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Mi�rcoles. 31 Habla el pasado
El padre Arsilio, sacerdote cat�lico, el reverendo Calvin, ministro protestante, y el rabino Cogan, de la comunidad jud�a, eran buenos amigos entre s�. Un d�a fueron de pesca. Cuando llegaron al r�o las aguas estaban tan invitadoras que decidieron darse un chapuz�n. Salieron despu�s de un rato de disfrutar el ba�o. Cuando iban por sus ropas apareci� de pronto un grupo de muchachas que paseaban por la ribera. Sin vacilar el pastor Calvin y el rabino Cogan se cubrieron con las manos sus partes de var�n. El padre Arsilio, en cambio, us� las manos para taparse el rostro. Pasado aquel premioso trance el reverendo y el rabino le preguntaron al sacerdote por qu� en vez de ocultar sus partes pudendas se hab�a tapado el rostro. Explic� el padre Arsilio: "No s� a ustedes, pero a m� mis feligresas me reconocen por la cara"... La escaramuza entre Hugo Ch�vez y Felipe Calder�n no es un enfrentamiento entre la izquierda y la derecha. Quien eso diga incurrir� en simplista simplificaci�n. El conflicto es m�s bien resultado de dos visiones distintas de la pol�tica, y aun de la realidad. De un lado el estatismo populista fincado en la figura de un caudillo y en su voluntad omn�moda. Del otro la aspiraci�n a una modernidad fincada en la libertad individual, la democracia y el respeto a la legalidad. Contrariamente a la idea com�n los reg�menes a la manera de Ch�vez o de Castro no son revolucionarios: son profundamente reaccionarios, pues van a contrapelo de la Historia y miran al pasado. Lejos de ser populares, esos modos de ejercicio del poder son de corte mon�rquico, aunque en el caso de Ch�vez el Gobierno personalista adopte apariencia democr�tica. Crear estados insulares, negar la globalizaci�n, pretender cerrar las puertas al libre mercado, fomentar el nacionalismo patriotero, todo eso equivale a cerrar los ojos al tiempo actual, y al mundo. Una y otra vez se ha ha visto c�mo los totalitarismos acaban por caer, y c�mo prevalece al fin la libertad, permanente vocaci�n del hombre. Cuando Ch�vez se dirige a Calder�n no es la izquierda la que habla: es el pasado... Despu�s de esa �ltima frase, lapidaria, debo atenuar la dureza del discurso con una historietilla fr�vola, a fin de no dejar a la Rep�blica en estado de tensi�n. Advierto, sin embargo, que la tal narraci�n es sical�ptica, motivo por el cual los lectores con pruritos de pudor deben suspender aqu� mismo la lectura... Las amigas de aquel tipo, cuando lo conoc�an de cerca, re�an divertidas al ver que en cierta parte de su anatom�a ten�a tatuado un simp�tico nombre: "La Mirru�a". Esa palabra es un mexicanismo que sirve para designar algo muy peque�o, la porci�n m�nima de alguna cosa. Me pregunto, entre par�ntesis, por qu� el diccionario de la Academia no recoge ese vocablo nuestro, mirru�a, y en cambio s� registra los equivalentes "mirringa", de uso en Cuba, y "mirrusca", empleado en Costa Rica. Tambi�n me pregunto cu�l es la capital de Dakota del Sur. Pero eso es arena de otro costal. El caso es que aquel hombre ten�a en la parte que dije -m�s bien en la parte que por escr�pulo moral no dije- un tatuaje que dec�a "La Mirru�a". A las chicas de confianza les divert�a mucho ver esa inscripci�n. Y m�s les divert�a ver que en determinadas condiciones el tatuaje se extend�a hasta decir as�: "'La Mirru�a'. Taquer�a. Especialidad en tacos de trompo y arrachera. Pruebe usted nuestros sabros�simos frijoles charros. Refrescos de todas las marcas, y exquisita cerveza de barril. Abrimos de martes a domingo de 7 de la ma�ana a 12 de la noche. Pedidos a domicilio en el tel�fono 7227-8901. Tambi�n contamos con servicio de eventos. Para ver men� completo espere un poco m�s"... FIN.
Mirador
Jean Cusset, ateo con excepci�n del d�a que su velero naufrag� lejos de la costa, dio un nuevo sorbo a su martini, con dos aceitunas, como siempre, y continu�:
-Siento afici�n por cosas que son grande locura: el ajedrez, locura de la mente; la �pera, locura del arte; las corridas de toros, locura de la vida y de la muerte... Toda humana locura, sin embargo, es a final de cuentas cosa de raz�n. En cada forma de locura se puede encontrar algo razonable. Pero la locura de Dios, o sea el fanatismo religioso, es locura absoluta, sin concesi�n alguna a la raz�n humana. Huyamos de esa forma de locura, pues lo excesivamente divino es antihumano. Pongamos en las cosas de Dios esa maravilla que Dios puso en nosotros: la raz�n.
As� dijo Jean Cusset. Y dio el �ltimo sorbo a su martini, con dos aceitunas, como siempre.
�Hasta ma�ana!...
Martes. 30 Marchas
El esposo de Uglicia, mujer m�s fea que un coche por abajo, le coment� a un amigo: "Sospecho que mi mujer me enga�a". Le aconseja el otro: "Si la encuentras con su abarraganado toma el bast�n y golpea al perro". Responde el corn�gero: "No uso bast�n, ni tengo perro". "Ya lo s� -dice el amigo. Pero seguramente el hombre que anda con tu se�ora es ciego"... Don Wormilio, esposo oprimido, consigui� por fin que su tremenda c�nyuge, do�a Gorgona, le diera permiso de ir a una despedida de soltero. A fin de poder lograr esa autorizaci�n hab�a dicho don Wormilio: "A la fiesta asistir�n solamente hombres". Cuando lleg� a la reuni�n, don Wormilio se dio cuenta de que en el festejo hab�a tambi�n muchachas. Y eran de las de profesi�n horizontal. Muy apurado llam� por tel�fono a su casa, temeroso de que su se�ora fuera a enterarse despu�s de que hab�a habido mujeres en la celebraci�n. "Perd�name, querida -le dijo con angustia-, pero lo que te dije no era cierto: en la fiesta hay mujeres. Y creo que no son muy decentes. Me atrevo a decir eso porque est�n bailando encueradas arriba de las mesas. �Qu� puedo hacer?". Responde con acritud la feroz do�a: "Si crees que puedes hacer algo ven inmediatamente a hacerlo aqu�"... Otra vez saldr�n a la calle los mismos de siempre que siempre hacen lo mismo. Dicen que salen en defensa de los pobres, pero la verdad es que salen porque no pudieron entrar. Ciertamente los marginados necesitan ayuda. Sin embargo los alborotos que hacen esos profesionales de la calle no sirven para otra cosa que para estorbar el tr�nsito y generar recordaciones maternales. Los pobres no desfilan en esas marchas: est�n muy ocupados buscando algo para llevarse a la boca ese d�a. Participan, s�, los que cobran por marchar; los que por fuerza han de marchar, y aquellos que para no marchar deben marchar. Ojal� Calder�n no se intimide con esas nuevas muestras de pol�tica cerril, elemental arma de presi�n que no pretende conseguir justicia sino mantener prebendas. (�B�fonos!)... El rabino Tsaddik recibi� una carta de Goniff Ganeff, miembro de su comunidad. Dec�a la misiva: "Rabino: comet� pecado de adulterio, y mi conciencia no me deja dormir. Para tranquilizarla he decidido aportar 100 d�lares a la construcci�n de la nueva sinagoga. Le estoy enviando 50. Si despu�s de esto a�n no puedo dormir le mandar� los otros 50"... En la oficina un empleado le dice a su compa�ero: "Babalucas estuvo usando mi computadora". Pregunta el otro: "�C�mo lo sabes?". Responde el primero: "En la pantalla hay huellas de borrador"... En otra ocasi�n Babalucas fue al teatro, y al entrar vio el cartel de la obra que esa noche se llevar�a a escena. Era una pieza de Garc�a Lorca: "Do�a Rosita la soltera o el lenguaje de las flores". El tonto roque se molesta. "Faltan 10 minutos para que empiece la funci�n -comenta con disgusto- y todav�a no saben cu�l de esas dos obras van a representar"... Una se�ora le reprocha a otra: "S� que al decir tu edad te quitas cuatro a�os". "Es cierto -reconoce la se�ora. Pero se los pongo a mi cu�ada, de modo que a fin de cuentas no se pierde nada"... Tres adultos mayores conversaban en el parque. Dice uno: "Estoy tan mal de la vista que casi no veo nada". Dice el segundo: "Yo estoy tan mal de mi artritis que s�lo puedo mover una mano, y con dificultad". Dice el tercero: "Yo estoy tan mal de la presi�n que a cada rato pierdo el conocimiento". Los tres suspiran. Y concluye el primero: "Con todos esos males debemos dar gracias a Dios de que todav�a podemos manejar"... El vil sujeto le hizo una llamada obscena a aquella chica. Le dijo con acezante voz: "Si adivinas lo que tengo en la mano ser� para ti". Replic� la muchacha antes de colgar: "Si te cabe en la mano no me interesa"... FIN.
Mirador
Ya nadie habla de las violetas, por eso yo hablo de ellas.
Las violetas son m�s peque�as a�n que la palabra "flor". Tan m�nimas son, tan escondidas viven, que se han convertido en s�mbolo de la humildad. Pero la suya es una humildad valiente: en el invierno, cuando todas las flores han desaparecido, ellas, ocultas entre el verde aterido de las hojas, pintan su diminuto azul.
Quisiera para m� la humildad de la violeta, y su valor para enfrentar la soledad y los fr�os del invierno. Seamos peque�os como las violetas. Como las violetas, seamos grandes.
�Hasta ma�ana!...
Lunes. 29 Cambio de actitud
Dos inquietudes, dos, me desvelaban. La primera: saber cu�l es la capital de Dakota del Sur. La segunda: averiguar la causa por la cual se hab�a ausentado de esta columneja uno de sus m�s expresivos personajes: Ianni Tzingas. Como mis cuatro lectores saben bien, este se�or gusta de enviar misivas reprensoras a aquellos a quienes juzga merecedores de reconvenci�n. No siempre anda acertado en sus admoniciones, y a veces los errores en que incurre son m�s grandes que los de aquellos a quienes lanza esos rega�amientos. Pero aun de sus yerros saca �l �tiles saberes. Como dec�an los latinos: Error herternus tibi sit doctor hodiernus. Que tu equivocaci�n de ayer te ayude a ser el sabio de hoy. Este d�a, por fin, hace acto de presencia Ianni Tzingas, y dirige un mensaje a cierto importante personaje de nuestra vida p�blica. Abajo viene el texto de esa carta. S�rvale de proleg�meno este inocuo chascarrillo... Don Cornulio lleg� a su casa al mediod�a y en la rec�mara hall� a su esposa completamente en peletier. "�Qu� haces desnuda a esta hora?" -le pregunt� amoscado. Replica ella: "Estoy dejando que mi cuerpo absorba los rayos gamma de la atm�sfera". "Est� bien -acepta don Cornulio. �Y toda esa ropa de hombre tirada al pie del lecho?". Contesta la se�ora: "Voy a comprar una franquicia de Harrods, famosa tienda londinense, y estaba revisando su muestrario de ropa para caballero". "Ya entiendo -admite don Cornulio. �Y ese cigarro que humea en el bur�? T� no fumas". Explica la mujer: "Lo encend� para que el humo impida que haya en la habitaci�n microorganismos aerobios de los que proliferan en un ambiente rico en ox�geno". "Ya veo" -concede don Cornulio. Enseguida va y abre el cl�set. Dentro estaba un individuo en ropas muy menores, pues nada m�s tra�a puestos los calcetines. (NOTA: Algunos hombres en trance de fornicio se dejan esa prenda cuando act�an en ambientes extra�os, a fin de no exponerse a contraer males diversos como dermatitis, eczema, psoriasis, pie de atleta, saba�ones, imp�tigo, eritema, sarpullido, urticaria, sarna, acariasis o erupci�n). Al ver al sujeto pregunta don Cornulio: "Y usted, se�or m�o, �qu� hace aqu�?". "Caballero -responde imperturbable el de los calcetines. Si le crey� a su mujer todo lo que le cont�, a m� tambi�n me creer� si le digo que �ste es el elevador de un club nudista, y que voy al gimnasio del segundo piso"... He aqu� la carta que anunci� al principio. Est� dirigida a Manuel Espino, dirigente nacional del PAN. Y dice as�: "Oye, Manuel: A las claras se ve que el Presidente no es santo de tu devoci�n, como el compostelano. Parece que te has propuesto complicarle a Felipe la existencia. No s� qu� oscura inquina te mueva a obrar as�, o qu� reconcomio o malquerencia abrigues. Lo que no me cabe en la cabeza -y eso que sus aposentos est�n casi vac�os- es que el jefe de un partido que gan� la Presidencia se dedique a poner trabas al Presidente salido de sus filas. Bien est� que Calder�n deba negociar con el PRI y el PRD, pero �tener que negociar tambi�n con el PAN, al que toda su vida ha dedicado? Eso est� mal, Espino. Reconsidera, pues, lo que haces. Y por tu bien, por el bien de tu partido y -sobre todo- por el bien de M�xico, ya cambia tu actitud. Ianni Tzingas"... La secretaria le anuncia a su jefe: "Don Alg�n: me caso el d�a 15 de este mes". "La felicito, se�orita Rosibel -dice el ejecutivo. A partir de esa fecha t�mese una semana de vacaciones". Suplica la muchacha: "�Puedo coger desde el d�a 10?". "Se�orita -responde don Alg�n-, eso ya es asunto entre usted y su futuro esposo"...FIN.
Mirador
El amor viv�a en aquella casa.
Llegaron a la casa los problemas, y el amor sigui� viviendo ah�.
Lleg� a la casa la adversidad, y el amor sigui� viviendo ah�.
Lleg� a la casa la pobreza, y el amor sigui� viviendo ah�.
Lleg� a la casa el dolor, y el amor sigui� viviendo ah�.
Lleg� a la casa la enfermedad, y el amor sigui� viviendo ah�.
Lleg� a la casa la muerte, y el amor sigui� viviendo ah�.
Pero un d�a lleg� a la casa el ego�smo.
Y entonces el amor no pudo ya vivir ah�.
Ahora vive ah� la soledad.
�Hasta ma�ana!...
Domingo. 28 Eso es vida
Lord Curfuffle evocaba en reuni�n de amigos sus a�os de juventud en Londres. "�Ah! -suspiraba lleno de nostalgia-. �Aquellas noches de sexo sobre el c�sped en Hyde Park, con la complicidad de la niebla londinense, que casi no dejaba ver nada y ocultaba de las miradas indiscretas aquellos s�bitos amores juveniles! �Cu�ntos recuerdos! �Margaret!.. �Helen!.. �Mary!.. �Robert!..". "�Robert? -enarca las cejas uno de los amigos de milord. "S� -confirma �l-. Aquella noche hab�a m�s niebla que de costumbre"... La secretaria del tribunal puso ante el reo un ejemplar de la Biblia y procedi� a tomarle la protesta de ley: "�Jura usted decir la verdad, toda la verdad, y nada m�s que la verdad?". "�Toda la verdad? -repite muy formal el acusado-. Est� bien, la dir�. Usted es muy fea; el juez tiene cara de indejo; me gustar�a follarme a la se�ora de vestido azul que est� en la segunda fila del jurado... �Sigo diciendo otras verdades, o me van a hacer preguntas?"... Do�a Macalota estaba agonizando en su cuarto de hospital. Con voz d�bil pidi� que le permitieran ver a su familiares, que aguardaban inquietos en el corredor. El m�dico le dijo: "Se�ora, est� usted tan grave que ya no tiene fuerzas para hablar. S�lo puedo permitir que entre un miembro de su familia. D�game a qui�n quiere ver". Ante el asombro del facultativo, respondi� do�a Macalota: "Que pase mi yerno". Sali� el m�dico y comunic� a la familia el deseo de la agonizante. Todos se quedaron estupefactos. El m�s sorprendido fue el yerno. �C�mo era posible que el escogido hubiese sido �l, que nunca hab�a estado en buenos t�rminos con su suegra? Entr�, pues, a la habitaci�n de la agonizante, y le pregunt� transido de emoci�n: "�Por qu�, se�ora, me escogi� a m� para despedirse, en vez de llamar a su esposo, a un hijo o una hija, a alguno de sus nietos?". Penosamente replic� do�a Macalota: "Con todos ellos me reunir� alg�n d�a en el Cielo, pero a ti es la �ltima vez que te voy a ver"... Solicia Sinpitier, madura se�orita soltera, deb�a responder frecuentemente la pregunta que los indiscretos hacen a las mujeres c�libes: por qu� no se casaba. Ella dec�a: "Miren ustedes: tengo un perro que gru�e, un boiler que humea mucho y no calienta nada, un perico que dice maldiciones y un gato que se sale todas las noches y regresa hasta en la madrugada. �Para qu� diablos necesito un marido?"... Un amigo de Babalucas le cont�: "Ayer fui al entierro de un hombre muy rico. Su ata�d era de caoba y cedro; ten�a forro de terciopelo y seda, un crucifijo de oro y asideros de plata. La carroza en que lo llevaron med�a m�s que una limusina. Atr�s iban 50 coches, todos negros y todos de marcas europeas: Alfa Romeo, Lamborghini, Bentley, Maseratti, Aston Martin, Delage, Matra. Lo pusieron en un mausoleo hecho de m�rmol y granito, con estatuas de bronce en figuras de �ngeles y santos. Las ofrendas florales fueron ramos de orqu�deas, y cant� un coro de 100 voces". "�Caramba! -exclama Babalucas con admiraci�n-. �Eso es vida!"... Tres amigos intercambiaban experiencias acerca de su vida conyugal. Se jacta el primero: "Anoche le hice dos veces el amor a mi mujer. Hoy en la ma�ana ella me dijo: '�Eres un tigre!'. Presume el segundo: "Pues yo anoche le hice el amor a mi mujer tres veces. Hoy en la ma�ana ella me dijo: '�Eres el mejor amante del mundo!'". El tercero no dec�a nada. Uno de ellos le pregunta: "Y t�, �cu�ntas veces le hiciste anoche el amor a tu mujer?". Contesta el interrogado: "Una vez". "�S�lo una vez? -se burlan los otros-. Y �qu� te dijo tu mujer hoy en la ma�ana?". Responde el tipo: "Me dijo: '�No te detengas, papacito! �S�guele!'". (NOTA: Quiz� los amigos eran repitientes, pero �ste era de larga duraci�n)...FIN.
Mirador
HISTORIAS DE LA CREACI�N DEL MUNDO
Dios, ya se sabe, es un misterio.
Lo que se sabe poco es que tambi�n le gustan mucho los misterios.
Por eso guard� durante muchos a�os el secreto de lo creado.
Sucedi�, sin embargo, que vino un hombre llamado Charles Darwin y postul� la teor�a de la evoluci�n.
Entonces, el Esp�ritu le dijo a Dios:
-Me temo que este hombre ya descifr� todo el misterio de la Creaci�n.
-Oh, no -respondi� el Se�or-. Solamente sac� una peque�a gota de mi mar.
�Hasta ma�ana!..
S�bado. 27 Populista de 50 pesos
�Son demasiado r�sticos los refranes charros que voy a poner m�s adelante? �Atentan contra el buen gusto urbano o pecan quiz� de impertinencia y zafiedad? Juzguen mis cuatro lectores por s� mismos. Yo digo que esos dichos son expresi�n de pueblo, y el pueblo pone siempre lo sustantivo del fondo sobre los adjetivos de la forma, y da m�s valimiento a la verdad que a las conveniencias y tiquismiquis citadinos. Adem�s uno de esos adagios ilustra con paladina claridad la reflexi�n que har� para orientar a la Rep�blica. Pero todo eso est� m�s adelante. Y aqu�, a manera de sainete, un cuentecillo inane... Astatrasio Garrajarra, el borrach�n del pueblo, iba haciendo eses por la calle. Y zetas, y haches, y emes, y todo el alfabeto en general. Eran las 4 de la madrugada. Un gendarme detuvo al temulento al verlo caminar as� y le pregunt�: "�A d�nde va usted?". Farfull� el beodo: "A o�r un serm�n". "�Un serm�n? -replic� el jen�zaro, amoscado-. �Qui�n da un serm�n a estas horas?". Contest� Garrajarra: "Mi mujer"... Los proverbios charros son sabrosos y llenos de verdad. Los dichos que se usan en la charrer�a tienen al mismo tiempo sapiencia y picor. Recordemos algunos: "Que Dios me libre de un rayo, de un burro en el mes de mayo y de un pen... a caballo"... "Mujer, caballo y guitarra, seg�n sea el que los agarra"... "No soy caballo de circo, que hasta la changa lo monta"... "Nom�s los tarugos compran potro en barriga de yegua"... "Gallo, caballo y mujer, por su raza has de escoger"... "Sale m�s cara una gorra que un sombrero galoneado"... "Caballo demasiado grande tira a penco, hombre demasiado bueno tira a pen..., y mujer demasiado coqueta tira a p..."... En fin, muchos tomos de tomo y lomo podr�an llenarse con los refranes de la charrer�a. Uno recuerdo yo que dice: "A las mujeres y a los charcos, por en medio". Eso quiere decir que en su trato con mujer el hombre debe ir a lo derecho, y dar a conocer sus intenciones sin dobleces ni rodeos, igual que el buen jinete no rodea un charco, sino lo cruza por en medio. Creo que la misma decisi�n ha de tener Felipe Calder�n en sus iniciativas para favorecer a los mexicanos pobres. Eso de darles 50 pesos es acci�n apocada y encogida que m�s va a prestarse a sornas que a servir de eficaz ayuda a los despose�dos. Si ha de caer en populismos act�e el Presidente como todo un populista, no como un populista de 50 pesos. "A las mujeres y a los charcos por en medio". Y al populismo tambi�n... Viene ahora un chascarrillo que no entend� cuando me lo contaron, pero que -seg�n afirma quien me lo cont�- es de color subido... Un se�or y su esposa eran due�os de un restor�n. En el men� cada platillo ten�a un n�mero, de modo que por �l pudiera pedirlo el cliente. Sucedi� que la pareja cumpli� 10 a�os de matrimonio. Esa noche el marido llev� a su mujer a cenar en restor�n de lujo y a bailar en el mejor centro nocturno que hab�a en la Ciudad. Despu�s, ya de regreso en casa, destap� una botella de champa�a para brindar por los a�os compartidos. En seguida los dos se fueron a la cama. Ella se puso ropa sugestiva y se perfum� con esencias incitantes. Luego dijo a su esposo muy al o�do: "Esta noche, mi amor, estoy dispuesta a complacerte en lo que sea. P�deme lo que quieras; incluso algo que nunca hayamos hecho". "Est� bien -respondi� �l-. En ese caso quiero un...". Y dijo cierto n�mero. Al escuchar aquello la se�ora se escandaliz�. "�Qu� te pasa! -respondi� con enojo y vehemencia-. �C�mo crees que voy a hacer eso? �Te has vuelto loco!". "Pero, mujer -se defiende �l-. T� me dijiste que te pidiera alg�n deseo, y eso fue lo que hice". "Es cierto -reconoce ella-. �Pero ni pienses que a estas horas voy a ir a la cocina a prepararte un filete con champi�ones!"... (No le entend�)... FIN.
Mirador
Sobre la ramaz�n del nogal grande los cuervos ponen su negror. En la ma�ana que no es casi ma�ana, entre la bruma, la visi�n de los oscuros p�jaros sobre la desnudez del �rbol es una trist�sima visi�n.
Yo no le temo a la tristeza. Es parte de la vida, como el gozo. Cuando me llega la recibo como a una visitante a la que veo poco, pero a la que debo hospedar temporalmente. No la extra�o cuando se va, lo reconozco, pero tampoco me inquieto cuando llega.
Ahora estoy triste. No s� si son los cuervos quienes han puesto en m� esta murria, o la neblina del d�a gris, sin sol. Pero se ir� la niebla, y otra vez la ma�ana ser� azul. Tambi�n se ir�n los cuervos. Ya sin ellos recordar� el nogal que es nogal, y nuevamente se llenar� de verde. Tambi�n yo me llenar� con el azul y el verde de la vida, y esperar� con igual �nimo a que lleguen esas dos visitantes pasajeras: la alegr�a y la tristeza.
�Hasta ma�ana!...
Viernes. 26 El para�so
Voy a contar ahora el mejor cuento feminista que he o�do. Helo aqu�... Seg�n antiguas cr�nicas -que por veraces son ahora llamadas "ap�crifas"- Eva se present� un d�a ante el Creador. Le dijo: "Se�or: has sido un Padre bueno y generoso. Hiciste para m� este hermos�simo ed�n, jard�n de todas las delicias en el que no falta nada y todo sobra, pues corren por �l r�os de leche y miel, y es abundante en frutos de la tierra. Tambi�n me diste la buena compa��a de todos estos maravillosos animales: aves que surcan el aire con su gr�cil vuelo; peces que nadan en la corriente de los r�os y en la callada inmensidad del mar; bestias de gran tama�o que caminan, majestuosas, y bestezuelas m�nimas que saltan graciosamente o se arrastran con mansa lentitud por la espaciosa vastedad del mundo. Mi coraz�n deber�a estar contento en este perfecto para�so. Y sin embargo, Se�or, tengo un deseo insatisfecho. Mal hago, bien lo s�, en turbar el sosiego de tu eternidad con esta nader�a. Pero, Padre: me hiciste ser mujer. Debes entonces tolerar de vez en cuando alg�n capricho m�o". "Vamos, vamos -respondi� el Augusto con tono paternal. Eres mi hija, y no hay padre que pueda resistirse a los deseos de una hija suya que le da su amor. Dime: �qu� es lo que quieres? �Cu�l es esa ansia insatisfecha?". "Se�or -contest� Eva. Todos los frutos hiciste para m�, menos uno: la manzana. Quiz� por eso tengo antojo de manzana". "Caramba, Eva -se rasc� la divina cabeza el Creador. �En qu� aprieto me pones! Claro que puedo hacer para ti un �rbol de manzanas. Pero, por razones que no puedo explicarte ahora, si comes de �l sobrevendr�n algunas consecuencias". "�Como cu�les?" -se inquiet� la mujer. "Bueno -respondi� el Padre-, por principio de cuentas tendr� que hacer al hombre". "�El hombre? -pregunt� Eva intrigada. �Qu� es el hombre?". Contest� el Se�or: "Es una criatura un poco rara. Ya lo conocer�s. Se cree el rey del mundo. Tiene tendencias agresivas, un ego monumental; es vanidoso y dado a disfrazar su debilidad con actitudes arrogantes. Adem�s tendr� una incapacidad natural para entenderte, y nunca sabr� apreciarte en lo que vales. Aunque lo atraigas y no pueda vivir sin tu presencia sentir� temor de ti, pues en el fondo conoce tu superioridad, y eso lo llevar� a cometer abusos e injusticias en su relaci�n contigo, que no siempre ser� sencilla y grata. Te har� pasar algunos malos ratos, y siempre tendr�s que estarlo guiando -sin que �l se d� cuenta- para que sus defectos no te causen da�o o lo hagan a tus hijos. En compensaci�n, el hombre ser� m�s grande y m�s fuerte que su compa�era; podr� hacer en la casa algunas tareas dif�ciles para la mujer, como levantar cajas pesadas o sacar un rat�n de la cocina. Ser� mejor que t� en cosas que no sirven para nada, por ejemplo darle patadas a una pelota o contar chistes. Y otra cosa: a veces te har� pasar algunos buenos ratos en la cama". "No suena mal -ponder� Eva. Est� bien, Se�or: si para cumplir mi antojo de comerme una manzana tengo que soportar al hombre toda la vida, venga el hombre". "Todav�a hay otra condici�n" -a�adi� el Padre. "�Cu�l es?" -pregunt� Eva. Y contest� el Se�or: "Como el hombre es tan vanidosillo tendr�s que dejar que crea que lo hice primero a �l"... Aqu� termina la historia, queridos cuatro lectores m�os. Aunque los ex�getas de los libros sagrados -todos hombres, por cierto- afirmen que el relato es ap�crifo, yo lo doy por verdadero en todas sus partes, y reconozco la validez de lo que se dice en �l. Por eso sostengo que ciertas feministas radicales incurren en error: las mujeres que quieren ser como los hombres no s�lo desconocen la superioridad de su sexo: tambi�n demuestran una total falta de ambici�n... FIN.
Mirador
HISTORIAS DEL SE�OR P�REZ Y DE SU TR�GICA LUCHA CONTRA LA BUROCRACIA.
El Funcionario del Estado le dijo al se�or p�rez:
-Pagar�s un Impuesto por comer.
-Ya lo pago -se atrevi� a replicar el se�or p�rez. Cada alimento que compro en el mercado lleva Impuesto.
-No hablo de ese Impuesto -condescendi� a explicar El Funcionario. Hablo del acto de comer. Por cada bocado pagar�s un Impuesto, y otro por masticarlo.
-�Pero, se�or! -clam� con desesperaci�n el se�or p�rez. �Con esos Impuestos quedar� arruinado!
-Puedes dejar de comer algunos d�as de la semana -aconsej� El Funcionario. Adem�s considera la benevolencia del Estado, que no te cobra ning�n Impuesto por descomer. Al menos todav�a.
El se�or p�rez se ech� a llorar. Mientras lloraba tem�a que tambi�n le cobraran un Impuesto por llorar.
�Hasta ma�ana!...
Jueves. 25 Justicia y pol�tica
Aviso a las personas de conciencia estricta: no lean el cuentecillo que hoy abre est� columna. Si en algo estiman su integridad moral om�tanlo y pasen al siguiente... Juanilito le dice a Pepito: "Mi pap� es m�s alto que el tuyo. Cuando alza la mano puede tocar las nubes". "No son las nubes lo que toca -le responde Pepito-. Son los �stos de mi pap�"... Jactancio, sujeto vanidoso y pagado de s� mismo, le dijo en el bar a una muchacha: "�Puedo sentarme a tu lado?". Contest� ella: "No". Le ofrece Jactancio: "�Me aceptas una copa?". Responde la chica: "No". Empieza a tocar la m�sica, y Jactancio invita a la muchacha: "�Bailamos?". Ella replica: "No". Propone Jactancio: "Vamos a mi departamento". Ella, con laconismo: "No". Insiste el narciso: "Entonces vamos al m�o". Y la muchacha, compendiosa: "No". "Est� bien -se rinde Jactancio-. De cualquier modo tu compa��a no me gusta nada. Hablas demasiado"... La joven se�ora era jefa de mercadotecnia en una f�brica de preservativos. Se anunci� una convenci�n internacional de fabricantes de condones, y ella llen� una maleta con varios cientos de ellos para repartirlos como muestra entre los asistentes. Lleg� al aeropuerto. Al pasar la revisi�n se le abri� la maleta y cay� al suelo una lluvia de condones. Ante la mirada curiosa de los pasajeros la se�ora se agach� a recogerlos. Llena de confusi�n explic� a los mirones: "Es que voy a una convenci�n, y los voy a necesitar"... Lo sucedido en relaci�n con el precio de la tortilla es un indicador de que Felipe Calder�n debe gobernar con los ojos y los o�dos -y sobre todo con el coraz�n- puestos en los pobres. Esto es un imperativo de justicia, pero es tambi�n un imperativo de pol�tica. De justicia, porque la poblaci�n pobre de M�xico ha de tener en el Presidente a un protector. De pol�tica, porque Calder�n no puede darse el lujo de poner m�s banderas en manos de sus enemigos. De muchos privilegios y ventajas han gozado los se�ores del dinero, y eso les ha permitido medrar en modo que en cualquier otro pa�s ser�a imposible. Esos provechos excesivos los han obtenido muchas veces a costa de quienes menos tienen, y que deben pagar precios excesivos por bienes y servicios que aun en las naciones m�s ricas cuestan menos. Esa viciosa situaci�n no puede continuar. Desde aqu� yo le digo: "�Detente, viciosa situaci�n! �No contin�es!". Quiz�s a m� no me haga caso. �Qui�n soy yo para andar deteniendo situaciones, por m�s viciosas que sean? Pero el Presidente de M�xico s� puede hacer, con atinadas iniciativas de ley y eficaces acciones de Gobierno, que los ricos ganen un poco menos para que los pobres puedan respirar un poco m�s... El golfista le explicaba el juego a un cierto amigo suyo que nada sab�a de golf. Le dice: "Y cuando est�s en el green...". El otro lo interrumpe: "�Qu� es el green?". "El green -responde el golfista- es el verde, donde est� el hoyo". Expresa con inquietud el ne�fito: "�El hoyo en el verde? �No ser�s ciego a los colores?"... Aquella se�ora era madre ya de 17 hijos. Su ginec�logo le anuncia: "De nuevo ha quedado usted embarazada. �Qu� su marido no toma precauciones?". "�l s� -responde la se�ora-, pero los dem�s no son tan precavidos"... El se�or le dice a su esposa: "Tengo unas ganas tremendas de hacer pip�". Ella, extra�ada, le pregunta: "�Y por qu� no vas?". Contesta �l: "Tengo miedo". "�Miedo? -se sorprende la se�ora-. �Por qu� tienes miedo de ir a hacer pip�?". "Te lo dir� -responde el tipo-. Esta ma�ana cog� la rasuradora y se me cay�. Cog� el peine y se me cay�. Cog� el cepillo de dientes y se me cay�. Cog� el portafolios y se me cay�. En la oficina cog� la pluma y se me cay�. Al regresar cog� la llave del coche, y luego la llave de la casa, y las dos se me cayeron. Todo lo que he cogido a lo largo del d�a se me ha ca�do. Ahora tengo miedo de ir a hacer pip�"...FIN.
Mirador
�Qu� feos han estado los d�as!
As� decimos, impacientes. Yo, sin �nimo de contradecir a nadie, afirmo que ning�n d�a es feo. �C�mo puede hacer Dios un d�a feo? Todos los d�as son hermosos por el solo hecho de ser d�as. As� caiga cellisca y soplen vientos g�lidos; as� se llenen los �mbitos de truenos y rel�mpagos; as� los rayos dibujen en el cielo su espectral fulgor, cada d�a es un don que se debe agradecer.
Pero sucede que somos eternos inconformes. En tiempo de calor extra�amos el fr�o, y cuando el fr�o cala nuestros huesos sentimos a�oranza del calor.
Hay un medio seguro para no sentir calor ni fr�o: es estar muerto. Pero he aqu� que, gracias a Dios, estamos vivos. Demos pues gracias a Dios por los d�as. Por todos los d�as.
�Hasta ma�ana!...
Mi�rcoles. 24 Amenaza
Presento a mis cuatro lectores un nuevo personaje de esta columna. Se trata de la se�orita Sheila Kill, maestra de educaci�n elemental en Poughkeepsie, Estado de Nueva York, directora del coro en la Iglesia de la Inmerecida Salvaci�n y detective de fin de semana, como miss Marple. Entr� un ladr�n en el peque�o cuarto donde el pastor guardaba los diezmos y limosnas de los fieles, y se llev� lo recaudado en todo el mes. El reverendo llam� a la se�orita Sheila Kill y le pidi� que investigara el caso. En menos tiempo que Columbo tarda en fumar su puro y Kojak en chupar su paletita ella dio con el autor del robo. Para hacerlo le bast� echar un vistazo a la escena del crimen. Dictamin� sin vacilar: "El ladr�n es Babalucas". Se asombr� mucho el pastor. Dijo: "�C�mo puede usted asegurar tal cosa as� tan de repente, se�orita Sheila Kill? Cuidado con levantar un falso testimonio". Contest� ella: "Reverendo: los falsos testimonios que levanto resultan siempre ciertos. Reitero lo antes dicho: el ladr�n es Babalucas". "�C�mo sabe que es �l?" -pregunta el pastor. Contesta la se�orita Sheila Kill: "Porque hizo un agujero en la pared para entrar al cuarto, y otro para salir"... No s� si sea pol�ticamente correcto citar a Rub�n Dar�o. Entre la intelectualidad es aceptable citar a alguno de los grandes poetas contempor�neos, digamos Laszlo Tichy, Es'kia Ntele, Pietro Leguini o Dunnigan Limbeck. (Todos esos nombres los acabo de inventar: en los medios culturales el name dropping hace lucir mucho). Pero sucede que Dar�o es el mayor poeta americano, y lo que dir� en seguida concierne a todas las �nclitas razas ub�rrimas. Un fantasma se cierne sobre los pueblos de Am�rica Latina: el fantasma de la dictadura. El venezolano Ch�vez, desde luego, es el ejemplo mayor de esa amenaza, pero Morales y Ortega no est�n muy lejos de la tentaci�n autoritaria. En mi opini�n Ch�vez representa una peligro mayor para la democracia que el mismo Fidel Castro. El d�spota de Cuba no tuvo que disfrazar su tiran�a; Ch�vez, en cambio, la disimula con apariencias democr�ticas. Usando todos los recursos del fascismo se las ha arreglado para convertirse en dictador por voluntad del pueblo. Son los "representantes populares" quienes le han dado al due�o y se�or de Venezuela plenos poderes para que haga y deshaga a su completo antojo. Ya se dispone esa peonada a dar forma legal a la tiran�a vitalicia del nuevo dictador americano, heredero del totalitarismo castrista. Ese mal, el de las "dictaduras democr�ticas", parece cundir; y eventualmente M�xico puede caer en una de ellas. De hecho estuvimos en un tris de empezar a recorrer ese camino. La pobreza es caldo de cultivo -si me es permitido usar esa expresi�n in�dita- para los tiranos banderos, y en nuestros pa�ses las experiencias democr�ticas van siempre acompa�adas por la nostalgia del autoritarismo caudillista. Pero pido a mis cuatro lectores me perdonen: esta ominosa perorata me ha hecho olvidar la cita de Dar�o. Pienso en la forma en que �ltimamente han proliferado en el cono sur esos asomos de totalitarismo; temo que en los pr�ximos a�os surjan m�s, y exclamo con los sonoros dodecas�labos del gran Rub�n: "�Crist�foro Colombo, pobre almirante, ruega a Dios por el mundo que descubriste!"... La se�ora, furiosa, le dice a la nana de su peque�o hijo: "�Carilina! �T� bes�ndote y abraz�ndote con tu novio, y el beb� sentado en el suelo llorando a todo pulm�n!". Responde la criadita: "No se preocupe, se�ito. No nos molesta nada"... El paciente le cuenta a su siquiatra: "Las mujeres se quejan de que termino demasiado pronto". Pregunta el analista: "�En qu� momento termina?". Responde el individuo: "Entre 'C�mo te llamas' y 'De qu� signo eres'"... FIN.
Mirador
Me habr�a gustado conocer a este hombre, espa�ol del Siglo de Oro. En una carta lo cit� Alfonso de Benalc�zar, si bien no dijo c�mo se llamaba.
Dej� s�lo una frase ese hombre, pero bastante para inmortalizarlo. La frase, que pondr� en rengl�n aparte para destacarla m�s, dice as�:
"El amor es cosa del coraz�n. Lo dem�s los asnos lo hacen".
Me habr�a gustado conocer al hombre que concibi� esta frase. Por ella se sabe qu� clase de hombre era aquel hombre.
�Hasta ma�ana!...
Martes. 23 Grupo de resentidos
Esta columna no hab�a tenido ya problemas con la P�a Sociedad de Sociedades P�as, organismo encargado de velar por las buenas costumbres de la sociedad. La presidenta de dicha agrupaci�n, do�a Tebaida Tridua, tom� unas merecidas vacaciones con motivo de las fiestas decembrinas, y su ausencia permiti� que aparecieran aqu� algunos cuentos de color subido que seguramente habr�an merecido la execraci�n de la rigurosa dama. Ya se sabe que en trat�ndose de la p�blica moral do�a Tebaida es una Torquemada, una Savonarola. Pues bien: me dispon�a yo a escribir la historia conocida con el nombre de "Tomatitos rojos" cuando recib� un memorial escrito con caracteres elzevirianos en cuatro fojas �tiles y vuelta, en el cual do�a Tebaida me negaba el nihil obstat que hubiese autorizado la publicaci�n de ese relato. Obr� una venturosa circunstancia, sin embargo: cuando lleg� el oficio ya el cuento hab�a sido despachado, y ni Miguel Strogoff lo habr�a podido alcanzar. En vano fueron los empe�os de la se�ora Tridua por impedir que la historia llegara a su destino. Vencida por los hechos, que tan tercos son, do�a Tebaida ya s�lo pudo a�adir a su prohibici�n una cl�usula restrictiva: "Si ese cuento se publica -fulmin�- t�ngase por no publicado". Pues bien: hoy aparece aqu� esa historieta. L�anla mis cuatro lectores al final... En desverg�enza incurren los perredistas derrotados que proponen una nueva Constituci�n para el Pa�s. Dichos se�ores se han caracterizado por su absoluto desprecio de la ley, y ahora se erigen en sumos legisladores, y adem�s constituyentes. Eso es desfachatez, por no decir cinismo. �No se han apartado acaso en modo sistem�tico de la juridicidad? �No atentaron contra los ciudadanos al invadir y ocupar ilegalmente el Paseo de la Reforma y el Z�calo de la Ciudad de M�xico? �No impidieron al entonces Presidente la lectura de su �ltimo Informe? �No intentaron en modo demencial evitar que el nuevo Presidente tomara posesi�n de su cargo, lo que equival�a a dar un golpe de Estado? �Y son ahora esos constantes violadores de la ley quienes proponen que haya una nueva Constituci�n! Tal cosa dar�a grima si no es porque en verdad da risa. Pretenden esos malos pol�ticos que se suprima la actual ley m�xima y se haga otra a la medida de sus ambiciones. Reformas se necesitan, s�, que eliminen de la norma constitucional todo aquello que a�n estorba la modernizaci�n econ�mica y pol�tica de la Naci�n. Pero esos cambios no deben provenir de la insidiosa labor de un grupo de resentidos que no est�n trabajando por el bien de M�xico, sino que buscan a toda costa el poder para usarlo en su provecho y perpetuarse en �l. Y ya no digo m�s porque estoy muy encaboronado... Sigue ahora el vitanto cuento que arriba se anunci�: "Tomatitos rojos"... Una se�ora cultivaba en su jard�n vegetales para la comida. Hab�a sembrado unos tomatitos que en la ilustraci�n del sobre donde ven�an las semillas se miraban de un p�rpura encendido, pero que en la planta mostraban apenas un rojo desva�do. El vecino de la se�ora cultivaba tambi�n esos tomatitos, pero los suyos s� presentaban el rojo vivo del anuncio. Fue la se�ora con el hombre y le pregunt� c�mo hac�a para que sus tomates tuvieran tal color. "Voy a revelarle mi secreto -dijo el hombre, no sin alguna reticencia-. Lo que hago es exhibir ante mis tomates la parte m�s pudenda de mi anatom�a. Esa impudicia los averg�enza mucho. Por eso se ponen colorados". La se�ora, entre apenada y divertida, le dijo al vecino que ella tambi�n har�a lo mismo. Pocos d�as despu�s el hombre le pregunt�, travieso. "�Qu� tal, vecina? �C�mo van sus tomatitos? �Ya se pusieron rojos?". "Siguen igual de p�lidos -respondi� ella-. �Pero viera lo grande que se han puesto mis pepinos!"... (No le entend�)... FIN.
Mirador
Este collar se llama "zoalt�n". No es un collar cualquiera: esta hecho para prop�sitos de amor.
Sus cuentas son bolitas hechas con masa de ma�z a la que se a�ade chocolate, miel y una pizquita de canela. En el antepasado siglo y los principios del pasado los muchachos de Guadalajara compraban esos collares y los regalaban a las hermosas tapat�as en los bailes y serenatas p�blicas. Si la doncella no aceptaba el regalo el obsequiante sab�a que el coraz�n de la que amaba ten�a due�o ya. Si ella recib�a en sus manos el zoalt�n, y com�a de �l, eso significaba que el gal�n pod�a albergar una esperanza. Si la muchacha se pon�a el collar quer�a decir que amaba ya a quien se lo hab�a dado.
El amor es infinito, y los modos que tiene para manifestarse son infinitos tambi�n. El lenguaje amoroso puede consistir lo mismo en un poema del Dante o una sonata de Beethoven que en un collar de bolitas de masa de ma�z con chocolate, miel y una pizquita de canela llamado zoalt�n.
�Hasta ma�ana!...
Lunes. 22 Patrimonio del Universo
La UNESCO no aprob� una iniciativa tendiente a declarar a la cocina mexicana patrimonio de la Humanidad. Yo no censuro a los autores de ese dictamen negativo, y menos a�n los execro, vitupero o anatematizo. Alguna raz�n deben haber tenido para negar su visto bueno. Pero propongo que hagamos un segundo intento. Traigamos a M�xico a los se�ores y se�oras del jurado, y que con ellos vengan sus esposas, maridos, similares y puntos intermedios. Una vez que est� aqu� esa comisi�n llevemos a sus miembros a un recorrido por toda la geograf�a nacional, y hagamos que en el t�rmino de un mes prueben las siguientes delicias, y otras semejantes: una gallina en huarache de Aguascalientes; una langosta con frijoles de Baja California; una crema de almejas chocolatas de Baja California Sur; un pan de caz�n de Campeche; una fritada de cabrito de Coahuila; una cocada de Colima; unos tacos de pl�tano de Chiapas; una carne asada de Chihuahua; una sopa de huitlacoche del Distrito Federal; un caldillo durangue�o; un rabo de zorra de Guanajuato; un pozole blanco de Guerrero; unos pastes o un zacahuil de Hidalgo; una birria jalisciense; un chorizo del Estado de M�xico; unas carnitas estilo Michoac�n; unas tostadas de tu�tano de Morelos; un jugo de camar�n de Nayarit; un cabrito al pastor de Nuevo Le�n; un manchamanteles de Oaxaca; unos chiles en nogada de Puebla; una mazamorra de elote de Quer�taro; un chocolomo de Quintana Roo; unas enchiladas potosinas; unos tacos de marlin de Sinaloa; unas coyotas de Sonora; un pejelagarto en chirmol de Tabasco; un filete de negrilla de Tamaulipas; un pollo en pipi�n de Tlaxcala; un huachinango a la veracruzana; una cochinita pibil de Yucat�n y unas patitas en escabeche de Zacatecas. Pong�mosles luego en la mesa a nuestros visitantes la gala de unas tortillas de nixtamal reci�n hechecitas, infladitas, acabadas de salir del comal, o unas de harina, norte�as, m�s unas teleras, birotes -"virotes" dice Santamar�a que se debe decir-, pan que se llama "franc�s" pero que mexicano es, y toda nuestra riqueza de gorditas, peneques, garnachas, sopes, pambazos, tlacoyos, bocoles y pemoles, clayudas o tlayudas, memelas, molotes, panuchos, quesadillas -de queso y de las otras-, flautas, burritos, uchepos, corundas, tamales y contamales, tostadas, chalupas, totopos, tintines, salbutes, nachos, gringas, guajolotas, penchuques, tecoyotes, pellizcadas, picaditas y dem�s etc�teras y etc�teras de ma�z y sal. En seguida ofrezc�mosles la ed�nica dulzura de nuestro pan de az�car: conchas, monjas, orejas, morelianas, volcanes, campechanas, chamucos, alamares, puchas, rodeos, panqu�s, mamones, trocantes, soletas, bizcochos, redos, picones, peteneras, pan de pulque, reposter�a, cuernos, trenzas, pasteles, marquesote, molletes, polvorones, chorreadas, empanadas de nuez, turcos, hojarascas, apasteladas, cuchufletas, dedos de novia, turuletes, roscas, bu�uelos, peteretes, revolcadas, churros, y m�s y m�s delicias, algunas de las cuales seguramente omito pero que mis cuatro lectores recordar�n sin duda, con acompa�amiento de atoles y chocolate nativo. Tentaremos despu�s a esos se�ores y se�oras con nuestros postres de milagrer�a, y les daremos a catar los claros esp�ritus nativos; tequilas, mezcales, pulques, sotoles, charandas, bacanoras, xtabentunes y rompopes; los afamados vinos prestigiosos de Parras de la Fuente en mi Coahuila o del Valle de Guadalupe en Baja California, y dem�s inspiradores caldos. Y ya veremos si despu�s de esos comeres y beberes nuestros ilustres visitantes no ceden a la evidencia paladina y declaran a la cocina mexicana y numerosa familia que la acompa�a no s�lo patrimonio de la Humanidad, sino del Universo entero, con sus planetas -los que quedan-, sus estrellas novas y usadas y sus galaxias hasta el fin de los tiempos y de los espacios...FIN.
Mirador
Jorge Pedraza, amigo bueno, hombre culto y generoso, entreg� el s�bado �ltimo la presidencia de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geograf�a y Estad�stica.
Seis d�cadas y un lustro cumple ya esa agrupaci�n benem�rita de la cual, sin merecerlo, formo parte. Su presidenta ser� ahora otra ameritada historiadora, la maestra Mar�a Luisa Santos, cronista de Villaldama, quien antes ha servido con dedicaci�n a la Sociedad en calidad de secretaria.
Yo le agradezco a Jorge el hecho de que durante su gesti�n se estrecharon los v�nculos entre Nuevo Le�n y Coahuila, estados que junto con Tamaulipas y con Texas tienen un pasado com�n. Historiadores de mi tierra, como Arturo Berrueto Gonz�lez y Jes�s Alfonso Arreola, y destacados estudiosos de la historia nuevoleonesa y norestense, como don Israel Cavazos Garza y el padre Aureliano Tapia M�ndez, han enriquecido con sus trabajos la historiograf�a mexicana.
Siga esta ilustre Sociedad sirviendo a Monterrey, a Nuevo Le�n y al pa�s todo con la labor tesonera de sus miembros. Y reciban Jorge Pedraza y Blanquita, su ejemplar compa�era, el testimonio de mi agradecimiento por el precioso don de su amistad.
�Hasta ma�ana!...
Domingo. 21 El nuevo Dr�cula
Entr� lord Feebledick a su rec�mara y hall� a su mujer, lady Loosebloomers, en abrazo de fornicio con Jock McCock, el toroso vicesubayudante interino de mayordomo suplente. "�Otra vez, infame pecatriz?" -buf� milord, irritado por la moral tan l�bil de su esposa-. �Ah! �He aqu� a lo que te ha conducido leer los libros de ese irland�s de caca, Bernard Shaw!". "T� tienes la culpa, marido -replic� ella-. Me dejas sola demasiado tiempo". "�Pero, mujer! -se tira de los cabellos Feebledick-. �Si nada m�s fui a la cocina a traer un vaso de agua!". (NOTA: El desgraciado mayordomo siempre estaba presto, como las ollas)... Dr�cula se dispon�a a atacar a la hermosa muchacha. Ella, espantada, sac� un crucifijo king-size y lo esgrimi� frente a la cara del vampiro. Supuso la doncella que la diab�lica criatura iba a hacer lo que Bela Lugosi en las pel�culas: cubrirse el rostro con la capa, adelantar el brazo izquierdo como para rechazar la cruz y retroceder entre gru�idos y horribles maldiciones transilvanas. No hizo tal este nuevo Dr�cula. Le dijo a la muchacha: "Demasiado tarde, linda. La semana pasada me hice agn�stico". (NOTA: El escepticismo, en efecto, est� minando los cimientos de la fe)... Una se�ora iba por un oscuro callej�n y sinti� que dos sujetos la segu�an. Apresur� el paso, y los hombres lo aceleraron tambi�n, como en las pel�culas del cine negro (cin�ma noir). La mujer, llena hasta donde es posible de terror, peg� la espalda a la pared, las palmas de las manos en el muro, como Joan Fontaine en "Rebecca" cuando la se�ora Danvers le pide para el gasto (1940, con George Sanders y Laurence Olivier; direcci�n de Alfred Hitchcock -su primera pel�cula en Hollywood y la �nica que le dio un Oscar a la mejor pel�cula-; gui�n de Robert Sherwood basado en la novela de Daphne du Maurier). "Se�ora -le pide a la mujer uno de los rufianes-. �Por casualidad tiene una monedita?". "Ah! -profiri� la se�ora con alivio-. Cre� que eran ustedes asaltantes, pero ya veo que son indigentes a quienes la crisis de la tortilla puso en el triste extremo de impetrar la caridad p�blica". "No se�ora -responde con mansedumbre uno de los individuos-. No somos limosneros. Mi amigo y yo necesitamos la monedita para echar a suertes qui�n de nosotros le va a quitar el dinero y qui�n la va a forzar". (NOTA: En t�rminos de la teor�a marxista estamos en presencia de un claro ejemplo de divisi�n del trabajo, aunque con un elemento aleatorio -el de lanzar la moneda al aire- que no coincide con el rigor cient�fico de esa doctrina, cuya vigencia es ahora la misma que la de las hip�tesis de Teofrasto sobre la redondez del mundo)... Un se�or lleg� con el m�dico y le dijo angustiado: "�Doctor, en la punta de la nariz me est�n saliendo fresas!". "Extra�o caso -respondi� el facultativo, que pertenec�a a la vieja escuela-. Voy a ponerles crema"... Con grandes gemidos y ululatos clamaba el yerno en el funeral de su se�ora suegra: "�Se me fue! �Se me fue!". "C�lmese usted, atribulado joven -le pide uno de los asistentes-. Seguramente desde el Cielo la se�ora lo est� mirando, y lo bendice". "�No! -se desespera el yerno-. �Se me fue! �Ya la ten�a en el caj�n, y se me fue!"... Caperucita Roja pregunt� al Lobo Feroz por qu� ten�a los ojos, las orejas, la boca y los dientes tan grandes. "De lo dem�s no preguntes, ni�a" -le orden� su abuelita. Habl� el Lobo y dijo a la peque�a: "Saciar� en ti mis instintos bestiales, y luego en tu abuela". "�A m� hazme lo que quieras -gime Caperucita-, pero a mi abuelita no la toques!". "Ni�a, ni�a -reitera su admonici�n la anciana-. No contradigas a las personas mayores"... FIN.
HISTORIAS DE LA CREACI�N DEL MUNDO
El Se�or termin� la obra de la creaci�n.
Hab�a hecho los cielos y la Tierra; el Sol, la Luna y las estrellas; el d�a y la noche; las hierbas, �rboles y plantas; los animales, las aves y los peces... Finalmente, el d�a sexto hizo al hombre.
Le pregunt� el Esp�ritu:
-�Ya hiciste tu tarea?
Y respondi� el Creador:
-La estaba terminando ya, y me hab�a salido muy bien, pero al �ltimo se me manch� la plana.
�Hasta ma�ana!...
S�bado. 20 Ni tanto que queme al santo...
"Los dichos de los viejitos son evangelios chiquitos". La verdad de ese proverbio se ha de considerar a la luz de otra verdad: en ocasiones los refranes se contradicen entre s�. Uno postula: "Al que madruga Dios lo ayuda". El otro opone: "No por mucho madrugar amanece m�s temprano". Uno asegura: "Piedra que rueda no cr�a moho". Otro alecciona: "Quien de su casa se aleja no la encuentra cual la deja". �ste dice: "El que porf�a mata venado". Aqu�l a�ade: "O se muere de porfiado". Lo cierto es que para cada s� hay un no, y viceversa. Quiz� el saber consiste en hallar el justo medio que concilie esos extremos y ponga en acuerdo sus contradicciones. Un decir mexicano aconseja: "Con tiento, santos varones, que el Cristo est� apolillado". Otro dicho mexicano incita. "�chenle copal al santo, aunque le jumeen las barbas". Y una sabia sentencia viene a armonizar: "Ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre". Hago esta introducci�n paremiol�gica a fin de se�alar un sentimiento que he advertido en mis dilatados viajes por el territorio nacional, pues ando como sombrero Tard�n, de Sonora a Yucat�n. He aqu� que la gente conoce bien las muchas buenas cualidades que concurren en la persona de Margarita Zavala, esposa del Presidente de M�xico. Se sabe que ha brillado con luz propia, y que por su preparaci�n y su cultura ha destacado en el quehacer pol�tico. Y, sin embargo, la se�ora, por discreci�n y por prudencia, ha hecho una voluntaria desaparici�n del escenario p�blico. Se entiende que no quiera caer en los excesos en que cay� su antecesora, excesos que da�aron no s�lo a quien en ellos incurri�, sino a su esposo, a su partido y aun a la Naci�n. Tal fue un extremo pernicioso. Pero la se�ora Margarita est� cayendo en otro, representado por su falta de presencia en la vida nacional. Es ella una dama de atractiva presencia, con magn�fica imagen de buena esposa y madre, due�a de calidades personales reconocidas por propios y extra�os. Puede hacer mucho bien si con mesura y discreci�n -como es su manera de ser- hace lo que muchas mujeres mexicanas hacen: trabajar con su marido en bien de un prop�sito com�n. Sin formar con el suyo una "pareja presidencial", como por desgracia sucedi� en el anterior sexenio, Margarita Zavala puede aplicar su buen sentido femenino y su capacidad de trabajo al bien de M�xico y de los mexicanos que m�s necesitan del apoyo de una mujer sensible y laboriosa: las propias mujeres, los ni�os, los ancianos, todos aquellos que sufren pobreza o injusticia. Ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre. Entre el extremo de la ambici�n desatentada y el extremo de la excesiva contenci�n, el justo medio de la participaci�n prudente y respetuosa de lo que se debe al compa�ero y a la vida institucional de la naci�n. Si la se�ora Marta no se volvi� una Isabelita fue s�lo porque su esposo no ten�a la estatura de un Per�n. De ese peligro nos libramos. Ahora tal riesgo no existe, pues los antecedentes personales de la actual Primera Dama, su formaci�n y su cultura, su modo particular de ser la ponen -y nos ponen- al amparo de cualquier extralimitaci�n. Me arrogo, pues, modestamente, la voz de la Rep�blica y con el debido comedimiento le pido a la se�ora esposa del Presidente de M�xico que haga acto de presencia y aporte al bien de M�xico y de los mexicanos su talento y su dedicaci�n... "Soy la mejor adivinadora del mundo" -le dijo la cartomanciana a su presunto cliente. "Eso es lo que usted cree -respondi� �l, desde�oso-. Pero, en fin, adiv�neme el futuro". "Sus tres hijos -augur� la vidente- tendr�n suerte en la vida". "No es usted tan buena adivinadora -se burl� el hombre-. Soy padre de cuatro hijos". Replica la mujer. "Eso es lo que usted cree"...FIN.
Mirador
Nadie lo sabe, pero hay una secreta relaci�n entre el destino de los poetas y el de las golondrinas.
Esto resulta de un hecho igualmente ignorado: Dios hizo a las golondrinas para que hubiera poetas. Los de la actualidad han olvidado eso, y ven a las golondrinas con desd�n: las consideran tema cursi, objeto del pasado. No miran en ellas la vida que deber�an ver, sencilla y cotidiana, ni un objeto po�tico cuya belleza el pueblo ama. Los poetas de hoy manejan ideas puras, conceptos intelectivos, abstracciones, pero no manejan golondrinas.
Y, sin embargo, de las golondrinas dependen los poetas. Hoy hay menos poetas porque hay menos golondrinas. Cuando las golondrinas desaparezcan, los poetas desaparecer�n tambi�n.
Consejo a los poetas: cuiden las golondrinas.
�Hasta ma�ana!...
Viernes. 19 Trampolines
Otra vez le volvi� a pasar lo mismo a don Astasio. Lleg� a su casa y encontr� a su mujer en brazos (y piernas y todo lo dem�s) de un desconocido. Desconocido para don Astasio, pues su consorte, do�a Facilisa, parec�a tener con el hombre mucha familiaridad. Me atrevo a aventurar esa opini�n bas�ndome en el hecho de que la se�ora le dec�a al sujeto "Mi negro", "Papacito", "�Qu� cochas tan pechochas!" y otras expresiones que denotaban conocimiento previo. Colg� don Astasio en el perchero su americana, su gorra de orejeras y la bufanda de estambre que le teji� en diciembre su hermana la soltera, y se dirigi� al chifonier donde ten�a guardada la libretita en la cual sol�a anotar dicterios para motejar a su mujer en tales ocasiones. Volvi� y le espet� el �ltimo que hab�a apuntado: "Guarra". Debo decir, para esto, que la rec�mara estaba en penumbra, pues do�a Facilisa cuid� de bajar todas las cortinas. Se ve�an sobre el bur� una botella de licor y sendos vasos a medio consumir; en el cenicero humeaban dos cigarrillos; una varita de esencia de clavo de la India ard�a en un pebetero. Revueltas y h�medas se ve�an las s�banas del lecho; los conchabados estaban completamente en peletier y acezaban con agitaci�n, cual pose�dos por intenso deliquio pasional. Se vuelve do�a Facilisa a su marido y le dice: "S� que no me lo vas a creer, Astasio, pero no estamos haciendo nada malo"... Del PRI se dijo siempre en sus buenos malos tiempos que no era un partido pol�tico, sino una agencia de colocaciones. Lo mismo se puede decir hoy de todos los partidos. Sin excepci�n son trampolines desde los cuales se hace el salto a las invitadoras aguas de la n�mina. Le preguntaron a un pol�tico: "�Por qu� te pasaste del PRI al PRD?". Con la mayor frescura respondi�: "Porque en el PRI la fila estaba muy larga". En la vida pol�tica de M�xico la ideolog�a es ahora un art�culo tan raro y tan desconocido como la decencia. El �nico norte de la mayor�a de los pol�ticos es el presupuesto p�blico. Por eso los vemos saltar de uno a otro partido con la naturalidad de los micos que pasan de una rama a la siguiente. En tiempos de las guerras de Independencia se llamaba "chaqueta" al partidario de los realistas. Cuando triunf� el movimiento emancipador quienes apenas un d�a antes gritaban vivas al rey de Espa�a vitorearon a Iturbide en su desfile triunfal al frente del Ej�rcito Trigarante. En menos que se persigna un cura loco cambiaron de chaqueta. De ah� quiz� deriva el adjetivo "chaquetero", que se aplica a quien por conveniencia cambia de bando o de opini�n. De chaqueteros -y chaqueteras- est� llena nuestra escena p�blica. Eso es malo, y peor es que de nuestros bolsillos sale para pagar el alto costo de esa comedia y esos comediantes. (�B�fonos!)... Emp�docles Et�lez, el borrach�n del pueblo, estaba sentado en el umbral de la puerta de su casa. Cantaba con voz mon�tona una melopea salida de los humos de su pea. Pas� un guardi�n del orden p�blico y le pregunt�: "�Por qu� no entra a su domicilio?. �Perdi� acaso la llave?". "No -farfulla el temulento-. Lo que pasa es que le promet� a mi esposa que ya no volver�a borracho en las noches a mi casa, y estoy esperando a que se haga de d�a"... La anciana se�ora viv�a los �ltimos momentos de su existencia terrenal. Su hijo le dice con angustia: "Mam�: no s� qui�n es mi padre. Jam�s quiso usted revelarme el secreto de mi nacimiento. Ahora que est� a punto de comparecer ante el tribunal de Dios la emplazo solemnemente a que me diga la verdad. �Qui�n es mi padre?" Responde la se�ora con voz entrecortada: "Pro-be-ta". "�Ah! -se alegra �l. �Fui fruto de la fecundaci�n artificial! �Soy hijo de la ciencia!". "No -aclara la agonizante-. Pro-be-ta-aantos que nunca supe qui�n fue tu pap�"... (Obligado colof�n: "Y as� diciendo entreg� el alma a su Creador")...FIN.
Mirador
Llegaron de repente y me dijeron sin ambages:
-Somos los ambages.
Seguramente puse cara de no haber entendido, pues antes de que yo preguntara algo me preguntaron ellos:
-�Sab�a usted que la palabra que sirve para designarnos no tiene singular? El ambage no existe; su nombre no lo registra el diccionario, que sin ambages recoge s�lo el t�rmino plural: "ambages". Carecemos de individualidad, entonces; no se respeta nuestra personalidad.
Les pregunt�:
-Y yo �qu� puedo hacer?
Me respondieron:
-Diga usted esto en su columna: "Todo ser en el mundo tiene derecho a manifestar su ser individual". Y d�galo sin ambages, por favor.
Cumplo, pues, la encomienda, y sin ambages digo eso que los ambages me dijeron.
�Hasta ma�ana!...
Jueves. 18 'Babel', espejo de la vida
Don Autumnio, senescente caballero, se top� en la calle con su linda vecina Bustolia Grandchichier, joven mujer de abundosa riqueza pectoral. Con la cortesan�a propia de sus tiempos, pero sin poder apartar los ojos de la doble rotundidad de la muchacha, don Autumnio se inclin� ante ella y le dijo: "Beso a usted las te... nga usted muy buenos d�as, se�orita Grandchichier"... Lord Feebledick regres� de la cacer�a de la zorra y encontr� a su mujer, lady Loosebloomers en apretado trance de fornicaci�n con Wellh Ung, el pelirrojo mocet�n encargado de la cr�a de los faisanes. "Begorra! -profiri� en paroxismo de furor el coronado esposo, cuya madre hab�a sido irlandesa-. �Bestia, bellaco, belitre, bergante, befo, beocio, berengo, besugo, begardo, beberr�n! �Te voy a romper la cara!". En ese punto intervino lady Loosebloomers. Le pregunta a su esposo: "�Por qu� hablas de romper cosas, Feebledick? Este pobre muchacho nada ha roto"... El entrevistador le pregunta al culturista que acababa de ganar el t�tulo de Mister Muscle: "Y ahora �cu�l es su pr�xima meta?". El musculoso tipo saca una prenda de gran tama�o y responde: "Llenar este brasier"... En la esquina donde ofrec�a sus servicios la muchacha de tac�n dorado le dice a Pepito: "Qu�tate de aqu�, chamaco. De lo que yo vendo no te puedo vender 10 pesos"... Babalucas era mesero. Un cliente airado le reclama: "�Oiga! �Hace casi una hora ped� medio pollo a la parrilla! �Cu�ndo me lo va a traer?". Contesta Babalucas: "Hasta que alguien pida el otro medio pollo. No vamos a matar medio pollo nada m�s para usted"... El cine mexicano est� viviendo otra �poca de oro como aquella que a mediados del pasado siglo encabez� mi bronco paisano coahuilense Emilio "El Indio" Fern�ndez. El triunfo reciente de la pel�cula "Babel" es una muestra del renacimiento que est� teniendo en M�xico el s�ptimo arte, que luego de varias d�cadas de golfas, pistoleros y ficheras lleg� a ser en nuestro pa�s el arte n�mero 716. "Babel" es una obra maestra. El excelente gui�n de Guillermo Arriaga debi� recibir un reconocimiento mayor, pues a m�s de sus valores cinematogr�ficos tiene hondura y trascendencia. El escritor nos presenta su imagen de la vida usando la met�fora de los c�rculos conc�ntricos: nuestras acciones, aun las aparentemente m�s inocuas, influyen en muchas vidas, y pueden impactarlas significativamente. Junto a la virtuosista direcci�n de Gonz�lez I��rritu, cuyo oficio de cineasta se encuentra en plenitud, uno de los m�s relevantes valores de esa cinta es la extraordinaria actuaci�n de Adriana Barraza. Su trabajo vale toda la pel�cula. Recomiendo sin reservas a mis cuatro lectores ver "Babel", que no s�lo es retrato del mundo en que vivimos, sino tambi�n espejo de nuestras propias vidas... Abraham Meshuggeh viv�a sus �ltimos momentos. Afuera nevaba copiosamente y soplaba con violencia un viento helado. "Sara -le pide Abraham con voz feble a su mujer-. Llama a un sacerdote cat�lico". "�Un sacerdote cat�lico? -se asombra ella-. �Chollileh, Abraham! �Nosotros somos jud�os!". Ya lo s� -responde �l-. Pero con un tiempo as� no voy a sacar de su casa al rabino Altehr"... Dulcil� se iba a casar. Su mam�, se�ora chapada a la antigua, le hizo una recomendaci�n: "Nunca dejes que tu marido te vea desnuda. Siempre ponte algo para ir a la cama". Al mes de casados el flamante esposo de Dulcil� le pregunt�, inquieto: "Mi vida: �hay alg�n antecedente de locura en tu familia?". "�Por qu� me dices eso?" -pregunta Dulcil� a su vez. Explica �l: "Como siempre te pones nada m�s ese gorrito para ir a la cama..."... FIN.
Mirador
En el Potrero de �brego la palabra "jod�n" es admirativa, Sirve para encomiar los m�ritos de aquel que sobresale por su pericia o habilidad en algo. "Fulano es un jod�n para domar caballos". "Mengano es un jod�n para capar colmenas". "Perengano es un jod�n para injertar"...
Don Abundio, sin embargo, tiene el t�tulo m�ximo de la jodoner�a: es un jod�n a secas. De �l se dice sencillamente: "Es un jod�n". Eso quiere decir que es bueno en todo, que su saber e inteligencia lo ponen por encima de todos los dem�s.
El viejo recibe con modestia ese homenaje de sus convecinos. Explica que sus merecimientos no derivan de inteligencia o de saber, sino m�s bien de experiencia acumulada.
-No es que sea jod�n -suele decir-. Lo que pasa es que me han jodido mucho.
�Hasta ma�ana!...
Mi�rcoles. 17 Libertad, no mordaza
Dulcil�, muchacha ingenua, estaba en el jard�n de su casa haciendo pompas de jab�n. Pas� por ah� su amiga Rosibel, y al verla ocupada en aquel entretenimiento impropio de su edad le pregunt� extra�ada: "�Qu� haces?". "Ya lo ves -responde ella-. Estoy haciendo pompas de jab�n". "�Por qu� haces eso?" -inquiere Rosibel. Explica Dulcil�. "O� decir que con un par de buenas pompas te puedes conseguir un hombre"... La amiguita del maduro m�lite puso en el est�reo un CD con las marciales notas del himno nacional. Le dice a su abatido y desolado compa�ero: "Vamos a ver si con esto, Taps"... Iba a empezar la noche de bodas. Simpliciano, candoroso joven, le pregunta solemnemente a Pirulina, su flamante mujercita: "Dime, Piru: �es �sta la primera vez que est�s en la cama con un hombre?". "S� -responde ella con absoluto acento de verdad-. Las otras veces fueron en el asiento de atr�s del autom�vil; en el sill�n de la sala; en la alfombra; en el pasto; en el escritorio de la oficina; en una cabina telef�nica; en el ba�o de un jet; en una banca del parque; en una lancha; en el green del campo de golf y en la mesa de masajes del gimnasio. Pero en una cama es la primera vez"... El Instituto Federal Electoral hizo el balance de la elecci�n presidencial del 2 de julio y se�al� algunas conductas que a juicio de los consejeros afectaron el clima del proceso electoral. "Ejemplos de eso -se�ala el documento respectivo- fue la contrataci�n de spots de televisi�n por parte de diversas empresas privadas con la finalidad de difundir su posici�n a favor o en contra de algunas opciones pol�ticas". Yo me pregunto si acaso se puede privar a los ciudadanos del derecho fundamental que tienen a emitir opiniones pol�ticas cuando lo deseen, aun en el curso de un proceso electoral. Esa libertad de expresi�n deriva de la m�xima norma, la constitucional, y toda legislaci�n electoral debe no s�lo preservar tal garant�a, sino propiciar su ejercicio sin limitaciones. Se dir� que la dicha libertad, irrestricta, conducir�a al establecimiento de condiciones inequitativas, pues solamente quienes tengan dinero podr�n usar los medios de comunicaci�n. Pero cualquier limitaci�n impuesta a la ciudadan�a conduce a un indebido monopolio por el cual solamente los partidos pueden difundir mensajes pol�ticos. Eso impide a los ciudadanos manifestar sus opiniones en algo tan importante y trascendente como es la elecci�n de quienes habr�n de gobernarlos. Aqu� debe privar la libertad, no la mordaza. Adem�s todo indica que el dinero no es el factor principal que decide una elecci�n. Seg�n el propio balance del IFE el partido que m�s gast� en la campa�a presidencial fue el PRI, y bien sabemos el resultado que obtuvo. El PRD gast� considerablemente m�s en la campa�a que el PAN, y ya se vieron tambi�n los resultados. La actual legislaci�n electoral favorece en todo a los partidos e impone graves cortapisas a los ciudadanos, a veces en violaci�n flagrante de sus derechos constitucionales. Esa indebida situaci�n debe cambiar... Do�a Macalota estaba tocando el piano. Llam� a la puerta un oficial de Polic�a. "Disculpe que la haya interrumpido, se�ora -le dice a la enojada dama-, pero alguien llam� para decir que en esta casa estaban asesinando a un tal Chopin"... Entr� en el bar una mujer y pidi� un martini seco. Esto no tendr�a nada de extraordinario si no fuera porque la mujer iba completamente en peletier, es decir sin ropa alguna. El cantinero se le qued� mirando fijamente. "�Qu�? -se amosca la reci�n llegada-. �Nunca ha visto usted una mujer desnuda?". "Muchas -responde el cantinero-. Pero me estoy preguntando de d�nde va a sacar el dinero para pagar el martini"... FIN.
Mirador
Un disc�pulo de Hu-Ssong estaba en el jard�n, solo, recitando en voz alta la lecci�n. En eso un ruise�or rompi� a cantar. El muchacho dej� su recitaci�n para escucharlo.
Lleg� Hu-Ssong y empez� a dictar a sus alumnos la ense�anza del d�a. El ruise�or suspendi� su canto para o�r las palabras del fil�sofo.
-�Qu� sabio eres, maestro! -le dijo el joven con admiraci�n-. Tan sabio que el ruise�or call� para escucharte.
Le contest� Hu-Ssong:
-M�s sabio eres t�, que callaste para escuchar al ruise�or.
�Hasta ma�ana!...
Martes. 16 Comunidad gay
En mi estado natal, Coahuila, el Congreso del Estado aprob� por mayor�a de votos un "Pacto de Convivencia" que da categor�a jur�dica a la vida en com�n de personas del mismo o diferente sexo, y crea entre ellas obligaciones y derechos. La decisi�n de los legisladores ha sido motivo de controversia. Quienes votaron en contra de su aprobaci�n se disponen a impugnarla en las instancias constitucionales pertinentes. Consideran que el mencionado Pacto lesiona la integridad de la familia, ya que -afirman- permite el "matrimonio" de homosexuales y lesbianas, a m�s de estar viciado de inconsistencias jur�dicas significantes. La comunidad gay de Coahuila, sin embargo, se ha alegrado por la aprobaci�n de esa medida. Y a m� me alegra su alegr�a. Soy gozosamente heterosexual, y me propongo seguirlo siendo en los a�os de vida que me queden. A mi edad ya no se pueden hacer experimentos. Se aplica aqu�, literalmente, el popular adagio seg�n el cual "Chango viejo no aprende maroma nueva". A m� me gustan las maromas con el sexo opuesto. Eso no quita, sin embargo, que respete el derecho de los dem�s a practicar otro tipo de acrobacias, con tal de que no se causen da�o entre s� ni lo hagan a los dem�s. Los homosexuales y lesbianas han sido objeto -lo son a�n- de toda suerte de hostilidades y discriminaciones. Es hora ya de que termine esa nociva situaci�n. A este respecto debo decir que no estoy en favor de la adopci�n de hijos por la pareja homosexual, a menos que la persona adoptada est� en edad y condiciones de manifestar su voluntad de serlo. La adopci�n es una ficci�n jur�dica por la cual la ley hace lo que la Naturaleza no pudo hacer. Desde ese punto de vista el ni�o o ni�a adoptados tienen derecho a serlo en condiciones que imiten las de la Naturaleza en lo relativo a la paternidad y la maternidad, de tal manera que el r�gimen en el que vivir�n no sea de excepci�n, sino de generalidad. Reconozco que esto tiene tambi�n �ngulos de discusi�n, pero tomo en cuenta la falta de voluntad de la criatura adoptada y su derecho a vivir en el modelo de n�cleo familiar de uso mayoritario en la sociedad. Sin embargo, si bien no creo en el derecho de la pareja homosexual a adoptar hijos s� creo en el derecho que tiene a que su vida en com�n sea reconocida jur�dicamente, de modo que deriven de ella obligaciones y derechos. Obviamente no se habla aqu� de "matrimonio", pero s� de una manifestaci�n de voluntades que debe ser tutelada por la ley, igual que se hace con la pareja heterosexual. Desde ese punto de vista creo que el Pacto aprobado por la legislatura coahuilense tiende a remediar los efectos de pr�cticas discriminatorias que poco a poco nuestro pa�s va superando. Me alegra toda acci�n o medida que la comunidad gay reciba como un avance en su lucha contra la discriminaci�n. Me alegra por eso lo sucedido en mi natal Coahuila... El m�dico le dice a su paciente: "Tiene usted catarro, y para el catarro no hay cura conocida". "Pero, doctor -se queja el hombre-, me siento retemal. D�me algo". "Le dir� lo que haremos -propone el facultativo-. Ahora que est� haciendo mucho fr�o tome usted un ba�o caliente en la madrugada y luego salga encuerado a la calle y dele tres vueltas a la manzana, corriendo". "�Pero, doctor! -se espanta el tipo-. �Me va a dar una pulmon�a!". "Para la pulmon�a s� hay cura conocida" -replica con parsimonia el m�dico... Hay cuatro clases de orgasmos femeninos: el voc�lico, el positivo, el religioso y el fingido. En el voc�lico la mujer dice: "�Oh, ah!". En el positivo la mujer dice: "�Oh, s�!". En el religioso la mujer dice: "�Oh, Dios!". Y en el fingido la mujer dice: "�Oh, ...!" y el nombre de su marido... FIN.
Mirador
En un lugar que no conoce nadie existe un ave que nadie ha visto nunca.
Algunos viajeros afirman haber o�do su canto, y por �l se supone su existencia. Los naturalistas recogieron el dato, que aparece ya registrado en los Anales de la Sociedad Ornitol�gica, y los poetas, movidos por la vaga leyenda de esa ave, han escrito varios poemas igualmente vagos.
Ahora que escribo esto me pregunto qu� pasar�a si finalmente se averiguara que esa ave no existe. �Desaparecer�a su registro en los Anales de la Sociedad Ornitol�gica? �Desaparecer�a tambi�n esa sociedad? �Se borrar�an los poemas escritos sobre el ave, y se perder�a todo rastro de los poetas que los escribieron? �Estos renglones desaparecer�a tambi�n, y yo con ellos?
Ojal� esa ave inexistente exista.
�Hasta ma�ana!...
Lunes. 15 El rigor del mercado
Tengo muchas aficiones. (En todo soy un aficionado). Me gusta, por ejemplo, resolver crucigramas. De ellos dice mi compadre Pepe C�rdenas que son diccionarios al rev�s. Junto con los libros, amables compa�eros, los crucigramas me salvan de perder la mirada en el vac�o durante las largas esperas en los aeropuertos y los a veces dilatados vuelos que me impone mi oficio de juglar. Dos excelentes revistas espa�olas, "C�bala" y "Ori�n", est�n siempre conmigo en esos viajes, y en mi casa de Saltillo el espl�ndido crucigrama de RCharles en PALABRA, uno de los mejores que conozco, es al mismo tiempo estimulante quebradero de cabeza, inagotable fuente de saberes nuevos y provechosa gimn�stica mental. Todo esto viene a cuenta porque en algunos crucigramas se propone: "Alimento b�sico del hombre". Y la respuesta es: "Pan". Eso ser� quiz�s en las Europas. En M�xico los alimentos b�sicos del hombre son la Coca-Cola, los frijoles y la tortilla de ma�z. Cualquier elevaci�n de precios en esos elementales nutrimentos cimbran el edificio social de la Naci�n. Las leyes del mercado, dec�an los fisi�cratas, son tan ineluctables como las de la Naturaleza. Ante ellas el hombre debe dejar hacer, dejar pasar. Pero si gris es el �rbol de la teor�a, negro es el panorama de la pobreza en el pa�s, y las leyes humanas deben servir para atenuar el rigor con que a veces el peso del mercado cae sobre los despose�dos. No se trata aqu� de paternalismo estatal; se trata de mero instinto de la conservaci�n. Los pobres sufren ya muchos agobios para poner sobre ellos uno m�s. Antes que ser usado para hacer combustible de motores el ma�z ha de cumplir su natural funci�n de alimentar a la criatura humana. He ah� una realidad inmediata que trasciende toda abstracci�n de econom�a. As� las cosas, el Estado mexicano debe atender las necesidades de su pueblo antes que las lucubraciones de la tecnocracia... Me gust� mucho esa �ltima expresi�n: "las lucubraciones de la tecnocracia". Voy a tenerla a mano por si se ofrece en la conversaci�n. Narrar� ahora algunos cuentecillos para hacer que la Rep�blica descanse un poco de las lucubraciones. Viene primero una historieta que la P�a Sociedad de Sociedades P�as censur� con acrimonia... Don Alg�n se inscribi� en un club nudista, y a la primera persona que vio ah� in puris naturalis fue a su linda secretaria Rosibel. El ejecutivo puso cara de asombro. "�Qu� le sucede, jefe? -pregunta ella, divertida-. �Le sorprende verme aqu�?". "No, Rosibel -contesta don Alg�n-. Lo que pasa es que siempre cre� que se pintaba el pelo". (No le entend�)... Muy molesto el se�or le dice al m�dico: "No es posible que traiga yo ese sobrepeso que usted dice, doctor". "Entonces -replica el facultativo- le plantear� el asunto de otro modo. De acuerdo con la carta de estatura y peso deber�a usted medir medio metro m�s de altura"... Isaac Goodowitz, hombre joven, jud�o, dej� la aldea en que viv�a en Rusia con su madre viuda y fue a buscar fortuna en Am�rica. Pasaron 30 a�os. Isaac, rico ya, volvi� a su pueblo a visitar a la autora de sus d�as. La anciana mujer apenas lo reconoci�. Le dice: "Qu� ropa tan rara traes, hijo". "Es la de moda en Am�rica, mam�" -responde Isaac. Pregunta la se�ora: "�Por qu� no llevas barba, como la lleva aqu� todo jud�o?". Contesta Isaac: "En Am�rica los hombres se afeitan la barba, madre". "�Y la comida? -inquiere la se�ora con preocupaci�n-. �Usas comida kosher en tu casa?". "Mam� -explica Isaac-. En Am�rica es casi imposible observar nuestras pr�cticas alimentarias". La se�ora se enjuga una l�grima con la punta de su delantal. "Dime, hijo -pregunta llena de tristeza-. �Por lo menos todav�a est�s circuncidado?"... FIN.
Mirador
Tengo un joven amigo de 80 a�os. Es pintor y se llama Alfonso G�mez Lara.
Hace alg�n tiempo Alfonso present� una exposici�n de �leos y acuarelas. Poco d�as despu�s lo visit� en su casa una se�ora que le llevaba un canastillo con dulces saltilleros.
-Sufr� c�ncer de mama -le cont�-, y me extirparon un seno. Ya voy en v�as de recuperaci�n. Estuve en su muestra, vi sus cuadros y sent� ganas de vivir. Por eso le traigo este regalo.
Creo que esa se�ora descubri� la verdad �ltima de la belleza. En efecto, el arte del arte es �se: hacer que la gente sienta ganas de vivir.
�Hasta ma�ana!...
Domingo. 14 Guerra declarada
Don Inepcio Tunete, Alcalde y juez civil de Rabadillo, peque�o pueblo del norte mexicano, se hart� por fin de los excesos de George Bush. El se�or Tunete hab�a dejado pasar sin protestas lo de Iraq, por aquello de la no intervenci�n. Tampoco elev� la voz para denunciar el muro fronterizo, pues juzg� que eso se prestar�a a malas interpretaciones: don Inepcio sol�a siempre irse al otro lado en la temporada de las pizcas, y supuso razonablemente que si reclamaba lo del muro la gente iba a pensar que ten�a inter�s personal en el asunto. Pero cuando supo que su compadre Mingo fue detenido por la migra americana y sometido a toda suerte de indignidades, entre las cuales no fue la menor haberle echado flit en sus partes de var�n, dizque para prevenir enfermedades, entonces don Inepcio consider� que Bush se hab�a ya pasado de la raya, y tom� una hist�rica decisi�n: declararle la guerra a Estados Unidos. Tal como lo pens� lo puso en pr�ctica, en uso de las atribuciones que le otorgaba -dijo- la autonom�a que Carranza dio a los Municipios. Tom� el tel�fono, llam� a la Casa Blanca y pidi� que lo comunicaran con el Presidente. La secretaria que tom� la llamada se apresur� a poner en la l�nea a Bush, pues cuando dijo don Inepcio: "Habla el Presidente de Rabadillo", ella crey� que se trataba del Jefe de Estado de alguna de esas nuevas naciones que s�lo existen porque aparecen en el almanaque anual de Time. Le dijo don Inepcio a Bush. "Perdona la molestia, George, pero de Presidente a Presidente quiero decirte que te declaro la guerra". "�Ah s�? -responde con inter�s el Presidente estadounidense-. �De cu�ntos hombres disponer ust� para entrar en combate?". "Orita somos seis -contesta don Inepcio-. Yo, el Secretario del Ayuntamiento, el jefe de la Polic�a municipal y tres gendarmes". Bush, en su mal espa�ol -casi tan malo como su ingl�s-, declara: "Yo tener en el Army un mill�n de hombres". "Ah ca�n" -exclam� don Inepcio. Y de inmediato lament� haber dejado salir esa expresi�n, pues un buen estadista no debe dejar ver sus emociones. Dijo a Bush: "Ma�ana te llamo otra vez George". Y colg�. Al d�a siguiente, en efecto, llam� de nuevo al Mandatario. "Lo de la guerra sigue en pie, Jorgito -reiter�-. Ya somos m�s: se nos unieron el maestro de la escuela y el equipo de beisbol municipal. Por todos somos 16". "Bien -contest� Bush-. Entonces yo llamar otro mill�n de hombres de la Navy. Con los del Army nosotros ser 2 millones de hombres". Tras un largo silencio responde don Inepcio: "Ya entiendo, George. Por hoy dejemos las cosas en estado Q. (Quer�a decir en statu quo). Ma�ana te llamar� de nuevo". Al siguiente d�a, efectivamente, el tel�fono de la Casa Blanca volvi� a sonar: "Jorge -manifest� don Inepcio con solemnidad-, vamos a seguirle con el asunto ese que te dije, el de la guerra. Ya somos m�s. Se nos juntaron los trabajadores de limpia, los de alumbrado p�blico y los de parques y jardines. En total somos 36 pelaos". "�De veras? -dice Bush-.Entonces yo enlistar un mill�n de soldados del Air Force, otro mill�n de Marines y un mill�n m�s de las Reservas. Eso, con los 2 millones del Army y la Navy ser un total de 4 millones". (Nota: la suma estaba mal hecha, pero �qu� se pod�a esperar de Bush?). Al o�r aquel gran total don Inepcio vacila. Sin poder ocultar su gran preocupaci�n le dice al Presidente: "Voy a colgar, colega. Ma�ana tendr�s noticias m�as". Temprano, al d�a siguiente, Bush recibi� la nueva llamada. "Jorgito -le dice solemnemente don Inepcio-, quiero informarte que he decidido retirar la declaraci�n de guerra que te hice". "Yo entender -responde Bush con acento burl�n-. Usted haber tenido miedo de mi gran ej�rcito". "No, -replica el Alcalde mexicano-. Lo que pasa es que por la seca no se dio bien la cosecha y andamos escasos de dinero. �Con qu� les voy a dar de comer a 5 millones de prisioneros?"... FIN.
Mirador
Llam� el Se�or al perro y le dijo: "T� vas a ladrar". Llam� al gato y le dijo: "T� vas a maullar". Llam� a la vaca y le dijo: "T� vas a mugir". Llam� a la oveja y le dijo: "T� vas a balar". Llam� al le�n y le dijo: "T� vas a rugir". Luego llam� a la pantera y le dijo: "T� vas a himplar". Llam� al jabal� y le dijo: "T� vas a arruar". Llam� a la cig�e�a y le dijo: "T� vas a crotorar". Llam� al cuervo y le dijo: "T� vas a crascitar". Llam� a la paloma y le dijo: "T� vas a zurear". Llam� al elefante y le dijo: "T� vas a barritar".
Finalmente el Se�or llam� al hombre y le dijo:
-T�, por desgracia, vas a hablar.
�Hasta ma�ana!...
S�bado. 13 Luz y sombra
Un vendedor llam� a la puerta de la casa de Pepito, y �ste la abri�. El visitante advirti� con asombro que el chiquillo llevaba un cigarro en la boca, en la mano derecha una lata de cerveza y en la izquierda un ejemplar de la revista Playboy. Pregunta el hombre: "�Est�n tus pap�s, ni�o?". Pepito le da un largo trago a la cerveza, echa una bocanada de humo a la cara del vendedor y responde: "�Usted qu� cree?"... Espacio 4 es un peri�dico bisemanal que se publica en mi ciudad, Saltillo. Su director es Gerardo Hern�ndez Gonz�lez, periodista de acrisolada honestidad y consumado oficio. Lagunero de origen, es saltillense ya por adopci�n, del mismo modo que, saltillense yo, la generosa comarca lagunera me ha adoptado como suyo. El jefe de redacci�n del peri�dico es Jes�s R. Cedillo, quien hace el prodigio de ser al mismo tiempo fino poeta y acerado analista pol�tico. En Espacio 4 se practica el buen periodismo; por sus p�ginas campean los valores de la verdad, la libertad y la responsabilidad. Cada a�o el peri�dico reconoce los m�ritos de quien a juicio de sus redactores fue el mejor personaje del a�o, y pone en la picota al que consideran el peor. �Qui�n creen mis cuatro lectores que fue escogido como la persona que m�s destac� en el 2006 por sus actividades de beneficio a la comunidad? Fue don Ra�l Vera L�pez, Obispo de Saltillo. En verdad merece homenaje la tesonera lucha de fray Ra�l en bien de los sectores m�s vulnerables de la poblaci�n, especialmente los migrantes. Ahora bien (o ahora mal): �a qui�n designa Espacio 4 como el personaje m�s negativo del a�o? A Andr�s Manuel L�pez Obrador, claro. (�Lo recuerda usted?) De �l dice: "... Hasta bien entrado el 2006 el tabasque�o represent� una luz de esperanza para millones de mexicanos que viven en la pobreza... La esperanza se convirti� en miedo, y su luz revel� el rostro de un pol�tico codicioso, acaso perturbado por no haber ganado lo que cre�a suyo: el poder presidencial... El candidato del PRD contribuy� al triunfo de Calder�n. Gente suya cerr� el Paseo de la Reforma, impidi� que Vicente Fox leyera su �ltimo Informe e hizo hasta lo imposible por boicotear la toma de posesi�n del nuevo Presidente, lo que hubiese arrastrado al pa�s a una crisis institucional de alcances inimaginables. En ese marco se explica la 'cruda moral' que muchos votantes sienten hoy por haber cruzado el logotipo del PRD... Lo malo es que la izquierda seria y moderna pagar� los platos rotos en las elecciones federales del 2009 y en la presidencial de 2012. Malo, porque la derecha panista necesita contrapesos reales...". Palabras son �sas para grabarse en bronce eterno o m�rmol duradero. Quien esto escribe coincide en un 100 por ciento (a reserva de aumentar el porcentaje) con las designaciones hechas por Espacio 4 del personaje mejor y el peor del 2006, y felicita a ese excelente periodista, Gerardo Hern�ndez, a su familia toda y colaboradores, por los 11 a�os de vida del peri�dico. Que cumpla muchos m�s, y yo los vea... Chiste antifeminista: "�C�mo se sabe cuando una mujer va a decir algo importante? Cuando empieza diciendo: 'Una vez un hombre me dijo esto:...'". Chiste antimachista: "�Qu� hace un hombre en la cama despu�s de hacer el amor? Estorbar"... Termina el trance amoroso, y ella le dice con disgusto a su gal�n: "Eres un p�simo amante". Responde �l: "�C�mo puedes saberlo, si s�lo te hice el amor cinco segundos?"... La peque�a le pregunta a su pap�: "Papi, �c�mo es la luna?" Intrigado, el se�or inquiere a su vez: "�Por qu� me preguntas eso?". Explica la inocente criatura: "Porque o� que mi mami le dijo al vecino: 'Mi marido no se ha dado cuenta. Siempre est� en la luna'"... FIN.
Mirador
En la hondura del mar vagan sus muertos: pescadores a quienes la tempestad prendi� en sus redes y arroj� a la sentina del abismo; argonautas que buscaban el fin del mundo y lo encontraron en la oscuridad; suicidas que caminaron lentamente por la playa hacia el abrazo de la muerte; pilotos de guerra que vieron su rostro espantado en el s�bito espejo del mar...
Pasan lentamente las m�viles sombras junto a las madr�poras y se pierden por entre los laberintos de las verdosas algas. Cuando los llame la trompeta del �ngel saldr�n chorreando medusas y corales, y llevar�n arena en la cuenca de los ojos.
Muertos del mar son �stos. De siglo en siglo las olas suelen arrojar alguno, pero nadie lo reconoce en la forma del roto caracol o el pedazo de m�stil carcomido. "Descansa en paz", decimos a los muertos. Pero los muertos del mar -los muertos de mar- nunca descansan.
�Hasta ma�ana!...
Viernes. 12 El avance de la izquierda
Don Astasio lleg� a su domicilio y, como de costumbre, hall� a su mujer refocil�ndose en el lecho conyugal con un sujeto. Colg� el mitrado esposo su americana y gorra en el perchero y luego fue al chifonier donde ten�a una libreta en la cual anotaba dicterios de mucho peso para enrostrar a su mujer en tales ocasiones. Volvi� ante la pecatriz y ley� con voz mon�tona de tenedor de libros: "Charrana. Calientacamas. Suripanta. P�pila. Cualanda". En seguida pregunt� a su mujer, para debida constancia: "�Qui�n es tu amante?" Respondi� ella con suma dignidad: "Me est�s ofendiendo, Astasio. No es mi amante. Lo acabo de conocer, y ni siquiera s� c�mo se llama"... En la isla desierta a la que hab�an llegado despu�s de naufragar su barco, la hermosa chica le pide al avieso gal�n: "A ver, demu�strame que eres oficial del Registro Civil antes de que nos cases"... Astatrasio Garrajarra, el borrach�n del pueblo, estaba usando la v�a p�blica a modo de urinario o mingitorio. Lo sorprende un gendarme y le ordena, draconiano: "Acomp��eme". Astatrasio lo ve de arriba abajo entre las nieblas de su beodez y replica con tartajosa voz: "�Tama�o pelad�n, con macana y pistola, y quieres que te acompa�e? Ve t� solo; no seas 'ulero"... La esposa de don Alg�n fue a visitarlo en su oficina. Sin ser advertida por �l se le puso atr�s y luego, traviesa, le tap� los ojos con las manos. Y dice don Alg�n: "Regrese a su escritorio por favor, se�orita Rosibel. Ahora no tengo tiempo para eso"... Don Wormilio les narr� a sus amigos el asalto que el d�a anterior hab�an sufrido �l y su esposa. "Gracias a ella -relat�- el asaltante no se llev� el dinero". Pregunta uno: "�Tu se�ora lo escondi�?" "No -explica don Wormilio-. Ya se lo hab�a gastado todo"... Contaba un tipo: "La conciencia de Susiflor no la dejaba hacer aquello, pero los dos quer�amos, y finalmente entre ambos le ganamos la partida a su conciencia"... Babalucas era ayudante del herrero del pueblo. Le indica el rudo hombr�n: "Con las tenazas pondr� en el yunque este pedazo de hierro al rojo vivo. T� toma el mazo grande. Cuando yo mueva la cabeza le das un mazazo". Babalucas obedeci� al pie de la letra, y ahora es el herrero del pueblo... Si el Presidente Calder�n no consigue logros sustanciales en la lucha contra la pobreza, dentro de seis a�os deber� dejar la Presidencia en manos de un Ch�vez, un Ortega o un Morales. En efecto, el avance de la izquierda populista en Am�rica Latina es resultado de las desigualdades econ�micas causadas por legislaciones y pol�ticas viciosas que permiten el acaparamiento de la riqueza en pocas manos e impiden que la mayor�a de la poblaci�n goce de condiciones de vida decorosas. A trompicones; cayendo y levantando; a gritos y sombrerazos, como se dice en lenguaje popular, los mexicanos hemos podido democratizar la vida pol�tica de la naci�n. En ese campo M�xico ya no es el mismo de antes. Pero en el terreno de la justicia social el pa�s no ha cambiado. Urge ahora llevar la democracia a la econom�a, igual que se llev� a la pol�tica. Los beneficios del ejercicio democr�tico han de traducirse en una vida mejor para todos, especialmente para aquellos que han quedado al margen de los avances de la sociedad. Si no logramos eso los mexicanos padeceremos la misma suerte de nuestros hermanos de Cuba y Venezuela. Anoten por favor lo anteriormente dicho. Con eso he cumplido hoy mi modesta misi�n de orientar a la Rep�blica. Si nadie atiende mis admoniciones no respondo de las posibles consecuencias. Y de las imposibles menos... En el cuarto del motel de corta estancia o pago por evento la muchacha se dispon�a a llenar un cheque ante el moh�no se�or de edad madura que desde el lecho la miraba triste y desolado. Le dice la muchacha. "Caramba, don Senilio: tampoco su pluma funciona"... FIN.
Mirador
Me habr�a gustado conocer al padre Mendieta.
En tiempos de la Colonia ese hombre bueno ard�a en santa indignaci�n porque nada m�s a los espa�oles se les llamaba "cristianos", y a los indios no.
"Tambi�n ellos han sido bautizados -razonaba-. Son nuestros hermanos en Cristo, y llevan mejor que nosotros el nombre de cristianos".
Envi� una carta al Papa en la cual le ped�a que decretara pena de excomuni�n mayor contra quienes negaran a la poblaci�n ind�gena su t�tulo de pertenencia a la cristiandad. "Quienes tal hacen -dijo en su misiva- son perturbadores de nuestra fe. En su soberbia olvidan el amor de Cristo".
Me habr�a gustado conocer al padre Mendieta. Sab�a �l que sin la fraternidad que deriva de la justicia no hay verdadero cristianismo.
�Hasta ma�ana!...
Jueves. 11 Estatismo caduco
�M�xico un pa�s pobre? A otro perro con ese hueso, si me es permitida esa expresi�n castiza. (Ver Teatro Completo de Seraf�n y Joaqu�n �lvarez Quintero, p�ginas 3, 12, 14, 35, 38, 46, 47, 89, 91, 95, 124, 128, 226, 229, 397, 480, 484, 513, 525, 622, 661, 705, 832, 837, 900, 955, 1011, 1019 y 2132). En bienes otorgados por la naturaleza nuestro dilatado territorio es uno de los mejor dotados, dicho sea sin intenci�n segunda. M�xico no es un pa�s pobre. Es, s�, un pa�s de pobres. Lo dijo con tristeza el jerezano: en piso de metal vivimos al d�a, de milagro, como la loter�a. Tampoco es cierto que esa pobreza tenga su origen en la pereza de los mexicanos, seg�n viejo clich� que nos dibuja sentados en el suelo, recargados en un cactus, cubiertos con sarape y con sombrero para dormir una siesta que no acaba. �Flojo el mexicano? �Har�n, poltr�n, roncero, ocioso, harag�n, pigre, tumb�n, panarra, z�ngano, holgaz�n? Eso no es cierto. �Por qu� entonces cuando sale de M�xico y va a otro pa�s el mexicano se vuelve laborioso? (Y otra pregunta: �cu�l es la capital de Dakota del Sur?). Se me dir� entonces que hay algo en el aire que se respira en M�xico, o en el agua, que induce a la molicie y la flojera. Ning�n estudio cient�fico serio hay que avale tal hip�tesis. �Por qu� somos entonces un pa�s de pobres? Aventuro mi propia teor�a: porque desde hace muchos a�os el Gobierno ha limitado la acci�n de los particulares. En nombre de abstrusas tesis de redenci�n social los priv� de su libertad individual y los someti� a una especie de tutela paternalista que hizo de vastos sectores de la poblaci�n -obreros, campesinos- un c�mulo de menores de edad o incapacitados. Ese paternalismo clientelar hizo olvidar una doctrina simple: la principal riqueza de un pa�s es el trabajo de sus habitantes. De aquel estatismo surgieron grandes males cuyos efectos aun siguen. El ejido en el campo y el sindicalismo corporativista en las ciudades fueron al mismo tiempo fuente de corrupci�n y de falta de productividad. No dejo de reconocer, por supuesto, que mi explicaci�n es simplista, pero en el fondo tambi�n la Teor�a de la Relatividad lo es, y hay quienes ponen su nombre con may�sculas. Vuelva el Estado a su funci�n subsidiaria original; f�nquense condiciones para que los ciudadanos puedan trabajar y gozar de los frutos de su esfuerzo; elim�nense los viciosos monopolios -p�blicos y privados- que en muchos campos de la actividad sufrimos, y ya se ver� c�mo en la libertad y sin las ataduras de un sistema estatista caduco y obsoleto los mexicanos logramos aqu� lo que en otras partes conseguimos: ser mejores... Basta ya de homil�as, columnista. Cumplida est� por hoy tu tarea de orientar a la Rep�blica. Salgan ahora de tu pluma algunos chascarrillos que nos aligeren el �nimo despu�s de esa bomb�stica peroraci�n... En el lecho conyugal el marido acerc� su cuerpo al de su esposa. Su er�tica intenci�n era evidente. Le dice ella: "Hoy no, querido. Me duele la cabeza". Promete el ardidoso: "Ah� no te har� nada"... (Pregunta: �Por qu� algunas novias se ven tan felices el d�a de su matrimonio? Respuesta: Porque saben que ya no tendr�n que hacer el amor tan seguido)... A consecuencia de ciertos amorosos escarceos aquella chica qued� ligeramente embarazada. Le dijo a su evasivo gal�n: "Si no te casas conmigo me arrojar� a un precipicio". Pregunta �l con inter�s notorio: "�Ya tienes visto alguno?"... La mujer de Avaricio, sujeto ahorrativo, le cont� un d�a, quejumbrosa: "Viejo, el tendero y el carnicero me agarran las pompas cuando voy a comprarles. �Qu� hago?". Respondi� el cicatero prontamente: "P�deles un descuento"... FIN.
Mirador
Lleg� sin avisar y dijo sin m�s ni m�s:
-Soy sin menos ni menos.
Seguramente puse cara de no haber entendido, porque prosigui�:
-Todo mundo, como usted mismo acaba de hacer ahora mismo, suele decir: "sin m�s ni m�s". Nadie usa el t�rmino contrario. Y sin embargo el concepto "menos" importa tanto como el concepto "m�s". Cualquier entendido en �lgebra se lo podr� decir.
Pregunt� otra vez sin m�s ni m�s:
-Y yo �qu� puedo hacer?
Respondi� �l:
-Pida a sus lectores que usen menos la expresi�n "sin m�s ni m�s" y que usen m�s la expresi�n "sin menos ni menos".
Cumplo aqu� la encomienda. Lo hago sin m�s ni m�s. Y tambi�n -para ser equitativo- sin menos ni menos.
�Hasta ma�ana!...
Mi�rcoles. 10 Polic�as
La esposa de Afrodisio Pitonier sali� de viaje, y el salaz individuo aprovech� su ausencia para llevar una amiguita al domicilio conyugal. Empezaron las acciones amorosas, y de pronto Pitonier se percat� de que no ten�a un preservativo para la ocasi�n. Tampoco la muchacha llevaba uno. "No hay problema -dice el fornicador-. Mi esposa compr� un diafragma anticoncepcional. Voy a traerlo". Fue y regres� a poco. "Ya me lo supon�a -comenta con enojo-. Mi se�ora se llev� el diafragma al viaje. No me tiene confianza"... Dan Quayle, vicepresidente de Estados Unidos en tiempos de George Bush, padre, se hizo famoso por sus lapsus linguae. Largo ser�a hacer la lista de sus desatinos. Recordemos unos cuantos. "No es la contaminaci�n lo que est� da�ando al medio ambiente: son las impurezas en el aire, en la tierra y en el agua"... "Si fracasamos no tendremos �xito"... "No nos conformemos con ver hacia el futuro: veamos tambi�n hacia el porvenir"... "Quiero mucho a California: pr�cticamente crec� en Phoenix"... "Me encanta venir a este maravilloso Estado, Chicago"... "Recientemente estuve en Am�rica Latina. �C�mo sent� no saber lat�n, para poder comunicarme con la gente!"... Y as� hasta el infinito. El mismo Quayle dijo otra alada frase: "Si quitamos los asesinatos, las violaciones, los asaltos y los robos, Washington es una de las ciudades m�s seguras de los Estados Unidos". Lo mismo puede decirse de algunas de nuestras ciudades. La violencia se ha ense�oreado de ellas, y forma parte ya de la vida cotidiana. En buena parte el problema estriba en la corrupci�n reinante en la generalidad de las corporaciones polic�acas. Aqu� no se puede jugar a polic�as y ladrones, porque las calidades de ambos se confunden: muchas veces los delincuentes son polic�as, o ex polic�as, y con frecuencia los delincuentes pasan a ser parte de los organismos encargados de la seguridad. Una mejor preparaci�n y una paga mejor ayudar�an algo a remediar tal situaci�n, pero nada se conseguir� sin jefes polic�acos honestos y sin un r�gimen de cero tolerancia que castigue con rigor a los polic�as que en cualquier forma se aparten de la legalidad. Desde luego hay elementos honestos que arriesgan la vida en la lucha contra los criminales. Pero en general los ciudadanos ven en los cuerpos de polic�a m�s una amenaza, o por lo menos una entidad in�til, que una garant�a para su seguridad... Viene ahora un cuento reprobado de consuno por la Liga de la Decencia y por la P�a Sociedad de Sociedades P�as. Las personas con escr�pulos morales deben suspender aqu� mismo la lectura... El rudo sargento despert� a sus hombres a las 4 de la madrugada y les orden� formarse en doble fila frente a �l. Todav�a adormilados ellos obedecieron, y formaron una fila adelante y otra atr�s. El rudo sargento golpe� con fuerza a un soldado en el brazo con su bast�n de mando. "�Le doli�, soldado?" -le pregunta. "�No, se�or!" -responde el individuo. "�Por qu� no?" -pregunta con voz r�spida el sargento. "�Porque soy un marino americano, se�or!" -responde el hombre, en�rgico. El sargento golpea con su bast�n a otro, en el pecho. "�Le doli�, soldado?" "�No, se�or!" "�Por qu� no?" "�Porque soy un marino americano, se�or!" Sigue el sargento, y ve a un hombre que mostraba entre las piernas una tumefacci�n sobresaliente. Lo golpea ah� con su bast�n de mando, y le pregunta: "�Le doli�, soldado?" "�No se�or!" -responde el hombre con voz recia. El sargento repite la pregunta: "�Por qu� no?" Y responde el sujeto con voz firme: "�Se�or, porque la tumefacci�n pertenece al compa�ero que est� detr�s de m�!"... FIN
Mirador
Do�a Rosa ha terminado de poner en orden su casta�a. Por ac� llamamos "casta�a" a un ba�l cuya cubierta abombada tiene la forma de ese fruto.
En su casta�a do�a Rosa guarda s�banas y colchas. Las tiene ah� en perfecto arreglo, limpias como una virgen que va al t�lamo. Suele poner entre ellas una manzana o un membrillo, o ramitos de menta perfumada. Cuando abre su casta�a do�a Rosa se extiende por el cuarto un suave aroma que debe ser como el olor de santidad.
Yo quisiera tener mi vida igual que do�a Rosa tiene su casta�a, limpia y en orden, sin otras cosas que las necesarias. Pero no vivo aqu�, en el rancho, donde todo tiene la sencillez y claridad del agua, y donde nada sobra y nada falta. A m� me falta todo porque me sobra todo. Miro la santa simplicidad de esta casta�a y en ella quisiera guardar mi alma. Se volver�a limpia y perfumada, como las colchas y s�banas de do�a Rosa, que huelen a Dios.
�Hasta ma�ana!...
Martes. 9 �tica
El se�or le propone a su esposa: "�Qu� te parece si hoy en la noche experimentamos nuevas posiciones?" "Me parece fant�stico -responde ella-. T� te pondr�s a planchar y yo me pondr� a ver en la tele un partido de futbol". Para muchos maridos -me cuento yo entre ellos- el mes de enero es mes de futbol americano. Me aficion� a ese deporte cuando estuve en la Universidad de Indiana. (En estos d�as se cumplen 40 a�os a�os, Dios me valga). En aquella ocasi�n el equipo de los Hoosiers lleg� al Rose Bowl, y fue vencido pr�cticamente por un solo hombre, cierto prometedor muchacho de nombre O. J. Simpson. Este pasado s�bado en la noche, luego de contemplar una tragedia griega, la derrota de los Cowboys de Dallas por el error de Romo, me puse a ver una pel�cula que busqu� especialmente para la temporada. Se llama Knut Rockne, All American, y narra la historia del famoso entrenador de Notre Dame que revolucion� el futbol americano luego de ver las evoluciones de las coristas en un teatro fr�volo. Obviamente Knut Rockne etc�tera... no es Casablanca o El ciudadano Kane, sobre todo tomando en cuenta que las butacas del estadio muestran mayor talento dram�tico que Pat O'Brien, el actor que encarna al legendario coach. Sin embargo, en la pel�cula sale Ronald Reagan -tampoco un Lawrence Olivier-, en el papel de George Gipp, la gran estrella de los Fighting Irish, de donde le vino a Reagan el apodo con que siempre se le conoci�: The Gipper. Lo que me interesa destacar de la personalidad de Rockne es su teor�a, apenas esbozada en el gui�n cinematogr�fico, de que toda actividad humana -incluido el futbol americano- debe estar fincada en un sentido de honor personal traducido en la pr�ctica de valores sociales. Dicho de otra manera, el quehacer humano ha de tener un contenido �tico que lo oriente y le d� pleno sentido. Y esa �tica no puede ser otra que la del bien. Lo que yo haga debe servir a los dem�s. En pol�tica esa aserci�n cobra mayor significaci�n que en los deportes, por la mayor influencia que tienen los actos pol�ticos en la vida de los hombres. Si los personajes de la vida p�blica de M�xico pensaran en la comunidad antes que en sus partidos o en s� mismos otra ser�a la suerte de este pa�s, tan da�ado por la mala pol�tica y por los pol�ticos malos... Un tipo lleg� a su casa cuando el sol sal�a ya. Animado por los esp�ritus del vino entr� en la rec�mara y sin m�s tr�mites procedi� a hacerle el amor a su mujer. Acabado el pasional deliquio el hombre salt� de la cama y fue al ba�o, cosa que, seg�n estad�sticas probadas, hace el 50 por ciento de los hombres luego de hacer el amor. (El otro 50 por ciento se va a su casa). Cu�l no ser�a su sorpresa -hermosa frase- cuando vio ah� a su mujer arregl�ndose ya para empezar el d�a. "�Aqu� estabas?" -le pregunta boquiabierto. "�Shhh! -le impone ella silencio-. �Vas a despertar a la t�a Burcelaga!"... A don Wormilio nadie lo toma en cuenta. Cierto d�a acudi� a un oftalm�logo. "Doctor -le dijo-. Todo lo veo doble". "Cierre un ojo" -le recet� el facultativo... Frigidia, ya se sabe, es la mujer m�s fr�a del planeta. Fue a ver la pel�cula Infierno en la torre, y su sola presencia en la sala bast� para apagar la quemaz�n. Una noche su esposo don Frustracio se quej�: "Mujer, no me gusta que est�s resolviendo crucigramas mientras hacemos el amor". Replica ella, malhumorada: "�Y en qu� otra forma quieres que aproveche ese tiempo?"... Pirulina recibi� a Babalucas en su departamento. "Ponte c�modo, Baba -le indic�-. Voy a abrir una botella de champa�a; voy a perfumarme y a ponerme un neglig�, voy a disminuir la intensidad de la luz y a poner m�sica rom�ntica, y voy a preparar la rec�mara". "Mejor despu�s vengo -declara el tonto roque-. Ahorita est�s muy ocupada"... FIN.
Mirador
No voy a decir el nombre de este nieto m�o. Si lo digo, el mundo empezar� desde ahora a protegerse de �l.
Este nieto m�o tom� un pedazo de carb�n y sobre el piso de cemento escribi� con grandes letras una palabra fea. Cuando la vi y corr� a borrarla ya era tarde: los padres del peque�o la hab�an visto ya. Su mam� le dijo con severidad:
-Te vamos a lavar la boca con jab�n.
Y respondi� el chiquillo:
-No dije la palabra: la escrib�. No deben lavarme la boca: deben lavarme las manos.
�Ay, hijito! No quiero alarmar a tus pap�s con vaticinios ominosos, pero me temo que vas que vuelas para abogado. O si no, para jesuita.
�Hasta ma�ana!...
Lunes. 8 Justicia
Parras de la Fuente, hermosa ciudad de mi natal Coahuila, es un lugar lleno de bellezas. No s�lo bellezas de las que convocan los sentidos corporales, sino tambi�n de aquellas que dicen cosas al esp�ritu. Hay una escuela en Parras que lleva el nombre de don Francisco I. Madero, ap�stol de alma buena. En esa escuela se ve un letrero que a la letra dice: "Los ni�os de esta escuela queremos justicia, legalidad y paz". En esa frase encuentro resumido todo un programa de sabidur�a pol�tica. En efecto, la paz es fruto de la justicia, y �sta encuentra en la ley su manifestaci�n tangible. Cuando los hombres desoyen la voz de la justicia, cuando se apartan de la legalidad, lo que hacen es cerrar las puertas a la esperanza de la paz. No me hagan caso a m�, pero oigan estas palabras de sabidur�a: "...Es urgente un esfuerzo tenaz, duradero y compartido por la promoci�n de la justicia social. La democracia s�lo alcanza su plena realizaci�n cuando cada persona y cada pueblo es capaz de acceder a los bienes primarios (vida, comida, agua, salud, educaci�n, trabajo, certeza de los derechos) a trav�s de un ordenamiento de las relaciones internas e internacionales que asegure a cada quien la posibilidad de participar en la vida comunitaria. Y s�lo puede haber aut�ntica justicia social en una perspectiva de genuina solidaridad que comprometa a vivir y a trabajar siempre los unos por los otros, nunca los unos contra los otros...". �Qui�n dijo esas palabras? Las dijo el Papa Benedicto XVI en una alocuci�n dirigida a los pol�ticos de Italia, y a trav�s de ellos a los de todo el mundo, incluido El Moquetito, Tamaulipas. Si promovemos la justicia, si apegamos nuestras acciones a la ley, entonces por a�adidura se nos dar� la paz. Que la conserve este a�o nuestro pa�s, no por efecto de la fuerza, sino como fruto de la justicia y la legalidad... Un tipo llam� por tel�fono a la tienda de departamentos. Le pregunta al encargado de la secci�n de art�culos electr�nicos: "Oiga: �cree usted en fantasmas?" El empleado se desconcierta al escuchar aquella cuesti�n extravagante. Como quiera, atin� a responder: "No, se�or. No creo en esas cosas. Los fantasmas no existen". "�Que no existen los fantasmas? -replica con enojo el que llamaba-. �Nada m�s venga a ver el televisor que me vendi�!"... Por fin se cas� Uglicia, la mujer m�s fea del condado. Al comenzar la noche de bodas le dijo a su flamante esposo que har�an el amor con la luz apagada. "No, mi vida -opuso �l-. Ya estamos casados; no debemos guardar reserva alguna. Lo haremos con la luz encendida". Se resign� Uglicia, y a plena luz procedi� a despojarse de su vestimenta. La ve el reci�n desposado y dice luego. "Pens�ndolo bien, tienes raz�n. Vamos a hacerlo con la luz apagada"... Era la noche de A�o Nuevo. El muchacho iba en su coche con su novia, y lo detuvo la patrulla antialcoh�lica. Le hacen el examen al muchacho, y el oficial de tr�nsito le dice con tono de reconvenci�n: "Te echaste dos, �no?" "�Ah! -se apura la muchacha-. �Qu� tambi�n eso marca el aparato?"... Los j�venes casados cumplieron un a�o de matrimonio. Le propone �l a ella: "Ya tenemos un a�o de casados, amor m�o. Ahora puedes decirme, sin que me ponga celoso, cu�ntos hombres ha habido en tu vida". "Est� bien, cielo -responde ella-. Pero, �me prometes no enojarte?" "Claro que no me enojar� -responde �l-. Yo mismo te estoy pidiendo que me digas con cu�ntos hombres has tenido trato". "Muy bien -empieza ella-. Primero fue Pedro; luego vino Antonio; despu�s lleg� Fernando; sigui� Rodolfo; luego t�, despu�s Ernesto, Manolo, Enrique, Luis, Roberto..."... Aquel se�or pas� a mejor vida, y su esposa mand� poner en la esquela del peri�dico que su marido hab�a muerto de gonorrea. "�Pero mam�! -se espantaron los hijos al leer aquella inusitada participaci�n-. �Por qu� pusiste ah� que pap� muri� de gonorrea! �T� sabes bien que muri� de un ataque de diarrea!" "Hijos m�os -responde con un suspiro la se�ora-. Pens� que es preferible que su pobrecito padre sea recordado como fornic�n, no como zurr�n"...FIN.
Mirador
Historias del se�or p�rez y de su tr�gica lucha contra la burocracia.
El se�or p�rez recibi� en su casa un Citatorio. Deb�a presentarse en la Oficina de Gobierno a pagar un Impuesto que deb�a.
Se sorprendi� el se�or p�rez, pues cre�a estar al corriente en el pago de sus Tributaciones. Pero en la Ventanilla un Empleado le inform� que la ma�ana de ese d�a se hab�a creado un Impuesto por el A�o Nuevo. El Impuesto era de mil pesos.
El se�or p�rez se atrevi� a protestar t�midamente.
-Se�or -dijo al Empleado-. Tengo 54 a�os de edad, y nunca hab�a tenido que pagar ese Impuesto.
-Entonces debe usted pagar 53 mil pesos m�s -le inform� el Empleado-. Acabo de decidir que el Impuesto es retroactivo.
�Hasta ma�ana!...
Domingo. 7 Mal car�cter
El m�dico le dice a su paciente: "Lamento informarle que en cualquier momento puede sufrir usted un ataque de embolia que le dejar� paralizado el lado izquierdo de su cuerpo". De inmediato el hombre se lleva la mano al bolsillo. El doctor le indica: "No es necesario que me pague ahora". "No le iba a pagar -responde el paciente, afanoso-. Me estoy pasando aquello al lado derecho"... Cierta secretaria ten�a un jefe con muy mal car�cter. Le aconseja una amiga, secretaria tambi�n: "Haz lo que yo. Cuando mi jefe se enoja, nom�s cruzo la pierna, me levanto la falda un poquito y lo dejo que me vea la rodilla y un pedacito de muslo. Con eso se le pasa el enojo". A los pocos d�as se encuentran. Pregunta la amiga: "�C�mo te ha ido con el consejo que te di? �Lo has puesto en pr�ctica?" "S� -responde la otra-. Nada m�s que mi jefe result� bastante m�s enoj�n que el tuyo"... En la clase de civismo el profesor plante� una cuesti�n. "Dime, Pepito: si veo que a un pobre burro le est�n dando garrotazos en la calle, y detengo la mano del que golpea a la infeliz bestia, �qu� virtud estoy practicando?" Arriesga Pepito: "�El amor fraternal?"... Una curvil�nea morenaza llega con el m�dico. "Doctor -le dice-. Vengo a que me saque un diente". "Perdone, se�orita -le responde el galeno-. Incurre usted en un error. Lo que necesita es un odont�logo. Yo soy m�dico cirujano". "Precisamente -dice la muchacha-. El diente es de mi novio, y me lo clav� en el busto"... El club de se�oras visit� la central de bomberos. Una de ellas vio en el piso el agujero y la barra de metal por donde los bomberos se deslizan. "�Qu� es eso?" -le pregunta al jefe. Explica el hombre: "Es un dispositivo para que los hombres puedan salir r�pidamente en caso de alarma". "�Ay, qu� pr�ctico! -se alegra la se�ora-. �Voy a poner uno de esos en mi cl�set!"... El gerente de la compa��a le dice al encargado de la agencia de colocaciones: "Necesito que me mande una mecan�grafa". Responde el otro: "La semana pasada le mandamos una. �No le sali� buena?" "�Me sali� buen�sima! -exclama el gerente, entusiasmado-. Pero de cualquier modo sigo necesitando una mecan�grafa"... El maduro se�or cas� con mujer bastante menor que �l. Pas� alg�n tiempo, y la se�ora no se embarazaba. Acudieron los dos a un consultorio, y el joven m�dico les dijo que proceder�a a examinar a la se�ora. Pas� un buen rato, y el provecto marido estaba inquieto en la sala de recepci�n, pues su esposa tardaba en salir. Dio unos t�midos golpecitos en la puerta, y asom� la cabeza el facultativo. "Doctor -dice el maduro caballero-. Ya lleva usted mucho rato examinando a mi se�ora. D�game ya por qu� no puede embarazarse". Responde con exasperaci�n el m�dico: "�Y si nos sigue interrumpiendo menos se va a embarazar!"... A don Senilio, se�or octogenario, se le olvidaba siempre subirse el zipper del pantal�n. A su esposa aquel detalle la apenaba. Continuamente le dec�a que tra�a abierta la bragueta. Eso azaraba mucho al viejecito, tanto que un buen d�a la amonest�. "Mira -le dijo-. Ya no me andes avergonzando delante de la gente. De hoy en adelante, cuando notes que traigo abierto el zipper haz como que buscas en tu bolso y di: 'Se me abri� la polvera'. Yo entender�, y me subir� el zipper sin que nadie se d� cuenta". A los pocos d�as los dos fueron a una fiesta. De pronto dice la viejita haciendo como que miraba dentro de su bolso: "�Ah! Se me abri� la polvera. �Y para colmo se me sali� el bil�!"... FIN.
HISTORIAS DE LA CREACI�N DEL MUNDO
Se�or -se quej� Ad�n-. Tengo fr�o.
Entonces el Creador hizo el invierno.
-No te entiendo, Se�or -dijo el hombre, atribulado-. Me quej� porque sent�a fr�o, y como respuesta a mi lamentaci�n hiciste el invierno. �Por qu�?
Ni siquiera hab�a acabado de hablar Ad�n cuando Eva, su compa�era, fue hacia �l tiritando. Lo abraz�, junt� su cuerpo con el suyo. Una dulce tibieza sinti� Ad�n, como si un sol peque�o y amoroso hubiese descendido del cielo s�lo para darle calor a �l.
Pasados algunos d�as el Se�or le pregunt� a Ad�n con una sonrisa traviesa:
-�Ya no tienes fr�o?
-No, se�or -respond�a Ad�n sonriendo igualmente, pero con algo de rubor-. Desde que inventaste el invierno ya no tengo fr�o.
�Hasta ma�ana!...
S�bado. 6 'Maestros'
Un fabricante de productos qu�micos invit� a salir a una muchacha que -le hab�an dicho- era muy aburrida. Para su sorpresa, tan pronto la chica se vio a solas con �l se le ech� encima y lo llen� de ign�feras caricias. "�Oh! �Ah! �Hu! -se asombra el individuo, que en cuesti�n de interjecciones tend�a al vocalismo-. Todos me dec�an que eras sosa, pero veo que m�s bien act�as como potasa"... En una ma�ana g�lida de invierno, Emp�docles Et�lez, el borrach�n del pueblo, iba manejando con la ventana de su coche abierta. "Hace mucho fr�o -le indica su mujer-. Sube el vidrio". "Buena idea" -balbucea el temulento. Y as� diciendo saca de abajo una botella y con el brazo en alto empieza a libar de ella... El padre de Pepito le dice con enojo al tremebundo cr�o: "�Nunca me has dado una satisfacci�n!" "Claro que s� -replica Pepito-. �Y luego la del d�a en que me engendraste?"... Cuando los ni�os de Oaxaca se quedaron sin clases por causa de sus "maestros", muchos padres de familia acudieron a escuelas del Estado vecino, Veracruz, y pidieron que sus hijos fueran admitidos en ellas. El Gobernador Fidel Herrera orden� que se atendieran esas solicitudes, y gracias a esa generosa disposici�n muchos escolares oaxaque�os dejaron de sufrir las consecuencias del conflicto que durante varios meses priv� de educaci�n a la ni�ez y juventud de Oaxaca. Dato revelador: cuando el problema concluy� muchos alumnos no quer�an regresar a sus escuelas. �Por qu�? Respond�an: "Porque aqu� tenemos d�nde sentarnos". Hay planteles de Oaxaca, en efecto, donde los ni�os toman clases sentados en el suelo, o en cajas de madera o troncos de �rboles. Mientras eso sucede, en las relaciones entre el sindicato magisterial y el Gobierno del Estado se ha llegado a extremos de corrupci�n que deben ya cesar, como �se de los innumerables maestros "comisionados" que perciben su salario sin desempe�ar trabajo alguno. No se puede pedir conciencia de maestros a quienes no lo son -o lo son nada m�s por dos razones: el d�a 15 y el �ltimo-, pero s� se debe exigir a las autoridades educativas que miren m�s por los ni�os y menos por el inter�s de la ya tristemente c�lebre secci�n sindical de la entidad... Don Martiriano, sufrido esposo de Jodoncia, mujer mal encarada, se la pasa vegetando: ve jeta en la ma�ana; ve jeta en la tarde; ve jeta en la noche... Babalucas fue a una fiesta. Le pregunta la due�a de la casa: "�Toca usted el piano, se�or Babalucas?" Contesta el badulaque: "No s�. Nunca me he calado"... Luego la misma se�ora le ofreci� un coctel de abul�n. Contest� Babalucas: "Gracias, no bebo"... Comentaba un individuo: "Mi mam� es mitad espa�ola, mitad inglesa y mitad mexicana". Acota alguien: "�sas son tres mitades". Y replicaba aquel: "Es que mi mam� es muy gorda"... Los escoceses, ya se sabe, tienen muy merecida fama de ahorrativos. Jock McCock estaba agonizando. Pregunta con voz feble: "�Est�s aqu�, esposa?" "Aqu� estoy" -responde la mujer. "�Est�n aqu� todos mis hijos?" "Aqu� est�n". "Entonces -pregunta Jock- �por qu� dejaron prendida la luz de la cocina?"... Le cuenta a Rosibel una de sus amigas: "Ayer vi una pel�cula francesa. En la primera escena un hombre y una mujer hac�an el amor". "Momento -la interrumpe Rosibel-. Si los que hac�an el amor eran un hombre y una mujer entonces la pel�cula no es francesa"... FIN.
Mirador
La noche me dio un regalo antier. �Cu�ntos regalos da la noche! Ven�a yo por la carretera en mi autom�vil y de pronto tras una nube se me apareci� la luna. Era una luna ni�a, peque�ita, apenas una promesa de luna, diminuta pesta�a sobre la ojera de la noche.
Yo me detuve a verla. A m� toda belleza me detiene. En medio de la oscuridad aquella luna que empezaba a ser luna era el �nico claror. Pens� que al paso de los d�as crecer� hasta llenarse de s� misma.
Luego entrar� en menguante y desaparecer�. Pero otra vez volver� a ser esta peque�a luna que es ahora y que a s� misma se repite siempre. Siempre...
Todo en el mundo, pienso, es un eterno ciclo. As� el d�a y la noche; as� los meses y los a�os; as� las estaciones... Todo termina y todo vuelve a comenzar. All� la luna. Aqu� yo que la miro, y que me miro en ella.
�Hasta ma�ana!...
Viernes. 5 �C�mo gobierna?
En el congreso cient�fico anuncia Babalucas: "El cactus es un poderoso anticonceptivo". Pregunta uno de los delegados: "�Su jugo? �Su tallo? �Su ra�z?" "Todo �l -precisa Babalucas-. Para que no haya concepci�n basta poner en la cama un cactus grande entre el hombre y la mujer"... Un sujeto estaba con su amiguita, se�ora casada ella, en el domicilio conyugal de la se�ora. En eso lleg� el marido de la dama. "�Pronto! -le dice ella a su mancebo-. �M�tete en el cl�set!" Entra el esposo. Ella, con la m�s absoluta sangre fr�a, le dice: "Qu� bueno que llegaste, viejo. Tengo hambre y no hay nada en el refrigerador. �Ser�as tan amable de ir a comprarme unos taquitos?" El marido suspira; se pone otra vez el saco y sale para ir a traerle a su mujer los famosos tacos. El amante entonces aprovecha su salida para vestirse r�pidamente y escapar a toda carrera de la casa. En el coche iba admirando la presencia de �nimo de su amiga; la serenidad con que manej� la situaci�n. Felicit�ndose por su buena suerte llega a su casa y entra en la rec�mara. Le dice su mujer: "Qu� bueno que llegaste, viejo. Tengo hambre y no hay nada en el refrigerador. �Ser�as tan amable de ir a comprarme unos taquitos?"... La mam� de Pepito estaba esperando a la cig�e�a. "�Qu� te gustar�a, hijito? -le pregunta al tremebundo infante-. �Un hermanito o una hermanita?" "La verdad -responde Pepito-, me gustar�a m�s bien una bicicleta. Pero quiz� el parto ser�a m�s dif�cil"... Vamos a ver ahora c�mo gobierna el PAN. Alguno de mis cuatro lectores me dir� que eso lo vimos ya con Fox. La verdad, sin embargo, es que no fue el PAN quien llev� al guanajuatense a la Presidencia: lo llevaron los Amigos de Fox que hicieron a un lado a los panistas de viejo cu�o, se apoderaron de la candidatura y ejercieron luego el poder de espaldas al partido blanquiazul. El Gabinete de Fox, entonces, no estuvo en general formado por panistas, sino por personas escogidas con criterio gerencial por aquellos m�ticos "head hunters" que luego desaparecieron sin dejar ninguna huella. Calder�n, en cambio, form� un Gabinete francamente panista. A pesar de sus ofrecimientos de campa�a no hizo un r�gimen de coalici�n, y ni siquiera de inclusi�n, sino uno de tinte azul, con gente de Acci�n Nacional casi toda de recia militancia. Por eso muy bien podr�a decirse que �ste es el primer gobierno panista que tendr� el Pa�s. En rigor Fox nunca fue panista: siempre fue foxista. Se manej� al margen y por encima del PAN. El partido no organiz� ni llev� a cabo su campa�a. Vamos a ver ahora, entonces, c�mo gobierna el PAN... Dos cazadores dispararon al mismo tiempo sobre un conejo, y los dos acertaron el tiro. Empezaron a discutir cu�l de ellos se llevar�a la presa, y como no llegaron a ning�n acuerdo propuso uno: "Vamos a darnos patadas donde m�s duela, por turno. El que aguante m�s puntapi�s se quedar� con el conejo". El otro acept�, y dijo retador: "Dame t� la primera patada". El cazador le propina terrible puntapi� en la parte donde m�s duele un puntapi�. Se retorci� el tipo con el dolor, y luego, con voz apenas audible, le pidi� a su rival: "Ponte ahora t�". "No -responde el otro d�ndose la media vuelta-. Qu�date t� con el conejo"... Una se�ora le coment� a su vecina: "Ya no hallo qu� hacer con mi marido. Ayer regres� a casa en la madrugada, bien borracho. Me puse de genio". Le pregunta la amiga "Y �l, �qu� hizo?" Contesta enfurru�ada la se�ora: "Me dijo que si estaba de genio ten�a que cumplirle tres deseos, y me pidi� que le hiciera el amor, que le hiciera el almuerzo y que le hiciera el favor de dejarlo dormir"... FIN.
Mirador
Me habr�a gustado conocer a don Antonio de Mendiz�bal y Le�n, un hidalgo espa�ol del siglo 17. Al parecer naci� en Toledo, y fue a acabar sus d�as en Amberes, peleando una de aquellas confusas guerras de su tiempo.
Cierta ma�ana sal�a de misa cuando un noble le dijo la palabra de las cuatro letras a una mujer que al pasar le roz� el traje. La mujer se ech� a llorar, avergonzada. Don Antonio le reclam� su proceder al boquiflojo. �ste se ri�, burl�n.
-�No sab�is que la mujer es lo que dije? Es una ramera; vive en la manceb�a.
-Nada me importa -replic� don Antonio-. Es una mujer; sal�a de la iglesia. Si no le ped�s perd�n tendr�is que ped�rselo a mi espada.
El hombre, confuso, le dijo a la mujer unas palabras de disculpa. Entonces don Antonio se quit� el chambergo ante ella, le hizo una profunda reverencia y se alej�.
Me habr�a gustado conocer a don Antonio de Mendiz�bal y Le�n. Sab�a �l que ante toda mujer, s�lo por serlo, el hombre debe hacer una profunda reverencia.
�Hasta ma�ana!...
Jueves. 4 Pesada r�mora
Era ya el cuarto d�a de enero, y Astatrasio Garrajarra, el borrach�n del pueblo, no hab�a terminado a�n de celebrar el A�o Nuevo. Iba cae que no cae por el medio de la calle. Un polic�a le ordena con tono perentorio: "�Oiga, amigo! �Camine por la banqueta!" "�Por la banqueta! -farfulla Garrajarra con exasperaci�n-. �Acaso me crees alambrista?"... Do�a Pelagia, mam� de Babalucas, prepar� cuidadosamente la fiesta del d�a �ltimo de a�o. A m�s de la cena dispuso gorritos, serpentinas, todo lo necesario para que reinara la alegr�a. Hizo un encargo a Babalucas. "Ve y compra una buena cantidad de confeti -le dijo-. Subes al segundo piso, y cuando lleguen los invitados les echas el confeti desde el barandal de la escalera". Fue Babalucas a cumplir aquel encargo, y luego se coloc� donde su mam� le hab�a dicho, en espera de la llegada de los invitados. Se presentaron �stos, y Babalucas hizo lo que su madre le hab�a dicho: todo lo dej� caer sobre los asistentes. Le grita do�a Pelagia, consternada: "�Mentecato! �Te dije confeti, no espagueti!"... Un petrolero texano iba en su coche de lujo por el centro de la ciudad de Houston. No hab�a sitio d�nde aparcar, y tanto el hombre como su esposa ya estaban impacientes. "Gee, Fatfanny! -exclama el texano-. Creo que lo mejor que podemos hacer es dejar este coche en cualquier lado y comprar otro que ya est� estacionado"... El viejo lobo de mar que luc�a una pata de palo beb�a en silencio su copa en el bar del puerto. Una turista se le acerca y le pregunta: "�C�mo perdi� su pierna, buen hombre?" Responde el marinero: "Estaba sentado en la cubierta del barco, con las piernas hacia afuera, cuando un tibur�n dio un salto y me arranc� la pierna izquierda de una tarascada". "�Dios m�o! -se conduele la mujer-. �Y usted qu� hizo?" "Nada, se�ora -contesta resignado el hombre-. Es muy dif�cil discutir con un tibur�n"... M�s temprano que tarde el PRD tendr� que deslindarse de L�pez Obrador. Si bien es cierto que el tabasque�o puso a ese partido en un sitio que jam�s los perredistas habr�an imaginado, no menos cierto es que con su insana conducta, con su agresividad e intransigencia, L�pez Obrador ha dado al PRD una imagen de violencia e ilegalidad que le hace mucho mal. Este a�o habr� en varios estados elecciones de Gobernador, alcaldes y diputados locales. Tras el severo descalabro que sufrieron en Tabasco, debido en buena parte al rechazo de los electores a la figura de AMLO -y en su misma tierra- los perredistas deben reconocer que L�pez Obrador se ha convertido ya en una pesada r�mora para el partido. S�lo unos cuantos radicales se mantienen a su lado. La sociedad en su conjunto mira con indiferencia los ires y venires del candidato perdedor, y sus pat�ticos llamados a la resistencia caen en el vac�o. Si el PRD quiere recobrar siquiera una parte de lo que ha perdido, tendr� que hacer cuanto antes ese deslinde del caudillo en ocaso, y no seguir financiando ya sus desfiguros... Don Poseid�n, granjero acomodado, se dio cuenta de que una de sus vacas era bizca. Llam� al veterinario. �ste introdujo un tubo en la parte trasera de la vaca y sopl� a trav�s de �l hasta que los ojos del animal se enderezaron. Por esa sopladura el profesionista cobr� la suma de mil pesos. D�as despu�s la vaca volvi� a su anterior bizquera. Don Poseid�n pens� que �l mismo podr�a administrarle el tratamiento. Se consigui� un tubo, pues, y comenz� a soplar, pero los ojos de la vaca no se enderezaron. Llam� a su empleado Babalucas y le pidi� que siguiera soplando. Babalucas extrajo el tubo de donde la vaca lo ten�a y lo volvi� a introducir por el otro extremo. "�Qu� haces?" -le pregunta don Poseid�n con extra�eza. "Se�or -contesta con dignidad el tonto roque-. En materia de higiene soy muy escrupuloso. No iba a poner mis labios en el mismo lado del tubo donde los puso usted"... La hija de aquel se�or ingres� en el Ej�rcito. Un amigo al que hac�a tiempo no ve�a le pregunta: "�Qu� hace tu hija?" Contesta el se�or: "Es recluta". El otro, algo duro de o�do, le dice entonces palme�ndole la espalda: "Resignaci�n, amigo m�o. Sucede hasta en las mejores familias"... FIN.
Mirador
En el Potrero vive do�a Rosa. Su casa es peque�ita, de dos cuartos. En uno entramos todos: la cocina. En el otro nadie entra aparte de ella: la rec�mara.
Do�a Rosa es una gota de agua. Tiene tres vestidos nada m�s, pero su ropa albea, pues ella no deja pasar un solo d�a sin lavar y planchar. En el trastero los platos de peltre brillan como si fueran de plata. El piso, de tierra, parece de alabastro a fuerza de escoba y trapeador. Y su jard�n... �Ah, su jard�n! Ah� el maguey que llaman de Castilla, de grandes pencas amarillas y verdes; ah� las pomposas dalias de la sierra; ah� las gladiolas arist�cratas y el r�stico dondiego; ah� los grandes coyoles y el diminuto amor de un rato, cuyas m�nimas flores duran menos que las promesas de un amor eterno.
Para do�a Rosa su casa es todo el mundo. Gracias a ella, entonces, todo el mundo est� lavado y planchado. Si por m� fuera le entregar�a los cinco continentes, y esta se�ora tan se�ora los har�a florecer con su amor a la vida, que no es amor de un rato, sino eterno amor.
�Hasta ma�ana!...
Mi�rcoles. 3 Factor positivo
El se�or cura quer�a aprender a jugar golf. Se compr� la ropa indicada y el mejor equipo que encontr�. Cuando lleg� la ma�ana del s�bado se dirigi� muy contento al campo de golf y contrat� los servicios de un caddie para que lo acompa�ara a hacer el recorrido. Lleno de animaci�n coloc� el sacerdote la pelota en el tee y se dispuso a golpearla con el bast�n. �Zas! Fall� una vez. �Zas! Fall� otra. �Zas! Fall� por vez tercera. Moh�no y encorajinado, la cabeza hundida en los hombros, el cura se qued� en silencio rumiando su enojo y frustraci�n. Con tono de reproche le dice entonces el muchacho: "Padre: �se es el silencio m�s maldiciento que he o�do en toda mi vida"... Desde los tiempos en que Agust�n de Iturbide emancip� a M�xico de Espa�a la historia de nuestro Pa�s ha sido determinada por Estados Unidos. Nos toc� tener por vecino al pueblo m�s poderoso de la Tierra, y es natural que las leyes de la geopol�tica, tan ineluctables casi como las naturales, nos hagan girar en torno de Estados Unidos igual que el sat�lite gira en torno de la gran masa del planeta dominante. A eso, mal que nos pese, debemos resignarnos. Pero podemos sacar ventajas de esa circunstancia inevitable. Repetimos hasta la saciedad aquella sobada frase: "�Pobre M�xico! �Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos". Y, sin embargo, muchos pa�ses nos envidiar�an esa vecindad. Hago un formal emplazamiento a mis conciudadanos. Los invito a considerar nuestra vecindad con Estados Unidos como un recurso natural. Pensamos siempre que nuestros recursos naturales son el petr�leo, la plata, el algod�n, etc�tera. Pero tambi�n la circunstancia geogr�fica que nos une al poderoso vecino es un recurso natural. Implica cercan�a con el mercado m�s grande y de mayores recursos del planeta. Esa cercan�a es un factor favorable que ning�n otro pa�s del mundo tiene, con excepci�n de Canad�. Convirtamos en elemento positivo lo que algunos que viven arraigados en doctrinas del pasado ven como circunstancia negativa, y aprovechemos en nuestro beneficio aquello que -por otra parte- no podemos evitar... El fot�grafo le mostr� a la madura y robusta dama las pruebas del retrato que le hab�a tomado. Ella se disgust� bastante al ver su efigie. "Creo, se�or -dice al fot�grafo con hosco acento-, que no me hizo usted justicia". "Perd�neme, se�ora -contesta el retratista-. Pero lo que usted necesita no es justicia: es misericordia"... Con sugestiva voz le dice la muchacha al importuno gal�n que la asediaba: "�Te gustar�a dar un paseo en tu autom�vil?" "�Claro que s�, Rosibel!" -responde el tipejo, entusiasmado. Remata la chica al tiempo que le volv�a la espalda: "Pues por m� no te detengas"... La se�ora lleg� a su casa de un viaje y encontr� a su marido bajo la ducha acompa�ado de la guapa muchacha que viv�a al lado. "�Hola, Burcelaga! -la saluda el tipo sin turbarse-. �La vecina y yo decidimos iniciar en el barrio una campa�a de ahorro de agua!"... El ginec�logo le pregunta a la se�ora: "�Es usted sexualmente activa?" "No -confiesa ella-. Nada m�s me pongo"... Babalucas se estaba dando un ba�o. Su esposa lo oy� eructar con fuerza. "�Qu� te sucede? -le pregunta-. �Por qu� esos reg�eldos?" Explica el tonto roque: "En el frasco del champ� dice: 'Aplique. Enjuague. Repita'"... Don Feblicio, senescente caballero, le comunic� a su esposa: "El m�dico me examin�, y dice que ya nada m�s que quedan 15 oportunidades de hacer el amor". "�Qu� barbaridad!" -se consterna la se�ora-. Tendremos que hacer una lista, para aprovechar bien esas 15 veces". "Ya la hice -responde don Feblicio-. Y t� no est�s en ella"... FIN
Mirador
El hombre rico le dijo a Hu-Ssong:
-Fui ayer al pueblo porque me pediste que visitara a los pobres. No s� por qu� te obedec�. Quise entablar conversaci�n con ellos y no pude. Callaban todos, y me ve�an con mirada dura. Yo les habl� de la belleza que hay en las pinturas de Hokusai, y no me oyeron. Les dije de la ense�anza profunda que reside en los Cuatro Libros de Kung Fu-Tzu, y siguieron mudos. Les recit� los m�s hermosos haikais de Li-Tai-Po, y callaron. Me volv� sin haber o�do una palabra salida de sus labios.
-Fuiste en verdad afortunado -le respondi� Hu-Ssong-, pues cuando se abran los labios de los pobres, de �sos que parecen mudos y no lo son, qui�n sabe qu� terribles palabras deber�s o�r que querr�s no haber o�do nunca.
�Hasta ma�ana!...
Martes. 2 Mano firme
Un tipo andaba triste. "�Qu� te pasa?" -le pregunta alguien-. Responde el individuo, tribulado: "Mi hijo acaba de decir su primera palabra". "�Y eso te entristece? -se asombra el otro-. �Deber�as estar feliz!". "Ya lo s� -replica desolado el individuo-. Pero esa palabra la pronunci� en una reuni�n con mis amigos y compadres. El ni�o dijo: 'Pap�'. �Y todos voltearon!"... Uglilia, mujer m�s fea que un coche por abajo, lleg� a una tienda de disfraces. Le dice al encargado: "Voy a un baile, y necesito una m�scara". "Perm�tame una sugerencia -ofrece el tipo-. Para ahorrarse el gasto nada m�s p�ngase una liga en la parte de atr�s de la cabeza"... Don Alg�n, maduro y salaz ejecutivo, le dice a su guapa secretaria: "Perdone que esta quincena no le aumente el sueldo, Rosibel. El m�dico me dijo que a mis a�os lo m�s que puedo permitirme es darle a usted un aumento de sueldo cada mes"... Vicente Fox lleg� a la Presidencia con el mayor capital pol�tico que Presidente alguno ha tenido al asumir el cargo. En pocos meses dilapid� ese cuantioso capital por causa de sus indecisiones, y ya jam�s pudo recuperarlo. Cosa muy diferente sucedi� con Felipe Calder�n. Lleg� a la Presidencia sin capital alguno, en medio de impugnaciones y rechazos, y en pocos d�as fortaleci� su imagen con medidas de mano firme -Oaxaca, Michoac�n- que fueron bien recibidas por los ciudadanos. Ciertamente hay muchos mexicanos, sobre todo en el Distrito Federal, que piensan que la presencia de Calder�n en la m�xima magistratura (�sa que Fox convirti� en m�nima) es resultado de un manejo irregular. Pero aun esos esc�pticos se expresan bien de las primeras acciones del nuevo Presidente, y empiezan a diluir su encono. A diferencia de su antecesor, Calder�n es buen pol�tico. Tiene experiencia parlamentaria y es hombre de ideas y de car�cter. Esperemos que todo eso le sirva para hacer un buen Gobierno. M�xico necesita un Gobierno as� despu�s de seis a�os de escasos frutos y abundantes yerros... El muchacho que se iba a casar fue a comprarse un traje. Lo acompa�aba su linda noviecita. Le dice el muchacho al hombre de la tienda: "El pantal�n lo quiero con presillas para el cinto". "No -opone la muchacha-. D�selo sin presillas". Prosigue el muchacho: "Quiero que el pantal�n lleve pinzas". "No, -rechaza ella-. Las pinzas se ven mal". Pide el novio: "Que el pantal�n tenga valencianas". "No -vuelve a negar la chica-. Traiga uno sin valencianas". El tipo de la tienda le pide al novio entonces: "D�game c�mo quiere el saco y el chaleco. �sos s� los va a llevar usted"... Un borrachito entra en el elegante hotel y en el mostrador de recepci�n da fuertes golpes con la mano. El gerente levanta una ceja y le pregunta con ofendida dignidad: "�El se�or est� hospedado con nosotros?". "�Que si estoy hospedado?" -responde muy orgulloso el borrach�n-. "Se�or m�o: �estoy hosped�simo!"... En el restor�n aquel se�or advirti� que un desagradable insecto se iba deslizando por la cubierta de la mesa. Lo ech� abajo con una servilleta y se dispuso a aplastarlo con el pie. Pero en eso oy� que el insecto le gritaba: "�Por favor, se�or! �No me mate!". El se�or no daba cr�dito a sus o�dos. "Escuche mi historia, por favor -le ruega el bicho-. Yo era un hombre como usted. Cierto d�a iba por la playa y vi una l�mpara. La levant� y la frot� para limpiarla. Se form� una nube de humo y apareci� una hermos�sima hechicera. Me dijo que me cumplir�a tres deseos. La vi tan bella que le ped� un beso. Me lo dio. Eso me hizo solicitarle una m�s �ntima demostraci�n de amor. Me la brind� cumplidamente. Al final me sent� tan satisfecho, tan gratamente fatigado que le dije: '�Hazme piojito!'. Y aqu� estoy"... La maestra le ordena a Pepito: "Pasa al pizarr�n y dibuja un ovoide". Pepito va, toma el gis, se queda pensando, vacila, y se mete la mano al bolsillo del pantal�n. Le advierte severamente la maestra: "Sin copiar �eh?"... (No le entend�)...FIN
Mirador
Yo ya no me hago prop�sitos de A�o Nuevo.
�Es tan largo un a�o, y m�s cuando es nuevo!
Lo veo ante m� y se me vienen encima sus 12 meses, sus 52 semanas, sus 365 d�as.
Ante esa mole de tiempo mis loables prop�sitos y buenas intenciones quedan reducidos a su m�nima expresi�n, y yo con ellos.
He encontrado un modo mejor, que no fracasa como fracasan generalmente los prop�sitos de A�o Nuevo.
Ahora me hago prop�sitos de D�a Nuevo.
S�lo por hoy me dar� tiempo para leer algunas p�ginas de ese libro. S�lo por hoy contestar� aquel mensaje del amigo lejano. S�lo por hoy ser� un mejor marido, un mejor padre, un abuelo mejor. S�lo por hoy har� todo lo que debo hacer...
En vez de prop�sitos de A�o Nuevo me hago prop�sitos de D�a Nuevo, y los renuevo cada d�a.
Despu�s de todo un d�a no es nada. Aunque, pens�ndolo bien, despu�s de nada un d�a lo es todo.
�Hasta ma�ana!...
Lunes. 1 Felicidad
Don Cornilio lleg� a su casa en las horas m�s altas de la madrugada. Lo acompa�aba su compadre Emp�docles, proclive a b�quicas expansiones. Los dos iban m�s ebrios que una cuba. Facilisa, la esposa de Cornilio, los recibe con �spera acrimonia. "�Cornilio! -profiere furibunda-. �Mira nada m�s a qu� horas vienes, y en qu� estado! �En castigo no me acostar� contigo en dos semanas!''. Luego se vuelve hacia Emp�docles y le espeta: "�Y con usted tampoco, compadre, para que no ande de sonsacador!''... Don Fortunoso Malfario, se�or de suerte aciaga, hac�a un vuelo en avioneta. De pronto empez� a fallar el motor de la peque�a nave. "No hay problema'' -tranquiliza el piloto a su pasajero al tiempo que se pon�a una especie de mochila. "�C�mo que no hay problema! -farfulla Malfario hecho un manojo de nervios-. �Ya se detuvo la h�lice! �Acaso no es un paraca�das eso que se est� usted poniendo?''. "S� es un paraca�das, y no hay ning�n problema -dice el piloto mientras se dispon�a a saltar-. Usted espere aqu�. Nada m�s voy por el mec�nico''... Babalucas entra en la tienda donde se vend�an alimentos para mascotas. "Quiero esas semillas de p�jaro que anuncian'' -pide al encargado-. "�De qu� tipo de p�jaro las quiere?'' -pregunta el hombre-. Responde Babalucas: De los que salgan m�s aprisa despu�s de plantadas las semillas''... Pepito le pidi� a su mam� 50 pesos para gastar. "No tengo dinero'' -contesta la se�ora. Propone Pepito: "Si me das los 50 pesos te digo lo que mi papi le dijo ayer a la nueva criadita''. Apresuradamente la se�ora saca 50 pesos de su monedero y se los da a Pepito. "�Qu� le dijo?'' -pregunta ansiosamente. Responde Pepito: "Le dijo: 'Ay�dame a buscar las llaves del coche'''... Se quejaba muy triste la cig�e�a. "La gente me llama 'El pajarraco' -suspiraba-. Y lo �nico que hago es acabar lo que empez� el pajarito''... Todas las filosof�as, todas las ense�anzas religiosas, todas las tesis acerca de lo humano llevan a una misma conclusi�n: el fin �ltimo del hombre es la felicidad, y a esa felicidad se llega haciendo el bien. No creo que haya doctrina que se aparte de la sucinta tesis contenida en esa frase. Hoy, primer d�a del nuevo a�o, yo me confirmo y me bautizo en esa sencilla verdad, �til no s�lo como prop�sito de A�o Nuevo, sino tambi�n para servir de programa �ntegro en la vida. Tratar� de ser feliz y de dar felicidad a los dem�s. Si tal hago har� el bien. �Puede hacerse cosa mejor sobre la tierra? La edad deposita un sedimento en el vaso de la vida. En tal sedimento hay escritas palabras de elemental sabidur�a: ni dinero, ni fama, ni mentirosos �xitos disfrazados de excelencia pueden llenar el coraz�n del hombre. La felicidad no deriva de los bienes, sino del bien. Con esa sencilla verdad empiezo el a�o. Que me acompa�e cada d�a, y que los acompa�e a ustedes, mis cuatro lectores querid�simos, con los preciosos dones del amor y la paz... �Feliz a�o nuevo!... Y, para terminar, he aqu� "El Primer Chiste Pelado del 2007''... El manejador de un equipo de beisbol le inform� al due�o de la organizaci�n: "Me acaban de llegar dos nuevos pitchers. Les estoy dando entrenamiento, pues los dos tienen un defecto: uno lanza muchas pelotas bajas; el otro tira casi puras bolas altas''. Pregunta el due�o: "�Y cu�l de los dos promete m�s?''. Responde el manager: "El Jirafo''. "�El Jirafo?'' -repite el propietario extra�ado por aquel raro apodo. "-S�, -dice el manager-. El de las bolas altas''... (No le entend�)...FIN.
Mirador
PLEGARIA
Un pedazo de tierra para posar mi planta,
y ah� una huella sabia que conduzca la m�a.
Un rinc�n en el cielo donde anidar mis ansias,
con una estrella, para saber que T� me miras.
Sobre mi frente un techo. Bajo el techo una llama.
Un pan que nunca falte, y una esposa sencilla.
La esposa como el pan: alegre, buena, c�lida;
el pan como la esposa, de suavidad benigna.
Un amigo y un libro. Salud, pero no tanta
como para olvidar que he de morir un d�a.
Un hijo que me ense�e que soy Tu semejanza.
Sosiego en el esp�ritu... Gratitud en el alma...
Eso pido, Se�or, y al final de la vida
d�rtelo todo a cambio de un poco de esperanza.
�Hasta ma�ana!...