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31 DE MARZO DEL 2007.

Cat�n

Burda imposici�n  

El guapo y joven empleado de la compa��a el�ctrica lleg� a tomar la lectura del medidor de luz al departamento que compart�an Susiflor y Rosibel. "Ni te fijes en �l, Susiflor -dice en voz baja Rosibel-. Es de corriente alterna"... Dos se�oras intercambiaban confidencias. "Anoche que lleg� a la casa mi marido -dice una-, no me dej� hacer nada. Ba�� �l mismo a los ni�os, hizo de cenar, lav� los trastos, tendi� las camas, acost� a los hijos, planch� la ropa del d�a siguiente, y s�lo entonces me alcanz� en la rec�mara". "�Qu� bien! -exclama sorprendida la otra-. Y �por qu� hizo todo eso?". Explica la se�ora: "Es que ley� en alguna parte que una esposa hace mejor el amor cuando no est� cansada". "�Y es cierto?" -pregunta la amiga con sonrisa traviesa. "Qui�n sabe -contesta la se�ora-. No hicimos nada porque �l estaba muy cansado"... Un sujeto cas� con viuda. Despu�s de algunos meses le preguntaba alguien: "�Qu� haces cuando tu se�ora se pone a hablar de su marido muerto?". Responde el tipo: "Lo envidio"... Los dos sultanes de Oriente estaban platicando. "Algo me sucedi� anoche -dice uno-. Hasta las seis me qued� dormido". "�Qu� b�rbaro! -exclama asombrado el otro sult�n-. �Yo con tres quedo rendido!"... El se�or y su esposa viajaban en el tren. Ya cada uno en su litera se dispon�an a dormir. De pronto dice ella en la oscuridad del vag�n: "Serventesio: un hombre quiere meterse en mi litera". "Calla, mujer, y d�jame dormir -le responde el se�or entre dormido y despierto-. Ha de ser tu imaginaci�n". A la ma�ana siguiente �l le dice a ella: "Te ves cansada y ojerosa. Debes haber dormido mal". "S� -contesta ella-. Toda la noche tuve encima a mi imaginaci�n"... Los partidarios del aborto pretenden que �ste sea practicado en las instituciones de salud p�blica, pero al demandar eso no toman en cuenta a los m�dicos. La inmensa mayor�a de ellos no olvidan que al recibir el t�tulo profesional hicieron un juramento: el de preservar la vida. Cualquier legislaci�n sobre el aborto debe considerar entonces la objeci�n de conciencia, y eximir de la obligaci�n de practicar un aborto al m�dico cuyo criterio profesional, �tico o religioso le impida participar en esa acci�n. Si no se da atenci�n a ese factor puede llegarse al absurdo de que un m�dico quede obligado por un contrato laboral colectivo a hacer lo que su conciencia le proh�be. Eso ser�a un grave atentado contra la libertad individual, y una burda imposici�n del Estado sobre los derechos de la persona humana... Lleg� un ni�ito de 4 a�os a la farmacia. "Se�ol -dice al farmac�utico-, quielo un cond�n". "�Quee�?" -se sorprende el hombre. "Quielo un cond�n" -repite el peque�ito. El tipo le pregunta: "�Qui�n te mand� a comprar eso? �Tu pap�?". "No, -responde el ni�o-. El cond�n lo quielo pala m�". Crece el asombro del se�or. "Caray -dice al chamaco-. �Sabes lo que es eso?". "S� s� -responde el peque��n-. Ande, d�me mi cond�n. Tlaigo linelo". "No, ni�o -le dice el farmac�utico-. No te puedo vender lo que me pides". El chiquillo rompe a llorar. "�Quielo un cond�n! -gime-. �Quielo un cond�n!". Y as� diciendo, empieza a sollozar desconsoladamente. "No llores -trata de calmarlo el farmac�utico, pues la gente empezaba a voltear-. Anda, ten un dulce". "�No quielo lulce! -grita el ni�o-. �Ust� es un homble malo, malo, malo!". Todos miran al hombre con ojos de reprobaci�n. "Est� bien, ni�ito -dice el se�or para acabar con el problema-. Te voy a vender eso que quieres". Va hacia un anaquel y le trae al ni�o el objeto que ped�a. �ste se enjuga el llanto, abre el paquetito y saca aquel objeto. Lo examina y estalla otra vez en llanto estrepitoso. "�Ahhhh! -solloza desgarradoramente-. �Yo no quielo un blobo! �Quielo un cond�n pala bailal mi tlompo!"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

En el humilde cementerio de �brego hay una tumba olvidada que no tiene l�pida. Los que pueden leer en las tumbas sin l�pida saben lo que esa tumba dice sin hablar:

 

"Yo fui un hombre sin nombre. Viv� la perfecta felicidad que, dicen, goza el que no es ni envidioso ni envidiado.

 

"No supe nunca de pr�dicas o teolog�as, pero fui pastor de ovejas, y mi vida fue libro que me mostr� que el mundo es obra de alguien que est� fuera del mundo. Lo aprend� en la regularidad perfecta de las estaciones; en el exacto camino de los astros; en la visi�n de la vida que se renueva tras la muerte. Vi nacer los corderillos, y vi surgir el brote de las plantas y de los �rboles en la primavera. Ciego, loco o necio tendr�a que haber sido para no advertir esa fuerza ordenadora.

 

"Fui parte de la vida. Cuando lleg� mi muerte la recib� con voluntad conforme, como parte de la vida. Y ahora vivo vida nueva. Tambi�n yo soy parte de ese eterno orden".

 

Se interrumpen aqu� las voces de la tumba. La muerte, igual que el vientre de la madre, no habla de la vida que lleva en su interior.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

30 DE MARZO DEL 2007.

Cat�n

Paradojas

Lleg� un se�or de madura edad a la farmacia y pregunt� al dependiente: "Perdone usted: �tiene Sex-Lax?" "Querr� usted decir Ex-Lax" -lo corrige el joven. "�Para qu� es ese Ex-Lax?" -inquiere el se�or. "Es para cuando usted anda constipado -le explica el dependiente-, y tiene dificultad al ir al ba�o". "No, -reitera el se�or-. Yo quiero Sex-Lax. Para eso que usted dice no tengo ning�n problema"... El marido le pidi� a su se�ora el cumplimiento del d�bito conyugal. Ella, como hac�a casi siempre, regate� la daci�n correspondiente. Al escuchar la negativa, el esposo profiri� una sarta de palabras compulsorias, conminatorias, deprecatorias, detersorias, hortatorias, incisorias, monitorias y suasorias. "�Un momento! -lo interrumpi� la se�ora, enojada-. �Conmigo poco y bueno!". "Tienes la mitad de raz�n -replic� el hombre-. Poco, s�; bueno, no"... El muchacho que hac�a una encuesta pol�tica toc� la puerta de una casa. Apareci� un sujeto mal encarado y de incivil aspecto. "�Qu� quieres, g�ey?" -dijo con rudeza de beocio al visitante. Pregunta asustado el muchacho: "Se�or: �est� usted empadronado?". "No, ca�n -responde airado el majadero tipo-. As� es mi car�cter"... Chesterton, Shaw y Wilde fueron grandes maestros de la paradoja. Sin �nimo de compararme con esos colegas a quienes sinceramente admiro, y cuyo talento reconozco, yo aspiro a merecer siquiera el t�tulo de aprendiz modesto de la parajoda. La parajoda es la forma mexicana de la paradoja. Es, digamos, un modo m�s intenso de paradoja. Si me piden un ejemplo de parajoda, he aqu� �ste: "Cuando estaba en su mejor momento, el PRI estaba en su peor momento. Ahora que el PRI est� en su peor momento es cuando est� en su mejor momento". Nadie a primera vista entender� la anterior proposici�n. En eso consiste la parajoda: nadie al principio debe comprenderla. Aqu� la oscuridad se aclara al decir que cuando el PRI estaba en el culmen de su poder�o hac�a mucho da�o. Ahora que es Oposici�n, los priistas, con buen sentido y �nimo patri�tico, han escogido ser Oposici�n leal, constructiva, de colaboraci�n con las buenas causas mexicanas. No claudican en sus principios; no hacen renuncia de sus leg�timos intereses partidistas, y siguen buscando, como todo partido, posiciones y poder; pero no incurren en el tremendo error, nocivo a M�xico, en que ha ca�do el PRD, de rechazarlo todo, de negar con infantil actitud su reconocimiento a lo que todo mundo reconoce, y de oponerse en forma sistem�tica a cualquier iniciativa, sin m�s prop�sito que el de joder. Aplaudo la actitud de los priistas en el caso de las reformas a la ley del ISSSTE: por encima de anacr�nicas posturas pusieron el verdadero inter�s de los trabajadores y -sobre todo- el bien de la Naci�n... La se�ora que iba con su marido por la calle se distrajo un momento viendo un aparador, y cuando volte� a buscar a su esposo el liviano tipo ya iba del bracete con una chica de la vida alegre, y se dispon�a a entrar con ella en un hotelucho que ah� estaba. La se�ora corri� para alcanzarlos, y pregunt� a su marido, en paroxismo de ira, qu� estaba haciendo. "No te enojes, Burcelaga -le dice el tipo-. T� tampoco desaprovechas nunca una oferta"... Un individuo se quejaba: "Ya no aguanto a mis vecinos de arriba. Anoche a las tres de la ma�ana se pusieron a dar patadas en el piso". "Y te despertaron, seguramente" -le dice un amigo. "No -replica el otro-. Afortunadamente a esas horas estaba yo tocando la trompeta"... Lleg� un hombre a la tienda de ropa para caballero y pregunt� a la se�orita del mostrador si ten�a ropa interior negra para hombre. "No -le informa la muchacha-. No tenemos". "�Qu� l�stima! -se entristece el tipo-. Muri� un compadre m�o, y voy a darle el p�same a la comadre"...FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

  

San Virila predicaba en la peque�a capilla a la que iba de vez en cuando en el tiempo que le dejaba libre su tarea de buscar a Dios en medio de los hombres.

 

Dec�a San Virila:

 

 

-No debe preocuparnos que algunos hermanos nuestros profesen otra religi�n. Si voy de noche por un camino, llevo mi l�mpara encendida. �Me molestar� acaso porque otro lleva tambi�n su l�mpara prendida, aunque el aceite que usa sea distinto del que alimenta la llama de la m�a? Nuestra vida es camino, y todos debemos iluminarlo con esa flama de luz que es el amor. No importa nada que la forma de las l�mparas o la fuente de su resplandor sean distintas. Si en verdad nos amamos como el Se�or nos ense��, todos nos alumbraremos unos a otros con la misma Luz.

 

Los humildes feligreses de San Virila entendieron la lecci�n: no importa la forma de la l�mpara, lo que importa es que aqu�l que la lleva difunda amorosamente su fulgor.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

 

29 DE MARZO

 

Cat�n

A las calles

 

El m�dico, boquiabierto, ve�a a la mujer y no daba cr�dito a lo que sus ojos le mostraban. La paciente tra�a los senos apuntando hacia las nubes, tanto que le obstru�an a su due�a la visibilidad. Parec�an sendos puntos de admiraci�n; la se�ora deb�a apartarlos con las manos para mirar entre ellos. El facultativo ve la disposici�n y traza de aquel erguido busto y le dice a la mujer: "Pero, se�ora: �esas pastillas azulitas eran para su marido!"... La esposa de Capronio lo sorprendi� en el lecho de la joven criadita de la casa, haci�ndole a la muchacha arrumacos y otras cosas de mayor entidad. "�Pillo! �Bellaco! �Tuno! �Perill�n! �Brib�n! �Bergante! �Malandr�n! �Truh�n! -prorrumpi� en sonorosas voces la se�ora, que por esos d�as tomaba un curso de novela picaresca del Siglo de Oro-. �Por qu� te encuentro as�?" Replica el tal Capronio: "Es que esos zapatos que traes no hacen ruido"... La mam� de Mirrunguito fue muy preocupada con el doctor. Le dijo: "Mi ni�o tiene su partecita muy peque�a. Casi no se le ve". Prescribe el galeno: "Dele una rebanada de pan integral todos los d�as. Sus componentes favorecen el desarrollo de la dicha parte". A la ma�ana siguiente Mirrunguito se sorprendi� al ver sobre la mesa un altero de rebanadas de pan integral que casi llegaban hasta el techo. Inquiere con asombro: "�Todas esas rebanadas de pan son para m�?" "Nada m�s la de arriba -contesta la se�ora-. Las dem�s son para tu pap�"... La triste verdad es �sta: en la Ciudad de M�xico las calles no pertenecen a los ciudadanos: son propiedad del PRD. Los perredistas, que tanto se oponen a las privatizaciones, han privatizado en su beneficio los espacios p�blicos, y los usan como cosa propia para favorecer sus intereses. Ocupan las aceras del Centro Hist�rico y establecen en ellas un comercio ilegal con el cual medran inmorales l�deres encargados de aportar carne de manifestaci�n. Un d�a s� y el otro tambi�n organizan desorganizadas manifestaciones en las cuales una veintena de individuos -e individuas- atentan contra cientos de miles de personas. Para los perredistas "salir a la calle" sirve para no tener que pasar por los molestos tr�mites de la democracia: el di�logo, el acuerdo, la concertaci�n. Tarde o temprano la creciente irritaci�n de los capitalinos har� que Marcelo Ebrard deba decidir entre gobernar para la ciudad o gobernar para el partido. Si escoge lo segundo su dimensi�n no pasar� del Distrito Federal, pues ya no puede repetirse el caso L�pez Obrador. Si opta por lo primero su imagen cobrar� importancia nacional ante un AMLO que recorre la Rep�blica con los ojos puestos en el 2012. (Qu� inc�modo se ha de sentir el 2012 con esos ojos puestos sobre �l)... La suegra le pregunta al yerno: "�Qu� te parece mi nuevo tono de l�piz labial?" Pide el yernete: "Para pod�rselo ver bien, suegrita, por favor lev�ntese un poco el bigote"... Un fan�tico del futbol le cuenta a su amigo: "Mi esposa va a dar a luz nuestro primer hijo, y quiere que yo est� presente en el alumbramiento; pero el ni�o nacer� el mismo d�a del cl�sico". Pregunta el amigo: "Y, �qu� piensas hacer?" Responde el otro: "Dejar� funcionando una videograbadora". "Buena idea" -comenta el amigo. "S� -responde el otro-. As� podr� ver el nacimiento del ni�o cuando regrese del futbol"... El gendarme sorprendi� a una pareja haciendo el amor en un parque p�blico. La mujer prorrumpi� en insultos contra el guardi�n del orden p�blico, y adem�s, desde su posici�n yacente, esgrimi� contra �l una navaja. El juez que conoci� del caso le dijo a la mujer: "La sentencio a pagar una multa de 5 mil pesos por traer un arma ofensiva en su persona". Se vuelve hacia el hombre y le dice: "Y a usted lo sentencio a pagar 10 mil pesos por traer una persona ofensiva en su arma"... FIN.

 

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

HISTORIAS DEL SE�OR P�REZ Y DE SU TR�GICA LUCHA CONTRA LA BUROCRACIA

 

 

El Funcionario del Estado se dign� decirle al se�or p�rez:

 

-Buenos d�as.

 

 

El se�or p�rez, asombrado por ese ins�lito reconocimiento de su existencia, respondi� con timidez:

 

 

-Buenos d�as.

 

 

Entonces el Funcionario del Estado se indign�.

 

-T� no tienes derecho a calificar los d�as -le dijo al se�or p�rez con enojo-. Ese derecho me asiste s�lo a M�. Los d�as son Propiedad Estatal, y a ti no te corresponde hacer juicios sobre ellos.

 

Desde ese d�a el se�or p�rez ya no dice "Buenos d�as". Sabe que ni siquiera sus d�as son suyos. Los d�as, todos los d�as -y con ellos las semanas, los meses y los a�os- le pertenecen al Estado.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

28 de Marzo del 2007.

Cat�n

Impuestos

 

Don Madano, hombre francamente obeso, ten�a panza pitiada: tan grande era que le tapaba el pito. Del autom�vil, quiero decir. El acto connubial entre el adiposo se�or y su mujer requer�a de acrobacias que ni en el Cirque du Soleil se pueden ver. Una vez don Madano intent� la postura ortodoxa, tradicional o cl�sica, llamada tambi�n "del misionero", pues los predicadores protestantes la dieron a conocer a los isle�os de los mares del sur como �nica con aprobaci�n cristiana. Los isle�os conoc�an otras 3 mil 14 posiciones, pero �sa se les hab�a escapado. Y al principio los escandaliz�, debo decir: la consideraron contra natura. Cada qui�n. Puso, pues, don Madano con �mprobos trabajos su colosal humanidad sobre la fr�gil anatom�a de su mujer, y luego le pidi� algo de movimiento er�tico. Ella nada m�s dejaba adivinar un parpadeo, como el de las luces del famoso tango. "�Por qu� parpadeas as�?" -inquiri� don Madano, amostazado. Respondi� la aplanada se�ora: "Porque contigo arriba lo �nico que puedo mover son los p�rpados". (Y date por bien servido, barrig�n)... Estudios recientes hechos por el Piss and Poot Research Institute and Company (PRIC) muestran que el sistema tributario de M�xico es el m�s ineficaz del Sistema Solar (incluido en �l la comunidad de El Moquetito, Tamaulipas). No s�lo se recauda poco, sino adem�s el costo de la recaudaci�n es grande, y oscuro muchas veces el destino que se da a lo recaudado. Tal sistema est� presidido por dos grandes males: la desconfianza y el burocratismo. La base de la tributaci�n es m�nima; muchas las fugas y much�simo lo que se deja de recaudar. En todo el mundo (incluido otra vez en �l la comunidad de El Moquetito, Tamaulipas) el causante se resiste a tributar, y busca en mil modos y 2 mil maneras pagar lo menos posible. En M�xico, sin embargo, esa actitud se observa m�s porque el contribuyente recela del destino final de los dineros p�blicos, y tiene ejemplos m�ltiples de su mal empleo. Urge, entonces, una reforma fiscal que evite que el sistema tributario sea una tela de ara�a que atrapa a los d�biles y de la cual los poderosos pueden escapar (bello s�mil, y original). Oportunamente orientar� a la Rep�blica sobre este delicado tema... El vicario de la di�cesis le dice al obispo: "Estoy muy preocupado, su excelencia. Averig�� que el 40 por ciento de los curas alquilan videos pornogr�ficos". "Grave mal -admite el dignatario-. Pero al menos el 60 por ciento est� libre de esa falta". "S� -confirma el vicario-. Ellos los piden prestados a los otros"... Le dice un tipo a su amigo: "�Qu� se te ofrece para San Antonio?" Inquiere el otro: "�Vas a ir a San Antonio?" "No -precisa el tipo-. Le voy a rezar su novena"... Un individuo le cuenta a su amigo: "La otra noche tuve una experiencia extraordinaria. Elev� la mirada, contempl� el cielo lleno de estrellas y dije: '�No soy nada!'". "Hermosa experiencia -reconoce el amigo-. Pero �por qu� afirmas que fue extraordinaria?" Explica el individuo: "Las estrellas contestaron: 'Es cierto'"... El sacerdote que oficiaba el matrimonio le pregunta al novio: "�Prometes amar a tu esposa en la tristeza y la alegr�a, en lo pr�spero y en lo adverso, en la salud y la enfermedad, respetarla y serle fiel hasta el �ltimo d�a de tu vida?" Guarda silencio el novio y pide luego: "�Podr�a repetirme otra vez las condiciones?"... En la v�spera de sus desposorios la ilusionada novia le pregunt� a su gal�n: "�En qu� hotel reservaste habitaci�n para nuestra noche de bodas?" "En ninguno -responde �l-. Consegu� un cuarto en el manicomio de la ciudad". "�En el manicomio! -clama pasmada la muchacha-. �Por qu� en el manicomio?" Explica �l: "Es que vamos a follar como locos"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Tengo 30 a�os de tratar a don Abundio y todav�a no s� si es un profundo fil�sofo o un ladino socarr�n. Lo escucho hablar, pondero sus palabras, y no puedo determinar si est� diciendo una verdad eterna o simplemente le est� tomando el pelo a su interlocutor.

 

 

Dar� un ejemplo. El otro d�a cierto se�or que visit� el Potrero le pregunt�:

 

 

-Y usted, don Abundio, �ha vivido aqu� toda su vida?

 

 

Respondi� �l con laconismo:

 

 

-Todav�a no.

 

 

Quiz� S�crates podr�a desentra�ar el fondo verdadero de esa contestaci�n. �He de ver en ella honda filosof�a o simple burla de viejo marrullero? Qui�n sabe... A lo mejor S�crates era tambi�n un viejo marrullero.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Jueves 27 de marzo

Cat�n

Empresarios

 

 

 

Un investigador de mercado pregunt� a una se�ora si conoc�a el producto llamado Vaselina. La mujer dijo que s�, y a�adi� que ella y su esposo estaban muy familiarizados con su empleo. "�Para qu� utilizan ustedes la Vaselina?" -quiso saber el encuestador. Contest� ella sin vacilar: "Como auxiliar en la relaci�n sexual". El hombre trag� saliva, pues no estaba acostumbrado a respuestas as�, tan expl�citas y claras. Inquiri�, cauteloso: "�Podr�a explicarme el modo en que su marido y usted usan la Vaselina en la relaci�n sexual?" "Claro que s� -respondi� muy natural la se�ora-. Untamos con ella la perilla de la puerta, y as� los ni�os no la pueden abrir cuando mi esposo y yo estamos en la intimidad"... Himenia Camafr�a, madura se�orita soltera, le pregunt� a Celiberia Sinvar�n, c�libe a�osa como ella: "�Has estado con un hombre cuyas manos te hayan hecho temblar?" "S� -suspira Celiberia-. Mi dentista"... Babalucas entreg� su examen en blanco. Le dice su vecino de asiento: "Yo tambi�n lo entregu� en blanco". "Ah, caray -se preocupa Babalucas-. El maestro va a pensar que nos copiamos"... La verdad no es menos verdad porque la diga alguien sin autoridad moral. Acierta L�pez Obrador cuando se�ala los privilegios de que gozan algunas grandes empresas, nacionales y trasnacionales, en cuyo favor parecen actuar los gobiernos de la Rep�blica, que han protegido en diversas formas el inter�s de esas empresas, algunas de ellas monop�licas, con perjuicio para M�xico y para los mexicanos. Los mismos empresarios deber�an percatarse de que mantener ese r�gimen de ventajas indebidas pone en riesgo el futuro de sus empresas. Si ven las barbas de los venezolanos cortar, deber�an poner las suyas a remojar. As� evitar�an que el populismo tenga terreno f�rtil para sembrar malas semillas. Los empresarios han de tener sentido social. Si no, por lo menos tengan instinto de conservaci�n... Columnista: al leer la �ltima frase de tu perorata no pude menos que hacer "gulp". Me provocaste una s�bita euriop�a (del griego eur�s, ancho, y ops, ojo), pues hiciste que los ojos se me abrieran desmesuradamente en mudo gesto de preocupaci�n. Ahora no s� c�mo voy a cerrarlos. Cuenta un par de historietas finales, a ver si eso ayuda... Aquel tipo se compr� un perro, y por broma le puso un nombre raro: "Sexo". Fue al municipio y le pidi� al encargado de extender los permisos para perros: "Quiero una licencia para Sexo". Le contest� el sujeto: "A m� tambi�n me gustar�a tener una". Cuando el tipo viajaba, su perro era un problema. El due�o del animal dec�a en la recepci�n del hotel: "Necesito un cuarto especial para el Sexo". Le contestaba el gerente: "Todos nuestros cuartos son iguales. Lo que haga usted en su habitaci�n es cosa suya". "Es que el Sexo no me deja dormir" -alegaba el individuo. "A m� tampoco" -respond�a el gerente. Una vez quiso inscribir al perro en un concurso canino. "Vengo a participar con mi Sexo" -dijo a la mujer que hac�a las inscripciones. Ella se rasc� la cabeza, vacilante. "No s� en qu� categor�a inscrib�rselo -dud�-. �En salchicha? �En chihuahue�o?" Cuando se divorci� de su esposa el tipo le dijo al juez: "Nuestro problema fue el Sexo". Contest� el letrado: "Eso les pasa a muchas parejas". "No me ha entendido usted, su se�or�a -aclar� �l-. Antes de nuestro matrimonio mi mujer parec�a tener mucho inter�s en el Sexo, pero desde de que nos casamos dej� de importarle por completo". Y dijo con tristeza el juez: "A m� me sucedi� lo mismo". En vista de tantos problemas el tipo le puso otro nombre al perro, pero el Sexo ya no le responde... Pepito no cumpl�a a�n 2 a�os cuando un d�a le dijo a su voluptuosa y bien dotada t�a: "Ti�ta: qu� ganotas". Pregunta ella con alarma: "�Qu� ganotas de qu�, Pepito?" Responde el chiquil�n: "Qu� ganotas nagas tenes"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

De la noche a la ma�ana los nogales decidieron inaugurar la primavera. Mientras dorm�amos ellos despertaron.

 

Abr� ayer la ventana que da al huerto, y las ramas que rozan los barrotes ten�an un anuncio p�rvulo de verde.

 

Por ese verdor sabemos que el invierno se ha ido ya, y que ninguna helada ha de venir con su cortejo de desdichas. Ahora est�n seguros los brotes del manzano, y las flores del duraznero podr�n mostrar al aire sus sonrojos.

 

Doy gracias a los nogales, infalibles meteor�logos, por la tranquilidad que nos imparten. Ellos tienen la �ltima palabra. Nosotros, pobres hombres, decimos la primera, y es casi siempre errada. Pero ellos no se equivocan nunca. Poseen honda ra�z y frondas altas. Su saber es de tierra y es de cielo. Sabidur�a mayor no puede haber.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

Lunes 26 de marzo del 2007.

Cat�n

Instinto de conservaci�n

 

 

 

Do�a Pasita, dulce anciana de cabellera blanca y r�sea tez, se vuelve en el lecho hacia su esposo, don Ruguito, y le dice con ternuras en la voz: "Viejito: esta noche no me duele la cabeza". "�Qu� bueno, mi amor! -responde lleno de alegr�a el viejecito-. �Quiere eso decir que hoy s� puedo tomarte de la mano?"... La suegra de aquel se�or decidi� por fin terminar la visita que hac�a a su hija, visita que anunci� por seis d�as y duraba ya seis meses. Cuando el esposo supo que su madre pol�tica dejar�a la casa, le dijo muy pensativo a su mujer: "Creo que voy a extra�ar a tu mam�". "�De veras?" -exclama conmovida la se�ora. "S� -repite el tipo-. Para no extra�arla tanto me conseguir� un tibur�n y lo pondr� en la ba�era"... El apuesto pr�ncipe dorm�a profundamente un sue�o de siglos, v�ctima del sortilegio de una malvada bruja. Lleg� la hermosa princesa y le dio al pr�ncipe un beso de amor. Al momento, el doncel abri� los ojos. "Estabas dormido -le explica la princesa-, pero te di un beso de amor en los labios y despertaste". "�Fant�stico! -se alegra el apuesto pr�ncipe-. Tambi�n siento dormida esta otra parte"... Solicia Sinpitier, madura se�orita soltera, oy� decir que en la ciudad era cosa muy f�cil conseguir un hombre para pasar con �l un agradable rato. Ella, que no quer�a irse de este mundo sin conocer los deliquios del amor sensual, sali� de su peque�o pueblo e hizo el viaje. En efecto, bien pronto conoci� en el centro de la populosa urbe a un mancebo de buen ver. Le coquete� abiertamente, y le dijo con voz invitadora: "Mu�strame lo que saben hacer los hombres de la gran ciudad". El mozalbete accedi� a hacer la demostraci�n: le dio a Solicia un empuj�n violento, le arrebat� la bolsa y se ech� a correr... Do�a Macalota le reclam� a su inerte esposo, don Languidio: "El mundo se est� sobrecalentando, y t� con nada te calientas". Es cierto: se miran por doquier (y deje usted por doquier: en todas partes) fen�menos inusitados que preocupan a los especialistas. Algunos te�ricos muestran inquietud por el futuro del planeta en que vivimos. Yo, sin embargo, tengo el optimismo que deriva de no saber nada acerca de las cosas, y pienso entonces que nuestra Madre Tierra es un ser vivo que posee el instinto de conservaci�n que todos los seres vivos tienen. Supongo, entonces, que la naturaleza se las arreglar� para defenderse de los males que le causa ese extra�o for�nculo llamado el hombre, y que sobrevivir� a ellos. Espero s�lo que esa supervivencia no tenga como factor condicionante la desaparici�n de la especie humana. Y si �sta termina por desaparecer, ojal� no est� presente yo en el momento de la desaparici�n, pues ni siquiera s� qu� ropa debe uno llevar a esas desapariciones. Recordemos a do�a Panoplia. Oy� decir a un conferencista: "Si las cosas siguen como van, el mundo se acabar� dentro de un bill�n de a�os". "�Cu�ntos?" -pregunt� do�a Panoplia sobresaltada. "Un bill�n de a�os" -repiti� el disertador. "�Qu� susto me dio usted! -suspira con alivio la asustada dama-. �Yo o� un mill�n!"... Babalucas era dependiente en la peque�a tienda del pueblo. Llega una mujer y le dice: "D�me una cajetilla de cigarros, y si tiene huevos, una docena". Va a la trastienda Babalucas y regresa con 13 cajetillas. Le dice con altivez a la mujer: "�Ni que se necesitara tanto valor para vender cigarros!"... Por su parte, la hermana soltera de Babalucas, Bobilina, sali� embarazadita. "�Mano Poderosa! -gimi� su mam�, que era mujer devota-. Pero, dime, desdichada: �al menos hiciste eso por amor?". "No, madre -responde Bobilina-. Lo hice por dinero". "�Mano Poderosa! -clama la se�ora, que era mujer escasa en jaculatorias-. �C�mo que lo hiciste por dinero?". "S�, madre m�a -confirma Bobilina, atribulada-. Le pagu�"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Don Jos� Luis Hern�ndez, excelente amigo, me regal� una peque�a estampa de San Crist�bal, patrono de viajeros. Con ella viene una "Oraci�n del chofer" cuyo texto me gust�:

 

"... Dame, Dios m�o, mano firme y mirada vigilante, para que a mi paso no cause yo da�o a nadie. A ti, Se�or, que das la vida y la conservas, te pido humildemente que guardes hoy la m�a. Libra de todo mal a quienes me acompa�an. Ens��ame a hacer uso de mi veh�culo para remedio de las necesidades ajenas. No permitas, Se�or, que me arrastre el v�rtigo de la velocidad, y haz que siga y termine felizmente mi camino, am�n...".

 

S� que la oraci�n ser� eficaz, pues quien la diga pensar� en manejar prudentemente para ayudarle a San Crist�bal. Lo que no s� es por qu� la Iglesia quit� de su santoral a este entra�able santo cuidador de viajeros. Al parecer no tuvo existencia hist�rica. Sin embargo, la gente sigue creyendo en �l. La Iglesia nos ha dicho que debemos poner siempre la fe por encima de la ciencia. �Por qu�, entonces, ella pone a veces la ciencia por encima de la fe?

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Domingo 25 de marzo.

Cat�n

El cazo

 

 

 

En los anales de Popocatzintli, peque�o pueblo del sur de la Rep�blica, qued� registrado para siempre el celeb�rrimo caso conocido con el nombre de "El chaparr�n verriondo". Sucedi� que una mujer, extranjera ella, se present� ante el juez local y se quej� de haber sufrido violaci�n irreparable en su cuerpo, con p�rdida total de la virtud. Pidi�le el juez que declarara c�mo se hab�a suscitado el hecho, y ella narr� que iba por un oscuro callej�n cuando intempestivamente le sali� al paso un individuo, y recarg�ndola violentamente contra la pared, as�, de pie como estaba ella, la hizo v�ctima de su lubricidad. Al juzgador le extra�� aquello, pues la dicha mujer era muy alta: med�a m�s de dos metros de estatura; parec�a jugadora de basquetbol. Le pregunt� si hab�a reconocido al culpable. Ella dijo que s�, y lo denunci�. El juez hizo traer al individuo. Cuando lo vio, por poco se iba de espaldas: el acusado era un chaparrito que no levantaba un metro y medio de estatura. "Oiga, se�ora -le dijo el letrado, serio, a la extranjera-. Usted tendr� que demostrar su acusaci�n, y aportar pruebas fehacientes, porque si mal yo no recuerdo, y consta en autos, usted manifest� en el contexto de su declaraci�n que el presunto delito se cometi� estando usted de pie. Ya la medimos: dos metros tres cent�metros. El chaparro aqu� presente no llega a uno cincuenta. Es f�sicamente imposible de toda imposibilidad que los hechos hayan sucedido, acontecido, pasado, acaecido, tenido lugar o registr�dose tal como usted declara". Acota la extranjera: "Es que �l se ayud� con un cazo de esos para confeccionar chicharrones de marrano". Ordena el juez: "Traigan el cazo". Lo traen, en efecto, y lo ponen bocabajo junto a la mujer. "A ver, chaparro -le manda el juez al indiciado-. Sube al cazo". Trepa el petiso al recipiente. Aun subido ah� no le llegaba a su acusadora ni al ombligo. "Se�ora -dictamina el juez-, no logr� usted probar su acusaci�n. A las claras se ve, en forma palmaria y paladina, que su denuncia es improcedente. No aport� usted las pruebas necesarias para fundamentar su dicho. En tal virtud, efecto y circunstancia no me queda otro camino que emitir una sentencia absolutoria: el chaparro es inocente". Depreca la mujer con ansiedad: "�Permitirme explicar!". "No, se�ora -la interrumpe tajantemente el juez-. La justicia mexicana es pronta, r�pida y expedita. La sentencia est� dictada, y en este mismo momento, por ministerio de ley, ab initio, iuris tantum, inter pares y ex officio, causa ejecutoria. El chaparro sale libre". La extranjera se va furiosa, echando pestes del Pa�s y de sus procedimientos judiciales. El peque��n tambi�n ya se iba, muy escurridito. El juez lo para. "A ver, chaparro, ven ac�, ven ac�, ven ac�. Mira: te ayud� porque somos mexicanos: Operaci�n Paisano. Pero estoy sospechando que no andas nada bien. A ver: �hiciste lo que dijo esa mujer?". "�No, se�or juez! -prorrumpe en juramentos el liliputiense-. �C�mo pasa usted a creer que yo..?.". "No te hagas el disimulado -lo interrumpe el juzgador-. Mira: ya te dict� sentencia absolutoria. Nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito. De modo que, aqu� entre hombres, dime la verdad: hiciste eso �s� o no?". "Ay caray, se�or juez -responde el chaparrito rasc�ndose la cabeza-. Pues... f�jese que s�". "�C�mo es posible? -se sorprende el funcionario-. Ella tan alta; t� tan diminuto... �C�mo te las arreglaste?". "Pues as� como ella dijo, se�or juez -contesta con desparpajo el chaparrito-. Me ayud� con el cazo". "�No me vengas con historias! -replica disgustado el juzgador-. Ya hice que te subieras al cazo, y aun as� no le llegabas a la mujer ni a la cintura". "No, se�or juez -precisa el chaparr�n-. Yo hice las cosas de otro modo. �Le ech� el cazo en la cabeza y me agarr� de las orejas"!... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

HISTORIAS DE LA CREACI�N DEL MUNDO.

 

 

Dios cre� al hombre.

 

Y ahora el hombre no cree en �l.

 

Despu�s el Se�or sumi� al hombre en un profundo sue�o, y de una de sus costillas hizo a la mujer.

 

Ahora el hombre le reclama a Dios:

 

-Es que me agarraste dormido.

 

Cuando el Creador termin� de dar forma a la mujer el Esp�ritu le dijo:

 

-Veo que hiciste al sexo d�bil.

 

-S� -respondi� el Se�or-. Y luego hice a la mujer.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

S�bado 24 de marzo.

Cat�n

Perredistas radicales

 

 

 

El m�dico oftalm�logo le dice a la curvil�nea paciente: "Ya puede usted vestirse, se�orita Chichonier. Ahora voy a examinarle los ojos; quiz� en ellos est� la causa de esos lunarcitos que ve"... Lab�nac, jefe de los antrop�fagos, entr� en su choza y sorprendi� a su mujer folgando con el explorador blanco que hab�a capturado el d�a anterior. Mont� en c�lera el salvaje (de momento no ten�a nada m�s en qu� montar). "No pienses mal, Lab�nac -le dice su mujer-. Te estoy calentando la comida"... Sappy Klutz, artista de cine, iba a casarse. Le comenta a una amiga: "Mi vestido de novia ser� sencillo. �Para qu� gastar mucho en algo que s�lo vas a usar seis o siete veces en tu vida?"... "Oiga, mesero: esta carne sabe chistosa". "Est� usted en su casa, caballero. Con toda confianza r�ase, r�ase"... El se�or le cuenta a su compadre: "Mi esposa padece un extra�o mal de los o�dos. El m�dico me ha prohibido tener contacto sexual con ella, pues puedo perder capacidad auditiva". Responde el otro llev�ndose la mano a la oreja: "�C�mo dijo, compadre?"... Lo que van a conseguir los perredistas es que alguien los acuse de ataques a las v�as de comunicaci�n. En efecto, parece que su especialidad se ha vuelto impedir la comunicaci�n de las ideas. Que cierto autor presenta un libro con una tesis contraria a su inter�s, los perredistas acuden a reventar el acto y a hostilizar con violencia verbal y amenazas de violencia f�sica a quienes en �l participan. Que en la C�mara de Diputados se discute una ley con la que no est�n de acuerdo, toman la tribuna y tratan de boicotear la votaci�n. Al parecer los se�ores y se�oras del PRD s�lo est�n de acuerdo con la democracia cuando los favorece. Si en ella pierden, la democracia se vuelve entonces represi�n impositiva. Cuando tienen la mayor�a -como la tienen siempre en la Asamblea Legislativa del DF- lo suyo es ejercicio democr�tico. Cuando otros tienen la mayor�a, entonces sus decisiones son inmoral "mayoriteo". La verdad es que nada justifica los m�todos violentos de esos perredistas radicales. Mientras los priistas, aun mal de su grado, han terminado ya por resignarse a los caminos de la democracia, los izquierdistas de la �poca dogm�tica insisten en sus burdas acciones de intolerancia y supresi�n del di�logo, y en su negativa a admitir la pluralidad de ideas. Yo no acuso a esos perredistas de ataques a las v�as de comunicaci�n (�qui�n soy yo para acusar a nadie?), pero s� les env�o una sonora trompetilla de reprobaci�n. He aqu� esa pedorreta: "�����Ptrrrrrrrrrrrrr!!!"... Picio era realmente feo. Un d�a fue con el proct�logo, y el especialista le meti� el dedo en la boca. (No le entend�)... Dec�a una se�ora: "Estoy en la dieta del Valium. Por la ma�ana me tomo tres, y el resto del d�a toda la comida se me cae de la boca"... Inepcio no lograba que su esposa llegara al culmen del deliquio er�tico. Fue con un consejero en asuntos sexuales, y �ste le recomend� que contratara a un joven guapo y de cuerpo musculoso. "P�ngalo al lado del lecho -le indic�-, cubierto s�lo con diminuta tanga, y que les eche aire con una toalla mientras usted y su mujer hacen el amor. Seguramente ella tendr� fantas�as sensuales a la vista del ad�nico muchacho, y eso la llevar� al anhelado cl�max pasional". As� lo hizo don Inepcio. Pero llegada la ocasi�n el tratamiento no parec�a dar resultado. Sugiere ella: "�Por qu� no dejas que el joven ocupe tu lugar, y t� nos echas aire con la toalla?". Le pareci� bien la sugerencia al imperito c�nyuge, y cambi� de papeles con el membrudo mancebo. A poco la se�ora estaba resoplando como silvestre jabalina. "�Lo ves, muchacho? -le dice don Inepcio al mocet�n-. Hay que abanicar con arte"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Esta muchacha es una muchachita. Dicho con m�s verdad, es una ni�a.

 

Esta ni�a trabaja. No tiene a�n 15 a�os, pero debe llevar dinero ya a su casa. "Aqu� el que no trabaja no come", suele decir su padre. Pero el hombre trabaja dos d�as de la semana; los otros se emborracha.

 

Esta ni�a trabaja en una tienda. Su patrona no la deja sentarse en todo el d�a, y se molesta si le pide permiso de ir al ba�o. Al terminar la jornada la chiquilla se siente tan cansada que casi no puede caminar.

 

Esta ni�a trabaja 10 horas diarias -m�s a veces-, y s�lo tiene los domingos para descansar. Ese d�a debe lavar su ropa y la de los dem�s. Esta ni�a oye que su patrona est� hablando por tel�fono con una amiga. No sabe de qu� hablan, pero alcanza a o�r una frase. Dice la se�ora: "La juventud de ahora est� muy echada a perder".

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Viernes 23 de marzo.

Cat�n

Los br�os de Ebrard

 

 

 

El se�or Obispo y el padre Arsilio fueron a visitar el museo de arte. Hicieron el recorrido cada uno por su lado, y se volvieron a encontrar a la salida. Su Excelencia le comenta muy escandalizado al sacerdote: "�Vio usted esa estatua de m�rmol que representa a una mujer desnuda? �C�mo exhiben una figura as�, con esos pechos tan voluminosos?". "Y tan fr�os" -completa el padre Arsilio... En el restor�n de lujo un cliente le indica a su compa�ero de mesa: "Ah� viene la especialidad de la casa: la cuenta". (Era uno de esos restoranes donde comes rico pero sales pobre)... La curvil�nea secretaria le dice al nuevo, apuesto empleado: "Te gustar�n las prestaciones que tienen aqu�. Yo soy una de ellas"... El padre de la muchacha le advirti� a su pretendiente: "Quiero que sepa que mi hija est� acostumbrada a vivir en esta casa como reina". "No se preocupe, se�or -responde el galancete-. Yo tambi�n me acostumbrar� a vivir en esta casa como rey"... Babalucas y un amigo fueron a un bar de solteros. El amigo de Babalucas era un h�bil y afortunado seductor. Va con una linda chica y le dice: "Estoy haciendo una rifa gratuita. Escoge un n�mero del uno al cinco". "Tres" -responde la muchacha. "Hoy es tu d�a de suerte -la felicita el tipo-. Te ganaste la rifa, y el premio soy yo". La muchacha r�e divertida y se va a una mesa con el labioso gal�n. Babalucas se dirige a otra chica. Le dice: "Estoy haciendo una rifa gratuita. Escoge un n�mero del uno al cinco". Responde la muchacha: "Cuatro". Le dice Babalucas: "Hoy no es tu d�a de suerte. El premio de la rifa era yo, pero te pasaste por un n�mero"... Se escuchan buenos comentarios sobre el desempe�o de Marcelo Ebrard, en cuyas manos est�s las riendas del Distrito Federal, si riendas puede tener ese terrible, hermoso monstruo. Conoce sus entra�as, y a ellas est� llevando la lucha contra la criminalidad. Si a m�s de eso logra quitar del centro hist�rico -rostro y al mismo tiempo coraz�n de la bell�sima ciudad- la fea p�stula del ambulantaje; si acaba con la viciosa complicidad que el Gobierno del DF ha mantenido con l�deres inmorales que han convertido las calles de uso com�n en su propiedad particular, y venden sus espacios a pobre gente que usan como carne de manifestaci�n; si regresa esas calles a la comunidad y hace que a ellas vuelvan la decencia, el orden y la seguridad, entonces Ebrard se estar� encaminando a nuevas metas, mal que le pese al Goliat que tiene enfrente, AMLO, que est� trabajando d�a y noche no para el PRD, ni para la causa de la izquierda, ni menos a�n para el pueblo, sino para su propia y muy personalista causa. En el poco tiempo que lleva al frente de la administraci�n capitalina Ebrard ha mostrado un talante distinto al de su antecesor. Lo acotan y limitan, s�, las violentas tribus del perredismo radical, pero sus acciones indican la voluntad de hacer un Gobierno que mire m�s al bien comunitario. Ojal� Ebrard no vaya a resultar Alcalde del mes de enero. As� se dice en Espa�a del que empieza su labor con br�os de jaca andaluza y al poco tiempo cambia esos br�os por resabios y roncer�as de mula manchega. (Voy a apuntar eso de "resabios y roncer�as", porque se oye muy bien)... Inepcio, el hijo de don Poseid�n iba a casarse. El viejo le dio un consejo al inexperto joven: "Lleve m'hijo a su noche de bodas una latita de pintura verde y una pala". El muchacho se desconcierta al escuchar aquella peregrina recomendaci�n. Pregunta: "�Pa' qu�, 'ap�?". Responde el vejanc�n: "Pa' que sepa si su mujer es inocente. Antes de presentarse ante ella p�ntese de verde aquella cosa. Si la muchacha le pregunta: '�Por qu� t� la tienes verde?', eso querr� decir que ya no es inocente. Entonces dele con la pala en la cabeza"...FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

La semana pasada Malb�ne public� un art�culo en la revista "Domus" de la Universidad de Friburgo. He aqu� uno de sus p�rrafos:

 

"... No hay libros m�s peligrosos que los llamados 'libros sagrados'. Por causa de ellos han muerto muchos hombres, y naciones enteras han ido a absurdas guerras. Esos libros no propician la uni�n de los hombres, o el amor entre ellos: son m�s bien causa de divisiones y odios. Seguramente nuestro mundo ser�a mejor si en vez de los libros 'sagrados' la gente leyera la secci�n c�mica de los peri�dicos, el Reader's Digest o Playboy...".

 

Aun los m�s fieles seguidores de Malb�ne piensan que en esta ocasi�n el pol�mico autor fue demasiado lejos. Sin embargo los j�venes no s�lo han encontrado razonable aquel art�culo: tambi�n lo han hallado divertido.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

 

Jueves 22 de marzo.

Cat�n

'Como dijo Paulita...'

 

De vez en cuando se oye todav�a en Pachuca una curiosa frase: "Como dijo la finada Paulita". �Cu�ndo se emplea el dicho? Supongamos que alguien estrena auto. Le dice un amigo suyo con admiraci�n: "�Qu� buen coche traes!". El due�o del flamante autom�vil responder� orgulloso: "Como dijo la finada Paulita". La frase tiene historia. Esta Paulita era una mujer c�libe entrada en a�os ya. Viv�a con sencillez, sin compa��a, en una casa modesta; ten�a mediano pasar; vest�a casi con pobreza. Se jactaba, s�, de haber estudiado en Puebla con las teresianas, y sol�a adornar su conversaci�n con palabras del franc�s, que pronunciaba mal. Por ejemplo al se�or cura le dec�a "monper"; a sus amigas, todas de condici�n humilde, las trataba de "cher�", cosa que a ellas las impresionaba mucho. Un d�a enferm� Paulita, y supo que la vida se le iba ya a acabar. Llam� a "monper" e hizo con �l confesi�n general de sus pecados. Luego mand� por un notario y empez� a dictarle su �ltima voluntad: "A mi sobrina Fulana le dejo esta casa; a mi sobrino Mengano, la mina en Real del Monte; a mi primo Zutano el rancho magueyero de Apam; a mi prima Perengana el edificio de apartamentos que tengo en la Ciudad de M�xico...". Y sigui� haciendo una larga y cumplida lista de fincas y solares. El fedatario estaba turulato al escuchar aquella relaci�n bien comprobada. Continu� Paulita enumerando bienes ra�ces y no ra�ces; hizo legados numerosos; atribuy� dinero con especificaci�n de las cuentas bancarias respectivas. Cuando la testadora termin� por fin el otorgamiento de sus profusas mandas el notario le dijo con asombro: "Paulita: no sab�a yo que tuviera usted tanto dinero y tantas propiedades". Fue entonces cuando Paulita pronunci� su inmortal frase. Respondi�: "Pos ai nom�s, licenciado, pinchimont". Y as� diciendo entreg� el alma a Quien se la dio. Desde entonces se usa en Pachuca aquella frase. Cuando alguien es felicitado por algo que tiene o hizo responde con ufan�a donosa: "Como dijo la finada Paulita". Es decir: "Pos ai nom�s; pinchimont". A Coahuila est�n llegando grandes empresas- la Cervecer�a Modelo y la armadora Freightliner, entre otras-, atra�das por las buenas condiciones que hay para la producci�n por la magn�fica infraestructura disponible, la alta calidad de la mano de obra y las facilidades que se dan a los inversionistas. Se est� convirtiendo mi estado natal en meca para la inversi�n. Cuando viajo me dice mucha gente que en ese sentido Coahuila es considerado ya un ejemplo a imitar. Y yo, orgulloso coahuilense, suelo responder con modestia: "Como dijo la finada Paulita"... Cas� Candorio con una joven a la que cre�a inocente. Grande fue su desilusi�n cuando al empezar la noche de bodas la recost� en el lecho tiernamente para iniciar el acto connubial, y ella le dijo muy mortificada: "�Caray! �Por qu� todos los hombres piensan nada m�s en esto?"... Himenia Camafr�a, madura se�orita soltera, le cont� a su amiguita Solicia Sinpitier, a�osa c�libe como ella, que hab�a conocido a un atractivo caballero. "Es m�sico -le dijo-. Toca viol�n y viola". La se�orita Sinpitier se exalta. "�A m�s de tocar tambi�n hace eso? -profiere entusiasmada-. �Ay, pres�ntamelo!"... Nalgarina Grandchichier, vedette de moda, se consigui� un peque�o rol en una comedia. "Voy a hacer el papel de una rubia indeja" -le coment� a su amiga. "�Fant�stico! -la felicita �sta-. �Lo �nico que tendr�s que hacer es pintarte el pelo!"... Afrodisio Pitoncio estaba en el hospital. Su esposa fue a visitarlo, y al entrar en la habitaci�n se qued� at�nita: el casquivano tipo estaba entregado al er�tico deliquio con la guapa enfermera que lo cuidaba. Antes de que la boquiabierta se�ora pudiera recuperarse de su asombro le dice el tal Pitoncio: "Revisa mi expediente, vieja, y ver�s que ella no est� en la lista de lo que me prohibi� el doctor"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Me habr�a gustado conocer a monsieur Joseph Merlin, de B�lgica. Viaj� a Inglaterra el a�o de 1760, y en Londres asisti� a un baile de carnaval. Sorprendi� a la concurrencia cuando hizo su aparici�n en el festejo: se hab�a mandado hacer unos zapatos con ruedas, y entr� patinando en el sal�n.

 

No le fue muy bien. Hab�a aprendido a patinar medianamente, pero no sab�a frenar. Atraves� raudo la extendida sala y fue a estrellarse en un gran espejo que cubr�a la pared opuesta. El infeliz qued� malamente herido y lacerado.

 

Su invento caus� mucha expectaci�n, pero despu�s de aquel accidente nadie se atrevi� a volver a usarlo. M�s de un siglo pas� antes de que a alguien se le ocurriera fabricar otro par de patines.

 

Me habr�a gustado conocer a monsieur Joseph Merlin. En un mundo de gente razonable, con los pies en la tierra, �l despeg� los suyos y se ech� a rodar. Gente como �l es necesaria para evitar los da�os que causa el exceso de raz�n.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Mi�rcoles 21 de marzo.

Cat�n

Propiedad privada

 

 

 

La congregaci�n evang�lica fue a un d�a de campo, y a las mujeres j�venes les vino en gana disfrutar las frescas linfas de un arroyuelo que por ah� serpeaba. (Hermosa descripci�n). Surgi� un problema: no hab�an llevado consigo sus trajes de ba�o. El pastor Calv�nez las autoriz� a nadar sin ropa, y advirti� a los varones presentes que un castigo b�blico caer�a sobre aquellos que se acercaran a ver a las ba�istas: se convertir�an en estatuas de piedra. Pepito, sin embargo, desoy� la admonici�n, e invit� a su amigo Juanelo a ir a ver qu� ve�an. Se acercaron a la corriente, y ocultos tras los arbustos de la orilla empezaron a otear a las mujeres. No pas� mucho tiempo sin que Pepito le dijera con alarma a su peque�o amigo: "Ten�a raz�n el reverendo. Dijo que si ve�amos esto nos �bamos a convertir en piedra, y yo ya estoy sintiendo por lo menos una parte dura"... El hijo de Abraham y Rebeca puso su propio negocio. El primer a�o obtuvo una ganancia de 100 mil d�lares. "No est� mal" -le dijo su pap�. El segundo a�o gan� 150 mil d�lares. "Podr�a estar mejor" -le dijo el padre. El tercer a�o recab� un cuarto de mill�n de d�lares. "Buen esfuerzo" -le dijo el genitor. El cuarto a�o el muchacho anunci�: "Ped� al banco un pr�stamo de 2 millones de d�lares para mi negocio, y me lo concedieron". "�Vaya! -exclama jubiloso Abraham-. �Al fin est�s llegando a alguna parte!"... Le dice un hombre joven a otro: "�Recuerdas aquella frase de los hippies: 'Haz el amor, no la guerra'?". "S� la recuerdo" -dice el otro. Y declara el primero: "Yo estoy haciendo las dos cosas: me cas�"... En China acaban de legalizar la propiedad privada. A m� me alegra mucho esa noticia a pesar de que no tengo entre mis planes inmediatos hacerme propietario all�. La propiedad privada no es, como supuso equivocadamente Juan Jacobo, una invenci�n de los humanos. Escribi� el ginebrino: "Todos los males del mundo comenzaron cuando un hombre fue lo suficientemente imb�cil para decir: 'Esto es m�o', y los dem�s hombres fueron lo suficientemente imb�ciles para cre�rselo". Sin embargo, parece ser que hay en el hombre un instinto de la propiedad, lo mismo que en otras criaturas: hasta los animales marcan y delimitan bien un territorio que aun a costa de su vida defienden de los invasores. Ciertamente, en la comunidad humana el derecho de propiedad no puede ser ilimitado: aun los romanos, defensores a ultranza de ese derecho elemental, lo acotaron para evitar abusos. Su jus abutendi no debe traducirse como derecho de abusar: es s�lo el derecho que tiene el propietario de una cosa fungible de consumir el bien hasta agotarlo si tal es su naturaleza: no puedo usar el dinero sin gastarlo; no puedo usar la le�a sin quemarla; no puedo usar el pan sin comerlo. En M�xico la demagogia revolucionaria impuso severas limitaciones a la propiedad privada, y hasta neg� a muchos mexicanos -los campesinos, por ejemplo- el derecho a ser propietarios. De eso derivaron grandes males, origen en buena parte del atraso que ahora padecemos. Qu� bueno que los chinos superen viejos tab�es, hedentina del superado comunismo, y entren plenamente en el camino de la modernidad. Y adem�s lo hicieron -debo reconocerlo humildemente- sin mi orientaci�n... Lleg� don Cornulio a su casa, entr� en la alcoba y hall� ah� a su mujer con un desconocido. Desconocido para �l, no para ella, a juzgar por el grado de intimidad que la se�ora mostraba con su abarraganado. Al ver aquello don Cornulio levant� el paraguas que llevaba e hizo adem�n de golpear con �l al follador. "Por Dios, caballero -le dice �ste con tono de reproche-. No ir� usted a aprovecharse de un hombre que acaba de consumar dos grandes esfuerzos y estaba en v�as de consumar el tercero cuando usted lleg�, motivo por el cual se halla en estado de gran debilidad y no puede defenderse"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Estos p�jaros se llaman primaveras, y llegan a la huerta por los d�as en que la primavera llega. Tienen el pecho caf�; son vocingleros, y andan siempre en bandadas numerosas.

 

Unos d�as est�n aqu� y despu�s se marchan. As� como vinieron: de repente, as� se van. Son como la estaci�n que les da nombre: tambi�n la primavera llega de repente; tambi�n de s�bito se va.

 

Ahora miro estos p�jaros cantores, y luego ya no los mirar�. Se ir�n no s� a d�nde. Pero una cosa s� de cierto: volver�n el pr�ximo a�o, pues ninguno han dejado de venir. Son como la estaci�n que les da nombre.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Martes 20 de marzo.

Cat�n

Hay m�s por hacer

 

 

 

El ni�ito se asombr� al ver lo que vio en la rec�mara de sus pap�s. Les dijo con tono de reproche: "�Y a m� me castigan porque me chupo el dedo?". (No le entend�)... La hermana de Pepito y su novio estaban en la sala haciendo eso que en Estados Unidos llaman "necking", de "neck", cuello. Sobre esta palabra del slang americano dijo Marx (me refiero al que todav�a tiene vigencia: Groucho): "Llamar 'necking' a esa acci�n es tener una idea muy incompleta de la anatom�a humana". En eso estaban los ardientes novios cuando advirtieron que Pepito iba llegando. Se separaron uno del otro llenos de sobresalto, y con desma�o procedieron a arreglarse la descompuesta ropa. Les dice Pepito: "Hab�a aqu� tanto silencio que pens� que era un buen momento para venir a pedirles, digamos, unos 50 pesos"... Jos� Emilio Pacheco, una de las voces m�s altas de la poes�a mexicana actual, estuvo en mi ciudad, Saltillo. Ah� dict� una charla que, como todas las suyas, deslumbr� a quienes la escucharon. Cu�l no ser�a mi sorpresa -hermosa frase- al enterarme de que en la reuni�n que sigui� a su conferencia el gran escritor manifest� que es uno de mis cuatro lectores. Yo me numero entre los innumerables que tiene �l, y considero un privilegio que me lea quien tan bien escribe. Otro agradecimiento traigo en mis alforjas -segunda hermosa frase-, �ste para mi compadre querido, Eduardo Manzano, el Polivoz genial, y para Jorge Ortiz de Pinedo, extraordinario comediante que perpet�a la noble tradici�n de su dinast�a. Ambos tuvieron palabras de bondad para este escribidor, y las dijeron en entrevista con mis compa�eros de Televisa Saltillo. Desde esta amada ciudad les env�o mi admiraci�n y afecto... Pronto entrar� en vigor la disposici�n por la cual ser� legal en el DF el aborto hasta las 14 semanas de gestaci�n del ser humano. Los partidarios del derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo -leg�timo derecho- le han dado adem�s el poder de decidir tambi�n sobre otro cuerpo que en verdad no es el suyo, sino de otra persona diferente. Bastar� que la madre suponga que el hijo que concibi� puede "alterar su proyecto de vida" para que adquiera el derecho a darle muerte. Quienes se opon�an a esta legislaci�n pro aborto -especialmente la Iglesia Cat�lica- se han declarado ya vencidos. Ciertamente ning�n efecto a m�s del de protesta tendr� la manifestaci�n que har�n el pr�ximo domingo. Pero algo m�s pueden hacer. No deben oponerse m�s a la educaci�n sexual, �nico modo de prevenir embarazos no deseados, y por lo tanto esta clase de muertes injustas. Si aceptan los procedimientos matem�ticos -el m�todo del ritmo, por ejemplo- como medio para evitar la concepci�n, deben tambi�n admitir los medios f�sicos, el cond�n entre ellos. Pueden igualmente multiplicar las organizaciones que dan ayuda a las madres solteras y propician la adopci�n de ni�os por parejas de esposos que anhelan tener hijos. En este debate la �nica respuesta valedera es la del amor convertido en bien... Columnista: tus �ltimas palabras me dejaron sumido en hondas reflexiones. No pudo darme el lujo de quedarme as�, sumido, pues tengo que hacer algunas compras. Ru�gote entonces que me saques del lamentable estado t�rpido en que me hallo. Para eso podr�as contar un �ltimo relato sical�ptico... Do�a Burcelaga lleg� a su casa y sorprendi� a su marido Penedoro en m�s que estrecho abrazo con la joven criadita de la casa. "�Qu� es esto?" -profiri� la esposa con igniscente c�lera. "A las claras se ve lo que es, mujer" -respondi� el libertino sin suspender su emboque. "Ya lo s� -admiti� do�a Burcelaga llena de iracundia-. Pero �c�mo lo explicas?". "Bueno -contesta cachazudo el individuo-. Yo no trabaj� hoy, y ella ya hab�a acabado su quehacer"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Don Abundio sabe muchas cosas de la vida. Quiz� por eso sabe tantas cosas de la muerte. El otro d�a muri� en �brego do�a Chentita, anciana de 90 a�os. No se cas�; no tuvo hijos; no se le conocieron nunca hermanos ni parientes; vivi� sola.

 

-Va a morir pronto -me dijo don Abundio en su velorio.

 

Pens� que no hab�a o�do bien. �C�mo que iba a morir pronto, si estaba muerta ya? Le ped� que me repitiera sus palabras. Y explic�:

 

-Morir� pronto porque s�lo morimos cuando muere el �ltimo que nos recuerda. Y esta pobre mujer no tiene a nadie que se acuerde de ella.

 

Dicen que con la muerte viene el olvido. Pero la frase de don Abundio es verdadera: m�s bien con el olvido viene la muerte.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Lunes 19 de marzo.

Cat�n

Giro a la izquierda

 

 

 

El nombre de esta garrida moza es Arap�a. Arap�a es una moza muy garrida. Garrida moza es Arap�a. (Nota: estoy tratando de escribir como Azor�n, con prosa de pan rallado, seg�n dijo Borges una vez. Pero mejor vuelvo a mi estilo, que consiste en no tener ninguno). Arap�a tiene un enamorado: Me�ico, joven lugare�o. En tanto que Arap�a es alta como elevado pino, el muchacho es de estatura parva. Levanta apenas dos varas del suelo, y aqu� cada vara cuenta 71 cent�metros. Me�ico aspira a casarse con la bell�sima doncella. Lo anim� una frase de su madre. Cuando �l le habl� de la gran diferencia de estaturas que hab�a entre Arap�a y �l, la se�ora lo anim� diciendo: "Anda, hijo: con que los centros se junten, aunque los olanes cuelguen". Menos comprensivo se mostr� su padre, hombre cerril y de sentidos romos. �l coment�: "Vas a parecer lagartijo en pe�a". Sin embargo pudo m�s la consideraci�n materna, y el petiso sigui� adamando a la muchacha. Una noche salieron a pasear los dos. La noche era lunada. A la salida del pueblo �l le pidi� un beso. "Est� bien" -concedi� Arap�a. Y ofreci� los purpurinos labios al anheloso enamorado. Se empin� Me�ico todo lo que pudo; se alz� sobre las puntas de los pies, y ni siquiera lleg� a la regi�n umbilical de la elevada joven. Por fortuna en ese momento estaban frente a la fragua del herrero. Me�ico trep� al yunque. As� pudo alcanzar el cielo de su felicidad, y dio a su amada el �sculo deseado. Siguieron el paseo; fueron los dos por la vereda que llega hasta el molino. Tres horas hab�an caminado ya. Ah� pidi� Me�ico: "�Puedo besarte otra vez?". "�Ah no! -protest� la zahare�a moza-. Un beso ya me diste; es suficiente". "�Uh que la! -exclama Me�ico con enojo-. �Si he sabido no vengo cargando el desgraciado yunque!"... Hoy debo cumplir mi deber de orientar a la Rep�blica. Me exceder� en el cumplimiento de esa modesta misi�n, y orientar� tambi�n al Distrito Federal, pues cuando la Constituci�n fue desvirtuada el DF se convirti� en una Rep�blica dentro de otra. Se pervirti� la naturaleza y ser esencial de ese distrito, y hoy por hoy el Presidente de la Rep�blica casi no tiene donde reclinar la cabeza. Pues bien: al Presidente Calder�n, panista, le digo que debe gobernar como si fuera del PRD; y al Jefe de Gobierno del Distrito Federal, el perredista Marcelo Ebrard, le digo que debe gobernar como si perteneciera al PAN. En efecto, creo que la Administraci�n calderonista tiene que ser de izquierda para atender las impostergables carencias de la poblaci�n pobre de M�xico. El Gobierno del Distrito Federal, en cambio, ha de hacer mayor �nfasis en el orden y el respeto a la ley, para acabar el caos y la anarqu�a que se ha ense�oreado de la otrora bella ciudad a causa del absoluto desprecio que muestran por el orden jur�dico quienes se llaman "luchadores sociales" o "izquierdistas", y que son en verdad vividores, par�sitos sociales que sacan medro de la corrupci�n y la ilegalidad. Gire m�s Calder�n hacia la izquierda; haga un viraje Ebrard a la derecha, y ya ver�n los dos c�mo su acci�n se torna en beneficios para las respectivas comunidades que gobiernan. Hasta aqu� mi labor orientadora... Tres viajeros hubieron de dormir juntos en el mismo lecho, por falta de cupo en el hotel. A la ma�ana siguiente cuenta uno: "Toda la noche estuve so�ando que me manipulaban la entrepierna". "Extra�a coincidencia -narra el segundo-. Tambi�n yo sent� toda la noche que alguien andaba a meneos con mi parte". Dice el que hab�a dormido en medio de los dos: "�Qu� sue�os tan morbosos! En cambio yo, buen deportista, tengo mente sana: toda la noche so�� que andaba esquiando en la nieve"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Lleg� sin avisar y se present� a s� misma:

 

-Soy la letra muerta.

 

Yo me qued� alelado: jam�s me hab�a hablado alguien sin vida, y se lo dije.

 

-En eso estriba su equivocaci�n -me corrigi�-. No hay letras muertas. Todas estamos vivas. Quien diga que algo es "letra muerta" incurrir� en error, pues no hay nada m�s vivo que las letras. Cada una de nosotras tiene historia; todas servimos para que el hombre manifieste su humanidad a trav�s de la palabra. Diga usted eso a sus lectores.

 

Pongo aqu�, pues, lo que la letra muerta me pidi�. Ojal� por mi condici�n de escritor desconocido no quede todo en letra muerta.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Domingo 18 de marzo

Cat�n

Reproches

 

 

 

Don Astasio lleg� a su casa y, como de costumbre, encontr� a su esposa entrepiernada con un robusto mocet�n. Colg� don Astasio su saco, el sombrero y la bufanda en el perchero del pasillo, y luego fue al chifonier donde guardaba una libretita en la cual anotaba palabras denostosas para decirlas a su mujer en tales ocasiones. Volvi� a la sala y le espet� a la pecatriz un adjetivo nuevo que hab�a encontrado recientemente. Le dijo: "�Falluta!". Esa palabra se usa en Argentina y Uruguay para nombrar al hip�crita o desleal. El voquible lo hall� el mitrado esposo en un texto de Silvina Bullrich. Pero dije: "Volvi� a la sala". �Acaso la acci�n adulterina no ten�a lugar en la rec�mara? No. La esposa de don Astasio, do�a Facilisa, era de imaginaci�n creadora, y ve�a en el adulterio todo un oc�ano de posibilidades. Lo ejerc�a en la alcoba, claro, pero tambi�n en la cocina, en la sala, en el garaje, e incluso una vez en el jard�n, bajo los tilos. Esta �ltima experiencia no la repiti�, pues las hormigas le picaron las pompas, dej�ndole visibles ronchas que tardaron semanas en desaparecer, por lo cual se vio forzada a retirarse temporalmente de su actividad er�tica. En ese acontecimiento vio do�a Facilisa la manifestaci�n de una voluntad superior que le ordenaba no seguir haciendo aquello. Al menos en el jard�n, por lo menos; contra lo otro no hab�a habido ninguna se�al. Pero vuelvo a mi historia. Como dije, volvi� don Astasio a la sala y le enrostr� a su mujer aquel duro adjetivo: "�Falluta!". Ella, que en el sill�n grande estaba entregada a sus evoluciones, volvi� la cabeza y le dijo con tono de reproche: "Ay, Astasio. T� ya has estado conmigo muchas veces, y este pobre muchacho apenas lleva dos o tres". Seguir� narrando en d�as posteriores las andanzas de amor de do�a Facilisa, gracias a las cuales el vocabulario peyorativo de su esposo ha tenido singular florecimiento... Don Hamponio, el narco de la esquina, fue sentenciado por un juez. Le inform� su abogado defensor: "Le tengo dos noticias: una mala y una buena". "�Cu�l es la mala?" -pregunta don Hamponio. Responde el licenciado: "El juez lo conden� a 250 a�os de prisi�n". "�V�lgame Jes�s Malverde! -exclam� don Hamponio invocando aquel nombre venerado-. Y la buena noticia �cu�l es?". Contesta el defensor: "Que el promedio de vida en M�xico es solamente de 73 a�os"... Himenia Camafr�a, madura se�orita soltera, estaba en su casa cuando entr� un joven ladr�n, la at� de pies y manos y procedi� a robarse la cuchiller�a y otros efectos de la casa. Cuando sal�a el caco le dice la se�orita Himenia: "Que le vaya bien, joven. A ver qu� d�a viene a otra cosa"... Se encontraron dos amigos que hac�a mucho tiempo no se ve�an. Uno de ellos invit� al otro a ir a su casa. Al entrar en ella, el visitante se qued� estupefacto: la esposa de su amigo recibi� a �ste puesta a gatas en el suelo al tiempo que le ofrec�a sus pantuflas, que sosten�a entre los dientes como un manso caniche. El due�o de la casa le dice muy orgulloso a su amigo: "Todo empez� cuando encontr� en una librer�a un libro sobre hipnotismo"... Salieron los novios de la iglesia. Un individuo se acerca al feliz reci�n casado y le dice al o�do al tiempo que le se�alaba a su flamante mujercita: "Ronca mucho"... Otros reci�n casados llegaron a la habitaci�n del hotelito donde pasar�an su noche de bodas. El desposado sali� del ba�o y dej� caer ante su dulcinea la bata que lo cubr�a. Ella lo ve al natural y luego comenta: "Mi mam� me dijo que esta noche iba a recibir una sorpresa muy grande, pero, la verdad, no me parece tan grande"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

HISTORIAS DE LA CREACI�N DEL MUNDO

 

-Se�or -pregunt� Ad�n a su Creador-, �por qu� los ateos no creen en Ti?

 

-No me lo explico -le contest� el Se�or-. Despu�s de todo, Yo s� creo en ellos. Y, sin embargo, he conocido a muchos ateos buenos. Hasta he llegado a pensar que para ser bueno no es necesario por fuerza creer en Dios; se necesita, s�, creer en el hombre. Muchos ateos hay que hacen cosas buenas, y muchos creyentes que hacen cosas muy malas en Mi nombre.

 

-�Quieres decir entonces, Se�or -se inquiet� Ad�n-, que es lo mismo creer que no creer?

 

-Desde luego que no -respondi� Ad�n-. El que cree es como el que ama: jam�s est� solo. Pero respeto tanto la libertad de los hombres que los dejo que crean o no en M�, seg�n su voluntad. Por eso no me molestan los ateos. Y te dir� en confianza: a veces los creyentes me molestan un poquitito m�s.

 

Al o�r eso, Ad�n se propuso creer m�s en Dios y tratar de importunarlo menos.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

S�bado 17 de marzo

Cat�n

La diferencia

 

 

 

Do�a Macalota, mujer de don Alg�n, entr� de repente, y sin llamar, en la oficina de su esposo. Lo que vio la dej� patidifusa, anonadada: sobre el escritorio el salaz ejecutivo estaba en pleno trance de carnalidad con Rosibel, su joven y curvil�nea secretaria. Por el rabillo del ojo don Alg�n advirti� la presencia de su c�nyuge. Le dice en voz baja a Rosibel: "Es mi esposa. Act�a con naturalidad"... La tribulada muchacha amenaz� con gemebundo acento a su gal�n: "Estoy embarazada, Pitorr�n. Si no me cumples la palabra de matrimonio que me diste me arrojar� a un precipicio". "�Caray, Pre�ita! -responde �l con tono agradecido-. �Ya sab�a yo que eras buena onda!"... Do�a Avidia le sugiere a don Languidio: "Ahora que llegue la primavera, todos los d�as saca la entrepierna por la ventana del jard�n". "�Por qu� quieres que haga eso?" -pregunta con extra�eza el senescente caballero. Explica la se�ora: "He o�do decir que con la primavera todo cobra nueva vida"... Una joven madre de opimo busto generoso estaba atetando a su beb� en la banca de un parque. Se acerca a ella un tartajoso borrach�n y le dice al tiempo que se quitaba el sombrero y la saludaba ceremoniosamente: "No me lo va ust� a creer, se�ito, pero su ni�o me invit� a almorzar"... La se�ora contemplaba a su marido aplastado en el sill�n de la sala viendo un partido de futbol. Estaba el tipo en calz�n y camiseta; calzaba unas pantuflas viejas; los calcetines le ca�an por los tobillos. Despeinado, con mirada vidriosa, beb�a de una lata de cerveza y com�a frituras mantecosas. Exclama la se�ora con disgusto: "�Qu� mala suerte tenemos las mujeres! �Necesitamos nada m�s 100 gramos y tenemos que cargar con todo el cerdo!"... Cuando sir Lancelot lleg� jinete en su caballo blanco a salvar a la princesa de las fauces y garras del drag�n, hall� consternado que la joven estaba en trance de coici�n er�tica con el terrible monstruo. Se vuelve el andante caballero hacia su paje y le dice desolado: "El mundo anda de cabeza, muchacho. Antes la historia no acababa as�"... El Lobo Feroz le manifiesta a la bien dotada y sorprendida Caperucita Roja: "No lo niego: hace un par de a�os te quer�a comer. Pero ahora tengo una idea mejor"... Pasada la medianoche Susiflor lleg� en estado de �xtasis al departamento que compart�a con una amiga. Le dice con expresi�n de arrobo: "�Recuerdas que te dije que mi novio ten�a un no s� qu�? Ahora s� que tiene un s� s� qu�"... Yahv�, el dios b�blico del Antiguo Testamento, era un terrible dios. Exig�a de los humanos sacrificios sobrehumanos; constantemente los castigaba con penas espantosas: les mandaba un diluvio universal; les quemaba con fuego sus ciudades; les confund�a las lenguas; enviaba un �ngel exterminador que les mataba a espada sus hijos primog�nitos. El dios del Nuevo Testamento, en cambio, era un dios de amor y de perd�n. Predicaba la paz entre los hombres; ense�aba a ofrecer la otra mejilla al golpe del enemigo cruel. No s� qu� digan los te�logos sobre esto, pero yo pienso que la diferencia se debe a que Jes�s -el amoroso dios del Evangelio- tuvo madre. No la tuvo, en cambio el dios temible del G�nesis y el �xodo. Toca, sin embargo, a los modernos ex�getas de la Palabra, como Malb�ne y otros de la misma talla, clarificar ese dif�cil tema. Yo, m�s modestamente, me limito a tratar de poner luz en la cuesti�n pol�tica. Y digo, por ejemplo, que inmediatamente despu�s de la visita de Bush cay� sobre la ciudad de M�rida una terrible plaga de langostas. Eso a m� no me extra�a: cualquiera que haya le�do la Biblia sabe que las plagas nunca vienen solas... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Son cuatro se�ores los se�ores. Uno es alto y delgado; otro es bajito y regordete; el tercero cojea un poco y el �ltimo usa sombrero de fieltro.

 

Todas las tardes se juntan en una banca de la plaza. Las se�oras y los muchachos que por ah� pasean saben que esa banca les pertenece a ellos, por eso no la ocupa nadie. �Y qu� hacen los se�ores? Hablan. Hablan de todo, especialmente de sus recuerdos. Son jubilados de la f�brica, y recordar es profesi�n de jubilados.

 

Si yo pudiera les har�a a los cuatro se�ores una estatua. Toda su vida trabajaron. A nadie hicieron da�o. Formaron una familia. Bebieron algunas veces sus cervezas, eso es cierto, pero nunca se presentaron borrachos en su casa. Fueron obreros, y ahora sus hijos son m�dicos, ingenieros, abogados...

 

Si yo pudiera les har�a a los cuatro se�ores una estatua. Ellos son h�roes m�s verdaderos que muchos h�roes de mentiras que tienen ya su estatua.

 

 

�Hasta ma�ana!... 

 

 

 

Viernes 16 de marzo.

Cat�n

Sana orientaci�n sexual

 

Diversas sociedades de padres de familia han expresado inquietud, cuando no franca oposici�n, por el hecho de que sus hijos recibir�n educaci�n sexual a partir del primer a�o de la secundaria. Desde luego algunas de esas sociedades son membretes tras de los cuales se parapetan los capitostes de oscuros organismos de la derecha fundamentalista. (Perm�tanme un momentito; voy a apuntar esa palabra: "capitoste", por si se me ofrece para espet�rsela a alguien que me diga alguna mala raz�n, como "ca�n", "indejo", u otra del mismo jaez. Yo le dir�: "Y t�, capitoste". No sabr� que un capitoste es alguien con influencia o mando. Pensar� que la palabra es una injuria, y quedar� moh�no, cabizbajo y presa de infinita desaz�n). Yo pienso que la educaci�n sexual es necesaria, y que el inicio de la adolescencia es la mejor edad para impartir a los educandos conocimientos sobre su sexualidad, pues en dicha etapa de la vida empieza a manifestarse, y a ser por tanto motivo de inquietud. Esa inquietud debe hallar cauces adecuados, no de morbosa curiosidad o insana b�squeda. Toca a los padres y maestros la tarea de conducir a sus hijos y estudiantes por un camino que los lleve a ejercer su sexualidad en modo responsable, de modo de no causarse da�o a s� mismos o causarlo a los dem�s. En cuesti�n de sexo el peligro mayor estriba en la ignorancia. Riesgos muy grandes acechan ahora a los j�venes y jovencitas, riesgos aun mortales que apenas ayer eran desconocidos. (Ya he dicho que en cuesti�n de enfermedades ven�reas la generaci�n a la cual yo pertenezco fue muy afortunada: cuando hab�a s�filis nosotros todav�a no, y ahora que hay sida nosotros ya no). As� las cosas, los padres de familia deben propiciar, antes que temer o rehuir, una adecuada labor de orientaci�n sexual para sus hijos en la escuela. Eso s�: los maestros han de recibir tambi�n preparaci�n para poder impartir en forma responsable esos conocimientos, que no pueden quedar en mera informaci�n fisiol�gica, sino ser acompa�ados por la trasmisi�n de valores personales y sociales que den a la sexualidad su pleno sentido humano, por el contenido de amor y responsabilidad que el ejercicio sexual debe llevar consigo. Un temor de muy distinta naturaleza tengo yo: si algunos maestros van a ense�ar lo relativo al sexo en igual forma que ense�an matem�ticas o espa�ol, los pobres alumnos no van a aprender nada... Le pregunt� alguien a un m�dico: "�Cu�l es su especialidad?". Respondi� �l: "Accidentes". Precis� el otro: "�Traumatolog�a?". "No -aclar� el facultativo-. Ginecolog�a y obstetricia"... Viene enseguida un cuento de color subido. Las personas que no gusten de leer cuentos de color subido har�an bien en suspender aqu� mismo la lectura... El general observ� que uno de los soldados de la fila mostraba cierta tumefacci�n en la entrepierna. Le orden� al sargento: "D�gale a ese soldado que vaya a su casa con su esposa". Al d�a siguiente el hombre volvi� a presentar igual abultamiento. "Sargento -volvi� a ordenar el general-. Haga que este hombre vaya a su casa con su mujer". El tercer d�a lo mismo: el hombre mostraba otra vez el evidente bulto. El general volvi� a ordenar que el hombre fuera a su casa con su esposa a fin de que sedara aquella lib�dine continua. Pero el cuarto d�a, otra vez el soldado ofrec�a a la vista la misma prominencia. "Sargento -pregunta el general-. Este hombre �ha ido con su esposa?". "S�, mi general -contesta el sargento-. Tres d�as seguidos". "Y entonces -inquiere severamente el superior- �por qu� presenta de nuevo esa tumefacci�n?". "Con el debido respeto, mi general -contesta el sargento cuadr�ndose militarmente-. Creo que es usted el que le gusta"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

El padre So�rez charlaba con el Cristo de su iglesia.

 

-Se�or -le pregunt�- �cu�l es el mayor peligro para el hombre?

 

Le pregunt� a su vez Jes�s:

 

-�Cu�l crees t� que es?

 

Respondi� el padre So�rez:

 

-El pecado, desde luego.

 

-Peligro grande es �se -concedi� el Cristo-, pero no es el mayor. El m�s grande peligro es la tristeza. Del pecado te pueden salvar la contrici�n y el prop�sito de enmienda, pero de la tristeza nada te podr� salvar. Tu religi�n debe ser de alegr�a. La tristeza d�jasela a ese pobre diablo que es el diablo.

 

El padre So�rez oy� lo que su Cristo le dec�a, y se alegr�.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Jueves 15 de marzo.

Cat�n

Visita

 

 

 

La se�ora le dice a su marido: "El doctor opina que mi mam� necesita una transfusi�n de sangre". "�Santo Dios! -se consterna el individuo-. �Y d�nde vamos a conseguir tantas serpientes?" (Sobre todo del mismo grupo sangu�neo)... Pepito termin� de rezar sus oraciones. Le pregunta severamente su mam�: "�Le contaste a Diosito que hoy te portaste mal?" "Por favor, mami -responde con impaciencia el muchachillo-. Hay guerra en Irak; el hambre y la pobreza reinan en el mundo; el planeta se est� sobrecalentando... �y voy yo a distraer a Dios con indejadas?" (Lo primero es lo primero)... El tipo aqu�l tra�a atado de una cuerda a un perro corriente cruzado con de la calle. Le pregunta un amigo: "�A d�nde lo llevas?" "A la exposici�n canina" -responde el tipo. "�C�mo es eso? -se sorprende el otro-. �Tu perro es corrient�simo!" "S� -admite el sujeto-. Pero ah� se folla unas perras muy buenas". (El infame can ten�a bufet)... Una linda muchacha escogi� una tela en la tienda. Pregunt� al due�o: "�Cu�nto cuesta?" Sonriendo en modo equ�voco le respondi� el tendero: "Un beso el metro". "En ese caso -pide la chica con moh�n de coqueter�a- deme 12 metros". El salaz hombre se apresur� a cortar la tela y la entreg� a la muchacha. Ella se vuelve hacia una anciana que andaba por ah� y le dice: "Ya tengo la tela que quer�as, abuelita. P�gale al se�or". (Y el g�nero era cretona de la buena)... En la D�cima Avenida de Nueva York un polic�a se sorprendi� al ver a un ping�ino que iba por la calle. Lo atrap� y lo puso en manos del primer automovilista que pas�. "Ll�velo al zool�gico" -le dijo. El hombre result� ser Babalucas, que andaba de paseo por la gran urbe. Al d�a siguiente, el guardia se sorprendi� a�n m�s cuando vio a Babalucas en su auto, con el ping�ino como pasajero. Le dice: "�No le ped� que lo llevara al zoo?" "Ya lo llev� -replica el tonto roque-. Y hoy lo voy a llevar al circo y a un partido de beisbol"... Para resolver la discusi�n con su marido, la se�ora rompi� a llorar desconsoladamente. "�Y pensar -gime entre hipidos- que te di los mejores a�os de mi vida!" "�C�mo? -exclama lleno de asombro el esposo-. ��sos fueron los mejores?" (Y ya no quedaba tela de d�nde cortar)... Inepcio, joven desma�ado, no conoc�a el arte que Anthony Burgess, el celebrado autor de La naranja mec�nica, llam� "the old in and out", o sea el arte de hacer el amor. En cierta ocasi�n estaba en coici�n con Pirulina, muchacha que dominaba todo el alfabeto er�tico. Le pregunt�: "�Te est� gustando?" "Pues te dir� -responde Pirulina-. Si lo que estamos haciendo fuera un programa de televisi�n, yo ya habr�a cambiado de canal". (Incluso el del Congreso era m�s interesante)... La visita de Bush a M�xico merece el don precioso del olvido. Lo �nico para escribir a casa fue la actitud digna que asumi� Calder�n frente a su inc�modo hu�sped norteamericano. Nada concreto saldr� seguramente de las palabras, palabras, palabras dichas por el visitante: sus expresiones llevaban, como casi todas las que dice, el sello de la insinceridad. Prop�sito electorero tuvo este viaje del peque�o Bush, quien buscaba ganar para su partido el voto de la poblaci�n hispana. Todo indica que ese objetivo result� frustrado: m�s que votos el texano cosech� abucheos. En estado de languidez pasar� el resto de su Administraci�n, y en el mismo estado seguir�n las relaciones entre M�xico y su poderoso vecino. (Con todo respeto, no me refiero a Guatemala)... Tetina, muchacha de busto altisonante, acudi� a la consulta de un conocido dermat�logo. Le dijo que en el doble hemisferio pectoral le sal�an unas extra�as l�neas rojas que la preocupaban mucho. Despu�s de examinarle los t�rgidos promontorios dictamin� el sabio m�dico: "Creo que su problema est� en las u�as". "�C�mo en las u�as?" -se desconcierta la joven pechugona. "S� -confirma el facultativo-. En las u�as de su novio"... (Y le viera usted los muslos, doctor)... FIN.

 

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Me habr�a gustado conocer al bulul�.

 

 

Palabra hermosa es �sta, y sirve para nombrar un bello oficio. El bulul� era un actor que en los antiguos tiempos iba de pueblo en pueblo representando peque�as farsas y comedias. �l mismo hac�a todos los personajes de la obra, para lo cual cambiaba en modo instant�neo la voz, el gesto y la actitud, de tal manera que parec�a ser al mismo tiempo muchos hombres y mujeres.

 

 

Me habr�a gustado conocer al bulul�. Sab�a que el gran mundo del teatro es la representaci�n del gran teatro del mundo, y que cada actor y cada actriz -esos sagrados oficiantes del rito eterno de la escena- son al mismo tiempo todos los hombres y todas las mujeres que en el mundo hay.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Mi�rcoles 14 de marzo.

Cat�n

�S�per ag�ita!

 

 

 

El barrio del Ojo de Agua es el m�s entra�able y popular de mi ciudad, Saltillo. En sus umbrales nac�, y trat� a su gente. Conoc� a Pancho G�mez, llamado La Gallina, gran maestre de matachines, cazador y vendedor de p�jaros, y en tal car�cter -seg�n rezaba su tarjeta de presentaci�n- secretario general del Sindicato Nacional de Captores y Expendedores de Aves Canoras, de Ornato y Similares de la Rep�blica Mexicana. Conoc� a Perfecto Delgado, hombre gord�simo, panadero de oficio y l�der del partido tricolor, que dec�a hablando de s� propio y de su nombre: "Soy una contradicci�n viviente: ni soy perfecto ni soy delgado, y aunque pertenezco al PRI vivo del pan". Porque era panadero, como dije. Conoc� a Otilio El Zurdo Galv�n, que lleg� a ser campe�n nacional de peso mosca. Cuando venci� por nocaut t�cnico al Toluco L�pez, p�gil de la categor�a superior, la gente llev� al Zurdito a hombros desde el sitio de la pelea hasta su casa, que fue atravesar toda la ciudad, y de subida. No alcanc� ya a conocer al t�o Camacho, juez del barrio, cuyas sentencias eran iguales a las de Sancho en Barataria. Una muchacha se quej� ante �l de haber sufrido violaci�n irreparable en su cuerpo, con p�rdida total de la virtud. El t�o le alarg� la pluma -una de aquellas de ave, antiguas- para que firmara su declaraci�n, pero cuando ella iba a mojar la p��ola en el tintero el sabio juez, se lo movi� de pronto, y dos o tres veces m�s despu�s, con lo que la quejosa no pudo acertar a meter la pluma. "Si hubieras hecho t� lo mismo, nada te habr�a pasado", le dijo el t�o Camacho. "Vete y no peques m�s". Conoc� a don Eduwiges, el zaurino del Ojo de Agua. La gente le dec�a as�, "zaurino", por decir "zahor�", que es el nombre que se da a quien es diestro en descubrir las cosas ocultas. No era zahor� en verdad don Eduwiges. Era yerbero, s�, o herbolario. Conoc�a las secretas virtudes de las plantas, y las recetaba con parsimonia de m�dico graduado. Ni siquiera se sonre�a cuando los se�ores de edad madura le solicitaban en voz bajita la hierba gara�ona, agreste Viagra capaz -se aseguraba- de restituirle el �nimo al m�s desanimado. Otras hierbas expend�a tambi�n don Eduwiges. Cierto d�a una joven esposa fue con �l. Le cont� que era reci�n casada. Su marido, por desgracia, ten�a el genio destemplado. A veces le levantaba la voz; le dec�a palabras de aspereza. Y ella no se quedaba atr�s, confesaba la muchacha. Era igualmente de car�cter vivo, y a las palabras duras del marido contestaba con otras a�n m�s rudas. Y se trababa el pleito, y el matrimonio se estaba yendo a pique. Pero ella amaba a su hombre, dec�a la muchacha, y no quer�a perderlo a causa de esas lides. Preguntaba por eso a don Eduwiges si no tendr�a por ventura alguna hierbita milagrosa que sirviera para evitar los pleitos entre esposos. S� la ten�a, claro. Le dio a la joven unas hojitas verde olivo; le dijo que las hirviera en jarro de barro, y que luego dejara el cocimiento como agua de uso. Cuando su marido le dijera alguna palabra altisonante, lo �nico que ella tendr�a que hacer para evitar el pleito ser�a beber un trago de aquella ag�ita prodigiosa. Inquiri� la muchacha: "�Grande el trago o peque�o?" "Peque�o o grande, es igual -contest� don Eduwiges-. Lo importante es que no te lo pases. D�jatelo en la boca. Con eso se acabar�n los pleitos". Y se acabaron, claro. Para pelear se necesitan dos, y la muchacha, ocupada en retener el sorbo de la mir�fica poci�n, no respond�a ya a las invectivas del esposo. �l advert�a su silencio; se avergonzaba por su rudeza y tosquedad y le ped�a perd�n. Se reconciliaban, entonces, amorosamente. Entiendo que tuvieron ocho reconciliaciones. Cuando evoqu� todo esto pens� que a Calder�n le ayudar�a mucho que Fox tuviera a mano la milagrosa ag�ita de don Eduwiges... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Hay en la huerta c�nclave de urracas. Parecen las ruidosas aves mujeres enlutadas que chismorrean en el velorio de un marido.

 

 

Las urracas no tienen buena fama. La leyenda -con m�sica de Rossini- las tacha de ladronas. Yo no s� si lo sean, pero s� s� que son muy descaradas.

 

 

Se sienten las due�as del lugar, y te hacen sentir inoportuno hu�sped.

 

 

Pero si no hay urracas en la huerta llega el silencio y ocupa su lugar. Entonces se oye el tiempo, y las cosas dejan por un momento de existir. Es necesario entonces que vuelvan aquellos p�jaros parleros, pues con sus gritos se despierta el mundo y otra vez echa a caminar.

 

 

Toda criatura tiene su raz�n de ser. La raz�n de ser de las urracas es su sinraz�n. Bienvenida sea la sinraz�n de las urracas: en el huerto del mundo esa sinraz�n hace menos da�o que la sinraz�n del hombre.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Martes 13 de Marzo.

Cat�n

Impopularidad

 

 

 

�Era falso o no el testamento de lord Fatrump? Corr�an los primeros meses de 1955, y la se�ora Hype, secretaria y compa�era sentimental del testador, present� el documento a fin de que se hiciera efectivo. Dijo que lo acababa de hallar entre los papeles del difunto. Los familiares de lord Fatrump impugnaron el testamento; acusaron a la mujer de haberlo falsificado. El juez pens� que s�lo la se�orita Sheila Kill, detective privado, pod�a resolver el espinoso asunto. Ella ley� el testamento. En una de sus cl�usulas hab�a escrito el testador: "...Y mi m�s preciada posesi�n, el castillo que en Irlanda compr� mi padre al t�rmino de la Primera Guerra Mundial, se lo dejo a mi fiel amiga Mrs. Hype en premio a sus servicios...". La firma de lord Fatrump parec�a aut�ntica; la letra igualmente parec�a la suya, y la fecha del testamento, 16 de diciembre de 1935, se ajustaba con precisi�n a la de la muerte de aquel rico se�or. Y, sin embargo, a la se�orita Sheila Kill le bast� echar un vistazo al documento para determinar que era falso. �C�mo lleg� a esa conclusi�n? La respuesta viene al final de esta columnejilla... Termin� la funci�n, y los 11 enanitos del circo decidieron ir a una cantina a tomarse una copa. No fue una la que tomaron: bebieron en tal forma que al final de la parranda quedaron todos en el suelo privados de sentido. Entr� en eso un borrach�n a la cantina, y al ver a los enanitos tendidos en el piso farfull� entre los humos de su beodez: "�Ah, ca�n! �Desarmaron el futbolito!"... Una se�ora le cont� a su amiga: "Por fin mi esposo hall� la manera de hacerme feliz en las noches". "�De veras? -se interesa la otra-. �Qu� hace?" Responde la se�ora: "Me da el control de la tele"... Lo primero que har� este d�a ser� poner una escoba atr�s de la puerta de mi casa. La conseja popular afirma que con ese procedimiento m�gico se logra que un visitante indeseado termine pronto su visita y se vaya. �A qu� viene Bush a M�xico? Yo digo que a nada y a ninguna cosa. Su viaje, carente de sentido, representa un gran compromiso para M�xico y un gasto a�n mayor. Dif�cilmente podr� encontrarse en nuestro tiempo un presidente norteamericano que haya alcanzado el grado de impopularidad que en Am�rica Latina, y sobre todo en M�xico, tiene el peque�o Bush. �C�mo puede un hombre visitar la casa de su vecino en el momento mismo en que est� levantando un muro para aislarlo? Mejor habr�a hecho el Presidente norteamericano en quedarse en Washington, aunque all� sea m�s impopular que ac�. El paseo que ha hecho ha servido s�lo para suscitar en los pa�ses visitados un mayor sentimiento antinorteamericano. Por eso puse la escoba atr�s de la puerta: para que Bush coma y se vaya... He aqu� la respuesta al acertijo policiaco que aparece arriba. Supuestamente hab�a escrito el testador: "...el castillo que compr� mi padre al terminar la Primera Guerra Mundial...". Pero el testamento estaba firmado el a�o de 1935, cuando no se sab�a a�n que iba a haber una Segunda Guerra. Por tanto no se usaba todav�a aquella expresi�n: "Primera Guerra Mundial". Eso le bast� a la se�orita Sheila Kill para saber que el documento hab�a sido falsificado. La se�ora Hype fue acusada de falsificaci�n, y el juez le aplic� una severa pena: leer las obras completas de sir William Gladstone. No se pierdan mis cuatro lectores el siguiente caso de la genial detective Sheila Kill... Don Languidio le dice a su mujer, do�a Never�a: "Si mueres antes que yo har� poner en tu tumba una l�pida que diga: 'Aqu� yace mi esposa, tan fr�a como siempre'". Replica ella. "Y si t� mueres antes que yo, har� poner en la tuya una l�pida que diga: 'Aqu� yace mi marido, tan tieso como nunca'"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Este espejo piensa que la realidad lo refleja a �l.

 

 

Algunos han querido hablar con el espejo para decirle que est� equivocado. Pero el espejo es cruel -sobre todo con las personas de madura edad-, y nadie se ha atrevido a sacarlo de su error.

 

 

El espejo, pues, persiste en la necia vanidad de suponer que la realidad es el espejo, y que �l es la realidad. Y es que le falta humildad para reconocer que simplemente es un espejo.

 

 

Si fuera humilde este espejo ser�a un buen espejo. Har�a sencillamente lo que un espejo debe hacer: reflejar la realidad. Pero el espejo es necio. Cuando se quiebre pensar� que la realidad se ha roto con �l. Sin embargo, la realidad seguir� existiendo, y el espejo roto ni siquiera ser� causa de mala suerte para nadie.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

 

Lunes 12 de marzo.

Cat�n

100 d�as: Juicio prematuro

 

 

 

Impericio, joven sin experiencias amorosas, cas� con Pirulina, muchacha que hab�a conjugado en todos sus modos el conocido verbo "amar". En la noche de bodas, al terminar el primer trance de amor, pregunta Impericio: "�Te gust�?". "�C�mo que si me gust�? -exclama Pirulina-. �Qu� ya terminaste?"... El padre Arsilio trataba de convencer a Astatrasio Garrajarra, el borrach�n del pueblo, de que dejara la bebida. Le hizo una demostraci�n: en un vaso lleno de licor fuerte ech� un gusanito. Al contacto con el alcohol el gusanito feneci�. "�Viste eso? -le dice el sacerdote al temulento-. �Qu� conclusi�n derivas?". Tartajea Garragarra: "Que si bebo nunca tendr� gusanos"... Pepito le pregunta a su madura t�a soltera: "T�a: cuando el diluvio universal �t� estuviste en el arca de No�?". "�Por supuesto que no! -responde ella, amoscada. Insiste Pepito: "�Y entonces c�mo no te ahogaste?"... Dos rubias estrellas de Hollywood estaban platicando. Le dice una a la otra: "�Recuerdas el vestido que llev� a la ceremonia de los �scares?". "Claro que lo recuerdo -contesta la otra-. Causaste sensaci�n con �l". Y declara la primera: "Acabo de descubrir que es un cinto"... Le preguntaron a un historiador chino, contempor�neo nuestro, qu� pensaba acerca de la Revoluci�n Francesa. Respondi�: "Es demasiado pronto para opinar". Creo que lo mismo puede decirse a prop�sito de los primeros 100 d�as de gobierno del Presidente Calder�n. Tanto si se habla bien de esos 100 d�as como si se dice mal de ellos el juicio ser� prematuro. Una cosa -obvia, por lo dem�s- se puede asegurar sin miedo a caer en equivocaci�n: el Presidente actual ha dado trazas de ser muy distinto al anterior. Calder�n, en efecto, no despert� tantas expectativas como su antecesor, y por eso no ha cosechado tantas desilusiones como �l. Tambi�n ha demostrado tener m�s capacidad, mejor tino pol�tico, m�s sensibilidad y, sobre todo, mayor prudencia que Fox. Las buenas dotes de Calder�n permiten abrigar un razonable optimismo acerca de su desempe�o. Otro elemento obra en favor del nuevo Presidente: los diputados y senadores se han percatado ya de la p�sima imagen que tienen ante la ciudadan�a a causa de su nula disposici�n por trabajar en bien de la Rep�blica, y parecen estar cambiando de actitud: ya muestran una clara tendencia a colaborar con la Presidencia para promover los cambios que M�xico requiere. Desde luego no hay que adelantar v�speras, ni pensar que ahora todo es miel sobre hojuelas; pero s� cabe alentar nuevas esperanzas. Si se necesita mi participaci�n para dar a las esperanzas ese aliento, aqu� estoy, pronto a aportar mi modest�simo concurso en esa tarea esperanzadora... Viene ahora una vitanda narraci�n. El adjetivo "vitando" se aplica a todo aquello que se debe evitar... Tres maduras parejas de casados hac�an un viaje. Llegaron a un hotel que ten�a disponibles solamente dos habitaciones, de modo que los viajeros acordaron que las tres mujeres dormir�an en una, y los tres hombres en otra. Se acomodaron, pues, los tres hombres en el lecho para pasar la noche. En la madrugada, el que dorm�a en medio pas� por encima de uno de los otros. "�Qu� haces?" -le pregunta �ste. "Voy a buscar a mi mujer -responde animadamente el que se hab�a levantado-. Despert� con una excitaci�n en la entrepierna que hac�a mucho tiempo no sent�a". "Ya veo -dice el otro-. �Quieres que vaya contigo?". "�Que si quiero que vengas conmigo? -se sorprende el tipo-. �Por qu� voy a querer que vengas conmigo? Ya te dije que voy con mi mujer". "S� -responde el otro-. Pero lo que tienes en la mano es m�o"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

HISTORIAS DEL SE�OR P�REZ Y DE SU TR�GICA LUCHA CONTA LA BUROCRACIA.

 

 

El se�or p�rez hizo una pregunta al Funcionario:

 

-�Qu� horas son?

 

Respondi� El Funcionario:

 

-No.

 

El se�or p�rez pregunt� en seguida:

 

-�Qu� d�a es hoy?

 

Contest� El Funcionario:

 

-No.

 

Volvi� a preguntar el se�or p�rez:

 

-�En qu� a�o estamos?

 

Replic� El Funcionario:

 

-No.

 

Entonces el se�or p�rez supo la verdad: El Funcionario estaba entrenado para decir siempre que no. Pregunt� el se�or p�rez:

 

-�Cu�l es su nombre?

 

Y respondi� El Funcionario:

 

-No.

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

 

Domingo 11 de marzo.

Cat�n

Penicilina

 

 

 

Babalucas, el tonto m�s grande del condado, le propuso matrimonio a una chica. Le contesta ella: "No puedo casarme contigo. Soy ninf�mana". "No importa, mi vida -responde el badulaque-. Roba todo lo que quieras, con tal de que me seas fiel"... Muy sonriente le dice Pirulina a su novio: "El 3 es nuestro n�mero de buena suerte, Inepcio. Mira: nos conocimos un d�a 3; empezamos a salir en marzo, que es el mes n�mero 3; te me declaraste un d�a 3; llevamos 3 a�os de novios, y el doctor me dice que tengo 3 semanas de embarazo"... Don Geroncio visitaba a la se�orita Himenia Camafr�a, c�libe madura. Empez� a hablar de s� mismo con tono de gran prosopopeya: "Amo todo lo bello, todo lo bueno...". Contesta ruborosa la se�orita Himenia: "Ay, don Geroncio; no s� qu� responderle. Me lo dice usted as�, tan de repente"... Los reci�n casados viajaban por ferrocarril. "�Qu� t�nel tan largo! -exclama el gal�n cuando el tren sale a la luz-. Tardamos tanto en pasarlo que bien pudimos haber hecho el amor". Pregunta la chica con alarma: "�Entonces no fuiste t�?"... El se�or llev� a su hijo adolescente con el m�dico de la familia. El galeno, despu�s de examinar al mozalbete, rinde su dictamen. "Trae una enfermedad ven�rea -dice-. Pero est�n tranquilos: no es nada que la penicilina no pueda quitar". El pap� del jovenzuelo llama al m�dico aparte y le informa muy preocupado: "Oye, doc: el muchacho pesc� eso porque estuvo con una vecina que tenemos". "Penicilina tambi�n para ella" -sugiere el m�dico. Sigue el se�or, apenado: "Y sucede que yo tambi�n visit� a la vecina". El doctor entiende. "Ni modo -le dice-. Penicilina para ti tambi�n". "No acaba ah� la cosa -contin�a el se�or-. Luego estuve con mi esposa". "Caramba -se preocupa el facultativo-. Entonces todos vamos a necesitar penicilina"... Dos astronautas fueron al espacio exterior. Uno de ellos sali� de la c�psula para hacer un breve paseo espacial. Cuando regres� dio unos golpes en la puerta de la nave. Desde adentro pregunta el otro astronauta: "�Qui�n?"... Don Poseid�n, labriego acomodado, no ten�a hijos a pesar de sus 10 a�os de casado. Alguien le pregunt� por qu�. "Unos d�as antes de casarme con Gorgolota -explica- le ped� que me diera aquellito que t� sabes. Le dije que al fin y al cabo nos �bamos a casar. Se enoj� tanto que desde entonces ya no me he atrevido a tratarle el punto"... Emp�docles Et�lez lleg� a su casa bien borracho. "�Sinverg�enza! -le grita su mujer hecha una furia-. �Son las 3 y media de la madrugada!". "Mujer -replica el temulento con mucha dignidad-. Cuando quiera saber la hora marcar� el cero tres"... Una muchacha fue llevada ante el juez por ejercer la prostituci�n en la v�a p�blica. "�Cu�l es su nombre?" -le pregunta el juzgador. Responde ella: "Josefa Ortiz de Dom�nguez". "Oiga -se escama el juez-. �se es un nombre muy conocido". "Claro -replica la muchacha-. Llevo tres a�os en la misma esquina"... Un ni�ito no pod�a pronunciar las eses. Le pregunta a su mam�: "�Por qu� no puedo pronuntiar lat etet?". Responde la mam�: "No s�". Le pregunta el peque�o a su pap�: "�Por qu� no puedo pronuntiar lat etet?". Le responde el pap�: "No s�". Le pregunta el chiquillo al vecino: "�Por qu� no puedo pronuntiar lat etet?". Responde el tipo: "No t�"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

HISTORIAS DE LA CREACI�N DEL MUNDO

 

�Qu� hermosos todos los animales! �Qu� perfectos!

 

 

El le�n.

 

La cebra.

 

El tigre.

 

La gacela.

 

El ciervo.

 

La ballena.

 

El oso.

 

La jirafa.

 

El leopardo.

 

�Qu� hermosos todos los animales! �Qu� perfectos!

 

 

Menos el ornitorrinco. �Qu� mescolanza! Cuerpo de perro, cabeza de liebre, pico de pato, patas de ganso, bolsa de canguro... Y adem�s pon�a huevos, como si fuera ave.

 

Explicaba el Creador algo apenado:

 

-Es que ese animalito se lo encargu� a una comisi�n.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Sabado 10 de marzo.

Cat�n

Calvicie

 

 

 

Ayer di una f�rmula segura para salvar a la Rep�blica. Hoy ofrecer� otra receta, �sta para evitar la ca�da del cabello. Lean primero mis cuatro lectores los siguientes cuentecillos... Dos peque�os insectos viv�an en un cl�set. El cl�set era oscuro, fr�o y sin ventilaci�n. Le dice tristemente uno de los insectitos al otro: "Y ni siquiera podemos salir de aqu�, porque no somos gays"... Babalucas y su amigo Bausanio, tan tonto como �l, eran reclutas paracaidistas. Iban a hacer su primer salto, y Bausanio advirti� con asombro que su amigo no tra�a puesto el paraca�das. Le pregunta asustado: "�Vas a saltar sin paraca�das?". Babalucas inquiere, preocupado: "�Qu�?, �es obligatorio?". Responde el otro: "No s� si sea obligatorio o no, pero est� lloviendo"... El controlador de vuelos vio espantado que un jet se acercaba a la pista para aterrizar. �Pero lo iba a hacer al rev�s, o sea con la cola por delante! Grita angustiado en el micr�fono: "�Piloto del Tango Bravo Fox 31! �Qu� est� haciendo? �Conteste!". Se oye una voz como de ebrio: "El pi-piloto es-est� bo-borracho!". Pide el controlador: "�Entonces p�ngame con el copiloto!". Dice la misma voz: "El-el -co-copiloto ta-tambi�n es-est� bo-borracho". "�Con qui�n estoy hablando" -pregunta el controlador al borde del colapso mientras la nave se acercaba velozmente a tierra. Y dice la voz de ebrio: "C-con e-el pi-piloto au-autom�tico"... Yo no soy calvo, pero si lo fuera no me sentir�a mal. Creo que la calvicie confiere al hombre maduro un elegante aspecto de patricio romano, digamos como Louis Calhern en "Julio C�sar" o Sir John Gielgud en "Cal�gula". Si el hombre calvo es joven cobra entonces un aire de virilidad semejante al que ten�an Telly Savalas o Yul Brynner, aire que a las mujeres alborota mucho. Y, sin embargo, he tenido amigos que lamentaban mucho su calvicie, pues algunos guasones se burlaban de su pelon�a. Yo les aconsejaba que a esos insolentes les dijeran: "Mira: Dios hizo muy pocas cabezas perfectas. Todas las dem�s las cubri� con pelo". Pero eso no aliviaba su aflicci�n. Pues bien: hoy voy a recomendar una manera para fortalecer el sistema capilar. Desde luego no aspiro a merecer el Premio Nobel de Medicina por tan sencilla f�rmula, pero s� garantizo su efectividad. Un cierto amigo m�o empez� a notar que su cabello enralec�a. Por singular y extra�a coincidencia su esposa empez� a incluir en la dieta diaria un sencillo alimento: gelatina. Se lo daba a mi amigo como postre. Al paso de las semanas �l not� que el pelo se le ca�a menos, y observ� tambi�n que sus u�as le crec�an m�s, y m�s fuertes. Empez� entonces a comer gelatina - "sugar free" para no subir de peso-, tres veces diarias; en el desayuno, la comida y la cena. Bien pronto not� los resultados: ahora el pelo ya no se le cae como antes, y le crece m�s pronto y con mayor firmeza. Desde luego en todos los casos hay que consultar al m�dico, al nutri�logo o a alg�n especialista en problemas capilares, pero mi amigo asegura que esta sencilla f�rmula lo ha ayudado a conservar el cabello. �C�mo me gustar�a encontrar una receta igualmente sencilla para evitar que este pa�s se siga debilitando por falta de medidas eficaces que lo saquen del atraso y lo pongan en el camino de la modernidad! Pero en fin, cosa m�s f�cil es conservar el pelo que salvar a la Rep�blica... Jesse James y sus feroces bandoleros asaltaron el tren y lo hicieron que se detuviera. Sube Jesse al vag�n de pasajeros y les apunta con sus dos pistolas. Luego ruge con voz amenazante: "�Vamos a robar a las mujeres y a violar a los hombres!". Uno de sus secuaces dice. "Jesse, creo que te equivocaste. Seguramente quisiste decir que vamos a robar a los hombres y a violar a las mujeres". "�Momento! -dice uno de los pasajeros, hombre adamado y de atiplada voz-. �Qui�n est� asaltando el tren? �El se�or James o usted?"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Jean Cusset, ateo siempre con excepci�n de la vez que vio una tela de ara�a cuajada de roc�o, dio un sorbo a su martini -con dos aceitunas como siempre- y comenz� a narrar:

 

-Aquel hombre quiso saber a d�nde llegaban las aguas de una corriente subterr�nea que hab�a descubierto, de modo que ech� en el agua unos polvos de fuerte tinte que llevaba, color bermell�n. Por ninguna parte salieron las aguas as� coloreadas, y por eso al cabo de alg�n tiempo el hombre se olvid� de la cuesti�n.

 

Dio un nuevo sorbo a su martini Jean Cusset y continu�:

 

-Cierto d�a el hombre parti� a un viaje muy largo. Fue a dar en sus andanzas al otro lado del mundo. Y una tarde, en un pa�s remoto, cuando el hombre estaba en un lejano bosque, sentado junto a un peque�o manantial, las aguas de esa fuente comenzaron a salir pintadas por el color que hac�a muchos a�os �l hab�a puesto en aquel r�o subterr�neo.

 

-Igual sucede con los actos nuestros -propuso Jean Cusset-. No sabemos c�mo ni cu�ndo habr�n de manifestarse y cu�les ser�n sus consecuencias.

 

Debemos cuidar por eso el color de nuestro r�o.

 

As� dijo Jean Cusset. Y dio el �ltimo sorbo a su martini. Con dos aceitunas como siempre.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Viernes 9 de marzo

Cat�n

Pol�ticos como empresarios

 

 

 

Hoy voy a dar una f�rmula segura para la salvaci�n de la Rep�blica, y ma�ana otra para evitar la ca�da del cabello. Antes contar� un par de chascarrillos... El m�dico veterinario lleg� a su casa despu�s de una dura jornada de trabajo. Ten�a ganas de pasar una rom�ntica velada con su esposa, y as� se lo hab�a manifestado por tel�fono antes de ir a casa. Ella, que compart�a aquel deseo, lo esper� vestida s�lo con transparente neglig�. Le prepar� un martini; juntos disfrutaron una agradable cena con m�sica suave y luz de velas, y luego se dirigieron abrazados hacia la alcoba conyugal. En el lecho empezaron las acciones amorosas. En el preciso instante en que �l se dispon�a a trasponer la puerta del �ntimo deliquio son� el tel�fono. Quien llamaba era una de sus clientes. "Doctor -dice la mujer-. Estoy tratando de dormir, y hay una pareja de gatos haciendo el amor en la azotea de mi casa. Sus maullidos, quejidos, resoplidos, gemidos, bufidos y ga�idos son tan fuertes que me es imposible conciliar el sue�o. �Qu� puedo hacer?". Contesta sin vacilar el veterinario: "D�gales a los gatos que alguien les llama por tel�fono". Pregunta la mujer, dudosa: "Y �usted cree que eso los detendr�?". Contesta rencoroso el m�dico: "A m� me detuvo"... Do�a Panoplia, dama de sociedad, narr� en el club algo que le hab�a sucedido cuando era a�n joven y soltera. "Fui a nadar en la playa de un hotel -cont�-. Apenas estaba amaneciendo; no hab�a nadie en la playa, y sent� deseos de nadar sin ropa. Pero dej� mi traje de ba�o demasiado cerca del mar, y cuando menos pens� las olas se lo hab�an llevado. Ah� estaba yo, desnuda, metida hasta el cuello en el agua, y la playa se hab�a llenado ya de gente". "�Qu� barbaridad! -exclama una amiga-. Y �qu� hiciste?". Responde do�a Panoplia: "Lo que cualquier muchacha decente habr�a hecho. Me cubr� la cara con las manos y me fui corriendo al hotel"... La Rep�blica se salvar�a de muchos de los males que la agobian si los pol�ticos actuaran como empresarios y los empresarios como pol�ticos. El empresario, en efecto, busca siempre que sus acciones sean eficaces, a fin de obtener un provecho que permita la subsistencia de su empresa, y su prosperidad. Aplica criterios econ�micos; evita los dispendios y todo lo encamina al bien de la obra de la cual es responsable. Contrariamente, el pol�tico en M�xico no cuida el inter�s de su empresa, que es la comunidad nacional, y busca su provecho personal antes que procurar el bien com�n. Ahora bien: al empresario le falta muchas veces un sentimiento de responsabilidad social; el concepto de la polis -la colectividad- le es casi siempre ajeno, y se concentra en la estricta dimensi�n, grande o peque�a, de su particular empresa. Si el pol�tico tuviera m�s sentido de eficiencia y el empresario mayor sentimiento de responsabilidad social ambos actuar�an mejor en beneficio del inter�s colectivo, y se establecer�a un �mbito solidario en el que todos trabajar�an por el bien com�n. Alguien dir� que esto es c�ndida utop�a, pero no: es impostergable exigencia de la realidad, que ahora nos muestra un deplorable panorama en el que todos trabajan por s� mismos y nadie piensa en los dem�s. Mejor voy a cambiar de tema, porque esas �ltimas palabras me causaron un hondo sentimiento de pesar... El Cielo es un lugar donde los organizadores de las fiestas son mexicanos; los cocineros son franceses; los mec�nicos son alemanes; los polic�as son ingleses y la administraci�n est� a cargo de suizos. El Infierno (tambi�n con may�scula, por aquello de la equidad) es un lugar donde los organizadores de las fiestas son suizos; los cocineros son ingleses; los mec�nicos son franceses; los polic�as son alemanes y la administraci�n est� a cargo de mexicanos... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Do�a Balbina es viuda y es anciana. Vive sola en el jacal m�s pobre que hay en el caser�o. Tiene unas cuantas gallinas y un solar peque�ito donde cultiva sus verduras.

 

Las vecinas, que la quieren bien, le llevan a veces "un taquito", o sea una porci�n peque�a de lo que han hecho para la comida. Ella les da las gracias: "Ustedes son mi divina providencia", dice.

 

Hace unos d�as lleg� al rancho una trabajadora social. Supo de do�a Balbina y fue a visitarla. Le ofreci�:

 

-Creo que puedo conseguirle una ayuda de 300 pesos al mes. �Le servir�a ese dinerito?

 

-Claro que s� -respondi� ella-, y por �l le doy las gracias. As� tendr�a yo algo para dar a los pobres.

 

Do�a Balbina es una pobre muy rica. Cu�ntos ricos hay que son muy pobres.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Jueves 8 de marzo

Cat�n

Miedo a la Polic�a

 

 

 

Ma�ana dar� a conocer una f�rmula para salvar a la Rep�blica, y pasado ma�ana otra para evitar la ca�da del pelo. Hoy me limitar� a narrar un cuentecillo insustancial seguido por una meditaci�n igualmente insustancial... La se�orita Sheila Kill, detective privada originaria de Poughkeepsie, Nueva York, fue invitada por el jefe de una corporaci�n policiaca de M�xico a visitar la capital para dar asesor�a t�cnica a los investigadores. La recibi� el subjefe. A poco de hablar con �l la visitante not� que le faltaba su lujosa cigarrera de oro. No dijo nada, pero cuando se vio en presencia del jefe le inform�: "Acabo de notar la p�rdida de mi lujosa cigarrera de oro. Estoy segura de que la ten�a conmigo cuando llegu� aqu�. Con nadie he estado m�s que con el subjefe de su corporaci�n. No quiero acusar a ese hombre de ladr�n o ratero: me limito a poner a usted en conocimiento de los hechos". Responde el jefe policiaco: "Espere aqu� un minuto". Sali�, y regres� poco despu�s con la perdida prenda. "Muchas gracias -le dice la se�orita Sheila Kill al recibirla-. Espero que esto no le haya causado alg�n problema con su colaborador". "Ninguno -contesta el jefe-. Ni siquiera not� cuando se la saqu�". Uno de los m�s graves problemas en el campo de la seguridad es el de la confusi�n entre polic�as y delincuentes. Hay polic�as honestos, desde luego, pero, seg�n el dictamen presentado por la se�orita Sheila Kill, una minor�a de polic�as malos -el 99 por ciento- arruina el prestigio de todos los dem�s. Es necesario entonces un sistema que permita detectar a los elementos inmorales, sacarlos de las corporaciones y boletinarlos a toda la Rep�blica (incluido en ella El Moquetito, Tamaulipas), pues suele suceder que un polic�a corrupto expulsado aqu� aparece de pronto como jefe policiaco all�, y viceversa. Fij�monos una meta inicial, propuso Sheila Kill: que el pueblo, en lo posible, llegue a sentir m�s temor de los delincuentes que de los polic�as. �se ser�a un importante primer paso en la lucha por la seguridad... Le pregunt� un visitante a Babalucas: "�Cu�l es la tasa de nacimientos en esta ciudad?" Contesta el tonto roque: "Uno por persona"... La abuelita ten�a una rara costumbre: siempre cantaba cuando estaba en el pipisrum. Sus nietos notaron aquello, y uno de ellos le pregunt�: "Abuela: �por qu� cantas cuando est�s en el ba�o?" Explica la ancianita: "Porque la desgraciada puerta no tiene picaporte"... Don Poseid�n fue a la ciudad y entr� en una tienda de departamentos. Le pregunta una vendedora linda y joven, de cuerpo lleno de atractivos promontorios: "�Hay algo que quiera ver, se�or?" Traga saliva el vejanc�n y pregunta a su vez: "�Me lo dice de veras?"... Harlota, mujer con m�s pasado que un texto de historia universal, sinti� de pronto una vehemente ansia de cambiar de vida. Decidi� ingresar en una Iglesia cuyos ministros bautizaban a los conversos sumergi�ndolos en las aguas de un r�o. Le coment� Harlota a una amiga: "Esas aguas lavar�n todos mis pecados". Inquiere la amiga: "�Y en qu� r�o te van a bautizar? �En el Amazonas?"... Una se�ora le pregunta a otra: "�Por qu� te casaste con ese hombre? �Son tan diferentes!" Responde ella: "T� sabes, la ley de los opuestos. Yo estaba embarazada y �l no"... Una joven casada iba a dar a luz su primer beb�. Le pregunta al ginec�logo: "Doctor: �en qu� posici�n voy a estar cuando venga el ni�o?" Responde con una sonrisa el facultativo: "M�s o menos en la misma posici�n en que estaba cuando lo concibi�". "�C�mo! -se asusta la muchacha-. �Con la cabeza abajo del volante?"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

El poeta le present� a Dios un poema.

 

 

El m�sico le entreg� una sinfon�a.

 

 

El orfebre le llev� una joya.

 

 

El sacerdote le consagr� una hostia.

 

 

El artista hizo para �l una obra de arte.

 

 

El te�logo le propuso una tesis teologal.

 

 

El panadero le ofreci� el fruto de su trabajo: un pan.

 

 

Y sucedi� que el Se�or le dio el premio al panadero.

 

 

Y es que el pan es un poema, una sinfon�a, una joya, una eucarist�a, una obra de arte y una teolog�a.

 

 

(Esto lo escrib� recordando a don Leoncio Saucedo, due�o de "La Antigua Muralla", entra�able panader�a de mi barrio, cuyo riqu�simo pan fue gula y gala de mi feliz infancia).

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Mi�rcoles 7 de marzo

Cat�n

Pensiones

 

 

 

Mis cuatro lectores pueden hacerle la siguiente pesada broma a alg�n amigo. D�ganle: "Le� un estudio seg�n el cual el 90 por ciento de los hombres incurre en placeres solitarios cuando est� bajo la regadera. El otro 10 por ciento, en cambio, acostumbra cantar una canci�n, siempre la misma. �Sabes cu�l es?" El amigo pondr� gesto interrogante. Entonces se le dice: "Ya sab�a yo que t� no eres de los que cantan la canci�n". As� diciendo el autor de la broma soltar� una sard�nica risada, mientras el otro queda moh�no, cabizbajo y pose�do por honda melancol�a existencial... Astatrasio Garrajarra, el borrach�n del pueblo, lleg� a una cantina. Le pide al tabernero: "Dame una cerveza, y me la anotas". El hombre, que no sol�a fiar, le responde con acrimonia: "Aqu� no anoto nada". "�Caramba! -exclama Garrajarra lleno de admiraci�n-. �Lo que es tener buena memoria!"... Aquella famosa actriz era clept�mana. Ten�a dinero de sobra, pero cuando entraba en una tienda no pod�a resistir la tentaci�n de hacer un hurto. A consecuencia de eso fue detenida por la polic�a. Un juez determin� que deb�a recibir tratamiento siqui�trico. Despu�s de un a�o de terapia, el siquiatra le dijo a la mujer: "Estoy seguro de que su cleptoman�a ha desaparecido por completo, miss Anoniw. As� lo comunicar� al juez, para que la declare libre". "�Gracias, doctor! -profiere con vehemencia la mujer-. �No s� c�mo agradecerle esto!". "Bueno -sugiere el analista-. Si tiene una reca�da, me est� haciendo falta un horno de microondas"... Dumdum Bonehead, vaquero del salvaje Oeste, cabalgaba con su fiel amigo Tonto cuando se vieron rodeados por apaches. Bonehead toma su catalejo y lo dirige a los cuatro rumbos cardinales. Luego le dice a Tonto: "Tenemos 400 apaches hacia el norte; 300 en el sur; 200 en el este y 700 al oeste. �Ahora sabemos exactamente d�nde est�n, amigo! �No se nos podr�n escapar!"... Se encontraron dos se�oras que se hab�an conocido cuando sus hijos eran a�n peque�os. Dice una: "Recuerdo mucho a tus ni�os: To�ito, Paco y Bujarrito. �Qu� ha sido de ellos?" "D�jame contarte -responde la otra con orgullo-. To�o es m�dico. Le va muy bien; tiene su consultorio en Polanco. Paco es abogado. Tambi�n le ha ido muy bien; tiene su despacho en Reforma". "�De veras? -se admira la amiga-. �Y Bujarrito?". "Bueno -baja la voz la otra se�ora-. �l es pederasta". "�Fant�stico! -se admira la amiga todav�a m�s-. Y �d�nde tiene su oficina?"... Hay sonoras palabras que poco se usan ya. "Soflamero" es una de ellas. Se aplica ese adjetivo a quien gusta de impresionar a los dem�s con palabras pomposas o aparatosos actos sin contenido alguno. Pues bien: son soflameros los legisladores perredistas que promueven la desaparici�n de las pensiones otorgadas a los ex Presidentes y a las viudas de aquellos que fallecieron ya. Bien saben esos se�ores del PRD que aun si logran la aprobaci�n de tal iniciativa los actos que de su aprobaci�n emanen podr�n ser recurridos f�cilmente por la v�a del Amparo. No buscan los promoventes otra cosa que lucimiento personal. Nada aportan al bien de la Rep�blica con esa inane acci�n de cuentachiles (he ah� otra sonora palabra que poco se usa ya). En cosas de mayor entidad deber�an ocuparse, y no en mezquindades como �sa... Lleg� un individuo a su casa y sorprendi� a su mujer en brazos de otro. Le dice el follador al coronado esposo: "Amo a tu mujer y quiero casarme con ella. Hagamos una cosa. S� que te gusta el p�quer. A m� tambi�n me gusta. Juguemos una partida. Si ganas t� me comprometo a no volverla a ver. Si gano yo le dar�s el divorcio para as� poder casarnos". "Est� bien -acepta el marido-. Pero �qu� te parece si apostamos tambi�n un poco de dinero para darle algo de inter�s a la partida?"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Yo aprend� las primeras letras en un colegio lasallista: el invicto y triunfante "Zaragoza" de mi ciudad natal.

 

Muy pocas letras he aprendido despu�s de aquellas iniciales, pero qued� por siempre en m� el sello de La Salle. Mis hijos tambi�n lo recibieron, y ahora mis peque�os nietos asisten al mismo colegio al que fui yo.

 

Hace 100 a�os los lasallistas llegaron a Saltillo, y desde entonces han cumplido una noble labor educativa. Han ense�ado la fe sin fanatismos; han puesto en sus estudiantes los valores del bien y la verdad. La formaci�n que el lasallismo da es formaci�n para la vida.

 

Vuelvo hoy a ser el ni�o que le�a silabeando su "Poco a poco" y su "Adelante", los libros entra�ables de la infancia. Ese ni�o recuerda las lecciones de la se�orita Petrita, maestra dulc�sima llena de ternuras, y con la letra redondita y bien cuidada que de sus manos aprendi� escribe esta palabra en la pizarra de su colegio lasallista: "Gracias".

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Martes 6 de marzo

Cat�n

Fresas con crema

 

Don Languidio hab�a perdido ya los rijos de la juventud. Por la noche lo �nico a que aspiraba era a ver la tele un ratito antes de entregarse al sue�o. Su mujer, sin embargo, de menos a�os que �l y a�n con amatorios �mpetus, esperaba algo m�s que el noticiero y los ronquidos. Hicieron un convenio: la se�ora pedir�a acci�n �nicamente dos d�as de la semana, aquellos cuyos nombres empiezan con la letra eme: martes y mi�rcoles. Los otros dejar�a tranquilo a su marido, que de ese modo reparar�a las fuerzas para poder cumplir el conyugal deber en las dos fechas se�aladas por el concordato. Este domingo, sin embargo, la se�ora sinti� una s�bita r�faga de cachondez, y se acerc� en el lecho a su marido con movimientos sinuosos de felina en celo. Don Languidio, sobresaltado, le advirti�: "Hoy descanso, mujer. El nombre de este d�a no empieza con eme". Responde ella con mimoso acento repeg�ndosele m�s: "�Qu� no es momingo?"... Babalucas y dos amigos suyos estaban conversando. Los tres se quejaban de sus respectivas esposas: eran manirrotas, despilfarradoras, pr�digas; el dinero se les escurr�a como agua entre los dedos. Dice uno de los amigos: "Mi mujer es muy gastadora. El otro d�a compr� un maniqu� para poner pelucas, dizque porque estaba muy barato, y ni siquiera tiene pelucas". Comenta el segundo: "Mi mujer es m�s gastadora a�n. El otro d�a compr� una sombrerera, porque estaba en oferta, y ni siquiera tiene sombreros". "Pues la m�a las supera a las dos -remacha Babalucas-. El otro d�a le hall� unos condones en su bolsa, y ni siquiera tiene pizarr�n"... Sigue ahora un cuento con implicaciones de pol�tica internacional. Tras el relato vendr� una reflexi�n que si bien no alterar� la faz del mundo -reconozco sin ambages que la influencia de esta columna no llega a tanto- s� har� que los dirigentes de las naciones mediten acerca de su responsabilidad... En los d�as en que Castro preparaba su movimiento revolucionario le dijo a un campesino: "Y cuando triunfe la revoluci�n podr�s comer todo lo que quieras. Por ejemplo, fresas con crema". Responde el guajiro: "No me gustan las fresas con crema". Castro se molesta. "Cuando triunfe la revoluci�n -le dice con enojo- las fresas con crema te gustar�n a fuerza". Mala revoluci�n aquella que sirve �nicamente para cambiar una dictadura por otra. Tal es el caso de Cuba, pueblo tan querido por los mexicanos. Sufre una tiran�a que al parecer no acabar� cuando acabe la vida del tirano, pues Castro ve a la Isla como una propiedad particular que puede heredar por testamento, y su hermano se apresta ya a ser el nuevo dictador. Y sin embargo s�lo el pueblo cubano debe decidir su destino nacional, aunque esa decisi�n tarde en madurar. Cuando se pretende imponer a un pa�s la democracia por la fuerza, los efectos de tal imposici�n son graves. V�ase si no el caso de Iraq. Por eso desaconsejo cualquier intervenci�n armada en Cuba. Si alg�n pa�s la hace no cuente con mi apoyo moral. Y econ�mico menos; ya quisiera yo completar para mis gastos. As� como la libertad debe ser libre, tambi�n la democracia debe ser democr�tica. �O�ste, Bush?... La parejita termin� de hacer el amor en el motel de pago por evento. Pregunta ella: "Dime, Pitorro: �haremos el amor con la misma pasi�n despu�s que nos casemos?". "Supongo que s� -responde el tal Pitorro-. Depende de con qui�n nos casemos"... El ciempi�s macho le pidi� con urente ansiedad a la ciempi�s hembra: "Abre las patitas, mi vida. Pero todas al mismo tiempo, por favor. Cuando te das a desear y las abres lentamente, una por una, al terminar de abrirlas a m� ya se me pasaron las ganas"... Aquellos esposos divorciados se encontraron por casualidad. Propone �l: "Hagamos el amor, para recordar c�mo era". Replica ella con enojo: "�Sobre mi cad�ver!". Y dice �l: "Ya record� c�mo era"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

San Pedro le dijo con tristeza a Dios:

 

-Se�or: cada d�a menos gente cree en ti.

 

-Es cierto -reconoci� �l-. Y es que algunos que deber�an proclamar mi palabra proclaman m�s bien la suya. Otros hacen en mi nombre cosas innombrables. Aquellos que deber�an acercar los hombres a m�, muchas veces los alejan de m�.

 

-Tienes raz�n, Se�or -admiti� Pedro-. Pero pienso que podr�amos hacer algo para que la gente crea en ti.

 

-�Qu� sugieres? -le pregunt� Dios.

 

Aconsej� el ap�stol:

 

-�Por qu� no sales en la televisi�n?

 

 

 

 

Lunes 5 de marzo.

Cat�n

�Nuevo PRI?

 

 

 

�Vaya manera de empezar la semana laboral! El cuento que hoy levanta el tel�n de esta columnejilla no deber�a mirar la luz de la ma�ana. Cuando me lo contaron me qued� en Babia, hecho un chiquilicuatro, sin entender por qu� quienes conmigo lo escucharon prorrumpieron en una jocunda risotada. Pongo aqu� ese relato en la esperanza de que alguno de mis cuatro lectores lo lea y me lo explane luego... Timoranta, muchacha de pocos entenderes en ciencias del mundo y de la vida, fue a hacer confesi�n de sus pecados ante el padre Arsilio. Le dijo que hab�a incurrido en falta contra el sexto mandamiento. El sacerdote le pidi� que fuera m�s expl�cita, pues -le dijo- el tal precepto, relativo a la lujuria, admite numeros�simas variantes, desde el �ntimo pensamiento voluptuoso hasta la org�a multitudinaria. Ella le cont� que un hombre la hab�a hecho objeto de su lascivia intemperante. "Pero, hija -la amonesta el padre Arsilio-, �no le dijiste a ese libertino que tu cuerpo es el templo del esp�ritu?" "S� se lo dije, padre -gime Timoranta-. Pero �l entr� por la sacrist�a"... (No le entend�)... Es una pena que los priistas de viejo cu�o -�acaso hay de otros?- no hayan admitido la moci�n de Beatriz Paredes en el sentido de hacer del PRI un partido de izquierda democr�tica. Ese nicho pol�tico se encuentra hoy por hoy desocupado, pues ciertamente el PRD no representa a una izquierda moderna, liberal, incluyente y participativa; antes bien es reducto de un izquierdismo anacr�nico, cerril, de confrontaci�n, cuyas tribus, violentas casi todas, tienen en la anarqu�a y el desorden sus principales instrumentos de participaci�n pol�tica. Los perredistas con buen sentido de lo que la pol�tica ha de ser, como Amalia Garc�a en Zacatecas o L�zaro C�rdenas Batel en Michoac�n, son vistos con ojos de sospecha por esos radicales extremistas que se quedaron anclados para siempre en los sesenta, y que por no viajar ni leer nunca no se han percatado todav�a del cambio de las izquierdas en el mundo. Desde la posici�n sugerida por la se�ora Paredes el PRI puede recoger las aspiraciones de un gran n�mero de mexicanos que temen que con la permanencia del PAN en el poder puedan cobrar auge las tendencias extremistas de la derecha, dentro de la cual hay grupos tan fan�ticos e intemperantes como los que la vieja izquierda tiene. Si el PRI mantiene su etiqueta -obsoleta igualmente- de "el partido de la Revoluci�n Mexicana"; si persiste en el gastado nacionalismo que preconizan sus santones, perder� la gran oportunidad que tiene de modernizarse. Por el contrario, si consigue abanderar las demandas de una izquierda actual se alejar� lo mismo de los fundamentalismos de la derecha tradicional que de las est�riles violencias del izquierdismo trasnochado, y podr� quiz� en el 2012 atraer la voluntad de muchos electores. Perm�tanme ahora un momentito para anotar esa �ltima frase: "las est�riles violencias del izquierdismo trasnochado", a fin de usarla en posteriores art�culos. Gracias... Cinicio le daba consejos a su hijo: "Jam�s te acerques con intenci�n malsana a la novia o la esposa de un amigo. La amistad es cosa muy sagrada, y bastantes mujeres tiene el mundo como para poner el ojo en las de tus amigos. A menos, claro, que est�n muy buenotas"... Don Cornulio ten�a antojo de que su esposa lo mimara. "Viejita -le dice vacilante-, quiero pedirte algo; pero no me atrevo, pues pensar�s que mi deseo es infantil". Pregunta la se�ora: "�Qu� quieres?" Responde el mansueto con timidez: "Que me hagas piojito". (Hacer piojito, ya se sabe, es rascarle suavemente y con ternura la cabeza a alguien). "�Ay, Cornulio! -replica con ligereza la mujer-. �Te hago g�ey, que no te vaya a hacer piojito!"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Este se�or fue con el m�dico, y el m�dico le dijo:

 

-La vida que ha llevado usted lo tiene al borde de la tumba. Si sigue como va, dentro de poco tiempo lo vamos a enterrar. Ya no trabaje. Coma s�lo lo necesario para la subsistencia. No beba vino, licores o cerveza, ni siquiera con moderaci�n. No se desvele en reuniones con su familia o sus amigos. No tenga ninguna emoci�n fuerte. No viaje. Salga lo menos posible de su casa. Con eso le garantizo otros 10 a�os m�s de vida.

 

 

-Ya veo, doctor -replica el hombre-. Usted quiere que me muera hoy y que me entierren dentro de 10 a�os.

 

 

Ten�a raz�n ese se�or. Todo abuso es malo, pero quiz� el abuso peor es el abuso de lo bueno. En ciertas condiciones, como dec�a mi se�or abuelo, m�s vale un a�o de chiles rellenos que dos de atole blanco.

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Domingo 4 de marzo.

Cat�n

Buena onda

 

 

 

"-Papi -pregunta la muchachita adolescente a su pap�-, �qu� es el amor?". "�C�mo diablos quieres que me acuerde! -se enoja el se�or-. �Tengo 15 a�os de casado!"... "-Se�or juez -dice el se�or al encargado del tribunal de lo familiar-, vengo a que me divorcie usted de mi se�ora". "-�Cu�l es el fundamento de su solicitud? -inquiere el juez-. �Qu� causa alega usted para demandar ese divorcio?". "-Es que mi mujer canta en la ducha" -dice el tipo-. "-Oiga -se molesta el juez-. �se no es motivo de divorcio. Muchas se�oras cantan en la ducha". "-S� -responde el tipo-. Pero la m�a se acompa�a con un tr�o"... El tipo aqu�l fue de vacaciones a Acapulco. En la playa conoci� a una muchacha con la que hizo muy r�pida amistad. La invit� a cenar esa noche. "-�Claro que s�! -acepta ella-. �Vamos!". El invitante le agradeci� la aceptaci�n. "-No tienes nada qu� agradecer -contesta la muchacha-. Todos mis amigos me dicen que soy buena onda". Al t�rmino de la cena, la invita a ir a bailar. "-Desde luego que s� -responde la chica-. Ya te lo dije, soy buena onda". Por �ltimo, despu�s de la sesi�n de baile, la invita a ir a alg�n lugar un poco m�s privado. Ella se resist�a. "-Anda, vamos -insiste el tipo-. �No dices que eres buena onda?". Ante ese argumento la muchacha accedi�, y el gal�n se pas� con ella un rato m�s que agradable, que se repiti� en los siguientes d�as. Terminadas sus vacaciones regres� el tipo a su ciudad y a su trabajo. En la oficina estaba cierta ma�ana cuando suena el tel�fono. "-Soy yo -le dice una voz femenina-. Aquella muchacha de Acapulco. La buena onda, �recuerdas?". Dice �l que s�, y la chica le pide una entrevista, pues ten�a algo muy importante qu� comunicarle. Y lo que ten�a que comunicarle era que a resultas de aquel encuentro en Acapulco estaba, digamos, en situaci�n pr�ximamente obst�trica. "-No s� qu� decirte -tartamudea el tipo lleno de susto y sobresalto-. T� fuiste muy buena onda, pero, la verdad, para m� aquello fue solamente una aventura. Adem�s tengo mi novia, y ya voy a casarme con ella". "-Entonces -dice sombr�amente la muchacha-, lo �nico que me queda es suicidarme". "-�Caramba! -exclama el tipo con sincera admiraci�n-. �De veras que eres buena onda!"... El se�or y la se�ora ve�an la tele en la cama, antes de dormir. Estaban viendo la pel�cula "10, la Mujer Perfecta", con Bo Derek. Al terminar el filme se vuelve el marido hacia su esposa, y mir�ndola desde�osamente le dice: "-Quihubo, tres"... La chica, due�a de un busto de tama�o heroico, se queja muy molesta con el mesero de la pizzer�a. "-Camarero -le dice-, hace m�s de media hora ped� una pizza de salami tama�o familiar y no me la han tra�do". "-Hace 25 minutos se la traje yo mismo, se�orita" -le responde el mesero-. "-No la veo" -dice aun m�s molesta la muchacha-. "-Yo tampoco -confirma el camarero-. Pero si se recarga en la silla la veremos los dos"... El reci�n casado lleva a su flamante mujercita al aposento en el que pasar�an su noche de bodas. Al entrar en la habitaci�n, la chica se vuelve hacia su ansioso marido y le dice muy seria: "-Ahora que estamos casados, Borsalino, quiero decirte una cosa. Jam�s esperes milagros de m�". "-Naturalmente que no, Rosibel -responde el novio-. �Por qu� me dices eso?". Responde muy seria la muchacha: "-Porque milagros nada m�s las v�rgenes los hacen"... FIN.

 

 

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

HISTORIAS DE LA CREACI�N DEL MUNDO

 

El Se�or hizo al Hombre.

 

A su imagen y semejanza hizo el Se�or al Hombre. Lo hizo capaz de toda la sabidur�a, y lo hizo capaz tambi�n de toda la bondad, que es la forma m�s alta de la sabidur�a.

 

Pero el Hombre, soberbio, se apart� del camino que le traz� el Creador, y fue por las oscuras sendas del mal.

 

Se entreg� al odio; abri� su coraz�n al ego�smo; en �l brotaron las malas hierbas del rencor. Hizo la guerra, oprimi� a sus semejantes, fue injusto, se aplic� a buscar la riqueza. Y as� en la Tierra hubo maldades y violencias, y hubo hambre y opresi�n.

 

Y contempl� el Se�or al Hombre, y vio sus obras. Y muy compungido, como un ni�o que se arrepiente, dijo luego:

 

-�Ya no lo vuelvo a hacer!

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

S�bado 3 de marzo

Cat�n

Revoluci�n sobre ruedas

 

 

 

Do�a Frigidia, ya se sabe, es la mujer m�s fr�a del planeta. Tan g�lida es, que un d�a fue al cine a ver el film "Infierno en la torre", y por extra�o fen�meno que el c�caro -encargado de hacer la proyecci�n- no ha podido explicar, el aparato proyect� en la pantalla la pel�cula "El d�a despu�s de ma�ana", en que una masa de hielo �rtico hace que se congele la ciudad de Nueva York. Pues bien: la semana pasada don Frustracio, el lacerado esposo de do�a Frigidia, le pidi� la celebraci�n del rito coitivo, solicitud que molest� mucho a la se�ora. "�Nunca te cansa el sexo?" -le pregunt� a su esposo con tono acre. "Pero, mujer -trat� de alegar �l-. La �ltima vez que lo hicimos fue cuando lo de las Torres Gemelas". Exclama con esc�ndalo la do�a: "�Y ni siquiera ese tr�gico acontecimiento apart� de tu mente los pensamientos er�ticos? �Eres un mani�tico sexual!". Suplic�, sin embargo, don Frustracio, y finalmente su consorte accedi� a realizar el acto a condici�n de que al mismo tiempo pudiera ella limarse las u�as, pues las tra�a -dijo- bastante descuidadas. Terminada la ocasi�n don Frustracio quiso conversar con su se�ora, pero ella, que hab�a completado ya su manicure, sigui� ah� mismo con el pedicure, lo cual anul� la posibilidad del di�logo: do�a Frigidia se concentraba siempre en lo que hac�a. Bueno, en casi todo. Entonces don Frustracio se fue a la cantina del barrio a desahogar su pesadumbre. Ah� pidi� una copa, la apur� de golpe y luego pronunci� la frase que m�s se escucha en las tabernas: "Mi esposa no me comprende". Como el cantinero no respondi� nada pregunt� don Frustracio: "�Y a ti?". "A m� tampoco -dijo el hombre-. Tendremos que hablar los dos con ella"... Es cierto: la Revoluci�n se hizo sobre las ruedas del ferrocarril. Y �sa fue la gran desgracia del ferrocarril. Al terminar aquella larga serie de violencias, con su secuela de asonadas de "qu�tate t� para ponerme yo", los revolucionarios se quedaron con los ferrocarriles como cosa y posesi�n suya, y un vicioso sindicalismo dio al traste con el sistema ferroviario mexicano. Efecto de eso fue que las carreteras se atestaron de veh�culos pesados, necesarios para transportar la carga que la insuficiencia del ferrocarril no puede transportar. En particular la v�a terrestre que une a Saltillo con Monterrey -o viceversa, dijo Perogrullo, seg�n la direcci�n en que se vaya- lleg� a convertirse casi en una calle c�ntrica de ciudad grande, as� es de intenso el tr�nsito que se registra ah�. Buena noticia es, por lo tanto, la de la iniciaci�n de trabajos tendientes a la construcci�n de una carretera de peaje. En este caso el capital privado, extranjero, har� lo que el Estado mexicano parece estar en imposibilidad de hacer: proveer de caminos a su poblaci�n. Pero, como dice el sapiente proverbio popular: h�gase el milagro y h�galo el diablo. Sigamos pagando el costo de la Revoluci�n, todo con tal de preservar la vida, tan en riesgo cuando se viaja por las colmadas carreteras que se llaman "libres", y que en verdad no lo son tanto, pues las pagamos con nuestros impuestos, aunque no hagamos uso de ellas por instinto de conservaci�n... Un tipo se confesaba con el padre Arsilio: "Soy casado -le dijo-, y anoche estuve con otra mujer. La abrac�, la bes�, le quit� la ropa, y cuando me dispon�a a hacerle el amor record� que soy casado, y me detuve". "Le hubieras seguido -le dice el padre Arsilio-. A esas alturas la penitencia ya es la misma"... Juanilito le chismea a Pepito: "Mi mam� dice que tu mam� se viste muy mal". "Pues es una desagradecida -replica Pepito-, porque mi pap� dice que tu mam� se desviste muy bien"... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Esta gata es letal. Con ella va la muerte.

 

Sube por las ramas del �rbol hasta la azotea y ah� acecha a los p�jaros que llegan a buscar insectos entre las grietas de los adobes viejos. Salta de pronto la leonina gata: se escucha ruido de fren�tico aleteo, y luego se oye el silencio nada m�s.

 

Yo me entristezco por la muerte del ave, pero la naturaleza no. Para ella no hay muerte: la vida es como un c�rculo que en ninguna parte se abre y en ninguna se cierra.

 

Ahora la gata va al granero. Ah� la aguardan sus gatitos. Se tiende junto a ellos, y los mininos chupan vorazmente de sus henchidas ubres.

 

Esta gata es letal. Con ella va la muerte.

 

Esta gata es maternal. Con ella va la vida.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

 

Viernes 2 de marzo

Cat�n

Pol�tica narcisista

 

 

 

El rey Jackoff, joven monarca de Sidonia, se ve�a, p�lido, macilento, demacrado, laso, exang�e y enjutado. Los protom�dicos de la corte, inquietos por la flaca salud del soberano, acordaron observar discretamente los h�bitos del rey a fin de encontrar la causa de su debilidad. No tardaron en dar con ella: los esp�as de c�mara informaron al protomedicato que el inexperto mancebo sol�a entretenerse consigo mismo en solitarios goces, y lo hac�a en modo tan frecuente que sus fuerzas mermaban cada d�a, y su salud desmejoraba. Trajeron los doctores al obispo Gaffer, y �ste imparti� al muchacho las sabias admoniciones de la religi�n: si segu�a incurriendo en aquel pernicioso h�bito le saldr�an pelos en la mano culpable -o en las dos, si ambas participaban en la falta- y aindam�is se quedar�a ciego, o por lo menos bastante miope. Adem�s, remat�, el pueblo lo bautizar�a con alg�n mote despectivo, por ejemplo "Jackoff Pulseras", en vez de decirle "Jackoff el Grande", "Jackoff el Magn�fico", o cualquier otro de los ep�tetos que hab�an acompa�ado el nombre de sus predecesores de feliz memoria. El r�spice del dignatario no pareci� impresionar al desva�do monarca, que -seg�n informes de la polic�a secreta- no s�lo persisti� en su inveterata consuetudo (costumbre arraigada), sino arreci� en su pr�ctica. El Primer Ministro, entonces, propuso un remedio radical: en tanto que el joven rey contra�a matrimonio, lo cual poco a poco le har�a perder inter�s en la cuesti�n del sexo, hab�a que ponerle al lado una mujer diestra en las artes amatorias, a fin de que lo rescatara de aquella concentraci�n er�tica en s� mismo. Del reino vecino fue tra�da una notoria dama, lady Bumpfuzz, de quien se dec�a era capaz de poner en trance de tumefacci�n viril hasta al mism�simo David, la marm�rea estatua de Miguel �ngel. Condujeron a la sapiente cortesana a una c�mara cuyo mueble principal era un lecho en forma de coraz�n. Sobre �l hab�a espejos venecianos, y en su torno las paredes estaban decoradas con picantes dibujos sugeridos por las obras del Aretino. Se dispuso una mesa con viandas que el caballero Casanova y otros conspicuos ciprid�logos tuvieron como afrodis�acas: ostras; chocolate de las Indias; vino espa�ol amontillado; hueva de esturi�n aderezada con pimienta y clavo, etc�tera. Ya se sabe que, como dijo Terencio, Sine Cerere et Libero friget Venus, sin Ceres y Baco -o sea sin comida y bebida- se enfr�a Venus. Lleg� el joven rey, fue presentado a la experta mesalina y quedaron los dos en aquel discret�simo aposento. Afuera el primer ministro y el obispo aguardaban con ansiedad el curso de los hechos: seguramente la se�ora descubrir�a al rey otros placeres m�s godibles que aquellos de Narciso a que se dedicaba. Pas� una hora, y como no se oy� se�al de ruido el funcionario y Su Excelencia abrieron con cuidado la puerta de la habitaci�n y se asomaron. Lo que vieron los dej� estupefactos: la se�ora yac�a en el lecho, derrengada, y el soberano estaba haciendo lo mismo que consigo mismo hac�a siempre. Pregunt�, consternado, monse�or: "�Qu� sucedi�, sire?". Y respondi� el joven rey sin dejar su ocupaci�n: "A la se�ora se le cans� el brazo"... Este largo relato me sirve de palabra liminar para ilustrar una meditaci�n. El problema con nuestros pol�ticos es que se dedican exclusivamente a la pol�tica en un inacabable ejercicio narcisista de poder, sin procurar que su tarea se traduzca en acciones de bien para el Pa�s. Son "grillos" -seg�n el expresivo s�mil popular- cuya pedestre y mon�tona canci�n no trae consigo plausibles resultados. Los pol�ticos que buscan y ejercen el poder por el poder mismo deber�an pensar m�s en el bien com�n y menos en s� mismos y en su propio bien... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

John Dee recibi� un golpe mortal que casi acab� con sus tareas de fil�sofo: el rey lo design� su consejero.

 

Y es que la fama del pensador era muy grande. Erasmo de Rotterdam lo hab�a llamado "lucero del saber". Su c�tedra en la Universidad de Londres atra�a estudiantes de toda Europa, y su obra "Declamationes" fue comparada con lo mejor de S�neca.

 

El rey le ofreci� a Dee grabar algunos de sus aforismos en planchas de oro, para memoria de las generaciones venideras. Dee contest�:

 

-Si en verdad quiere Vuestra Majestad que mis frases duren, inscr�balas mejor en planchas de barro. Puestas en l�minas de oro desaparecer�n, pues alg�n d�a las placas ser�n robadas y fundidas. El barro, en cambio, tiene la eternidad humilde de la tierra.

 

El monarca ponder� las palabras de John Dee, y supo que hab�a acertado al nombrarlo su asesor.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

 

Jueves 1 de marzo.

Cat�n

Cachondeo

 

 

 

El cuento que hoy descorre el tel�n de esta columnejilla fue calificado por la Liga de la Decencia con cinco equis: XXXXX. S�, cont� bien: cinco equis. Tal clasificaci�n indica el grado extremo de la sicalipsis. La lectura de un cuento as� suele provocar los siguientes s�ntomas a las personas con melindres de moral: erisipela, is�pula, rubefacci�n, eritema, sarpullido y comez�n. No lo lean, entonces, las personas de conciencia remilgosa... Do�a Macalota lleg� sin aviso a visitar a su hija casada. La joven esposa le cedi� su habitaci�n para que pasara ah� la noche. Ese d�a el marido de la muchacha -que no estaba en buenos t�rminos con su mam� pol�tica- lleg� a la casa en horas de la madrugada. Iba azumbrado, quiero decir beodo. Se meti� en la cama sin m�s, y al sentir en ella a quien crey� su mujer procedi� a hacerle el amor cumplidamente. Al despuntar la ma�ana del siguiente d�a la esposa fue a su cuarto y se espant� al ver tendidos en el mismo lecho a su marido y su mam�. "�Horror!" -clam� con sonoroso grito. Despert� con el ululato el hombre, que dorm�a el sue�o de su borrachera, y cu�l no ser�a su sorpresa -hermosa frase- al mirar junto a s� a su odiada suegra. "�Santo cielo! -exclama a su vez el malsinado-. �Le hice el amor a esta mujer pensando por error que era la m�a!" "�C�mo es posible eso, madre? -profiere la esposa-. �Por qu� no hablaste para detenerlo?" "Hija m�a -responde con toda calma la se�ora-. T� sabes bien que desde hace dos a�os no le dirijo la palabra a este macaco, y no iba a empezar precisamente ahora"... Babalucas invit� a sus amigos a una fiesta en su casa. Corri� el alcohol, y de pronto el anfitri�n not� que su esposa hab�a desaparecido de la escena, lo mismo que su amigo Pitorro. Subi� a la rec�mara, abri� la puerta con cuidado y lo que vio lo dej� at�nito y absorto: en el mism�simo lecho conyugal su esposa y su amigo estaban entregados a er�ticos deliquios de pasi�n. Menea la cabeza Babalucas y dice con acento compasivo: "�Pobre Pitorro! �Anda tan borracho que cree que soy yo!"... Ahora voy a narrar un cuentecillo inane del cual me servir� para ilustrar una meditaci�n pol�tica.... Muri� un andaluz. Por la infinita misericordia del Se�or sus pecados le fueron perdonados, y el hombre se encontr� -no sin sorpresa- en la morada celestial. Sucedi�, sin embargo, que bien pronto el andaluz empez� a aburrirse soberanamente. Lo fastidiaba la paz eterna que en el Cielo hab�a; lo atediaba la mon�tona melopea que los �ngeles cantaban en alabanza del Creador; lo llenaban de hast�o las oraciones ininterrumpidas de las beatas y los bienaventurados. Todo eso no cuadraba con su car�cter festivo y sandunguero. El andaluz, pues, fue con San Pedro y le pidi� que lo mandara a otro lugar. "El �nico sitio al que te puedo enviar -le contest� irritado el portero celestial- es al infierno". "Pues al infierno voy -respondi� el de Andaluc�a-. Todo con tal de ya no estar aqu�, donde me aburro tanto". San Pedro entonces lo mand� al averno. Una semana despu�s el ap�stol de las llaves fue al erebo a ver c�mo le estaba yendo al andaluz. Lo encontr� metido hasta el pescuezo en un cazo lleno de plomo derretido. Un diablo lo punzaba con su tridente; otro lo hac�a beber aceite hirviendo, y un tercero le golpeaba la cabeza con un enorme mazo. Y aun as� el hombre re�a a carcajadas, contento y jubiloso. "�De qu� te r�es? -le pregunta San Pedro, estupefacto-. �Por qu� est�s tan feliz?" Responde el andaluz alegremente: "�Es que esto es precisamente lo que a m� me gusta! �El cachondeo!" Pues bien. Algunos comentadores pol�ticos reprobaron en su tiempo a Fox porque no dialogaba con la Oposici�n. Ahora le reprochan a Calder�n que entable di�logo con l�deres de sindicatos priistas. Tal parece que a esos observadores no les gusta el an�lisis cr�tico: m�s bien les gusta el cachondeo... FIN.

 

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

En el amanecer este jard�n parece una pintura de Hokusai. El duraznero y el chabacano han florecido al mismo tiempo. Las flores de aquel �rbol son de color de rosa; las de �ste son blancas como la luz del d�a.

 

 

Yo temo por la belleza del cuadro que ahora miro a trav�s de la ventana. Esta temprana primavera es ilusoria: a�n estamos en invierno, y el invierno suele guardar alevos�as. Si repentinamente cae la helada, si llegan los fr�os marce�os, implacables, estas flores que ahora son ya no ser�n.

 

 

Pero sucede que la ma�ana es demasiado hermosa para pensar en esas amenazas. Ahora brilla el sol y la belleza triunfa. �Qui�n se acuerda de las perfidias del invierno? Sobre el azul del cielo la flor color de rosa y la flor blanca dicen al mundo su canci�n.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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