Según las crónicas dejadas por los padres Franciscanos, Tingo María, nace su nombre debido a sus primeros pobladores que se llamaron Tinganeses, derivando su nombre posterior el pueblo de Tingo en honor a estos indígenas que con gusto habían recibido el evangelio de los Franciscanos.
María, nace del nombre del canto que a ellos les gustaba, se llamaba Tota Pulcra es María, tanto les impacto el nombre de Maria, que pusieron ese nombre a muchos de sus descendientes, y adoptaron a Maria como madre, entonces, el pueblo fue conocido como Tingo de María. Con el tiempo se llamó Tingo María, en honor a los indígenas y a la madre de ellos, la virgen María.
EL RÍO HUALLAGA
Abierto un mapa del Oriente del Perú ante los ojos, entre los hermosos afluentes que enriquecen los inmensos caudales del Amazonas, gigante de los ríos, aparece el Huallaga. En Huánuco bajas sus aguas bulliciosas e inquietas, pero no caudalosas.
Desde Huánuco se dirige el río al Oriente; recoge a poco la cantidad que le ofrenda de Sur al Norte el Panao; sigue la dirección Oriental hasta Muña, donde emprende la dirección al Norte, que conserva invariable hasta el Magnífico Marañón. Después de algunas millas de recorrido desde Huánuco, recibe las aguas del Chinchao por la izquierda. Luego el escaso contingente del Chunatahuas por la derecha, a corta distancia el respetable caudal del Coyumba por la izquierda, lo mismo algunos afluentes de no poca significación antes de llegar al encuentro del Huallaga con el Monzón, lugar éste último donde moraban los Tinganeses, muy bien asistidos por los misioneros, donde muere en 1642 el padre Lucas de los Ríos.
Seguían luego el Tulumayo que viene de la región Oriental, cuyas aguas saludan las alturas de su origen a las aguas del Aguaytía que se mueve hacia el Ucayali. En la margen izquierda del Huallaga, entre los notables afluentes Monzón y Uchiza, existen dos pequeños ríos con los nombres de Magdalena y Santa Marta.