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jueves 24 de mayo del 2007

Cat�n Trabajos �urgentes?

Llevo en torno de m� un revoleo de preguntas que me acosan con la feroz insistencia de las moscas. No me inspiran temor las de car�cter metaf�sico; �sas las puedo contestar. Por ejemplo, a la trascendental pregunta: "�De d�nde venimos y a d�nde vamos?" respondo no s�lo con certidumbre, sino adem�s en verso endecas�labo[1]: "Venimos del Amor y al Amor vamos". Las preguntas de tipo f�sico tampoco son problema para m�. "�Cu�ntos cent�metros med�a el busto, y

cu�ntos la grupa de Gina Lollobrigida en sus buenos tiempos (y los m�os)? Respuesta: Todos los cent�metros del mundo. Hay, sin embargo, preguntas que tienen parte de f�sica y parte de metaf�sica. �sas son de imposible respuesta para m�. Ante ellas me quedo turulato, patidifuso y alelado. He aqu� una de esas preguntas sin contestaci�n: "�En qu� clase de pa�s vivimos?" La noci�n de subdesarrollo podr�a ayudar a responder esa interrogante, pero hay cosas que ni el subdesarrollo (a menos que sea mental) puede explicar. Consideren mis cuatro lectores el siguiente caso. En la carretera entre Saltillo y Monterrey (o viceversa, seg�n pa'onde vayas) se est�n haciendo trabajos de recarpeteo en el tramo correspondiente a Nuevo Le�n. Entiendo que esos trabajos son necesarios, aunque se realizan con irritante frecuencia, lo cual habla ya sea de la mala calidad de los materiales empleados o de los da�os causados a esa v�a por un tr�fico de veh�culos pesados que cargan tonelajes que en otros pa�ses no son permitidos. Esas obras que digo se est�n llevando a cabo en modo tal que provocan gigantescos embotellamientos, de m�s de 20 kil�metros a veces. La noche del pasado martes, de regreso del aeropuerto de Monterrey, necesit� cuatro horas para hacer un recorrido que en circunstancias normales toma 40 minutos. Y me fue bien: si alg�n tr�iler se descompone en esa larga fila la espera se prolonga mucho m�s. �sa es la mala noticia. La peor es que, seg�n lo declarado por un inspector de la delegaci�n de la SCT en Nuevo Le�n, los trabajos tardar�n de tres a cuatro meses m�s en ser concluidos. �H�ganme ustedes el refabr�n cavor! �Puede creerse eso? Ahora bien: �saben mis cuatro lectores cu�ntas personas han sido asignadas para hacer esos important�simos trabajos que, se supone, tienen car�cter de urgente? �24 personas! Es decir, miles y miles de conductores afrontan cada d�a y a todas horas molestias y riesgos de accidentes graves, y la dependencia federal encargada de las obras no destina m�s que 24 trabajadores a la obra, y un m�nimo de maquinaria. Eso es inadmisible. �Acaso no se piensa en los trastornos y da�os de todo orden que provoca una situaci�n as�? Alguien en la SCT de Nuevo Le�n est� demostrando plena incapacidad para cumplir su funci�n con eficacia. Es intolerable que los ciudadanos sean perjudicados en forma tan grave -y tan prolongada- por la ineptitud oficial. El secretario de Comunicaciones debe conocer este problema, causado por sus colaboradores, e intervenir de inmediato a fin de darle soluci�n... Voy a contar ahora un cuentecillo, a ver si se me quita lo encaboronado... Un hombre joven, protestante �l, fue con el padre Arsilio y le manifest� su deseo de convertirse al catolicismo. "Antes de ser admitido -le dijo el buen sacerdote- deber�s hacer un sacrificio. Abstente de hacerle el amor a tu mujer durante un mes". Cumplido el t�rmino el joven fue con el padre Arsilio. "No pude hacer el sacrificio, padre -confiesa-. Todo iba muy bien: complet� 29 d�as de abstenci�n. Pero ayer mi esposa se inclin� para sacar algo del refrigerador. Al verla as� me excit�, y en ese mismo momento le hice el amor". "Pues lo siento, hijo -decreta el padre Arsilio-. En esas condiciones no puedo admitirte en la Iglesia". "�Qu� l�stima, padre! -se entristece el joven-. Tampoco me admiten ya en el s�per"... FIN.


 

[1] De once silabas.

 

Armando Fuentes Aguirre Mirador

San Virila le pidi� al prior de su convento que le permitiera ir a la aldea.

-Qu� vas a hacer ah�? -le pregunt� el padre.

-Voy a ver a la gente -respondi� San Virila-, y en ella voy a ver a Dios.

Por el camino el santo encontr� a un hombre. Le dijo �ste:

-�Es cierto que haces milagros? Me gustar�a ver alguno.

San Virila hizo un amplio adem�n.

-No sucedi� ning�n milagro -se burl� el hombre.

-Todos los milagros han sucedido ya -respondi� el santo-. El adem�n que hice no fue para hacer uno nuevo, sino para que vieras los que tienes frente a ti: la tierra, el agua, el cielo... Todo lo que miras es milagro; t� mismo eres un prodigio. Ya no pidamos m�s milagros, hijo. No sabr�amos qu� hacer con ellos.

Al decir eso San Virila sonre�a, y en su sonrisa sonre�a el mundo.

�Hasta ma�ana!...

 

Miercoles 23 de mayo del 2007

Cat�n Lecci�n yucateca

Dec�a una se�ora: "Mi esposo se parece a los gallos viejos". "�C�mo son los gallos viejos?" -le preguntaba una amiga. Y dec�a la se�ora: "Nada m�s se les suben a las gallinas para que los paseen"... El joven esposo llega a su casa despu�s de trabajar. Le dice su amante mujercita: "Has de venir con hambre, Gerineldo. �Qu� te parecer�a una buena cena?". "Hoy no, Laureola -responde �l dej�ndose caer en el sof�-. Vengo cansado, y preferir�a cenar en casa"... Don Andr�s Serra Rojas, maestro m�o preclaro de administrativo en la Facultad de Derecho de la UNAM, sol�a decir que el triunfo es como el bautizo: borra todos los pecados. Yo creo que en pol�tica el triunfo inaugura todos los pecados. Con frecuencia el vencedor repite los vicios y errores del vencido, y da origen as� a su propio vencimiento. En Yucat�n sucedi� eso. El PAN combati� al PRI durante d�cadas, y cuando lo sustituy� cay� en sus mismos yerros. Quiz� eso explica el resultado de la elecci�n de Gobernador: muchos ciudadanos que hab�an votado siempre por Acci�n Nacional ahora le dieron la espalda. Sirva esto de valiosa lecci�n para el partido blanquiazul. No es posible hacer renuncia de los principios y valores que inspiraron alguna vez el quehacer de los panistas sin sufrir las consecuencias de ese abandono. Por su parte, el PRI tiene ahora una oportunidad valiosa para legitimarse de nueva cuenta frente al noble pueblo yucateco, que nuevamente da lecci�n de democracia a M�xico. Uno de los frutos del ejercicio democr�tico es el de la alternancia. En la democracia nada se gana o se pierde para siempre. En Yucat�n gan� el PRI. Ojal� el resultado de esta elecci�n haga que ganen todos los yucatecos... Cas� un granjero viejo con una zagala en flor de edad. Al poco tiempo de celebrada aquella boda desigual el granjero le conf�a sus penas a un amigo. "En las noches estoy ya muy cansado para cumplir el conyugal deber. Y cuando en el curso del d�a me llega el impulso de cumplirlo ando en el campo, lejos de la casa. Me apresuro a ir all�, pero cuando llego el impulso ya se me abati�". "Haz esto -le recomienda el otro-. Lleva contigo tu escopeta. Cuando te acometa el natural instinto dispara el arma. Dile a tu esposa que al o�r el tiro acuda a ti inmediatamente. Ella es joven; puede correr aprisa, y llegar� a tu lado cuando todav�a te encuentres en aptitud de hacer honor a la condici�n de amante esposo". Prometi� el granjero seguir aquel consejo. Pocos d�as despu�s le pregunt� su amigo si hab�a funcionado el m�todo. "Los primeros d�as s� -dice el granjero-. Disparaba yo la escopeta y llegaba corriendo mi mujer. Pero luego empez� la temporada de caza, y ahora casi no la veo"... Dos borrachines van por el muelle cuando escuchan voces desesperadas: se hab�a ca�do al agua un infeliz y no sab�a nadar. Les grita angustiosamente a los borrachos: "�Una cuerda! �Por favor, �chenme una cuerda!". "�Si ser� terco el ca�n �se -dice uno de los ebrios al otro-. �Se est� ahogando, y todav�a quiere ahorcarse!"... Se cas� un individuo que presum�a de ser muy ejecutivo. Tan pronto llega con su mujercita al cuarto del hotel donde pasar�n su luna de miel, le espeta sin pre�mbulos: "Muy bien, Rosibel. Vamos a nuestro negocio". Despu�s de la primera acci�n, e inhabilitado el tipo para la segunda, le dice ella: "�Uh! �No sab�a que el negocio se te iba a caer tan pronto!"... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

�ste era un hombre que no sab�a temblar.

Imp�vido lo dejaban los m�s grandes pavores. No lo atemorizaba ni el temor.

Quer�a temblar aquel hombre, porque sab�a que hay en el miedo una misteriosa voluptuosidad. Pero nada lo conmov�a; no se mov�a con nada. Deliberadamente buscaba los peligros. Subi� a un volc�n en erupci�n, cruz� los mares en una barquichuela, fue a la guerra. Desafi� los m�s enormes riesgos. Alguna vez hasta se enamor�. Pero ni siquiera este gran peligro lo hizo temblar.

Desesperaba ya aquel hombre cuando una vez vio en el fondo de s� mismo, y se conoci� como realmente era.

Y aquel d�a tembl� el hombre que no sab�a temblar.

�Hasta ma�ana!...

 

Martes 22 de mayo del 2007

Cat�n No puede ser peor

"Oye -le dice una se�ora a otra-. Me dicen que tu ex esposo se qued� arruinado. �C�mo fue que perdi� todos los bienes que ten�a?" "Celos" -contesta lac�nicamente la mujer. "�Celos?" -se sorprende la amiga. "S� -explica la otra-. Se los quit�"... El gendarme del pueblo advirti� que Babalucas estaba propin�ndole fuertes nalgadas a su hijo. "�Don Babalucas! -corre el polic�a a detenerlo-. �Por qu� maltrata en esa forma a su hijo?" "D�jeme contarle, Genizario -responde Babalucas-. Usted sabe que soy guitarrista. El ni�o le dio vuelta a una de las clavijas de la guitarra, y la desafin�". "�Y nada m�s por eso le pega a la criatura? -se indigna el polic�a-. �Porque le desafin� una cuerda de la guitarra?" "No nada m�s por eso -contesta rencoroso Babalucas-. El maldito chiquillo no me quiere decir cu�l de las seis cuerdas me desafin�"... Profeso la amable religi�n del optimismo. Creo que las cosas van mejorando cada d�a. Estoy convencido de que el mundo de hoy es mejor que el de ayer; y creo que el de ma�ana ser� mejor que el de hoy. Ning�n �mbito escapa a mi optimismo: hasta en lo m�s sombr�o advierto un peque�o resplandor de luz. Tal es el caso de la pol�tica, una de las m�s evidentes muestras de subdesarrollo que nuestro pa�s presenta al mundo. Teilhard de Chardin, te�logo que ilumin� con su pensamiento al siglo 20, sosten�a la tesis de que as� como hay una evoluci�n natural -aquella que Darwin descubri�- tambi�n existe otra de orden espiritual que hace avanzar a los seres y las cosas hacia su plenitud final. Yo acepto esa teor�a, y pienso que lo mismo el gusano que la estrella van por un camino ascendente que los conduce a realizar la esencia �ltima de su ser. Ahora nos averg�enza y nos conduele ver la pedestre y bajuna condici�n de algunas cosas de nuestra vida nacional. Observamos que con los cambios no ha venido ning�n cambio. La se�ora Gordillo, por citar s�lo un ejemplo, es lo mismo que fue Fidel Vel�zquez, pero ella m�s en viejo. Estoy cierto, sin embargo, de que poco a poco la vida pol�tica de M�xico se ir� apegando a los valores que tienden a la consecuci�n del bien com�n. Nunca ser� la pol�tica, es cierto, un ejercicio de virtuosos: Maquiavelo consum� la horrible obra de separar la �tica de la pol�tica, y desde entonces no han vuelto ya a juntarse. Pero en cuesti�n de moral muchos pol�ticos actuales han tocado fondo, y no va quedando a los futuros hombres p�blicos otro camino m�s que el de mejorar. Quiz�s en mi ni�ez vi demasiadas pel�culas de vaqueros, y eso me convenci� de que el bien triunfa siempre sobre el mal. Pero con esa fe voy por la vida, y nadie me la arrebatar�. En pol�tica seremos mejores, porque peores ya no podemos ser... Por primera vez en su vida Susiflor se vio en un campo nudista. Pase� la mirada por el paisaje y luego exclam� con asombro y entusiasmo: "�La Constituci�n est� equivocada! �No todos los hombres son iguales!"... Viene ahora uno de esos cuentos que no entend� cuando me lo contaron. Me dicen, sin embargo, que el tal chascarrillo es execrable en grado sumo, motivo por el cual las personas con escr�pulos har�an bien en abstenerse de leerlo... Don Holofernes, se�or de edad madura, cortejaba a una muchacha. Le pregunta su amigo don Alg�n: "�C�mo te ha ido con Rosibel?" "La traigo muerta" -responde el salaz viejo. Le dice don Alg�n: "�Por qu� no tomas Viagra?"... (No le entend�)... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

Agradecer un cumplido es de las cosas m�s dif�ciles de hacer. Ciertamente la sencilla palabra "gracias" deber�a bastar, pero parece que no corresponde lo bastante a la generosidad de quien hace el cumplido.

El otro d�a una linda muchacha le dijo a mi mujer:

-�Qu� hermosa se�ora es usted!

Mi esposa es hermos�sima, en efecto; m�s bella a�n que cuando la conoc� hace ya casi medio siglo. Le respondi� a la chica:

-Lo que pasa es que lo hermoso que a ti te sobra me lo das a m�.

Cosas como �sta, pienso yo, no salen del manual de urbanidad y buenas maneras: brotan de la abundancia que hay en el coraz�n. O� ese breve di�logo, y el alma se me puso un poco m�s clara y un poco menos turbia.

�Hasta ma�ana!...

 

Lunes 21 de mayo del 2007

Cat�n Mal hacen

�Has o�do hablar de Arthur Wynne? Seguramente no. Y sin embargo le debes horas deleitosas si eres, como yo, aficionado a resolver crucigramas. Fue este se�or el primero a quien se le ocurri� construir un diagrama rectangular dividido en peque�os cuadros en blanco, en cada uno de los cuales debe ponerse una letra para formar una palabra que combina con otras en forma horizontal y vertical, separadas por otros cuadros negros conforme a una lista de significados que va adjunta. El dicho se�or Wynne public� su primer crucigrama en la edici�n dominical del World de Nueva York, el 21 de diciembre de 1913. El entretenimiento fue ganando popularidad, y en 1924 ese peri�dico empez� a ofrecer un crucigrama diariamente. En 1950 el severo Times de Nueva York se rindi� a las solicitaciones de sus lectores, que quer�an tambi�n su crucigrama cotidiano. Inglaterra adopt� los crucigramas en 1925. Hubo un tremendo hacedor de ellos cuya identidad jam�s se conoci�. Firmaba sus crucigramas con el emblem�tico seud�nimo de "Torquemada", y los enviaba por correo al Times de Londres sin cobrar por ellos, s�lo por el oculto goce de atormentar a sus contempor�neos con las dificultades que presentaban sus peliagudas obras. Ahora hay crucigramas en pr�cticamente todos los idiomas, excepci�n hecha de aquellos que, como el chino, impiden las combinaciones de palabras exigidas por el entretenimiento. Hay crucigramas de todo tipo: en Montreal vi unos cuyas definiciones horizontales eran en franc�s, y las verticales en ingl�s. Yo soy devoto cultivador del vasto jard�n de las palabras cruzadas. Cada ma�ana, con el primer caf�, resuelvo (o intento resolver) el magn�fico crucigrama que todos los d�as, con excepci�n -�ay!- del domingo, hace R. Charles para el peri�dico Palabra de mi ciudad, Saltillo. Espl�ndidos son sus crucigramas, en los cuales se cumplen todas las reglas de esa ardua orfebrer�a. Hacerlos me da los frutos principales que recibe en premio quien hace crucigramas: sabroso entretenimiento, �til ense�anza -Charles tiene cultura enciclop�dica- y prevenci�n de los males que con el tiempo afligen a los cerebros sin ocupaci�n. El otro d�a su autor public� uno que es obra maestra del arte crucigram�tico, hecho con palabras en todas las cuales aparec�a la letra llamada por el diccionario uve, ve baja o ve corta, es decir la ve. Ah� "avatar"; ah� "averno"; ah� "tiovivo", "Vulcano", "devaneo", "vivales" y "evocar". Una tour de force extraordinaria que muestra el talento de R. Charles y -sobre todo- su dedicaci�n. No conozco a este genial constructor de crucigramas, pero espero encontrarme con �l alguna vez para expresarle mi agradecimiento por tantas y tantas horas de �til solaz que su labor me ha dado. Yo digo que quienes hacen bien lo que les toca hacer hacen mejor la vida de sus semejantes. Sea lo que fuere aquello que hacen: lavar platos o profesar una c�tedra en Harvard; barrer calles o hacer cirug�a de coraz�n abierto; escribir columnas en peri�dicos o construir rascacielos, todo lo bien hecho hace mucho bien. Entiendo que fue G�mez Mor�n, aquel hombre iluminado e iluminador, quien dijo que la pol�tica es la v�a m�s ancha de la caridad, es decir la mejor manera de hacer el bien m�s grande al mayor n�mero de gente. �C�mo desperdician esa oportunidad muchos pol�ticos que tienen cargos de autoridad o representaci�n! Si hicieran bien las cosas, �cu�nto bien har�an! Y, �cu�nto mal hacen porque las hacen mal! Sin embargo, nadie soy yo para juzgarlos, pues tampoco hago bien lo que me toca hacer. Si escribiera en la misma forma que Charles hace crucigramas ya habr�a ganado el Premio Nobel de Literatura... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

�En d�nde est� la poes�a de Gabriel Garc�a Narezo? Pregunto por ella -que es preguntar por �l- y nadie me da raz�n. S� que de los poetas y de la poes�a no se puede dar raz�n, pero alguien deber�a decirme en d�nde est� la poes�a de Gabriel Garc�a Narezo. Es decir, en d�nde est� �l.

Lleg� con la emigraci�n espa�ola. Eterna Espa�a, y eterna su fecunda emigraci�n. Aqu� Garc�a Narezo escribi� poemas como �ste, peque�ito, cuyo nombre es "Madre india":

"...Frente a nosotros ha cruzado como una sombra sorprendida. Sus pies desnudos eran alas en la ciudad extra�a y fr�a. Vimos sus ojos y ellos eran de venadito o garza herida. Ella pas�. Llevaba al hijo sobre la espalda, y lo mec�a en un vaiv�n raudo y callado de cuna andante y fugitiva. Yo no dir� que era un reproche, pero me hiri� la llama viva de su mirar: ojos de madre y mansa cierva malherida...".

�En d�nde est� la poes�a de Gabriel Garc�a Narezo, gota de ese r�o de sangre generosa que nos lleg� de Espa�a? Quisiera encontrarla. S� que en ella voy a encontrar una parte de mi yo.

�Hasta ma�ana!...

 

Domingo 20 de mayo del 2007

Cat�n El serm�n

All� por los a�os cincuentas del pasado siglo un inmigrante italiano lleg� a vivir en Nueva York. Su hijo, que ya se hab�a establecido en la ciudad, lo llev� al Yankee Stadium a presenciar un juego de beisbol. Jam�s en su vida hab�a visto el italiano uno. Yogi Berra conect� un hit. "�Corre, Yogi, corre!" -grit� entusiasmado el se�or. Despu�s lleg� a batear Joe DiMaggio, y recibi� base por bolas. Trotando con lentitud se dirigi� a la primera base. "�Corre, Joe, corre!" -empez� a gritar ansiosamente el italiano. "No debe correr, pap� -lo corrige su hijo-. Tiene cuatro bolas". "Ah, vaya -responde el se�or-. Entonces que camine con orgullo"... Acompa�ada por su marido lleg� do�a Jodoncia al consultorio del sacamuelas del pueblo. Le dice con voz firme: "Necesito una extracci�n dental, pero traigo mucha prisa. Proceda a sacar el diente lo m�s r�pidamente posible, sin anestesia ni nada". "Caramba, se�ora -se admira el individuo-. Qu� valor tan grande el suyo. �Cu�l es el diente que debo sacar?". Do�a Jodoncia se vuelve hacia su esposo y le dice: "Martiriano, ens��ale el diente que te duele"... El padre Arsilio les anunci� a sus feligreses al principar la misa: "Hijos m�os, hoy traigo preparados tres sermones: uno de 5 mil pesos, uno de 2 mil y otro de mil. El de mil pesos dura una hora; el de 2 mil dura tres cuartos de hora, y el de 5 mil pesos dura solamente tres minutos. Una vez que se haya hecho la colecta sabremos cu�l de los tres sermones voy a usar"... Muy enojada le dice la muchacha a su insistente gal�n, que le ped�a algo que ella no estaba dispuesta a dar: "Por �ltima vez, Pertinacio: �no!". Pregunta el c�nico sujeto: "Eso de 'por �ltima vez, no' significa que ma�ana ser� s�?"... Astatrasio Garrajarra fue a una fiesta. Empin� el codo m�s de la cuenta, como siempre, y empez� a verlo todo doble. En ese momento, la se�ora de la casa trajo a los gemelitos que recientemente hab�a dado a luz, pues quer�a mostrarlos a los invitados. El borrach�n ve a la madre con los dos ni�os en los brazos, y tratando de ocultar su beodez dice fingiendo admiraci�n: "�Qu� ni�o tan bonito!". Le dice la se�ora: "Son gemelos". Y exclama estupefacto el beodo: "�Los cuatro?"... �Sali� ya de las prensas mi libro m�s reciente: "De abuelitas, abuelitos y otros �ngeles benditos"! Es el libro m�s m�o de cuantos llevo escritos, el libro en que m�s hay de m�. Har� yo mismo su presentaci�n en sociedad, hoy a las 5 de la tarde, en la Sala de Espect�culos de la gran Feria Internacional del Libro, en el Poliforum de Le�n. Ah� espero a mis cuatro lectores guanajuatenses para decirles una vez m�s mi afecto y mi agradecimiento. Ah� te espero especialmente a ti... Viene ahora un cuento que no entend�. Solicia Sinpitier, madura se�orita soltera, se sinti� un d�a cansada de vivir en soledad. Public� entonces un aviso en la secci�n de anuncios sentimentales de un peri�dico: "Quiero conocer a un hombre para entablar con �l una relaci�n seria y permanente. El interesado debe reunir tres condiciones: jam�s deber� ponerme la mano encima; no debe huir nunca de mi lado, y debe ser un excelente amante". Pasaron varias semanas sin que ning�n solicitante respondiera. Cuando la se�orita Sinpitier hab�a renunciado ya a la esperanza, un buen d�a son� el timbre de su puerta. La abri� y no vio a nadie. Pero entonces oy� una voz que proven�a del piso. "�Es usted Solicia Sinpitier?". Con asombro la madura se�orita volvi� la vista abajo y vio que quien hab�a llamado era un hombre sin brazos y sin piernas. Responde algo turbada: "S�, yo soy. �Qu� se le ofrece?". "Vengo por el anuncio -dice el tipo-. Soy el hombre que usted necesita". Pregunta estupefacta la se�orita Sinpitier: "�Por qu� lo dice?". "Re�no todas las condiciones -replica el visitante-. Como ve usted, no tengo brazos. Eso me impide ponerle la mano encima. Tampoco tengo piernas, y por tanto no puedo huir nunca de su lado". Pregunta la se�orita Sinpitier: "�Y qu� le hace pensar que es un buen amante?". Contesta el individuo: "Toqu� el timbre de la puerta �no?"... (No le entend�)... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

HISTORIAS DE LA CREACI�N DEL MUNDO

El Se�or hizo un leve movimiento de su mano. La b�veda del cielo, inmensamente azul, se colm� de nubes como en un torbellino de blancura; las nubes se llenaron de plenitud igual que el vientre de una mujer que va a ser madre; y luego de las nubes cay� por vez primera el don precioso de la lluvia.

Ad�n y Eva estaban extasiados mirando aquel estreno. Fueron con el Se�or y le dijeron:

-�Qu� hermoso regalo, Se�or, hiciste al mundo! He aqu� que la lluvia caer� sobre los campos. Brotar�n las semillas; crecer�n las plantas y los �rboles, y la tierra se llenar� de flores y de frutos. �Gracias, Se�or, por el milagro de la lluvia!

-Gracias por darme gracias -contest� �l-. Pero la verdad es que jam�s pens� que la lluvia pudiera servir para todo eso. Yo sencillamente la hice para que los ni�os jugaran saltando por los charcos, e hicieran navegar en ellos sus barquitos de papel.

�Hasta ma�ana!...

 

S�bado 19 de mayo del 2007

Cat�n Basura

Hoganio y Niclasio eran fan�ticos jugadores de golf, pero Hoganio ten�a problemas para conseguir que su se�ora le diera permiso de ir a jugar. "-Haz lo que yo -le aconseja Niclasio-. Le digo a mi mujer: '-Caray, Frigidia, no s� si quedarme a hacer el amor contigo o irme al club a jugar golf'. Entonces ella me dice: '-Ll�vate la gorra porque parece que va a hacer mucho sol'"... Le comenta un agente de seguros a otro: "-Estoy sumamente preocupado. Le vend� un seguro contra incendio a Er�strato Ner�nez y ahora que pas� por su tienda vi un anuncio que dice: �Gran venta de pre-quemaz�n!"... Me apena decirlo, pero nuestro pa�s est� lleno de basura. Basura f�sica y moral. Vas por las carreteras, miras los cauces de los r�os, paseas por las playas, visitas los sitios de turismo, y la basura te sale al paso como recordatorio triste de nuestra falta de civilidad. S�lo en la nostalgia y en los mapas de la escuela las aguas de los lagos y las lagunas son azules. Y en las cosas del alma ni se diga: parece que vivimos condenados a toda violencia, toda maldad y toda corrupci�n. Los valores que se aprend�an en la casa no es posible aprenderlos en una guarder�a, y los que deber�an ense�arse en las escuelas no se ense�an por causa de la mediocridad protegida por el sindicato y tolerada a sabiendas por la oficialidad. Es necesaria una nueva conciencia a la manera de la antigua. Debemos volver a amar a M�xico para enamorarnos de �l como la primera vez, y cuidarlo, y sentirnos orgullos de esta patria nuestra, tan bella en los paisajes, tan noble en el esp�ritu, que tanto nos ha dado y que nos sigue dando todav�a y a la que a veces nosotros le regateamos todo. �Tendremos tiempo a�n para volver a ser lo que antes fuimos?... �Ma�ana! �S�, ma�ana, en la prestigiad�sima Feria Nacional del Libro de Le�n, Guanajuato, presentar� mi nuevo libro, en el que estoy de cuerpo y alma muy presentes: "De abuelitas, abuelitos y otros �ngeles benditos", obra y gracia de mi querida casa editorial, Diana, Grupo Planeta. Dir� del amoroso lazo que une a los abuelos con sus nietos; contar� an�cdotas desaforadas de los abuelos m�os, y me unir� contigo en el com�n amor que sentimos quienes hemos vivido ya por nuestros nietos, esos peque�os seres amad�simos que apenas empiezan a vivir. Nuestro encuentro ser� ma�ana, domingo 20, a las 5 de la tarde, en la Sala de Espect�culos del Polif�rum Le�n. Ah� te dar� mis palabras y mi afecto... Don Poseid�n trataba de motivar a su empleado Ovonio. "-�Comienza el d�a con entusiasmo! -le dice-. �Sal de tu rec�mara con entusiasmo, desayuna con entusiasmo, y al dejar tu casa besa a tu mujer con entusiasmo!". Al d�a siguiente Ovonio lleg� tres horas tarde a trabajar. "-�Qu� te sucedi�?" -le pregunta don Poseid�n-. Responde Ovonio: "-Hice lo que usted me dijo: sal� de mi rec�mara con entusiasmo, desayun� con entusiasmo, y al dejar mi casa bes� con entusiasmo a mi mujer. Entonces me devolv� a la rec�mara"... Se encuentran frente a las puertas del infierno varias muchachas que en vida hab�an practicado la profesi�n m�s vieja del mundo. "-�Cu�nto cobrabas t�?" -pregunta Sat�n a la primera-. "-Dos mil pesos" -responde la mujer-. "-�Al infierno!" -decreta el demonio-. "-�Y t�? -pregunta a otra-. �Cu�nto cobrabas?". "-Mil pesos" -responde ella-. "-�Al infierno!" -grita furioso el diablo-. Se acerca una tercera. "-�T� cu�nto cobrabas?" -le pregunta-. "-Trescientos pesos" -responde la muchacha-. "-A mi departamento -le dice entonces el demonio-. A lo mejor a ti s� te completo"... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

Jean Cusset, ateo con excepci�n de la vez que vio un nido de colibr�, dio un nuevo sorbo a su martini -con dos aceitunas, como siempre- y continu�:

-En lo m�s entra�able de la tradici�n cristiana est� el culto a la Virgen Mar�a. La hermosa oraci�n que dice: "Bajo tu amparo nos acogemos, oh santa madre de Dios...'' tiene una antig�edad de m�s de mil 500 a�os.

-Creo -sigui� diciendo Jean Cusset- que quienes se separaron de esa tradici�n y abandonaron la veneraci�n a la figura de la Virgen renunciaron a algo muy grande. En ella se manifiesta en forma muy particular el amor de Dios. A trav�s de su dulzura femenina nos llega la bondad del Creador. A Dios lo vemos siempre en figura de var�n: la presencia de la Virgen nos habla del misterio de una divinidad que tiene tambi�n dulzuras de madre y de mujer.

As� dijo Jean Cusset. Y sumido en una honda reflexi�n se olvid� de dar el �ltimo sorbo a su martini.

�Hasta ma�ana!...

 

 

 

 

Viernes 18 de mayo del 2007

Cat�n Sin autoritarismo

"Ando como girasol en d�a nublado: hecho un pendejo". Don Sim�n Arocha, inolvidable se�or del norte de mi natal Coahuila, sol�a usar esa contundente frase para manifestar perplejidad, asombro, duda, confusi�n, turbamiento o desorientaci�n ante los acontecimientos de la vida. As� he andado yo tambi�n todo este d�a: como girasol en d�a nublado. En Saltillo, donde nac� y he vivido los a�os de mi vida por especial bondad de Dios, el d�a amaneci� color grisalla, nuboso y con murrias de llovizna. Todos los d�as de Dios son bellos, aun los que con ligereza y sin pensar llamamos feos. Pero ciertamente hay algunos que llaman a la melancol�a. En tal estado de abatimiento o postraci�n, �se me puede pedir acaso que oriente a la Rep�blica? Ad impossibilia nemo tenetur. Nadie est� obligado a hacer lo imposible. Perd�neseme pues, por caridad, que no dispense este d�a mis admoniciones y consejos, ni ponga aqu� m�ximas morales, apotegmas o preceptos de raz�n que contribuyan a poner en buen camino los asuntos nacionales. Me limito a expresar, con ese �nimo sombr�o que antes dije, mi temor por que las cosas de violencia que se miran cada d�a en el pa�s hagan nacer en algunos la aberrante idea de que s�lo un Gobierno de mano dura, autoritario, que anulara las libertades civiles e implantara en su lugar un orden f�rreo, podr�a terminar con la inseguridad y la zozobra que �ltimamente se han ido ense�oreando de la vida mexicana. Los Gobiernos as�, dictatoriales, suelen traer consigo al fin y al cabo mayor zozobra y m�s grande inseguridad. Con la ley se debe reprimir a los enemigos de la ley. Si conseguimos que M�xico sea un Estado de derecho -no lo es, por desgracia, todav�a- encontraremos que el orden jur�dico es la v�a mejor para instaurar el orden social. No pidamos autoritarismo. Pidamos, s�, autoridad... Denme un minuto por favor para apuntar esa �ltima frase en mi cuaderno, y que no se me olvide. La usar� en mi pr�ximo discurso, acompa�ada por un adem�n como el que hac�a don Fernando D�az de Mendoza cuando recitaba aquellos sonoros versos del Tenorio: "Llam� al Cielo y no me oy�. / Y pues sus puertas me cierra, / de mis pasos en la Tierra / responda el Cielo. �Yo no!"... Contar� ahora algunos lenes chascarrillos para disipar, siquiera sea en parte, la cal�gine del pesimismo que noto ahora al releer mis l�neas, en las cuales parece subyacer un oscuro vaticinio... Las damas voluntarias de la Cruz Roja acudieron a la oficina de don Alg�n a pedirle un donativo. Cuando llegaron no hab�a nadie en la antesala, de modo que una de ellas abri� cautelosamente la puerta del despacho. �Sorpresa! Don Alg�n estaba disfrutando un rato de �ntimo solaz con su linda secretaria, Rosibel. Todo confuso, don Alg�n se deshizo de aquel estrecho abrazo, y arregl�ndose la ropa dijo lleno de confusi�n: "Perdonen ustedes, se�oras. Creo que llegaron en un mal momento". Sonr�e la que encabezaba la comisi�n y responde con palabras suaves: "Mal momento quiz� para usted, don Alg�n. Para la Cruz Roja no"... El doctor Gal�nez se acaba de divorciar de su mujer. Ella aprendi� la m�xima de salud que dice: "Una manzana cada d�a mantiene alejado al m�dico". �Y todas las noches, al irse a la cama, le daba una manzana a su marido!... Dulcil�, muchacha ingenua, contrajo matrimonio. La noche de las bodas, su apasionado maridito le hizo con arrebato la primera demostraci�n de amor. A pesar de su ingenuidad, Dulcil� disfrut� con plenitud de aquello. Despu�s de un rato de descanso, el vehemente reci�n casado estuvo en condiciones de repetir la deleitosa ocasi�n. Cuando Dulcil� se percat� de aquella buena disposici�n exclam� llena de j�bilo: "�Ah! �Es reciclable!"... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

Mi amigo se sent�a muy mal, de veras.

Admiraba a sus compa�eros, los envidiaba a veces, porque eran brillantes matem�ticos que pod�an resolver problemas complicados, consumar dificil�simas operaciones, despejar oscuras inc�gnitas, levantar columnas de c�lculos infinitesimales.

Y �l lo �nico que sab�a hacer era escribir versos. Versos, nada m�s.

Pas� el tiempo y he aqu� que un d�a aparecieron las calculadoras. Hasta un p�rvulo medianamente listo las pod�a manejar. Bastaba oprimir los botoncitos y por s� solos se resolv�an los problemas complicados, se consumaban las dificil�simas operaciones, se despejaban las oscuras inc�gnitas y se levantaban las inmensas columnas del c�lculo infinitesimal.

No hay todav�a una m�quina que pueda escribir versos. Ni siquiera que sea capaz de hacer una mala prosa como �sta.

Mi amigo ya no se siente tan mal. De veras.

�Hasta ma�ana!...

Jueves 17 de mayo del 2007.

Cat�n Por Yucat�n

Lleg� lord Highrump a su club y advirti� con asombro que hab�a mujeres en la sala principal. "�Qu� est� pasando aqu�? -le pregunt� irritado al ujier-. �En este club jam�s han entrado mujeres!" Le explica el hombre: "La semana pasada se aprob� un nuevo reglamento que permite a los socios traer a sus esposas". "�Eso no es justo! -prorrumpe Highrump-. Yo no soy casado. �Se me permitir� traer una amiguita?" "Desde luego que s�, mi lord -contesta el hombre-. Pero el reglamento dice que debe ser esposa de uno de los socios"... Un individuo fue con el juez de lo familiar y le dijo que quer�a divorciarse de su esposa. "�Por qu�?" -pregunta el funcionario. Explica el tipo: "Es que todas las noches me cuenta un cuento". Indica el juez: "�sa no es raz�n suficiente para anular un matrimonio. Si a su esposa le gusta contar cuentos acceda usted a o�rlos". Manifiesta el sujeto: "Es que nada m�s se sabe dos". Inquiere el juzgador: "�Cu�les son?" Contesta el individuo. Uno de los cuentos es: 'Me duele la cabeza', y el otro es: 'Estoy en mis d�as'"... Miguel �ngel Orilla Canch� es un amoroso narrador de las cosas de su solar nativo, Yucat�n. Escribi� un libro Cosas del Mayab, que dedic� a sus padres y sus seis hermanos "por los sacrificios que hicieron para que yo pudiera ir a la escuela". Es en verdad el suyo un bello libro. Su lectura me hizo amar m�s a la gente y las cosas yucatecas. En ellas vive el alma, dolorida unas veces, riente otras, de ese pueblo admirable, el del Mayab. En su obra Orilla Canch� evoca a un misterioso personaje de nombre Lauriano (con i) Ojeda, y apodado Enok, con ka de lengua maya. No se sab�a si era un ebrio, un loco o un vagabundo sin oficio, pero se le atribu�an poderes sobrenaturales. Un hombre le neg� cierto d�a el agua de su calabazo. Cuando despu�s quiso beber el hombre, el agua del calabazo se hab�a vuelto polvo. Algo ten�a de profeta aquel Enok. Unos ricos le pidieron que les dijera el porvenir. "Ganar�n mucho dinero -augur� �l-, pero siempre ser�n pobres". De Enok dec�an los campesinos: "Jaju T'an". Eso quiere decir: "Hablaba con la verdad". Profetizar es cosa muy dif�cil, y el destino de los profetas suele ser aciago, pues casi siempre ven cumplidas sus profec�as. Pero pienso que si Enok viviera ahora, de seguro arriesgar�a un vaticinio sobre la elecci�n de Gobernador que este domingo pr�ximo har�n los yucatecos. Y muy posiblemente dir�a que la elecci�n la va a ganar la candidata priista, Ivonne Ortega, pues el del PAN, Xavier (se pronuncia "Shavier") Abreu es considerado un delf�n o sucesor impuesto por el actual Gobernador, y adem�s los panistas quedaron divididos por la salida de Ana Rosa Pay�n de ese partido y su participaci�n en los comicios bajo las siglas de otro. Yo no quito ni pongo rey (o reina), y me limito a manifestar mi esperanza de que la elecci�n se haga con orden y tranquilidad, y que ning�n problema posterior venga a turbar la calma a la que aspiran ya los yucatecos despu�s de una campa�a que ha sido larga, re�ida y -como dec�an los m�dicos de los toreros- de pron�stico reservado... Comentaba el pap� de un adolescente: "Con esto del herpes y el sida temo lo que le pueda pasar a mi hijo en su trato con mujeres. Me gustar�a que hallara una muchacha a la antig�ita, que s�lo tuviera gonorrea"... En la oficina uno de los empleados les cuenta a los dem�s: "Hoy en la ma�ana agarr� mi casa la taza de caf�, y se le desprendi� el asa. Luego agarr� mi portafolios para venir ac� y se le desprendieron las asideras. Sub� al coche, agarr� la manija de la ventanilla, y la manija se desprendi� tambi�n. Ahora me da miedo ir a hacer pip�"... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

HISTORIAS DEL SE�OR P�REZ Y DE SU TR�GICA LUCHA CONTRA LA BUROCRACIA

El se�or p�rez pregunt� d�nde estaba la Ventanilla Uno. El Empleado del Estado le respondi� que para saber d�nde estaba la Ventanilla Uno deb�a preguntar en la Ventanilla Dos.

Pregunt� el se�or p�rez d�nde estaba la Ventanilla Dos, y el Empleado le dijo que si quer�a saber eso deb�a preguntar en la Ventanilla Tres.

El se�or p�rez pregunt� d�nde estaba la Ventanilla Tres, y El Empleado le inform� que la informaci�n acerca del sitio donde estaba la Ventanilla Tres deb�a recabarla en la Ventanilla Cuatro.

De esto han pasado muchos a�os. Ahora el se�or p�rez pregunta d�nde est� la ventanilla 10,580. El Empleado del Estado le responder�... ya sabemos qu�.

�Hasta ma�ana!..

 

 

Mi�rcoles 16 de mayo del 2007.

Cat�n Francisco Labastida

Dos amigos se hallaron despu�s de largo tiempo de no verse. Uno le dice al otro: "Pens� que hab�as muerto". "�Por qu�?" -se sobresalta el otro. Explica el primero: "Es que �ltimamente todo mundo habla muy bien de ti". Una chica de tac�n dorado pas� a mejor vida. En su velorio dijo alguien: "�Qu� mujer! Se fumaba seis cajetillas de cigarros cada d�a. Era capaz de beberse dos botellas de brandy sin marearse. Peleaba como pocas y maldec�a como ninguna. Pod�a dar buena cuenta de 10 hombres en una sola noche...". Una compa�era de la difunta suspira con tristeza: "�Caramba! �Tienes que morirte para que la gente diga de ti cosas bonitas!"... Los cuentecillos que he narrado ilustran una de las m�s tristes facetas de la naturaleza humana: aquella que nos hace regatear el elogio a quienes viven y alabar con largueza a los que mueren. Por eso es sabia y amorosa la frase de Anamar�a Rabatt�: "En vida, hermano; en vida". En esos t�rminos alabo la conducta de Francisco Labastida Ochoa. Se alegrar�a �l si supiera la buena opini�n general en que es tenido. Yo comparto ese juicio favorable. Sobrada causa tendr�a Labastida para el resquemor, y sin embargo su actitud es generosa y positiva. Estamos en presencia de un pol�tico maduro cuyas acciones y palabras son de bien para su partido -el PRI- y para la Naci�n. As� lo muestran las declaraciones que hizo luego de las muy imprudentes y sin base que Roberto Madrazo extern�. Pol�ticos como Labastida necesita M�xico. Hay unos -Fox, por ejemplo- que convierten los triunfos en derrotas. Labastida parece haber sacado de su vencimiento (ciertamente no atribuible a �l) una sabidur�a personal que lo hace buscar el bien de M�xico por encima de todo otro inter�s. En cualquier ser humano sobreponerse a un fracaso, y sacar de �l ense�anza, es gran victoria. En un pol�tico eso es una espl�ndida victoria... Se cas� Patojo, hombre zambo, estevado, pernituerto. Le dec�an "El Charrito Pemex" en memoria de aquel olvidado personaje que ten�a las piernas hechas arco. Cuando su mujercita lo vio por primera vez al natural, fij� su vista en la entrepierna y luego dijo: "Ahora me explico porqu� tienes las piernas as�". "�Por qu�?" -se escama �l. Responde la muchacha: "Porque las cosas peque�as van siempre entre par�ntesis"... Do�a Gastona luc�a un vestido nuevo. Le dice a su marido: "No me cost� un solo centavo". "�C�mo es eso?" -pregunta el esposo con recelo. Declara la se�ora: "Costaba 2 mil pesos, pero estaba rebajado a mil. Lo compr� con los mil pesos que me ahorr�"... Simpliciano, joven inocente, contrajo matrimonio con Pirulina, muchacha que ya sab�a mucho de la vida. Al empezar la noche de las bodas pide �l: "Quiero que me permitas llamarte 'Eva'". "�Eva? -se extra�a ella-. �A qu� ese nombre?". Explica Simpliciano: "Es que eres la primera mujer en mi vida". "Ah, vaya -contesta Pirulina-. Entonces yo te llamar� 'Pistola'". "�Por qu�?" -inquiere �l. Contesta la muchacha: "Porque eres mi 45"... Lord Feebledick lleg� a su casa despu�s de la cacer�a de la zorra y encontr� a su mujer en agitado trance de coici�n con Wellh Ung, el musculoso joven encargado de la cr�a de faisanes. "�Qu� es esto?" -pregunt� milord hecho una furia. (�sa es una de las preguntas m�s idiotas que en el mundo hay, comparable en necedad �nicamente a la que te hace ese sujeto a quien no has visto en a�os y que te dice: "A ver: �qui�n soy?"). Sin suspender sus febriles meneos, sacudidas, oscilaciones, brincos y zarandeos responde ella: "Lo hago por el bien de nuestro personal. Este pobre muchacho se sent�a algo d�bil, y el m�dico le recomend� hacer ejercicio"... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

La revista "Inter folia fructus", de la Universidad de Leipzig, acaba de publicar el �ltimo texto de Malb�ne. He aqu� uno de sus p�rrafos:

"... Todas las cosas son sagradas. En todas ellas late el esp�ritu de Dios. Quiz� el amor consiste en ver lo sagrado que hay en las criaturas, cada una de las cuales es reflejo de su creador. Aunque no lo sepamos, ni nos demos cuenta de ello, cuando amamos buscamos a Dios en la persona amada. El acto del amor, entonces, cualquier acto de amor, aun el m�s alejado de lo divino, es en el fondo un acto religioso...".

No tardaremos en leer las respuestas -algunas de ellas airadas, seguramente- a estas palabras de Malb�ne, que los mismos editores califican de "arriesgadas" en la presentaci�n del art�culo. La idea de que todo es sagrado irritar� a quienes piensan que s�lo ellos y sus cosas son sagrados.

�Hasta ma�ana!...

 

Martes 15 de mayo del 2007

Cat�n Fantas�as

Muchas veces el mejor regalo que podemos hacerle a la naci�n es nuestro silencio. Mal hago yo en decirlo, pues soy uno de los mexicanos que m�s oportunidades de callar desperdicia cada d�a. Si eres sabio tu silencio es necedad; si eres necio tu silencio ser� sabidur�a. En ese contexto el silencio es mi �nico saber. Pero no soy el �nico que incurre en delito de garruler�a. Roberto Madrazo, por ejemplo, sale ahora con la muy peregrina novedad de que gracias a su patriotismo el Pa�s se salv� del caos, la anarqu�a y otros males de similar jaez. Dice que pudo haber pedido la nulidad de la elecci�n presidencial y volver a buscar la Presidencia en mejores condiciones, pero pens� -a�ade- que la patria es primero, y renunci� a la posibilidad. Quimera o fantas�a es eso; vano deliquio enga�oso. Lo que hizo Madrazo fue da�ar gravemente a su partido al empecinarse en ser el candidato cuando otros mejores que �l hab�a para abanderar la causa del priismo. Todav�a no se repone el PRI de las funestas consecuencias de esa ceguera egocentrista, y s�lo el talento de Beatriz Paredes est� logrando construir algo sobre las ruinas dejadas por el tabasque�o. Lo mejor que Madrazo podr�a hacer ahora ser�a reconocer que su ciclo pol�tico est� agotado ya. Trae sobre s� una carga de descr�dito de la cual ya no podr� librarse. Muchas otras tareas hay en que podr�a ocupar su tiempo: la filatelia, el estudio de las plantas faner�gamas, la investigaci�n de las costumbres de los chinicuiles. O ded�quese a administrar sus muchos bienes en la esperanza de que sus muchos males sean olvidados... Rosilita le pregunta a su mam�: "�Por qu� Pepito tiene una parte que no tengo yo?" Contesta la se�ora: "No les envidies a los hombres esa parte, hijita. Ellos nom�s pueden tener una"... Un se�or le reclama a otro: "S� que es usted casado, y sin embargo est� saliendo con una muchacha que podr�a ser su hija". Replica el otro, airado: "�Y eso a usted qu� le importa?" Contesta el se�or: "Es que la muchacha podr�a ser su hija, pero es mi hija"... Cas� un diputado, y su flamante mujercita lo vio por primera vez al natural. Propone ella: "�Por qu� no llamamos a tu suplente?"... El se�or llev� a su hijito a que lo viera jugar golf. Cuando regresaron a la casa hab�a invitados a comer. Declara el ni�ito con orgullo: "Mi papi es el mejor golfista del mundo: jug� cinco horas, y ni una sola vez dej� que la pelota cayera en uno de esos agujeros que hay en el campo"... Presum�a Jactancio: "A mi padre le levantaron una estatua". Pregunta alguien: "�Por qu�?" Responde Jactancio: "Se le cay� encima"... Para obligarse a ahorrar don Astilio le dijo a su mujer que le dar�a 100 pesos cada vez que le hiciera el amor. Como sus expresiones amorosas eran semanales ahorrar�a 400 pesos cada mes. Pasaron tres, y don Astilio le pidi� a la se�ora la caja donde guardaba aquel dinero. Pens� encontrar en ella mil 200 pesos. Hab�a m�s de 15 mil. "�Qu� significa esto" -le pregunta amoscado. Responde ella: "Lo tuyo es el capital. Los dem�s han puesto el inter�s"... Dice con tristeza Babalucas: "Invent� un veneno infalible para acabar con las hormigas. Y sin embargo mi invento fracas�". Le pregunta un amigo: "�Por qu�?" Explica Babalucas: "El veneno es inyectable"... Do�a Panoplia, nueva rica, fue a Par�s con su marido. Al salir del Louvre le comenta a su esposo con disgusto: "�Vaya descaro el de esta gente! �Mira que copiarnos ese retrato de mujer que desde hace m�s de 20 a�os tenemos en la sala!"... Do�a Frigidia le dice a su marido en son de queja: "Mis amigas me cuentan que sus maridos pronuncian sus nombres cuando est�n en el momento del amor. �Por qu� t� nunca dices el m�o?" Responde �l: "Me da miedo despertarte"... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

Hab�a una vez un tri�ngulo amoroso.

Y hab�a tambi�n un c�rculo vicioso.

Un d�a se encontraron e hicieron amistad. Y me da mucha tristeza tener que decir lo que pas�: el tri�ngulo amoroso se hizo vicioso, en vez de que el c�rculo vicioso se hiciera amoroso.

�Habr� que concluir por esto que el vicio puede m�s que el amor, o que es m�s poderoso el mal que el bien? No. La �nica conclusi�n que se debe sacar de este relato es que el tri�ngulo amoroso no era suficientemente amoroso.

Si lo hubiera sido todos los c�rculos viciosos que hay en el mundo -y hay muchos- no habr�an podido nada contra �l.

�Hasta ma�ana!...

.Lunes 14 de mayo del 2007.

Cat�n Gobierno d�bil...

Los dos exploradores se coc�an a fuego lento en el gran perol donde los hab�an puesto los can�bales. Uno de los antrop�fagos pon�a la mesa y colocaba las bebidas. Le dice uno de los exploradores al otro: "Ahora s� sin lugar a dudas que son unos salvajes. �Vino blanco con la carne!"... Afrodisio Pitonier, hombre salaz y proclive a la concupiscencia de la carne, le hizo la consabida proposici�n indecorosa a una muchacha. Ella se indign� al escuchar la l�brica solicitaci�n. "�Se equivoca usted, caballero! -le dijo con enojo al labioso gal�n-. �Yo no soy de las que se venden!" "�Ah! -exclama Pitonier gratamente sorprendido-. �Significa eso que lo haces de gratis?"... Despu�s de la intervenci�n quir�rgica el m�dico le indica a su paciente: "No fume, no beba, no salga con amigos, no ande con mujeres". Pregunta el individuo desolado al escuchar tantas prohibiciones: "�Hasta cu�ndo, doctor?" Responde el facultativo: "Hasta que acabe de pagarme la operaci�n"... Un troglodita le da un garrotazo a otro en la cabeza y luego, estir�ndolo por los cabellos, lo arrastra hacia su cueva. Otro cavernario que ve�a aquello le dice a su mujer: "Y eso que todav�a faltan 10 mil a�os para que se permitan las uniones gays"... Una muchacha le comenta a su pap�: "En la escuela voy a cursar la materia de educaci�n sexual". Dice muy preocupado el genitor: "Espero que los ex�menes no sean orales"... Empez� la noche de bodas. Con tono evocador el anheloso novio le dice a su flamante mujercita: "�Recuerdas, Susiflor, c�mo nos conocimos?" "S� -responde ella sonriendo con nostalgia-. Sub� a aquel autob�s que iba lleno, y t� me diste tu asiento". "Bien -dice el muchacho-. Creo que ha llegado el momento de que ahora t� me des el tuyo"... Hay demasiados cotos de poder en M�xico que impiden su modernizaci�n y avance. Se asemeja el pa�s a un pastel cuyas tajadas se han repartido algunos, con mengua para el inter�s de la comunidad. Tiene que haber una revoluci�n pol�tica que haga que el bien colectivo prive sobre los ego�smos particulares. Todo debe ser para todos, pues de otra manera puede venir un cambio por el cual nada sea para nadie. (Pido un momento a fin de meditar sobre esta �ltima frase, merecedora de ser inscrita en bronce eterno o m�rmol duradero... He acabado ya de meditar. Prosigo). En vez de producir gobiernos fuertes, como fruto que son de la voluntad popular, la democracia est� generando gobiernos d�biles que se ven obligados a hacer concesiones excesivas -las hechas a la se�ora Gordillo son un ejemplo de esto- si quieren llevar a cabo su funci�n. Fortalezcamos la democracia, para que �sta a su vez pueda fortalecer a los gobiernos emanados de ella. Si no lo hacemos se dar�n condiciones objetivas y subjetivas para que llegue al poder -ahora s�- un gobierno autoritario, de mano dura, que haga por la fuerza lo que no pudimos hacer por medio de la libertad. (El solo pensamiento de que eso pueda suceder me ha provocado una grave conmoci�n. M�renme: estoy sudando; tengo palpitaciones en las sienes y un ominoso calosfr�o me recorre la espina vertebral. Eso me pasa por andar orientando a la Rep�blica)... Minucio Maldotado contrajo matrimonio. La noche nupcial sali� de la ducha y dej� caer ante su novia la bata de terciopelo azul que lo cubr�a. Ella lo ve por primera vez al natural y luego hace una propuesta que dej� asombrado al novio. Le dijo: "Vamos a un estudio fotogr�fico que vi cuando ven�amos al hotel". Pregunta �l, estupefacto: "�Para qu� vamos a ir a un estudio fotogr�fico?" Responde la muchacha. "Vi ah� un letrero que dec�a: 'Se hace todo tipo de trabajos de amplificaci�n'"... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

Jean Cusset, ateo con excepci�n de cuando escucha una partita de Bach, dio un nuevo sorbo a su martini -con dos aceitunas, como siempre- y continu�:

-En Europa las religiones son especies en v�as de extinci�n. A los templos ya van �nicamente los ancianos y los turistas. No s� si esto sea signo de atraso o de modernizaci�n, pero s� s� que el fen�meno es una realidad.

Dio un nuevo sorbo a su martini Jean Cusset y continu�:

-Ahora la religi�n encuentra sitio en los pa�ses pobres. Ojal� sea factor que los ayude a salir de la pobreza, y no lastre que los mantenga en ella.

As� dijo Jean Cusset. Y dio el �ltimo sorbo a su martini, con dos aceitunas, como siempre.

�Hasta ma�ana!...

 

Domingo 13 de mayo del 2007

Cat�n Innumerables pecados

Chang y Eng eran hermanos siameses. Una ma�ana, Chang le pregunta a Eng con disgusto: "�Qu� hiciste anoche? Me siento todo lacio, y muy cansado"... El predicador estaba diciendo un serm�n acerca de los temas sobre los cuales versan casi siempre los sermones de los predicadores: el pecado (con �nfasis muy especial en los de la carne); el castigo (generalmente eterno), y la miserable condici�n de los humanos. Casi una hora hab�a hablado ya. (Como los predicadores hablan tanto de la eternidad, sus sermones muestran una franca tendencia hacia ella). Despu�s de hacer un largo cat�logo de los innumerables pecados que se pueden cometer, y de las terribles penas que aguardan a quienes los cometen, clama el predicador con sonorosa voz: "�Qu� m�s puedo decir, hermanos?". Se oye atr�s una t�midamente voz que sugiere: "�Qu� tal: 'Am�n'?"... Pepito lloraba con mucho desconsuelo. "�Qu� te pasa?" -le pregunta alarmada la maestra-. �Por qu� lloras?". Explica entre sollozos el chiquillo: "Es que cuando tuve apendicitis me quitaron el ap�ndice, �y ahora el doctor dice que tengo colitis!"... El severo juez interrogaba al hombre acusado del delito de lesiones en agravio de su esposa. Pregunta el juzgador al individuo: "�Por qu� golpe� usted a su mujer con una silla?". Responde el majadero: "Es que no pude levantar la mesa"... Por fin el ginec�logo le confirm� a la reci�n casada la felic�sima noticia: los an�lisis del laboratorio mostraban sin lugar a dudas que iba a ser mam�. Toma ella el tel�fono y muy emocionada llama a su marido, que estaba en la oficina. "�Capronio! -le dice con exultaci�n-. �Voy a tener un hijo!". Se hace un largo silencio. Luego pregunta el tipo: "Perd�n, �qui�n habla?". (�Mentecato! �As� arruinas el momento m�s dichoso en la vida de tu joven esposa? �No te tengo a la mano, perill�n, si no te propinaba una serie de mamporros, tolondrones, capirotazos, molondrones, soplamocos, mojicones, cachetes, zurridos y guantadas! Eres un idiota)... Himenia Camafr�a, madura se�orita soltera, rezaba al pie del lecho sus oraciones de la noche: "�ngel de mi guarda, dulce compa��a: si me consigues otra m�s dulce, �cu�nto te lo agradecer�a!"... El agente de bienes ra�ces trataba de convencer a la muchacha de que comprara aquel departamento. "El enganche es comod�simo -le dec�a-. Y si se pone usted lista, seguramente encontrar� despu�s a alguien que le pague las mensualidades"... Un borrach�n llega a la farmacia. "Tengo un horrible dolor de cabeza -dice al encargado con tartajosa voz-. �Qu� me recomienda?". El hombre, evocando experiencias semejantes, le ofrece una bolsa de hielo, y el borrach�n la compra. Media hora despu�s llama por tel�fono a la farmacia. "�Esto es un fraude! -reclama enojad�simo-. �Ya me com� todos los cubitos, y el dolor de cabeza me sigue todav�a!"... El elegante lord ingl�s, algo achispado por las frecuentes visitas hechas a la botella de su whiskey favorito, fue presentado a la muchacha cuyo generos�simo escote dejaba ver sus opulentos encantos pectorales. "Mucho gusto, milord" -dice la chica-. Responde �l haciendo una ceremoniosa reverencia: "Beso a usted las manos, se�orita. Claro, como segunda opci�n"... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

HISTORIAS DE LA CREACI�N DEL MUNDO

El d�a que el Se�or hizo al elefante ten�a descompuesta la plancha.

Para compensarlo por aquella deficiencia, le dijo:

-Te voy a poner dos grandes colmillos. Ser�n de duro hueso, y te servir�n lo mismo para tu defensa que para tu alimentaci�n.

El elefante, que como todos los grandes era muy vanidoso, contest� enfurru�ado:

-No quiero mis colmillos de hueso. Los quiero de un material m�s bello, m�s fino, m�s valioso. Por ejemplo, de marfil.

El Se�or respeta la libertad de sus creaturas, aun de aquellas que no saben usarla. Argument� brevemente con el elefante, pero finalmente accedi� a su deseo y le dio los colmillos que quer�a.

El elefante est� ahora en v�as de extinci�n, perseguido por cazadores y traficantes de marfil. Moraleja: no siempre es bueno que Dios nos d� lo que le pedimos.

�Hasta ma�ana!...

 

S�bado 12 de mayo del 2007

Cat�n Empresarios y sindicato

Comentaba con ufan�a do�a Macalota: "El novio de mi hija es muy deportista: le dijo que ya le anda por llevarla al box spring"... Una mujer le pregunta a su amiga: "�Le eres fiel a tu marido?". "S� -responde la otra-. Con frecuencia"... Don Cornilio escuch� ruidos en el cl�set de su rec�mara. Abri� la puerta y vio ah� a un individuo. �ste, sin inmutarse, le dice al boquiabierto esposo: "No se atreva usted a tocar los vestidos de la se�ora, caballero. Estoy aqu� contratado por ella para cuidar su guardarropa"... La parejita de reci�n casados lleg� a la habitaci�n del hotel donde pasar�an su noche de bodas. Prorrumpe con rom�ntico acento el desposado: "�Al fin solos!". "�C�mo! -exclama desolada su flamante mujercita-. �No le vamos a hablar a nadie? As� solos nos vamos a aburrir"... Simpliciano, muchacho candoroso, pensaba que la joven que llev� al motel de pago por evento era tan pura como las nieves de los m�s altos riscos de los Alpes. Al terminar el amoroso trance le pregunta lleno de angustia: "�Dime, Sabanilia, te lo ruego! �Qu� puedo hacer para reparar mi falta?". Sin vacilar responde ella: "Pon mil pesos en mi bolso. Eso repara cualquier falta que hayas podido cometer"... En la casa de empe�o Pompilia Granderri�re puso sus mun�ficos atributos posteriores sobre la repisa de la ventanilla del asombrado valuador, y le pregunta: "�Cu�nto cree usted que debo pedir por esto?"... El joven director de la compa��a lleg� temprano a su oficina. Era uno de esos pretenciosos yuppies de pelo engominado y estudiada displicencia. Un amigo acompa�aba al estirado ejecutivo. Cuando llegaron, una anciana mujer de pelo cano y pobre vestimenta fregaba de rodillas el piso del lugar. Pasaron junto a ella los juniores como si no la hubieran visto. El amigo del joven director le dice: "�Por qu� tienes a esa mujer aqu�? Te afea la oficina". "Lo s� -responde el otro-. Cr�eme que la echar�a a la calle si no fuera mi mam�"... Babalucas era mesero en un bar. Le pide un parroquiano: "�Puedes traerme un whisky solo?". "Claro que puedo -responde con arrogancia el tonto roque-. �A poco para traer un whisky voy a necesitar ayuda?"... Es urgente que empiecen ya, cuanto antes, los trabajos de la nueva autopista entre Saltillo y Monterrey. Casi no pasa d�a sin que un accidente grave interrumpa la circulaci�n en la actual v�a, a veces durante cinco o seis horas. Al parecer la obra est� detenida por diferencias entre la empresa constructora y un sindicato. Piensen los empresarios y los l�deres que el retraso en el inicio de los trabajos se traduce en p�rdidas materiales y -sobre todo- de vidas, y hagan lo posible por llegar a un justo acuerdo que permita, para bien de todos, que empiece ya la construcci�n de la nueva carretera... Dos amigos fueron a jugar golf el domingo por la ma�ana. Le cuenta uno a otro: "Anoche le hice el amor tres veces a mi esposa". "�De veras? -se interesa el otro-. �C�mo hiciste para realizar esa proeza, que solamente los varones de Saltillo pueden consumar con naturalidad?". "Muy f�cil -responde el amigo-. Le hice el amor una vez; y luego dorm� un poco. Despert�; le hice el amor la segunda vez, y luego dorm� otro poco. Le hice el amor la tercera vez. Entonces dorm� toda la noche, y despert� hoy en la ma�ana sinti�ndome muy bien". "�Fant�stico! -exclama con admiraci�n el otro-. �Hoy mismo probar� el m�todo con mi se�ora!". En efecto, puso en pr�ctica con �xito la t�cnica que le revel� su amigo: tres veces le hizo el amor a su mujer. Cuando despert� por la ma�ana se dio cuenta de que hab�a dormido demasiado: seguramente llegar�a tarde a la oficina. En efecto, lleg� un cuarto de hora despu�s de la hora de entrada. Le dice a su patr�n: "Perdone, jefe, estos 15 minutos de retraso". "�Olv�date de los 15 minutos, desdichado! -rebufa el superior-. �D�nde estuviste el lunes, el martes y el mi�rcoles?"... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

Me habr�a gustado conocer a "El Golito".

Nadie supo jam�s, quiz� ni �l mismo, por qu� se le llamaba as�. Era baterista en la carpa "Sal�n Rojo", de la Ciudad de M�xico. Sus compa�eros le hac�an bromas por su modo de hablar, con frases deshilvanadas, incoherentes, sin sentido.

Cierto d�a uno de los c�micos del espect�culo, por pura ocurrencia, se puso a dialogar con �l ante el p�blico. Tanto se dijeron sin decirse nada que la gente no pudo dejar de re�r a todo lo largo de aquella conversaci�n disparatada. Desde entonces el c�mico adopt� el estilo de hablar del baterista.

Me habr�a gustado conocer a "El Golito". Gracias a �l Cantinflas aprendi� a cantinflear.

�Hasta ma�ana!...

 

Viernes 11 de mayo del 2007

Cat�n Sindicatos

Babalucas fue a comer con un amigo. En el restor�n lo acometi� de pronto una urgencia corporal mayor. Se dirigi� al ba�o, pero regres� al punto. Le pregunta su amigo con extra�eza: "�Qu� pas�? �No encontraste el ba�o de hombres?". "S� lo hall� -responde el badulaque-. Pero tiene en la puerta un letrero que dice: 'Caballeros Men'. Y yo iba a lo otro"... Do�a Sinistra, tres veces viuda ya, se iba a casar por cuarta vez. Le dice una hermana del novio: "Espero no ser indiscreta si te pregunto de qu� muri� tu primer marido". Responde ella: "Comi� hongos envenenados". "Qu� pena -se conduele la mujer-. Y tu segundo esposo, �de qu� muri�?". Contesta do�a Sinistra: "Tambi�n comi� hongos envenenados". "Tr�gica coincidencia -medita la futura cu�ada-. Y, �cu�l fue la causa de la muerte de tu tercer marido?". Responde do�a Sinistra con sombr�o acento: "�se muri� estrangulado". "�Qu� horrible muerte!" -exclama la otra con espanto. "�l tuvo la culpa -declara do�a Sinistra-. No quiso comerse los hongos"... Emp�docles Et�lez comentaba: "Bebo por causa de una mujer. Y ni siquiera he tenido la cortes�a de agradec�rselo"... La gitana le dijo al hombre: "Adivino la suerte". Replica con iron�a el individuo: "Eso es lo que t� crees". La mujer le examina la palma de la mano y le dice: "Eres padre de un hijo". "�Lo ves? -se burla el tipo-. Est�s equivocada: soy padre de cuatro hijos". Contesta la quirom�ntica: "Eso es lo que t� crees"... Yo soy cat�lico (creyente, no practicante). Y soy casado (practicante, no creyente). Por las dos causas, la religi�n y el matrimonio, deber�a ser yo manso y sumiso. Y sin embargo, aliento en mi interior secretas rebeld�as, fruto quiz� de una actitud rom�ntica adquirida en la lectura de modernos autores: Victor Hugo, B�cquer, Heine. Creo en el individualismo; sostengo que aun las mayores obras colectivas -la Muralla China, pongamos por caso- tienen como semilla germinal la idea concebida por un solo individuo. En M�xico hay muchos hombres y mujeres de mente generosa y elevada capaces de generar proyectos que beneficiar�an al pa�s. Pero la mentalidad colectivista surgida despu�s de la Revoluci�n, y el corporativismo en que se bas� la larga dominaci�n del PRI, dieron origen a un sindicalismo pernicioso que no s�lo aniquila cualquier impulso de renovaci�n, sino que oprime a los trabajadores y les conculca sus derechos en beneficio de l�deres que ganan poder y dinero al amparo de sus puestos de simulada representaci�n. Una nueva cultura laboral lo transformar�a todo en M�xico, desde la educaci�n hasta la productividad. Pero para que tal cosa se logre los sindicatos tendr�an que dejar de ser entes de corrupci�n y convertirse en entes de promoci�n. Y eso, para decirlo con un nombre que rime, Estaca Brown... Sigue ahora un cuento tremendamente rojo. En los registros de la P�a Sociedad de Sociedades P�as ese relato aparece marcado con cinco equis, calificaci�n que corresponde al �ltimo grado de la sicalipsis. Digo eso como advertencia a las personas con pruritos de moral, a efecto de que se abstengan no ya de leer, sino aun de posar los ojos en tan vitando chascarrillo... Candorio, joven sencillo y apocado, cas� con Volatina, azafata de l�nea de aviaci�n. Cuando regresaron de la luna de miel la reci�n desposada manifest� que segu�a siendo virgen: su doncellez estaba intacta. "�C�mo es eso posible?" -pregunta llena de sobresalto la mam� del novio. Responde el tal Candorio: "Ella tiene la culpa, madre. Todas las noches se la pasaba dici�ndome: 'Coloque esto sobre nariz y boca y respire normalmente'"... (No le entend�)... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

Este hombre se la pasa escribiendo todo el d�a. Tiene fama de sabio: no habla nunca; jam�s sonr�e; su gesto es grave y su adem�n solemne. De seguro una obra prodigiosa va a salir de su genio. Todos aguardan con ansiedad el libro que cambiar� el destino de la humanidad.

Pero un buen d�a el hombre muere. Se le quiebra la vida de repente; su cabeza se dobla y queda con la nariz aplastada sobre la hoja que en esos momentos escrib�a. Con el mayor esmero se recogen sus p�ginas. En los millares de hojas se le�a esto: "Ba be bi bo bu... Da de di do du... Fa fe fi fo fu... Ta te ti to tu..."... En todas las p�ginas lo mismo, una y otra vez. Eso es lo �nico que hab�a escrito aquel hombre que se la pasaba escribiendo todo el d�a.

Las p�ginas les fueron regaladas a los ni�os para que hicieran avioncitos. En las claras ma�anas se llena el aire con el vuelo de los interminables "Ba be bi bo bu... Da de di do du...". Ahora nadie recuerda al hombre. Su gesto grave y su adem�n solemne est�n en el olvido.

�Hasta ma�ana!...

 

Jueves 10 de mayo del 2007

Cat�n �N�ufragos!

Despu�s de leer la rese�a que el cr�tico de arte Pipo Lanarts hizo acerca de los 18 mil hombres y mujeres que se desnudaron en el Z�calo, a la prima Celia Rima, versificadora de ocasi�n, se le ocurri� este epigrama: "En palabras muy sentidas / coment� un se�or ignoto: / 'Ni la vez del terremoto / vi tantas cosas ca�das'..." ... Minucias van, minucias vienen, y las reformas torales que necesita este Pa�s siguen durmiendo el sue�o de los injustos. Mientras muchas naciones avanzan en sus procesos de globalizaci�n, M�xico no s�lo retrocede: tambi�n va para atr�s. No podemos romper las ligaduras que nos atan a viejos conceptos que ya tienen olor a naftalina. (Por eso yo no soy viejo concepto: no quiero oler a naftalina). Nuestra clase pol�tica no tiene clase. Los pol�ticos siguen haciendo pol�tica de campanario; su mirada llega a duras penas a donde llega su nariz. Y para colmo muchos de ellos son chingos, que as� se llaman tambi�n los chatos, romos, �atos, bracos y nachos, es decir, quienes tienen muy reducido el ap�ndice nasal. En algunos pa�ses naufraga la pol�tica por causa de la econom�a. En el nuestro la econom�a naufraga por culpa de la pol�tica... Cuando me porto bien Diosito me da un premio: me hace ir a M�rida. Ma�ana voy a estar en la hermos�sima capital de Yucat�n. Ah� contar� la "Historia de una historia", el modo como escrib� mi libro Ju�rez y Maximiliano. La roca y el ensue�o". (Acabo de recibir, por cierto, una cordial misiva de Lourdes Betancourt, del Grupo Planeta, Editorial Diana, donde me informa de una nueva impresi�n -15 mil ejemplares m�s- de la obra. Doy gracias a Planeta, a Diana, y env�o un saludo cari�oso a Manolo Fern�ndez, bajo cuya tutela mis libros se han convertido en best sellers, cosa que ni en mis m�s disparatados sue�os alcanc� a so�ar). Ir� a M�rida, pues; ver� a Sandra Montoya, mi �ngel de la guarda; saludar� a mis queridos amigos de El Diario de Yucat�n; hablar� de la presencia de Carlota en la blanca ciudad, y dir� de las extra�as y misteriosas circunstancias que me llevaron a proponer una visi�n de nuestra historia distinta de la que en la escuela nos contaron. La cita es ma�ana viernes, a las 19:30 horas, en la prestigiosa Universidad Marista de M�rida. �Ah� nos veremos!... Ya se sabe que en Espa�a el verbo "joder" significa -definici�n de la Academia- "practicar el coito". Sucede que un cantante mexicano fue a Madrid, y acudi� a un centro de espect�culos a fin de ofrecer ah� sus servicios. Le pregunta el portero, receloso: "�No es usted hipnotizador?" "No -responde el mexicano-. Soy cantante". "Entonces puede pasar" -le dice el hombre. Entra el mexicano y le pide a la secretaria del gerente que lo anuncie. Le pregunta la chica, temerosa: "�No es usted hipnotizador?" "No -vuelve a decir el mexicano-. Soy cantante". "Entonces puede pasar" -autoriza la muchacha. Llega el tipo a la presencia del gerente. Con recelo le pregunta �ste: "�No es usted hipnotizador?" "No -replica el mexicano-. Soy cantante". "Entonces -declara el gerente-, lo puedo contratar". "Se lo agradezco -responde el mexicano-. Pero d�game: �por qu� tantas preguntas acerca de si soy o no hipnotizador?" "Se lo dir� -contesta el hombre-. La semana pasada un grupo de monjas y sacerdotes nos pidieron el local para celebrar la terminaci�n de un retiro. No quisimos poner un comediante que amenizara la ocasi�n, pues pod�a decir algo que ofendiera a ese p�blico tan religioso. En vez de eso pusimos a un hipnotizador. Result� tan bueno el tipo que en un dos por tres hipnotiz� a la totalidad del p�blico. Los padres y las monjitas hac�an todo lo que �l les ordenaba. Les dec�a: '�Bailar!', y bailaban; les dec�a: '�Saltar!', y saltaban. Hasta ah� todo iba bien. Pero sucedi� que el hipnotizador sufri� una descarga el�ctrica en el micr�fono. Al sentirla se le sali� una palabrota. Dijo con fuerte voz: '�Joder!', �y no sabe usted la que se arm�!"... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

En la noche de mayo truena el trueno, y los rel�mpagos llenan la oscuridad del cielo con su oscura luz.

En noches como �sta el Terry, mi amado perro cocker, se acercaba a preguntarme con su mirada inquieta qu� suced�a en el mundo. Yo pon�a mi mano en su cabeza, para tranquilizarlo, y eso le devolv�a la paz: si yo estaba tranquilo es porque todo en el mundo estaba bien.

Ahora que oigo el trueno como grito de alg�n oculto dios airado; ahora que el rel�mpago pone sombras temerosas en la pared del cuarto, aquel miedo del Terry viene a m�. Pon t� la mano sobre mi cabeza, Dios. Hazme sentir que el mundo sigue siendo mundo, y que los perros y los hombres que en �l vivimos podemos todav�a vivir en paz.

�Hasta ma�ana!...

 

Mi�rcoles 9 de mayo del 2007

Cat�n Gozosa instalaci�n

Pipo Lanarts, cr�tico de arte, me envi� sus comentarios sobre el desnudo colectivo del domingo pasado, en el Z�calo. He aqu� su texto: "Hagamos caso omiso del fot�grafo, buscador de la dudosa y olvidable gloria que da un r�cord de Guinness. Olvid�monos de las fotograf�as que tom�: quien retrata a 17 mil personas a ninguna retrata. Donde hay estad�stica no puede haber arte. Dejemos a un lado tambi�n la torpe conducta de algunos m�sculos que acudieron al acto movidos por los m�s bajos instintos (no ten�an de otros), y que con morbosidad babeante se dedicaron a tomar fotos con sus celulares. Hablemos, s�, de quienes asistieron a esa gozosa fiesta del cuerpo y el esp�ritu. Yo creo que el esp�ritu y el cuerpo son creaci�n divina. Ambos tienen, por tanto, igual sacralidad. Las religiones han hecho del cuerpo un ente deleznable. Lo consideran enemigo del alma: �sta es de Dios; el cuerpo del demonio. Los m�sticos y ascetas olvidan que ese cuerpo es tambi�n obra divinal, y lo flagelan y castigan con cilicios, ayunos y mortificaciones en cuyo invento muestran grande imaginaci�n. Pero el cuerpo es la morada del esp�ritu, "templo del Esp�ritu Santo", dice la teolog�a cat�lica. �Por qu� entonces hacerle da�o, o denigrarlo, o juzgarlo cosa ruin? Yo celebro que en la Ciudad de M�xico haya habido mujeres y hombres que con voluntad limpia, sin intenci�n malsana, acudieron a esa celebraci�n del cuerpo, y lo sacaron al sol y al aire, y participaron en esa fiesta no movidos por un prop�sito pol�tico, o er�tico, sino para ejercer su libertad de mente, y se desnudaron con la inocencia de los ni�os, sin miedo a mostrar a�os de m�s o bellezas de menos. �Que algunos fueron con designio diferente? All� ellos y sus sordideces. Por mi parte celebro esta celebraci�n. Fue un jubiloso happening, una gozosa instalaci�n que dio alegr�a a quienes vemos en nuestro cuerpo la misma nobleza y dignidad que tiene nuestra alma". Y firma: Pipo Lanarts... El director del circo anunci� con sonorosa voz: "Esta empresa se enorgullece en presentar a su m�ximo artista: �Sinko el Grande!". Prosigui� el anuncio: "Desde 50 metros de altura Sinko se lanzar� de clavado a un tonel con 100 litros de agua". Apareci� el joven atleta, y el p�blico salud� su presencia con aplausos. Subi� por la escalera Sinko el Grande y se coloc� en el trampol�n. La gente contuvo el aliento. El artista se lanz� en perfecto clavado, cay� en el centro mismo del tonel y emergi� de �l con elegante gracia de delf�n. Una ovaci�n cerrada salud� la haza�a. "Ahora -anunci� el director- Sinko subir� a un trampol�n situado a 75 metros de altura y se lanzar� de clavado a una cubeta con 10 litros de agua". �Una cubeta, y con 10 litros de agua nada m�s? La gente no pod�a creer lo que hab�a escuchado. Subi� el atleta por la escalera y se ech� de clavado a la cubeta. Cay� en ella y sali� otra vez, indemne y garboso. Un aplauso atronador premi� aquella incre�ble demostraci�n. La gente se levant� de sus asientos para salir del circo. �Qu� m�s pod�a ver despu�s de aquello? "�Un momento, se�oras y se�oras! -pidi� el director-. La actuaci�n del gran Sinko no ha terminado todav�a. Ahora subir� a un trampol�n a 100 metros de altura y se lanzar� de clavado �a un trapeador h�medo!". �C�mo pod�a ser aquello? Era imposible realizar ese acto temerario. Subi� Sinko por la alt�sima escalera. Casi no se le ve�a cuando lleg� al trampol�n. Se hizo un silencio absoluto. Y all� viene el artista, en vertiginoso clavado. Cay� el gran Sinko en el trapeador, y he aqu� que se dio un espantoso batacazo. Con las costillas rotas, sangrante y lacerado, se levant� penosamente y grit� hecho una furia: "��Qui�n fue el jijo de la tiznada que me exprimi� el trapeador?!"... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

Un antiguo romance castellano habla de una mujer mal maridada cuyo secreto amante muri� en una batalla.

Cuando le lleg� la noticia la mujer no demostr� su sentimiento. Fingi� la indiferencia de quien oye decir que ha muerto alg�n desconocido. Narra el poema:

"... Y enlutado el coraz�n se fue vestida de verde...".

Pocos versos tan bellos y tan hondos hay en el romancero. Describen el dolor del alma, que no es para mostrarse, sino para sentirse. Cuando leo esa frase pasa por mi imaginaci�n, como un fantasma, la figura de aquella mujer verde por fuera y con negror por dentro.

�Hasta ma�ana!...

 

Martes 8 de mayo del 2007.

Cat�n Izquierda ciega

Uno de mis cuatro lectores me hace notar que �ltimamente no he orientado a la Rep�blica. "Por eso anda al garete", me dice sin embozos. Eso me apesadumbra mucho, pues se dir�a que yo tengo la culpa del desconcierto en que vive la naci�n. Lo que sucede, amigo m�o, es que la Rep�blica no atiende casi nunca mis orientaciones, lo cual es para m� motivo de tristeza. Siento que estoy predicando en el desierto. (Vox clamantis in deserto, San Mateo, 33,3). Me digo entonces: �valdr� la pena gastar saliva o tinta en hacer admoniciones que a la Rep�blica le entran por un o�do y le salen no quiero saber por d�nde? Mejor ser� dedicarme, reflexiono, a escribir poes�a que tampoco ninguno leer�, o ensayos filos�ficos cuyo destino final tambi�n ser� el vac�o. Pero en fin, cumplir� mi tarea como el galeote que la suya cumple bajo el odioso l�tigo del c�mitre. Y dir� que la izquierda no ser� opci�n deseable para muchos mexicanos mientras los izquierdistas sigan desprestigiando esa corriente con sus violencias y sus dogmatismos. Una actitud as�, de enfrentamiento sistem�tico, es v�lida ante un gobierno tir�nico, dictatorial. Pero en M�xico hemos entrado ya al camino del ejercicio democr�tico, en el cual tienen cabida por igual todas las ideolog�as, y todas tienen igualmente posibilidades de llegar al poder. Eso hace que en pol�tica deban respetarse reglas m�nimas, entre las cuales no son las menos importantes la tolerancia, el respeto al adversario y el uso del di�logo y la concertaci�n en el debate p�blico. Contrariamente a eso la izquierda sigue en su constante apartamiento de la ley, a la cual los extremistas consideran trasto in�til, y la desprecian como a cosa de burgueses, igual que hacen con el derecho de terceros. Hay quienes se dicen luchadores sociales, izquierdistas, y son en verdad porros, bandoleros que lucran con el desorden y la agitaci�n. Esa izquierda cerrada ha hecho de la Ciudad de M�xico al mismo tiempo su bot�n y su reh�n. La autoridad del Distrito Federal, en vez de defender el derecho de los ciudadanos, protege a esos delincuentes, y les permite alterar un d�a s� y otro tambi�n la vida cotidiana de la gente con manifestaciones callejeras en las cuales una centena de "activistas" lesiona impunemente el inter�s de miles y miles de personas. Pero no se atreva alg�n ciudadano a enfrentar a uno de esos manifestantes: la polic�a, ciega y sorda a los abusos de los perturbadores, caer� sobre �l y lo llevar� detenido "por alterar el orden p�blico". Es una pena que la izquierda, que ha sido opci�n valiosa en otros pa�ses donde la izquierda es una ideolog�a, y no una sinraz�n, se siga desprestigiando en M�xico por esas violencias sin sentido, por el anacr�nico dogmatismo de sus supuestos intelectuales y por la ceguera de sus dirigentes, que ven nom�s aquello que en el pasado se ha perdido y no miran lo mucho que en el futuro podr�an conseguir... Un vendedor llam� a la puerta de la casa de Pepito. Apareci� el chiquillo. En una mano llevaba un cigarro encendido y en la otra un ejemplar de la revista Playboy. Le pregunta el vendedor: "Ni�o: �est�n tus pap�s?" Pepito sacude con gesto displicente la ceniza del cigarro que se estaba fumando, y le contesta: "�C�mo ve? �Estar�n?"... En la cama el pr�ncipe se vio de repente haciendo cosas con una calabaza. Exclama con enojo: "�Caramba, Cenicienta! �T� nunca me dijiste que siempre te convertir�as en esto despu�s de las doce de la noche!"... El gal�n le mostraba su nuevo autom�vil a la chica. "Y este peque�o techo corredizo -le comenta- se llama 'quemacocos'". "No s� por qu� le dicen as� -replica la muchacha-. Yo siempre lo uso para apoyar las piernas"... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

Aquel hombre tuvo un extra�o sue�o. So�� que una piedra se volv�a �rbol. El �rbol se transformaba en animal, y el animal se hac�a hombre. Por �ltimo el hombre se convert�a en Dios.

Despert� el hombre, pero el sue�o permaneci� en su mente. Supo entonces que lo que hab�a so�ado no era un sue�o: era un saber que sab�a desde siempre y que de pronto se le revel�.

"Todas las cosas son una misma cosa -escribi� el hombre entonces apresuradamente-. En la piedra est� la promesa de Dios, y en Dios est� el recuerdo de la piedra. Yo s� que he sido piedra, y s� tambi�n que alg�n d�a...".

Aqu� se interrumpi� el escrito. El hombre hab�a vuelto a so�ar.

�Hasta ma�ana!...

Lunes 7 de mayo del 2007

Cat�n �Cerveza!

Calvin Coolidge, trig�simo Presidente de Estados Unidos, era famoso por su cicater�a. Sol�a hacer largos paseos a pie con el jefe de su guardia personal, y al regresar, a la hora de la cena, le ofrec�a al hombre por todo alimento un magro sandwich de fuerte queso de Vermont que preparaba el mismo Coolidge, con otro igual para �l. "Apuesto -le dijo una vez al guardia- que nunca pensaste comer un sandwich hecho por el Presidente de los Estados Unidos". "Ciertamente no, se�or Presidente -contest� el hombre-. Lo considero un gran honor". A�adi� Coolidge con tono rencoroso: "Y adem�s yo puse el pan y el queso". En concordancia con su actitud sol�a decir Coolidge: "Todo es econom�a". Los mexicanos residentes en Estados Unidos celebraron con patri�tico entusiasmo el 5 de mayo. Todav�a se oyen los ecos de la fiesta. Para nuestros paisanos esa celebraci�n es m�s grande e importante que la del 15 de septiembre. El Grito se festeja, ciertamente, pero en menor medida y sin el lucimiento con que se recuerda la victoria de las armas nacionales sobre el invicto Ej�rcito franc�s. Me preguntaba yo la causa de esto, y un buen amigo de Chicago me dio la explicaci�n. Celebraciones como �sta, me dijo, son patrocinadas en buena parte por las compa��as cerveceras, que aprovechan las fiestas "�tnicas" para promover sus productos, y venderlos. En septiembre ya hace fr�o en la mayor parte de la Uni�n Americana, de modo que el clima no es propicio al consumo de cerveza. En mayo, en cambio, se siente ya calor en casi todos los estados, y en esas fiestas el disfrute de la dorada bebida es masivo. Nada que ver, entonces, tiene la historia con el entusiasmo patri�tico que los mexicanos "del otro lado" sienten por el triunfo de mi ilustre paisano Zaragoza. En el fondo, como dijo con gran acierto mister Coolidge, todo es econom�a... El m�dico general examinaba a don Frustracio. Le pregunta: "�Tiene usted alg�n impedimento para hacer el sexo?" "S�, doctor -suspira el lacerado-. Mi mujer"... Un hombre tilico y de estatura m�nima se present� a pedir trabajo en un campamento de le�adores canadienses. El capataz, un gigant�n, se ri� de �l. "�C�mo pretendes ser uno de nosotros? -le dice con hiriente sorna-. �Mi hacha pesa m�s que t�!" "Al menos -responde el hombrecito-, d�me oportunidad de demostrarle lo que puedo hacer". "Est� bien -concede el capataz-. Corta ese pino grande que ves ah�". El chaparrito coge su hacha y de tres hachazos hace que el grueso y alto pino venga a tierra. "�Fant�stico! -se asombra el capataz-. �D�nde aprendiste a cortar �rboles as�?" Contesta el chaparr�n. "En el bosque del Sahara". "�Bosque? -dice el capataz-. Yo he o�do hablar del desierto del Sahara". Replica el petiso: "As� empez� a llamarse luego de que yo estuve ah�"... Emp�docles Et�lez, el borracho del pueblo, le dice a su mujer: "Vieja: dej� la botella". "�Qu� bueno!" -se alegra ella. "�C�mo que qu� bueno? -se enoja el temulento-. �No s� d�nde la dej�!"... El invitado de Pepito le comenta en tono de reproche: "En mi casa nos persignamos siempre antes de comer. �En la tuya no?" Responde el chiquillo: "No. Mi mam� s� sabe cocinar"... La mujer aficionada a los deportes de riesgo contrat� a un alpinista a fin de que la acompa�ara a escalar una alta pared monta�osa casi vertical. "Pero quiero el ascenso a manos libres -indica la arriesgada f�mina-. Ni cuerdas, ni clavos; nada". El hombre acepta. Antes de empezar la escalada la mujer observ� que el alpinista se tomaba una pastilla. "�Qu� es eso?" -le pregunta con recelo. "Es viagra" -responde el individuo. "�Viagra? -se sorprende ella-. �Para qu� diablos toma usted viagra antes de empezar la escalada?" Responde el gu�a: "Para que en caso de apuro tenga usted algo de d�nde agarrarse". (No le entend�)... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

Esta gallina, como la de Cri Cri, sali� a pasear con sus 10 pollitos por el corral.

Si alguna vez el orgullo tom� forma de gallina es �sta. Ni la reina Victoria en toda su majestad se vio tan majestuosa nunca como esta gallina se ve ahora.

He aqu� que un halc�n ha aparecido, y suspende su ominoso vuelo sobre la bandada. La gallina abre sus alas, y bajo ellas encuentran los polluelos escudo protector. Luego hace la gallina algo que me asombra y me conmueve: levanta la cabeza y le lanza al ave de presa un grito amenazante.

Cuando alguien es cobarde o temeroso se le llama "gallina". Ha de ser otra gallina la que inspir� ese nombre. La gallina de mi corral no es tan gallina.

�Hasta ma�ana!

 

Domingo 6 e mayo del 2007

Cat�n La corta vida

Estaban en lo m�s apasionado del trance amoroso, y dice el hombre a la mujer: "�Eres la mejor esposa que pudo haberme tocado! �Y no me importa lo que piense tu marido!"... En la noche de bodas, el joven novio descubre que su flamante mujercita no sab�a nada, absolutamente nada, de las cosas de la vida. Con gran sensibilidad, para no causarle un trauma irreparable, el muchacho tiene el acierto de actuar con delicadeza y, antes de cualquier cosa, procede a darle una tierna explicaci�n acerca de esas realidades. Al d�a siguiente comentaba la muchacha desperez�ndose en el lecho con una gran sonrisa de felicidad: "�Ay, Sigifredo, lo que m�s me gust� de anoche fue cuando la abejita se pos� en el c�liz de la florecita!"... La multitud rodeaba a la mujer ad�ltera, y el populacho se dispon�a a lapidarla. Pero alz� Jes�s su mano todopoderosa, y dijo al pueblo con voz en la que al mismo tiempo hab�a autoridad y mansedumbre: "El que est� libre de culpa que tire la primera piedra". �Soc! Una piedra sali� de entre la turba y fue a pegar en plena cara a la mujer. Se dirigi� el Se�or al hombre que hab�a lanzado la pedrada. "�Acaso t� est�s libre de culpa?" -le pregunt� severo. "Puede que no -respondi� el hombre-. Pero soy el marido, y traigo un coraje bruto"... Al tren de Londres subi� una ancianita, que puso en la canastilla de equipajes una peque�a caja. Apenas hab�a echado a andar el tren cuando de la caja comenz� a salir un l�quido ambarino que ba�� por completo la cabeza y el rostro del elegante lord que iba al lado de la viejuca. Impasible, el lord se enjuga el rostro con la mano, huele el l�quido aquel, lo prueba, y luego pregunta a la ancianita: "�Whisky?" "No -responde ella-. Fox terrier"... Despu�s de examinarla dice el ginec�logo a la chica: "Presenta usted un raro caso de embarazo m�ltiple". "No s� qu� tiene de raro, doctor -responde ella-. Hab�a varios hombres en la fiesta"... Muy digno dice Pepito a su maestra: "�Ya ve, se�orita? Tantas veces me ha dejado usted castigado despu�s de clases, que la gente comienza a murmurar de nosotros"... El borracho iba todos los d�as a rezarle a la milagrosa imagen de San Bartolo, patrono del pueblo. "�San Bartolito! -le dec�a- �Ando muy fregado! �M�ndame aunque sea unos mil pesos, de perdido pa' la cruda!" Y as� todos los d�as. Una vez hubo necesidad de limpiar la imagen del patrono, de modo que el se�or cura la hizo quitar del altar y poner otra del mismo santo en tama�o peque�o. Llega el borrach�n, ve aquella imagen y le dice: "Oye, chamaco, �no te dej� tu jefe una lana para m�?"... "D�game la verdad, doctor -pide el paciente-. �Cu�nto me queda de vida?" "Bueno, mire usted -responde el doctor tomando su cron�metro-. Diez... nueve... ocho... siete... seis..."... El hospital invit� a un m�dico jud�o que se hab�a hecho famoso por inventar una nueva t�cnica para extirpar el ap�ndice sin dejar cicatriz o dolor posoperatorio. Se escogi� a un paciente para que en �l hiciera la demostraci�n. Cuando acab� la intervenci�n y el hombre volvi� en s�, se quej� con la enfermera: "Me dijeron que no habr�a dolor despu�s de la operaci�n, y me duele mucho abajo". Y le explica la enfermera: "Es que el doctor hizo tan magn�ficamente bien la operaci�n del ap�ndice, que los m�dicos presentes le tributaron una c�lida ovaci�n. Aunque el doctor Rabinowitz la agradeci� con muchas caravanas, el aplauso no terminaba, de modo que para complacer al p�blico se vio obligado a ofrecer un encore, y entonces le hizo la circuncisi�n"... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

"... La mujer tiene poca influencia en el gobierno de las naciones...".

En pol�tica, dir�n,

ese dato es acertado.

Porque en la casa ha mandado

desde los tiempos de Ad�n.

 

S�bado 5 de mayo del 2007

Cat�n Nadie est� obligado

La virginidad es como un billete de banco: si lo das no te queda nada; si lo conservas no te sirve para nada. Libidiano Pitioner, hombre salaz, era proclive a la concupiscencia de la carne. (Siempre que se habla de concupiscencias se piensa en la carnal, pero lo cierto es que muchas otras concupiscencias hay: la del dinero, la del poder, la de la fama...). Libidiano sent�a el apetito desordenado del placer carnal. Sol�a repetir la frase de Arist�teles Onassis: "Si la mujer no existiera todo el dinero del mundo carecer�a absolutamente de sentido". Pitonier sosten�a que arruinarse por causa de los negocios, del juego o la pol�tica tiene algo de sordidez, y aun de necedad, pero que ir a la ruina por una mujer es cosa noble, fino detalle de galanter�a y prueba de caballerosidad. Conoci� Libidiano a Dulcil�, muchacha de buenas familias -pero adem�s decente-, y se propuso seducirla para a�adir esa conquista a su notorio palmar�s de burlador. Ella se resisti� al asedio: hab�a le�do "Pureza y hermosura", de monse�or Tihamer Toth, y se sab�a de memoria 10 respuestas que la joven virtuosa puede dar al gal�n lujurioso que le pide "aquellito" sin obligarse �l mismo a pasar antes por la iglesia y por la Oficial�a del Registro Civil. (La respuesta n�mero 3 es la que hab�a usado m�s: "�Te gustar�a que un hombre le pidiera a tu hermana lo que me est�s pidiendo t�?"). Le dijo Libidiano a Dulcil�: "�Acaso tienes miedo de abrir la flor de tu alma a los efluvios del amor?". "A la flor no le tengo miedo -respondi� ella-. A lo que le temo es al fruto". Bella respuesta, a fe m�a, e ingeniosa. Seguramente al escucharla se qued� Libidiano turulato. Pienso que se le baj� el �nimo, que se le baj� el �mpetu er�tico, que se le baj� el rijo sensual. Pienso que se le baj� todo. As�, con esp�ritu abatido, pero por muy distinta causa, deben andar aquellos que de buena fe, sin fanatismo o dogmas, sino movidos por un esp�ritu de compasi�n -o sea de amor- y por el respeto que se debe a la vida, lucharon con buenas armas para evitar que se despenalizara el aborto en el Distrito Federal. Piensen que no se legaliz� el aborto: se busc�, s�, evitar la clandestinidad que hace que muchas mujeres afronten riesgos mortales por causa de las infames pr�cticas de quienes hacen del sufrimiento y de la angustia un modo para obtener ganancias. Es indiscutible que aun con leyes que penalizan el aborto muchas mujeres deciden abortar. Los defensores de la vida deben ahora esforzarse por difundir entre la comunidad m�dica y el personal de hospitales p�blicos y cl�nicas particulares el principio legal de que nadie est� obligado por razones laborales o de cualquier otra �ndole a participar en un aborto si considera que ese acto es contrario a su �tica profesional, principios morales o convicciones personales. La asistencia a mujeres embarazadas que afronten una situaci�n dif�cil, y la promoci�n de la adopci�n de ni�os por parejas sin hijos son otras formas de contrastar con acciones de vida las acciones que contra la vida atentan... La esposa andaba de viaje, y el marido llev� a una amiguita a su casa. Ella pidi� que las cosas se hicieran con seguridad, pero �l no tra�a consigo un preservativo. "�Ya s�! -exclama muy alegre-. Mi esposa compr� un diafragma anticoncepcional para usarlo, me dijo, cuando a m� se me olvidara comprar preservativos. No lo ha estrenado, de modo que puedes usarlo t�". Fue a buscar el diafragma en el bur� de la se�ora, pero no lo encontr�. Dice con enojo. "Se lo llev� al viaje. Ya sab�a yo que no me tiene confianza"... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

Hay en el cementerio de �brego dos tumbas, una junto a la otra. Quienes saben o�r lo que las tumbas dicen escuchan estas voces:

"Yo viv� muchos a�os, pero esos a�os no los supe vivir. Como viv� tan solo para m� no viv� bien. Nadie me quiso, a lo mejor porque a nadie quise yo. Fui indiferente a todo, y por eso mi muerte no signific� ninguna diferencia. Ahora estoy aqu�, muerto del todo. Me parece la m�a mucha muerte para tan poca vida".

Eso dice una tumba. La otra dice:

"Yo viv� como si cada d�a fuera toda una vida. Am� a muchas mujeres, y algunas me amaron a m�. Goc� del pan y el vino, y cuando ya no tuve pan ni vino goc� el recuerdo del pan y del vino. Acept� el sufrimiento igual que la alegr�a, pues ambas son parte de la vida del hombre. Al final tuve tantos recuerdos que no pod�a recordarlos todos. Ahora estoy aqu�, dicen que muerto. Y me parece la m�a muy poca muerte para tanta vida".

Hay en el cementerio de �brego dos tumbas. Pero una es m�s tumba que la otra.

�Hasta ma�ana!..

 

Viernes 4 de mayo del 2007

Cat�n Alarma para la Rep�blica

Don Terebinto cortejaba con discreci�n a Himenia Camafr�a, madura se�orita soltera. Sus intenciones eran honorables, pero a pesar de eso ella ve�a con buenos ojos las galanter�as que le dispensaba el senescente caballero. Cierto d�a don Terebinto se present� en la casa de la se�orita. Lleg� con un ramito de violetas. Himenia, ruborosa, pas� al visitante a la sala y le ofreci� una copita de rompope. Manifest� don Terebinto: "Debo advertirle, amable amiga m�a, que el licor suscita en m� deseos amorosos". "En ese caso -se levant� la se�orita Himenia- d�jeme traer algo m�s fuerte". Fue y regres� con una damajuana de mezcal. "Es del m�s fino de Oaxaca" -declar�. No quiero hacer larga la historia. Una copita llev� a otra, y una cosa a la siguiente. A poco la se�orita Himenia estaba en el sof� en brazos de don Terebinto. "Contenga usted las manos, don Tere" -le pidi� entre sofocos. Y a�adi� enseguida: "La blusa se desabrocha por atr�s". No s� qu� habr�a pasado -m�s bien, s� s� qu� habr�a pasado- si no es porque en ese preciso instante son� el timbre de la puerta. Llena de sobresalto la se�orita Himenia apart� de s� a don Terebinto, y ya no sucedi� lo que seguramente iba a pasar. Nunca supo ella qui�n hab�a llamado, pues cuando abri� la puerta despu�s de componerse con premura la ropa y el peinado no hab�a nadie ah�. Posteriormente atribuy� lo acontecido a un milagro que la salv� de perder la nunca tangida gala de su doncellez. Sin embargo, quien esto escribe, nutrido en la recia doctrina del positivismo, pregunta: �qui�n es el inventor del timbre el�ctrico? Supongo que Thomas Alva Edison. Pues bien: a ese gran cient�fico debemos darle las gracias por haber salvado la virtud de nuestra amiga cuando ella estaba a punto de echar a rodar la honestidad. No s� si el timbre el�ctrico sea considerado por la religi�n un elemento defensor de la virginidad, pero lo sucedido me mueve a proponer que toda se�orita decente instale uno en su casa, por lo que se pueda ofrecer. (Quiz� si se juntan varias consigan un descuento en la compra de los timbres). Por cierto, uno de alarma tendr�amos que poner nosotros para avisar a la Rep�blica que las cosas se deben mover si no queremos que las cosas se muevan. No es posible que en la nueva vida democr�tica de M�xico pervivan las mismas estructuras del pasado. El cambio pol�tico ha de estar acompa�ado por transformaciones sociales y econ�micas de fondo que eviten una regresi�n a los tiempos del estatismo autoritario. Al PAN y al PRI corresponde promover tales reformas -la fiscal, la energ�tica, la laboral-, habida cuenta de que el PRD est� ocupado en imponer sus decisiones en el Distrito Federal. Si en este sexenio no se logra ese cambio volver� aparecer, magnificado, el peligro del populismo caudillista que el a�o pasado nos amenaz�... La se�ora de la casa le dice a la criadita: "Famulina, te regalo este camis�n de dormir. A mi esposo no le gusta que me lo ponga". Contesta la criadita. "Reg�leselo a alguien m�s, se�ito. Tampoco le gusta que me lo ponga yo"... Los nativos salvaron al explorador en la estampida de los elefantes. Exclama el hombre, agradecido: "�Pens� que eran ustedes unos salvajes antrop�fagos!". "Lo somos -responde el jefe-. Lo que pasa es que no nos gusta la carne molida"... Delante de su mam� el ni�ito le cuenta a la vecina: "El viernes que mami sali� de viaje, papi y m� dormimos juntos". La vecina lo corrige: "Papi y yo". "No -replica el ni�ito-. Lo de ustedes fue el s�bado"... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

HISTORIAS DEL SE�OR P�REZ Y DE SU TR�GICA LUCHA CONTRA LA BUROCRACIA.

El Funcionario del Estado le orden� al se�or p�rez:

-Di un color.

El se�or p�rez dijo el primero que se le ocurri�:

-Verde.

-�se no es -le indic� El Funcionario del Estado-.

-Entonces rojo -se atrevi� a sugerir el se�or p�rez-.

-Tampoco es �se -declar� El Funcionario-.

Tembl� el se�or p�rez:

-�Azul? �Amarillo? �Caf�? �Anaranjado?

Y El Funcionario:

-Tampoco. Tampoco. Tampoco. Tampoco.

Hasta hoy el se�or p�rez sigue diciendo el nombre de todos los colores que hay en el espectro. Sea cual sea el que diga, El Funcionario del Estado dir� siempre:

-Tampoco.

�Hasta ma�ana!...

 

Jueves 3 de mayo del 2007

Cat�n Isla del Padre

Hay en la Tierra peque�os para�sos que son anticipaci�n del que las religiones prometen en el cielo. Uno de esos edenes es la Isla del Padre, en el extremo suroriental de Texas. Historia tiene ese lugar hermoso, y ricas tradiciones, y bellezas de mar y tierra, y estilo propio, y propia personalidad. Un puente esbelto y elegante une a la Isla con Port Isabel. Ah� un antiguo faro dice de pescadores que ponen en la mesa de los visitantes los mejores camarones de este lado del mundo, y de los otros. En la Isla del Padre hay ni�os que hacen castillos en la arena, y hombres y mujeres que los hacen en el aire. Cuando el invierno llega, con �l llega la gente que hace castillos de recuerdos. En el mar de la isla habitan delfines en cuya piel de plata se reflejan el sol de los atardeceres y la pirotecnia de los fines de semana. Y moran tambi�n en aquel mar isle�o peces de todos los colores, y criaturas marinas visibles e invisibles para las cacer�as de las gaviotas y de los pel�canos. �Ser� posible, me pregunto yo, que ese para�so, deleite de tanta gente que ah� vive o que ah� llega, casa de tantas criaturas de tierra, mar y cielo, sea amenazado por los peligros de una explotaci�n petrolera que habr� de enriquecer a un solo hombre? �Acaso el pa�s vecino, que muchas y muy buenas leyes tiene para dar protecci�n a las bellezas de Dios y de la naturaleza, permitir� que la influencia pol�tica y el poder del dinero pongan en riesgo algo que pertenece a todos? Desde que mis hijos eran peque�itos yo vacaciono en la Isla del Padre, y tengo ah� memorias entra�ables. En 25 a�os he visto transformarse a la isla: ayer era lugar apartado que pocos visitaban; hoy es un centro tur�stico de primer orden, din�mico y moderno, que en los Estados Unidos ha alcanzado importancia nacional. �Y se va a echar a perder todo eso por la ambici�n de uno? Quienes amamos la isla confiamos en sus autoridades. Hemos visto c�mo han preservado sus bellezas, y c�mo �ltimamente las han aumentado todav�a m�s. Estamos seguros de que sabr�n defender ese ed�n cuyo cuidado y protecci�n se les encomend�... El buen Yankel acudi� ante el rabino Rebbe y le dijo con voz llena de angustia: "Mi �nico hijo se convirti� al cristianismo. �Qu� debo hacer, rabino?" Contest� el sabio var�n: "D�jame pedirle consejo a Dios. Vuelve ma�ana". Al d�a siguiente regres� el buen Yankel. Le dice el rabino Rebbe: "Lo siento, pero no puedo ayudarte. Dios me dijo que �l tiene el mismo problema"... Pirulina se fue a confesar con el padre Arsilio. Le cont� que estaba en relaciones de fornicio con Pedro, Juan y varios. "De penitencia -dictamina el confesor-, rezar�s 15 rosarios". "�Por qu� tantos, padre?" -protesta la muchacha. "�C�mo por qu�? -se enoja el padre Arsilio-. �Est�s violando el sexto mandamiento!" "�Y luego? -replica Pirulina-, todav�a quedan otros nueve"... El botones del hotel atraves� silbando el elegante comedor. El gerente lo reprendi� con aspereza: "�No sabes que el personal tiene prohibido silbar mientras trabaja?" "No estaba silbando -contesta el muchacho-. Estaba voceando a un perro"... El ni�o se sent�a d�bil, sin �nimos de nada. Su mam� lo llev� con un doctor. "D�le garbanzos -recomienda el facultativo-. Eso lo fortalecer� y le dar� energ�a". Al d�a siguiente el ni�o baj� a desayunar y vio sobre la mesa 10 grandes platos llenos de garbanzos. Le pregunta asustado a su mam�: "�Me tengo que comer todos esos platos?" "Nada m�s uno -responde la se�ora-. Los otros nueve son para tu pap�"... Don Cornulio le dice a su mujer: "Sospecho que me est�s enga�ando con mi amigo Afrodisio. Si no, entonces con mi amigo Libidiano. Si tampoco es con �l, entonces me enga�as con mi amigo Pitoncio". "��yeme! -protesta la se�ora-. �Te est�s creyendo t� que yo no tengo amigos?"... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

No vi cuando llegaron. Tampoco los vi cuando dijeron:

-Somos los corp�sculos.

Tan peque�itos eran que no se les pod�a ver. Su voz s� se escuchaba. Reclamaron:

-�Por qu� los hombres nos llaman con ese nombre despectivo, de "corp�sculos". Si con ustedes nos comparan somos peque�os, en efecto. Pero ustedes, comparados con una estrella o una galaxia, son tambi�n corp�sculos.

Hall� en sus argumentos algo de raz�n. Aun sin verlos les pregunt�:

-Y yo, �qu� puedo hacer?

Me respondieron:

-Haga lo que su conciencia le dicte.

Y se fueron. Seguramente se fueron, porque ya no los o�.

Ahora tengo un problema de conciencia: mi conciencia no me dicta nada en relaci�n con los corp�sculos. La verdad, me siento un corp�sculo.

�Hasta ma�ana!...

 

Mi�rcoles 2 de mayo del 2007

Cat�n Destinos aciagos

En el juicio el abogado de la compa��a de seguros le pregunta al demandante, un granjero: "Usted alega que sufri� graves lesiones en el accidente, y pide una indemnizaci�n por da�os. Sin embargo yo tengo la declaraci�n escrita del patrullero que estuvo ah�, y el oficial asegura que despu�s del accidente le pregunt� c�mo se sent�a, y usted contest� que jam�s se hab�a sentido mejor en su vida. �Es cierto eso?". "S� -vacila el hombre-, pero...". "Responda sencillamente s� o no" -lo apremia el interrogador. Dice el granjero "S�". "No m�s preguntas" -concluye con acento de triunfo el abogado. Le toca el turno al defensor del granjero. Le pide: "Diga en t�rminos sencillos lo que pas� el d�a del accidente". Empieza a relatar el tipo: "Iba yo en mi coche tirado por un caballo. Conmigo iba mi perro. De pronto aquel cami�n nos embisti� y destroz� el carrito. Lleg� un patrullero y vio a mi caballo tirado, sufriendo horriblemente. Sac� su pistola y le dio un balazo en la cabeza para quitarlo de sufrir. Despu�s vio a mi perro, tambi�n herido de gravedad, que ga��a lastimeramente por el dolor. Le dio tambi�n un balazo para que no sufriera m�s. En seguida, con la pistola todav�a humeando, vino hacia m� y me pregunt�: '�C�mo se siente?'. �Qu� otra cosa pod�a yo contestar?"... Este cuentecillo ilustra una verdad sabida: el hombre es a veces v�ctima de las circunstancias. Ciertamente hay quienes pueden ser arquitectos de su propio destino, pero hay destinos tan aciagos que ni Pei, el gran maestro de la arquitectura contempor�nea, podr�a hacer algo con ellos. La educaci�n es el arma mejor para luchar contra las injusticias de la sociedad, y es tambi�n el gran impulso que hace avanzar al individuo. Pero mientras el trabajo de los maestros no pueda ser evaluado cabalmente, y mientras un sindicalismo mal entendido siga estorbando las reformas necesarias para modernizar la educaci�n, en M�xico las circunstancias derivadas de la desigualdad social seguir�n impidiendo que muchos mexicanos puedan cambiar su destino y mejorar su vida... Con tono de emoci�n do�a Burcelaga le pregunta a Capronio, su marido: "�Me seguir�s amando cuando mis cabellos se pinten de blanco?". "Claro que s� -responde el tal Capronio-. Te segu� amando cuando te los pintaste de amarillo, rojo, morado, platino, negro, azul...". (NOTA: Y le falt� decir: bayo, cobrizo, azafranado, violeta, pajizo, anaranjado, caoba, chedr�n, tornasolado, casta�o, cer�leo y bermell�n)... En la carrera de F�rmula Uno el corredor ingl�s entr� en los pits. En menos de ocho segundos su cuadrilla le cambi� las llantas al coche y le llen� de combustible el tanque. Poco despu�s el corredor alem�n entr� en los pits. En menos de cuatro segundos su cuadrilla le cambi� las llantas al coche, le llen� de combustible el tanque y le puso al auto un nuevo carburador. Luego el corredor mexicano entr� en los pits. En menos de dos segundos su coche qued� rodeado por una veintena de individuos que le gritaban al conductor a voz en cuello: "�Le limpio el vidrio? �Se lo cuido? �Se lo lavo?"... Un se�or vacacionaba en la playa. Se expuso tanto al sol que la piel se le quem�, y el infeliz no pod�a soportar ni siquiera el roce de la s�bana. Fue con un m�dico local, y �ste le dijo: "T�mese esta pastilla, y una hora despu�s acu�stese de espaldas en la cama". El insolado ve la pastilla y manifiesta con asombro: "Oiga, doctor: esto que me est� dando usted es Viagra". "En efecto -contesta el galeno-. Es Viagra". Dice desconcertado el individuo: "No sab�a que el Viagra cura las quemaduras de la piel". "No las cura -replica el facultativo-. Pero la s�bana ya no le rozar� el cuerpo". (No le entend�)... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

-Escuche -me dice don Abundio.

-No oigo nada -respondo.

-Eso es lo que quiero que escuche: que no se escucha nada.

La gente del Potrero afirma que en medio de la noche el r�o duerme. Sus aguas se aquietan de tal modo que parecen suspensas en s� mismas, y no hacen ruido ya.

Puedo dar testimonio del prodigio. En la vigilia escucho el caminar del r�o. Su paso es el de un aire que bajara a acariciar la tierra. Pero de pronto cesa ese rumor y ya no se oye ni el silencio. �Ser� que el viento se ha llevado al r�o? �O calla en verdad el agua para que el r�o duerma?

Siempre se ha dicho que la vida es r�o. Tambi�n a veces el r�o de mi vida deja de sonar, y entonces sue�a.

�Hasta ma�ana!...

 

Martes 1o. de mayo del 2007

Cat�n �Por ser mujer?

Le dijo un hombre a Dios: "Se�or: si te pidiera que me hicieras ser mil veces m�s sabio de lo que ahora soy, �qu� har�as?" Contest� Dios: "Te har�a ser Shakespeare". Pregunt� el hombre: "Y si te pidiera ser mil veces m�s sensible de lo que ahora soy, �qu� har�as?" Respondi� el Se�or: "Te har�a ser Mozart". Quiso saber el hombre: "Y si te pidiera ser mil veces m�s inteligente de lo que ahora soy, �qu� har�as?" Replic� el Creador: "Te har�a ser Einstein". En seguida el hombre pregunt�: "Se�or: y si te pidiera ser 10 mil veces m�s sabio, m�s sensible y m�s inteligente de lo que ahora soy, �qu� har�as?" Contest� Dios: "Entonces te har�a ser mujer"... Invent� y escrib� ese cuento en se�a de protesta. Soy un hombre que sin ser feminista se descubre ante lo femenino. Uso el verbo "descubrirse" tanto en el viejo sentido de quitarse el sombrero como en el eterno sentido de encontrarse alguien a s� mismo en algo. Ante el misterio femenino yo me descubro y me descubro. No necesito esperar al d�a de la mujer para decir tal cosa, pues para m� todos los d�as tienen presencia femenina: de esposa, amante, amiga, compa�era, hermana, hija, nietas; recuerdo de abuela y madre idas. Podr�a pasarme un d�a sin mexicanos, pero ni un solo instante podr�a estar sin una mexicana que en su t�palo lleve los dobleces de la tienda a las seis de la ma�ana, como dijo Ram�n; es decir, que con su sola aparici�n al empezar el d�a haga la inauguraci�n del mundo. Me valgo entonces del ya dicho cuento para protestar, y con mil m�s protestar�a por la continua y permanente discriminaci�n de que es objeto y a que est� sujeta la mujer, no s�lo en los pa�ses como el nuestro, sino tambi�n en el mundo civilizado. Por ejemplo, dos hijas tienen ya, como dos soles, el pr�ncipe de todas las Espa�as, Felipe, y do�a Letizia, su princesa. En la l�nea de sucesi�n de la Corona son segunda y tercera esas altezas reales peque�itas. Pero me entero de que en virtud de antiguas leyes las infantinas ser�an desplazadas si sus padres tuvieran un hijo var�n. Dicho de otra manera, por el solo hecho de ser mujeres perder�an un sitio y un derecho que ahora tienen. Yo no entiendo de reinos y reinados. Amo a Espa�a; la honro como a la madre nuestra. Pero algo en m� se enciende cuando veo que en nuestro tiempo siguen prevaleciendo pr�cticas y ordenamientos que lesionan a la mujer nada m�s por ser mujer. Y digo que tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando. Es decir, que hay igualdad esencial de ser y dignidades entre el hombre y la mujer. Al hacer esa declaraci�n estoy favoreciendo al hombre, pues yo, var�n integral -otra vez cito al poeta jerezano-, me reconozco d�bil y en permanente asombro ante esa fuente original de vida que es la mujer, cualquier mujer y todas las mujeres, pues todas son una y en una caben todas. As� las cosas, desde esta parte de Espa�a que se llama M�xico aviso y notifico que enviar� una iniciativa al hispano parlamento, o comoquiera que all� se llame el cuerpo encargado de emitir las leyes, para que anule, derogue, invalide, revoque, abrogue y deje �rrito ese vetusto resto de Ley S�lica que en modo tan anacr�nico y absurdo hace injusticia a la mujer. He dicho... Ahora contar� un lene chascarrillo a fin de quitarme la moh�na de la anterior extensa perorata... Don Alg�n, salaz ejecutivo, invit� a cenar en restor�n de lujo a Susiflor, linda muchacha. Ella pidi� los platillos m�s caros del men�, y escogi� vinos y licores -aperitivos y bajativos- de alto precio. Amoscado, el senescente gal�n le pregunta a la avispada chica: "�As� cenas en tu casa, linda?" "No -reconoce con llaneza Susiflor-. Pero en mi casa nadie me quiere follar"... FIN.

Armando Fuentes Aguirre Mirador

Las cosas m�s grandes tienen los nombres m�s peque�os.

Dios.

Mar.

Vida.

Pan.

Amor...

Otra cosa ser�a si los nombres correspondieran a la grandeza de los seres.

Entonces Dios se llamar�a, por ejemplo, Diosiuhmpotghuiwsdfswoasuioendysyrtorusnornesanponsuwomblwdios.

El mar se denominar�a marldygsurnavocsiwaczoomrhydoieiminumshmar.

Y el nombre del amor ser�a amorlytfisgartyanomutzadfegrjijohostarbedijsroemusisgjuiwejhgfhrotushserbwaqyebfristsjureitruswoystisurnismerbuszaqorniieksoertshunmorgernamor.

Pero esas cosas que he citado son tan grandes que no necesitan nombres grandes.

Se llaman entonces con nombres muy peque�os. Tan peque�os como nosotros.

�Hasta ma�ana!...

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