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ENSAYO CRÍTICO SOBRE Política Económica Regional EN ARGENTINA

Aníbal Pablo Barreto

 

1. Notas y consideraciones previas: problemas y actitudes ante los problemas.

"Pocos países ha de haber en el mundo como éste, en que todo empiece con mayúscula, descienda luego a minúsculas y termine invariablemente entre sarcásticas comillas". (Ernesto Sábato. Palabras, palabras, palabras).

La complejidad de la problemática económica, lo es, por ser fundamentalmente social y esencialmente humana, superando el dominio de consideraciones monetarias. La teoría económica así lo contempla, distinguiendo lo real de lo monetario. Aún este planteo parece obvio, pero "técnicamente" en lo práctico no está muy claro a la hora de establecer políticas públicas de promoción de la actividad económica (*)[1], ya sea, si se coloca el acento en términos financiero monetarios o en aspectos técnicos productivos. En esta propuesta seguiremos "técnicamente" la dimensión humana en sentido del juego de intereses entre instituciones y actores, junto a la potencialidad económica real, que son nuestro objetivo y para nada obvio.

Tratándose de la problemática económica regional, es notable que un tema tan proclamado, generalmente en sentido reivindicativo, como lo es el de las viejas demandas por reparar injusticias sociales en el interior del país, y sobre todo a sus economías regionales, no sea aclarado ni muy tenido en cuenta a la hora de definir en términos concretos, políticas reales y efectivas. Mucho menos a la hora de establecer recursos para esas políticas. Por otra parte, surgen los interrogantes: ¿cuáles son las economías regionales?, ¿realmente existen entidades representativas de las mismas?, ¿quiénes, realmente, reclaman por ellas? ¿qué es lo que reclaman? ¿qué progresos han habido?.

El grado de desarrollo organizativo formal en nuestro país, está muy lejos en muchos ordenes, de lo que denominaríamos administraciones eficientes y representativas. Aún lo es más para las economías regionales, cuyas identidades todavía están en formación. Pero estamos ante una realidad regional dinámica y heterogénea, cuyos mapas aún tienen límites indefinidos.

Los casos ilustrativos ejemplifican esta heterogeneidad en la problemática regional y sobre todo la actitud ante estos problemas. Mientras predominan las protestas y la desarticulación social y productiva en el Norte Grande argentino (Salta, Tucumán, Jujuy, Santiago del Estero) exacerbados por el permanente temor a perder los subsidios al tabaco y a la caña de azúcar, donde los municipios están lejos de poder hacer frente a la conflictiva situación coyuntural de corto plazo y al mismo tiempo, poder conformar una identidad regional concretada en instituciones e industrias con carácter estructural de largo plazo ya que la situación desborda sus capacidades. Las soluciones, si de tal forma las llamamos, se encuentran por la vía del conflicto, resultando paliativos transitorios que no logran ni definir ni solucionar el problema en su orígen, ni la medida correspondiente ante la complejidad de la situación. Esta situación también refleja la poca capacidad cognitiva de los diferentes ministerios provinciales o nacionales. También es notorio el bajo grado de acercamiento de diversos ámbitos académicos argentinos a su propia realidad.

En otras zonas, ante variados problemas, los productores, los municipios y la sociedad en general, se autoconvocan para encontrar remedios en conjunto, para alcanzar fórmulas posibles de convivencia y desarrollo que remonten la situación con algún grado de control y de esta forma plantear mecanismos institucionales que conformaría una identidad regional a futuro, de acuerdo a las necesidades de cambio estructural. La política planificada y participativa trazada en Rafaela, la Asociación para el Desarrollo Regional en el noreste santafesino, Adesur en el sur cordobés, son muestras de un proceso social constructivo de nuevos espacios de gestión, que ven al desarrollo como un proceso intencionado y en el cual la planificación pasa a un primer plano (*)[2].

Ambas situaciones son referenciales. En las mismas se toman medidas cercanas a su alcance (por conocimiento de aproximación) y generalmente constituyen manifestaciones de temor ante los riesgos de la globalización (en numerosas ocasiones se escuchan estos "desdibujados" argumentos, como causantes de los actuales problemas regionales y del desempleo). En este trabajo nos centraremos en cómo se articulan las reacciones ante los problemas, seguiremos la línea de aquellas que priorizan la construcción organizativa, la participación y la asociatividad, donde las soluciones son diseñadas y construidas y no "compradas".

 

2. Introducción: La situación presente. La integración regional, su desarrollo y la presente propuesta de investigación.

La "región" es un microcosmos natural, social y humano, por lo cual, complejo, dinámico y contradictorio. Por su análisis económico agregado dentro de un territorio determinado puede tratarse de una "pequeña" macroeconomía que presenta diversos problemas estructurales. Para establecer un marco sobre la problemática es necesario determinar las actitudes corrientes de cada actor local o regional. Generalmente los gobiernos locales son desbordados en su capacidad operativa para ofrecerles alguna respuesta concreta y los ámbitos académicos muchas veces son indiferentes a estos procesos, ya que pueden o deben plantearse un rol científico y técnico para apoyar la búsqueda de respuestas y soluciones. El resto de la comunidad (vecinos, instituciones y empresas) juega a su modo de obtener provechos aislados de cuanta iniciativa, programa de ayuda o medida de gestión surja desde el gobierno local o hacia el mismo. Predominan los compartimentos estancos dentro de la administración municipal como en casi todo el municipio. También es preponderante la actitud gobiernodependiente de los demás actores, dentro de un marco socialmente complicado y cortesano, que resulta determinante a la hora de iniciar un proceso de integración .

La actual situación es de una aparente "negligencia" que llama la atención por la evidente omisión de acciones o la superficialidad de su tratamiento ante la gravedad de la situación. Vamos a considerar simplificadamente el tema, anotando en el punto 3 una serie de conceptos claves para nuestro propósito, que es el de poder sistematizarlos para contribuir a la formación de un modelo de desarrollo regional.

Consideramos la integración regional o microrregional para su desarrollo requiere un acuerdo entre actores regionales que apunta al establecimiento de herramientas que procurarán resolver o paliar problemas comunes. Tendremos en cuenta las experiencias de integración basadas en los principios de la participación y el asociativismo cuyas instrumentos promocionales resultantes son fundamentales para el desarrollo. Destacaremos una serie de herramientas que aseguren el funcionamiento de las mismas dentro de la etapa inicial denominada proceso de integración o también "apertura hacia adentro", que en su conjunto constituyen un reforzamiento de los factores endógenos a los que describiremos en los siguientes puntos. La segunda etapa, que denominamos de inclusión externa o "apertura hacia fuera", no es desarrollada temáticamente en este trabajo. Esta última hace referencia a la predominancia de la complementariedad entre actores, ciudades y regiones, a los factores exógenos del desarrollo, así como a la relativa competencia en el comercio mundial, que de una u otra forma afecta la realidad local y regional.

Tendremos en cuenta algunas experiencias nacionales y del Mercosur para ejemplificar con lo realizado en el pasado, las metodologías seguidas para llegar a definir las políticas regionales de desarrollo. Aún así, el planteo insiste en determinar para nuestra provincia, especialmente el norte, las metodologías adecuadas y generar los conocimientos apropiados a las necesidades, y ello resulta de un estudio in situ, de la perspectiva que puede tener un proceso de desarrollo y de la configuración de los factores endógenos para lograrlo. 

La propuesta de investigación consiste en determinar metodologías apropiadas a estos principios de participación y asociativismo, que establezcan con mayores precisiones cada uno de los posibles instrumentos de trabajo y las herramientas que refuercen y sistematicen los esfuerzos a realizarse, apuntando a un modelo de acumulación autogestionado. El nexo hacia el exterior de la región, de necesario estudio futuro en este punto, es el diseño de un modelo de acumulación regional autogestionado con estrategias de inclusión externa.

Este planteo resume la situación en materia de promoción del desarrollo que disponen los gobiernos municipales, basado en quince encuentros nacionales de municipios (donde participaron en total más de 120 municipios durante el período 1996-2000) y en el trabajo de campo en 9 municipios con sus respectivos gabinetes de gobierno, entre los años 1997 a 2000.

Si bien la generalidad de esta temática no permite establecer a priori, tal o cual herramienta o instrumental de trabajo y de política. Señalamos que el gran mérito de esta actividad se basa en disponer de una metodología abierta, que se autorrealimente con los insumos de datos e información que brinda el entorno sociopolítico y actúe en consecuencia. Ofrecemos un panorama que señala la orientación de las políticas y lo mismo para los instrumentos que puedan realizarse. Además consideremos que las herramientas concretas las deben establecer los mismos municipios y los investigadores asistirlos en los alcances, metodologías y capacidades de las mismas, ya que contando con una capacidad cognoscitiva previa en marcos teóricos e investigación científica, éstos se pueden ajustar a las realidades regionales de nuestro país y sus posibilidades de desarrollo. Un apéndice de este trabajo establecería la posible aplicación en el norte de nuestra provincia. 

 

3. Conceptos.

Aquí planteamos a la región como el entorno a determinadas áreas urbanizadas con status institucional formal (legal) que a sí mismas se consideran integrantes de un mismo espacio. Entonces consideraremos a la región autodefinida como tal, conformada por comunas, municipios y áreas rurales y naturales comprendidas dentro de sus jurisdicciones o ejidos (*)[3].

La integración regional es el proceso (o instrumento) donde los integrantes deciden en común, determinados aspectos de sus actividades sociales, con carácter contínuo en el tiempo y conformando instituciones (administradoras de herramientas) comunes que afecten en esa escala a diversas funciones y objetivos (obras de infraestructura regional, medioambiente, programas rurales, forestación, créditos, programas regionales de producción, comercialización y empleo).

Denominamos a los integrantes como actores locales o regionales, quienes "actúan", ejecutan y deciden sobre el territorio con algún grado de control en la gestión. El grado de control es considerado en función de la autonomía en las decisiones y el grado de propiedad sobre los principales factores o medios de la producción y el grado de la propiedad sobre los medios y el excedente generado.

El desarrollo regional es el proceso de cambio cualitativo y cuantitativo, de carácter integrador extensivo (en población, actividades y territorio), que genera un cada vez mas complejo sistema de relaciones, instituciones y empleo de los recursos (tecnologías e insumos) que posibilitan un mayor y autónomo proceso de acumulación y capitalización (extensión de la propiedad), para los objetivos que los propios actores decidan en la forma mas representativa posible de su población, dentro de un territorio dado. (*)[4] 

 

4. La integración regional como marco generador de instrumentos de política.

Los instrumentos de política regional en función de los objetivos de desarrollo, surgen desde el proceso participativo extensivo y representativo que se da inicio en el proceso de integración (*)[5]. Ya el proceso de integración abre la posibilidad de diseñar e implementar los medios adecuados para alcanzar objetivos, lo será en instituciones formadas en los ámbitos de discusión y consenso, pero va más allá que la deliberación con ideas de operatividad inmediata en cosas prácticas, apuntando a lo que se daría en llamar la primer gran etapa de la apertura hacia adentro. La segunda gran etapa de inclusión en el mundo la denominamos de apertura hacia fuera. Ambas son complementarias y se justifican la una a la otra, por razones de posibilidad real la primera antecede a la segunda. No se desarrollará aquí esta segunda etapa, pero se anota que la necesidad de definir el rol de la ciudad y región en el mundo, debe hacerse desde la identidad y las conveniencias de su población, cambiando la concepción predominante de centro-periferia, donde la ciudad se autoconsidera todavía periférica, a otro punto de vista, quizás más natural, en que la ciudad pase a considerarse para sí misma un centro con su grado de poder e importancia y con relaciones hacia su periferia (que lo es también el resto del mundo). 

En las experiencias de integración interna, como las realizadas en Maipú, Rafaela, Porto Alegre y Curitiba, se aplicaron metodologías pautadas de participación local y regional (*)[6], con la finalidad de establecer líneas de acción y objetivos generales, así como los mecanismos de control y reaseguro de la continuidad en el tiempo de políticas de la comunidad independientes del ámbito político partidario o sectorial de la municipalidad. Esta consolidación interna es imprescindible para que los instrumentos tengan sentido, brindando el marco institucional y formal, para el diseño de instrumentos y aplicación de políticas locales a traves de programas y proyectos específicos. El más acabado de los instrumentos es el planeamiento estratégico y participativo.

Para la gestión municipal se establecieron tres sistemas instrumentales básicos: el sistema de información y comunicación, el sistema de capacitación permanente y el sistema de planificación (establecidos en el Xº Encuentro de RAMA en Maipú, Mendoza, 1998). Para la instrumentación pueden resultar diversas actividades y articulaciones funcionales: partidas presupuestarias destinadas a finalidades específicas; fondos financieros; utilización de infraestructura municipal o de entidades de bien común como rotarys, clubes, centros vecinales; convenios con instituciones de capacitación; armado de bases de datos de currículas; articulaciones con Defensa Civil; empleo de teléfonos de atención inmediata a quejas de vecinos; determinación de la "agenda municipal" sobre reuniones, seminarios y conferencias de interés local. 

Los tres instrumentos básicos cubren todos los aspectos para diseño e implentación de políticas locales y regionales. Además son instrumentos sumamente importantes para avanzar en el llamado planeamiento estratégico y participativo.(*)[7] Pero la seguridad de llevarlos a cabo y su empleabilidad concreta, depende del grado de control ejercido por los vecinos, de allí la importancia del sistema de información y comunicación abierto, rápido y transparente, que debe ser consagrado en ordenanzas municipales y convenios con diferentes instituciones para efectuar auditorías internas con poder de revocación (*)[8]. 

 

5. Capacidades de gestión local y cambio administrativo municipal (el esfuerzo de reforma).

Las capacidades de gestión local se refieren a la dotación de habilidades y medios en la administración de recursos para procurar determinados objetivos, que pueden ser nuevas capacidades y recursos. Consiste en disponer los recursos, los conocimientos y el apoyo para llevar a cabo coordinadamente cierta actividad. Se trata de procesos organizados e institucionalizados, por ejemplo, en "manuales de procedimientos" que muchas municipalidades disponen, o de normativas específicas según trata cada gestión, aunque esta coordinación es mucho más profunda y responde a grados de aceptación y legitimidad de las decisiones.

Estos procesos son participativos dentro de los estamentos internos en la administración y tienden a la formación de grupos de trabajo y la determinación de funciones, competencias y responsabilidades, como es en el caso de la ejecución del  presupuesto participativo municipal. Asímismo estos procedimientos involucran una serie de recursos y actividades de ejecución: insumos administrativos, información, costos internos, comunicación interna, conocimientos, marco legal, división del trabajo, esquema de prioridades, jerarquización de problemas y objetivos, consensos.

Esta enunciación de medios para la gestión, en su totalidad difícilmente estén disponibles plenamente en las municipalidades, la actual situación es la de contar con equipamientos obsoletos, falta de criterios y objetivos, organizaciones burocratizadas, prebendas, cargos políticos disfuncionales o arbitrarios, conflictos laborales, poca transparencia, incomunicación interna, partidización, compadrazgo y cacicazgos. En resumen, nos encontramos con problemas metodológicos de procedimientos, donde el lugar común a su justificación es la poca disponibilidad de recursos, aunque debemos anotar en este marco que la falta de recursos es un problema secundario.

Para el cambio administrativo municipal que busque a la resolución de estos problemas internos para disponer de "mayor salud" en la resolución de problemas estructurales de la comunidad, a los que se podrían denominar como factores retardantes de un momento clave, que se pretende de un proceso de desarrollo, implican el conocimiento de una serie de necesidades y limitaciones originadas en la municipalidad. No está plenamente estudiado este elemento retardante, por que no se precisan cuáles son los momentos tardíos por llegar (si es que están por venir). Suponemos en línea con nuestro análisis que tratamos con aquellas situaciones en que se realizan "sinceramientos" (momentos de verdad) motorizadores del cambio dentro de la administración y los dirigentes que están preparados para enfrentar el "costo político" lideran o al menos liberan las tensiones internas para que así sea.

Hay casos de experiencias traumáticas (Ing. Jacobacci en Río Negro con la implementación del presupuesto base cero) que sirvieron para realizar el cambio cualitativo necesario en la municipalidad, dada la situación imperante de estancamiento en todo el municipio. El Intendente asumió el costo y los resultados fueron alentadores, sin sufrir despidos, pero se acentuó la presión recaudadora en la ciudad, incluso hubo necesidad de alfabetizar a parte del personal municipal. Esto en una ciudad muy pequeña con clara conciencia de la necesidad de cambio, pero en una ciudad más grande?(*)[9]. El caso de Porto Alegre, Río Grande do Sul, Brasil presenta un ejemplo de las dimensiones cualitativas y profundidades de los cambios a implementar, resultando en su más acabada forma el presupuesto participativo para una ciudad de más de dos millones de habitantes para dar camino de resolución a serios problemas urbanísticos, sociales y económicos.

En síntesis, la capacidad de gestión local se refuerza con la reforma administrativa interna de la municipalidad, siempre y cuando ésta responda a objetivos mayores que justifican el esfuerzo para capitalizarlo en una mejora de la situación, ya que es el primer planteo que realizan quienes participan (y frecuentemente se sienten afectados o perjudicados en estos procesos) el "para qué hacer la reforma". Los resultados y beneficios a obtenerse deben ser explícitos y claros: liberar recursos para aplicarlos en obras imprescindibles o en el sostenimiento de la salud y educación transferidos desde las provincias hacia los municipios, o para el impulso de actividades productivas con recursos genuinos del municipio. La claridad en los objetivos resulta en el apoyo interno al esfuerzo de reforma: se apoya aquello que se comprende.

 

6. Participación social en la política regional.

En el proceso de integración o "apertura hacia adentro" se da curso inicial a la participación dentro de la municipalidad, su personal de planta y personal político para establecer problemas y posibles soluciones de índole municipal y regional además de complementar las deliberaciones sobre aspectos administrativos y presupuestarios. Paralelamente el proceso metodológicamente se complementa con la comunidad mediante convocatorias abiertas y reuniones previas con testigos calificados (*)[10].

Esta participación comienza con primeras convocatorias mediante plenarios abiertos que generan talleres o comisiones temáticas y aparecen con nueva fuerza las juntas vecinales u otras entidades similares. Posteriormente este proceso "pierde" fuerza en apariencia, ya que se decanta el grueso de la población y quedan aquellos con interés participativo. Para la mayoría puede resultar en un plenario informativo de lo que se pretende desde el gobierno local. Una vez que se consolidan los mecanismos de participación, aparecen los interesados para encontrar soluciones a los problemas que detecten en sus barrios o en la ciudad y la necesidad de institucionalizar aquellas actividades que se consideren valiosas en el largo plazo, incluyendo los canales de participación comunitaria.

La "cultura participativa" no resulta un elemento naturalmente dispuesto en una sociedad. En algunas ciudades están arraigados los hábitos de discusión y deliberación con sentido práctico. En otras predominan paternalismos y cacicazgos que silencian u opacan todo disenso, anulando por consiguiente el consenso. Para ambos casos la participación requiere un marco de referencia y elementos motivadores (*)[11]. La convocatoria resulta de un trabajo previo iniciado en la municipalidad, al considerarse la voluntad de cambio en los dirigentes locales y el grado de las necesidades, que pueden ser imperiosas.

En la convocatoria inicial y de las reuniones posteriores aparecen listados de necesidades y problemas. Una vez conocidas las mismas y los "grandes" objetivos o lineamientos generales emanados de la convocatoria o de la serie de reuniones (en talleres y plenarios), se da la conformación de pequeños grupos de trabajo, multidisciplinarios y resolutivos (equipos, grupos o comisiones), que van acordando una agenda de trabajo. El recurso municipal se "abre" en algunas fracciones o partidas presupuestarias destinadas a los objetivos de gasto planteados en las comisiones. Pueden ser obras públicas barriales (cordón cuneta, desagües, pavimento, pasarelas peatonales, cloacas, agua, alumbrado), medioambiente, empleo, producción, capacitación, salud, educación, vivienda. Luego de las definiciones y asignaciones presupuestarias, se establece un cronograma de actividades en cada circunscripción afectada, incorporando a sus vecinos en las mismas.

 

7. Nuevas instituciones: asociaciones, entes, ONG´s.

La participación involucra a un conjunto de personas con sus diferentes motivaciones, grados de compromiso, habilidades y conocimientos. Muchas actúan individualmente y otras lo hacen orgánicamente. En la experiencia participativa de varias ciudades y localidades han aparecido o se han formado diversas instituciones orgánicas, ya que un proceso de construcción lo es también de poder, entran a jugar distintos intereses y concepciones de trabajo. Tal es el caso de entidades civiles, el llamado tercer sector, como asociaciones y ONG´s. También aparecen entidades mayores, de implicancia regional como son los entes regionales de desarrollo (*)[12].

Estas entidades tienen un rol profundizador temático en los procesos de integración regional que resultan en planes estratégicos, sobre todo en el diagnóstico inicial y situacional que justifica el diseño del plan. Metodológicamente el plan tiene continuidad cuando el tercer sector posee calidad de vocal o consejero en todas las comisiones de trabajo, así como en el rol de fiscalizador. Esto debe poseer validez legal en las ordenanzas de formación del plan, instrumentando organismos de control, ajenos al control político de partido.

Las experiencias observadas establecieron la creación de nuevas instituciones como ser: organismos de planificación participativa; institutos de capacitación; áreas de gobierno destinadas a la información y recolección de datos, la promoción de exportaciones, la innovación tecnológica; entidades regionales de crédito; entidades regionales de promoción productiva específica (duraznos, algodón, tambo y miel en el noreste santafesino). Tales instituciones posibilitaron la generación de programas de desarrollo socioproductivo, nuevos eventos regionales y locales y una mejor relación con organismos nacionales e internacionales.

 

8. La promoción del desarrollo de MiPyMEs.

La situación general de las micro, pequeñas y medianas empresas en el interior del país está directamente correspondida con la crisis en las economías regionales, donde predominan niveles de subsistencia ante la poca liquidez en sus localidades y la poca capacidad a tomar iniciativas alternativas o creativas para salir de su estancamiento. Esto también afecta a las finanzas municipales. Aún así, existe una gran diversidad de situaciones, como ser empresas que atienden mercados acotados en la región y otras que combinan mercados regionales con los de otras regiones y provincias y donde también otras empresas acceden al exterior, con todo lo cual explicarían el nivel de actividad existente, como así permiten perfilar distintas posibilidades de desarrollo en diversos rubros agrícolas e industriales que son necesarios avanzar en sus posibilidades. 

Existen regiones donde los planteos concretos en materia de promoción, se reducen a la gestión en búsqueda de ayudas, subsidios o donaciones en las capitales de provincia o directamente al Gobierno Nacional, recolectando información de programas nacionales intermediarios de fondos del BID que atienden la problemática MiPyME y luego tramitando su ingreso a los mismos. Este proceso aún persiste en la actualidad y seguirá así por mucho tiempo.

Pero también originalmente surgen de iniciativas locales de la municipalidad para enfrentar la crisis, pero ante la necesidad de contar con escalas productivas mayores, sobre todo en regiones agrícolas, resultan en acuerdos entre varias intendencias y secretarías de economía o desarrollo para impulsar medidas comunes de promoción. Estas iniciativas no desatienden las gestiones previamente realizadas, por el contrario, intensifican sus contactos con las fuentes posibles de recursos en la Provincia y la Nación o el exterior, efectuando una combinación de gestión de recursos internos y externos a la región, en lo que resultaría una mayor posibilidad de coordinarlos, conseguirlos y aplicarlos.

Más allá de los programas nacionales que atienden a las MiPyMEs, interesa que en las regiones surjan sus propios programas, originados y adaptados (y no imitados como es lo usual) en su entorno cultural y espacial (*)[13]. En esto se destaca la utilidad de la planificación participativa regional, que considera otro aspecto problemático para las empresas, como es la proyección de riesgos (amenazas) y las perspectivas de trabajo para reducirles la incertidumbre productiva. La metodología de trabajo es fundamental, al establecerse entre los técnicos municipales y los productores el diseño de los programas y el manejo de los fondos rotatorios (*)[14].

Interesa profundizar el estudio de sistemas productivos que contribuyan a la empleabilidad de la mano de obra (intensificación del trabajo con capacitación), al mayor circulante interno en la región (no necesariamente en moneda), al mayor movimiento de recursos y a una mayor capitalización productiva. Particularmente cabe el análisis de modelos de desarrollo regional fundamentados en mecanismos de capitalización, donde el grado de autonomía en el manejo del capital resulte importante e institucionalizado a los intereses sociales de la región. (*)[15].

Cabe señalar un problema en ciernes que puede afectar a la promoción MiPyME, que es seguido atentamente por las autoridades financieras de organismos crediticios como el BID o el Banco Mundial, y se refiere más a la dimensión humana que monetaria de las políticas nacionales y provinciales de promoción del desarrollo. Ha crecido el interés en las conductas y juego de intereses entre distintos actores o instituciones, que de una forma u otra influyen en el Estado y afectan la aplicación de las partidas en divisas que provienen por endeudamiento. Mas exactamente interesa saber el grado de incoherencia de gestión o la viabilidad institucional que puede reducir las posibilidades de retorno de los fondos a estos organismos. En estos juegos de intereses, no siempre son develados los objetivos de cada sector y la sospecha crece en torno a posibles desvíos o "cumplimiento forzado o aparentado" de las aplicaciones financieras, que corren el riesgo de que se introduzcan vicios operativos o de ejecución (tales como sobreprecios en los costos, demoras en pagos de fondos programados, ausencia de monitoreos y de indicadores de desempeño, falsificación de datos). Esta situación explica numerosos fracasos asociativos que generan una falsa integración con objetivos de fondo especulativos y extienden confusiones sobre los altos valores de la asociatividad y su conveniencia para el verdadero desarrollo, lo cual reduce las posibilidades de acceso a recursos financieros. Dentro de nuestro enfoque planteamos la necesidad de la profundidad del criterio de responsabilidad institucional y el desarrollo del sistema sociopolítico adecuado, bajo la premisa de que quien requiera créditos debe asumir sus obligaciones. Nuestro estudio es el de un marco apropiado y autosustentable en términos sociales, económicos, financieros y ambientales.  

 

9. Conclusión: síntesis de propuesta: Determinar y responder la naturaleza social del desarrollo.  

Este trabajo es un planteo de búsqueda de síntesis y método, que destaca por sobre todas las cosas, dos componentes fundantes del proceso de desarrollo, uno es el papel de la participación ciudadana de manera práctica y resolutiva en los problemas de su localidad, a la par del segundo componente que es el impulso del asociativismo entre actores (*)[16]. Este repaso conceptual sobre la implementación de políticas de desarrollo en las economías regionales, es un intento por sistematizar conocimientos y experiencias, que incorporen al ámbito académico en las investigaciones para aportar al diseño de los llamados "planes estratégicos" y la formación o articulación de un conjunto de elementos que acúan dentro de estos planes, como son diversas instituciones y sistemas instrumentales.

El comienzo de un proceso de desarrollo regional, que aquí presentamos como proceso de integración o "apertura hacia adentro", está fundamentado en los dos componentes de la participación y el asociativismo. Partiendo desde la necesidad de conformar la identidad regional, que establecerá el por qué del desarrollo y hacia donde se dirige. En esta línea se menciona la necesidad de la reforma municipal administrativa, impulsando presupuestos participativos a fin de racionalizar los recursos, consolidando el proceso de integración y elevando el desempeño de servicios de la municipalidad. Se hizo nota de la escasa cultura participativa que padecemos en nuestro país, que nos quita la posibilidad de perfilar claramente la situación "en donde estamos parados" y por ello perdimos años de trabajo coherente (con sentido constructivo o capitalizable) y contínuo en términos políticos y económicos con hondas implicancias (*)[17].

El segundo componente en el proceso de desarrollo que es el impulso del asociativismo, y las herramientas promocionales de las MiPyMEs, apunta a un objetivo de escala productiva y capacidad negociadora, impulsada por numerosos municipios en la generación de entidades regionales, la conformación de redes entre productores para conformar cadenas de valor, la promoción del intercambio entre regiones del país y con regiones de países limítrofes, la implementación de sistemas de racionalización de recursos (entre ellos la energía y el tiempo), la innovación o generación tecnológica, la implementación de bases de datos curriculares en la población (laborales, habilidades para la defensa civil, participación comunitaria), la creación de fondos financieros de promoción y apoyo a la producción regional y demás instrumentos y actividades comunes que conformen en conjunto, un sólido y autogestionario sistema socioproductivo para incluir población y mejorar su calidad de vida.

En este trabajo se mencionan dos grandes procesos, el de la integración o "apertura hacia adentro" y el de la inserción en el mundo o "apertura hacia fuera". Esta segunda etapa tiene su orden cronológico a razón de la necesaria consolidación interna para competir externamente (lo interno y externo se refiere: internamente al territorio regional y al "territorio virtual" que conforman las redes; externamente a territorios extraregionales y otras entidades conformadas por otras redes y mercados nacionales y extranjeros). Es claro que no son procesos puros y en general se entremezclan en la realidad, pero tienen validez teórica en la orientación de las actividades de política regional.   

Todo este trabajo plantea la necesidad de promover desde el ámbito académico universitario, a las nuevas posibilidades de desarrollo asequibles dentro de la esfera regional. La descripción realizada intenta establecer la situación municipal y regional, en sus capacidades endógenas y posibilidades actuales, para lograr un verdadero cambio en su calidad de vida. La propuesta apunta a la investigación de campo en municipios con inquietudes en materia de desarrollo que sea útil al momento de definir políticas dentro del marco reseñado y apunta al ofrecimiento de asistencia técnica para su implementación. La universidad tiene un importante rol gracias a la capacidad de recolectar datos e información, que pueda transformarse en conocimientos útiles, en herramientas e instrumentos adecuados, transformando el conocimiento en comprensión y acciones concretas, aportando a una mayor y cuidadosa perspectiva de las posibilidades y potencialidades intrínsecas en cada región que logre una relación ventajosa para sí misma y con el resto del mundo.



NOTAS

[1] En general, la determinación tradicional de políticas públicas se realiza en función del presupuesto pasado, de las proyecciones de crecimiento, de la capacidad de endeudamiento y las posibilidades de tercerización, licitación de obras o concesión de servicios. Se administra sobre lo ya realizado y factible en términos exclusivamente monetarios y no en la posibilidad real de la economía, aunque esta metodología tradicional de gestión no obtenga los resultados esperados, aún se insiste en ella por la simple razón de que no se contempla otra metodología. Por este motivo las políticas normalmente son lineales, incolsultas, cuantitativas y por ello "tecnicistas" y ajenas a dimensiones de negociación entre sectores y sus respectivas influencias sobre el Estado (lo cual explica en gran medida los márgenes de error) y facilitan los derroches de tiempo y recursos y apelan excesivamente a reparase en base al endeudamiento público. Con lo cual, técnicamente resultan ineficientes y patrimonialmente comprometedoras. Es indispensable desde los ámbitos académicos profundizar las metodologías con nuevos componentes técnicos para el diseño de políticas, programas e instrumentos.

[2] Son dos realidades, aquí simplificadas en dos áreas territoriales, cuyas causas de fondo pueden responder a la estructura de tenencia de la propiedad (latifundista al norte, propiedades diversas en la segunda) y a otras cuestiones que escapan a nuestro trabajo.

[3] Hay criterios diferentes: determinados por clusters según variables de estudio, de salud pública, naturales, políticos, de seguridad.

[4] En este trabajo no consideramos los conceptos de desarrollo por reflejo exterior o inducido externamente (factores exógenos).  

[5] En los trabajos de RAMA en 1998, quedó establecido la integración como el  primer paso de un proceso más complejo, sintetizados en una matriz. Dentro de la integración se abren diversas actividades en el municipio, comenzando en la consolidación del equipo de gestión en el gobierno local y la instalación del sistema de información como herramienta inicial. Los siguientes procesos son: organización y participación que culminan en la planificación participativa. 

[6] No es objetivo de este trabajo desarrollar una clascificación de  metodologías, pero las hay diversas, para promover la participación así como ya son disponibles diversos mecanismos informáticos de consulta, como se afirmó en un Encuentro de la RAMA: "la tecnología está, solo falta la decisión". (Resultaría de mayor interés descubrir los factores que impiden tales decisiones de participación y consulta, que determinar los medios para realizarla, ya que dependen inicialmente de la capacidad de gestión de recursos, voluntad política y liderazgo de la dirigencia local).

[7] El concepto de Planeamiento Estratégico y Participativo constituye un gran cambio del concepto metodológico tradicional. En el primero prima el consenso y la representatividad mediante la participación abierta a la comunidad, generando la información y los conocimientos necesarios. El segundo resulta de la elaboración teórica en un grupo muy reducido de técnicos, de alguna forma aislados del resto de la comunidad, que incorporan información y conocimientos ya elaborados externamente. La mayor ejecutividad e impacto quedó demostrada en la primer metodología, en tanto que la segunda generó cierto rechazo social por tratarse de "cosa ya cocinada".

[8] Este punto clave que alejaría en gran medida las posibilidades de derroche de recursos y tiempo. Es refutado por la práctica política tradicional como rasgo cultural de la no participación en asuntos de interés común, donde la autoridad resulta de alguna manera absolutista (dentro de sus limitaciones) y es aceptada por los vecinos en pro de la estabilidad en sus trabajos. Pero nuestro planteo está muy alejado para esta clase de circunstancias, salvo de un manifiesto cambio de situación exigido y convalidado internamente. Este planteo continuaría con las innovaciones practicadas en las municipalidades modernas, profundizando analíticamente los elementos necesarios para poder replicar en otras localidades el diseño de un sistema participativo que sirva a los intereses de su población, e interesa en particular el diseño de políticas consistentes de producción y empleo. 

[9] Otro caso significativo es en Maipú, Mendoza, respecto al presupuesto participativo y gestión de calidad total en el municipio, habiendo sido premiada la gestión en el año 1994 en ese concepto. 

[10] Los testigos calificados son referentes técnicos, políticos o vecinos que dispongan conocimientos técnicos y vivenciales pertinentes.

[11] Que establezcan claramente los beneficios, los beneficiarios y los corresponsables.

[12] Aquí en Córdoba hay varias experiencias en este sentido, la más conocida es ADESUR en el sur de la provincia, pero otros casos nacionales como la Asociación para el Desarrollo Regional en el noreste santafesino sirven como una interesante referencia sobre políticas agroindustriales de diversificación e innovación productiva. Los casos de los corredores productivos bonaerenses sirven para comprender los fracasos de estas iniciativas. Por último está la formación de entes recaudadores tercerizados en provincia de Córdoba, que ya suman más de veinte entidades y abrirían la posibilidad de formación de políticas para desarrollo si se destinaran importantes porcentajes de esos nuevos recursos a fondos de promoción pyme. 

[13] En palabras del Director de la Escuela Agrotécnica de Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires "primero hacemos, después mostramos y recién desde ahí pedimos ayuda, contrariamente a lo que hacen otras entidades".

[14] Se denominan fondos rotatorios a aquellos afectados a créditos cuyo reciclado resulta en nuevos créditos. Son administrados por comisiones de técnicos municipales y profesionales externos que evalúan proyectos y controlan la aplicación del crédito. Responden a lineamientos regionales de desarrollo. Son de bajo interés y exigencias de garantías particularizadas a cada proyecto, generalmente avaladas por el intendente o consejeros locales. Cubren un sector con necesidad de financiamiento que el sistema financiero ordinario no contempla.  

[15] La institucionalización regional tiene sentido si maneja su propio capital como empresa y entidad pública, en lugar de formalizarse para atraer recursos externos. Esto último denota un aparente interés asociativo que responde a una maniobra especulativa de fondo.  

[16] Una interesante aplicación de investigación para los economistas, es que con las metodologías participativas se podría obtener conocimiento de cierta función de bienestar, no medible y cuantificable con exactitud en un plano o espacio multidimensional, sino que resultaría mucho mejor aún, una función real, abiertamente declarada por la gente al establecer los objetivos generales y las líneas de acción con un mecanismo que ciertos técnicos, paradójicamente deploran, el de la participación como un proceso de negociación política con implicancias económicas, pero que también abren la necesidad de la planificación, en donde los economistas tienen mucho para aportar.  

[17] Ello tiene sus costos actuales para insertar nuestros productos en el mundo, al extremo que debemos traer a empresarios extranjeros para que hagan funcionar nuestra economía por la falta de capacidad gerencial e ignorancia del capitalismo de competencia que padece el empresariado nativo, muy a pesar de años de "eficientismo" o "calidad total" en los ámbitos formadores para empresarios.

 

 

 

 

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