El Siervo de Jehová
42
1 He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien
mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi
Espíritu; él traerá justicia a las naciones.
2 No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las
calles.
3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que
humeare; por medio de la verdad traerá justicia.
4 No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la
tierra justicia; y las costas esperarán su ley.
5 Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los
despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da
aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que
por ella andan:
6 Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la
mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de
las naciones,
7 para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la
cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en
tinieblas.
8 Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria,
ni mi alabanza a esculturas.
9 He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio
cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.
Alabanza por la liberación poderosa de Jehová
10 Cantad a Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el
fin de la tierra; los que descendéis al mar, y cuanto hay en
él, las costas y los moradores de ellas.
11 Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde
habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la cumbre de
los montes den voces de júbilo.
12 Den gloria a Jehová, y anuncien sus loores en las costas.
13 Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra
despertará celo; gritará, voceará, se esforzará sobre sus
enemigos.
14 Desde el siglo he callado, he guardado silencio, y me he
detenido; daré voces como la que está de parto; asolaré y
devoraré juntamente.
15 Convertiré en soledad montes y collados, haré secar toda
su hierba; los ríos tornaré en islas, y secaré los estanques.
16 Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré
andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos
cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas
cosas les haré, y no los desampararé.
17 Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que
confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición:
Vosotros sois nuestros dioses.
Israel no aprende de la disciplina
18 Sordos, oíd, y vosotros, ciegos, mirad para ver.
19 ¿Quién es ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo, como
mi mensajero que envié? ¿Quién es ciego como mi escogido, y
ciego como el siervo de Jehová,
20 que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no
oye?
21 Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar
la ley y engrandecerla.
22 Mas este es pueblo saqueado y pisoteado, todos ellos
atrapados en cavernas y escondidos en cárceles; son puestos para
despojo, y no hay quien libre; despojados, y no hay quien diga:
Restituid.
23 ¿Quién de vosotros oirá esto? ¿Quién atenderá y
escuchará respecto al porvenir?
24 ¿Quién dio a Jacob en botín, y entregó a Israel a
saqueadores? ¿No fue Jehová, contra quien pecamos? No
quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley.
25 Por tanto, derramó sobre él el ardor de su ira, y fuerza
de guerra; le puso fuego por todas partes, pero no entendió; y
le consumió, mas no hizo caso.
Jehová es el único Redentor
43
1 Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y
Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse
nombre, mío eres tú.
2 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los
ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te
quemarás, ni la llama arderá en ti.
3 Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu
Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba
por ti.
4 Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y
yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.
5 No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu
generación, y del occidente te recogeré.
6 Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de
lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra,
7 todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he
creado, los formé y los hice.
8 Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y a los sordos que
tienen oídos.
9 Congréguense a una todas las naciones, y júntense todos
los pueblos. ¿Quién de ellos hay que nos dé nuevas de esto, y
que nos haga oír las cosas primeras? Presenten sus testigos, y
justifíquense; oigan, y digan: Verdad es.
10 Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que
yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que
yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será
después de mí.
11 Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.
12 Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre
vosotros dios ajeno. Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que
yo soy Dios.
13 Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi
mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?
14 Así dice Jehová, Redentor vuestro, el Santo de Israel:
Por vosotros envié a Babilonia, e hice descender como
fugitivos a todos ellos, aun a los caldeos en las naves de que
se gloriaban.
15 Yo Jehová, Santo vuestro, Creador de Israel, vuestro Rey.
16 Así dice Jehová, el que abre camino en el mar, y senda en
las aguas impetuosas;
17 el que saca carro y caballo, ejército y fuerza; caen
juntamente para no levantarse; fenecen, como pábilo quedan
apagados.
18 No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a
memoria las cosas antiguas.
19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no
la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos
en la soledad.
20 Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los
pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en
la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido.
21 Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará.
22 Y no me invocaste a mí, oh Jacob, sino que de mí te
cansaste, oh Israel.
23 No me trajiste a mí los animales de tus holocaustos, ni a
mí me honraste con tus sacrificios; no te hice servir con
ofrenda, ni te hice fatigar con incienso.
24 No compraste para mí caña aromática por dinero, ni me
saciaste con la grosura de tus sacrificios, sino pusiste sobre
mí la carga de tus pecados, me fatigaste con tus maldades.
25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí
mismo, y no me acordaré de tus pecados.
26 Hazme recordar, entremos en juicio juntamente; habla tú
para justificarte.
27 Tu primer padre pecó, y tus enseñadores prevaricaron
contra mí.
28 Por tanto, yo profané los príncipes del santuario, y puse
por anatema a Jacob y por oprobio a Israel.
Jehová es el único Dios
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1 Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien
yo escogí.
2 Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el
vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y
tú, Jesurún, a quien yo escogí.
3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre
la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y
mi bendición sobre tus renuevos;
4 y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas
de las aguas.
5 Este dirá: Yo soy de Jehová; el otro se llamará del
nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano: A Jehová, y se
apellidará con el nombre de Israel.
6 Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de
los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y
fuera de mí no hay Dios.
7 ¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo
pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo
antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir.
8 No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde
la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No
hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno.
La insensatez de la idolatría
9 Los formadores de imágenes de talla, todos ellos son
vanidad, y lo más precioso de ellos para nada es útil; y ellos
mismos son testigos para su confusión, de que los ídolos no ven
ni entienden.
10 ¿Quién formó un dios, o quién fundió una imagen que
para nada es de provecho?
11 He aquí que todos los suyos serán avergonzados, porque
los artífices mismos son hombres. Todos ellos se juntarán, se
presentarán, se asombrarán, y serán avergonzados a una.
12 El herrero toma la tenaza, trabaja en las ascuas, le da
forma con los martillos, y trabaja en ello con la fuerza de su
brazo; luego tiene hambre, y le faltan las fuerzas; no bebe agua,
y se desmaya.
13 El carpintero tiende la regla, lo señala con almagre, lo
labra con los cepillos, le da figura con el compás, lo hace en
forma de varón, a semejanza de hombre hermoso, para tenerlo en
casa.
14 Corta cedros, y toma ciprés y encina, que crecen entre los
árboles del bosque; planta pino, que se críe con la lluvia.
15 De él se sirve luego el hombre para quemar, y toma de
ellos para calentarse; enciende también el horno, y cuece panes;
hace además un dios, y lo adora; fabrica un ídolo, y se
arrodilla delante de él.
16 Parte del leño quema en el fuego; con parte de él come
carne, prepara un asado, y se sacia; después se calienta, y
dice: ¡Oh! me he calentado, he visto el fuego;
17 y hace del sobrante un dios, un ídolo suyo; se postra
delante de él, lo adora, y le ruega diciendo: Líbrame, porque
mi Dios eres tú.
18 No saben ni entienden; porque cerrados están sus ojos para
no ver, y su corazón para no entender.
19 No discurre para consigo, no tiene sentido ni entendimiento
para decir: Parte de esto quemé en el fuego, y sobre sus brasas
cocí pan, asé carne, y la comí. ¿Haré del resto de él una
abominación? ¿Me postraré delante de un tronco de árbol?
20 De ceniza se alimenta; su corazón engañado le desvía,
para que no libre su alma, ni diga: ¿No es pura mentira lo que
tengo en mi mano derecha?
Jehová es el Redentor de Israel
21 Acuérdate de estas cosas, oh Jacob, e Israel, porque mi
siervo eres. Yo te formé, siervo mío eres tú; Israel, no me
olvides.
22 Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus
pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.
23 Cantad loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo; gritad
con júbilo, profundidades de la tierra; prorrumpid, montes, en
alabanza; bosque, y todo árbol que en él está; porque Jehová
redimió a Jacob, y en Israel será glorificado.
24 Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el
vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los
cielos, que extiendo la tierra por mí mismo;
25 que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a
los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su
sabiduría.
26 Yo, el que despierta la palabra de su siervo, y cumple el
consejo de sus mensajeros; que dice a Jerusalén: Serás
habitada; y a las ciudades de Judá: Reconstruidas serán, y sus
ruinas reedificaré;
27 que dice a las profundidades: Secaos, y tus ríos haré
secar;
28 que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo
quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo:
Serás fundado.
Encargo de Dios para Ciro
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1 Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por
su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar
lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas
no se cerrarán:
2 Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos;
quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré
pedazos;
3 y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy
guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel,
que te pongo nombre.
4 Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te
llamé por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no me
conociste.
5 Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de
mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste,
6 para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde
se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que
yo,
7 que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y
creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto.
Jehová el Creador
8 Rociad, cielos, de arriba, y las nubes destilen la justicia;
ábrase la tierra, y prodúzcanse la salvación y la justicia;
háganse brotar juntamente. Yo Jehová lo he creado.
9 ¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡el tiesto con los
tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: ¿Qué
haces?; o tu obra: No tiene manos?
10 ¡Ay del que dice al padre: ¿Por qué engendraste? y a la
mujer: ¿Por qué diste a luz?!
11 Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su Formador:
Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos,
y acerca de la obra de mis manos.
12 Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis
manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé.
13 Yo lo desperté en justicia, y enderezaré todos sus
caminos; él edificará mi ciudad, y soltará mis cautivos, no
por precio ni por dones, dice Jehová de los ejércitos.
14 Así dice Jehová: El trabajo de Egipto, las mercaderías
de Etiopía, y los sabeos, hombres de elevada estatura, se
pasarán a ti y serán tuyos; irán en pos de ti, pasarán con
grillos; te harán reverencia y te suplicarán diciendo:
Ciertamente en ti está Dios, y no hay otro fuera de Dios.
15 Verdaderamente tú eres Dios que te encubres, Dios de
Israel, que salvas.
16 Confusos y avergonzados serán todos ellos; irán con
afrenta todos los fabricadores de imágenes.
17 Israel será salvo en Jehová con salvación eterna; no os
avergonzaréis ni os afrentaréis, por todos los siglos.
18 Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es
Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la
creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová,
y no hay otro.
19 No hablé en secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no
dije a la descendencia de Jacob: En vano me buscáis. Yo soy
Jehová que hablo justicia, que anuncio rectitud.
Jehová y los ídolos de Babilonia
20 Reuníos, y venid; juntaos todos los sobrevivientes de
entre las naciones. No tienen conocimiento aquellos que erigen el
madero de su ídolo, y los que ruegan a un dios que no salva.
21 Proclamad, y hacedlos acercarse, y entren todos en
consulta; ¿quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene
dicho desde entonces, sino yo Jehová? Y no hay más Dios que yo;
Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí.
22 Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la
tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.
23 Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en
justicia, y no será revocada: Que a mí se doblará toda
rodilla, y jurará toda lengua.
24 Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová está la justicia
y la fuerza; a él vendrán, y todos los que contra él se
enardecen serán avergonzados.
25 En Jehová será justificada y se gloriará toda la
descendencia de Israel.
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1 Se postró Bel, se abatió Nebo; sus imágenes fueron
puestas sobre bestias, sobre animales de carga; esas cosas que
vosotros solíais llevar son alzadas cual carga, sobre las
bestias cansadas.
2 Fueron humillados, fueron abatidos juntamente; no pudieron
escaparse de la carga, sino que tuvieron ellos mismos que ir en
cautiverio.
3 Oídme, oh casa de Jacob, y todo el resto de la casa de
Israel, los que sois traídos por mí desde el vientre, los que
sois llevados desde la matriz.
4 Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré
yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.
5 ¿A quién me asemejáis, y me igualáis, y me comparáis,
para que seamos semejantes?
6 Sacan oro de la bolsa, y pesan plata con balanzas, alquilan
un platero para hacer un dios de ello; se postran y adoran.
7 Se lo echan sobre los hombros, lo llevan, y lo colocan en su
lugar; allí se está, y no se mueve de su sitio. Le gritan, y
tampoco responde, ni libra de la tribulación.
8 Acordaos de esto, y tened vergüenza; volved en vosotros,
prevaricadores.
9 Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos;
porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a
mí,
10 que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la
antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo
permanecerá, y haré todo lo que quiero;
11 que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al
varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he
pensado, y también lo haré.
12 Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de la
justicia:
13 Haré que se acerque mi justicia; no se alejará, y mi
salvación no se detendrá. Y pondré salvación en Sion, y mi
gloria en Israel.
Juicio sobre Babilonia
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1 Desciende y siéntate en el polvo, virgen hija de Babilonia.
Siéntate en la tierra, sin trono, hija de los caldeos; porque nunca más te
llamarán tierna y delicada.
2 Toma el molino y muele harina; descubre tus guedejas,
descalza los pies, descubre las piernas, pasa los ríos.
3 Será tu vergüenza descubierta, y tu deshonra será vista;
haré retribución, y no se librará hombre alguno.
4 Nuestro Redentor, Jehová de los ejércitos es su nombre,
el Santo de Israel.
5 Siéntate, calla, y entra en tinieblas, hija de los caldeos;
porque nunca más te llamarán señora de reinos.
6 Me enojé contra mi pueblo, profané mi heredad, y los
entregué en tu mano; no les tuviste compasión; sobre el anciano
agravaste mucho tu yugo.
7 Dijiste: Para siempre seré señora; y no has pensado en
esto, ni te acordaste de tu postrimería.
8 Oye, pues, ahora esto, mujer voluptuosa, tú que estás
sentada confiadamente, tú que dices en tu corazón: Yo soy, y
fuera de mí no hay más; no quedaré viuda, ni conoceré
orfandad.
9 Estas dos cosas te vendrán de repente en un mismo día,
orfandad y viudez; en toda su fuerza vendrán sobre ti, a
pesar de la multitud de tus hechizos y de tus muchos encantamientos.
10 Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me ve.
Tu sabiduría y tu misma ciencia te engañaron, y dijiste en tu
corazón: Yo, y nadie más.
11 Vendrá, pues, sobre ti mal, cuyo nacimiento no sabrás;
caerá sobre ti quebrantamiento, el cual no podrás remediar; y
destrucción que no sepas vendrá de repente sobre ti.
12 Estate ahora en tus encantamientos y en la multitud de tus
hechizos, en los cuales te fatigaste desde tu juventud; quizá
podrás mejorarte, quizá te fortalecerás.
13 Te has fatigado en tus muchos consejos. Comparezcan ahora y
te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan
las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que
vendrá sobre ti.
14 He aquí que serán como tamo; fuego los quemará, no
salvarán sus vidas del poder de la llama; no quedará brasa para
calentarse, ni lumbre a la cual se sienten.
15 Así te serán aquellos con quienes te fatigaste, los que
traficaron contigo desde tu juventud; cada uno irá por su
camino, no habrá quien te salve.
Dios reprende la infidelidad de Israel
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1 Oíd esto, casa de Jacob, que os llamáis del nombre de
Israel, los que salieron de las aguas de Judá, los que juran en
el nombre de Jehová, y hacen memoria del Dios de Israel, mas no
en verdad ni en justicia;
2 porque de la santa ciudad se nombran, y en el Dios de Israel
confían; su nombre es Jehová de los ejércitos.
3 Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió; lo
publiqué, lo hice pronto, y fue realidad.
4 Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro tu
cerviz, y tu frente de bronce,
5 te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo
advertí, para que no dijeras: Mi ídolo lo hizo, mis imágenes
de escultura y de fundición mandaron estas cosas.
6 Lo oíste, y lo viste todo; ¿y no lo anunciaréis vosotros?
Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no
sabías.
7 Ahora han sido creadas, no en días pasados, ni antes de
este día las habías oído, para que no digas: He aquí que yo
lo sabía.
8 Sí, nunca lo habías oído, ni nunca lo habías conocido;
ciertamente no se abrió antes tu oído; porque sabía que siendo
desleal habías de desobedecer, por tanto te llamé rebelde desde
el vientre.
9 Por amor de mi nombre diferiré mi ira, y para alabanza mía
la reprimiré para no destruirte.
10 He aquí te he purificado, y no como a plata; te he
escogido en horno de aflicción.
11 Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no sea
amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro.
12 Oyeme, Jacob, y tú, Israel, a quien llamé: Yo mismo, yo
el primero, yo también el postrero.
13 Mi mano fundó también la tierra, y mi mano derecha midió
los cielos con el palmo; al llamarlos yo, comparecieron
juntamente.
14 Juntaos todos vosotros, y oíd. ¿Quién hay entre ellos
que anuncie estas cosas? Aquel a quien Jehová amó ejecutará
su voluntad en Babilonia, y su brazo estará sobre los caldeos.
15 Yo, yo hablé, y le llamé y le traje; por tanto, será
prosperado su camino.
16 Acercaos a mí, oíd esto: desde el principio no hablé en
secreto; desde que eso se hizo, allí estaba yo; y ahora me
envió Jehová el Señor, y su Espíritu.
17 Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel:
Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te
encamina por el camino que debes seguir.
18 ¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera
entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del
mar.
19 Fuera como la arena tu descendencia, y los renuevos de tus
entrañas como los granos de arena; nunca su nombre sería
cortado, ni raído de mi presencia.
20 Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos; dad
nuevas de esto con voz de alegría, publicadlo, llevadlo hasta lo
postrero de la tierra; decid: Redimió Jehová a Jacob su siervo.
21 No tuvieron sed cuando los llevó por los desiertos; les
hizo brotar agua de la piedra; abrió la peña, y corrieron las
aguas.
22 No hay paz para los malos, dijo Jehová.
Israel, siervo de Jehová
49
1 Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me
llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi
nombre en memoria.
2 Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra
de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su
aljaba;
3 y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me
gloriaré.
4 Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin
provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de
Jehová, y mi recompensa con mi Dios.
5 Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre
para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para
congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de
Jehová, y el Dios mío será mi fuerza);
6 dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar
las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel;
también te di por luz de las naciones, para que seas mi
salvación hasta lo postrero de la tierra.
7 Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al
menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo
de los tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y
adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual
te escogió.
Dios promete restaurar a Sion
8 Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día
de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto
al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas
heredades;
9 para que digas a los presos: Salid; y a los que están en
tinieblas: Mostraos. En los caminos serán apacentados, y en
todas las alturas tendrán sus pastos.
10 No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los
afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará,
y los conducirá a manantiales de aguas.
11 Y convertiré en camino todos mis montes, y mis calzadas
serán levantadas.
12 He aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del
norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinim.
13 Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y
prorrumpid en alabanzas, oh montes; porque Jehová ha consolado a
su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia.
14 Pero Sion dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de
mí.
15 ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de
compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo
nunca me olvidaré de ti.
16 He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida;
delante de mí están siempre tus muros.
17 Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus
asoladores saldrán de ti.
18 Alza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se han
reunido, han venido a ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos,
como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás
ceñida como novia.
19 Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora
será estrecha por la multitud de los moradores, y tus
destruidores serán apartados lejos.
20 Aun los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos: Estrecho
es para mí este lugar; apártate, para que yo more.
21 Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos?
Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y
desterrada; ¿quién, pues, crió éstos? He aquí yo había
sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos?
22 Así dijo Jehová el Señor: He aquí, yo tenderé mi mano
a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán
en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros.
23 Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el
rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de
tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no se
avergonzarán los que esperan en mí.
24 ¿Será quitado el botín al valiente? ¿Será rescatado el
cautivo de un tirano?
25 Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será
rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y
tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos.
26 Y a los que te despojaron haré comer sus propias carnes, y
con su sangre serán embriagados como con vino; y conocerá todo
hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el
Fuerte de Jacob.
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