DEJANETHE

     Deisy Janeth Osorio Gómez

 

 

 

ESTUDIANTE ESCUELA DE IDIOMAS

PROGRAMA: TRADUCCIÓN INGLÉS - FRANCÉS - ESPAÑOL

UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA


 

 

 

 

 

 

- -  I N F O R M Á T I C A   Y   T R A D U C C I Ó N  - -

 

HERRAMIENTAS INDISPENSABLES

Es innegable que la informática irrumpió en nuestras vidas como un "mal necesario"; y es que el hombre en su afán de crear y descubrir cosas nuevas, ha vivenciado un proceso evolutivo que trae hasta esta época miles de cosas creadas por el hombre, tomadas del entorno y adecuadas a sus necesidades. Y son estas necesidades las que llevan al nacimiento de nuestra profesión: La Traducción y al surgimiento de tecnologías. 
Debido a la multiculturalidad mundial, el hombre crea mecanismos de comunicación y acercamiento. Para lo primero existimos los traductores y para lo segundo existe la tecnología y todos sus medios de comunicación. Pero ¿Acaso la tecnología podrá superar la labor del traductor?. Es una pregunta que actualmente podemos resolver con certeza; hasta este momento la tecnología no podrá superarnos, aunque ya se hayan creados miles de programas que traduzcan de un idioma a otro, nada iguala el resultado que la persona-traductor obtiene pues éste genera una versión cálida, es decir, el resultado puede manifestarnos la intención del autor, el contexto, la idea concreta, lo que en realidad quiere expresar...
Los diversos medios de información computacional o tecnológica pueden apoyar nuestra labor en la traducción, pero no superarla ni igualarla. Herramientas como el Internet y los traductores automáticos se convierten en elementos muy útiles al momento de la traducción, pero no son perfectos y presentan fallas que de no saber sortearlas pueden hacer nuestra tarea más difícil de resolver. El Internet puede acercarnos al mundo y es una herramienta de investigación e información mundial; los Traductores automáticos pueden aportarnos muchas cosas pero en proporción mínima al trabajo real que como traductores debemos realizar, por ejemplo, nos ayudan rápidamente para la traducción de términos pero es más ilustrativo tomarse el tiempo de buscar el término en el diccionario (impreso por supuesto), incluso este método nos brinda mayor número de posibilidades para aplicarlas al contexto del texto que estemos traduciendo.

Dato Histórico
A finales de los años cuarenta Warren Weaver, un matemático americano interesado en teoría de la comunicación, propone utilizar las técnicas del desciframiento criptográfico para traducir textos mecánicamente. Nace así la Traducción Automática, un nombre que no cumple la función de lo que el adjetivo promete. De hecho, la complejidad de la información contenida en las lenguas, su rica organización interna y su diversidad invita a considerar altamente improbable el que algún día lleguemos a conseguir traducciones de alta calidad mediante procesos totalmente automatizados. Pero el término traducción automática se usa aún hoy, a pesar de las connotaciones que arrastra sobre el optimismo con que se abrazaron las nuevas tecnologías.

Debido a que ningún sistema de traducción automática puede prescindir de la intervención humana, surge la denominación de traducción asistida en la cual hablamos de La traducción asistida por ordenador esta requiere, durante el propio proceso de traducción, la intervención de un traductor que tome las decisiones más comprometedoras - por ejemplo, solventar ambigüedades o confirmar el uso de una estructura poco frecuente -. En definitiva, la traducción asistida por ordenador implica un sistema interactivo que, al encontrar cualquier dificultad, reclama al ser humano para que la resuelva. Se habla también de traducción asistida por ordenador, en referencia a una serie de productos de ayuda técnica para la traducción, en especial, los bancos de datos terminológicos bilingües o plurilingües. Pese a todo el traductor es un especialista en la tarea y, por tanto, un componente imprescindible, aún cuando su papel se limitase -en un estadio ideal- al de mero supervisor. Nadie espera que los sistemas de traducción automática funcionen sin la intervención de un ingeniero informático, así que prescindir del traductor sería tanto como relegar a un segundo plano, una vez más, el papel de la lingüística en la tarea.

Nos toca entonces referirnos a las fuentes de información, estas son cruciales para la comprensión y el aporte del traductor. El conocimiento extralingüístico filtra información y selecciona la posibilidad adecuada de entre las diversas significaciones potenciales. De ahí que, para interpretar correctamente los textos, los sistemas de comprensión deban disponer de ese conocimiento del mundo que sobrepasa el contenido lingüístico propio de la semántica. Para comprender una declaración judicial, por ejemplo, hay que saber algo del sistema de valores de una sociedad, del concepto que ésta tenga de la propiedad o de sus creencias morales. Y para entender la descripción de un accidente automovilístico hay que tener una idea, siquiera mínima, del código de circulación.

Ente las utilidades básicas para el Traductor encontramos nuestro querido amigo: "El Diccionario", en los de carácter electrónico, encontramos un inventario de las formas léxicas de una lengua determinada asociadas a una definición de su significado o de las condiciones en que se usan. Pero, más allá de esta visión superficial, el diccionario es una herramienta lingüística y, como tal, ha ido alcanzando un creciente grado de sofisticación. En la actualidad un buen diccionario debe contener, al menos, las siguientes informaciones: 

a) entrada léxica o forma externa de la palabra con variantes ortográficas si fuera preciso;
b) información gramatical, del tipo clase de palabras, uso transitivo o intransitivo en el caso de los verbos, contable o no contable en el caso de los nombres, uso atributivo en el caso de los adjetivos, etc;
c) variantes flexivas, a través del registro de formas compuestas, derivadas o irregulares;
d) pronunciación en una notación estándar, normalmente el alfabeto fonético internacional;
e) información semántica, esto es, indicaciones sobre el significado de la palabra correspondiente, enriquecidas con sinónimos y notas de uso;
f) ejemplos que ilustran el uso de la palabra en varias acepciones, expresiones fijas en que aparece, usos especiales, registro y variación regional. La profundidad de esta información varía, por supuesto, en función del destinatario al que el diccionario va dirigido. Manejamos diccionarios monolingües y bilingües, etimológicos o puramente sincrónicos, de uso general o restringidos a la terminología particular de una disciplina, y de cada uno de ellos reclamamos cuestiones específicas.

De entre todas las aplicaciones producidas las más populares son las que nos ayudan al momento de escribir un texto o trabajo escrito, nos referimos así a los programas que corrigen los errores ortográficos, gramaticales, de estilo y de idioma. Encontramos estos en los editores de textos, por ejemplo, Word nos ofrece todas estas alternativas, además es el programa más común para la edición de trabajos y nos permite almacenar, ver, mover, copiar o dar forma definitiva a un texto de modo más flexible, rápido y eficiente que ningún otro.

Fuente de Consulta: Lenguaje y nuevas tecnologías: el campo de la lingüística computacional
Teresa Moure
Universidad de Santiago de Compostela

 

 

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