REYES MAGOS

Reyes Magos

NI REYES, NI MAGOS

No eran tres ni eran reyes, y se sabe poco de ellos.
Melchor, Gaspar y Baltasar representan una de las más entretenidas y más mentirosa tradiciones navideñas.
 

Evangelio  según San Mateo, parte primera, capítulo 2, versículos 1 y 2: "Nacido, pues, Jesús en belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: "¿ Dónde está el rey de los Judíos que acaba de nacer? Porque hemos visto su estrella al Oriente y venimos a adorarle".
Este es el primer dato que ofrece el Nuevo Testamento sobre los famosos Reyes Magos.
En los siguientes diez versículos, Mateo cuenta que los magos llegaron hasta donde Herodes, el cual se preocupó mucho por el adviento de ese competidor que anunciaban los visitantes y les preguntó dónde se había producido el hecho.  Los viajeros le informaron que en Belén.  Herodes les pidió entonces que visitaran al niño y regresaran a decirle en que lugar exacto se hallaba para ir a honrarlo él también.
Guiados por la estrella, los magos arribaron al pesebre, adoraron al niño, le entregaron a manera de regalo oro, incienso y mirra y "advertidos en sueños de no volver a Herodes ,tornaron a su tierra por otro camino".
Esto es todo lo que hay en la Biblia sobre estos personajes.  Menos de 250 palabras.  Ningún otro evangelista los mencionaba, nadie más se ocupa de ellos, y Mateo los olvida a partir del versículo 2-12.
Son datos muy precarios: ignoramos de donde venían (sólo sabemos, vagamente, que del Este) y cuántos eran  (en ningún momento se dice que fueron tres); por supuesto, tampoco conocemos sus nombres, ni como vestían, ni cuanto tiempo permanecieron visitando al recién nacido; al final nos enteramos de que se marchan, pero no sabemos a ciencia cierta por qué, ni hacia dónde.  Mateo señala que su charla con Herodes desató la matanza de los inocentes y la huida a Egipto de la Sagrada Familia.  Pero en dos mil año no apareció ni una sola pista histórica que permita pensar en el infanticidio colectivo ocurrió en la vida real y, de todos modos, el almanaque incurre un tajante anacronismo: el 28 de Diciembre Herodes ordena el degollamiento colectivo de niños, pero el 6 de enero cuando se entera del nacimiento por los viajeros.
Como pudo ocurrir un hecho tan deleznable, tan escaso de fuentes y tan menguado en datos haya desatado lo largo de los siglos culto tan grande por esos anónimos visitantes? Ha sido de tal manera importante la omnipresencia  de los Reyes Magos que sobre ellos se ha escrito multitud de libros, pintado cuadros famosísimos y edificado en memoria suya una de las más poderosas catedrales del mundo.  Los "restos mortales" de los reyes magos desataron guerras y conquistas entre Italia y Alemania, y en algunos países, como España, son ellos, no el Niño Dios, los que llevan los regalos infantiles en la época navideña.  El 6 de enero, día de reyes, es fiesta de guardar en muchos países. La del barrio Egipto constituye unas las más pintorescas celebraciones Bogotanas. Y hasta en Colombia llegaron a inspirar en 1.958 una exitosa comedia política de Campitos contra el ex dictador Gustavo Rojas Pinilla que se titulaba "los tres Reyes Vagos: Malhechor, Gastar y Malgastar".
La historia de cómo la fugaz e imprecisa vista de los personajes orientales se vuelve formidable culto religioso es una de las más apasionantes de todas las que configuran la mitología navideña.

MAGOS SÍ, REYES NO

Empecemos por decir cuál fue la razón para que a su condición original de magos se les agregara más tarde, y gratuitamente, la de reyes.
La palabra mago procede del persa "mogu", que significa astrólogo. Esto explica que hayan podido entender el lenguaje de las estrellas y, siguiendo sus pasos, llegar hasta Belén.  También sirve para justificar que procedieran de Oriente, que es donde está situada Persia respecto a Palestina.  De acuerdo con el historiador Nésor Luján, en los primeros siglos de la era Cristiana el término mago adquirió "un matiz peyorativo", hasta el punto de que a Simón el Mago, curioso y legendario personaje, se le llegó a considerar el Anticristo.
Los reyes, en cambio, siempre han gozado de prestigio.  Así que hacia el año 200 el apogologista cristiano Quinto Septimio Tertuliano (155-222) resolvió que, además de magos, los visitantes eran reyes ¿de qué reino? No importa. Desde entonces son más famosos por lo que no eran que por lo que fueron.  Nadie habla del día de Magos sino el día de Reyes.
El cambio de oficio implicó también un cambio de atuendo.  Algunos cuadros que imaginan a los viajeros como simples  magos los visten con capa y gorro frigio, según la moda persa.  Pero los iconos que los reconocen como reyes no tienen inconveniente en coronarlos y mejorarles la ropa con armiños y colgadejos dorados.
Estos precursores de los VIPs han variado notablemente en número.  La tradición oriental habla de doce, y los armenios subieron la cifra a quince; pero las primera veces que aparecieron representados gráficamente, en el siglo III, eran apenas dos. Se duplicaron en los siglos IV, cuando aparecen cuatro en las catatumbas romanas.  Y la iglesia copta llegó a decir que eran sesenta: todo un tour...fue el teólogo Orígenes (135-253), uno de los padres de iglesia griega,que estableció el número de tres los visitantes.  Es el número que al final ha terminado por imponerse.

BLANCO, NEGRO Y AMARILLO

La primera vez que los tres personajes aparecen con nombres asignados lo hace en un mosaico bizantino del siglo IV. Allí figuran las palabras Balthassar, Melchior y Gaspar encima de cada figura.  Es, también, la primera atribución
De características físicas especiales a cada uno.  Baltasar es un tipo barbudo y cuarentón; Melchor parece bastante sardino, a juzgar por su rostro lampiño y su expresión juvenil; el veterano del trio es Gaspar, de melena canosa y barba blanca.  Mas tarde cambiaron los papeles: Gaspar pasó a ser el joven y Melchor el viejo.
El escritor español Pepe Rodríguez, uno de los autores que mejores páginas a escrito sobre "mitos y ritos de la Navidad", afirma que estos tres nombres no fueron los únicos que recibieron los magos en el curso de los siglos.  En Grecia se llamaron Apellicon, Amerim y Serakin; en Siria, Kagpha, Baddidilma y badadakharida; y en Etiopía Astor, Sater y Paratoras.
Lo que nunca llego colocarse a la leyenda fue una mujer.  Ni cuando era un grupo organizado de sesenta ni cuando lo redujeron a tres.
No habia llegado los tiempos del feminismo cuando la leyenda tomó cuerpo.
En cambio, el sentido de lo políticamente correcto si influyó en el trío.  Hasta el siglo XVI se les represento con tres individuos de distintas edades pero todos de raza blanca.
Los pintores del renacimiento prefirieron un reparto racial más igualitario, y fue así como en Alberto Durero, el Bosco, Paolo Veronés y Pedro Pablo Rubens se descubre ya el Melchor, el viejo, es Caucásico; Gaspar, el joven, tiene un tinte Asiático; y Baltasar es un moreno de barba enroscada con aires de Rocky Valdés.
Los indios Americanos quedaron por puertas, a pesar que un retablo Portugués reemplazo el bueno de Baltasar por un aborigen Amazónico. La innovación de calo y los nativos Americanos siguen sin representación en el trío.

Uno de los cuadros más interesantes sobre los Reyes Magos es la adoración de Sandro Botticelli, quien en 1475 resolvió ponerles caras conocidas. Fue así como pintó a Baltasar con el rostro de Pedro el Gotoso, un noble florentino; a Melchor con el de Cosme de Médici; y a Gaspar con el de Juan de Médici. Los tres habian  muerto cuando Botticelli les hizo el homenaje de encarnarlos en los ilustres visitantes del portal de Belén.
Otro problema era el de decidir qué regalo había llevado cada cual. El oro es, a los ojos del ciudadano capitalista del siglo XXI, el más valioso. Pero no era despreciable la importancia de la mirra, producto que se empleaba como ungüento funerario, ni la simbología furificadora del incienso. Se habían producido algunas tempranas versiones pictóricas, pero quien hizo el reparto definitivo fue el venerable Beda, patriarca inglés del siglo XVI. Les dio el oro al viejo Melchor, la mirra al morocho Baltasar y el incienso al chino Gaspar.

¿DÓNDE YACEN LOS FANTASMAS?

Si nos atenemos a la leyenda, más que Reyes Magos los personajes parecen el trío los Panchos.  Se convirtieron en evangelizadores, siguieron trabajando hombro a hombro y murieron juntos. Hay laminas que los muestran compartiendo cama e historias según las cuales llegaron a ser obispos en la India. Lo único que nos hacían era hablar a retazos, porque si no habían sido Hugo, Paco y Luis, los sobrinos del Pato Donald y no los sagrados oferentes.
Ni siquiera la muerte logro separar a Melchor, Gaspar y Baltasar. Dice el folcror que en el siglo IV Santa Elena, Madre de Contastino, el primer emperador cristiano, halló en Saba la tumba donde estaban los cadáveres de los tres magos.  En realidad, no hay que extrañarse de que la señora encontrara huesos de gente que nunca existió. También fue la que pilló la cruz de Cristo tres siglos después de su muerte y otra cantidad memorable de reliquias falsas.
Los supuestos restos de los supuestos Reyes fueron llevados a Constantinopla y en el siglo IX la iglesia de San Eustorgio, en Millén, alegó que ahora reposaban allí las cenizas de los tres, juntas y seguramente revueltas.  Cuando Federico Barbaroja saqueó a Millán en 1164, uno de los trofeos que llevó a Alemania fueron los despojos de Melchor, Gaspar y Baltasar. Sobre las cenizas robadas se construyó y se dedicó a la triple memoria la portentosa catedral  de Colonia, que según poema de Juan Lozano y Lozano " tiene tanto a la vez de piedra y nube".
Pero no terminó a rodillas del Rhín la peregrinación post-morten de los Reyes Magos. En 1903, para atender un viejo reclamo Milanés, colonia aceptó devolver  a la iglesia de San Eustorgio un pellizco de los polvorientos restos. Con los cual desde hace casi un siglo hay mago y medio en cada templo.
La tradición de que se ocupan de los regalos es coherente con el papel que les atribuye el evangelio de San Mateo. Por eso sorprende que solo a mediados del siglo pasado surgiera la moda de que los niños les pida juguetes de aguinaldos. Es una costumbre que, sin embargo no se extiende a todos los países. España, que tiene monarquías milenarias, hace girar buena parte de la Navidad entorno a los Reyes Magos. Pero en el público infantil de América latina, a pesar del prestigio mediterráneo de los Reyes y la forma Nórtica de Papa Noel, sigue mandando el recién nacido que los magos acudieron  a adorar hace dos mil años.

Tomado de: Revista Credencial, Diciembre de 2000 - Edición 169
Por Daniel Samper Pizano
 

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