LA REVOLUCION DE BEL
Por: Samael Aum Weor
CAPITULO 5: EL BASTON DE LOS PATRIARCAS
Belcebú, ansioso cada vez más de sabiduría, cumplía fiel y sinceramente
todas las órdenes que su siniestro instructor le daba. Conoció el curso de las
corrientes seminales y despertó su Kundalini negativamente por los
procedimientos de la fornicación y de la concentración, tal como lo enseña la
Nigromancia.
El crepúsculo de la noche cósmica extendía el terciopelo de sus alas
misteriosas sobre los valles profundos y las enormes y gigantescas montañas de
la vieja Arcadia. Los corpulentos árboles
milenarios, últimos vástagos de padres desconocidos, habían ya visto
durante largos años caer las hojas del otoño y ahora parecían secarse
definitivamente para caer en brazos de la muerte. Nuestros actuales cuerpos
humanos parecían ya fantasmas de hombres y los íntimos de nuestra actual humanidad
habían ya recibido su más fina vestidura.
Terribles terremotos sacudían la Arcadia y por donde quiera se sentía un
hálito de muerte; de aquellas enormes multitudes de seres humanos habían salido
dos clases de seres: ángeles y diablos.
La antigua belleza del apuesto galán de la Arcadia había desaparecido,
su cuerpo se cubrió de pelo y tomó la semejanza de un gorila. Sus ojos tomaron
el aspecto criminoso y horrible de un toro, su boca se agigantó y con sus
horribles colmillos presentaban el aspecto de las fauces de una bestia voraz.
Su cabeza de enorme melena y sus pies y manos deformes y gigantescos le dieron
el aspecto de un monstruo horrible, corpulento y enigmático. Este era Belcebú,
el enigmático y apuesto galán de la antigua Arcadia...
¿Esta era la copa de sabiduría en que él quería beber? Para llegar a esa
horrible monstruosidad fueron todas esas sagradas iniciaciones que él pasó en
el templo? Este era el néctar de la ciencia, o el licor de la sabiduría que él
anhelaba?
Sabiduría,
divino tesoro
Que con tu
fuego me quemas
Cuando
quisiera llorar no lloro
Y si lloro
tu me consuelas.
Errase un
viejo leñador de la comarca
Que no
sabía leer ni escribir
Solo amaba
el filo de su hacha
Y sentías
ansias de vivir
Regaba el
surco con sus lagrimas
Y amor sentía
por la sabiduría
Sonreían
sus mejillas pálidas
Y se
embriagaba de amor y de poesía.
Sabiduría,
sabiduría, sabiduría
Cuanto me
quemas
Exclamó el
anciano que moría
Bajo las
rubias estrellas
Sabiduría
licor de los dioses
Es licor
que envenena
Y por un camino
muy duro mi espíritu vendrá
Es
terrible, Dios mío la tortura de esperar
Sabiduría
por ti levanto mi copa
Y estoy
cansado de llorar
Sabiduría
a ti canto mis estrofas
Y aguardo
entre las rosas
Al amor
que ya volverá
Sabiduría
divino tesoro
Que con tu
fuego me quemas
Cuando
quisiera llorar no lloro
Y si lloro
tu me consuelas.
El Kundalini despertado en forma negativa lo convirtió en una potencia
tenebrosa de la naturaleza. Los magos negros durante la fornicación pasional
aprovechan el instante de la eyaculación seminal para hacer ascender por medio
de la concentración mental las hormonas vitalizadoras que segregan las
glándulas sexuales, hacia la cabeza, luego con la mente las llevan al corazón y
este último las envía hacia el dedo grande del pie derecho, y así despiertan el
Kundalini negativamente y se convierten en el monstruo de las siete cabezas de
que habla el Apocalipsis.
En la India hay escuelas de yoga negra, que instruyen a sus discípulos
en esa ciencia tenebrosa. “Todos los profundos estudios de ocultismo los
podemos reducir a una síntesis: “la culebra”. “Derramando el semen nos
convertimos en diablos, y no derramándolo nos convertimos en ángeles. Si la
culebra sube, somos dioses, y si la culebra baja, se forma la cola del Demonio
en nosotros y nos volvemos demonios. La cola del Demonio es una prolongación de
la contraparte astral del coxis y resulta del movimiento de la culebra hacia
abajo, hacia la tierra.
“El Kundalini es el bastón de los patriarcas, la vara de Aarón, el
báculo de Brahama y el cetro de los Dioses”.
“Practicando la magia sexual el alquimista gnóstico despierta el
Kundalini y sube por el conducto de un canal, llamado Susumná: esa culebra
ígnea es gruesa en aquellos que tienen mucha sustancia cristónica (semen)
acumulada, y delgada en aquellos que no tienen mucha energía sexual almacenada.
El despertar positivo del Kundalini va acompañado de una gran fiesta en el
templo”.
“Terribles dolores se producen en el coxis y el fuego serpentino se va
abriendo paso hacia arriba, hacia la cabeza. El paso de un cañón a otro se
realiza según los méritos morales del discípulo. Estos cañones son las
vértebras de la columna espinal; también se les llama pirámides”.
“Cualquier acto indigno le rebaja al discípulo uno o más cañones según
la magnitud de la falta. Son 33 cañones que tenemos que conquistar para llegar
a la alta iniciación, que es la unión con el Intimo. Esos 33 cañones pertenecen
al grado 33 de la Masonería, esos son los 33 años de la vida de Cristo. El
grado 33 solo lo tienen los maestros de misterios mayores, los dos 3 unidos son
el símbolo de la unión de la materia con el espíritu, el círculo perfecto de la
eternidad, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna”.
“La alta iniciación se realiza cuando ya el Kundalini ha llegado a la
cabeza, pero para que el Kundalini suba triunfante a través de los 33 cañones,
se necesita practicar al pié de la letra todas las enseñanzas de los santos
evangelios; para llegar a la alta iniciación hay que pasar primero las nueve arcadas:
estas son las nueve iniciaciones de misterios menores.
Conforme el fuego serpentino va subiendo por la columna espinal van
despertando todos los poderes del hombre, pues cada cañón tiene su nombre
oculto y se relaciona con determinados poderes”.
Cierto maestro de misterios mayores cuenta que antes de llegar a la alta
iniciación, tuvo la debilidad de caer en cierta falta y entonces el Kundalini
le bajó cuatro cañones y para volver a conquistarlos tuvo que luchar muchísimo.
Las ordalías de la alta iniciación son sumamente severas: el discípulo
tiene que seguir un sendero de santidad y castidad perfectas, pero al llegar a
la unión con el Intimo, el hombre se convierte en un Maestro de Misterios
mayores y en un Teúrgo”.
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