del filme se supone no debemos revelar aquí.

El otro momento jocoso de la cinta ocurre casi al final. En un Hollywood que se dice políticamente correcto y que jura rechazar toda superchería que ofenda a los multiculturalistas, Demián levanta la mano del presidente de Estados Unidos. Fue entonces cuando comprendí, tras hora y media de proyección, que La Profecía era, al salir los créditos, un churro, un motivo más para salir de la sala y rentar la original.

 

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