3.  La iglesia en Casas

Hola hermanos en Cristo. Recién acabo de separarme de la iglesia tradicional. He entendido que esa no es la forma correcta para crecer como cristiano y de servir a Jesús. Dejé de mantener edificios costosos, pastores demandantes, servir dentro de muros y nada para afuera, estar afanado sin tiempo para mi propia esposa e hijos: Todo para la iglesia establecida por hombres pero muy poco para Dios. Ahora estoy en una fase de crisis, todo lo que tiene que ver con la iglesia me molesta. Pienso abrir mi casa como iglesia pero estoy peleado con el Señor por tantos años perdidos viviendo en el engaño. Oren porque mi Señor toque mi corazón y me de dirección en este tiempo de tribulación. Amén.

Anónimo

Recibe paz hermano. Este que escribe lleva años congregándose en una iglesia en casa y con gran alegría te comparto que desde que salí de la estructura religiosa mi relación con Jesucristo se volvió plena, mi vida espiritual se redimensionó y el amor por mis hermanos se hizo real.

La Palabra de Dios, y la comunión de los santos pueden desarrollarse en cualquier lugar donde se les abran las puertas, ya sea una casa, una escuela, cafetería, local, oficina, etc. Y –bendito sea su Nombre- no están limitadas a las cuatro paredes de un templo.

A lo largo del libro de Hechos, y por las cartas apostólicas, nos enteramos que la vida de la primera iglesia sucedía en todas partes, inclusive a veces, al aire libre.

¿No dice acaso nuestro Señor: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”? (Mateo 18:20). Cualquiera que niegue esta verdad, niega al Señor.

Claro que el problema espiritual no es si alguien se congrega en templos o en casas, sino la falta de obediencia a la Palabra. Desgraciadamente toda estructura religiosa tarde o temprano se corrompe y hoy día, las iglesias que tradicionalmente se reúnen en templos, han llegado a una severa crisis de pureza, pues desgraciadamente en ellas(espero que no en todas) se percibe el evangelio con una mentalidad materialista.

Lejos de la religiosidad de los templos, la vida en una iglesia en casa es plena y espiritual. Nada hay en la Palabra que nos condene a los cristianos por no asistir a un templo, pues nosotros mismos somos templo del Espíritu (1 Corintios 3:16)

No pelees con El Altísimo ¿Quiénes somos nosotros para pedirle explicaciones de cómo perfecciona la obra en nosotros? Mejor dale gracias que te lleva por el buen camino y se ocupa de ti. Estoy plenamente seguro que todas esas amargas experiencias te van a ser provechosas para ayudar a otros hermanos a que dejen el camino equivocado, cualquiera que éste sea. ¿Lo ves? Ahora le eres más útil al Señor.

Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.

1 Pedro 4:12-13

Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que hace volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.

Santiago 5: 19-20


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