Belle-Vue |
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1895 En la calle Delaunoy de Anderlecht, ciudad cercana a Bruselas, existe desde finales del siglo XIX una fábrica de cerveza que pertenece en la actualidad al importante grupo Interbrew. Su localización es importante pues, como es sabido, las cervezas de fermentación espontánea precisan de determinados organismos existentes en el medio ambiente, que son los causantes de la fermentación y que, en principio, sólo se dan en ciertas zonas próximas a la capital de Bélgica. Con la llegada del potente grupo Interbrew, que está adquiriendo gran número de cerveceras en Bélgica, el panorama de Belle-Vue ha cambiado bastante. De ser una empresa mediana ha pasado a ser un productor de gran volumen que distribuye sus cervezas en un amplio número de países. Desgraciadamente no se han podido respetar en todos sus productos las normas de fabricación originales, pues las lambic son cervezas de elaboración complicada que no se adaptan bien a la producción masiva. Por ello, la solución ha sido mantener, por un lado una producción al estilo tradicional, dificil de encontrar, destinada al mercado local e, incluso, a determinados clientes fijos y, por otro lado, una producción más genérica, dirigida principalmente a la exportación y el consumo masivo en los hogares. Como dato curioso, ya que cada vez es menos habitual, incluso en países como Bélgica, de gran tradición cervecera, la propia Belle-Vue vende directamente al público, de modo que sus cervezas se pueden degustar en la propia fábrica. Belle-Vue es además propietaria de otra cervecera dedicada a las lambic, De Neve, situada en la ciudad de Schepdaal. Belle-Vue Framboise Con un precioso color rosado pálido, esta cerveza resulta muy aromática, con fuertes notas de jarabes de frambuesa y con una espuma media. En boca es muy afrutada, un puntito ácida, con notas de frutas del bosque y con un final seco y refrescante. Se toma fria, entre 6 y 8 ºC, en caña. Acompaña muy bien las ensaladas o los postres de fruta. Belle-Vue Kriek La Belle-Vue Kriek es sin duda la cerveza de frutas más prestigiosa de Bélgica. Se elabora a partir de lambics a las que se añade jarabe de cereza. La sequedad vinosa, propia de las lambics, combina muy bien con la acidez de esta fruta. El hecho de que durante la fermentación el mosto no entre en contacto con el hueso de la fruta, lo que le proporcionaría amargor, le otorga a esta bebida un sabor dulce y afrutado que es muy apreciado por los aficionados a ella. Es de color picota, con tonos rojizos y una espuma media. En boca es algo ácida, con notas del fruto (curiosamente se suele apreciar más en las elaboradas con jarabes que en las producidas con fruto natural). El final es seco, refrescante, con un punto dulzón. Se toma fría, entre 7 y 10 ºC en vaso de caña como refresco o como acompañante de postres de frutas. Kriek significa en flamenco u ntipo de cereza muy oscura. La más apreciada es la ischaarbeekî, que se cultiva en el norte de Bruselas, en la región de Schaarbeck. |
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