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¿Se desbielan los estudios Pixar?

Los genios que nos trajeron Toy Story, Finding Nemo y The Incredibles chorrean aceite con esta cinta que no logra carburar. Cars nos hace pensar si el modelo Pixar ya necesita cambio de carrocería

Cars
Voces en la versión original de Paul Newman, Owen Wilson Cheech Marin, Jay Leno
Dirigida por John Lasseter
Disney/Pixar 2006

J
UNIO, 2006. Los filmes animados son, lo hemos dicho en otras ocasiones, un escaparate del Hollywood que sabe hacer buen cine. Desde hace una década estas cintas también han acudido a las voces de famosos para hacer más agradable, y pasable, ese rato en la sala. Si nos concentramos únicamente en las versiones originales --la verdad las dobladas al español no nos interesan mucho dado que cambian mucho el contexto-- veremos que la fórmula está lejos de ser perfecta: The Incredibles tenía a actores menos célebres y sin embargo arrojó un éxito enorme, y bien merecido.

Por su parte los estudios Pixar son el equivalente a las palomitas en un cinema: sin ellos ya no puede concebirse una película animada (si usted desea insistir en que sus archirivales Dreamworks son superiores, bueno, hágalo), donde el paterfamilias puede estar seguro de no recibir sorpresas desagradables si se lleva a los chamacos... ¿Quién no recuerda la irritante guerra de flatulencias y eructos en Scooby Doo, película "para niños"?

Afortunadamente Cars no llega a esos extremos, pero sí evidencia, por primera vez, un sabor de insatisfacción, como si el próximo final de su asociación con Disney se reflejara en un argumento meramente contractual. La animación y el realismo son de primera pero también sentimos que la película se infectó con el mal que aqueja el resto de Hollywood, esto es, el empleo recurrente --y excesivo-- de efectos especiales para encubrir una historia débil, prácticamente pegada con tachuelines.

Lighting McQueen es un joven auto de carreras que en su camino a California a una competencia realiza una pequeña escala en un pueblito donde conocerá a otros automóviles que le harán ver cómo sus aspiraciones de fama, dinero y la conquista de atractivas autos último modelo" son elementos secundarios ante un instante de decisión, bueno, vehicular, no tanto humana. "Cuando terminan de usarte, te arrumban", dice un personaje, referencia, creemos, no tan indirecta a Disney.

¿El mensaje aquí? Bueno, que a veces cegados por el deseo de ansias materiales y reconocimiento general equivocamos nuestras verdaderas aspiraciones. Es cierto, pero Pixar ha caído dentro del mismo concepto. Creí que nunca habría de escribir lo siguiente respecto a mis estudios favoritos pero aquí está: Cars se desbieló a medio camino. O Más aún: por primera vez, ha producido una película aburrida.

 

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