Mediante Ley Nº 1595 del 21 de octubre de 1912, se creó la provincia del Marañón, en el Departamento de Huánuco. En el artículo sexto (6) de esta Ley, se dispuso que la región de Tingo María fuera anexada al Distrito de Chinchao de la Provincia de Huánuco.
Por Ley Nº 10538 del 09 de abril de 1940, se creó el Distrito de Rupa Rupha, como integrante de la Provincia de Huánuco, fijándose como capital de Rupa Rupha, el pueblo de Tingo María.
Durante el gobierno del General Manuel A. Odría, se expidió la Ley Nº 11843 de fecha 27 de mayo de 1952, creándose como capital de la provincia al pueblo de Tingo María, al cual por la misma Ley se señalaron los límites de la Provincia de Tingo María y se crearon los distritos que la conforman.
FUNDACIÓN DE TINGO MARÍA
Desde épocas remotas, al zona donde actualmente yace Tingo María, estuvo habitada por los indígenas llamados Tinganeses, justo entre el encuentro del río Monzón y Huallaga, cuya unión (según crónicas) se consumaba en lo que actualmente es el asentamiento humano Brisas del Huallaga y Aguas Verdes.
En la época colonial, por la exigencia de evangelizar a los nativos de esta zona, se fundó en 1632 la primera Parroquia llamada San Felipe en la tribu de los Tinganeses, por el misionero franciscano Jerónimo Jiménez (según crónicas) poblándose después por los fieles indígenas católicos, desde donde se llamó al pueblo Tingo María. En la época republicana, fue refundador el ingeniero Enrique Pimentel en el año de 1938 en circunstancias que se construía la carretera central Huánuco-Pucallpa. Pimentel llegó a esta ubérrima tierra en 1936.
Cuentan estos colonos que ese 15 de octubre de 1938, día de la fundación, hubo fiesta, comida, procesión y mucha alegría. Víctor Giovanni Ghezzinich, nos refiere que Tingo María, fue fundada el 15 de Octubre de 1938, por las siguientes personas: Juan Manuel del Águila, Catalino Picón, Juan Leiva, Abel Reyes, Antonio Sandoval, Amadeo Lozano, Migdonio Silva, Vidal Rodríguez, José Cárdenas, Cesar y Félix Sajamí, Víctor Valles, José Saldaña, Guillermo Garcés, Ghezzinich, Joel Silva, Mario Alrio, José Rengifo, Esteban Rengifo, Abel Ketnetmzu, Isaías Alegría, Fermín Huertas, Remigio Vásquez, los Hermanos Rivera, Fermín de la Vera, Hermano Paredes, Ramón Lozano, y otros que escapan a su memoria.
Giovanni refiere que la mayoría de ellos vinieron trabajando en la carretera Huanuco-Pucallpa, "esta tierra nos sedujo, vimos en ella posibilidades económicas y su belleza y decidimos radicar, la lucha por levantar esta población fue ardua. Tuvimos que abrir trochas y rozar campos para poder levantar las primeras viviendas. El ingeniero Enrique Pimentel, a quien Tingo María debe mucho de lo que es ahora, nos ayudó y alentó en nuestras tareas, hasta que pudimos establecernos".
Yo llegué aquí, dice Víctor Giovanni, como técnico en construcción de puentes, recuerdo que llegue con dos coches de aquella época de marca Dodge Gran Broder, modelo 1926 - 1927. Aún los conservo como un recuerdo.
Estos dos vehículos contribuyeron llevar la madera para la construcción de la casa, y de lo que hoy es el Hotel de Turistas. Más tarde los Colonos, aquellos esforzados hombres como Gustavo Sotomayor, Federico Tong, Filemón Ríos, Julio Burga, Domingo Rodríguez, Gregorio Alegría, Eusebio Mendoza, Juan Ampudia, José Tejada, Alejo Mendoza, Miguel Medina y otros; todos ellos llegaron con sus familias y se integraron más tarde a la nuestra para hacer una sola, que es lo que constituye esta Región. El progreso agrícola se debe a ellos, con su tesón, supieron trabajar la tierra.
Recuerdo bien, dice Giovanni, que al principio muchos quisieron retornar a su lugar de origen, pero más pudo su decisión y la esperanza de poder establecerse en esa zona. Finalmente pudieron domar a la naturaleza y poco a poco la producción agrícola fue aumentando hasta constituirse una de las más fuertes regiones agrícolas de la selva.
Por otro lado se dice que muchos años antes, el cause del río Huallaga era más caudaloso y accidentado, la zona frente a Pumahuasi presentaba remolinos, así como muchas piedras y allí se detenían palos y árboles que el mismo río arrastraba y por consiguiente hacía que este estrecho sea muy peligroso para los navegantes, había quienes muchas veces sufrían accidentes al chocar con rocas y palos, por eso lo llamaban "El Mal Paso de los Picotas" lo cual convertía el caserío de Pumahuasi en un lugar muy angosto, accidentado y muy estrecho.
Asimismo, es muy conocido que entre uno de los primeros agricultores que llegaron a esta orilla del huallaga y levantó su casa, fue un señor llamado Gregorio Torres, luego llegaron los señores José Paredes y su hermano Vicente, también Santiago Tello y Manuel Torres y muchos más pobladores. Otra vez las aguas del río Huallaga subieron, es bueno para el abastecimiento del agua; el clima de la zona es tropical con sofocante calor.