"El spanglish atenta contra el idioma", opinan
algunos académicos, literatos y traductores, tanto de los Estados Unidos como de
Hispanoamérica.
"La lengua es algo vivo, siempre cambiante. Es normal que en un idioma se introduzcan
palabras de otro", argumentan quienes no están de acuerdo.
"El intercambio favorece la interculturalidad", sostienen unos terceros.
"En realidad no es un intercambio: es una invasión cultural", concluyen los
primeros.
Lo cierto es que, ya sea a favor o en contra, en nuestra comunidad profesional el
spanglish está en el centro de la polémica.
En su nuevo libro, el semiólogo Umberto Eco explica claramente el conflicto:
"Supongamos que en una novela inglesa, el personaje dice: "It´s raining cats
and dogs". El traductor, pensando decir la misma cosa, traduce literalmente
"llueven gatos y perros", cuando debería traducir "llueve a
cántaros" (...) Pero, ¿y si en una novela italiana llovieran gatos y perros, porque
el autor no pudo evitar la
tentación de adornar su discurso con esos penosos anglicismos?
Al traducir literalmente, el ignorante lector italiano no entendería que se está usando
un anglicismo".
Frente a textos llenos de expresiones coloquiales y dialectales,
muchos traductores no tienen en claro qué hacer. Y si piden al cliente que defina el
criterio de traducción... tampoco puede hacerlo.
Para Bein, en una lengua extendida como el español, lo difícil es traducir jergas,
dialectos sociales y geográficos...
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