Alimentación del pueblo israelita:
La
sencilla alimentación del pueblo israelita estaba basada
exclusivamente en los productos que les daba su territorio.
Según
descubrimientos arqueológicos, sabemos que el grano para el pan
que podía ser de trigo, avena o cebada se molía hasta obtener
una fina harina a la cual se le añadía agua y sal (solo en
determinados casos se incorporaba levadura) y la masa resultante
se ponía sobre piedras calentadas y cubiertas de ceniza. Con
ello obtenían un pan delgado o ácimo conocido en la Escritura
simplemente como “pan sin levadura”. También existía un tipo de
pan más duro que se tostaba para que no se rompiera. Éste era
utilizado en las marchas, viajes o expediciones militares.
La vida
religiosa dependió siempre del ciclo agrícola y las tres fiestas
más antiguas estaban asociadas a la siega de la cebada (Pascua),
la del trigo (Pentecostés) y la de la recolección de las frutas
estivales (Tabernáculos).
A la
temporada de granos se le llamaba Época de Siega y
comenzaba entre febrero y marzo, cuando se segaba la cebada y se
acudía al Templo en Jerusalén para entregar las primicias de la
cebada y celebrar las fiestas de Pascua, Panes sin Levadura y
Primicias. La Época de Siega concluía entre mayo y junio, cuando
se recogía el trigo y se acudía a Jerusalén por segunda vez en
el año, esta vez a entregar las primicias del trigo y celebrar
el Pentecostés.
A la
temporada del vino y el aceite se le llamaba Época de Cosecha
y se celebraba entre septiembre y octubre, cuando se viajaba por
tercera vez a Jerusalén a dejar las primicias del vino, el
aceite y los granados para las Fiestas de Trompetas, Día del
Perdón y Tabernáculos.
La dieta
carnívora era muy estricta y estaba sometida a la Ley de Moisés,
que clasifica a los animales en puros e impuros, esto es, aptos
o no para el consumo y el sacrificio ritual.
Entre los
animales impuros estaban todos aquellos cuadrúpedos que no
tenían pezuña hendida o no rumiaban o ambas cosas, como era el
camello, el conejo, la liebre y sobre todo el cerdo. Las aves
tenían también sus exclusiones, por ejemplo no se podían comer
aves de rapiña o carroñeras como eran el águila, el
quebrantahuesos, el halcón, el cuervo, el avestruz, el búho, la
lechuza, la gaviota, el gavilán, el mochuelo, el ibis, el
pelícano, el cisne, la garza, la abubilla y el milano.
En la
pesca eran animales impuros aquellos que carecían de aletas y
escamas como lo son los crustáceos (camarones, langostas,
langostinos, etc.), los pulpos o las anguilas.
En el
grupo de los insectos eran impuros todos ellos salvo los
provistos de patas traseras largas como son los saltamontes y
las langostas.
Existe
otro grupo de animales impuros y son aquellos llamados rastreros
(que se arrastran por la tierra o muy cerca de ella) de esta
forma quedaban excluidas las serpientes, la tortuga, la
comadreja, el cocodrilo, la rata, el camaleón, la salamandra, la
lagartija y el topo entre otros.
Estaba
terminantemente prohibida la sangre. Para evitar ingerirla se
metía el cuerpo sin vida del animal acabado de sacrificar en una
tina de agua para que la sangre saliera por competo de su
cuerpo.
Debido a
la escasez de agua y su mala calidad, tomaban mucha leche tanto
de cabra como de oveja. Comían también sus derivados como
quesos, requesones y yogurt.
El vino
era muy apreciado, no solamente como bebida, sino también como
medicamento.
