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Lunes 30 de abril

Catón

Sin soberbia 

La señorita Sheila Kill supo que algo interesante iba a pasar cuando lord Fullfig, director de Scotland Yard, le pidió a su mayordomo Beefy que le consiguiera el reloj que mejor marcara la hora en Londres. Supo eso la genial detective porque sir Fullfig era meticuloso en grado extremo, nimio y preciso hasta la exageración. Sostenía que ningún reloj en todo el Imperio Británico marcaba la hora exacta señalada por el Observatorio de Greenwich: todos adelantaban o atrasaban al menos unas milésimas de segundo. Por su parte, Beefy era el hombre más racional que había en el Imperio de su majestad británica: su apego a los principios de la lógica era algo que irritaba. De esa combinación de excéntricas mentalidades debía salir por fuerza algo igualmente extravagante. En efecto: el fiel mayordomo le entregó a su amo un reloj que ni siquiera funcionaba: su mecanismo estaba detenido; las manecillas permanecían inmóviles en la carátula. "By Jove! -juró lord Fullfig al recibir de Beefy aquel reloj inútil-. Te pedí el reloj que mejor marcara la hora en Londres, grandísimo bellaco, ¿y me traes un reloj descompuesto? ¡Estás despedido!" El mayordomo quiso decir algo, pero lord Fullfig se lo impidió con ademán autoritario al tiempo que le decía colérico: "¡Largo de aquí, tunante!" Fiel a su amo, como siempre, Beefy hizo una leve inclinación de cabeza y se dispuso a retirarse. "Un momento, milord -intervino en ese momento la señorita Sheila Kill-. Si usted despide a este hombre incurrirá en la mayor injusticia que se ha cometido en Inglaterra desde que Tom Claypigeon fue ahorcado por estrangular a su suegra, y luego se supo que la mujer se había estrangulado a sí misma sólo para meter en un problema a Tom. Permítame decirle que Beefy cumplió a la perfección el encargo que usted le hizo. En efecto, éste es el reloj que mejor marca la hora en la ciudad". "¿Cómo puede ser eso? -bufó Fullfig-. ¡El reloj ni siquiera funciona!" Entonces, la señorita Sheila Kill procedió a explicarle al iracundo señor por qué su fiel mayordomo había cumplido a la perfección la orden que recibió. Mis cuatro lectores encontrarán la explicación después de los dos breves chascarrillos que en seguida vienen como útil intermedio... La linda chica le dice al salaz tipo: "¿Se me ve bien este vestido?" "Sí -responde él-. Pero se vería mejor en el piso de mi recámara"... En el tren le dice él a ella: "De haber sabido que este túnel era tan largo, te habría hecho el amor aquí mismo". Y ella le dice a él: "¿Qué no fuiste tú?"... Recordemos. Lord Fullfig, hombre preciso hasta la exageración, le pidió a su mayordomo Beefy, individuo que hacía de la lógica su única pasión, que le consiguiera el reloj que mejor marcara la hora en Londres, pues pensaba que todos atrasaban o adelantaban fracciones de segundo. Beefy le llevó un reloj detenido. "Y está en lo correcto, milord -razonó con su genialidad acostumbrada la señorita Sheila Kill-. Un reloj que adelanta o atrasa, aunque sea una diezmilésima de segundo, nunca marca bien la hora. En cambio, un reloj detenido la marca con exactitud dos veces cada 24 horas. Por lo tanto, un reloj parado marca más veces con precisión la hora que uno que atrasa o adelanta aunque sea una diezmilésima de segundo". Yo digo que eso es correcto desde el punto de vista estrictamente racional, pero de ningún modo es razonable. Un reloj que atrasa o adelanta una fracción de segundo, y aun varias, es mejor que uno que no funciona. Lo racional sirve en la lógica, pero en la vida no sirve para nada. No pretendamos con soberbia tener toda la razón: busquemos, sí, ser razonables. Eso será útil no sólo en nuestras relaciones privadas, sino también en los debates públicos... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

El tiempo no se detiene.

 

 

(Perdón por la obviedad. Pasa el tiempo, pero los lugares comunes permanecen).

 

 

Ayer apenas vi a mi nieto mayor, Rafa, ir de la mano de sus padres al colegio en el primer día de su vida escolar. Ahora es ya un jovencito que se dispone a empezar la secundaria.

 

 

No tuvo que presentar examen de admisión: su promedio de calificaciones fue tan alto que le ganó un lugar en el "Ignacio Zaragoza", colegio invicto y triunfante del que su mamá y yo también fuimos alumnos.

 

 

Déjenme ser por hoy un orgulloso abuelo que le da gracias a su nieto por esta nueva satisfacción que le regala. El tiempo pasa -ése es su oficio principal: pasar- pero se pasa bien cuando ves que el mañana es mejor que el ayer.

 

 

¡Hasta mañana!...

 

 

 

 

Domingo 29 de abril

Catón

Una en un millón

Un muchacho le cuenta a su amigo: "Todas las noches mi novia me dice: 'No me tientes la paciencia, Pitorro; no me tientes la paciencia'". Pregunta el amigo: "¿Por qué te dice eso?". "No sé -contesta el otro-. Supongo que no le gusta llamar a las cosas por su nombre"... Dos maduras señoritas solteras iban caminando en la noche por un oscuro callejón. Una de ellas voltea hacia atrás y luego le dice muy apurada a su compañera: "Himenia, dos hombres de feo aspecto nos vienen siguiendo". "Tranquilízate, Solicia -dice la otra-. No hay motivo de preocupación". "¿Por qué?" -pregunta la amiga. Responde la señorita Himenia: "Porque si son dos nos toca uno a cada una"... En el manicomio un loco gritaba en su celda con voz desgarradora: "¡Siete! ¡Siete!" El director, intrigado por los alaridos, se asomó por el agujerito que la puerta tenía para ver a los dementes. El orate le picó el ojo con gran fuerza, y tras estallar en una carcajada de victoria se puso a gritar: "¡Ocho! ¡Ocho!"... "¡Mesero! -se queja el indignado cliente en el restaurante-. ¡Llevo una hora tratando de cortar esta carne!". "No se preocupe, caballero -le dice el mesero con amabilidad-. Cerramos hasta las 12 de la noche"... El señor llegó a su casa cuando no era esperado, y sorprendió a su esposa en ignífero trance de refocilación con un desconocido. Clama hecho un basilisco: "¿Qué se supone que están haciendo?". Y dice muy molesta la señora: "Ay, Cornulio. Nosotros aquí, tan ocupados, y tú nos vienes con adivinanzas"... Una señora le comentó a su amiga: "Ya no hallo qué hacer con mi marido. Ayer regresó a casa en la madrugada, y bien borracho". "¿Le dijiste algo?" -pregunta la amiga. "Nada -responde ella-. Me puse de genio". "Y él, ¿qué hizo?" -inquiere la otra. Contesta muy mohína la señora: "Me dijo que como estaba de genio tenía qué cumplirle tres deseos"... El sicólogo le informa a la señora de ideas conservadoras: "Su hija es muy inteligente. Chicas con la inteligencia de esta muchacha nacen nada más una en un millón". "¡Caramba! -replica la mujer-. ¡Con tantas posibilidades a favor y me tenía que tocar a mí la de perder!"... La chica de tacón dorado le dice a su cliente de avanzadísima edad: "Abuelo: ¿no cree que se puso demasiado talco ahí?". "No es talco, nena -responde con voz feble el añoso señor-. Es yeso. Ahora le voy a poner agua"... El pequeño hijo de Libidiano le pregunta: "Papi: ¿alguna vez te enamoraste de una maestra?". "Claro que sí hijito -responde Libidiano-. Todos nos hemos enamorado alguna vez de una maestra". Pregunta el niño: "Y, ¿qué hiciste?" "No pude hacer nada -responde Libidiano con tristeza-. Inmediatamente tu mamá te cambió de colegio"... Dulcilí, muchacha candorosa y sin ciencia de la vida, fue a confesarse con el padre Arsilio: "Un hombre -le dice- quiere hacer cosas conmigo". "No se lo permitas" -le indica el sacerdote. Días después regresó la muchacha al confesionario. "Ese hombre insiste en querer hacerme cosas". "Por ningún motivo lo dejes" -repite su admonición el padre Arsilio. La siguiente semana volvió la muchacha. Le pregunta el señor cura: "¿Todavía quiere ese hombre hacerte cosas?". "Ya no, padre -responde ella-. Ahora quiere divorciarse de mí"... Babalucas estaba con su novia en la romántica plaza del pueblito. De pronto una urraca ¡splash!, dejó caer su proyectil sobre la cabeza del galán. "¡Qué barbaridad! -exclama la muchacha-. Déjame darte un kleenex". "¡Oye no! -se enoja él-. Después de lo que me hizo ese pajarraco, ¿crees que voy a subir al árbol a limpiarlo?"... En un pueblito de Andalucía le pregunta una muchacha a otra: "Zorraida: ¿haz hecho el amor a oscuras?". "Sí -responde ella-. Y a os guardias civiles, y a os sordaos, y a os arcardes, y a todos"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

HISTORIAS DE LA CREACIÓN DEL MUNDO

 

Cuando el Señor terminó la obra de la Creación dio unos pasos hacia atrás, como hace el pintor frente a la tela, y contempló su obra.

 

La magnificencia de lo creado superaba todo lo que Él había imaginado. Jamás pensó que el mar sería tan mar, ni tan celeste el cielo. El Creador, que todo lo puede, no pudo contener su emoción al ver las maravillas que habían salido de sus manos. En verdad, los cielos y la Tierra proclamaban la gloria de Dios.

 

Tuvo miedo el Señor de caer en culpa de soberbia. Para evitar eso ideó poner un defecto en su creación. Entonces hizo al hombre.

 

 

¡Hasta mañana!...

 

 

 

 

 

 

 

 

Sabado 28 de abril

Catón

Castigo de Dios

 El agente viajero sufrió un desperfecto en su coche, y se vio solo a la mitad del camino. A lo lejos vio brillar una luz. Se dirigió hacia ella y llegó a la casa de un granjero. Le explicó el predicamento en que se hallaba y le pidió que le permitiera pasar ahí la noche. "-Podrá hacerlo -le dice el campirano sujeto-. Pero debo advertirle que no tengo más que una cama libre y en ella duerme...". "-Sí, ya sé -lo interrumpe con una salaz sonrisa el viajero-. En ella duerme su hija joven y bonita, y con ella tendré que compartir la cama". "-No, -responde con extrañeza el viajero-. Tendrá que compartir la cama con mi hijo de 20 años que mide 2 metros de estatura, es muy fogoso y está ansioso siempre por liberar las fuerzas de su juventud". En este momento de la narración el viajero, todo desconcertado, vuelve la cabeza hacia los cuatro lectores que tiene esta columna y dice mohíno y lleno de disgusto: "-¡Chin! ¡El caón de Catón me metió en un chiste que no era!"... Celiberia y su hermana Himenia eran maduras señoritas solteras. Un día Celiberia dijo a Himenia que había conocido a un caballero muy agradable. "-¿De veras? -se interesa Himenia-. ¿Qué hace?". "-Es músico de la sinfónica -le informa Celiberia-. Toca flauta y viola". "-¡Ay, preséntamelo!" -se entusiasma Himenia-... Susiflor se fue a confesar con el padre Arsilio. "-Anoche -le cuenta- dejé que mi novio me hiciera el amor". Le dice el sacerdote: "-¿Ya ves a lo que conduce un minuto de debilidad?". Aclara Susiflor: "-Fueron 40"... Daño muy grande hacen los hombres de religión que se sienten intrérpretes de la voluntad de Dios y lo presentan como un Dios colérico, iracundo, capaz de tomar venganza igual que los humanos, y de enviar castigos espantosos a quienes lo desobedecen. Con motivo del tornado que asoló Piedras Negras y la ciudad texana de Eagle Pass no ha faltado algún predicador que diga que ese desastre natural fue un castigo de Dios por la aprobación en Coahuila de la "ley gay" y la despenalización del aborto en el Distrito Federal. Es monstruosa la visión de un Dios así, visión fincada en el temor que siembran algunos clérigos, atados aún a viejas concepciones eclesiásticas, para mantener a los creyentes bajo sus dictados. Dios es amor, lo dice la Palabra, y se ha de ver como un Padre amoroso, y no como un tirano represor que destruye las obras de los hombres y mata a sus criaturas por haberse apartado de lo que otros hombres presentan como la voluntad divina. En el caso del tornado ¿qué culpa tuvieron en la aprobación de aquellas leyes los pobres que desgraciadamente perdieron la vida a consecuencia de ese desastre natural? La religión debe predicar el amor, no el miedo, y en vez de decir palabras de odio debe emprender obras de bien para ayudar en la desgracia a quienes la sufrieron. Muchos se apartan de Dios por causa de quienes se dicen sus ministros... Viene ahora un chistecito que no entendí, pero que me dicen es de muy mal gusto. "-A ver, Pepito -pregunta la profesora al tremendo niño-. ¿Cuáles son los animales cuadrúpedos?". "-¿Los que se avientan cuatro?" -arriesga con timidez Pepito-... En la playa Rosibel y Susiflor veían a los atléticos bañistas que pasaban. Exclama Susiflor mirando a a uno: "-¡Qué cuero!". "-No te fíes de apariencias -le recomienda Rosibel-. Yo conozco un tipo que vive en una casa con dos garages, y no tiene más que una bicicletilla"...FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Mi amigo es del trópico, pero no es tropical. Quiero decir que nació en tierras cálidas, pero su temperamento es más bien dado a la melancolía. Siente nostalgia hasta del día de mañana; se debate en dudas que hacen que comparado con él Hamlet sea un Dale Carnegie.

 

Invité a mi amigo a pasar unos días en la cabaña que tengo en la sierra de Arteaga. Trajo una balumba de libros entre los cuales vi cosas sombrías de Unamuno y Kierkegaard. Yo le mostré otro libro: el de la sierra. Le hice ver los empinados pinos; el celestial cielo de color celeste; los pájaros azules; las florecillas franciscanas; el caserío tendido a los pies del paisaje igual que un manso perro blanco. La profesional tristeza de mi amigo pareció licuarse en el aire que venía de la montaña. Lo miró todo con deleitación y exclamó luego entusiasmado:

 

-¡No cabe duda! ¡La sierra de Arteaga es la Suiza de México!

 

Yo, por modestia, me callé. No le dije que la última vez que estuve en Suiza vi un letrero que decía: "Suiza. La Arteaga de Europa".

 

 

¡Hasta mañana!..

 

 

 

Viernes 27 de abril.

Catón

Objeción de conciencia 

Dice un sujeto a otro: "-Estoy teniendo problemas con mi vida amorosa. Mis ímpetus de ayer se han apagado; no soy el mismo de antes". "-En cambio yo -afirma muy orgulloso el otro-, cada día estoy mejor. Parezco un toro. Dos y hasta tres veces cada día le manifiesto amor a mi mujer". "-¿Cómo le haces? -pregunta el otro con envidia-. "-Es muy fácil -contesta el amigo-. Diariamente me como cuatro rebanadas de pan de ajonjolí. Es lo que me da las energías". El tipo llega a su casa por la noche y dice a su mujer: "-Vieja, quiero que mañana compres bastante pan de ajonjolí". "-Tengo mucho en la alacena" -le informa ella-. "-¿Hay pan de ajonjolí en la casa? -se asombra el individuo-. ¿Y por qué nunca me has dado". "-¡Ah, no! -exclama la señora-. Ese lo tengo para el compadre Forniciano"... "-Oye -pregunta un sujeto a otro-, ¿qué fue de tu primo Sinsesio?". "-Le sucedió algo espantoso" -cuenta el otro-. "-A causa de una enfermedad los médicos tuvieron que sacarle todo el cerebro. Lo hicieron vivir, pero se quedó con el cráneo vacío". "-¡Qué barbaridad! -exclama el otro-. ¡Una tragedia!". "-Ni tanto -dice el tipo-. Le ha ido bastante bien. Ahora es diputado"... Una de las características de la ley es su generalidad: obliga a todos por igual. Sin embargo la norma jurídica termina siempre por concretarse en alguien, en un individuo. Ahora bien: la persona humana tiene un ámbito de derechos, llamados por la doctrina "naturales", que ni la propia ley puede conculcar. A esa categoría pertenecen las garantías individuales consagradas por la Constitución. Hay otro campo en la persona que el derecho debe respetar, y es el de la conciencia. A nadie, por ejemplo, puede obligarse a ir a la guerra si profesa un credo pacifista, o si su religión le impide tomar las armas para privar de la vida a un semejante. En todos los países civilizados esa objeción de conciencia es respetada, y en tiempos de guerra se asignan a los objetores funciones que no se relacionan directamente con las acciones bélicas. Ahora que se ha despenalizado el aborto en el Distrito Federal deberá respetarse estrictamente la cláusula de conciencia incluida en la nueva legislación. Ninguna autoridad podrá obligar a un médico o enfermera a participar en un aborto ("interrupción del embarazo" se dice con eufemismo rebuscado que no alcanza a privar a esa acción de su verdadera naturaleza, que es la supresión de una vida humana). La cuestión del aborto se ha politizado de tal manera en el Distrito Federal que bien podría suceder que alguna autoridad de salud pública se sintiera llamada a obligar al personal a su cargo a poner en vigor las nuevas normas sin tomar en cuenta la conciencia individual de cada uno de sus subordinados. Si así sucediera tal imposición sería intolerable. Habrá médicos que quieran cumplir el juramento elemental que hicieron al recibir su título: preservar la vida. Ninguno deberá ser objeto de presiones para que viole esa promesa y actúe en contra de sus principios profesionales, éticos o religiosos. En este caso la libertad individual es tan sagrada como la vida que el médico ha jurado defender... En la cabaña de vacaciones pregunta un individuo a la señora: "-¿Está su marido?". "-No, no está -contesta ella-. Pero vaya usted al río. Verá una caña de pescar que tiene un gusano en cada extremo. El de este lado es él"... Le dice un tipo a otro: "-¿Que si mi mujer es frígida? Mira: debe tener siempre las piernas muy bien juntas, porque si las separa un poco se le prende un foquito"...FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Por esta sola vez, y sin que el caso siente precedente, la señora Cantalarrana asume el papel de una activista de la ecología.

 

La señora Cantalarrana siente orgullo muy grande al decir que es "una defensora de la vida". Está al último grito de la moda ecológica. Ha suscrito peticiones para salvar a los delfines; formó parte de un programa tendiente a evitar que el uso del DDT dañe los huevecillos de estornino. Sufre intensamente la señora Cantalarrana porque sabe que en la región del Klondike todavía se matan zorros plateados para aprovechar sus pieles. Lloró al ver en la televisión la muerte de las focas.

 

Pero la señora Cantalarrana no agota ahí su actividad social. También es integrante de un comité "Pro Choice", y trabajó con mucho entusiasmo por la despenalización del aborto en el Distrito Federal.

¡Hasta mañana!..

 

 

Jueves 26 de abril.

Catón

Tolerancia

 El jefe de personal le indica a la aspirante a secretaria: "Señorita Rosibel: en el renglón donde dice: 'Sexo' debe usted poner: 'Femenino', y no: 'Tres veces por semana'"... Doña Bucolia, granjera ella, tenía una vaca, y quiso que la vaca tuviera cría. Para eso fue a un pueblo cercano, Hediondilla de Abajo. Ahí consiguió un toro y lo llevó con la vaquita a fin de que cumpliera su natural función. Pero el toro no funcionó. Indiferente, apático, ni siquiera veía a la vaca. Doña Bucolia comentó con una vecina lo que había sucedido. "Dime una cosa -pregunta la vecina-. Ese toro, ¿es de Hediondilla de Abajo?" "De ahí es, en efecto -contesta doña Bucolia, asombrada-. ¿Cómo supiste?" Responde secamente la mujer: "De ahí es mi esposo"... Don Vetustiano Garbanza, señor de edad madura, le contó a un amigo: "Todas las noches dejo satisfecha a mi mujer en la cama". "¿De veras? -se sorprende el amigo-. ¿Cómo le haces?" Explica don Vetustiano: "Le digo: 'Esta noche no quiero sexo; quiero dormir'. Eso la deja satisfecha"... El debate sobre la despenalización del aborto en el Distrito Federal mostró paladinamente que los mexicanos tenemos todavía que aprender la virtud de la tolerancia. "¿Tolerancia? -preguntaba con acrimonia Paul Claudel, gran escritor católico-. ¡Para eso hay zonas!" Yo pienso que al debatir las ideas toda la sociedad debe ser zona de tolerancia. Quiero decir que en todos debe imperar un espíritu de convivencia, y de común interés en el bien general, que nos permita discrepar sin insultarnos. En este caso, el de la discusión sobre el aborto, hubo exceso en ambos lados. Personas de quienes se habría esperado mayor ponderación cayeron en la injuria y el denuesto. Ciertamente una de las obras de misericordia que enunció el buen Padre Ripalda es la de corregir al que yerra. Pero esa corrección ha de hacerse con caridad y amor. La santa indignación no es nunca ira. Aquélla es virtud; ésta es pecado capital. Por otro lado, si bien es cierto que la ley no debe privar de la libertad religiosa, tampoco la religión debe conculcar la libertad civil. Todo delito en el fondo es un pecado, pero no todo pecado es siempre un delito. Cuando Jesús dijo: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" no estaba creando divisiones, sino conciliando extremos. Resulta que los zelotes, fanáticos sectarios contemporáneos de Jesús, sostenían que a Dios se le debe dar todo, y nada al César. O sea, afirmaban la absoluta primacía del poder religioso sobre el poder civil, y la completa sujeción de éste a aquél. Con su frase Jesús enseñaba el respeto a la autoridad temporal, y en cierta forma hacía un prenuncio de la separación que debe haber entre la Iglesia y el Estado. En México lograr esa separación, indispensable en la vida política moderna, costó muchos esfuerzos, y también mucha sangre. Cuando el poder espiritual (si es que en el campo del espíritu puede hablarse de poderes) pretende primar sobre el temporal, surgen problemas como éstos que hemos visto. Propongan sus enseñanzas las iglesias, pero no quieran imponerlas a quienes quizá ni siquiera son creyentes. Digamos con el Filósofo de Güemez: "Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa"... Pepito fue a visitar a Rosilita, su pequeña vecina de tres años. La mamá de la niña le informó al visitante que su amiguita estaba todavía en su cuarto. Va Pepito y toca la puerta de la habitación. "Soy Pepito" -se anuncia. Desde adentro responde la nenita: "Espera un momento, Pepito. Estoy en ropa interior, y mi mami me ha dicho que los niños no deben ver a las niñas en ropa interior". Instantes después se oye de nuevo la voz de Rosilita: "Ahora sí puedes entrar, Pepito. Ya me quité la ropa interior"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 Me habría gustado conocer a Thurgood Marshall, primer magistrado de origen africano que tuvo la Suprema Corte de los Estados Unidos.

 

 Cierta mañana de domingo estaba en su bella residencia de un elegante suburbio en la ciudad de Washington, podando el pasto del jardín. Una dama que pasaba en su automóvil se detuvo y le gritó:

 

 -Buen hombre: ¿cuánto cobra por cortar el césped?

 

 Aquello pescó desprevenido al magistrado. No supo qué contestar.

 

 -¿Cuánto le paga la dueña de esta casa? -repitió su pregunta la mujer.

 

 Entonces sí Marshall respondió:

 

 No me paga nada, señora, pero me permite acostarme con ella.

 

 Me habría gustado conocer a Thurgood Marshall. No sólo era humilde: también era ingenioso.

 

¡Hasta mañana!...

 

 

Miércoles 25 de abril.

Catón

Lorena, la mejor

 Se celebraba el baile anual del club de golf. El presidente salió a tomar un poco de aire y escuchó risitas y murmullos cerca del hoyo 18. Fue hacia allá y vio a un hombre y una mujer sin ropa entregados a frenéticos actos amatorios en la trampa de arena. Tosió el presidente; la mujer y el hombre tomaron apresuradamente sus ropas, salieron de la trampa y desaparecieron. El señor volvió al salón y le contó a su secretario lo que había visto. Pregunta éste con inquietud: "¿Eran socios del club?". "No lo creo -contesta el presidente-. Si hubieran sido socios habrían emparejado la arena después de salir"... El niñito fue al campo de golf con su papá. Al regresar a la casa le comentó a su mami: "El golf es un juego muy fácil. Lo único que tienes que hacer es pegarle a la pelotita y luego decir: '¡Tiznada madre!'"... Un golfista pasó tres meses en Europa jugando en diversos torneos. Regresó a casa, y esa noche le hizo el amor apasionadamente a su mujer. Dormían los dos por la mañana cuando sonó el timbre de la puerta. Todavía medio dormido exclama el golfista con alarma: "¡Tu marido!". También adormilada responde la señora: "No puede ser. Mi marido está en Europa jugando golf"... Simon Peres, el gran líder judío, y el Papa tuvieron un desacuerdo. Para arreglarlo Peres propuso que un representante judío y otro católico jugaran un match de golf. El que ganara daría el triunfo a su respectivo bando. El Papa aceptó el reto y convocó a su colegio de cardenales. Les ordenó: "Consíganme a Jack Nicklaus. Lo haré sacerdote, y él jugará en representación del Vaticano". Así se hizo, y el juego se llevó a cabo. Nicklaus perdió por un tiro. Le pregunta el Papa, consternado: "¿Perdiste con Simon Peres?". "No -responde mohíno Nicklaus-. Perdí con el rabino Woods"... Aquellos casados tenían problemas, y acudieron a un consejero matrimonial. Después de oír las quejas de la esposa el consejero le hizo el amor ahí mismo, en presencia de su atónito marido. "Ahí tiene -le dice al esposo al terminar el trance-. Eso es lo que necesita su señora por lo menos tres días a la semana: martes, jueves y sábados". Responde el tipo: "El martes y jueves se la puedo traer; pero el sábado es mí día de golf"... Mister Hook jugó toda la tarde en el campo que cada año visitaba, en Cancún. Fue a su habitación y sorprendió a su mujer en brazos de Juan, el cuidador del campo. Sacó mister Hook una pistola y le disparó al hombre. El profesional del club, que casualmente andaba cerca, oyó el disparo y entró corriendo en la habitación. Vio la escena y de inmediato se impuso de la situación. "¡Congratulations, señor" -dijo al golfista mezclando inglés y español-. ¡Después de tantos años finalmente pudo usted hacer un hole in Juan!"... Dos golfistas iban a jugar en una convención representando a su compañía. La noche anterior bebieron como locos y casi no durmieron. Sin embargo, al día siguiente se las arreglaron para mantenerse al parejo con sus adversarios. Llegaron al hoy 18. Todo lo que tenían que hacer para ganar el juego era que uno de ellos acertara un putt de siete pies. Se dispuso el jugador a hacer su tiro. Sucedió que en la autopista cercana volcó el camión de un circo. Por el campo de golf empezaron a pasar elefantes, leones, tigres, cebras, avestruces y camellos. El golfista no perdió su concentración: hizo el putt y lo acertó. Ya en el hoyo 19 su compañero lo felicitó: "¡Qué concentración! -le dijo-. Hiciste un putt perfecto, y eso que estaban pasando camellos, elefantes, leones, tigres, cebras y avestruces". "¡Cómo! -exclama boquiabierto el golfista-. ¿Quieres decir que todos esos animales eran de verdad?"... Dedicatoria: estos cuentecillos de golf los puse aquí en homenaje a Lorena Ochoa, la mejor golfista del mundo, orgullo y gloria de México. ¡Felicidades!... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

Por esta sola vez, y sin que el caso siente precedente, el señor Cantalarrana asume el papel de un ciudadano preocupado.

 

Al señor Cantalarrana le inquieta la corrupción de los políticos. Piensa que es la causa de los problemas que sufre la Nación.

 

Pero el señor Cantalarrana defrauda a sus socios. Engaña a sus clientes. Les escatima el pago a sus proveedores. Niega el salario justo a sus trabajadores; les quita prestaciones; les regatea el pago de sus utilidades.

 

El señor Cantalarrana no piensa que hace mal. Piensa que hace negocio.

 

Y se preocupa, se preocupa mucho el señor Cantalarrana. Pregunta con voz grave:

 

-¿A dónde irá a parar este país con tanta corrupción?

¡Hasta mañana!...

 

Martes 24 de abril.

Catón

Por la vida

 En el debate sobre el aborto y su despenalización ha habido mucho calor y muy poca luz. Entiendo que nadie quiere promover el aborto: se trata, sí, de eliminar las penas que la legislación del Distrito Federal impone a la mujer que aborta. Yo hago esta pregunta: ¿alguien conoce el caso de alguna mujer que esté en prisión por haber abortado? Se sabe que decenas de miles de mujeres abortan cada año, pero a ninguna se aplica la penalidad prescrita por la ley. Desde un punto de vista estrictamente jurídico en el Distrito Federal se está reconociendo una situación vigente, y se dictan medidas a efecto de conseguir que esos abortos se realicen en condiciones que no pongan en riesgo la vida de la mujer que decide no tener a su hijo. El aspecto moral de la cuestión es otra cosa. Dígase lo que se diga, y por más argumentos pretendidamente científicos, y aun teológicos, que puedan esgrimirse, lo cierto es que el aborto es la supresión de una persona humana, pues ésta existe como criatura per se desde el momento mismo de la concepción. En el momento en que el espermatozoide fecunda al óvulo un nuevo ser humano empieza a desarrollarse. El hecho de que no haya alcanzado su plena madurez no autoriza su eliminación. ¿Por qué se permite la supresión de una vida humana antes de las 12 semanas de su gestación, y no a las 13, o a las 14 o 15? ¿Con qué criterio se decide que antes de las 12 semanas no hay persona, y después de las 12 semanas y un segundo sí la hay? Lo cierto es que un cuerpo y una vida distintos a los de la madre empiezan a alentar en su seno desde el momento mismo de la fecundación. Negar eso es cerrar los ojos no sólo a la realidad, sino a la verdad también. Un óvulo fecundado no es una célula cancerosa, ni un tumor. Es un ser humano en potencia. El recién nacido tampoco ha desarrollado plenamente su potencialidad humana. ¿Sería eso razón suficiente para privarlo de la vida? Tanto la mujer que decide abortar como el personal médico que la asiste en el aborto tienen libertad de decisión, pero en conciencia saben que están suprimiendo una vida humana. Es absurdo, y aun monstruoso, alegar -colmo de la irracionalidad- que quizá el aborto está salvando a la criatura abortada de una vida miserable, por las injusticias que existen en el mundo. Matemos entonces a los pobres: nunca es demasiado tarde para librar a alguien de su sufrimiento. El hecho de que se despenalice el aborto no influye nada en la calificación moral del acto, ni le quita su carácter elemental de supresión de una vida humana inocente. Me apena, sin embargo, decir que las iglesias cristianas, que con tanta energía condenan el aborto y su despenalización, no tienen en el fondo mucha autoridad moral para hacer esa reprobación. Han contaminado el mensaje fundamental de Cristo, que es el amor, con un pernicioso "siperismo" que todo lo relativiza. La ley de Dios dice: "No matarás". Los hombres añadimos: "Sí, pero...", y justificamos la guerra, o a aquellos que toman las armas en pretendida defensa de los pobres. Los jerarcas cristianos han bendecido siempre a los ejércitos, y en México algunos obispos apoyaron a Marcos, que mataba a unos pobres para supuestamente salvar a otros. Por eso creo que el aborto se debe condenar no en nombre de las religiones, que a todo se acomodan y todo lo interpretan, sino en nombre de la vida, pues el aborto es un atentado contra ella. Las iglesias y los creyentes han de atender más a las cosas de la misericordia que a las de la justicia. Practicando el amor y haciendo el bien, comprendiendo y perdonando, deben proponer el mensaje de la vida en medio de los males, sufrimientos y miserias que a muchas vidas agobian y ensombrecen... FIN

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 Este niño vive en una comunidad indígena, en Tabasco. Ha cumplido seis meses, y su madre lo va a enjorquetar. Eso quiere decir que en adelante va a cargarlo llevándolo a horcajadas en la cintura.

 

 

Hay fiesta, con baile y comilona. El adulto mayor de la casa pone al niño en medio de la choza, y coloca frente a él utensilios propios de diversos oficios: el de pescador, el de músico, el de cazador, el de carpintero, el de tejedor... El niño toma uno, y eso anuncia lo que será en la vida.

 

 Me pregunto: si el chiquillo no escoge ninguno, ¿cómo se interpretará ese augurio? ¿Pensarán sus padres, por ejemplo, que el niño está destinado a ser poeta? Incontables oficios tiene el hombre. El principal de ellos es vivir. Si vive en el bien habrá cumplido bien su oficio humano. Si no, será como el mal carpintero que echa a perder la madera preciosa que se le dio para hacer un bello mueble.

 

Seamos un buen utensilio de la vida.

¡Hasta mañana!...

 

 

 

Lunes 23 de abril

Catón

Viudas

 "Artículo primero: Toda mujer casada debe gozar por lo menos 5 años de viudez... Artículo segundo: Para tal efecto el marido deberá irse de este mundo al llegar a la edad que las estadísticas señalen como promedio de vida en el varón. Si no lo hace pagará a su mujer una generosa indemnización por cada año que siga viviendo después del término citado... Artículo tercero: En todos los casos el esposo dejará a su viuda bien provista, de modo que si se decide a hacer cosas las haga por amor o por gusto, no por necesidad"... He ahí el texto de la iniciativa de ley que me propongo enviar al Honorable Congreso de la Unión. No me lo tomen a mal mis lectores masculinos, y reconozcan junto conmigo que los maridos somos una lata, sobre todo en la etapa final de la existencia, y que nuestras esposas, a más de soportarnos toda la vida y aguantar nuestras continuas necedades, han debido sufrir las consecuencias derivadas de una sociedad como la mexicana, donde el tradicional predominio del varón ha impuesto a las mujeres cargas y obligaciones que les han hecho la vida más pesada. En tal virtud considero necesaria una reforma legislativa que otorgue a toda esposa el derecho a varios años de alegre viudedad, o a una reparación pecuniaria en caso de que su marido se obstine tercamente en seguir viviendo, contra toda razón y por puro egoísmo. He visto cómo florecen las mujeres de edad madura después de quedar viudas, y creo que a ninguna se le debe privar de tal florecimiento, ni de los medios para disfrutar su segunda primavera. Espero que ambas Cámaras aprueben mi plausible iniciativa: la ley que de ella emane será uno de los mayores actos de justicia que este país haya contemplado... Un violinista callejero volvió la vista y vio a un perrito y una perrita haciendo lo que en la calle hacen los perritos. El que estaba arriba le dice al violinista: "No te quedes ahí parado nomás viendo. Tócanos el Bolero de Ravel"... Don Algón, presidente de la compañía, contrató a un nuevo director. "Tenemos otros 14 directores -le dijo-, pero a usted lo necesitamos para una misión muy especial". "¿De qué se trata?" -pregunta halagado el nuevo funcionario. Inquiere el ejecutivo: "¿Conoce usted a la señorita Rosibel Bimbette?" Contesta el recién llegado: "No". Le dice don Algón: "Es mi secretaria. Tanto los otros 14 directores como yo hemos tenido con ella dimes y diretes, y no podemos tocarla. Pero usted no la conoce. Lo hemos contratado para que la despida"... El esposo era rubio; la esposa también. Pero cuando ella dio a luz el bebé salió negrito. "No vayas a pensar mal, Patsy -le dice la señora-. Tú sabes que todo se me quema"... El marido se fue al futbol aquel domingo. En el camino recordó que había olvidado decirle a su mujer que esa noche iban a cenar con unos amigos, así que la llamó por el celular. Contestó una voz de niña. Le pregunta el señor: "¿Está tu mami?" "Sí -contesta la pequeña-. Está en la recámara con el tío Pitoncio". El señor se desconcierta. "Tú no tienes ningún tío Pitoncio, hijita". "Sí tengo -declara con firmeza la chiquilla-. Y está en la recámara con mi mamá". "Entonces haz esto -le pide el tipo tratando de contener su furia-. Ve y diles que volví a la casa, y que estoy estacionando el coche. Te espero para que me digas que pasó". Regresa la niña. "Ya hice lo que me pediste, papi". Pregunta el hombre: "Y, ¿qué sucedió?" Relata la pequeña: "Mi mami saltó de la cama muy asustada; se enredó en la sábana, cayó al suelo y se golpeó la cabeza. No está respirando". Sonríe el tipo con siniestra sonrisa. "Y el tío Pitoncio, ¿qué hizo?" Responde la niñita: "Saltó por la ventana, se golpeó en el filo de la alberca y está flotando en el agua boca abajo". "¿Alberca? -se asusta el individuo-. ¿A dónde estoy hablando?"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

Llega el viajero a Estocolmo y visita la famosa Torre Azul. Aquí vivió August Strindberg los últimos cuatro años de su vida. El recinto está convertido en un museo donde se conserva la biblioteca del escritor, con sus cartas y retratos y los objetos de arte que coleccionó.

 

Tres habitaciones tiene la casa del dramaturgo sueco. Cada una es como el escenario de una de sus sombrías producciones. Entra en ellas el visitante y parece que ha entrado en una obra teatral.

 

 

Cuando el viajero sale de la casa lleva consigo un pensamiento: la vida y el teatro se confunden, pues en el teatro hay mucha vida, y en la vida hay mucho teatro. El escenario es un mundo, y el mundo un escenario. Sólo cuando caiga el telón sabremos si nuestra vida fue una obra escrita por un dramaturgo sombrío, como Strindberg.

¡Hasta mañana!...

 

 

Domingo 22 de abril.

Catón

Fuerza de voluntad  

El trapecista del circo sorprendió a su mujer en brazos de Jack, el Hombre Gigante. Ella le prometió que jamás volvería a incurrir en infidelidad. Una semana después la encontró en ilícito connubio con Joe, el Hombre Fuerte. Ella juró que sería la última vez que incurría en adulterio. Pero una semana después volvió a hallarla en trance de pecado, ahora con Tiny Tin, el enano del circo. No pudo contenerse más el trapecista y prorrumpió en dicterios de gran peso: "¡Raposa! ¡Vulpeja! ¡Inverecunda zorra sin pudor!". "Ay Volatino! -se queja ella con gemebundo acento-. ¡Ni siquiera tomas en cuenta que le he ido bajando!"... El empleado de la ventanilla le pide a Babalucas: "Déme su nombre y apellido". "¡Ah no! -se niega el tonto roque-. ¿Y luego cómo me voy a llamar?"... Pirulina, muchacha con bastante ciencia del mundo y de la vida, salió una noche con Simpliciano, joven candoroso y tímido. Fueron los dos a un paraje lleno de romanticismo y soledumbre. La noche era tibia; brillaba la luna como si le pagaran. Le dice Pirulina a Simpliciano: "Tienes ganas de tomarme una mano ¿verdad?". "¡Sí! -responde él con anhelo-. ¿Cómo supiste?". Contesta ella: "Por ese rayito de luz que veo en tu mirada". El muchacho le toma la mano a Pirulina. Poco después le dice ella: "Tienes ganas de darme un beso ¿verdad?". "¡¡¡Sí!!! -exclama Simpliciano con encendido acento-. ¿Cómo supiste?". Responde ella. "Por ese rayito de luz que veo en tu mirada". Simpliciano la besa, desmañadamente, pero con ardimiento. Transcurren unos minutos y dice ella: "Tienes ganas de hacerme el amor, verdad?". "¡¡¡¡¡Sí!!!!!" -prorrumpe Simpliciando en arrebato de pasión-. ¿Cómo supiste?". Sonríe Pirulina: "Por ese bultito que veo en tu pantalón"... Un pordiosero se acerca a doña Balenia, dama bastante pasada de kilos, y le dice con tono suplicante: "¡Señora! ¡Tengo dos días sin comer!". "¡Caramba! -se admira ella-. ¡Cómo quisiera tener su fuerza de voluntad!"... Un tipo le pregunta a otro: "¿Vas a ir hoy en la noche al juego de los Lechuzos?". "No -responde con tristeza el otro-. Mi mujer no me deja ir a los juegos entre semana". "Haz lo que yo -le recomienda el otro-. Una hora antes del partido la llevo a la recámara y le hago el amor. Al terminar le digo: 'Voy a ir al juego de los Lechuzos'. Tan satisfecha ha quedado ella que no me niega el permiso". Al día siguiente los dos sujetos se encontraron de nuevo. Le dice el que había invitado al otro: "No te vi anoche en el juego de los Lechuzos". "No -responde el primero-. A última hora decidí no ir". "¿Por qué?" -se extraña el amigo. Cuenta el tipo: "Una hora antes del juego, tal como me aconsejaste, llevé a mi mujer a la recámara, le aligeré la ropa y la tendí en el lecho. Y ya iba a hacerle el amor, pero la vi y me dije: 'No, ni que los Lechuzos estuvieran jugando tan bien'"... Cinicio, sujeto descarado, iba manejando con exceso de velocidad, y lo detuvo un patrullero. Le pide el oficial: "Déme los papeles del coche". Responde Cinicio con cachaza: "Me lo dieron sin envolver"... En la guerra del Golfo Pérsico aquel soldado perdió los testes, dídimos o compañones. Un equipo médico se dispuso a implantarle unos artificiales. Surgió un problema a la hora de la operación: el cirujano opinaba que se le debían implantar de madera; el urólogo juzgaba que se le debían poner de metal. Para obviar la discusión acordaron que le pondrían uno de metal y otro de madera. Pasaron varios años, y un día los médicos se toparon al soldado. "¿Cómo te fue con la operación que te hicimos?" -le preguntan. "Estupendamente bien -contesta el hombre-. No tuve ningún problema". "¿De veras? -se alegran los doctores-. ¿Pudiste engendrar hijos?". "Y dos -responde el soldado con orgullo-. Pinocho está en el kinder y Robocop en primero de primaria"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

HISTORIAS DE LA CREACIÓN DEL MUNDO

 

El Señor hizo el polvo de la Tierra, tan humilde.

 

Le preguntó el Espíritu:

 

-¿Qué hiciste?

 

Contestó el Creador:

 

-Todo.

 

El Señor hizo al hombre, tan soberbio.

 

-Le preguntó el Espíritu:

 

-¿Qué hiciste?

 

El Creador respondió:

 

-Nada.

¡Hasta mañana!...

 

 

Sábado 21 de abril.

Catón

Guerra de ambición

Doña Tebaida Tridua anda ojerosa. No tienen sus ojeras ese secreto que Lara describió en una de sus canciones más bellas y menos conocidas: "Pestañas", de las cuales dijo el Músico Poeta hablándole a su musa: "Conocen el secreto de tus ojeras,/ y saben cuándo quieres y cuándo engañas./ Otra sería mi vida si la cubrieras/ con el negro alambrado de tus pestañas". Las ojeras de doña Tebaida son lisa y llanamente de insomnio. Pero no son prosaicas, pues revelan una honda inquietud espiritual. La ilustre dama no duerme porque cayó en sus manos el chascarrillo llamado "Barril trágico", que viene al final de esta sección, y su lectura le provocó un súbito fenómeno de agripnia, vale decir coma vígil, letargia o ahipnosis que la ha tenido sin pegar los ojos desde el pasado lunes. Inútiles han sido todos los remedios dormitivos, papaveráceos, hipnóticos y somnifacientes que la ciencia médica ha prescrito para volverle el sueño. La digna presidenta de la Pía Sociedad de Sociedades Pías vaga como alma en pena por los sombríos aposentos de su casa, con los ojos desorbitadamente abiertos y la melena suelta, igual que Nellie Melba en "La sonámbula" (Bellini, 1831). Causa tristeza verla, y más porque su marido ha usado la dramática crisis de su esposa como pretexto para dejar la casa e ir a otras frecuentadas por daifas y coimes gariteros, con olvido de todo escrúpulo moral y abandono del respeto que debe a su ínclita consorte. Lean mis cuatro lectores ese cuento: "Barril trágico", y juzguen si no es explicable el insomnio que sufre la señora Tridua... Mil veces ya le he dicho a Bush que su guerra en Iraq está perdida; que ese conflicto es otro Vietnam, un berenjenal del cual debería salir cuanto antes. Pero el hombre es tozudo y falto de sindéresis; uno de los peores Presidentes que en su breve, larguísima historia han tenido los Estados Unidos. Voy a decir cuáles en mi opinión han sido los cinco mejores presidentes de esa nación, y a quiénes considero los peores. Los mejores: Abraham Lincoln, Franklin D. Roosevelt, Thomas Jefferson, George Washington y Theodore Roosevelt. Los cinco peores: Warren Harding, James Buchanan, Andrew Johnson, Ulysses Grant y Franklin Pierce. Pues bien: cuando la historia juzgue a este segundo Bush de seguro lo colocará en la lista de quienes más malamente han cumplido su deber. La guerra que en Iraq ha promovido, y que tantas y tantas vida ha costado, es una infame guerra de ambición la cual, pese a todos los esfuerzos de propaganda, es condenada ya por gran parte de la población norteamericana, que ve ese conflicto como un callejón sin salida y pide el regreso inmediato de las tropas. Una vez más emplazo a Bush y lo conmino de la manera más enérgica a que oiga mis admoniciones y salga ya de Iraq, a donde nunca jamás debió haber ido. Si no me hace caso, en su salud lo hallará... Viene ahora el cuento titulado "Barril trágico". Su lectura es desaconsejable, de lo cual aviso para los efectos a que haya lugar... Un individuo llegó a un remoto campamento alejado de toda población. Ahí había hombres, nada más. Al poco tiempo de estar en aquel sitio el recién llegado sintió los naturales deseos de la carne, y preguntó al jefe del campamento qué hacían los que ahí trabajaban para sedar la concupiscencia de la carne. "Atrás de la tienda -le indicó el mandamás- hay un barril con un agujero. Úselo". Se resistió al principio el visitante a emplear tan exótico expediente, pero de tal manera creció el llamado de la naturaleza que cierta noche no pudo aguantar más y recurrió al barril. Cosa curiosa: la experiencia no sólo no le disgustó, sino le pareció godible, o sea placentera. Así lo hizo saber al jefe. Le dijo éste: "A ver qué le parece cuando le llegue a usted el turno de estar adentro del barril"... (No le entendí)... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

Esta planta de mi jardín tiene un nombre simpático y amable: se llama payaso. Me gustaría mucho que la vieras. Más flores que hojas muestra, y cada flor lleva en sí todos los colores del arco iris, y otros que el arco iris no conoce aún.

 

Es bueno que en el reino de la naturaleza, vasto reino donde hay plantas carnívoras, exista una de nombre reidor y traza colorida. Yo la miro y el alma se me ilumina como pintada por un niño dueño de todas las acuarelas y crayolas que en el mundo hay.

 

Que no se vaya nunca de mi jardín esta sonrisa de la naturaleza, y que me enseñe este payaso alegre a ser yo también payaso humilde que dé alegría a los demás.

¡Hasta mañana!...

 

 

Viernes 20 de abril.

Catón

Infancia democrática

Soy un optimista declarado. Mis amigos opinan que soy un declarado... otra cosa. Y no me importa: creo que los optimistas gozamos más la vida, aunque los pesimistas la conozcan más. El pesimismo no es una filosofía, es una seña de vejez. Sé que el pesimismo es más realista que el optimismo, pero yo prefiero la alegría a la preocupación. Ser pesimista no es difícil: lo único que tienes que hacer es ver la situación tal como es. El optimismo, en cambio, requiere de valor. Consiste en esperar cuando todos desesperan; en confiar cuando todos desconfían; en mantener el ánimo cuando todos están desanimados. El optimismo es un grito de batalla; el pesimismo es una declaración de rendimiento. El optimista dice jubiloso: "¡Vivimos en el mejor de los mundos posibles!". Y el pesimista responde con desolado acento: "Es cierto. Vivimos en el mejor de los mundos posibles". Soy optimista, ya lo dije. Veo las cosas con los ojos cerrados. Creo que es mejor tener la ingenuidad de quien compró la Torre Eiffel y no la astucia del que se la vendió. Hago este largo explicoteo para decir que empiezo a advertir tímidos asomos de madurez en la clase política de México. Son inmaduros aún nuestros políticos, eso es cierto, pero es que apenas acaban de empezar a hacer política. Debemos entender que estamos recién llegados a la democracia, un bien social que jamás los mexicanos habíamos tenido antes del año 2000. Desde la fundación de nuestra nacionalidad hemos pasado de un autoritarismo a otro; de una imposición a la siguiente: de los caciques indígenas a los virreyes coloniales; de los caudillos a los dictadores; de la familia científica a la familia revolucionaria... Estamos, pues, en la infancia democrática. Y quizá ni siquiera hemos llegado a esa etapa, y nos hallamos todavía en el periodo de una riesgosa gestación. Sin embargo, veo indicios que me permiten la osadía de suponer que nuestros políticos pronto se convencerán de que el interés de la Nación está por encima del interés de sus partidos, y que descubrirán al fin que la política es el arte de ceder, de concertar, de obtener el bien común a través de la discusión razonada y razonable. Seguiremos mirando, claro, raptos de intemperancia intolerante, pero cada vez en mayor medida los radicales violentos y extremistas, los demagogos, tendrán que ceder espacio a los políticos pensantes capaces de dialogar con sus contrarios para llegar a acuerdos. ¿Ingenuidad la mía? Quizá, pero en todo caso mi actitud optimista tiene una base muy firme: el pesimismo general... El novio de la muchacha fue a pedir la mano de su dulcinea. El padre de la chica habló a solas con el pretendiente. Le preguntó: "¿Tiene usted dinero para la boda?". Respondió el tipo con laconismo ejemplar: "No". Inquiere el genitor: "Y entonces ¿con qué se va a casar?". Contesta el solicitante alzando la mirada al cielo: "Dios proveerá". Quiere saber el padre: "¿Tiene usted casa, o puede pagar el alquiler de alguna?". Responde otra vez el individuo: "No". "Y entonces -se inquieta el hombre- ¿a dónde va a llevar a mi hija?". De nueva cuenta suspira el sujeto: "Dios proveerá". Pregunta el señor: "¿Trabaja usted?". Contesta con igual laconismo el pedigón: "No". "Y entonces -se irrita el padre-, ¿con qué va a mantener a mi hija?". Responde el tipejo nuevamente: "Dios proveerá". El paterfamilias le dice que considerará su petición, y lo despide. En seguida va con su esposa a darle cuenta de la conversación. "El novio de tu hija -le informa- es irresponsable, desobligado y flojo. Además tiene creencias religiosas muy extrañas". "Como cuáles?" -pregunta ella con inquietud. Responde el señor: "Cree que yo soy Dios"...FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

Me habría gustado conocer a don Manuel de la Borbolla y Zúñiga.

 

Don Manuel de la Borbolla y Zúñiga no se llamaba así. Se llamaba Perico simplemente. Ni siquiera apellido tenía. Era Perico nada más. Un día, en Cádiz, encontró tirado a las puertas de una taberna un envoltorio con ropas de hidalgo, dineros y una carta de presentación para el virrey de México.

 

Con todo eso, y con su desenfado de gran pícaro, tomó un barco y vino a América. Se presentó en la corte virreinal; enamoró a una viuda rica y se casó con ella. Hizo fortuna. Pasaba por hombre de feliz ingenio. Todos reían cuando manifestaba con mucha seriedad que la vida es una comedia mejor que las de Lope. Cuando murió nadie entendió sus últimas palabras: "A todos engañé, aun a mí mismo".

 

Me habría gustado conocer a don Manuel de la Borbolla y Zúñiga. Quiero decir, a Perico. Sabía que la vida es una comedia mejor que las de Lope.   ¡Hasta mañana!...

 

Jueves 19 de abril.

Catón

Los abuelos

Abuelos y nietos... Amor más puro será difícil de encontrar. Perfecto amor es ése, porque es amor sin límites ni condiciones. El nieto ve en sus abuelitos amparo y protección, y los abuelos miran en sus nietos un certificado de inmortalidad. Si alguien se opone con energía a la tesis de que las nalgadas ayudan a corregir a un niño, ten la seguridad de que es un abuelito o una abuelita. Con sus hijos quizá admitieron esa teoría, pero los años dan sabiduría al hombre y la mujer, y la llegada de sus nietos los hace cambiar radicalmente de opinión. Los abuelos forman para sus nietos un pequeño paraíso terrenal donde ninguna disciplina impera y no existe otra ley más que el amor. Mi abuelita materna, mamá Lata, cuidaba con esmero la vajilla chinesca heredada de sus antepasados. Cuando íbamos a su casa nuestros padres nos amonestaban: por ningún motivo debíamos acercarnos al "trinchador" donde la vajilla estaba. "¿Que no? -los reprendía ella-. A ver: ¿qué quieren quebrar mis niños, taza o plato?" Ahora mis hijos me reprenden por la ancha manga que tengo con mis nietos. "A nosotros no nos dejabas hacer eso". Y respondo: "Las camas no están hechas para que en ellas brinquen los hijos. Están hechas para que brinquen los nietos". Yo digo que no debo haber sido tan malo si Diosito, tan bueno, me dio el regalo de los nietos. Diez tengo, como 10 ángeles arcángeles, y estamos ya esperando con alma y corazón una chiquitina más. Y porque sé la gloria que hay en ser abuelo, y quiero compartirla con todos los que gozan ese mismo edén, hice un libro que ayer entró a las prensas bajo el amparo de Diana, Grupo Planeta, mi amadísima casa editorial. Ese nuevo libro se llamará: De abuelitas, abuelitos y otros ángeles benditos, y contendrá relatos entrañables; cuentos para reír y pensar; meditaciones sobre este milagro que es la vida, más milagroso aún cuando florece en el precioso vínculo que hay entre los nietos y sus abuelitos. Aspiro a que este libro sea regalo para todos aquellos que merecieron el don de ser abuelos. Con ellos me encontraré en sus páginas, con sus hijos y sus nietos, que son seguramente iguales a los míos. Les pido a mis cuatro lectores esperarlo. Mi libro anterior: La otra historia de México: Juárez y Maximiliano; la roca y el ensueño fue -a ustedes gracias- un gran suceso editorial: 70 mil ejemplares se han vendido ya de él, y por un año se ha mantenido en la lista de los 10 libros más vendidos en el País. De ese libro se dijo: "En él está el Catón historiador". Pues bien: en este nuevo libro, De abuelitas, abuelitos y otros ángeles benditos, está el Catón yo. Quiero decir, el más íntimo y sincero, el más auténtico. Cuando salga saldré yo junto con él. Ojalá tú nos recibas... En el lobby bar del hotel un tipo se sentó junto una linda chica y le dijo de buenas a primeras: "Soy un tenorio". "¿Ah sí? -responde ella divertida-, entonces invítame una copa". "¿Estás segura?" -se desconcierta el tipo. "Claro" -responde con buen ánimo la chica. Poco después pregunta ella: "¿De modo que eres un tenorio?" "Sí -replica él-. Soy un tenorio". "Entonces -dice la muchacha- vamos a mi cuarto". El tipo se desconcierta todavía más. "¿Estás segura?" "Claro" -contesta la muchacha. Ya en la habitación el sujeto se mostraba vacilante. "¿Qué te sucede?" -se extraña ella. Responde el individuo: "Es que no sé qué hacer. Tengo cinco años de ser un tenorio y jamás había llegado hasta este punto"... Otro tipo tampoco había tenido trato con mujer. Una empezó a instruirlo. Le iba diciendo: "Dale hacia adelante. Ahora dale hacia atrás. Ahora hacia adelante...". El tipo se impacienta: "Bueno, ya decídete, ¿no?"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

John Dee trabajaba en su laboratorio.

 

-¿Qué buscas? -le preguntaban todos.

 

Respondía:

 

-Busco la piedra filosofal que me hará rico.

 

Por fin encontró John Dee el mágico elemento que convertía en oro todo lo que tocaba. Se volvió inmensamente rico. Tuvo palacios; tierras cuya extensión iba más allá del horizonte; barcos que navegaban por los siete mares; criados y servidores incontables...

 

Con la riqueza le llegaron a John Dee las inquietudes. Ya no dormía, preocupado como estaba por sus bienes, que a poco se le volvieron males.

 

Tornó John Dee a su laboratorio.

 

-¿Qué buscas? -le preguntaban todos.

 

Respondía:

 -Busco la piedra filosofal que me hará pobre.

 

 Hasta mañana!...

 

 

Miércoles 18 de abril

Catón

Valeroso gesto de Zedillo  

Considero a Ernesto Zedillo uno de los mejores Presidentes que México ha tenido en estos tiempos. Los venideros me darán la razón, y espero estar presente para agradecerles esa deferencia. Sin embargo Zedillo no ha recibido el reconocimiento que merece. Su propio partido le regatea méritos, y aún hay quienes lo acusan de haber entregado por oscuras razones el poder que el PRI durante tantos años detentó. Esa burda acusación es mentirosa, desde luego. Ninguna evidencia hay que pueda sostenerla. Lo que hizo Zedillo fue reconocer el inobjetable triunfo de la Oposición; salir con oportunidad y valentía a avalar esa victoria antes de que los priistas de viejo cuño pudieran hacer siquiera una intentona de arrebatar por la fuerza o la añagaza lo que en las urnas había conseguido el PAN. Por eso acierta Vargas Llosa cuando con lucidez declara su opinión en el sentido de que Zedillo, y no Fox, es el autor de la transición democrática en México. En efecto, si el entonces Presidente hubiese querido habría podido emplear todo el peso de la maquinaria oficial, enorme en aquel tiempo, para negar el triunfo del candidato opositor e imponer al aspirante gobiernista. No lo hizo. Por encima de su partido Zedillo puso el interés de la Nación y compareció ante ella en modo tal que ni siquiera los más obtusos priistas pudieron ya hacer nada para contrariar la voluntad de los electores. El valeroso gesto de Zedillo puso fin a los fraudes e imposiciones que fueron nota característica del PRI en los últimos años de su dominación, según se vio en el muy objetable triunfo de Salinas sobre Cuauhtémoc Cárdenas con aquella mentirosa "caída del sistema" que precedió a la real y verdadera caída del sistema. Hay quienes aseguran que Zedillo deseaba la caída del PRI, y que la propició para dar gusto a fuerzas internas y exteriores que exigían la implantación de la democracia en México. De la falsedad de esa versión puedo dar testimonio personal. Pocos días antes de la elección del 2000 hablé en Los Pinos con el Dr. Zedillo. Me preguntó él cómo veía yo las cosas. A esas alturas había ya sobrados elementos de juicio que permitían augurar la victoria de Vicente Fox. No quise arriesgar la profecía, sin embargo, de modo que opté por una respuesta oblicua que fiaba al buen entendedor. "Señor Presidente -contesté-, usted va en caballo de hacienda". "¿Por qué?" -preguntó Zedillo. Respondí: "Si gana el PRI, eso será un voto de reconocimiento a su Gobierno. Y si el PRI pierde usted tendrá el honor de pasar a la Historia como el Presidente que permitió la transición democrática en México". Se quedó pensativo unos segundos y luego me dijo: "Pues no quisiera tener ese honor". Esto quiere decir, a mi entender, que Zedillo no deseaba -y quizá ni siquiera esperaba- el triunfo de la Oposición. Pero cuando esa victoria apareció clara e inobjetable no dudó en reconocerla, a pesar de ir contra su interés personal y el del partido al que pertenecía. Tiene razón Vargas Llosa cuando considera a Zedillo el autor de la transición democrática en nuestro país, no sólo por ese reconocimiento, sino por su reiterada actitud democratizadora, censurada por los priistas radicales de antes, tan nocivos como los perredistas radicales de hoy o como los actuales fundamentalistas del PAN... Apenas me queda espacio para narrar un cuento colorado, sin el cual esta columnejilla saldría un cuanto descolorida... Un tipo le pregunta a otro: "¿Te interesaría participar en un ménage ˆ trois?". "¿Quiénes participarán en él?" -inquiere receloso el otro. Contesta el tipo: "Tu esposa, tú y yo". "¡De ninguna manera!" protesta el individuo. "Muy bien -replica con cachaza el que invitaba-. Entonces a ti te borramos de la lista"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 Soy el cero a la izquierda.

 

Así me dijo. Yo ni siquiera lo había visto llegar. Era, en efecto, un cero a la izquierda.

 

-¿Qué puedo hacer por usted? -le pregunté.

 

-Cuando alguien no vale o cuenta -respondió- se dice de él que es un cero a la izquierda. Entonces cuando alguien cuenta o vale debería decirse que es un cero a la derecha. Y sin embargo nadie dice así. Pero a final de cuentas todos seremos cero.

 

La afirmación me pareció muy radical, de modo que preferí no contestar. El cero a la izquierda se alejó sin decir más. Ahora tengo la extraña sensación de ser un cero a la izquierda.

 

¡Hasta mañana!...

 

 

 

Martes 17 de abril.

Catón

Siniestro PRD  

Llegaron cuatro soldados nazis a una granja en el sur de Francia y le ordenaron al granjero: "Tráenos comida". "¡Señores! -clamó el hombre-. ¡Sólo tengo una hogaza de pan!" "La guerra es la guerra -dijo el jefe de los invasores-. Venga la hogaza". Comieron los soldados, y el jefe pidió luego: "Tráenos vino". "¡Por favor! -deprecó el hombre-. ¡Tengo sólo una botella!" "La guerra es la guerra -repitió el militar-. Venga la botella". Bebieron los soldados, y en seguida el jefe demandó: "Tráenos mujeres". "¿Mujeres? -se mesó el cabello, desesperado, el hombre-. ¡Sólo queda una en la aldea!" "La guerra es la guerra -volvió a decir el nazi-. Venga la mujer". Llegó, en efecto, la única mujer que en la aldea quedaba. Era la abuela del granjero; tenía 90 años (89, me corrige la viejita). La ven los soldados, y el jefe, después de toser con duda, dice al hombre: "Creo que por esta vez haremos una excepción". "¡Excepción merde! -exclama con energía la anciana-. ¡La guerra es la guerra!"... Cierto individuo obtuvo una buena chamba en el Gobierno. Comentó con envidia un conocido: "¡Y sin moverse!" Aclara otro: "Creo que la que se movió fue su mujer"... Llegó doña Macalota a su casa y encontró a su marido en la cama. Pero no estaba solo: se hallaba en compañía de una despampanante morenaza. Antes de que la estupefacta doña pudiera decir una palabra le dice su liviano cónyuge: "Recuerda, Maca, que me dijiste que cuando me jubilara querías que me buscara un hobbie"... El toro le infirió una grave cornada al matador y le partió la femoral, esa arteria que tienen los toreros. Sometido a urgente intervención quirúrgica el diestro recobró el conocimiento en el hospital. Al sentir que tenía la cabeza vendada le preguntó al cirujano: "¿Por qué tengo una venda en la cabeza?" Responde el facultativo con orgullo: "Es que la operación me salió tan bien que corté oreja". (Menos mal que no fueron las dos y rabo)... Desde luego la intolerancia se puede hallar en todos lados, pero en México, a últimas fechas, esa ruda señora es principalmente perredista. Preocupa la actitud cerrada que una y otra vez asumen los señores y las señoras de ese partido. En el debate político ponen demasiado calor y poca luz. En verdad su actitud no es de izquierda, es más bien siniestra. El grito, la injuria y aun la violencia física son usos casi cotidianos a los que recurren esos malos perredistas para hostilizar a todo aquel que no piensa como ellos. Tal postura amenaza la vida democrática de México. En las discusiones el que más grita es el que menos razón tiene. Ojalá los radicales del PRD se den cuenta del grave daño que con esas violencias hacen a su partido y al País. Luego no digan que yo no se los avisé... Abraham le cuenta a Isaac: "No puedo salir de mi casa. En la calle me esperan mis acreedores; les debo 1 millón de pesos". Sugiere Isaac: "¿Por qué no te pones bigote y barba postizos? Así podrías salir". "No -rechaza la idea Abraham-. Con bigote y barba les debo 2 millones"... El pajarito estaba haciendo el nido. Le pregunta la pajarita con asombro: "¿Por qué le dejas un agujero abajo?" Explica el pajarito: "Es que por el momento no quiero hijos"... La mamá de Pepito le ofrece: "¿Qué quieres de desayunar?" Contesta él: "Dame un -inche plato de cereal". Al oír la mala palabra la señora le dio al crío un sopapo. "A ver, otra vez -le dice con severidad-. ¿Qué quieres de desayunar?" "Dame lo que quieras -responde el chiquillo frotándose el golpe-. Tizno a mi madre si otra vez pido cereal"... En el cuarto del motel Dulcilí le dice a Libidiano: "Ya sé que me dijiste que me ibas a llevar al box, pero no creí que al spring"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 Éstas eran dos líneas paralelas enamoradas una de la otra.

 

 

Las líneas paralelas no se juntan jamás, ni aun si se prolongan en el infinito. Eso lo saben hasta los matemáticos.

 

 

Pero estas dos líneas paralelas se amaban tanto que al prolongarse en el infinito quedaron infinitamente unidas.

 

 

Alguien les preguntó cómo habían logrado ese milagro. Respondieron:

 

 

-Es que una cosa es el infinito de los matemáticos y otra cosa es nuestro infinito.

¡Hasta mañana!...

 

 

 

Lunes 16 de abril.

Catón

Costosa democracia

En tiempos de Gorbachov se contaba el siguiente chascarrillo. Un ruso entró en una taberna de Moscú y pidió una cerveza. Le pidió el de la cantina: "Un rublo, por favor". "¡Un rublo! -protestó el cliente-. ¡Ayer la cerveza costaba 50 kópeks!" "Las cosas han cambiado -le informó el tabernero-. Ahora son 50 kópeks por la cerveza, 25 por el glasnost y 25 por la perestroika". De mala gana el sujeto le entregó un rublo al cantinero. Éste le devolvió 50 kópeks. "¿Qué es esto?" -preguntó desconcertado el individuo. Le explica con laconismo el cantinero: "No hay cerveza"... Hago un violento giro, y de Rusia paso a las montañas del Potrero de Ábrego, en Coahuila, donde hay buenas majadas de cabras prolíficas y lucias. (Ahí el adjetivo "lucio" significa gordo, lozano, rozagante). De la cabra se dice que "en el monte es muy latosa, en la mesa muy sabrosa, y en la bolsa muy ruidosa". Y es que la cabra es animal de caprichos que sólo un buen pastor y un perro bien entrenado pueden contener. Su diario pastoreo es tarea fatigosa. Pero su carne es rica, recio deleite de mesas campesinas; y su crianza -con la de los cabritos- produce a su dueño buenos dineros contantes y sonantes. Mutatis mutandis -cambiando lo que se ha de cambiar-, yo digo que a la democracia se le pueden aplicar los mismos calificativos: también es muy latosa, también es muy costosa, pero igualmente es muy provechosa. El ejercicio democrático, en efecto, tiene complicaciones que no enfrentan los regímenes autoritarios. Para Chávez o Castro, por ejemplo, gobernar es bastante más sencillo que para Calderón. Ellos dicen: "Hágase la oscuridad", y la oscuridad se hace. Si Calderón quisiera decir: "Hágase la luz", tendría que convencer primero al sindicato de los electricistas. También la democracia cuesta mucho. Con lo que se da cada año a los partidos podría enseñarse a leer hasta a los diputados. Pero sólo en la democracia -uno de los mejores frutos de la libertad- la persona puede realizar plenamente sus posibilidades y establecer, aunque sea con fatigas y tardanzas, una sana convivencia fincada en la paz social y en un orden jurídico igualitario. En ese camino, el de la democracia, hemos entrado ya los mexicanos. Cayendo y levantando vamos, y aún podríamos volver al autoritarismo del pasado: si López Obrador hubiese ganado la elección presidencial ahí andaríamos ahora. Pero haremos de México una casa mejor si nos mantenemos en la libertad, si seguimos en la vía del ejercicio democrático y -sobre todo- si conseguimos que los bienes de la justicia lleguen a los mexicanos pobres. A'i les encargo... Un empresario caminaba por la playa con su esposa cuando creyó ver cerca de la orilla la aleta de un tiburón. El hombre cayó al suelo, desmayado. Cuando después de un rato volvió en sí le dice la señora: "Mi vida: tienes que dejar de imaginar que los auditores de Hacienda te siguen por todas partes"... Viene ahora un relato sicalíptico. Las personas que no gusten de leer relatos sicalípticos deben suspender ahora mismo la lectura... La hija de un veterinario estudiaba en otra ciudad. Le envió un correo a su papá pidiéndole dinero para comprar una bicicleta, porque el campus universitario le quedaba lejos. Cuando recibió el dinero, sin embargo, ya se había mudado a otro departamento más cerca de la universidad, de modo que en vez de la bicicleta se compró un changuito, pues los animales le gustaban también, como a su padre. Pocos días después observó que algo le pasaba a su mascota. Preocupada le envió otro correo a su papá: "Se le está cayendo el pelo a mi monito. ¿Qué hago?" De inmediato respondió el veterinario: "Vende la bicicleta"... (No le entendí)... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 La primavera tiene algo de locura.

 

 

Escucho decir a una señora: "Los rosales de mi jardín se han vuelto locos". Usa esa frase para significar que los rosales están prodigando sus rosas como nunca.

 

La primavera es locura porque es vida. La vida es siempre pródiga, y no se sujeta nunca a los límites de la razón. Si los humanos fuésemos razonables tendríamos la locura de la primavera; seríamos manirrotos de nosotros mismos; nos regalaríamos a nuestro prójimo igual que los rosales se dan en demencia jubilosa.

 

 

Tengamos la locura de la primavera. Tengamos la locura de la vida. Tengamos la locura del rosal…..¡Hasta mañana!...

 

 

Domingo 15 de abril

Catón

Ídolo de México

Hace medio siglo de esto que voy a contar, y sin embargo lo recuerdo como si fuera mañana. Eran los días de la semana que entonces todavía se llamaba Santa. Estaba yo en un rancho llamado "Pino gacho", pues crecía ahí un extraño pino de tronco que se inclinaba hacia la tierra. Se halla ese rancho en el cañón de La Carbonera, uno de los hermosos sitios que hacen de la Sierra de Arteaga, en mi natal Coahuila, un paraíso. La gran casa de piedra en que dormíamos era propiedad de don Jesús Santos Cepeda, uno de los hombres más buenos que he conocido, y vaya que en mi vida he conocido mucha gente buena. Personaje de grandes ocurrencias era este simpático señor. Tenía oficina en Saltillo, a la cual entraba por una puerta que daba a la calle. Llegaba en la mañana y preguntaba a su secretaria quiénes eran todos aquellos individuos que en la antesala lo esperaban. "Son cobradores" -respondía tímidamente la muchacha. "Que se vayan a tiznar a su madre" -decretaba don Jesús con olímpico ademán. Añadía la muchacha con timidez mayor: "También está el Oficial Mayor de Gobierno". "Que se incorpore" -remachaba él. En el rancho de don Jesús estaba yo, pues, pasando vacaciones. Leía por la noche a la luz vacilante de un quinqué (para efectos de literatura la luz de un quinqué debe ser siempre vacilante, aunque en verdad el quinqué sea de la más alta calidad). Leía hasta la madrugada, y luego de un breve sueño y un rico almuerzo campesino salía a caminar en soledad sabrosa por las veredas de la sierra. Como se ve, entonces podía hacer yo cosas importantes. Una tarde volví al rancho y encontré al vecindario apesarado. Los hombres y las mujeres andaban con la cabeza gacha -como el pino- y hablaban en voz baja. Pregunté a una mujer qué sucedía, y su respuesta fue casi un sollozo: "¡Murió Pedro Infante!". Aquella noche fue noche funeral. Parecía que estábamos velando a Pedro de cuerpo presente. Apareció una guitarra y una botella de mezcal -en los ranchos de la sierra siempre aparecen una guitarra y una botella de mezcal-, y un cantor de voz que quería ser dulce y le salía amarga recordó las canciones de Pedrito. Al día siguiente el autobús que iba a Saltillo se llenó. Hasta en el techo iban viajeros. Todos queríamos ir a la ciudad a leer en los periódicos y oír en el radio los detalles de la trágica noticia... Estas memorias, ahora semejantes a una fotografía en sepia, vuelven a revivir hoy que se cumplen 50 años de la muerte del actor. Ningún ídolo más grande ha tenido México que Pedro Infante, ni lo tendrá jamás, pues en estos tiempos de grisura no puede ya haber ídolos. El pueblo encontró en él las cualidades que admira: la generosidad, la travesura, un cierto desenfado ante la vida, el respeto a los mayores, la hombría que sin embargo sabe llorar, el amor sin reserva a la mujer -a las mujeres-, y sobre todo la sencillez, esa sencillez que lo hacía ser, en la pantalla y fuera de ella, igual que somos todos. Una vez tuve el privilegio de cenar con Ismael Rodríguez, el director que prácticamente hizo a Pedro Infante, tanto que el actor llamaba "Papi" a don Ismael. Me contó el cineasta que una vez tuvo la idea de juntar en una misma película a las dos máximas figuras de aquel tiempo: Jorge Negrete y Pedro Infante. El Charro Cantor aceptó inmediatamente la propuesta. Pedro, en cambio, se resistía a actuar con Negrete. "No me pongas al lado de ese señor, Papi -suplicó a don Ismael-. Él si canta, yo no. Él es un señorón; yo no he dejado de ser un carpintero. ¿Cómo me voy a ver junto a él?" Le contestó don Ismael: "Tienes razón en lo que dices, Pedro. Él canta mejor que tú, y es más figura. Pero tú tienes algo que él no tiene: ángel. A él la gente lo admira; a ti te quiere". Decía la verdad don Ismael. La gente quería a Pedro Infante. Y lo sigue queriendo. Tiene más vida ahora que cuando la perdió... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

HISTORIAS DE LA CREACIÓN DEL MUNDO

 

El Señor hizo al Sol.

Le preguntó el Espíritu:

-¿Qué hiciste?

Y contestó el Creador:

-Un cocuyo.

El Señor hizo al cocuyo.

Le preguntó el Espíritu:

-¿Qué hiciste?

Y respondió el Creador:

-Un sol.

¡Hasta mañana!...

 

 

Sábado 14 de abril.

Catón

Reelección con elección 

La esposa le pregunta a su marido: "¿Crees que este vestido es demasiado transparente?". "Sí -contesta el hombre-. Se te ve todo el cirujano plástico"... Dulcilí, muchacha ingenua, le dice a Libidiano, galán concupiscente: "Mi mamá me hizo prometerle que responderé no a todo lo que me propongas". "Está bien -acepta Libidiano-. ¿Tienes alguna objeción a que hagamos el amor?". Fiel a la promesa responde Dulcilí: "No"... El chiste que sigue es ligeramente cruel. Un cocodrilito le pregunta a su papá: "¿Crees que alguna vez tendré dinero?". "Claro que sí, hijito -responde el cocodrilo-. Cuando te conviertas en billetera"... El explorador blanco se vio rodeado por varios cientos de salvajes antropófagos que lo amenazaban esgrimiendo sus arcos y sus lanzas. "Ya me llevó la tiznada" -dijo el explorador, lleno de angustia. Se oyó entonces una majestuosa voz venida de lo alto: "No estás perdido, hombre de poca fe. Ten confianza en Mí. Levanta los brazos. Yo enviaré un eclipse solar. Al verlo sentirán los salvajes gran temor y se echarán de rodillas a tus pies". El explorador alzó los brazos. En efecto, tal como le había dicho la majestuosa voz venida de lo alto, el sol empezó a eclipsarse. Entonces, el jefe de los salvajes dijo: "Éste es el eclipse que se anunció en el Weather Channel y en el National Geographic Magazine. Sigamos con lo nuestro". "¡Ah caón! -se oyó otra vez la majestuosa voz venida de lo alto-. Creo que ahora sí ya te llevó la tiznada"... He leído que Sartori, potente pensador a quien admiro porque muchas veces piensa como yo, coincide conmigo en afirmar la conveniencia de que haya en México reelección de diputados. Añado ahora que también los senadores se deben poder reelegir. Pero hago una precisión muy importante: no puede haber reelección si antes no hay elección. Lo digo porque un elevado número de diputados y senadores no llegan a su cargo por una elección, sino en virtud de dádiva graciosa hecha por la legislación electoral a los partidos. Así, esos cargos, que deberían ser de representación popular, terminan por ser de mera representación partidista. Que haya reelección, sí, pero que todos los diputados y senadores sean electos por los ciudadanos, y no designados por los líderes políticos... Una señora les contó a sus amigas a propósito de su añoso marido: "Mi esposo hace el amor de perrito". "¿De veras?" -se interesan todas. "Sí -confirma ella-. Cuando en la cama me le acerco con intenciones amatorias se da la vuelta y hace el muertito"... El nutriólogo le dijo a Pirulina: "Somos lo que comemos". "Ah caray -se preocupó ella-. Entonces yo soy rápida, fácil y barata"... Llegó la esposa después de consultar a un analista. Le informa a su marido: "Dice el siquiatra que tengo doble personalidad". "Sea por Dios -suspira el tipo-. Con tal de que nada más una de las dos coma"... El señor Tapio era bastante sordo. Sus hijos le compraron un aparato de audición, pero él jamás lo usaba. Uno de sus nietos le preguntó por qué. "No me hace falta -respondió el viejito-. Aun sordo oigo tres veces más cosas de las que puedo entender"... En el día de campo, una señora le ofrece a Babalucas: "¿Quieres una hamburguesa?". "Sí -acepta el tonto roque-. Pero sin catsup, por favor. El médico me tiene prohibido comer carne roja"... Doña Frigidia, ya se sabe, es la mujer más fría del Planeta. En cierta ocasión pensó ir de vacaciones a Hawai, y ese solo pensamiento bastó para helar toda la cosecha de ananás en la isla. Una noche, su esposo don Frustracio la movió para despertarla. "¿Qué quieres?" -le preguntó ella, adormilada. Respondió tímidamente él: "Quiero hacer el amor". "¿Y para eso me despiertas? -rebufó doña Frigidia-. ¿Qué no sabes dónde están las cosas?"...FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 En pleno desierto aquel hombre se puso a construir un barco.

 

Todo se reían de él y lo juzgaban loco, pero cuando el hombre terminó de poner las velas en los mástiles surgió de las arenas un gran río, y el barco navegó triunfalmente aguas abajo llevando al hombre que lo construyó.

 

A veces los sueños parecen locura, y motivan la risa de los que no sueñan. Pero si además de soñar tu sueño lo construyes, ese ideal te llevará con él.

 

Sueña entonces.

 

Y construye…..¡Hasta mañana!...

 

Viernes 13 de Abril

Catón

Prerrogativas 

Pirulina conoció a Meñico en el asiento del automóvil. Quiero decir que lo conoció en el sentido bíblico de la palabra. Al terminar el trance la sabidora chica ve los zapatitos de bebé que colgaban del espejo del coche y le dice a su galán: "Son de tu medida ¿no?"... Declaraba un señor de edad madura: "Me siento muy bien. Para lo que batallo mucho es para levantarme"... Le anuncia el galancete a su dulcinea: "La vamos a pasar en grande, Rosilí. Tengo tres boletos para el futbol". Pregunta ella, extrañada: "¿Para qué necesitamos tres boletos?" Responde él: "Uno para tu papá, otro para tu mamá y el otro para tu hermanito"... Una joven y linda vendedora de bienes raíces hizo una cita con don Autumnio, añoso caballero, para ofrecerle un lote de terreno. Se retrasó un poco la muchacha, y cuando llegó a la casa del senescente señor le preguntó: "¿Llego tarde?" Don Autumnio contempla el bien torneado cuerpo de la chica y suspira: "Sí, linda. Unos 30 años"... El funcionario le tomó el juramento de rigor a la ancianita que obtenía por fin la nacionalidad americana. Le pregunta: "¿Jura usted defender la Constitución de Estados Unidos contra todos sus enemigos de dentro y fuera?" Responde la viejecita sobresaltada: "¿Yo sola?"... Alguien hacía el encomio de las cualidades de un señor. Decía: "Es perfecto. Parece el primer marido de una viuda vuelta a casar"... El director de la escuela le encargó a Babalucas que dirigiera el equipo de basquetbol del plantel. Al comenzar el primer juego el árbitro marcó un foul y señaló: "Falta personal". De inmediato ordena Babalucas: "Traigan más jugadores"... Yo digo que debería revisarse la legislación electoral en el apartado correspondiente a las coaliciones de partidos. Sucede que algunos de ellos son verdaderas empresas de familia -y aún personales- cuya membresía real es tan pequeña que los tales partidos son ficciones que sólo pueden existir merced a las coaliciones que la ley les permite realizar. Se mantienen a flote, pues, con los votos de los partidos grandes, y eso hace que los dueños de esas organizaciones fantasmales sigan medrando con las prerrogativas millonarias que una legislación demasiado generosa les brinda a costa de los contribuyentes. No quiero con esto perjudicar a los propietarios de esos partidos: a cambio de ellos la ley podría otorgarles la concesión de un bingo o un table dance. Para ellos sería lo mismo, y la nación no se perjudicaría más... Don Martiriano le contó a su mujer, doña Jodoncia: "Anoche contemplé el cielo lleno de estrellas y me dije: ¡Qué poca cosa soy!" Le indica con agrio tono la mujer: "Lo mismo eres cuando está nublado"... Un golfista y su mujer murieron el mismo día, y llegaron a las puertas del Cielo. San Pedro los invitó a pasar, y dijo al hombre: "Sé que te gusta mucho el golf. Aquí podrás jugarlo". Lo condujo al campo de golf del Cielo. Era maravilloso; el mejor que el golfista había conocido. De inmediato se puso a jugar. Jugó como nunca: los primeros cuatro hoyos hizo par; los siguientes cuatro fueron hoyo en uno. Y sin embargo iba mascullando maldiciones. "¿Por qué maldices tanto? -le pregunta su mujer-. Jamás habías jugado así". "Por eso -contesta el golfista, rencoroso-. Habría llegado aquí 10 años antes si no me hubieras obligado a llevar aquella dieta baja en colesterol"... Las señoras cambiaban impresiones acerca del tiempo que empleaban en el amor con sus esposos. Las estadísticas variaban entre cinco y 20 minutos por vez. Dice una: "Yo dedico tres horas a hacer el amor con mi marido". "¿Tres horas? -se asombran todas-. ¿Por qué tanto?" Explica ella: "Es que le hago el amor estilo médico del Seguro". "¿Cómo es eso?" -preguntan las demás. Explica la señora: "Lo tengo esperando dos horas 58 minutos, y luego lo atiendo dos"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador  

Llegó un hombre ante el Señor y dijo:

 

-Fui panadero. Pasé toda mi vida haciendo pan para los hombres.

 

Le dijo Dios:

 

-Por eso entra en mi casa.

 

Llegó otro hombre y dijo:

 

-Yo fui poeta. Pasé la vida creando belleza para el hombre.

 

Le dijo Dios:

 

-Por eso entra en mi casa.

 

Llegó otro hombre y dijo:

 

-Yo fui anacoreta. Me aparté de los hombres, y dediqué mi vida a la penitencia y la mortificación.

 

Le dijo Dios:

 

-A pesar de eso entra en mi casa.

 

 

¡Hasta mañana!...

 

Jueves 12 de abril

Catón

Espíritu de trabajo

 

 

 

Doña Tebaida Tridua, presidenta ad vitam interina de la Pía Sociedad de Sociedades Pías, aprovechó sus vacaciones de Semana Santa para hacer un retiro espiritual, y regresó a la ciudad con nuevos fríos. Su primera acción fue vetar el cuento que aparece al final de esta columnejilla. Es una inane narración, y sin embargo la ilustre dama la calificó de "vitanda historia propia de goliardos". Lean mis cuatro lectores el relato, y juzguen por sí mismos... Babalucas conducía una autobús urbano. Le pregunta una mujer: "¿Hasta dónde llega este autobús?" Responde el badulaque: "Hasta las defensas"... "Ya no bebas más, amigo mío -le dice en la cantina Empédocles a Astatrasio-. La cara se te está poniendo borrosa"... El maduro señor le pregunta al médico que lo examinó: "¿Cómo me ve doctor?" Contesta el facultativo: "¿Recuerda usted aquello de 'Vino, mujeres y canto'? Bueno: puede usted cantar. Moderadamente ¿eh?"... Casó un sujeto con una muchacha que se pasaba todo el tiempo en devociones religiosas. La noche de las bodas salió el flamante novio de la ducha y se sorprendió al ver a su mujercita tendida ya sin ropa sobre el tálamo nupcial, en decúbito supino -es decir de espalda- y con actitud de franca provocación sensual. "Pero, mi vida -le dice conturbado-. Yo esperaba verte de rodillas". "No -replica la desposada-. En esa postura me da hipo"... Voy a proponer ahora, sin otro fin que el de orientar a la República, una teoría digna de ser inscrita en bronce eterno o mármol duradero. La dicha teoría -axioma, debería yo decir, por su evidente carácter de verdad- se enuncia de este modo: "El trabajo engendra libertad, y la libertad engendra trabajo". Explicareme. Quien trabaja y ahorra puede llegar con el tiempo a ser autosuficiente, a no depender de nadie para ganar la vida. Para eso, sin embargo, se necesita un ámbito de libertad que garantice al trabajador gozar el fruto de su esfuerzo, pues sin el aliciente de ese bien el hombre no trabajará, o lo hará en mínima medida. La libertad, entonces, engendra trabajo. Jamás los colectivismos han beneficiado al individuo, ya que éste no siente que trabaja para sí mismo y su familia, sino para el grupo, una entidad abstracta que no suscita el sentimiento personal. En nuestro país la propiedad colectiva de la tierra anuló en los campesinos el espíritu de trabajo. El hombre del campo llegó a ser una especie de menor de edad o incapaz sujeto a la tutela perpetua del Estado. Eso propició todos los males que derivan de la pereza y de la corrupción. En cambio cuando ese campesino emigra "al otro lado" se vuelve trabajador modelo. En la libertad el individuo recibe pronto el beneficio que deriva de la tarea bien cumplida. En la medida en que se propicie en México la libertad y el sentido de responsabilidad personal de los trabajadores, en esa misma medida nuestro país será más productivo, y por lo tanto más próspero. Sin embargo para ese trabajo no cuenten comigo, al menos hoy, porque es el día que voy al cine... Sigue ahora el cuento que anuncié al principio... Tres esposas hacían comentarios acerca del desempeño amatorio de sus respectivos cónyuges. Dice la primera, orgullosa: "Yo comparo a mi marido con un piloto de jet: rápidamente cobra altura". Declara la segunda, ufana: "Pues yo comparo al mío con un actor de moda: todas las noches actúa". La tercera no decía nada. Una de las amigas le pregunta: "Y tú ¿con quién comparas a tu esposo?" Replica la señora, mohína: "Con un cartero. Tarda mucho en hacer las entregas, y siempre se anda equivocando de buzón"... (No le entendí)... FIN.

 

 

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Llegaron de repente y me dijeron:

 

 

-Somos las fuerzas muertas.

 

 

Quedé confuso, debo reconocerlo. No es normal que las muertas hablen, por más fuerzas que sean. Ellas notaron mi desconcierto, pues añadieron en seguida:

 

 

-Los políticos hablan siempre de "las fuerzas vivas", pero a las muertas nadie las recuerda. Y sin embargo las fuerzas muertas tienen más fuerza que las fuerzas vivas, pues el peso de las antiguas tradiciones y costumbres impide muchas veces que haya cambios. Exigimos respeto, por lo tanto, y que se nos mencione en los discursos.

 

 

Así diciendo las fuerzas muertas se marcharon. Yo las miré alejarse, y pensé que en verdad las fuerzas muertas están siempre muy vivas.

 

 

¡Hasta mañana!...

 

 

Miercoles 11 de abril

Catón

Poder Legislativo

El amor es una cosa esplendorosa, hasta que se entera tu esposa. La verdad de ese apotegma universal la experimentó en carne propia don Libidio, hombre ya cincuentón y rabo verde. Su señora recibió aviso de que su liviano cónyuge andaba enredado con una damisela. Le reclamó, furiosa: "¿Qué tiene ella que no tenga yo?" "Tiene lo mismo -respondió con cachaza don Libidio-, pero lo ha tenido 20 años menos que tú"... Un individuo de aspecto estrafalario entró en el consultorio de un pediatra. Llevaba una lámpara de mano que encendía y apagaba una y otra vez. Le dijo al médico: "He dado en la manía de creer que soy un cocuyo. Le ruego que me atienda". Oiga -aclara el facultativo-. Mi especialidad es la pediatría. Lo que usted necesita es un siquiatra". "Es cierto -admite el extraño sujeto-. Sé muy bien que necesito un siquiatra". Pregunta el médico: "Y entonces, ¿por qué entró en mi consultorio?" Responde el tipo: "La luz estaba encendida"... Un granjero le dijo a Babalucas: "Quiero pesar un cerdo para saber a cómo venderlo, pero no tengo báscula". "Eso no es problema -responde Babalucas-. Consíguete un palo resistente y atraviésalo sobre la cerca. Amarra al cerdo a un extremo del palo, y en el otro pon una tarima. En ella ve colocando piedras de distinto peso, hasta que una levante al cerdo y el palo quede equilibrado. Eso significará que la piedra pesa lo mismo que el cerdo. Entonces lo único que tendrás que hacer es buscar una báscula y pesar la piedra"... Seguramente todos los diputados estarán de acuerdo con la propuesta reelección de diputados. Muy pocos, sin embargo, admitirán la necesidad de disminuir su número, y de hacer que todos los diputados sean electos para que tengan calidad de auténticos representantes del pueblo, y no de los partidos. En los años de dominación del PRI hubo que dar migajas a la oposición a fin de crear una apariencia de vida democrática para uso de extranjeros. Entonces se inventaron diputaciones y senadurías que no derivaban de la expresión de la voluntad de los electores, sino que eran prebendas administradas por los partidos. De esa manera se desvirtuó la representación popular, y más aún, se desvirtuó la esencia del Senado. Una verdadera reforma política deberá tomar en cuenta el interés de la nación, no el interés de los políticos. (¡Bófonos!)... La recién casada llamó por teléfono a su madre. "¡Mami! -le dijo con angustia-. ¡Ultimio y yo tuvimos un pleito tremendo!" "No te apures, hijita -la tranquiliza la señora-. Están en sus primeros meses de casados; es natural que tengan problemas". "Ya lo sé, mami -replica la muchacha-. Pero ¿qué voy a hacer con el cadáver?"... Tres sujetos llegaron al mismo tiempo a las puertas del cielo. San Pedro le preguntó al primero: "¿Alguna vez engañaste a tu mujer?" Contesta el individuo: "Siempre que pude". "¡Al infierno!" -decreta el portero celestial. Le pregunta al segundo: "¿Alguna vez le fuiste infiel a tu señora?" Responde el tipo: "Un par de veces nada más". "¡Al infierno!" -vuelve a decir San Pedro. Le pregunta al tercero: "¿Alguna vez engañaste a tu esposa?" "Sólo una vez -confiesa éste-. Fue hace unos días, en una cantina de Sabalino, Texas. No pude resistir la tentación. Era una rubia espléndida, de rostro bello y opulentas formas; simpática y amable. Me dio a conocer todos los goces del amor carnal; dominaba los más recónditos secretos eróticos, y varias veces me llevó a la cumbre del éxtasis sensual". "Muy bien -dice San Pedro-. Vamos". "¿Al cielo?" -pregunta desconcertado el individuo. "No -replica San Pedro-. A Sabalino, Texas"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

HISTORIAS DEL SEÑOR PÉREZ Y DE SU TRÁGICA LUCHA CONTRA LA BUROCRACIA.

 

 

 

El Funcionario del Estado le dijo al señor pérez:

 

 

-En adelante tu nombre será un número. Te hemos asignado el 5789532017497.

 

 

-Es demasiado largo -se atrevió a señalar el señor pérez.

 

 

-Agradece la munificencia del Estado -respondió El Funcionario- que no se detiene en gastos para dar a sus súbditos números en abundancia.

 

 

Preguntó el señor pérez:

 

 

-Si alguien me pregunta cómo me llamo, ¿tendré que decir el número completo?

 

 

-Desde luego -respondió el Funcionario-. De otra manera podrían confundirte con el ciudadano 5789532017496, o con el 5789532017498.

 

 

De nuevo preguntó el señor pérez con voz tímida:

 

 

-Pero, ¿al menos mi esposa podría llamarme sencillamente 7?

 

 

¡Hasta mañana!...

 

 

 

Martes 10 de abril.

Catón

Aborto

 

 

 

La Madre Naturaleza se mostró avara con Meñico: lo dotó paupérrimamente para el ejercicio de sus funciones varoniles. Casó el menguado joven lleno de ilusión, pues por falta de anatomía comparada no había tenido ocasión de percatarse de su minusvalía. La noche de bodas salió de la ducha y con airoso movimiento dejó caer ante su noviecita la sedeña bata que su mamá le había comprado para la ocasión. La chica, que por primera vez lo contemplaba al natural, le vio la región damnificada y no pudo menos que dejar salir una expresión de desencanto. "¡Ah! -dijo-. ¿Habrá algo bueno en la tele?" (Al parecer ella sí tenía conocimientos de anatomía comparada)... La señorita Sheila Kill, detective, poseía dos cualidades al parecer contradictorias: era supersticiosa y era también fanática del cumplimiento del deber. Aquel martes iba a emprender un viaje. Esa mañana, muy temprano, el velador de su finca en Devonshire la llamó por teléfono. "¡No haga usted ese viaje, señorita Sheila Kill! -le dijo con alarma-. ¡Anoche soñé que su avión venía a tierra envuelto en llamas!" Sintió temor la genial investigadora, cuya capacidad de razonamiento para dejar en claro los más oscuros crímenes no la apartaba de creer en percepciones extrasensoriales. Así pues decidió no hacer el viaje, con sacrificio de su otro fanatismo: el cumplimiento de la tarea impuesta. Recordó la ominosa máxima que dice: "En martes ni te cases ni te embarques". Ese mismo día los vespertinos dieron la noticia: un criminal puso una bomba en el avión, y la nave se desplomó en incendio trágico sin dejar sobrevivientes. La señorita Sheila Kill hizo venir a su empleado y le dio 5 mil libras por haberle salvado la vida con su premonición. Pero en seguida le dijo: "Está usted despedido". ¿Por qué esos dos extremos radicales? Otra pregunta: ¿cuál es la capital de Dakota del Sur? Al final del siguiente comentario lean mis cuatro lectores la respuesta a la primera interrogante. La contestación a la segunda seguirá siendo misterio para mí... Es difícil que no salga adelante la iniciativa tendiente a despenalizar el aborto en el Distrito Federal. Más aún: es muy probable que esa reforma sea imitada pronto por algunos estados del País. Lo que vemos en la nación del norte lo veremos tarde o temprano acá en el sur. Ante esa realidad no sirven de mucho los discursos morales, por más valor que tengan. Lo que conviene es no estorbar la educación sexual ni la difusión de métodos y dispositivos tendientes a evitar las concepciones no deseadas, cuyo remedio, a falta de sana prevención, es muchas veces el aborto. Esa educación, con el apoyo a las madres solteras embarazadas, y facilitar en mayor medida los procedimientos de adopción, puede ayudar en este conflicto que mil aristas de todo orden tiene. Mientras tanto yo expreso mi perplejidad ante aquellos -y aquellas- que suelen protestar con vehemencia por el maltrato a un animal y no piensan ni por un instante en las infinitas posibilidades de una criatura humana en gestación... He aquí la respuesta al caso planteado por la señorita Sheila Kill. ¿Por qué recompensó con largueza al velador que le salvó la vida, y luego lo despidió? Porque el hombre le dijo que había visto en sueños la tragedia del avión. Quien sueña es porque está dormido, y un velador que duerme no cumple su trabajo. Recompensó a su empleado la señorita Sheila Kill por la premonición que la salvó, pero -fanática del cumplimiento del deber- lo despidió por dormir cuando debía velar. Caso resuelto... El señor y la señora daban instrucciones al arquitecto que les diseñaría su casa. "Póngale un cuarto de juegos -pide el hombre- para meter ahí a mis amigos". Ordena la señora: "Y ponga en la recámara un clóset bien grande para meter yo a los míos"... FIN.

 

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Desde hace muchos años no se veía eso. Una nevada de abril cayó en lo alto del alto Coahuilón, frente al Potrero. La albura de la nieve semejaba una larga línea blanca entre el verdor oscuro de la sierra y el claro azul del cielo.

 

 

Salimos a mirar aquel prodigio. Era radiosa la mañana, y el viento de Las Ánimas se afilaba al llegar al caserío. El día estaba como recién lavado: así debe haber sido el primer día del mundo.

 

 

La verdad es que todos los días son como ése: inaugurales. No importa que no tengan amarillo sol ni rutilante nieve ni celeste azul, todos los días son recién nacidos. Y el mundo también es nuestra primera casa cada día. Nacemos otra vez con la mañana, y vivimos la vida cada día. Aun en el invierno todo es primaveral.

 

 

¡Hasta mañana!...

 

 

 

Lunes 9 de abril

Catón

A la realidad

 

 

 

Lord Bighorns, noble inglés, llegó de su cacería sin previo aviso, y al entrar en su alcoba vio que su mujer estaba in flagrante delicto con un desconocido. No dijo nada. Salió de su habitación y pidió a su montero que le trajera la escopeta y lo acompañara a la recámara. Llegan los dos, el montero ve lo que sucedía y tiende el rifle a su señor. Lord Bighorns toma puntería. Y le dice el montero en voz muy baja: "Recuerde, señor, que es usted un gentleman y un buen cazador. Tírele cuando se esté elevando"... Don Canidio era dueño de un feroz perro bulldog que atacaba a la gente aun sin provocación, por lo cual su amo lo mantenía atado con una correa. En cierta ocasión el perro se soltó y mordió a un vecino a quien su mala ventura hizo pasar por ahí en el momento en que el salvaje can se libró de su atadura. Don Canidio, después de reducir al animal, se disculpó profusamente con la víctima. "¡Perdone usted, vecino! -le dijo-. ¡Mañana mismo llevaré al perro a que lo castren!" "Llévelo mejor a que le saquen los dientes -sugiere muy enojado el pobre tipo-. Lo que le gusta es morder, no fornicar"... Dice un tipo a otro: "El rostro de esa mujer es como un poema moderno". "¿Bello y misterioso?" -pregunta el otro. "No -completa el tipo-. Tiene demasiadas líneas"... El regreso de vacaciones será para muchos como el final de un sueño y el principio de una pesadilla. Hay quienes se endeudan para poder pasar unos días lejos de la rutina cotidiana, y al regresar a casa empieza el llanto y se oye el crujir de dientes. Los mexicanos tenemos un gran sentido de la fiesta, y en ella nos olvidamos de esa terca señora llamada realidad que acaba por presentarse siempre. Lo digo porque muchos serán víctimas de esas casas de empeño fraudulento o de los prestamistas de dinero, cuyas actividades no son todavía reguladas por la ley, y así la gente queda a merced de la voracidad de algunos inmorales. Es necesario poner límites a las actividades de quienes buscan dinero fácil a costa de los demás... Se trataba de clavar unos postes. Al final del día la cuadrilla de Babalucas y sus familiares pusieron tres. "¿Tres nada más? -se asombra el ingeniero-. ¡Los de la otra cuadrilla clavaron 30!" "Sí -responde Babalucas-. Pero los dejaron todos salidos"... Dice el yerno a su suegra: "Le ofrezco regalarle un pasaje de avión a las Mil Islas, pero a condición de que se quede un mes en cada una"... Murió una señorita soltera, y como nunca había pecado fue derechito al Cielo. "Podrías entrar de inmediato -le informa San Pedro-, pero desgraciadamente no tenemos de momento sitio para ti". "¿Y qué voy a hacer?" -pregunta la señorita. "Tendrás que pasar unos días en el Infierno -le responde San Pedro-, hasta que tu cuarto aquí esté listo". La señorita se angustió mucho, pero San Pedro la tranquilizó diciéndole que no serían muchos días, y que si no se sentía bien en el Infierno nomás le echara un telefonazo. Y en efecto, a los pocos días llama la señorita. "San Pedro -le dice-, llévame al Cielo, por favor. ¡Aquí ya me enseñaron a fumar!" "Espera un poco -le pide el portero celestial-. Tu cuarto aún no está". Días después llama otra vez la señorita: "¡San Pedro, sácame de aquí! ¡Ya me enseñaron a beber!" "No te desesperes -le dice el santo-. Falta muy poco tiempo ya". Cuando estuvo lista la habitación de la señorita, San Pedro la llamó por teléfono. "No te preocupes, guapo -le dice ella desde el Infierno-. Me voy a quedar aquí. ¡Ya me enseñaron otra cosa!"...FIN.

 

 

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Les pidió Hu-Ssong a sus discípulos que vieran el vapor de la tetera, intangible casi, como el viento.

 

 

Luego les mostró la nieve que cubría el campo, tan suave entre los dedos.

 

 

Después les pidió que tocaran la dureza del hielo en que se había tornado el lago.

 

 

Y finalmente les enseñó las linfas del arroyo, libres con el primer impulso de la primavera.

 

 

-Todo es agua -les dijo-. El vapor y la nieve, el hielo y la corriente del arroyo parecen muy distintos, y sin embargo son lo mismo. También el hombre comparte el mundo con criaturas que en nada se parecen a él: los insectos, los árboles, las aves, los peces y los animales de la tierra. Nos creemos muy distintos de todos esos seres, pero ellos y nosotros somos lo mismo: vida, y estamos hechos de lo mismo. Si pensamos en eso entenderemos mejor el mundo en que vivimos. Si lo aceptamos nos entenderemos mejor a nosotros mismos.

 

 

¡Hasta mañana!...

 

 

Domingo 8 de abril.

Catón

El arca de Noé

 

 

 

En el apasionado trance de amor dice aquel sujeto a su amiga: "¡Escucha eso, Mesalina! ¡Son los latidos de mi corazón!". "-Ojalá sean- responde ella-. Porque si no es que mi marido ya llegó y está tocando la puerta"... El Señor decidió castigar a los hombres por sus pecados. Enviaría sobre ellos un diluvio que acabaría con aquella mala ralea. Como quien dice, borrón y cuenta nueva. Había, sin embargo, un hombre justo: Noé. Le habló el Señor y le dio a conocer la catástrofe que se abatiría sobre el mundo. Le ordenó que construyera una arca y que subiera a ella con su mujer, sus hijos y las mujeres de éstos. Llevaría también en la nave a una pareja de cada especie de animales. Así, dijo el Señor, la vida volvería a empezar sobre la Tierra. Después de que Noé hizo entrar a los animales en el arca les habló para darles instrucciones. "Queda terminantemente prohibido -les dijo-, hacer el amor durante el tiempo que dure la navegación. No hay que olvidar que van aquí animales como los elefantes, los hipopótamos y los rinocerontes: si les permito que hagan el amor correría peligro la estabilidad del arca. Así pues, nada de juegos amorosos. No hay manera de que se escondan para amarse, de modo que si llego a ver a cualquier pareja de animales haciendo el amor, a los dos los echaré por la borda para que se ahoguen también. Ése será el castigo a su desobediencia". Noé pensó que todos los animales habían acatado la disposición. Grande fue su sorpresa, por lo tanto, cuando terminó el diluvio y bajaron del arca el gato y su compañera: los seguía una numerosa prole de gatitos recién nacidos. Le dice el gato a Noé con una traviesa sonrisilla: "¿Verdad que pensaste que estábamos peleando?"... Don Pugnacio y doña Belicosia iban peleando en el coche, como siempre. Salieron al campo, y don Pugnacio vio a unos burros que estaban a la orilla de la carretera. "-¿Son tus parientes?" -pregunta burlón a su señora-. "-Sí -responde ella-. Políticos"... Boborrongo, el tonto de la colonia, llegó temprano a su casa aquella noche. "¿No dijiste -le pregunta su hermano-, que ibas a visitar a Rosibel en su departamento?". "-Fui -contesta Boborrongo-. Me invitó a pasar y se sentó a mi lado en el sillón. Empezamos a platicar. Pero de repente se levantó y fue a apagar la luz. Como ya iba a dormirse me salí"... Aquel muchacho salía con una dama que le llevaba algunos años. Un amigo le pregunta: "¿Por qué andas con ella? ¿No te parece que es una fruta demasiado madura?". "Sí, -responde tímidamente el muchacho-. Pero todavía tiene pedacitos buenos"... Dos amigos que vivían en la misma ciudad se encontraron en Cancún, pues andaban en diferentes convenciones. Uno de ellos, ya de cierta edad, igual que el otro, iba acompañado por una estupenda morenaza. "¿Cómo te ha ido con tu amiguita?" -le pregunta en voz baja el amigo-. "¿Conoces el cuento del pájaro carpintero? -responde el señor-. Te puedo contestar con lo que dijo él". "¿Cuál pájaro carpintero es ése, y qué dijo?" -inquiere el amigo sin entender. "Éste era un pájaro carpintero -comienza a contar el señor-. Un día salió de su nido y se echó a volar. Tanto voló que llegó a otra comarca, muy lejana del sitio en que vivía. Se paró en un poste y comenzó a picarlo, como hacen los pájaros carpinteros. En ese preciso instante cayó un rayo, y el poste vino al suelo partido en dos. '¡Caramba! -exclamó el pájaro carpintero al mismo tiempo asombrado y orgulloso-. ¡Qué fuerte se te pone el pico cuando andas fuera de tu casa!'"... FIN.

 

 

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Con su vida nos enseñó Cristo una lección; con su muerte otra.

 

La suprema enseñanza que nos presenta la vida de Jesús es el amor. En esa sola palabra pueden resumirse todas sus obras y toda su predicación.

 

El magisterio que nos ofrece la muerte del Crucificado es -paradójicamente- que no hay muerte. Su resurrección es victoria que nos anuncia nuestra propia resurrección: si estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, entonces los hombres resucitaremos también, como Él.

 

Tales son las supremas enseñanzas del cristianismo: el amor y el triunfo eterno de la vida. Si verdaderamente amamos no habrá para nosotros muerte. El amor a Dios en sus criaturas nos llevará a la vida que no tiene final.

 

 

¡Hasta mañana!...

 

 

Sábado 7 de abril.

Catón

El fantasma del miedo

 

 

 

Aquel campesino indígena jamás había visto un sacerdote católico. Le llamó la atención el alzacuello del padre, que se abotona por detrás, y le pregunta: "¿Por qué trae usted el cuello de la camisa al revés?". "-Es que soy padre" -responde el sacerdote-. "Bueno -dice el campesino-. Yo también soy padre, y llevo el cuello de mi camisa al derecho". "No me entiendes -dice sonriendo el sacerdote-. Soy padre de más de 20 mil". "-Ah, jijo! -se sorprende el campesino-. ¡Entonces lo que debía ponerse con lo de adelante para atrás son los pantalones!"... El señor de madura edad llegó al hotel en Acapulco. Lo acompañaba una exuberante morenaza de busto grandilocuente y pomposísimo derriére. El administrador saluda al señor: "¡Qué gusto verlo de nuevo en Acapulco, don Crésido! ¿Viene de negocios o de placer?". "Yo de placer -responde con una sonrisa el tal don Crésido-. Ella de negocios"... El niñito estaba haciendo su tarea acerca de la teoría de la evolución, de Darwin. "Mami -pregunta a su mamá-. ¿Es cierto que yo desciendo del mono?". "Por mi lado no -responde la señora-. Quién sabe por el de tu papá"... Un fantasma recorre al PRD: el fantasma del miedo. Todos los perredistas temen ser acusados de traidores si se apartan un punto de los dogmas propuestos por López Obrador y sus paniaguados, y de su movimiento. Existe entre ellos un reino de terror que los inmoviliza, los condena al radicalismo y los incapacita para aportar algo de utilidad a la vida mexicana. Los Alcaldes perredistas que asisten a actos en los que está el Presidente Calderón son amenazados de expulsión, y saludar a alguien que traiga corbata azul es visto como seña de revisionismo. Estas actitudes de fascismo o estalinismo son la marca principal del ejercicio político actual dentro del PRD. La conciencia individual es aniquilada, y todos deben estar uncidos al yugo de López Obrador si quieren sobrevivir en ese mar de inalterables dogmas. En tiempos de democracia la antidemocracia es alimentada por los perredistas que se niegan todavía a abrir los ojos a la realidad de México y del mundo... El jefe de la compañía dice furioso al subgerente: "¡Usted y sus malditas ideas, Burcelaguez! ¡Puso ese letrero en la oficina, PIENSE, y mi secretaria la pensó!"... A la hora de la hora el señor se dio cuenta de que no tenía ya los mismos arrestos de sus mejores años. Se disculpó con su compañera y fue lleno de tristeza al pipisrum. Ahí se dio cuenta, para colmo, de que se estaba mojando al hacer lo que hacía. "Oye -dice muy serio bajando la mirada-. Ya me echaste a perder una noche. No me eches a perder también los zapatos"... Llorosa y compungida pregunta Susiflor a su mamá: "¿Te acuerdas de aquel muchacho que te dije que era tan dulce que parecía hecho de azúcar?". "Sí, lo recuerdo -contesta la señora-. ¿Qué pasa con él?". "-¡Me engordó!" -dice Susiflor prorrumpiendo en sollozos... En un apartado rincón de la plazuela se afanaba Pepito en demostrar su gran cariño y ardiente admiración a Rosilita, a la que abrazaba con entusiasmo grande y besaba con admirable asiduidad. Dos maduras damas pasan por ahí y contemplan el primaveral espectáculo. "¡Caramba! -exclama una de ellas viendo aquel precoz amor-. ¡Ya no quedan niños en el mundo!". "Ya los haremos, señora -responde Pepito-, ya los haremos"... El anciano, bondadoso doctor que trataba a todos sus pacientes con paternal solicitud se dispone a examinar a la joven muchacha. "A ver, hija -le dice con cariño-, enséñame esa partecita que a ustedes las mujeres las mete en tantos problemas". La chica, algo turbada, comienza a desvestirse. "¿Qué haces, muchacha? -dice el doctor con divertida sorpresa. ¡Yo sólo te pedí que me enseñaras la lengua!"... FIN.

 

 

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

En vano San Virila trató de convencer a los incrédulos. Ellos no le creyeron. Bien lo dice el proverbio: "San Agustín predicando pierde ante un burro negando''.

 

Entonces Virila anunció que les mostraría un gran milagro. Todos se sentaron alrededor. El santo alzó su mano lentamente. Los incrédulos volvieron la vista a todas partes y no miraron nada.

 

-¿En dónde está el milagro? -preguntaron burlones.

 

-¿No lo ven? -se asombró San Virila-. El milagro es mi mano. Vean de qué maravilloso instrumento nos dotó el Señor. Con nuestras manos podemos trabajar, expresar el amor en la caricia, escribir nuestros pensamientos, tocar música, hacer hermosas obras de arte. ¡Dos milagros llevamos en nuestras manos, aunque estén vacías!

 

Los hombres aplaudieron entusiasmados. San Virila, que era un santo y por lo tanto un artista, les dijo sonriendo:

 

-También para eso sirven nuestras manos, para aplaudir. Y ése es uno de los mejores usos que les podemos dar.

 

 

¡Hasta mañana!...

 

 

Viernes 6 de abril.

Catón

Empecatados tiempos

 

 

 

A su regreso de la luna de miel el recién casado le mostró con orgullo a su flamante mujercita la preciosa casa que había comprado para ella. La llevó a la sala, al comedor, a la recámara, y por último le mostró la cocina. "-Ay, qué bonito cuarto! -exclama ella-. ¿Para qué es?"... El granjero contrató a un peón que le aseguró que tenía mucha experiencia en cosas de granjas, sobre todo en el manejo de caballos. Al comenzar el primer día de trabajo llama el granjero al individuo y le ordena: "Póngale la silla a mi caballo". Pasa media hora, y una hora, y el peón no llegaba con el caballo. Lo busca el granjero y le pregunta: "¿Ya le puso la silla al caballo?". "Sí, patrón -responde el otro-. Le puse una del comedor, pero el maldito animal está terco a no quererse sentar"... Le regalaron una pequeña tortuga al dueño de la cantina del lugar. No supo qué hacer con ella, y concibió una idea: haría entre sus clientes un concurso a ver quién bebía más. Al ganador le daría la tortuga como premio sorpresa. En efecto, se llevó a cabo el torneo, y al tipo que bebió más le entregó la tortuga en una caja. Al día siguiente pregunta al ganador: "¿Te gustó el premio, Empédocles?". Responde el borrachín: "La carne de la torta estaba buena, pero el pan lo sentí un poquito duro"... Una chica vio en el aeropuerto una báscula de monedas y fue a pesarse. Sorprendida por lo que marcaba el aparato se quitó los zapatos y echó otra moneda. No quedó satisfecha, de modo que se quitó el saco y depositó otra moneda. Al parecer tampoco le satisfizo lo que la báscula indicaba. Se quitó el suéter y echó otra moneda. En eso se le acerca un señor y le dice: "No se detenga, señorita. Yo traigo más monedas"... En las opacidades interiores que me causan estos días, antes llamados "santos", medito en el cambio de los tiempos. Desde luego, una de las tareas que al tiempo corresponde es la de cambiar, pero en esto de los días cuaresmales el cambio ha sido tal que ya no me reconozco en ellos, o ya no los reconozco a ellos en mí. Soy del tiempo en que estos días estaban transidos de religión. En las casas los espejos eran cubiertos con paños morados para que la vanidad de las cosas mundanales no empañara el luto de las almas. Los cines anunciaban sólo películas de fe: "El mártir del Calvario", "Misión blanca", y ni siquiera así el público asistía. Yo, locutor en ciernes de la radio, me hacía cargo de las trasmisiones del jueves y viernes en la emisora de mi natal Saltillo, porque -según la equivocada fama pública- sabía de música clásica, y otra no se podía oír. Fiel a mi encomienda, llenaba las horas de esos días santos con el escaso repertorio clásico que la estación tenía en discos de 78 revoluciones por minuto, y no era raro que a las 3 de la tarde del viernes de Pasión sonaran las notas -clásicas, después de todo- del frenético can-can de "Orfeo en los Infiernos". Hoy, como siempre, podríamos decir aquello de "estos empecatados tiempos", frase que a todos los tiempos se ha aplicado. En algunas ciudades las costumbres son tales que San Francisco, por ejemplo, debería llamarse "Francisco" nada más. Pero, en fin, estos vagos sentimientos tienen más de reaccionarios que de nostálgicos, y más que ser memoria son escoria de crisoles apagados. "Si no los puedes derrotar, únete a ellos". Por mi parte ni ansío derrotar a estos empecatados tiempos nuestros ni me uno a ellos por la simple razón de que no me da la gana. Entonces voyme a mi retiro del Potrero de Ábrego. Aquí todos los días son santos, no nada más los días santos... El viejecito hacía recuerdos de los turbulentos días de la Revolución. "Un día -cuenta a su nietecito con temblorosa voz-, entraron dos zapatistas a la casa en que vivíamos, sacaron sus puñales y le quitaron un pecho a la criada". "¡Qué cosa tan horrible! -se espanta el nieto-. ¿Y a mi abuelita no le hicieron nada?". "A ella le fue peor -contesta el viejecito con su voz vacilante-. A ella le quitaron uno chincuenta"...

 

FIN.

 

 

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

A Cristo en la cruz

¿Y ese Tu vano empeño por rendirme?

¿Y ese volverte sordo a mi llamado?

¿Y ese fingirte muerto y sepultado?

¿Y ese clavar Tu puerta por no abrirme?

Inútil es Tu intento por huirme

si yo soy cruz y Tú crucificado.

¿Cómo escapar de mí, desatentado?

Tú eres el preso, yo la cárcel firme.

No lograrás echarme de Tu lado

si yo soy la corona de Tus sienes

y la llaga que rompe Tu costado.

Sé mi cautivo, pues. Te he derrotado.

Señor: te tengo ya, porque me tienes.

Porque te busco, Dios, ya te he encontrado.

 

 

Jueves 5 de abril.

Catón

Por la ciudad

 

 

 

Una monjita española estaba de visita en un convento de México. A los pocos días de su estancia la visitó el señor obispo. "¿Qué le ha parecido nuestro País, madre?" -le pregunta. "Muy bonito -contesta la reverenda-. Sólo que los hombres son muy mal hablados. Me han escandalizado las maldiciones que dicen los albañiles que están arreglando la barda del convento". "Bueno, madre -se justifica el obispo-. Lo que pasa es que son hombres sencillos que llaman al pan pan y al vino vino". "No, su excelencia -replica la monjita-. Al pan le dicen 'la méndiga torta', y al vino le dicen 'el chinche pisto'"... La linda muchacha le pregunta al señor: "Si no es indiscreción, don Gerontino, ¿cuántos años tiene?" "Te lo diré, hija mía -suspira el veterano-. He llegado a la edad en que el Señor ya no tiene que esforzarse mucho para no dejarme caer en la tentación"... Hay ciudades mexicanas que han recobrado todo el encanto y hermosura que habían perdido. Tres citaré que últimamente he visitado: Tampico, Morelia y Veracruz. Esas tres bellas poblaciones conocieron en el pasado los muchos daños que hacen la negligencia de malas autoridades, la indiferencia -también culpable- de la comunidad y el vandalismo de los violentos o los ignorantes. Pero surgió una nueva conciencia, y ahora esas ciudades lucen magníficamente sus bellezas. Cada ciudad de México tiene su especial encanto. No dejemos que se pierda por causa de la incuria o la barbarie. Cuidemos nuestras ciudades como cuidamos la casa en que vivimos, pues eso es la ciudad para los hombres: casa común donde transcurre la vida y donde el pan se gana... Llegó el partido final en el campeonato de futbol americano de los animales. Se disputarían el Súper Tazón el equipo de los Animales Grandes contra el de los Animales Pequeños. A un minuto de terminar el juego, los Pequeños iban ganando por tres puntos, pero los Grandes lograron acercarse a una yarda de las diagonales. Seguramente anotarían, pues toda la línea defensiva (la hormiga, la araña, la termita, el escarabajo) estaba ya agotada. Entonces el coach de los Pequeños vio a un jugador defensivo al que jamás había mirado ni en la banca. Era el ciempiés. Desesperado lo llamó. El quarterback de los Grandes le pasa el balón al elefante. ¡Zas! El ciempiés lo taclea. En segunda oportunidad se lo pasa al rinoceronte. ¡Pac! El ciempiés lo tumba. En tercera se lo pasa al búfalo. ¡Cuaz! Lo derriba el ciempiés. En cuarta y última oportunidad entrega la pelota al rinoceronte. ¡Wham! El ciempiés lo taclea también. Ganan los Pequeños. Y dice el coach al ciempiés: "¡Caray, eres fantástico! ¿Por qué no te vi en toda la temporada?" Responde el ciempiés: "Me estaba poniendo los zapatos"... Un grupo de vehementes feministas se unieron para mostrar que las mujeres también podían operar y administrar una fábrica. Establecieron su factoría y contrataron solamente obreras. El primer día dice una de las administradoras: "Haré sonar el pito de la fábrica, para que las muchachas salgan a comer". "No digas 'pito'; di 'silbato' -la corrige la directora-. No olvides que ésta es una fábrica feminista. Aquí nada de pitos"... Una muchacha de pompas destacadas, y que era objeto de las murmuraciones de la gente, comentó en una fiesta: "Todo mi capital lo tengo en el banco". Acotó una de las presentes: "Querrás decir, en la silla"... El señor cura predicaba los ejercicios espirituales a las señoras. Notó con disgusto que a la mitad de su predicación muchas de ellas empezaban a salir, de modo que al terminar el sermón sólo quedaba en la iglesia el 50 por ciento de las asistentes. Al día siguiente comenzó su prédica diciendo: "Señoras: el tema de hoy será la fidelidad conyugal. La primera parte de la plática la dedicaré a enumerar los males del adulterio. Eso todas podrán oírlo. La segunda parte deberán escucharla solamente aquellas de ustedes que son fieles a sus esposos. Las que no, pueden salirse"... FIN.

 

 

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

He aquí un breve texto mío que tiene que ver con estos días que antes se llamaban "santos".

 

 

Si he de dejar el corazón tirado;

si he de morir el resto de mi vida;

si es necesario herir mi propia herida

y olvidar de una vez lo recordado;

si he de pasar por donde ya he pasado,

y derribar la casa construida,

y decirme mi propia despedida,

y convertirme en muerto y sepultado,

bien está: el corazón será rendido,

y me atravesaré de parte a parte,

y la memoria tornaré en olvido.

Quiero matar lo que sin Ti he vivido.

Quiero perderme, Dios, para encontrarte,

porque si no te encuentro estoy perdido.

 

 

¡Hasta mañana!...

 

 

 

Miercoles 4 de abril.

Catón

Vacaciones

 

 

 

La recién casada le cuenta a su suegra: "Su hijo me ha salido muy romántico, doña Medusia. Dice que podría alimentarse nada más con los besos que le doy". Responde la suegra con sonrisa forzada: "Pues, oye: lo veo tan flaco y agotado que a lo mejor ésa es la única comida que le estás dando: besos". Contesta la muchacha: "No es la comida lo que lo tiene flaco y agotado, suegra. Es el postre"... MacAvario, hombre sumamente agarrado, fue a consultar a un urólogo, y éste le pidió que al día siguiente llevara una muestra para hacerle un análisis. Cuando MacAvario fue por los resultados el galeno le informó que no había encontrado nada anormal en la muestra: todo estaba bien. "¿De veras no halló algo malo, doctor?" -pregunta MacAvario. "Nada absolutamente -le contesta el médico-. Está usted muy bien". Pide entonces MacAvario: "¿Me permite usar su teléfono, doctor?". "Claro que sí -lo autoriza él-. Úselo". MacAvario marca el número y luego dice: "Vieja, salí bien del análisis. Y tú también saliste bien. Y los muchachos; y mis papás y los tuyos; y el tío Usurino, y la tía Agarrancia, y el abuelo Cicaterio; todos salimos bien"... Muchos viajeros llevan a afinar su coche antes de salir a la carretera en vacaciones. En eso hacen muy bien. Pero mejor harían si también pidieran que les revisaran tres importantes elementos del vehículo: las llantas, los frenos y la suspensión. Otra recomendación hacen los expertos: llevar siempre, al manejar, las luces del coche encendidas, aunque sea de día. Eso ayuda a prevenir accidentes. Obvio es decir que el uso del cinturón por parte de todos los que van en el vehículo es algo obligatorio. Ninguno de los pasajeros debe omitir llevarlo, pues en caso de colisión quien no lo lleva se convierte en un proyectil que puede dañar a los demás. Manejar sin haber bebido y sin estar cansado o bajo el influjo de algún medicamento o droga; obedecer las señales de tránsito y -muy especialmente- no exceder los límites de velocidad; todo eso es indispensable para evitar que el gozo de las vacaciones se convierta en pena... Doña Anfisbena entró sin avisar en la oficina de don Algón, su esposo, y lo encontró en coloquio más que íntimo con su secretaria. "¡Ah, canalla!" -gritó hecha una furia. Y suspira abriendo los brazos don Algón: "¿Qué quieres que haga, mujer? Ésta es una de sus prestaciones"... Don Candorio y doña Pirujina iban a cumplir años de casados. Como un detalle sentimental él quiso que fueran al parque donde se veían de novios. Ya ahí el maduro señor sintió un urgente ímpetu romántico, y llevando a su mujer atrás de unos arbustos empezó a hacer con ella lo que los casados hacen en lo privado de sus aposentos. En pleno trance de amor los sorprendió un gendarme. "Vamos a la comisaría" -les ordena. "Por favor, agente -le pide don Candorio llevándolo aparte-. Soy un ciudadano honorable. Cometí un error, lo reconozco, y estoy apenado por él. Pero le suplico su comprensión". "Está bien -concede el jenízaro-. Puede usted retirarse. Pero a la mujer sí me la voy a llevar, por reincidente. En esta semana ya es la tercera vez que la pesco aquí en lo mismo"... El pueblerino llegó a una casa de mala nota en la ciudad. "Quiero una mujer" -pidió a la madama. "¡Lilo! -llama la mujer-. Que se prepare Mesalinia. Son mil pesos, señor". "No traigo tanto dinero" -se apena el lugareño. "¡Lilo! -llama de nuevo la del lupanar-. Que se prepare Frinesia. Son 500 pesos, señor". "Tampoco traigo esa suma" -dice el sujeto. "¡Lilo! -llama por tercera vez la madama-. Que se prepare Taísia. Son 200 pesos, señor". Otra vez se apena el hombre. "Tampoco reúno ese dinero" -confiesa. "Bueno -se irrita la madama-. ¿De cuánto dinero dispone usted?". Responde con timidez el tipo: "Traigo 25 pesos". Y grita la madama: "¡Lilo, prepárate!"... FIN.

 

 

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Pilatos no encontraba culpa en aquel Jesús que le habían llevado para que lo juzgara. Con frases vagas respondía el reo a las acusaciones, y a las preguntas oponía un silencio empecinado.

 

Algo tenía el hombre, sin embargo, que le daba semejanza de Dios. Era quizá la majestad que fluía de su cuerpo, erguido frente al escarnio de la turba, o la suave dulzura con que veían sus ojos, o la serenidad con que afrontaba el riesgo de la muerte. Por eso, y porque su mujer le había dicho que vio en sueños la inocencia de ese justo, Pilatos no sabía lo que tenía que hacer con él.

 

Hizo traer a Barrabás, pues era costumbre regalar al pueblo en esos días la libertad de un condenado. Llevó a Jesús y a Barrabás ante la muchedumbre, y pidió a la gente que dijera a cuál de los dos quería libre.

 

-¡A Barrabás! -gritó con una sola, enorme voz la turba.

 

Y así Pilatos dejó libre al culpable y condenó a morir al inocente.

 

Se lavó las manos, y mientras se las lavaba decía para sí:

 

-Es cosa buena esa invención que los griegos llaman "democracia". Obré con tino y con justicia en este asunto: dejé que el pueblo decidiera. Y ya se sabe que el pueblo siempre tiene la razón.

 

 

¡Hasta mañana!...

 

 

 

 

Martes 3 de abril.

Catón

Naturaleza

 

 

 

Empédocles Etílez, el borrachín del pueblo, llegó ebrio a su casa en horas de la madrugada, y se metió a la cama procurando no hacer ruido. Su esposa lo sintió, sin embargo, y entre dormida y despierta le preguntó: "¿Eres tú, Empédocles?" "Ojalá sea yo -responde el temulento-, porque si no aquí va a haber problema"... Hubo orgía en el reino animal. Al día siguiente el changuito amaneció agotado, en estado casi de desfallecimiento. "Ni te cuento -le comentaba a un amigo-. Me tocó con la jirafa. Y entre besitos y lo demás debo haber recorrido lo menos unos 100 kilómetros"... En la cantina dos majaderos individuos hicieron una apuesta singular. "Te apuesto -dice uno de ellos- a que tu señora trae choninos negros". "Generalmente los usa blancos -dice el otro-, de modo que acepto la apuesta". Cuando el majareta llega a su casa, va directo a la recámara, donde su mujer dormía ya, y levanta la sábana para determinar la apuesta. "¡Caramba! -exclama-. ¡Negros!" De abajo de la cama salieron tres individuos de ese color. "¡Ella nos invitó, chico! -le dicen asustados-. ¡Ella nos invitó!"...Yo voy por todo México. Lo miro con mis voraces ojos, y lo admiro. Desde el cielo veo el suelo y desde el suelo veo al cielo. Hallo el aire y la tierra llenos de hermosas criaturas recién salidas de las manos de Dios. Veo las blancas garzas que nos llegaron de África y que han hecho de México su patria de adopción. Veo fieros gavilanes; guacamayas que llenan mi sierra de estridores; pájaros rojos y azules y amarillos; chuparrosas más pequeñitas que una pequeña rosa. Miro los sapientísimos coyotes; los venados; el lince que con ojos de lince me vio pasar en una madrugada desde la orilla de la carretera. Ni nosotros, con toda nuestra torpeza de ignorantes, hemos podido cortar el hilo de la vida a muchas hermosas especies. Pero otras las destruimos ya. Desde la nada esas criaturas extinguidas nos miran con ojos de reproche y nos dicen que el hombre es sólo parte de la naturaleza, y que si atentamos contra ella contra nosotros mismos estamos atentando. En estas vacaciones cuidemos la naturaleza. Sólo así la mereceremos... Le dice un tipo a otro: "Mi mujer habla mucho cuando voy manejando en la carretera". "No te doy el pésame -responde el amigo-. Mi mujer seguramente habla más". "Lo creo difícil -replica el primero-. A ver: ¿cuántas palabras por litro da tu esposa?"... Sigue ahora un cuento sumamente majadero. Las personas que no gusten de leer cuentos sumamente majaderos sáltense hasta donde dice FIN... Iba un ventrílocuo en su automóvil por la carretera cuando se le descompuso el vehículo. Mientras esperaba ayuda entabló conversación con un mocetón campesino que estaba en la puerta de su jacal. "¿Qué haces aquí todos los días?" -le pregunta. "Aburrirme -responde el rural mancebo-. En el rancho no hay con quién platicar". "¿Por qué no hablas con tus animalitos?" -le pregunta el ventrílocuo, que traía ánimo de broma. "Voy, voy -responde algo picado el muchacho-. Los animales no hablan". "Claro que hablan -le dice el ventrílocuo-. Vas a ver". Dirigiéndose a una gallinita le pregunta: "¿Qué hiciste anoche, gallinita?" Luego, haciendo la voz de la gallina, responde: "Puse un huevito y me fui a dormir". "Y tú, caballo, ¿qué hiciste?" "Cené pastura y me dormí también". "¿Y tú, marranito?" "Yo estuve despierto toda la noche". En eso lo interrumpe el mocetón muy alarmado. "A la chiva no le vaya a preguntar, señor -dice al ventrílocuo-. Es muy mentirosa"... FIN.

 

 

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Asisto, maravillado y sorprendido, al tianguis del barro que los habitantes de los 11 pueblos de la sierra michoacana hacen en Uruapan con motivo de la Semana Santa.

 

 

Barro, barro prodigioso de los indios, cuyas manos parece que acarician cuando lo modelan. Barro versicolor, policromado. Barro negro, y amarillo, y rojo; barro gris, ocre barro. Y barro azul, y verde, lleno de mil figuras mágicas pintadas con tintas sacadas de la tierra, o de los árboles, o de insectos ignotos.

 

 

Ahí los sabios alfareros; los artistas de minucioso pincel con sus mujeres y sus niños de rostros hermosísimos y ojos más grandes que toda la redondez del mundo. En ellos, que no en nosotros, está México en toda su profunda verdad y su grandeza.

 

 

Aconsejado por mi amigo de Uruapan, regateo. Uno ya se hizo a regatearlo todo. ¿Cuánto cuesta esa Última Cena con apóstoles que comen rebanadas de sandía?

 

 

-Cuesta 500 pesos, señor.

 

 

-Doy 250.

 

 

-Llévesela por 300, y es barata. Le sale a 20 pesos cada apóstol, y a 60 Jesucristo.

 

 

¡Hasta mañana!...

 

 

 

 

 

Lunes 2 de abril.

Catón

Cabildeo

 

 

 

Casó Simpliciano, joven candoroso, con Pirulina, muchacha pizpireta. La noche de las nupcias él le pregunta a ella: "Dime: ¿eres virgen?" "No -responde Pirulina con laconismo ejemplar-. Y tú tampoco eres San José, ¿verdad? Afortunadamente ésta es noche de bodas, no de posada"... Otros novios estaban de luna de miel, y bajaron a cenar en el restorán del hotel. Pide ella: "Me trae un hot dog". Y dice él con débil voz que denotaba extenuación y agotamiento: "Por favor, mi vida; ya piensa en otra cosa"... Don Pitorro quedó viudo. Transcurrido un mes de la fecha en que la esposa había pasado a mejor vida, una hija de don Pitorro fue a visitarlo. No lo encontró en la sala o la cocina, de modo que subió a la recámara. Ahí estaba el reciente viudo. Se hallaba en el lecho abrazado con una guapísima mujer de color. "¡Pero, papá! -prorrumpe la hija consternada-. ¿Qué haces?" "Aquí -responde él-, guardándole todavía luto a tu mamá"... La señora se quejaba con su marido de que no tenía nada que ponerse. "¿Qué dirá la gente si salgo desnuda a la calle?" -le preguntaba. Y respondía el esposo: "Dirá que me casé contigo por tu dinero"... Les contaba un señor a sus amigos: "Con la edad madura me vinieron muchos achaques, pero mis males le quitaron a mi esposa los suyos". "¿Cómo es eso?" -se sorprendían ellos. "Sí -explicaba el señor-. Nomás se me agotó el deseo sexual y a mi mujer se le acabaron los dolores de cabeza que le daban casi todas las noches"... Una gran diferencia estoy notando entre Fox y Calderón, a más de las que ya se han evidenciado. A Fox le gustaba meterse en pleitos espectaculares, y luego trataba de salir de ellos cuando ya era demasiado tarde. El conflicto por el desafuero de López Obrador es el ejemplo mayor de eso. Calderón, en cambio, gusta de trabajar calladamente, sin que se advierta su labor. Hecho a los cabildeos parlamentarios, sabe que nada se puede conseguir por la fuerza, y que se puede lograr mucho, en cambio, por la vía del diálogo y la negociación. Sacar adelante la nueva ley del ISSSTE fue un valioso triunfo que no se dio de la noche a la mañana, sino tras una ardua labor de convencimiento que al fin se concretó. Esa nueva actitud nos hace concebir un optimismo razonable: quizá podemos esperar que salgan adelante algunas de las grandes reformas que México necesita para entrar en el camino a la modernidad... El capitán del barco le aplicaba un examen al grumete para promoverlo al rango de marino. "A ver, Mesano -le pregunta-. Si ves que viene una tempestad por la proa, ¿qué haces?" "Echo un ancla, mi capitán" -responde el muchacho. "Bien -aprueba el interrogador-. ¿Y si viene otra tempestad por la popa?" "Arrojo otra ancla". "¿Y si viene otra tempestad por babor?" "Echo otra ancla". "¿Y si otra tempestad viene por estribor?" "Tiro otra ancla". "Bueno -se enoja en ese punto el capitán-. ¿Y de dónde ingaos sacas tantas anclas?" Responde el muchacho: "¿Y de dónde ingaos saca usted tantas tempestades?"... El encargado del departamento de computación va con el gerente de la compañía y le dice: "Jefe, creo que ya di con la causa de que la chamba se nos haya atrasado. La computadora grande le está pasando todo el trabajo a la chica"... En un banquete quedaron sentados uno al lado del otro un sacerdote católico y un rabino judío. Le ofrece el sacerdote al rabino: "Tome usted un poco de jamón. Está muy sabroso". "Perdone, padre -responde el rabino-. Usted sabe bien que no puedo comer jamón. Mi religión me lo prohíbe". "Pues debería probarlo -insiste el sacerdote-. Es muy sabroso". Pregunta entonces el rabino: "Disculpe la curiosidad, padre: ¿goza usted del sexo con su esposa?" "Perdone -se inquieta el sacerdote-. Usted sabe bien que mi religión me prohíbe el matrimonio. No puedo tener sexo". "Pues debería probarlo -le dice el rabino-. Es mucho más sabroso que el jamón"...FIN.

 

 

 

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

"Si Tú me dices ven, lo dejo todo...", escribió Nervo.

 

 

Por mucha gracia que eso tenga -y tiene mucha- no tiene mucha gracia.

 

 

También yo lo dejaría todo si Él me dijera: "Ven".

 

 

Lo difícil sería dejarlo todo si me dijera: "Ve".

 

 

"Ven" es invitación a ir hacia arriba, hacia Él. Y todos queremos ir a Dios.

 

 

"Ve", en cambio, es orden de ir hacia nuestros hermanos, a servirlos, a compartir con ellos trabajos y dolores.

 

 

En una sola letra estriba nuestra salvación. La palabra "i" en latín significa "ve" o "anda". Es el imperativo de "ire", ir.

 

 

El que escuche esa letra y siga su dictado irá a su prójimo.

 

 

Y de la mano de él llegará a Dios.

 

 

¡Hasta mañana!...

 

 

 

 

Domingo 1º. De abril.

Catón

Bendición papal

 

 

 

Pregunta el señor a su hijo: "Dime, Pepito: ¿qué te gustaría ser cuando estés grande? ¿Médico? ¿Abogado? ¿Ingeniero?". "No, -responde Pepito-. Me gustaría ser indejo". "¿Cómo que indejo? -se sorprende el papá-. ¿Por qué quieres ser indejo?". Contesta Pepito: "Es que cuando vamos por la calle tú siempre dices: '¡Qué carrazo trae ese indejo! ¡Qué buena vieja trae ese indejo!'"... El piloto del avión de seis plazas se vuelve hacia sus pasajeros y pregunta: "¿Alguno de ustedes sabe rezar?". Solamente uno levanta la mano. "Muy bien -le dice el piloto-. Los motores del avión están fallando, y traemos nada más cinco paracaídas. Nosotros nos vamos a lanzar. Usted quédese rezando"... Le revela una señora a otra: "Estoy embarazada. No sé qué le voy a decir a mi esposo". "Es muy fácil -aconseja la otra-. Dile la verdad; sencillamente infórmale que estás embarazada". "La cosa no es tan simple -replica la mujer-. Hace año y medio que no lo veo"... Llega el señor cura a la casa de un sujeto. "¿Es usted Proliferio Grancañón?" -le pregunta. "A sus órdenes -responde el tipo. "Tiene usted 20 hijos, ¿verdad?" -inquiere el sacerdote-. "En efecto -contesta el individuo-. Soy padre de 20 hijos". "Lo felicito -dice entonces el padre-. La Delegación Apostólica se enteró del admirable ejemplo de fecunda paternidad que usted ha dado, y sabe de la plausible abnegación con que ha cumplido el mandato del Señor: creced y multiplicaos. Así pues, como un premio por su paternal entrega a la formación de una familia católica, le envía por mi conducto una bendición especial de Su Santidad el Papa". "Agradezco mucho el detalle -responde el tipo-. Tengo 20 hijos, es cierto, pero debo aclararle que no soy católico: soy protestante". "¡Qué barbaridad! -se escandaliza entonces el señor cura-. ¿Cómo es posible que nuestro Santo Padre le envíe su bendición a un maniático sexual?"... Éste era un pobre hombre que tenía más de dos años sin trabajo. Desesperado se presentó en un circo a pedir empleo. "Llega usted en el momento justo -le dice el propietario-. Precisamente nos está haciendo falta una persona para nuestro espectáculo marino". "¿Qué debo hacer?" -pregunta esperanzado el infeliz. "Es muy sencillo -le dice el empresario-. El tiburón abre las fauces y usted mete la cabeza entre ellas. Eso es todo". "No parece difícil -dice con voz algo vacilante el pobre tipo-. Me preocupa solamente una cosa". "¿Cuál? -pregunta el director-. "¿Qué pasa si al tiburón se le ocurre cerrar las fauces?". "En ese caso -dice el empresario-, ya no tendrá usted que trabajar"... Llega el agente vendedor a una casa. "¿Se encuentra tu mamá?" -pregunta al pequeñín que le abrió la puerta. "No puede venir -dice el niñito. Está en la cama". "¿Y tu papá?" -pregunta el vendedor. "Está arriba" -contesta el niño. "¿En el segundo piso?" -inquiere el vendedor. "No -dice el pequeño-. Arriba de mi mamá"... Una comisión de vecinos del edificio visita al señor del departamento 6. "Don Sufricio -le dicen-. La joven señora del 14 enviudó y quedó en situación económica difícil. Andamos haciendo una rifa. Venimos a que nos compre un boleto". "No tiene caso, amigos -responde el señor con gran tristeza-. Ustedes conocen a mi esposa, y saben bien que aunque me sacara a la vecina, no me dejaría tenerla en la casa"... FIN.

 

 

 

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Envió Jesús a dos de sus discípulos. Les dijo:

 

-Id a la aldea que está delante de vosotros. Ahí hallaréis un pollino. Traedlo.

 

Fueron los discípulos, y hallando al pollino lo trajeron.

 

Subió a él Jesús, y a lomos de la humilde bestia entró en Jerusalén.

 

Se reunió una gran multitud. La gente cortaba ramos de los árboles, los agitaba al paso de Jesús, y los tendía luego en su camino.

 

Días después Juan, el discípulo amado, contaba a María, la madre del Señor, cómo los hombres habían maltratado a Jesús en la subida al Gólgota.

 

-Lo golpeaban cruelmente, Madre -decía entre sus lágrimas.

 

-¿Con qué lo golpeaban? -preguntó la Dolorosa-.

 

Respondió Juan:

 

-Con ramos que cortaron de los árboles.

 

 

¡Hasta mañana!...

 

 

 

 

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