|
|
ENSAYO CRÍTICO SOBRE Política Económica Regional EN ARGENTINA Aníbal Pablo Barreto 1.
Notas y consideraciones previas: problemas y actitudes
ante los problemas. "Pocos
países ha de haber en el mundo como éste, en que todo empiece con mayúscula,
descienda luego a minúsculas y termine invariablemente entre sarcásticas
comillas". (Ernesto Sábato. Palabras, palabras, palabras). La
complejidad de la problemática económica, lo es, por ser
fundamentalmente social y esencialmente humana, superando el dominio de
consideraciones monetarias. La teoría económica así lo contempla,
distinguiendo lo real de lo monetario. Aún este planteo parece obvio,
pero "técnicamente" en lo práctico no está muy claro a la
hora de establecer políticas públicas de promoción de la actividad económica
(*)[1],
ya sea, si se coloca el acento en términos financiero monetarios o en
aspectos técnicos productivos. En esta propuesta seguiremos "técnicamente"
la dimensión humana en sentido del juego de intereses entre instituciones
y actores, junto a la potencialidad económica real, que son nuestro
objetivo y para nada obvio. Tratándose
de la problemática económica regional, es notable que un tema tan
proclamado, generalmente en sentido reivindicativo, como lo es el de las
viejas demandas por reparar injusticias sociales en el interior del país,
y sobre todo a sus economías regionales, no sea aclarado ni muy
tenido en cuenta a la hora de definir en términos concretos, políticas
reales y efectivas. Mucho menos a la hora de establecer recursos para esas
políticas. Por otra parte, surgen los interrogantes: ¿cuáles son las
economías regionales?, ¿realmente existen entidades representativas de
las mismas?, ¿quiénes, realmente, reclaman por ellas? ¿qué es lo que
reclaman? ¿qué progresos han habido?. El
grado de desarrollo organizativo formal en nuestro país, está muy lejos
en muchos ordenes, de lo que denominaríamos administraciones eficientes y
representativas. Aún lo es más para las economías regionales, cuyas
identidades todavía están en formación. Pero estamos ante una realidad
regional dinámica y heterogénea, cuyos mapas aún tienen límites
indefinidos. Los
casos ilustrativos ejemplifican esta heterogeneidad en la problemática
regional y sobre todo la actitud ante estos problemas. Mientras predominan
las protestas y la desarticulación social y productiva en el Norte Grande
argentino (Salta, Tucumán, Jujuy, Santiago del Estero) exacerbados por el
permanente temor a perder los subsidios al tabaco y a la caña de azúcar,
donde los municipios están lejos de poder hacer frente a la conflictiva
situación coyuntural de corto plazo y al mismo tiempo, poder conformar
una identidad regional concretada en instituciones e industrias con carácter
estructural de largo plazo ya que la situación desborda sus capacidades.
Las soluciones, si de tal forma las llamamos, se encuentran por la vía
del conflicto, resultando paliativos transitorios que no logran ni definir
ni solucionar el problema en su orígen, ni la medida correspondiente ante
la complejidad de la situación. Esta situación también refleja la poca
capacidad cognitiva de los diferentes ministerios provinciales o
nacionales. También es notorio el bajo grado de acercamiento de diversos
ámbitos académicos argentinos a su propia realidad. En
otras zonas, ante variados problemas, los productores, los municipios y la
sociedad en general, se autoconvocan para encontrar remedios en conjunto,
para alcanzar fórmulas posibles de convivencia y desarrollo que remonten
la situación con algún grado de control y de esta forma plantear
mecanismos institucionales que conformaría una identidad regional a
futuro, de acuerdo a las necesidades de cambio estructural. La política
planificada y participativa trazada en Rafaela, la Asociación para el
Desarrollo Regional en el noreste santafesino, Adesur en el sur cordobés,
son muestras de un proceso social constructivo de nuevos espacios de gestión,
que ven al desarrollo como un proceso intencionado y en el cual la
planificación pasa a un primer plano (*)[2].
Ambas
situaciones son referenciales. En las mismas se toman medidas cercanas a
su alcance (por conocimiento de aproximación) y generalmente constituyen
manifestaciones de temor ante los riesgos de la globalización (en
numerosas ocasiones se escuchan estos "desdibujados" argumentos,
como causantes de los actuales problemas regionales y del desempleo). En
este trabajo nos centraremos en cómo se articulan las reacciones ante los
problemas, seguiremos la línea de aquellas que priorizan la construcción
organizativa, la participación y la asociatividad, donde las soluciones
son diseñadas y construidas y no "compradas". 2. Introducción: La
situación presente. La integración regional, su desarrollo y la presente
propuesta de investigación. La
"región" es un microcosmos natural, social y humano, por lo
cual, complejo, dinámico y contradictorio. Por su análisis económico
agregado dentro de un territorio determinado puede tratarse de una
"pequeña" macroeconomía que presenta diversos problemas
estructurales. Para establecer un marco sobre la problemática es
necesario determinar las actitudes corrientes de cada actor local o
regional. Generalmente los gobiernos locales son desbordados en su
capacidad operativa para ofrecerles alguna respuesta concreta y los ámbitos
académicos muchas veces son indiferentes a estos procesos, ya que pueden
o deben plantearse un rol científico y técnico para apoyar la búsqueda
de respuestas y soluciones. El resto de la comunidad (vecinos,
instituciones y empresas) juega a su modo de obtener provechos aislados de
cuanta iniciativa, programa de ayuda o medida de gestión surja desde el
gobierno local o hacia el mismo. Predominan los compartimentos estancos
dentro de la administración municipal como en casi todo el municipio.
También es preponderante la actitud gobiernodependiente de los demás
actores, dentro de un marco socialmente complicado y cortesano, que
resulta determinante a la hora de iniciar un proceso de integración . La
actual situación es de una aparente "negligencia" que llama la
atención por la evidente omisión de acciones o la superficialidad de su
tratamiento ante la gravedad de la situación. Vamos a considerar
simplificadamente el tema, anotando en el punto 3 una serie de conceptos
claves para nuestro propósito, que es el de poder sistematizarlos para
contribuir a la formación de un modelo de desarrollo regional. Consideramos
la integración regional o microrregional para su desarrollo requiere un
acuerdo entre actores regionales que apunta al establecimiento de
herramientas que procurarán resolver o paliar problemas comunes.
Tendremos en cuenta las experiencias de integración basadas en los
principios de la participación y el asociativismo cuyas instrumentos
promocionales resultantes son fundamentales para el desarrollo.
Destacaremos una serie de herramientas que aseguren el funcionamiento de
las mismas dentro de la etapa inicial denominada proceso de integración o
también "apertura hacia adentro", que en su
conjunto constituyen un reforzamiento de los factores endógenos a los que
describiremos en los siguientes puntos. La segunda etapa, que denominamos
de inclusión externa o "apertura hacia fuera", no
es desarrollada temáticamente en este trabajo. Esta última hace
referencia a la predominancia de la complementariedad entre actores,
ciudades y regiones, a los factores exógenos del desarrollo, así como a
la relativa competencia en el comercio mundial, que de una u otra forma
afecta la realidad local y regional. Tendremos
en cuenta algunas experiencias nacionales y del Mercosur para ejemplificar
con lo realizado en el pasado, las metodologías seguidas para llegar a
definir las políticas regionales de desarrollo. Aún así, el planteo
insiste en determinar para nuestra provincia, especialmente el norte, las
metodologías adecuadas y generar los conocimientos apropiados a las
necesidades, y ello resulta de un estudio in situ, de la perspectiva que
puede tener un proceso de desarrollo y de la configuración de los
factores endógenos para lograrlo. La
propuesta de investigación consiste en determinar metodologías
apropiadas a estos principios de participación y asociativismo, que
establezcan con mayores precisiones cada uno de los posibles instrumentos
de trabajo y las herramientas que refuercen y sistematicen los esfuerzos a
realizarse, apuntando a un modelo de acumulación autogestionado. El nexo
hacia el exterior de la región, de necesario estudio futuro en este
punto, es el diseño de un modelo de acumulación regional autogestionado
con estrategias de inclusión externa. Este
planteo resume la situación en materia de promoción del desarrollo que
disponen los gobiernos municipales, basado en quince encuentros nacionales
de municipios (donde participaron en total más de 120 municipios durante
el período 1996-2000) y en el trabajo de campo en 9 municipios con sus
respectivos gabinetes de gobierno, entre los años 1997 a 2000. Si
bien la generalidad de esta temática no permite establecer a priori, tal
o cual herramienta o instrumental de trabajo y de política. Señalamos
que el gran mérito de esta actividad se basa en disponer de una metodología
abierta, que se autorrealimente con los insumos de datos e información
que brinda el entorno sociopolítico y actúe en consecuencia. Ofrecemos
un panorama que señala la orientación de las políticas y lo mismo para
los instrumentos que puedan realizarse. Además consideremos que las
herramientas concretas las deben establecer los mismos municipios y los
investigadores asistirlos en los alcances, metodologías y capacidades de
las mismas, ya que contando con una capacidad cognoscitiva previa en
marcos teóricos e investigación científica, éstos se pueden ajustar a
las realidades regionales de nuestro país y sus posibilidades de
desarrollo. Un apéndice de este trabajo establecería la posible aplicación
en el norte de nuestra provincia. Aquí
planteamos a la región como el entorno a determinadas áreas
urbanizadas con status institucional formal (legal) que a sí mismas se
consideran integrantes de un mismo espacio. Entonces consideraremos a la
región autodefinida como tal, conformada por comunas, municipios y áreas
rurales y naturales comprendidas dentro de sus jurisdicciones o ejidos (*)[3]. La
integración regional
es el proceso (o instrumento) donde los integrantes deciden en común,
determinados aspectos de sus actividades sociales, con carácter contínuo
en el tiempo y conformando instituciones (administradoras de herramientas)
comunes que afecten en esa escala a diversas funciones y objetivos (obras de
infraestructura regional, medioambiente, programas rurales, forestación,
créditos, programas regionales de producción, comercialización y
empleo). Denominamos
a los integrantes como actores locales o regionales, quienes
"actúan", ejecutan y deciden sobre el territorio con algún grado de
control en la gestión. El grado de control es considerado en función de
la autonomía en las decisiones y el grado de propiedad sobre los
principales factores o medios de la producción y el grado de la propiedad
sobre los medios y el excedente generado. El
desarrollo regional es
el proceso de cambio cualitativo y cuantitativo, de carácter integrador
extensivo (en población, actividades y territorio), que genera un cada
vez mas complejo sistema de relaciones, instituciones y empleo de los
recursos (tecnologías e insumos) que posibilitan un mayor y autónomo
proceso de acumulación y capitalización (extensión de la propiedad),
para los objetivos que los propios actores decidan en la forma mas
representativa posible de su población, dentro de un territorio dado. (*)[4]
4. La integración regional como
marco generador de instrumentos de política. Los
instrumentos de política regional en función de los objetivos de
desarrollo, surgen desde el proceso participativo extensivo y
representativo que se da inicio en el proceso de integración (*)[5].
Ya el proceso de integración abre la posibilidad de diseñar e
implementar los medios adecuados para alcanzar objetivos, lo será en
instituciones formadas en los ámbitos de discusión y consenso, pero va más
allá que la deliberación con ideas de operatividad inmediata en cosas prácticas,
apuntando a lo que se daría en llamar la primer gran etapa de la apertura
hacia adentro. La segunda gran etapa de inclusión en el mundo la
denominamos de apertura hacia fuera. Ambas son complementarias y se
justifican la una a la otra, por razones de posibilidad real la primera
antecede a la segunda. No se desarrollará aquí esta segunda etapa, pero
se anota que la necesidad de definir el rol de la ciudad y región en el
mundo, debe hacerse desde la identidad y las conveniencias de su población,
cambiando la concepción predominante de centro-periferia, donde la ciudad
se autoconsidera todavía periférica, a otro punto de vista, quizás más
natural, en que la ciudad pase a considerarse para sí misma un centro con
su grado de poder e importancia y con relaciones hacia su periferia (que
lo es también el resto del mundo). En
las experiencias de integración interna, como las realizadas en Maipú, Rafaela, Porto Alegre
y Curitiba, se aplicaron metodologías pautadas de participación local y
regional (*)[6],
con la finalidad de establecer líneas de acción y objetivos generales,
así como los mecanismos de control y reaseguro de la continuidad en el
tiempo de políticas de la comunidad independientes del ámbito político
partidario o sectorial de la municipalidad. Esta consolidación interna es
imprescindible para que los instrumentos tengan sentido, brindando el
marco institucional y formal, para el diseño de instrumentos y aplicación
de políticas locales a traves de programas y proyectos específicos. El más
acabado de los instrumentos es el planeamiento estratégico y
participativo. Para
la gestión municipal se establecieron tres sistemas instrumentales básicos:
el sistema de información y comunicación, el sistema de capacitación
permanente y el sistema de planificación (establecidos en el Xº
Encuentro de RAMA en Maipú, Mendoza, 1998). Para la instrumentación
pueden resultar diversas actividades y articulaciones funcionales:
partidas presupuestarias destinadas a finalidades específicas; fondos
financieros; utilización de infraestructura municipal o de entidades de
bien común como rotarys, clubes, centros vecinales; convenios con
instituciones de capacitación; armado de bases de datos de currículas;
articulaciones con Defensa Civil; empleo de teléfonos de atención
inmediata a quejas de vecinos; determinación de la "agenda
municipal" sobre reuniones, seminarios y conferencias de interés
local. Los
tres instrumentos básicos cubren todos los aspectos para diseño e
implentación de políticas locales y regionales. Además son instrumentos
sumamente importantes para avanzar en el llamado planeamiento estratégico
y participativo.(*)[7]
Pero la seguridad de llevarlos a cabo y su empleabilidad concreta,
depende del grado de control ejercido por los vecinos, de allí la
importancia del sistema de información y comunicación abierto, rápido y
transparente, que debe ser consagrado en ordenanzas municipales y
convenios con diferentes instituciones para efectuar auditorías internas
con poder de revocación (*)[8].
5. Capacidades de gestión local y
cambio administrativo municipal (el esfuerzo de reforma). Las
capacidades de gestión local se refieren a la dotación de habilidades y
medios en la administración de recursos para procurar determinados
objetivos, que pueden ser nuevas capacidades y recursos. Consiste en
disponer los recursos, los conocimientos y el apoyo para llevar a cabo
coordinadamente cierta actividad. Se trata de procesos organizados e
institucionalizados, por ejemplo, en "manuales de
procedimientos" que muchas municipalidades disponen, o de normativas
específicas según trata cada gestión, aunque esta coordinación es
mucho más profunda y responde a grados de aceptación y legitimidad de
las decisiones. Estos
procesos son participativos dentro de los estamentos internos en la
administración y tienden a la formación de grupos de trabajo y la
determinación de funciones, competencias y responsabilidades, como es en
el caso de la ejecución del presupuesto
participativo municipal. Asímismo estos procedimientos involucran una
serie de recursos y actividades de ejecución: insumos administrativos,
información, costos internos, comunicación interna, conocimientos, marco
legal, división del trabajo, esquema de prioridades, jerarquización de
problemas y objetivos, consensos. Esta
enunciación de medios para la gestión, en su totalidad difícilmente estén
disponibles plenamente en las municipalidades, la actual situación es la
de contar con equipamientos obsoletos, falta de criterios y objetivos,
organizaciones burocratizadas, prebendas, cargos políticos disfuncionales
o arbitrarios, conflictos laborales, poca transparencia, incomunicación
interna, partidización, compadrazgo y cacicazgos. En resumen, nos encontramos con problemas metodológicos
de procedimientos, donde el lugar común a su justificación es la poca
disponibilidad de recursos, aunque debemos anotar en este marco que la
falta de recursos es un problema secundario. Para
el cambio administrativo municipal que busque a la resolución de estos
problemas internos para disponer de "mayor salud" en la resolución
de problemas estructurales de la comunidad, a los que se podrían
denominar como factores retardantes de un momento clave, que se
pretende de un proceso de desarrollo, implican el conocimiento de una
serie de necesidades y limitaciones originadas en la municipalidad. No está
plenamente estudiado este elemento retardante, por que no se precisan cuáles
son los momentos tardíos por llegar (si es que están por venir).
Suponemos en línea con nuestro análisis que tratamos con aquellas
situaciones en que se realizan "sinceramientos" (momentos de
verdad) motorizadores del cambio dentro de la administración y los dirigentes que están
preparados para enfrentar el "costo político" lideran o al
menos liberan las tensiones internas para que así sea. Hay
casos de experiencias traumáticas (Ing. Jacobacci en Río Negro con la
implementación del presupuesto base cero) que sirvieron para realizar el
cambio cualitativo necesario en la municipalidad, dada la situación
imperante de estancamiento en todo el municipio. El Intendente asumió el
costo y los resultados fueron alentadores, sin sufrir despidos, pero se
acentuó la presión recaudadora en la ciudad, incluso hubo necesidad de
alfabetizar a parte del personal municipal. Esto en una ciudad muy pequeña
con clara conciencia de la necesidad de cambio, pero en una ciudad más
grande?(*)[9].
El caso de Porto Alegre, Río Grande do Sul, Brasil presenta un ejemplo de
las dimensiones cualitativas y profundidades de los cambios a implementar,
resultando en su más acabada forma el presupuesto participativo para una
ciudad de más de dos millones de habitantes para dar camino de
resolución a serios problemas urbanísticos, sociales y económicos. En
síntesis, la capacidad de gestión local se refuerza con la reforma
administrativa interna de la municipalidad, siempre y cuando ésta
responda a objetivos mayores que justifican el esfuerzo para capitalizarlo
en una mejora de la situación, ya que es el primer planteo que realizan
quienes participan (y frecuentemente se sienten afectados o perjudicados
en estos procesos) el "para qué hacer la reforma". Los
resultados y beneficios a obtenerse deben ser explícitos y claros: liberar recursos
para aplicarlos en obras imprescindibles o en el sostenimiento de la salud
y educación transferidos desde las provincias hacia los municipios, o
para el impulso de actividades productivas con recursos genuinos del
municipio. La claridad en los objetivos resulta en el apoyo interno al
esfuerzo de reforma: se apoya aquello que se comprende. 6. Participación social en
la política regional. En
el proceso de integración o "apertura hacia adentro" se da
curso inicial a la participación dentro de la municipalidad, su personal
de planta y personal político para establecer problemas y posibles
soluciones de índole municipal y regional además de complementar las
deliberaciones sobre aspectos administrativos y presupuestarios.
Paralelamente el proceso metodológicamente se complementa con la
comunidad mediante convocatorias abiertas y reuniones previas con testigos
calificados (*)[10].
Esta
participación comienza con primeras convocatorias mediante plenarios
abiertos que generan talleres o comisiones temáticas y aparecen con nueva
fuerza las juntas vecinales u otras entidades similares. Posteriormente
este proceso "pierde" fuerza en apariencia, ya que se decanta el
grueso de la población y quedan aquellos con interés participativo. Para
la mayoría puede resultar en un plenario informativo de lo que se
pretende desde el gobierno local. Una vez que se consolidan los mecanismos
de participación, aparecen los interesados para encontrar soluciones a
los problemas que detecten en sus barrios o en la ciudad y la necesidad de
institucionalizar aquellas actividades que se consideren valiosas en el
largo plazo, incluyendo los canales de participación comunitaria. La
"cultura participativa" no resulta un elemento naturalmente
dispuesto en una sociedad. En algunas ciudades están arraigados los hábitos
de discusión y deliberación con sentido práctico. En otras predominan
paternalismos y cacicazgos que silencian u opacan todo disenso, anulando
por consiguiente el consenso. Para ambos casos la participación requiere
un marco de referencia y elementos motivadores (*)[11].
La convocatoria resulta de un trabajo previo iniciado en la municipalidad,
al considerarse la voluntad de cambio en los dirigentes locales y el grado
de las necesidades, que pueden ser imperiosas. En
la convocatoria inicial y de las reuniones posteriores aparecen listados
de necesidades y problemas. Una vez conocidas las mismas y los "grandes"
objetivos o lineamientos generales emanados de la convocatoria o de la
serie de reuniones (en talleres y plenarios), se da la conformación de
pequeños grupos de trabajo, multidisciplinarios y resolutivos (equipos,
grupos o comisiones), que van acordando una agenda de trabajo. El recurso
municipal se "abre" en algunas fracciones o partidas
presupuestarias destinadas a los objetivos de gasto planteados en las
comisiones. Pueden ser obras públicas barriales (cordón cuneta, desagües,
pavimento, pasarelas peatonales, cloacas, agua, alumbrado), medioambiente,
empleo, producción, capacitación, salud, educación, vivienda. Luego de
las definiciones y asignaciones presupuestarias, se establece un
cronograma de actividades en cada circunscripción afectada, incorporando
a sus vecinos en las mismas. 7. Nuevas instituciones: asociaciones,
entes, ONG´s. La
participación involucra a un conjunto de personas con sus diferentes
motivaciones, grados de compromiso, habilidades y conocimientos. Muchas
actúan individualmente y otras lo hacen orgánicamente. En la experiencia
participativa de varias ciudades y localidades han aparecido o se han
formado diversas instituciones orgánicas, ya que un proceso de construcción
lo es también de poder, entran a jugar distintos intereses y concepciones
de trabajo. Tal es el caso de entidades civiles, el llamado tercer sector,
como asociaciones y ONG´s. También aparecen entidades mayores, de
implicancia regional como son los entes regionales de desarrollo (*)[12]. Estas
entidades tienen un rol profundizador temático en los procesos de
integración regional que resultan en planes estratégicos, sobre todo en
el diagnóstico inicial y situacional que justifica el diseño del plan.
Metodológicamente el plan tiene continuidad cuando el tercer sector posee
calidad de vocal o consejero en todas las comisiones de trabajo, así como
en el rol de fiscalizador. Esto debe poseer validez legal en las
ordenanzas de formación del plan, instrumentando organismos de control,
ajenos al control político de partido. Las experiencias observadas establecieron la creación de nuevas instituciones como ser: organismos de planificación participativa; institutos de capacitación; áreas de gobierno destinadas a la información y recolección de datos, la promoción de exportaciones, la innovación tecnológica; entidades regionales de crédito; entidades regionales de promoción productiva específica (duraznos, algodón, tambo y miel en el noreste santafesino). Tales instituciones posibilitaron la generación de programas de desarrollo socioproductivo, nuevos eventos regionales y locales y una mejor relación con organismos nacionales e internacionales. 8. La promoción del desarrollo de
MiPyMEs. La
situación general de las micro, pequeñas y medianas empresas en el
interior del país está directamente correspondida con la crisis en las
economías regionales, donde predominan niveles de subsistencia ante la
poca liquidez en sus localidades y la poca capacidad a tomar iniciativas
alternativas o creativas para salir de su estancamiento. Esto también
afecta a las finanzas municipales. Aún así, existe
una gran diversidad de situaciones, como ser empresas que atienden
mercados acotados en la región y otras que combinan mercados regionales
con los de otras regiones y provincias y donde también otras empresas
acceden al exterior, con todo lo cual explicarían el nivel de actividad
existente, como así permiten perfilar distintas posibilidades de
desarrollo en diversos rubros agrícolas e industriales que son necesarios
avanzar en sus posibilidades.
Existen
regiones donde los planteos concretos en materia de promoción, se reducen
a la gestión en búsqueda de ayudas, subsidios o donaciones en las
capitales de provincia o directamente al Gobierno Nacional, recolectando
información de programas nacionales intermediarios de fondos del BID que
atienden la problemática MiPyME y luego tramitando su ingreso a los
mismos. Este proceso aún persiste en la actualidad y seguirá así por
mucho tiempo. Pero
también originalmente surgen de iniciativas locales de la municipalidad
para enfrentar la crisis, pero ante la necesidad de contar con escalas
productivas mayores, sobre todo en regiones agrícolas, resultan en
acuerdos entre varias intendencias y secretarías de economía o
desarrollo para impulsar medidas comunes de promoción. Estas iniciativas
no desatienden las gestiones previamente realizadas, por el contrario,
intensifican sus contactos con las fuentes posibles de recursos en la
Provincia y la Nación o el exterior, efectuando una combinación de gestión
de recursos internos y externos a la región, en lo que resultaría una
mayor posibilidad de coordinarlos, conseguirlos y aplicarlos. Más
allá de los programas nacionales que atienden a las MiPyMEs, interesa que
en las regiones surjan sus propios programas, originados y adaptados (y no
imitados como es lo usual) en su entorno cultural y espacial (*)[13]. En esto se destaca la
utilidad de la planificación participativa regional, que considera otro
aspecto problemático para las empresas, como es la proyección de riesgos
(amenazas) y las perspectivas de trabajo para reducirles la incertidumbre
productiva. La metodología de trabajo es
fundamental, al establecerse entre los técnicos municipales y los
productores el diseño de los programas y el manejo de los fondos
rotatorios (*)[14]. Interesa
profundizar el estudio de sistemas productivos que contribuyan a la
empleabilidad de la mano de obra (intensificación del trabajo con
capacitación), al mayor circulante interno en la región (no
necesariamente en moneda), al mayor movimiento de recursos y a una mayor
capitalización productiva. Particularmente cabe el análisis de modelos
de desarrollo regional fundamentados en mecanismos de capitalización,
donde el grado de autonomía en el manejo del capital resulte importante e
institucionalizado a los intereses sociales de la región. (*)[15]. Cabe
señalar un problema en ciernes que puede afectar a la promoción MiPyME,
que es seguido atentamente por las autoridades financieras de organismos
crediticios como el BID o el Banco Mundial, y se refiere más a la dimensión
humana que monetaria de las políticas nacionales y provinciales de
promoción del desarrollo. Ha crecido el interés en las conductas y juego
de intereses entre distintos actores o instituciones, que de una forma u
otra influyen en el Estado y afectan la aplicación de las partidas en
divisas que provienen por endeudamiento. Mas exactamente interesa saber el
grado de incoherencia de gestión o la viabilidad institucional que puede
reducir las posibilidades de retorno de los fondos a estos organismos. En
estos juegos de intereses, no siempre son develados los objetivos de cada
sector y la sospecha crece en torno a posibles desvíos o
"cumplimiento forzado o aparentado" de las aplicaciones
financieras, que corren el riesgo de que se introduzcan vicios operativos
o de ejecución (tales como sobreprecios en los costos, demoras en pagos
de fondos programados, ausencia de monitoreos y de indicadores de desempeño,
falsificación de datos). Esta situación explica numerosos fracasos
asociativos que generan una falsa integración con objetivos de fondo
especulativos y extienden confusiones sobre los altos valores de la
asociatividad y su conveniencia para el verdadero desarrollo, lo cual
reduce las posibilidades de acceso a recursos financieros. Dentro de
nuestro enfoque planteamos la necesidad de la profundidad del criterio de
responsabilidad institucional y el desarrollo del sistema sociopolítico
adecuado, bajo la premisa de que quien requiera créditos debe asumir sus
obligaciones. Nuestro estudio es el de un marco apropiado y
autosustentable en términos sociales, económicos, financieros y
ambientales. 9. Conclusión: síntesis de
propuesta: Determinar y responder la naturaleza social del desarrollo.
Este
trabajo es un planteo de búsqueda de síntesis y método, que destaca por
sobre todas las cosas, dos componentes fundantes del proceso de
desarrollo, uno es el papel de la participación ciudadana de manera práctica
y resolutiva en los problemas de su localidad, a la par del segundo
componente que es el impulso del asociativismo entre actores (*)[16].
Este repaso conceptual sobre la implementación de políticas de
desarrollo en las economías regionales, es un intento por sistematizar
conocimientos y experiencias, que incorporen al ámbito académico en las
investigaciones para aportar al diseño de los llamados "planes
estratégicos" y la formación o articulación de un conjunto de
elementos que acúan dentro de estos planes, como son diversas
instituciones y sistemas instrumentales. El
comienzo de un proceso de desarrollo regional, que aquí presentamos como
proceso de integración o "apertura hacia adentro", está
fundamentado en los dos componentes de la participación y el
asociativismo. Partiendo desde la necesidad de conformar la identidad
regional, que establecerá el por qué del desarrollo y hacia donde se
dirige. En esta línea se menciona la necesidad de la reforma municipal
administrativa, impulsando presupuestos participativos a fin de
racionalizar los recursos, consolidando el proceso de integración y
elevando el desempeño de servicios de la municipalidad. Se hizo nota de
la escasa cultura participativa que padecemos en nuestro país, que nos
quita la posibilidad de perfilar claramente la situación "en donde
estamos parados" y por ello perdimos años de trabajo coherente (con
sentido constructivo o capitalizable) y contínuo en términos políticos
y económicos con hondas implicancias (*)[17]. El
segundo componente en el proceso de desarrollo que es el impulso del
asociativismo, y las herramientas promocionales de las MiPyMEs, apunta a
un objetivo de escala productiva y capacidad negociadora, impulsada por
numerosos municipios en la generación de entidades regionales, la
conformación de redes entre productores para conformar cadenas de valor,
la promoción del intercambio entre regiones del país y con regiones de
países limítrofes, la implementación de sistemas de racionalización de
recursos (entre ellos la energía y el tiempo), la innovación o generación
tecnológica, la implementación de bases de datos curriculares en la
población (laborales, habilidades para la defensa civil, participación
comunitaria), la creación de fondos financieros de promoción y apoyo a
la producción regional y demás instrumentos y actividades comunes que
conformen en conjunto, un sólido y autogestionario sistema
socioproductivo para incluir población y mejorar su calidad de vida. En
este trabajo se mencionan dos grandes procesos, el de la integración o
"apertura hacia adentro" y el de la inserción en el mundo o
"apertura hacia fuera". Esta segunda etapa tiene su orden cronológico
a razón de la necesaria consolidación interna para competir externamente
(lo interno y externo se refiere: internamente al territorio regional y al
"territorio virtual" que conforman las redes; externamente a
territorios extraregionales y otras entidades conformadas por otras redes
y mercados nacionales y extranjeros). Es claro que no son procesos puros y
en general se entremezclan en la realidad, pero tienen validez teórica en
la orientación de las actividades de política regional. Todo
este trabajo plantea la necesidad de promover desde el ámbito académico
universitario, a las nuevas posibilidades de desarrollo asequibles dentro
de la esfera regional. La descripción realizada intenta establecer la
situación municipal y regional, en sus capacidades endógenas y
posibilidades actuales, para lograr un verdadero cambio en su calidad de
vida. La propuesta apunta a la investigación de campo en municipios con
inquietudes en materia de desarrollo que sea útil al momento de definir
políticas dentro del marco reseñado y apunta al ofrecimiento de
asistencia técnica para su implementación. La universidad tiene un
importante rol gracias a la capacidad de recolectar datos e información,
que pueda transformarse en conocimientos útiles, en herramientas e
instrumentos adecuados, transformando el conocimiento en comprensión y
acciones concretas, aportando a una mayor y cuidadosa perspectiva de las
posibilidades y potencialidades intrínsecas en cada región que logre una
relación ventajosa para sí misma y con el resto del mundo.
NOTAS [1]
En general, la determinación tradicional de políticas públicas se
realiza en función del presupuesto pasado, de las proyecciones de
crecimiento, de la capacidad de endeudamiento y las posibilidades de
tercerización, licitación de obras o concesión de servicios. Se
administra sobre lo ya realizado y factible en términos
exclusivamente monetarios y no en la posibilidad real de la economía,
aunque esta metodología tradicional de gestión no obtenga los
resultados esperados, aún se insiste en ella por la simple razón de
que no se contempla otra metodología. Por este motivo las políticas
normalmente son lineales, incolsultas, cuantitativas y por ello
"tecnicistas" y ajenas a dimensiones de negociación entre
sectores y sus respectivas influencias sobre el Estado (lo cual
explica en gran medida los márgenes de error) y facilitan los
derroches de tiempo y recursos y apelan excesivamente a reparase en
base al endeudamiento público. Con lo cual, técnicamente resultan
ineficientes y patrimonialmente comprometedoras. Es indispensable
desde los ámbitos académicos profundizar las metodologías con
nuevos componentes técnicos para el diseño de políticas, programas
e instrumentos. [2] Son
dos realidades, aquí simplificadas en dos áreas territoriales, cuyas
causas de fondo pueden responder a la estructura de tenencia de la
propiedad (latifundista al norte, propiedades diversas en la segunda)
y a otras cuestiones que escapan a nuestro trabajo. [3] Hay
criterios diferentes: determinados por clusters según variables de
estudio, de salud pública, naturales, políticos, de seguridad. [4] En este trabajo no consideramos los conceptos de desarrollo por reflejo exterior o inducido externamente (factores exógenos). [5] En los trabajos de RAMA en 1998, quedó establecido la integración como el primer paso de un proceso más complejo, sintetizados en una matriz. Dentro de la integración se abren diversas actividades en el municipio, comenzando en la consolidación del equipo de gestión en el gobierno local y la instalación del sistema de información como herramienta inicial. Los siguientes procesos son: organización y participación que culminan en la planificación participativa. [6] No
es objetivo de este trabajo desarrollar una clascificación de
metodologías, pero las hay diversas, para promover la
participación así como ya son disponibles diversos mecanismos informáticos
de consulta, como se afirmó en un Encuentro de la RAMA: "la
tecnología está, solo falta la decisión". (Resultaría de
mayor interés descubrir los factores que impiden tales decisiones de
participación y consulta, que determinar los medios para realizarla,
ya que dependen inicialmente de la capacidad de gestión de recursos,
voluntad política y liderazgo de la dirigencia local). [7] El concepto de Planeamiento Estratégico y Participativo constituye un gran cambio del concepto metodológico tradicional. En el primero prima el consenso y la representatividad mediante la participación abierta a la comunidad, generando la información y los conocimientos necesarios. El segundo resulta de la elaboración teórica en un grupo muy reducido de técnicos, de alguna forma aislados del resto de la comunidad, que incorporan información y conocimientos ya elaborados externamente. La mayor ejecutividad e impacto quedó demostrada en la primer metodología, en tanto que la segunda generó cierto rechazo social por tratarse de "cosa ya cocinada". [8]
Este punto clave que alejaría
en gran medida las posibilidades de derroche de recursos y tiempo. Es
refutado por la práctica política tradicional como rasgo cultural de
la no participación en asuntos de interés común, donde la autoridad
resulta de alguna manera absolutista (dentro de sus limitaciones) y es
aceptada por los vecinos en pro de la estabilidad en sus trabajos.
Pero nuestro planteo está muy alejado para esta clase de
circunstancias, salvo de un manifiesto cambio de situación exigido y
convalidado internamente. Este planteo continuaría con las
innovaciones practicadas en las municipalidades modernas,
profundizando analíticamente los elementos necesarios para poder
replicar en otras localidades el diseño de un sistema participativo
que sirva a los intereses de su población, e interesa en particular
el diseño de políticas consistentes de producción y empleo.
[9] Otro caso significativo es en Maipú, Mendoza, respecto al presupuesto participativo y gestión de calidad total en el municipio, habiendo sido premiada la gestión en el año 1994 en ese concepto. [10] Los testigos calificados son referentes técnicos, políticos o vecinos que dispongan conocimientos técnicos y vivenciales pertinentes. [11] Que establezcan claramente los beneficios, los beneficiarios y los corresponsables. [12]
Aquí en Córdoba hay varias
experiencias en este sentido, la más conocida es ADESUR en el sur de
la provincia, pero otros casos nacionales como la Asociación para el
Desarrollo Regional en el noreste santafesino sirven como una
interesante referencia sobre políticas agroindustriales de
diversificación e innovación productiva. Los casos de los corredores
productivos bonaerenses sirven para comprender los fracasos de estas
iniciativas. Por último está la formación de entes recaudadores
tercerizados en provincia de Córdoba, que ya suman más de veinte
entidades y abrirían la posibilidad de formación de políticas para
desarrollo si se destinaran importantes porcentajes de esos nuevos
recursos a fondos de promoción pyme.
[13] En palabras del Director de la Escuela Agrotécnica de Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires "primero hacemos, después mostramos y recién desde ahí pedimos ayuda, contrariamente a lo que hacen otras entidades". [14]
Se denominan fondos
rotatorios a aquellos afectados a créditos cuyo reciclado resulta en
nuevos créditos. Son administrados por comisiones de técnicos
municipales y profesionales externos que evalúan proyectos y
controlan la aplicación del crédito. Responden a lineamientos
regionales de desarrollo. Son de bajo interés y exigencias de garantías
particularizadas a cada proyecto, generalmente avaladas por el
intendente o consejeros locales. Cubren un sector con necesidad de
financiamiento que el sistema financiero ordinario no contempla. [15]
La institucionalización
regional tiene sentido si maneja su propio capital como empresa y
entidad pública, en lugar de formalizarse para atraer recursos
externos. Esto último denota un aparente interés asociativo que
responde a una maniobra especulativa de fondo. [16] Una
interesante aplicación de investigación para los economistas, es que
con las metodologías participativas se podría obtener conocimiento
de cierta función de bienestar, no medible y cuantificable con
exactitud en un plano o espacio multidimensional, sino que resultaría
mucho mejor aún, una función real, abiertamente declarada por la
gente al establecer los objetivos generales y las líneas de acción
con un mecanismo que ciertos técnicos, paradójicamente deploran, el
de la participación como un proceso de negociación política con
implicancias económicas, pero que también abren la necesidad de la
planificación, en donde los economistas tienen mucho para aportar.
[17] Ello
tiene sus costos actuales para insertar nuestros productos en el
mundo, al extremo que debemos traer a empresarios extranjeros para que
hagan funcionar nuestra economía por la falta de capacidad gerencial
e ignorancia del capitalismo de competencia que padece el empresariado
nativo, muy a pesar de años de "eficientismo" o
"calidad total" en los ámbitos formadores para empresarios.
|