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"El Carmelo era el desierto donde Dios quería que me escondiera..."

 

Teresita al entrar al Carmelo exclama:

Es para siempre, estoy aquí para siempre...!!!

Por fín, el lunes 9 de abril de 1888, después de la misa de las 7, el Sr. Martin, Leonia, Celina y toda la familia Guerin acompañan a Teresa hasta la puerta de la clausura del Carmelo de Lisieux. Ella se arrodilla en el piso de baldosas para recibir la bendición de su padre.

Por última vez, el canónigo Delatroette manifiesta su desacuerdo respecto a la entrada de una postulante tan joven: "Pues bien, Reverendas Madres, ustedes pueden cantar un Te Deum" Como delegado del señor obispo, les presento esta niña de quince años, cuya entrada han querido ustedes. Hago votos para que no defraude sus esperanzas, pero les recuerdo que, si sucede lo contrario, ustedes solas cargarán con la responsabilidad.

 

 


Edición y Desarrollo: Ing. Jesús Moreno Pacheco
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