|
BAUHAUS
Reuniones, caminos que se juntan, nombres provisorios,
ensayos, encuentros,Northampton, Inglaterra, diciembre del ‘78,
Bauhaus 1919.
¿Qué hace que una criatura, engendrada como todas, devenga
en un ser especial? Misterio ¿Qué hace que un grupo, engendrado
como miles, deviena en una de las bandas más impresionantes de
todos los tiempos? Quizás obtengamos la misma respuesta.
autizada Bauhaus 1919, nombre derivado de aquella escuela de arte y diseño
fundada en Alemania en ese año, la banda mostró, desnudando
lo básico, el por qué de su nombre.
Sin más detalles: el terror se subía al escenario. Para
1979 y ya con el nombre de Bauhaus: Peter Murphy (11/7/57), Daniel Ash
(31/7/57) y los hermanos David J (24/4/57) y Kevin Haskins (19/7/60) empezaban
a conmover a su auditorio con algo extraño, una náusea sombría
poseída por la máscara sarcástica de una fiebre acunada
entre las sombras. Dejando al descubierto una tierra de lúgubre
luminosidad, la tierra del terror interno que como una pesadilla que gira
nos acerca al placer de lo angustiante y nos permite la admiración
de un paisaje apocalíptico con resignada valentía.
Como huérfanos de padre Punk y madre bruja o padre actor de la
década del ‘20 y madre psicótica, Bauhaus transmitía
con su música y su escena una sensación parecida a la que
nos impulsa a sacar un boleto para el tren fantasma. Vampiros revoloteando
en espiral perdiéndose entre los húmedos bloques de piedra
de una de las torres de una catedral gótica. Kevin Haskins golpeando
la batería como un alquimista que desde su laboratorio intenta
hasta la última consecuencia la justeza de su fórmula; David
J igual que un gentleman cuya mística labor ha de ser que el bajo
suene como la columna vertebral de un dragón; Daniel Ash corroyendo
las cuerdas de una eléctrica guitarra parecida al pincel de algún
impresionista amigo de los paisajes terroríficos y sombríos;
Peter Murphy dictando grave sentencia con una mezcla entre la depresión
orgullosa de un enterrador con la luminosa fuerza de un rayo a través
de los vitraux de una iglesia medieval.
Ya en su primer demo, grabado en un estudio londinense en el año
1979, dejaban en claro que su propuesta sería tan diferente como
sorprendente. Este demo, con un sonido que delata una muy baja producción,
contenía: In the Night, A God In An Alcove, Dark Entries, Telegram
Sam (cover del tema de Bolan), Nerves (quizás el plato más
exquisito del precario material), Honeymoon Croon, Kamikazi Dive y Shows
(Fragments).
Dando lugar a una corriente musical denominada Gothic Rock, Bauhaus sin
duda se caracterizó por influencias que no estaban limitadas al
mundo de la música. Mark Bolan y David Bowie se mezclaban con clásicos
del cine de terror en blanco y negro, además de importantes referencias
literarias. De hecho la palabra Gothic en relación con el estilo
literario que lleva ese nombre, encuentra como definición: lo oscuro,
lo tétrico, lo sobrenatural y lo grotesco, calificativos que bien
podría recibir el sonido de Bauhaus. Pero a decir verdad la palabra
Gótico no alcanza, y en algunos aspectos falla, para definir a
la música del grupo, ya que si nos referimos a la arquitectura,
lo Gótico, nada tiene que ver con la Bauhaus. Quizás, si
Hegel viviera y tuviera ganas de distenderse unos segundos para jugar
con nosotros, nos daría una respuesta dialéctica donde la
esencia gótica fuera la tesis, la esencia de la Bauhaus su antítesis
y el precioso material que esta banda nos legó: la síntesis.
Su historia disquera, íntimamente relacionada con Beggars Banquet,
es un sello trascendental para la música. Sobretodo para los que
identifican la década del ochenta con esa brisa llamada post punk
y que corría como una serpiente venenosa por debajo de los nombres
más populares del circuito comercial de la década.
Si bien la historia de Bauhaus fue relativamente breve, 1979-1983, fue
tan intenso el peso de su presencia en la actividad que ese lapso alcanzó
para hacer de aquel grupo una especie de culto memorable; como una frase
que perdura en el tiempo por haberse impreso con fuego contra miles de
volátiles tratados musicales que escritos sobre el viento desaparecerán
antes de que puedan ser siquiera releídos por el propio autor.
Si dejamos de lado los muchos simples editados y algunos E.P. Bauhaus
dejó testigos de su camino mediante cuatro discos memorables: In
The Flat Field (Nov. ‘80), Mask (Oct. ‘81), The Sky’s
Gone Out (Oct. ‘82) y Burning From The Inside (Julio ‘83).
Sin embargo estos cuatro L.P. no alcanzan para concentrar lo hecho por
Bauhaus. Hubo un en vivo como Press The Eject and Give Me The Tape, dos
volúmenes de 1979-1983 editados después de la disolución
(Nov. ‘85) que entre otras cosas contienen la alucinante versión
del tema de Bowie: Ziggy Stardust, y la preciosa: Lagartija Nick (solo
audibles en simples), The Singles 1979-1983 (que contiene los singles
más significativos), Swing The Heartache: The BBC Sessions (Doble
editado en el ‘89) y Rest In Peace, The Final Concert (que documenta
el último concierto de Bauhaus en Julio de 1983 en el Hammersmith
Palais de Londres). Esta lista, más todos los singles y los videos
oficiales titulados Shadow of Light y Archive tampoco cierran del todo
la biografía de Bauhaus. Como un fantasma implacable, todos somos
conscientes que si bien Bauhaus «Descansa en Paz», no hay
forma de que su existencia deje de crecer desde el mundo de las sombras.
Hoy Murphy ya es un solista con una carrera más que envidiable
de la misma manera que Love and Rockets (el resto de Bauhaus) es una de
las bandas más interesantes de los últimos años.
Hoy los caminos que partieron de Bauhaus se muestran alejados de aquel
embrión, pero no hay trabajo de estos personajes que no despierte
la sensación de tener en la mano el pasaje a algún lugar
extraordinario.
Pasó más de una década y nadie superó al maestro.
Así como Bela Lugosi sigue cultivando la admiración de los
adeptos al bizarro cine de terror, Bauhaus sigue siendo la máxima
expresión del oscuro planeta que sendas bandas como Sisters of
Mercy, The Mission, Biryhday Party, antológicos discos de la primera
etapa de The Cure, y un sin número de nuevos cultores como Marilyn
Mason contribuyeron a reflejar. Lo cierto es que la necesidad de novedades,
y esa extraña desviación que poseen algunos cultores de
ciertas corrientes artísticas musicales, prestan a la confusión
de algunas cuestiones. Saber de memoria el nombre más raro y desconocido
de una banda dark , bajado de la Internet, no debe presuponer esa rara
ecuación utilizada por los enciclopedistas del Gothic Rock que
parece radicar en la fórmula de: cuanto más desconocido,
mejor.
Habrá que esperar que nuevas criaturas tengan la capacidad de llevarnos
con pretextos como Bela Lugosi´s Dead, Lagartija Nick, The Passion
Of Lovers, She´s In Parties, Spirit, Hollow Hills, A God In An Alcove,
y una cantidad de temas más, a un mundo donde las sombras se presentan
con horrorosa amistad ante nuestra percepción sorprendida por el
placer que nos causa el angustioso paisaje.
Bauhaus fue mucho más de lo que un inspector insensible pudiera
reconocer. Bauhaus es un punto luminoso en la historia musical de las
últimas décadas. Un fantasma que hoy descansa en paz, pero
que como todo fantasma, su presencia inquietante, seguirá en el
ambiente mientras una púa o un láser se contacte con su
tumba. En ese instante los sentidos se llenarán de un placer secreto,
muy lejano de la indiferencia, gracias al espectro que cubre el aire.
Un fantasma que, desde su tenebrosa apariencia, se sincera para confesarnos
a través de su voz que "los espíritus aman a su audiencia"
|