Salados con fuego


LA SAL COMO ELEMENTO PURIFICADOR.

Marcos 9:49

Porque todos serán salados con fuego,

La sal no solo era utilizada como preservador de alimentos, sino también como un potente elemento purificador.

Quizá hayas oído la frase Echar sal en la herida. Nos viene de esa antigua práctica de limpiar una herida echándole sal. Desde luego que el tratamiento era doloroso, pero también era muy efectivo. Gracias a una rápida intervención se evitaba algo peor, como una gangrena, por ejemplo. A eso se refiere El Señor cuando dice que todos seremos salados con fuego, esto es, que seremos purificados y aunque el tratamiento sea doloroso, será permanente.

 

El altar, los sacrificios antiguos y el alimento espiritual.

Ahora, pon mucha atención en el párrafo que sigue en ese mismo versículo:

y todo sacrificio será salado con sal.

Antiguamente el altar del templo era donde se sacrificaba el animal o las cosechas de las que posteriormente comían tanto sacerdotes como quienes llevaban la ofrenda. Por ello hoy día, como una tradición, el lugar de la iglesia donde se ofrece el alimento espiritual también se le ha llamado altar. En la actualidad, no necesariamente el alimento espiritual ha de ser servido exclusivamente en un templo o auditorio, de hecho, los primeros cristianos se reunían en casas donde compartían los alimentos espirituales, o sea la Palabra de Dios. 

De manera que el altar de hoy es el lugar donde se imparte la enseñanza, y la ofrenda es la enseñanza misma ¡El alimento espiritual! Si bien, los sacrificios del Antiguo Testamento en su forma ritualista ya cesaron, la Palabra de Dios sigue vigente y poderosa en su forma espiritual. Esto significa que el ritual de Moisés ahora debe ser aplicado a la enseñanza de la Palabra, la nueva ofrenda.

Más adelante nos ocuparemos de este importante renglón, por ahora, mostramos aquí solo unos cuantos ejemplos:

Levítico 2:11 Ninguna ofrenda será con levadura…ni de ninguna miel…

Lo habíamos dicho antes en el capítulo de la levadura, si bien la levadura infla la masa, también acelera su proceso de descomposición. Por su parte la miel atrae a las moscas, de las cuales todos sabemos se posan en los excrementos y al posarse en la ofrenda la contaminan.

En cuanto a la enseñanza, la levadura es la hipocresía, esto es la maldad oculta. Enseñar el mensaje con alguna intención oculta detrás de ello, ya sea ganar influencia sobre la gente, dinero o fama.

Echar miel en la ofrenda es el endulzar el mensaje de manera tal que se le enseña a la gente solo cosas agradables a sus oídos, incurriendo incluso, en la mentira. Desgraciadamente hoy día es así como los falsos ministerios se llenan de multitud de gente que acude sabiendo que solo va a oír lo que le conviene. Tal como las moscas que traen inmundicia, esas multitudes vienen con suciedad que no es limpiada por un mensaje puro (Efesios 5:26) y contaminan a los demás.

Levítico 2:13 Sazonarás con sal toda ofrenda.

Por el contrario la sal no debía faltar en el altar del templo. Para nosotros significa que la enseñanza ha de impartirse limpia y el que la comparta deberá estar dispuesto a sufrir todo lo que fuere necesario.

Éxodo 20:26 No subirás por gradas al altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él.

Al levantar el altar no debía ponerse en lo alto sino a ras de tierra, porque se le tendría que poner escalones y al subir al sacerdote se le verían las partes íntimas debajo de la túnica. Por ello el altar debía estar al nivel del suelo, para que el sacerdote permaneciera a la altura de todos y no fuera avergonzado.

Significa que nosotros los que llevamos el alimento espiritual y lo servimos a la congregación debemos evitar enaltecernos si no queremos que El Señor nos ponga en evidencia. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla, será enaltecido. (Mateo 23:12)

 

Símbolo de la sal

Marcos 9:50

Tened sal en vosotros mismos, y tened paz los unos con los otros.

El Señor nos insta a ser benignos como la sal y no malignos como la levadura.

Por su santidad, acción purificadora y cualidad preservadora, la sal también es símbolo del Espíritu Santo. Tener sal en nosotros mismos, es tener el Espíritu Santo.

Colosenses 4:6 Sea vuestra enseñanza siempre con gracia y sazonada con sal...

 


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