Nacimiento y reinado del Mesías
9
1 Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en
angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que
livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a
la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del
mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.
2 El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que
moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre
ellos.
3 Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se
alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se
gozan cuando reparten despojos.
4 Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro,
y el cetro de su opresor, como en el día de Madián.
5 Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de
la batalla, y todo manto revolcado en sangre, serán quemados,
pasto del fuego.
6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el
principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable,
Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite,
sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y
confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para
siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
La ira de Jehová contra Israel
8 El Señor envió palabra a Jacob, y cayó en Israel.
9 Y la sabrá todo el pueblo, Efraín y los moradores de
Samaria, que con soberbia y con altivez de corazón dicen:
10 Los ladrillos cayeron, pero edificaremos de cantería;
cortaron los cabrahigos, pero en su lugar pondremos cedros.
11 Pero Jehová levantará los enemigos de Rezín contra él,
y juntará a sus enemigos;
12 del oriente los sirios, y los filisteos del poniente; y a
boca llena devorarán a Israel. Ni con todo eso ha cesado su
furor, sino que todavía su mano está extendida.
13 Pero el pueblo no se convirtió al que lo castigaba, ni
buscó a Jehová de los ejércitos.
14 Y Jehová cortará de Israel cabeza y cola, rama y caña en
un mismo día.
15 El anciano y venerable de rostro es la cabeza; el profeta
que enseña mentira, es la cola.
16 Porque los gobernadores de este pueblo son engañadores, y
sus gobernados se pierden.
17 Por tanto, el Señor no tomará contentamiento en sus
jóvenes, ni de sus huérfanos y viudas tendrá misericordia;
porque todos son falsos y malignos, y toda boca habla
despropósitos. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que
todavía su mano está extendida.
18 Porque la maldad se encendió como fuego, cardos y espinos
devorará; y se encenderá en lo espeso del bosque, y serán
alzados como remolinos de humo.
19 Por la ira de Jehová de los ejércitos se oscureció la
tierra, y será el pueblo como pasto del fuego; el hombre no
tendrá piedad de su hermano.
20 Cada uno hurtará a la mano derecha, y tendrá hambre, y
comerá a la izquierda, y no se saciará; cada cual comerá la
carne de su brazo;
21 Manasés a Efraín, y Efraín a Manasés, y ambos contra
Judá. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todavía su
mano está extendida.
10
1 ¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben
tiranía,
2 para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el
derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las
viudas, y robar a los huérfanos!
3 ¿Y qué haréis en el día del castigo? ¿A quién os
acogeréis para que os ayude, cuando venga de lejos el
asolamiento? ¿En dónde dejaréis vuestra gloria?
4 Sin mí se inclinarán entre los presos, y entre los muertos
caerán. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todavía
su mano está extendida.
Asiria, instrumento de Dios
5 Oh Asiria, vara y báculo de mi furor, en su mano he
puesto mi ira.
6 Le mandaré contra una nación pérfida, y sobre el pueblo
de mi ira le enviaré, para que quite despojos, y arrebate presa,
y lo ponga para ser hollado como lodo de las calles.
7 Aunque él no lo pensará así, ni su corazón lo imaginará
de esta manera, sino que su pensamiento será desarraigar y
cortar naciones no pocas.
8 Porque él dice: Mis príncipes, ¿no son todos reyes?
9 ¿No es Calno como Carquemis, Hamat como Arfad, y Samaria
como Damasco?
10 Como halló mi mano los reinos de los ídolos, siendo sus
imágenes más que las de Jerusalén y de Samaria;
11 como hice a Samaria y a sus ídolos, ¿no haré también
así a Jerusalén y a sus ídolos?
12 Pero acontecerá que después que el Señor haya acabado
toda su obra en el monte de Sion y en Jerusalén, castigará el
fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria, y la gloria
de la altivez de sus ojos.
13 Porque dijo: Con el poder de mi mano lo he hecho, y con mi
sabiduría, porque he sido prudente; quité los territorios de
los pueblos, y saqueé sus tesoros, y derribé como valientes a
los que estaban sentados;
14 y halló mi mano como nido las riquezas de los pueblos; y
como se recogen los huevos abandonados, así me apoderé yo de
toda la tierra; y no hubo quien moviese ala, ni abriese boca y
graznase.
15 ¿Se gloriará el hacha contra el que con ella corta? ¿Se
ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve? ¡Como si el
báculo levantase al que lo levanta; como si levantase la vara al
que no es leño!
16 Por esto el Señor, Jehová de los ejércitos, enviará
debilidad sobre sus robustos, y debajo de su gloria encenderá
una hoguera como ardor de fuego.
17 Y la luz de Israel será por fuego, y su Santo por llama,
que abrase y consuma en un día sus cardos y sus espinos.
18 La gloria de su bosque y de su campo fértil consumirá
totalmente, alma y cuerpo, y vendrá a ser como abanderado en
derrota.
19 Y los árboles que queden en su bosque serán en número
que un niño los pueda contar.
20 Acontecerá en aquel tiempo, que los que hayan quedado de
Israel y los que hayan quedado de la casa de Jacob, nunca más se
apoyarán en el que los hirió, sino que se apoyarán con verdad
en Jehová, el Santo de Israel.
21 El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá al
Dios fuerte.
22 Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del
mar, el remanente de él volverá; la destrucción acordada
rebosará justicia.
23 Pues el Señor, Jehová de los ejércitos, hará
consumación ya determinada en medio de la tierra.
24 Por tanto el Señor, Jehová de los ejércitos, dice así:
Pueblo mío, morador de Sion, no temas de Asiria. Con vara te
herirá, y contra ti alzará su palo, a la manera de Egipto;
25 mas de aquí a muy poco tiempo se acabará mi furor y mi
enojo, para destrucción de ellos.
26 Y levantará Jehová de los ejércitos azote contra él
como la matanza de Madián en la peña de Oreb, y alzará su vara
sobre el mar como hizo por la vía de Egipto.
27 Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de
tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa
de la unción.
28 Vino hasta Ajat, pasó hasta Migrón; en Micmas contará
su ejército.
29 Pasaron el vado; se alojaron en Geba; Ramá tembló; Gabaa
de Saúl huyó.
30 Grita en alta voz, hija de Galim; haz que se oiga hacia
Lais, pobrecilla Anatot.
31 Madmena se alborotó; los moradores de Gebim huyen.
32 Aún vendrá día cuando reposará en Nob; alzará su mano
al monte de la hija de Sion, al collado de Jerusalén.
33 He aquí el Señor, Jehová de los ejércitos, desgajará
el ramaje con violencia, y los árboles de gran altura serán
cortados, y los altos serán humillados.
34 Y cortará con hierro la espesura del bosque, y el Líbano
caerá con estruendo.
Reinado justo del Mesías
11
1 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago
retoñará de sus raíces.
2 Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de
sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder,
espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.
3 Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No
juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que
oigan sus oídos;
4 sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con
equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la
vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al
impío.
5 Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad
ceñidor de su cintura.
6 Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito
se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica
andarán juntos, y un niño los pastoreará.
7 La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y
el león como el buey comerá paja.
8 Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el
recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la
víbora.
9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte;
porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas
cubren el mar.
10 Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la
cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las
gentes; y su habitación será gloriosa.
11 Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová alzará
otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún
quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y
en las costas del mar.
12 Y levantará pendón a las naciones, y juntará los
desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los
cuatro confines de la tierra.
13 Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de
Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni
Judá afligirá a Efraín;
14 sino que volarán sobre los hombros de los filisteos al
occidente, saquearán también a los de oriente; Edom y Moab les
servirán, y los hijos de Amón los obedecerán.
15 Y secará Jehová la lengua del mar de Egipto; y levantará
su mano con el poder de su espíritu sobre el río, y lo herirá
en sus siete brazos, y hará que pasen por él con sandalias.
16 Y habrá camino para el remanente de su pueblo, el que
quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día
que subió de la tierra de Egipto.
Cántico de acción de gracias
12
1 En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque
te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has
consolado.
2 He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no
temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová,
quien ha sido salvación para mí.
3 Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.
4 Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su
nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su
nombre es engrandecido.
5 Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas;
sea sabido esto por toda la tierra.
6 Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es
en medio de ti el Santo de Israel.
Profecía sobre Babilonia
13
1 Profecía sobre Babilonia, revelada a Isaías hijo de Amoz.
2 Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz a ellos,
alzad la mano, para que entren por puertas de príncipes.
3 Yo mandé a mis consagrados, asimismo llamé a mis valientes
para mi ira, a los que se alegran con mi gloria.
4 Estruendo de multitud en los montes, como de mucho pueblo;
estruendo de ruido de reinos, de naciones reunidas; Jehová de
los ejércitos pasa revista a las tropas para la batalla.
5 Vienen de lejana tierra, de lo postrero de los cielos,
Jehová y los instrumentos de su ira, para destruir toda la
tierra.
6 Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como
asolamiento del Todopoderoso.
7 Por tanto, toda mano se debilitará, y desfallecerá todo
corazón de hombre,
8 y se llenarán de terror; angustias y dolores se apoderarán
de ellos; tendrán dolores como mujer de parto; se asombrará
cada cual al mirar a su compañero; sus rostros, rostros de
llamas.
9 He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de
indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad,
y raer de ella a sus pecadores.
10 Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no
darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no
dará su resplandor.
11 Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su
iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y
abatiré la altivez de los fuertes.
12 Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que
el oro de Ofir al hombre.
13 Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá
de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos, y
en el día del ardor de su ira.
14 Y como gacela perseguida, y como oveja sin pastor, cada
cual mirará hacia su pueblo, y cada uno huirá a su tierra.
15 Cualquiera que sea hallado será alanceado; y cualquiera
que por ellos sea tomado, caerá a espada.
16 Sus niños serán estrellados delante de ellos; sus casas
serán saqueadas, y violadas sus mujeres.
17 He aquí que yo despierto contra ellos a los medos, que no
se ocuparán de la plata, ni codiciarán oro.
18 Con arco tirarán a los niños, y no tendrán misericordia
del fruto del vientre, ni su ojo perdonará a los hijos.
19 Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza
de los caldeos, será como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó
Dios.
20 Nunca más será habitada, ni se morará en ella de
generación en generación; ni levantará allí tienda el árabe,
ni pastores tendrán allí majada;
21 sino que dormirán allí las fieras del desierto, y sus
casas se llenarán de hurones; allí habitarán avestruces, y
allí saltarán las cabras salvajes.
22 En sus palacios aullarán hienas, y chacales en sus casas
de deleite; y cercano a llegar está su tiempo, y sus días no
se alargarán.
Escarnio contra el rey de Babilonia
14
1 Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá
a Israel, y lo hará reposar en su tierra; y a ellos se unirán
extranjeros, y se juntarán a la familia de Jacob.
2 Y los tomarán los pueblos, y los traerán a su lugar; y la
casa de Israel los poseerá por siervos y criadas en la tierra de
Jehová; y cautivarán a los que los cautivaron, y señorearán
sobre los que los oprimieron.
3 Y en el día que Jehová te dé reposo de tu trabajo y de tu
temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir,
4 pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia, y
dirás: ¡Cómo paró el opresor, cómo acabó la ciudad
codiciosa de oro!
5 Quebrantó Jehová el báculo de los impíos, el cetro de
los señores;
6 el que hería a los pueblos con furor, con llaga
permanente, el que se enseñoreaba de las naciones con ira, y
las perseguía con crueldad.
7 Toda la tierra está en reposo y en paz; se cantaron
alabanzas.
8 Aun los cipreses se regocijaron a causa de ti, y los cedros
del Líbano, diciendo: Desde que tú pereciste, no ha subido
cortador contra nosotros.
9 El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu
venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos
los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones.
10 Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te
debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros?
11 Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas;
gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán.
12 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la
mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.
13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo
alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el
monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte;
14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante
al Altísimo.
15 Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del
abismo.
16 Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán,
diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra,
que trastornaba los reinos;
17 que puso el mundo como un desierto, que asoló sus
ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel?
18 Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con
honra cada uno en su morada;
19 pero tú echado eres de tu sepulcro como vástago
abominable, como vestido de muertos pasados a espada, que
descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto
hollado.
20 No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú
destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No será nombrada
para siempre la descendencia de los malignos.
21 Preparad sus hijos para el matadero, por la maldad de sus
padres; no se levanten, ni posean la tierra, ni llenen de
ciudades la faz del mundo.
22 Porque yo me levantaré contra ellos, dice Jehová de los
ejércitos, y raeré de Babilonia el nombre y el remanente, hijo
y nieto, dice Jehová.
23 Y la convertiré en posesión de erizos, y en lagunas de
agua; y la barreré con escobas de destrucción, dice Jehová de
los ejércitos.
Asiria será destruida
24 Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se
hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo
he determinado;
25 que quebrantaré al asirio en mi tierra, y en mis
montes lo hollaré; y su yugo será apartado de ellos, y su carga será
quitada de su hombro.
26 Este es el consejo que está acordado sobre toda la tierra,
y esta, la mano extendida sobre todas las naciones.
27 Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y
quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará
retroceder?
Profecía sobre Filistea
28 En el año que murió el rey Acaz fue esta profecía:
29 No te alegres tú, Filistea toda, por haberse quebrado
la vara del que te hería; porque de la raíz de la culebra saldrá
áspid, y su fruto, serpiente voladora.
30 Y los primogénitos de los pobres serán apacentados, y los
menesterosos se acostarán confiados; mas yo haré morir de
hambre tu raíz, y destruiré lo que de ti quedare.
31 Aúlla, oh puerta; clama, oh ciudad; disuelta estás toda
tú, Filistea; porque humo vendrá del norte, no quedará uno
solo en sus asambleas.
32 ¿Y qué se responderá a los mensajeros de las naciones?
Que Jehová fundó a Sion, y que a ella se acogerán los
afligidos de su pueblo.
Profecía sobre Moab
15
1 Profecía sobre Moab. Cierto, de noche fue destruida Ar
de Moab, puesta en silencio. Cierto, de noche fue destruida Kir de
Moab, reducida a silencio.
2 Subió a Bayit y a Dibón, lugares altos, a llorar; sobre
Nebo y sobre Medeba aullará Moab; toda cabeza de ella será
rapada, y toda barba rasurada.
3 Se ceñirán de cilicio en sus calles; en sus terrados y en
sus plazas aullarán todos, deshaciéndose en llanto.
4 Hesbón y Eleale gritarán, hasta Jahaza se oirá su voz;
por lo que aullarán los guerreros de Moab, se lamentará el alma
de cada uno dentro de él.
5 Mi corazón dará gritos por Moab; sus fugitivos huirán
hasta Zoar, como novilla de tres años. Por la cuesta de Luhit
subirán llorando, y levantarán grito de quebrantamiento por el
camino de Horonaim.
6 Las aguas de Nimrim serán consumidas, y se secará la
hierba, se marchitarán los retoños, todo verdor perecerá.
7 Por tanto, las riquezas que habrán adquirido, y las que
habrán reservado, las llevarán al torrente de los sauces.
8 Porque el llanto rodeó los límites de Moab; hasta Eglaim
llegó su alarido, y hasta Beer-elim su clamor.
9 Y las aguas de Dimón se llenarán de sangre; porque yo
traeré sobre Dimón males mayores, leones a los que escaparen
de Moab, y a los sobrevivientes de la tierra.
16
1 Enviad cordero al señor de la tierra, desde Sela del
desierto al monte de la hija de Sion.
2 Y cual ave espantada que huye de su nido, así serán las
hijas de Moab en los vados de Arnón.
3 Reúne consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del día
como la noche; esconde a los desterrados, no entregues a los que
andan errantes.
4 Moren contigo mis desterrados, oh Moab; sé para ellos
escondedero de la presencia del devastador; porque el
atormentador fenecerá, el devastador tendrá fin, el pisoteador
será consumido de sobre la tierra.
5 Y se dispondrá el trono en misericordia; y sobre él se
sentará firmemente, en el tabernáculo de David, quien juzgue y
busque el juicio, y apresure la justicia.
6 Hemos oído la soberbia de Moab; muy grandes son su
soberbia, su arrogancia y su altivez; pero sus mentiras no serán
firmes.
7 Por tanto, aullará Moab, todo él aullará; gemiréis en
gran manera abatidos, por las tortas de uvas de Kir-hareset.
8 Porque los campos de Hesbón fueron talados, y las vides de
Sibma; señores de naciones pisotearon sus generosos sarmientos;
habían llegado hasta Jazer, y se habían extendido por el
desierto; se extendieron sus plantas, pasaron el mar.
9 Por lo cual lamentaré con lloro de Jazer por la viña de
Sibma; te regaré con mis lágrimas, oh Hesbón y Eleale; porque
sobre tus cosechas y sobre tu siega caerá el grito de guerra.
10 Quitado es el gozo y la alegría del campo fértil; en las
viñas no cantarán, ni se regocijarán; no pisará vino en los
lagares el pisador; he hecho cesar el grito del lagarero.
11 Por tanto, mis entrañas vibrarán como arpa por Moab, y mi
corazón por Kir-hareset.
12 Y cuando apareciere Moab cansado sobre los lugares altos,
cuando venga a su santuario a orar, no le valdrá.
13 Esta es la palabra que pronunció Jehová sobre Moab desde
aquel tiempo;
14 pero ahora Jehová ha hablado, diciendo: Dentro de tres
años, como los años de un jornalero, será abatida la gloria de
Moab, con toda su gran multitud; y los sobrevivientes serán
pocos, pequeños y débiles.
Profecía sobre Damasco
17
1 Profecía sobre Damasco. He aquí que Damasco dejará de
ser ciudad, y será montón de ruinas.
2 Las ciudades de Aroer están desamparadas, en majadas se
convertirán; dormirán allí, y no habrá quien los espante.
3 Y cesará el socorro de Efraín, y el reino de Damasco; y lo
que quede de Siria será como la gloria de los hijos de Israel,
dice Jehová de los ejércitos.
Juicio sobre Israel
4 En aquel tiempo la gloria de Jacob se atenuará, y se
enflaquecerá la grosura de su carne.
5 Y será como cuando el segador recoge la mies, y con su
brazo siega las espigas; será también como el que recoge
espigas en el valle de Refaim.
6 Y quedarán en él rebuscos, como cuando sacuden el olivo;
dos o tres frutos en la punta de la rama, cuatro o cinco en sus
ramas más fructíferas, dice Jehová Dios de Israel.
7 En aquel día mirará el hombre a su Hacedor, y sus ojos
contemplarán al Santo de Israel.
8 Y no mirará a los altares que hicieron sus manos, ni
mirará a lo que hicieron sus dedos, ni a los símbolos de Asera,
ni a las imágenes del sol.
9 En aquel día sus ciudades fortificadas serán como los
frutos que quedan en los renuevos y en las ramas, los cuales
fueron dejados a causa de los hijos de Israel; y habrá
desolación.
10 Porque te olvidaste del Dios de tu salvación, y no te
acordaste de la roca de tu refugio; por tanto, sembrarás plantas
hermosas, y plantarás sarmiento extraño.
11 El día que las plantes, las harás crecer, y harás que su
simiente brote de mañana; pero la cosecha será arrebatada en el
día de la angustia, y del dolor desesperado.
12 ¡Ay! multitud de muchos pueblos que harán ruido como
estruendo del mar, y murmullo de naciones que harán alboroto
como bramido de muchas aguas.
13 Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas
aguas; pero Dios los reprenderá, y huirán lejos; serán
ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, y como
el polvo delante del torbellino.
14 Al tiempo de la tarde, he aquí la turbación, pero antes
de la mañana el enemigo ya no existe. Esta es la parte de los
que nos aplastan, y la suerte de los que nos saquean.
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