| Cumplimiento profetico | ||
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Por: Daniel Nu�o Buenas tardes, se�ores, Feliz momento. Les traigo un noble encargo as� que, atentos. He venido a decirles cuatro VERDADES, que nos hablan de Cristo y de sus Bondades. La primera, es: que vino en la Navidad y nos dio un bello ejemplo con su HUMILDAD. La segunda, es hermosa como los cielos: Que al nacer, vino a darnos PAZ y CONSUELO. Ahora va la tercera, muy parecida: Y es, que Dios nos ofrece LA ETERNA VIDA. De la cuarta, no hay duda que es la mejor: Dios salva a sus criaturas PORQUE ES AMOR. �Verdad que fue importante mi cometido ...? Como ya he terminado, pues, me despido.
Muchos profetas hablaron del Divino nacimiento. Gozosos profetizaron el gran acontecimiento. Cuando el reloj de los cielos marco la hora fijada naci� el Divino consuelo para el alma atribulada. S� cumpli� la profec�a punto por punto, aunque no como Israel pretend�a, mas, como Dios prometio. Lo que parec�a un sue�o fue realizado y cumplido. No hubo detalle peque�o que quedara en el olvido. Naci� Jes�s en Bel�n, de una virgen de Jud�. Nacio para nuestro bien El Ungido de Jehova. Su nacimiento. Su vida. Su muerte y resurreccion, fueron promesas cumplidas para nuestra Redencion. Dios cuando habla, garantiza Su Palabra, y yo lo siento. Todo lo que El profetiza (no dec�a la fuente)
Por: Daniel Nu�o
La Navidad aparece como matinal escarcha. Rauda y fugaz resplandece, e igual que viene se marcha. Pero a su paso nos deja un recuerdo inmaculado. Dios, que oyendo nuestras quejas, su Amor nos sirve en "bandeja" como un Perfume Sagrado. Es breve su aparici�n, pero eterna su Ventura, porque anuncia Salvaci�n de Dios para sus criaturas. Pasa veloz... encendida" como una estrella fugaz; pero deja en nuestra vida su estela de Amor y Paz. Si es breve su resplandor que irrumpe en nuestro camino, lo importante, es que su Amor transforme nuestro destino. Por: Daniel Nu�o Hay seres que viven cual si fueran dioses, buscando del hombre su veneraci�n. En su orgullo, se hacen altos pedestales. Se creen inmortales ... �Qu� equivocaci�n...! Pero T� viniste al mundo oprimido, muy pobre. Vestido de humilde candor. Fue un sucio pesebre tu primera cuna; y una gran fortuna traes al pecador. Seg�n Tu palabra, tu gracia consiste en que: "siendo rico te has empobrecido, ofreciendo al mundo Amor y Riqueza. Tu humilde pobreza nos ha enriquecido. Siendo Rey de reyes... Se�or de se�ores... dejas tus honores; dejas tu morada y vienes al mundo viviendo entre el lodo. Lo dejaste todo para hacerte, NADA. Siendo Dios, te humillas... Sufres el calvario... Cubres voluntario Tu divinidad, Renunciando a todo. Y en vez de corona, tu regia persona vistes de Humildad. Siendo T� el Se�or, vienes a servir. Te hicieron morir entre malhechores. Siendo Tu la Vida pasas por la muerte, cambiando la suerte de los pecadores. �Qu� ejemplo nos diste de Amor y servicio...! �Cu�nto sacrificio ...! �Cu�nta abnegaci�n...! Si por m� lo hiciste, a T� me levanto. �V�steme, Dios Santo, con tu humillaci�n ...! Luces en la noche de la Navidad. Guerra a las tinieblas y a la oscuridad. Luces de colores radiantes y bellas de vivos fulgores, como las estrellas. Luces que despiertan en el coraz�n, anhelos fervientes de fe y devoci�n. Luces, como emblemas de Paz y alegr�a, y al Dios nos recuerdan que en Bel�n nac�a. Luces precursoras de santa hermosura. Celestial Aurora de Eterna ventura. Luces, que nos hablan de que Dios es Luz. Que unen para el alma Bel�n y la Cruz. Luz que representa nuestra propia vida, que ha de estar despierta.
Por: Daniel Nu�o
Si ustedes me lo permiten, les quisiera preguntar; y si es posible me expliquen, algo que el mundo repite en esta fiesta ejemplar. �Por qu� cantan villancicos que hablan de eternas verdades, y luego no creen en Cristo, el Rey de las Navidades? Yo no lo veo razonable ... Pues es asunto muy serio tratar tan irresponsables las cosas del Evangelio. Como no entiendo este asunto, voy buscando explicaci�n. por eso es que le pregunto: �Pueden darme una raz�n...?
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El mas bello resplandor que brillo en la Navidad no fue el que causo temores.. Cuando un �ngel a pastores les anunciaba la paz. Ni tampoco fue la estrella la que al cortejo oriental gu�o, como fiel centella. Su luz di�fana y bella no es la lumbre principal. El resplandor m�s potente, estaba en la humilde cuna, donde un ni�o sonriente brindaba al mundo creyente la m�s hermosa fortuna. Aquel rayo luminoso que en Bel�n se inauguraba lleno mi alma de luz, cuando mirando a la cruz mis pecados perdonaba. Cristo es el gran resplandor, la m�s potente lumbrera. El lucero triunfador, Que en Bel�n con paz y amor se mostr� por vez primera. El rey Her�des, un d�a, para halagar su persona quiso matar al Mes�as, porque en su orgullo tem�a perder su real corona. Y asesino a muchos ni�os peque�itos inocentes, llenando as� de dolor al pueblo, mas el Se�or no destruy� el delincuente. Que necio era al pensar que a Dios torc�a el camino. Tan solo pudo lograr, su negra cuenta aumentar para el gran juicio Divino. Dios cumpli� Su Gran Promesa como lo hab�a anunciado. Naciendo en Bel�n primero y muriendo en un madero por el hombre y su pecado. No trates de entorpecer los planes del Creador, Lo que s� debes hacer, es amar y obedecer a Cristo tu Salvador. En la noche silenciosa; cuando el Mes�as naci�, con voces maravillosas un coro eterno se oy�. Se iluminaron los cielos en los campos de Bel�n y aquel paisaje tan bello inaugur� un nuevo Ed�n. Nace el autor de la vida, Se humana nuestro Hacedor, Dios ante el hombre se humilla para mostrarnos su Amor.. Viene a salvar al perdido, viene a traernos la Paz, viene a mostrar el camino, de eterna felicidad. En la noche silenciosa; cuando el Mes�as naci�, La Gracia maravillosa de Dios, s� manifest�. Por: Daniel Nu�o Para acabar con la guerra, yo s� un remedio ideal. Pedir al Dios de los cielos que nos liberte del mal. Si aceptamos al Se�or como Rey de nuestra vida, Sus leyes que son de Amor, tendr�n la guerra vencida. Dios quiere que el hombre triunfe viviendo en paz y armon�a; y �ste es el vivo mensaje que en Navidad nos env�a. Cristo, el Dios humanado. A su lado no hay maldad. Su Verdad vence al pecado. Es el PRINCIPE DE PAZ.
Me da pena, Se�or m�o, que al nacer nadie te diera, ni una habitaci�n siquiera de resguardarse del fr�o. Siento, hasta remordimiento por aquella indiferencia, !Que mal honran tu presencia! !Que pobre es tu nacimiento! Mas no me atrevo a culpar a las gentes de Bel�n porque quiz�s yo tambi�n lo mismo podr�a obrar. Es dif�cil de entender, Tu que todo lo crastes vinisteis al mundo y no hallasteis ni sitio donde nacer. Yo te doy gracias Se�or porque en mi nacisteis un d�a, y hoy canto con alegr�a Que Cristo es mi Salvador. Por: Daniel Nu�o En la prodigiosa historia de la Navidad primera, destacan ecos de gloria que el alma humilde venera. Los �ngeles ofrecieron, al que es autor de la vida, un canto armonioso y bello, pregonando Su Venida. Los pastores presurosos acudieron sorprendidos, y adoraron muy gozosos al Mes�as prometido. Magos vienen del Oriente... le traen mirra, incienso y oro; ofreciendo reverentes sus prof�ticos tesoros. No solo el hombre valora de su Dios la hermosa huella. El firmamento le adora con el fulgor de una estrella. Mas no todos le reciben como ser�a lo normal; algunos aun le persiguen como en su tiempo inicial. El Rey del cielo merece de lo bueno lo mejor. �Cu�l es el don que t� ofreces a Jes�s el Redentor...? Por: Daniel Nu�o Estoy algo preocupado y me duele la conciencia; Pues Navidad ha llegado y encuentro por todos lados Desamor e indiferencia. Las personas no agradecen la Bendici�n de este d�a. Recuerdan que hubo un pesebre, e incluso cantan alegres, Pero es vana su alegr�a. Todas las motivaciones de su apariencia festiva son humanas. Sus canciones no tienen otras razones Que una costumbre emotiva. No sienten necesidad de dar gracias al Dios bueno Que naci� en la Navidad. Les gusta vivir en paz, Pero a su aire ... Entre el cieno. Para ellos es un mito. Algo que cuenta la historia. Sin preocuparse que Cristo al nacer les ha provisto, Una morada en su gloria. Disfrutan indiferentes bendiciones verdaderas, Mas su coraz�n no siente el impulso reverente De mirar a Dios, siquiera. Tan cruel falta de respeto me causa profunda pena; Y amargamente, recelo, que para el Rey de los cielos No ha de ser Noche muy buena. Propongo con emoci�n, que en nuestra vida cristiana Le honremos con devoci�n, como una compensaci�n De la indiferencia humana.
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�Bodenavi 2000 - 2007