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Charlas extraidas del libro "Meditad
estas Verdades"
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4
LA VISIÓN DE NUESTROS ANTECESORES
¡Radiante Atman Inmortal! ¡Amados hijos de
lo Divino! Hay ciertos aspectos muy importantes
y significativos con respecto a la forma
de vida Védica, así como en la cultura de
la sagrada India, cuya forma es el mismo
corazón del dharma védico y de la cultura
india. Son estos conceptos los que animan
la visión de nuestra gran herencia y cultura.
¿Con qué ojos, con qué visión contemplaron
nuestros antecesores a esta vida, al hombre,
a este mundo, a la humanidad? Estos sublimes
conceptos que recibimos para la posteridad
no fueron adquiridos a través del razonamiento
o especulación, sino a través de la percepción
directa, de la experiencia personal directa
(Aparoksha'nubhuti) en lo profundo de su
conciencia. Y si estos elevados conceptos
se pierden de vista, el río de la corriente
de nuestra vida correrá hacia un desierto,
se secará y desvanecerá sin siquiera llegar
a su gran destino -el océano.
Estos conceptos fundamentales, la visión
que ellos tenían, la visión India, debe entretejerse
en la tela de nuestro diario vivir y en nuestra
conciencia. Solo entonces seremos capaces
de absorber completamente estos conceptos
y beneficiarnos de ellos.
Lo primero y más importante es una visión
y forma de vida basada en una aspiración
de luz, de iluminación, moviéndonos siempre
hacia la Luz, siempre alejándonos de la oscuridad,
rechazando todo lo que sea oscuridad, porque
la oscuridad ata y ciega y detiene toda posibilidad
de progreso; es el mayor obstáculo para el
proceso de la evolución. El sentido de la
vida es trascender toda oscuridad.
Esta Luz es mayor que cualquier luz al alcance
de la experiencia humana, al alcance de la
experiencia terrena. Ahí, ni el sol ni la
luna ni las estrellas brillan; ni el relámpago
ni tampoco el fuego ordinario. Eso brilla
con efulgencia suprema, por eso aquí sobre
esta tierra todas las cosas tienen luminosidad,
efulgencia. Todas las cosas son capaces de
ser radiantes y manifestar luz. Toda luz
es inherente a esa gran Luz de luces, derivada
de la Luz de luces. Tal fue la experiencia
de ellos. No era inusual referirse a la última
Realidad como la Luz trascendental. Así la
antigua oración Védica resume la entera aspiración
del corazón que busca en esta cultura esta
forma de vida: "Tamaso ma jyotirgamaya
- llévanos de la oscuridad hacia la Luz".
Esta aspiración en pos de la Luz, en busca
de la Luz, escapando de la oscuridad, debería
ser constante, un proceso ininterrumpido
dentro de cada uno de nosotros; así es el
Jijnasu, así es el sadhaka que busca la luz.
Él es el que aspira al conocimiento, la sabiduría,
siempre alejándose de todo aquello que constituye
lo contrario al conocimiento, a la sabiduría
y a la luz; rechazando completamente cualquier
cosa de la vida y del medio que entorpezca
el proceso de moverse en dirección a la suprema
Luz de luces.
El otro gran concepto es que todo es sagrado,
todo está impregnado, habitado por la Realidad
Divina. Nosotros vivimos, nos movemos y tenemos
nuestro ser en medio de la gran realidad.
Los Upanishads, el Gita, las enseñanzas de
los santos que han seguido este camino de
Yoga y Vedanta están llenos de esta declaración.
La presencia de lo Divino está dentro y a
través de la gran apariencia, del fenómeno,
de la apariencia del mundo, en medio de lo
siempre cambiante, lo efímero, lo evanescente,
se encuentra lo que no cambia jamás, lo estable,
lo permanente. Y por eso la conclusión lógica
es que cada movimiento, cada fuerza, cada
forma de energía, todo el poder, es una manifestación
de esta gran Realidad, de la gran Luz de
luces.
Y de esta experiencia surge la escuela de
pensamiento que concibe lo Divino no meramente
como la omnimpregnante Realidad, la omnimpregnante
presencia, la gran Efulgencia que sobrepasa
la efulgencia de más de un millón de soles,
también como gran Poder universal, Fuente
universal. Todo en este universo -todo movimiento,
todo poder, toda fuerza, toda energía es
divina, deriva de la Divina Fuente. Por lo
tanto es sagrada y debe ser cultivada. Debe
ser alimentada, acumulada, conservada y preservada.
Y con ello todo es posible, todas las cosas
que deben ser superadas pueden ser superadas;
todas las cosas que deben ser logradas y
obtenidas, pueden ser logradas y obtenidas.
No hay nada imposible, porque la sanción
detrás de esta fuerza o energía en este grosero
universo físico, es la fuente suprema de
toda la divina energía o fuerza, Para-Sakti.
Este gran sistema de filosofía llamado la
escuela Sakta, concibe a la eterna realidad
como infinita, poder o energía imponderable,
Sakti. Ellos le llamaron Para-Sakti, Poder
trascendental, Adi-Sakti, Poder primordial
o Maha Sakti, el gran Poder; todo está impregnado
por ese gran poder o fuerza. Es esa fuerza
que hace que nuestros corazones palpiten
y bombeen sangre a través del entero sistema
físico. Es esa fuerza que nos hace respirar,
digerir nuestra comida y hace de nosotros
lo que somos, seres vivos, móviles y dinámicos.
(Esta fuerza no proviene de la comida, es
esa gran fuerza que nos hace vivir y porque
vivimos y existimos, debido a los procesos
de desgaste dentro del cuerpo, el comer,
se hace necesario). Es debido a esta misma
fuerza o Poder que el grano nutre, el agua
apaga la sed, el fuego cocina la comida,
es esa misma fuerza que sale de mis labios
en forma de palabras, es la misma fuerza
actuando en los oídos que nos hace oír estos
sonidos; y es esa misma fuerza que trabaja
como inteligencia cuando nos es posible aprender,
comprender, interpretar lo nuevo y absorber
este mensaje -Ya devi sarva bhuteshu buddhirupena
samsthita (es la Diosa que se encuentra presente
en todos los seres bajo la forma de inteligencia).
Por lo tanto el verdadero buscador, el Sadhaka,
el Yogui, trata toda la fuerza, energía y
poder a su disposición con gran reverencia.
Con reverencia, con esta conciencia, el Yogui
sabiamente genera fuerza a través de samyama,
a través de sadhana, a través del auto-control,
a través de tapasya. El Yogui continúa cultivando,
desarrollando y conservando sabiamente esta
fuerza, y con gran habilidad canaliza a través
del Yoga esta fuerza para el logro creativo
y constructivo, para su progreso en el camino
del Yoga. En el contexto último, es esta
fuerza universal que nos habilita para llegar
a ser un Yogui. Si somos un paropakari es
esta fuerza universal que nos habilita a
realizar hechos altruistas, desinteresados,
no egoístas y llegar asi a transformarnos
en un karma Yogui. Y debemos estar atentos
diariamente a ello y agradecer a esa fuerza
que nos permite ayudar a otros, servir a
otros.
Es esa fuerza prana sakti dentro nuestro;
es esa fuerza kundalini sakti dentro nuestro;
es esa fuerza contenida dentro de cada Nombre
Divino que se encuentra dentro del Mantra
que recibimos. Es esa fuerza que nos da la
iluminación mental, intelectual, ética, moral
y espiritual. En todos esos niveles es esa
fuerza la que está trabajando. Cuando ofrecemos
una oración, es esa fuerza que le da vida
y un cierto dinamismo espiritual. Gayatri
es esa fuerza, cada Nombre, cada Mantra es
esa fuerza. El dinamismo de este entero universo
físico, la entera creación, el fenómeno,
vosotros mismos incluido como parte de ello,
es el juego de este Poder de poderes.
Por lo tanto seamos conscientes de la santidad
de todas las cosas, de toda la energía, de
todos los poderes, y cultivemos con diligencia
una actitud reverente; no malgastemos, ni
dirijamos ni desviemos equivocadamente o
esa fuerza, hacia canales antagónicos que
impedirán a la voluntad de Dios manifestarse
en nuestra vida como evolución.
Dios nos ha hecho para este ascenso hacia
la divina perfección. Y si las fuerzas a
nuestra disposición son mal dirigidas, abusadas
o malgastadas, anulamos la voluntad de Dios
en nuestras vidas, desbaratando el propósito
de nuestra existencia y retardando el ascenso
evolutivo de nuestro ser.
Desde un punto de vista todo lo que contemplamos
puede ser grosero. Pero desde otro punto
de vista, todo es divino, toda vida es sagrada,
todo debe ser tratado con reverencia y todo
debe ser considerado un medio para ascender
hacia el supremo estado de perfección.
Por lo tanto, seamos conscientes de esta
gran fuente de todo poder y energía en este
mundo y su santidad dentro de nosotros, en
el universo a nuestro alrededor, en todos
los grandes tattvas, en asana, en pranayama,
en la palabra hablada durante el satsanga,
en japa, en meditación, sedamos sabios adoradores
de Sakti. Relacionémonos con reverencia a
Ella y démosle el más elevado y sublime uso
de cada fuerza que seamos capaces de tomar
de la vida que nos rodea, para este gran
logro que es la Realización de Dios. Aparoksha'nubhuti,
Realización del Ser. ¡Que el gran Poder cósmico,
Poder de poderes os bendiga y os conceda
éxito en vuestro sadhana!
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