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PROGRAMAS
REGIONALES DE FORESTACION
Aníbal Pablo
Barreto
1. Diagnóstico general
El creciente ambientalismo aún no
se ha traducido a medidas racionales del mejoramiento en nuestros
espacios regionales. Diversas zonas de nuestro país ya presentan
situaciones críticas que son postergadas a futuros remedios. La
manifiesta indiferencia de los procesos de degradación en el suelo,
el agua y el aire, ignora que los mismos son acumulativos, y actúan
como resortes comprimidos que desatan las conocidas crisis
ambientales. Las recurrentes inundaciones pampeanas, los incendios
forestales en todo el territorio nacional, la pérdida de sustrato
orgánico en nuestros campos por las lluvias, las crecidas de
nuestros arroyos de montaña, son ejemplos de la crisis y sobre todo
de la ignorancia.
Los impactos económicos no dejan
de hacer aparición, ya que son inmediatos a cualquier fenómeno
ambiental: caída de los rindes del campo empeorados con la
incorporación de agroquímicos, pérdida de riqueza maderable,
reducción del área sembrada o explotable, caídas de los ingresos
y fuertes endeudamientos del sector agropecuario. En las ciudades
los efectos también son visibles, los fuertes vientos de estación
traen tonelámetros de polvillo en suspensión que ensucian el aire
y afectan la respiración, sobre todo de asmáticos y niños. En la
infraestructura ya son comunes los cortes de ruta por derrumbes asfálticos
provocados por el socavamiento que el agua ejerce sobre las
banquinas. También la infraestructura de desagües es colapsada con
frecuencia en casi todas las ciudades del país ante la lluvia, por
más leves que sean.
Por último, la situación de
nuestras arboledas es contradictoria. Mientras crece la conciencia
ecológica en grandes y chicos sobre la necesidad del cuidado de los
árboles. El tema no va más allá de lo afectivo, hacia la mejor
consideración de estas nuevas "mascotas". Se han
realizado grandes progresos en forestación urbana, incluyendo la
promoción de la forestación mediante la reducción de impuestos,
pero no se encara la forestación como un verdadero recurso desde un
punto de vista integral: técnico, ambiental, económico y social.
2. Programas forestales
La propuesta desde un punto de
vista estratégico, es decir, multidisciplinario y multisectorial,
de conformar un sistema integral de forestación regional, cubre
parcialmente la solución de diversos problemas ambientales y genera
una nueva infraestructura natural que puede aprovecharse de diversas
formas: económicas, recreativas, conservacionistas y funcionales.
Las tres primeras tienen bastante
difusión sobre sus conveniencias. El aspecto funcional se puede
describir por el impacto práctico de acuerdo a la forma en que se
diseña la distribución forestal. Destacamos algunos aspectos:
- cortinas de viento.
- defensas de protección hídrica.
- antierosión, anticárcavas.
- oasis ganaderos.
- cordón forestal urbano.
- sombra caminera.
La proyección del implante arbóreo,
requiere enfocarse desde todos los puntos de vista, ya que su
conveniencia es imperiosa en las actuales circunstancias de
desertización acelerada que sufre el territorio argentino, pero asímismo
cada lugar y uso que se dará del recurso forestal, debe ser
cuidadosamente evaluado técnicamente. En este sentido las nuevas
metodologías forestales, que resultan ser readaptaciones
superadoras de anteriores experiencias a raíz de evaluaciones
ex-post, contemplan el implante dentro de una adecuada mixturización
de especies autóctonas y exógenas, a fin de reducir el impacto
natural en el suelo que provoca diversos desequilibrios orgánicos
si se realizan implantes con pocas especies o si se realiza con una
excesiva cantidad de individuos exógenos o de alguna forma que no
impide el corrimiento superficial del agua. Lo correcto es una
forestación equilibrada entre individuos autóctonos y exógenos
(generalmente maderables o de uso comercial), implantados de manera
que el agua quede retenida por más tiempo y pase a infiltrarse
hacia las napas, donde los restos orgánicos pasen rápidamente a
ser parte del suelo.
Para una región o microrregión,
usamos indistintamente ambos términos, un programa forestal en esta
escala requiere de una mayor complejidad que las tradicionales
metodologías practicadas hasta la fecha, que consisten en
promociones con desgravación impositiva o subsidios de acuerdo a
hectáreas forestadas. Este planteo es correcto pero súmamente
incompleto, y más si se lo denomina como plan forestal, lo cual
revela ignorancia operativa en el manejo administrativo de los
suelos como recursos renovables por parte de las autoridades que así
lo entiendan. El problema es muy delicado y necesita un plan, que
construya un sistema integral, multifuncional, práctico y de amplia
satisfacción a los productores rurales. Un proyecto que se
establezca con estas condiciones facilita un mayor rango de
evaluaciones técnicas y económicas.
3. Conclusión: superar las políticas
tradicionales por una necesidad vital
Las políticas tradicionales de
forestación resultaron ser inconstantes en el tiempo, con impacto
en la calidad orgánica del suelo, excesivamente geometricistas
(filas de árboles) que facilita el corrimiento de agua y con mezcla
de intereses especulativos que no responden a las auténticas
necesidades biológicas, económicas y sociales de la población y
su medio natural. En cambio, las metodologías de planificación
estratégicas proveen un programa diseñado a mayor satisfacción
general de la región. Diversos intereses individuales y colectivos
acrecientan especificaciones y mayor detalle de un sistema forestal
más adaptado a las necesidades y por ende, a resolver una cantidad
de problemas mayor que con las metodologías tradicionales. El
tiempo es un factor clave en este proceso, como en todo proceso de
desarrollo, será capitalizado con criterios amplios, estratégicos,
consensuados y participativos. |