|
LA MADRE: La Paz del Señor está con todos vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu Madre.
LA MADRE: Ave María purísima.
PUBLICO: Sin pecado concebida.
EL HERMANO: Hubo un tiempo, querido hermano, donde todas las cosas que
provenían de Dios querían ser ocultas por el
hombre. Días señalados, días marcados,
fueron desapareciendo poco a poco y haciendo el hombre su propia ley en
un mundo que no le pertenece.
Poco a poco el mal se fué apoderando de varia parte de la tierra;
de las almas, consiguió entrar en lo más profundo de
varios corazones y difundir así la maldad por cada rincón de la tierra,
sin dejar claro limpio.
La BESTIA en aquel tiempo se creía vencedora, pero el mal nunca vence, el
mal se destruye. Poco a poco se fué esparciendo ese mal y engrandando. Poco
a poco ese mal fué creando varios lugares donde así esconderse o
regocijarse.
Las ESCRITURAS se cumplen, todo se aproxima. Pero tú recuerda hermano, que Dios
va a cambiar tu vida, va a hacer algo sobre tí. ¿Qué será...?, muchos se
preguntan. (1)
Lo que sea, ten por seguro que no es nada malo.
PADRE ETERNO: Porque todo lo que Yo te he
dado es bueno para tí. ¿Qué me das tú a Mí, hijo mío?
JOSE-LUIS:
¡Padre!, yo no tengo nada en este mundo que me pertenezca; solo tengo mi
alma, mi corazón y lo que Tú me entregaste. Y como Tú bien sabes, ya es
tuyo. Lo único que te puedo ofrecer es mi oración y lo que hago por Tí.
PADRE ETERNO: Y con eso es suficiente para Mí. Y con eso Yo me conformo,
aunque todos no sean como tú, tú les enseñas, y eso es lo que importa: Que
aprendan.
EL HERMANO: El mal se cree vencedor, como ya bien
sabéis, de grandes ciudades y paises, pero nadie se puede sentir rey de su
reino sin ni siquiera conocerlo.
El REINO de Dios es conocido y próximo, está
lleno de amor, felicidad y virtud. La virtud de estar allí junto a Dios,
que es lo más importante. Hay muchas cosas que hacer por este mundo, y
quiero que recuerdes unas palabras:
“Un
alma de este mundo y otra que no es de este mundo te darán a tí y a los que
han venido, como tú de otro tiempo, la importancia que el hombre os ha
quitado, y esto pronto comenzará.
Que nadie se sienta vencedor, porque ahora será la
JUSTICIA de Dios la que gane, como siempre ha sido.”
Dios probó a Abraham:
"¡Sacrifícame a tu hijo!"
Sin pensar, sin hablar, se decidió y fué a hacer lo que Dios
le había ordenado.
PADRE ETERNO: Y si Yo te digo a tí:
"¡Hijo mío, acércate a este precipicio y tírate!" ¿Qué harías tú?
JOSE-LUIS:
Tirarme Padre, porque baste en la fé que yo pongo sobre Tí, y como Tú
bien has dicho: "Todo lo que me has dado es bueno y no
quieres el mal para mí."
¡Sí!, yo me tirara, y si Tú me lo dijeses lo haría. Yo obedecería porque
Tú ante todo, nadie más. Tú, ante todoTú. Lo demás de este mundo no tiene
sentido, pero Tú ante todo. Porque Tú mandas y lo que Tú quieras, yo haré.
Nunca pensaré que es malo, porque tanto bueno como malo, Tú lo mandas para
premiarnos, castigarnos o probarnos.
PADRE ETERNO:
Muy bien dicho hijo mío. Por eso me siento
orgulloso de tí y de lo que Yo te entregué, porque sabes comprenderme.
JOSE-LUIS:
Tú nos has hecho así, y no estamos aquí de paso mi Dios,
ni tampoco para sonreir con el hombe, ni para divertirnos como muchos creen.
Yo y los que han vuelto estamos aquí para abrir el camino que el hombre ha
cerrado, el camino que llega hasta Tí. No estamos de paso. Pero ayúdanos
Padre, sin Tí no somos nada.
PADRE ETERNO:
Tú lo has dicho: "¡No sois nada!" Si Yo no estuviera...
¿Qué sería de tí?
EL HERMANO: ¿...Y de lo que así EL te entregó?
JOSE-LUIS: ¡Nada Padre! O lo que haríamos no tendría mérito. Porque si Tú no
estuvieras con nosotros, no tuviéramos a Nuestro Padre, tampoco tendríamos
esa fuerza que Tú nos das.
PADRE ETERNO: Muy bien dicho.
EL HERMANO: ¡Sigue así, sigue así!
EL HERMANO:
Hermano: Se aproximan días grandes e importantes. Un día señalado en el cual
tú hablarás a las almas que te quieran escuchar.
Pero sé fuerte y confía en nosotros, como hasta ahora, que Yo, tu Angel
Luchador, y los demás, te ayudaremos en todo porque para eso estamos. No lo
olvides.
LA MADRE: Y así dice la Escritura hijo mío:
”Se
verá en el cielo un CARRO correr, guiado por una joven de cabello largo,
rubio, túnica blanca y en sus manos las riendas de un CABALLO llamado
Toraz. La PRINCESA se dirigirá así hacia el lugar
señalado por Dios, conociendo así todos tus secretos y todo tu sufrimiento.”
No lo olvides hijo mío; y no hagáis más de sufrir a vuestro Dios, ya es
suficiente, entre todos tapad su dolor, que podéis. Pedidme hijos
míos.
PUBLICO: ¡Madre!
LA MADRE: ¡Díme!
( No se entiende lo que dice.)
LA MADRE: Ya lo hago así hijo mío, hacedlo vosotros también conmigo. Uníos a
Mí y hacedlo así. Seguid pidiendo hijos míos.
PUBLICO: ¡Madre!
LA MADRE: ¡Díme!
( No se entiende lo que dice.)
LA MADRE: Tú lo has dicho hija mía, que Dios dé LUZ a aquéllos equivocados;
y a los que se creen no equivocados también, porque todos, en este mundo,
están equivocados.
"Dios va a hacer algo hijo mío, algo muy importante y
para eso dará
LUZ a aquéllos que sean dignos, para que comprendan lo que EL hará. Y ahí se
verá la verdadera fé hijo mío. No lo olvides:
LUZ para aquéllos que no lo entienden y también para aquéllos que creen
entenderlo, porque en verdad no se entienden ni a ellos mismos".
Seguid pidiendo hijos míos.
PUBLICO: (No se entiende lo que dice.)
LA MADRE:
Tu corazón está hablando hija mía, pero nuestro deber es de repetir.
PADRE ETERNO:
Cuando Yo cumpla mi voluntad sobre tí, muchos te van a abandonar...
LA MADRE:
¡Muchos!, no lo olvides hijo mío, pero aquéllos que te quieren de verdad y
que quieran conseguir el Reino al que tú te diriges con prisa, no te
abandonarán.
No lo olvides nunca, nunca. Llega la hora de marcharme.
Todo se aproxima,
hay que hacer muchas cosas en este mundo aún hijo mío. Pero ves, ya
no estás sólo en este mundo ni en el otro.
Sé fuerte como hasta ahora y todo lo que hoy has dicho que le sirva a ellos
como lección para aprender y que no confundan hijo mío, porque tú eres
como ellos, igual. Lo único que cambia es tu espíritu, pero eres igual a
ellos y has de ser como ellos...
PADRE ETERNO: ...Y harás lo que Yo te ordene.
LA MADRE: Os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Ya estáis bendecidos hijos míos.
PUBLICO: Gracias Madre.
LA MADRE: Lo que hoy habéis oido, escuchadlo muchas veces para que todo
aquéllo que ha de llegar pronto, que no os pille por sorpresa; para que
veáis que ya todo está avisado, para mayor comprensión vuestra, porque así
os queremos.
PADRE ETERNO: Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Padre.
LA MADRE: Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Madre.
EL HERMANO: Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
EL MAESTRO: Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Maestro.
EL HERMANO: Que la Paz del Señor Yahvé y la fuerza
del príncipe de las almas habite en todos vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu Hermano.
EL HERMANO: Ave María Purísima.
PUBLICO: Sin pecado concebida.
EL HERMANO: No lo olvides, se acercan días grandes.
Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.__
__________
(1)
Los celestiales
sentían el pensamiento de los presentes, y respondían las preguntas
interiores de alguno. Una vez me pregunté: "Satán,
Satan, ¿qué es eso?".
La Stma. Virgen paró su discurso y dijo: "Satán
son los vicios humanos, la serpiente antigua hijo mío.", y
continuó como antes.
|