Profecía sobre Etiopía
18
1 ¡Ay de la tierra que hace sombra con las alas, que está
tras
los ríos de Etiopía;
2 que envía mensajeros por el mar, y en naves de junco sobre
las aguas! Andad, mensajeros veloces, a la nación de elevada
estatura y tez brillante, al pueblo temible desde su principio y
después, gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada
por ríos.
3 Vosotros, todos los moradores del mundo y habitantes de la
tierra, cuando se levante bandera en los montes, mirad; y cuando
se toque trompeta, escuchad.
4 Porque Jehová me dijo así: Me estaré quieto, y los
miraré desde mi morada, como sol claro después de la lluvia,
como nube de rocío en el calor de la siega.
5 Porque antes de la siega, cuando el fruto sea perfecto, y
pasada la flor se maduren los frutos, entonces podará con
podaderas las ramitas, y cortará y quitará las ramas.
6 Y serán dejados todos para las aves de los montes y para
las bestias de la tierra; sobre ellos tendrán el verano las
aves, e invernarán todas las bestias de la tierra.
7 En aquel tiempo será traída ofrenda a Jehová de los
ejércitos, del pueblo de elevada estatura y tez brillante, del
pueblo temible desde su principio y después, gente fuerte y
conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos, al lugar del
nombre de Jehová de los ejércitos, al monte de Sion.
Profecía sobre Egipto
19
1 Profecía sobre Egipto. He aquí que Jehová monta sobre
una ligera nube, y entrará en Egipto; y los ídolos de Egipto
temblarán delante de él, y desfallecerá el corazón de los
egipcios dentro de ellos.
2 Levantaré egipcios contra egipcios, y cada uno peleará
contra su hermano, cada uno contra su prójimo; ciudad contra
ciudad, y reino contra reino.
3 Y el espíritu de Egipto se desvanecerá en medio de él, y
destruiré su consejo; y preguntarán a sus imágenes, a sus
hechiceros, a sus evocadores y a sus adivinos.
4 Y entregaré a Egipto en manos de señor duro, y rey
violento se enseñoreará de ellos, dice el Señor, Jehová de
los ejércitos.
5 Y las aguas del mar faltarán, y el río se agotará y
secará.
6 Y se alejarán los ríos, se agotarán y secarán las
corrientes de los fosos; la caña y el carrizo serán cortados.
7 La pradera de junto al río, de junto a la ribera del río,
y toda sementera del río, se secarán, se perderán, y no
serán más.
8 Los pescadores también se entristecerán; harán duelo
todos los que echan anzuelo en el río, y desfallecerán los que
extienden red sobre las aguas.
9 Los que labran lino fino y los que tejen redes serán
confundidos,
10 porque todas sus redes serán rotas; y se entristecerán
todos los que hacen viveros para peces.
11 Ciertamente son necios los príncipes de Zoán; el consejo
de los prudentes consejeros de Faraón se ha desvanecido. ¿Cómo
diréis a Faraón: Yo soy hijo de los sabios, e hijo de los
reyes antiguos?
12 ¿Dónde están ahora aquellos tus sabios? Que te digan
ahora, o te hagan saber qué es lo que Jehová de los ejércitos
ha determinado sobre Egipto.
13 Se han desvanecido los príncipes de Zoán, se han
engañado los príncipes de Menfis; engañaron a Egipto los que
son la piedra angular de sus familias.
14 Jehová mezcló espíritu de vértigo en medio de él; e
hicieron errar a Egipto en toda su obra, como tambalea el ebrio
en su vómito.
15 Y no aprovechará a Egipto cosa que haga la cabeza o la
cola, la rama o el junco.
16 En aquel día los egipcios serán como mujeres; porque se
asombrarán y temerán en la presencia de la mano alta de Jehová
de los ejércitos, que él levantará contra ellos.
17 Y la tierra de Judá será de espanto a Egipto; todo hombre
que de ella se acordare temerá por causa del consejo que Jehová
de los ejércitos acordó sobre aquél.
18 En aquel tiempo habrá cinco ciudades en la tierra de
Egipto que hablen la lengua de Canaán, y que juren por Jehová
de los ejércitos; una será llamada la ciudad de Herez.
19 En aquel tiempo habrá altar para Jehová en medio de la
tierra de Egipto, y monumento a Jehová junto a su frontera.
20 Y será por señal y por testimonio a Jehová de los
ejércitos en la tierra de Egipto; porque clamarán a Jehová a
causa de sus opresores, y él les enviará salvador y príncipe
que los libre.
21 Y Jehová será conocido de Egipto, y los de Egipto
conocerán a Jehová en aquel día, y harán sacrificio y
oblación; y harán votos a Jehová, y los cumplirán.
22 Y herirá Jehová a Egipto; herirá y sanará, y se
convertirán a Jehová, y les será clemente y los sanará.
23 En aquel tiempo habrá una calzada de Egipto a Asiria, y
asirios entrarán en Egipto, y egipcios en Asiria; y los egipcios
servirán con los asirios a Jehová.
24 En aquel tiempo Israel será tercero con Egipto y con
Asiria para bendición en medio de la tierra;
25 porque Jehová de los ejércitos los bendecirá diciendo:
Bendito el pueblo mío Egipto, y el asirio obra de mis manos, e
Israel mi heredad.
Predicción de la conquista de Egipto y de Etiopía por Asiria
20
1 En el año que vino el Tartán a Asdod, cuando lo envió
Sargón rey de Asiria, y peleó contra Asdod y la tomó;
2 en aquel tiempo habló Jehová por medio de Isaías hijo de
Amoz, diciendo: Ve y quita el cilicio de tus lomos, y descalza
las sandalias de tus pies. Y lo hizo así, andando desnudo y
descalzo.
3 Y dijo Jehová: De la manera que anduvo mi siervo Isaías
desnudo y descalzo tres años, por señal y pronóstico sobre
Egipto y sobre Etiopía,
4 así llevará el rey de Asiria a los cautivos de Egipto y
los deportados de Etiopía, a jóvenes y a ancianos, desnudos y
descalzos, y descubiertas las nalgas para vergüenza de Egipto.
5 Y se turbarán y avergonzarán de Etiopía su esperanza, y
de Egipto su gloria.
6 Y dirá en aquel día el morador de esta costa: Mirad qué
tal fue nuestra esperanza, a donde nos acogimos por socorro para
ser libres de la presencia del rey de Asiria; ¿y cómo
escaparemos nosotros?
Profecía sobre el desierto del mar
21
1 Profecía sobre el desierto del mar. Como torbellino del
Neguev, así viene del desierto, de la tierra horrenda.
2 Visión dura me ha sido mostrada. El prevaricador
prevarica, y el destructor destruye. Sube, oh Elam; sitia, oh
Media. Todo su gemido hice cesar.
3 Por tanto, mis lomos se han llenado de dolor; angustias se
apoderaron de mí, como angustias de mujer de parto; me agobié
oyendo, y al ver me he espantado.
4 Se pasmó mi corazón, el horror me ha intimidado; la noche
de mi deseo se me volvió en espanto.
5 Ponen la mesa, extienden tapices; comen, beben. ¡Levantaos,
oh príncipes, ungid el escudo!
6 Porque el Señor me dijo así: Ve, pon centinela que haga
saber lo que vea.
7 Y vio hombres montados, jinetes de dos en dos, montados
sobre asnos, montados sobre camellos; y miró más atentamente,
8 y gritó como un león: Señor, sobre la atalaya estoy yo
continuamente de día, y las noches enteras sobre mi guarda;
9 y he aquí vienen hombres montados, jinetes de dos en dos.
Después habló y dijo: Cayó, cayó Babilonia; y todos los
ídolos de sus dioses quebrantó en tierra.
10 Oh pueblo mío, trillado y aventado, os he dicho lo que oí
de Jehová de los ejércitos, Dios de Israel.
Profecía sobre Duma
11 Profecía sobre Duma. Me dan voces de Seir: Guarda, ¿qué
de la noche? Guarda, ¿qué de la noche?
12 El guarda respondió: La mañana viene, y después la
noche; preguntad si queréis, preguntad; volved, venid.
Profecía sobre Arabia
13 Profecía sobre Arabia. En el bosque pasaréis la noche en
Arabia, oh caminantes de Dedán.
14 Salid a encontrar al sediento; llevadle agua, moradores de
tierra de Tema, socorred con pan al que huye.
15 Porque ante la espada huye, ante la espada desnuda, ante el
arco entesado, ante el peso de la batalla.
16 Porque así me ha dicho Jehová: De aquí a un año,
semejante a años de jornalero, toda la gloria de Cedar será
deshecha;
17 y los sobrevivientes del número de los valientes
flecheros, hijos de Cedar, serán reducidos; porque Jehová Dios de Israel
lo ha dicho.
Profecía sobre el valle de la visión
22
1 Profecía sobre el valle de la visión. ¿Qué tienes ahora,
que con todos los tuyos has subido sobre los terrados?
2 Tú, llena de alborotos, ciudad turbulenta, ciudad alegre;
tus muertos no son muertos a espada, ni muertos en guerra.
3 Todos tus príncipes juntos huyeron del arco, fueron atados;
todos los que en ti se hallaron, fueron atados juntamente, aunque
habían huido lejos.
4 Por esto dije: Dejadme, lloraré amargamente; no os afanéis
por consolarme de la destrucción de la hija de mi pueblo.
5 Porque día es de alboroto, de angustia y de confusión, de
parte del Señor, Jehová de los ejércitos, en el valle de la
visión, para derribar el muro, y clamar al monte.
6 Y Elam tomó aljaba, con carros y con jinetes, y Kir sacó
el escudo.
7 Tus hermosos valles fueron llenos de carros, y los de a
caballo acamparon a la puerta.
8 Y desnudó la cubierta de Judá; y miraste en aquel día
hacia la casa de armas del bosque.
9 Visteis las brechas de la ciudad de David, que se
multiplicaron; y recogisteis las aguas del estanque de abajo.
10 Y contasteis las casas de Jerusalén, y derribasteis casas
para fortificar el muro.
11 Hicisteis foso entre los dos muros para las aguas del
estanque viejo; y no tuvisteis respeto al que lo hizo, ni
mirasteis de lejos al que lo labró.
12 Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos, llamó en
este día a llanto y a endechas, a raparse el cabello y a vestir
cilicio;
13 y he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando
ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo: Comamos y
bebamos, porque mañana moriremos.
14 Esto fue revelado a mis oídos de parte de Jehová de los
ejércitos: Que este pecado no os será perdonado hasta que
muráis, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.
Sebna será sustituido por Eliaquim
15 Jehová de los ejércitos dice así: Ve, entra a este
tesorero, a Sebna el mayordomo, y dile:
16 ¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que
labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra
su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña?
17 He aquí que Jehová te transportará en duro cautiverio, y
de cierto te cubrirá el rostro.
18 Te echará a rodar con ímpetu, como a bola por tierra
extensa; allá morirás, y allá estarán los carros de tu
gloria, oh vergüenza de la casa de tu señor.
19 Y te arrojaré de tu lugar, y de tu puesto te empujaré.
20 En aquel día llamaré a mi siervo Eliaquim hijo de
Hilcías,
21 y lo vestiré de tus vestiduras, y lo ceñiré de tu
talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; y será padre
al morador de Jerusalén, y a la casa de Judá.
22 Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y
abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá.
23 Y lo hincaré como clavo en lugar firme; y será por
asiento de honra a la casa de su padre.
24 Colgarán de él toda la honra de la casa de su padre, los
hijos y los nietos, todos los vasos menores, desde las tazas
hasta toda clase de jarros.
25 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, el clavo
hincado en lugar firme será quitado; será quebrado y caerá, y
la carga que sobre él se puso se echará a perder; porque
Jehová habló.
Profecía sobre Tiro
23
1 Profecía sobre Tiro. Aullad, naves de Tarsis, porque
destruida es Tiro hasta no quedar casa, ni a donde entrar; desde
la tierra de Quitim les es revelado.
2 Callad, moradores de la costa, mercaderes de Sidón, que
pasando el mar te abastecían.
3 Su provisión procedía de las sementeras que crecen con las
muchas aguas del Nilo, de la mies del río. Fue también emporio
de las naciones.
4 Avergüénzate, Sidón, porque el mar, la fortaleza del mar
habló, diciendo: Nunca estuve de parto, ni di a luz, ni crié
jóvenes, ni levanté vírgenes.
5 Cuando llegue la noticia a Egipto, tendrán dolor de las
nuevas de Tiro.
6 Pasaos a Tarsis; aullad, moradores de la costa.
7 ¿No era ésta vuestra ciudad alegre, con muchos días de
antigüedad? Sus pies la llevarán a morar lejos.
8 ¿Quién decretó esto sobre Tiro, la que repartía coronas,
cuyos negociantes eran príncipes, cuyos mercaderes eran los
nobles de la tierra?
9 Jehová de los ejércitos lo decretó, para envilecer la
soberbia de toda gloria, y para abatir a todos los ilustres de la
tierra.
10 Pasa cual río de tu tierra, oh hija de Tarsis, porque no
tendrás ya más poder.
11 Extendió su mano sobre el mar, hizo temblar los reinos;
Jehová mandó respecto a Canaán, que sus fortalezas sean
destruidas.
12 Y dijo: No te alegrarás más, oh oprimida virgen hija de
Sidón. Levántate para pasar a Quitim, y aun allí no tendrás
reposo.
13 Mira la tierra de los caldeos. Este pueblo no existía;
Asiria la fundó para los moradores del desierto. Levantaron sus
fortalezas, edificaron sus palacios; él la convirtió en
ruinas.
14 Aullad, naves de Tarsis, porque destruida es vuestra
fortaleza.
15 Acontecerá en aquel día, que Tiro será puesta en olvido
por setenta años, como días de un rey. Después de los setenta
años, cantará Tiro canción como de ramera.
16 Toma arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada; haz buena
melodía, reitera la canción, para que seas recordada.
17 Y acontecerá que al fin de los setenta años visitará
Jehová a Tiro; y volverá a comerciar, y otra vez fornicará con
todos los reinos del mundo sobre la faz de la tierra.
18 Pero sus negocios y ganancias serán consagrados a Jehová;
no se guardarán ni se atesorarán, porque sus ganancias serán
para los que estuvieren delante de Jehová, para que coman hasta
saciarse, y vistan espléndidamente.
El juicio de Jehová sobre la tierra
24
1 He aquí que Jehová vacía la tierra y la desnuda, y
trastorna su faz, y hace esparcir a sus moradores.
2 Y sucederá así como al pueblo, también al sacerdote; como
al siervo, así a su amo; como a la criada, a su ama; como al
que compra, al que vende; como al que presta, al que toma
prestado; como al que da a logro, así al que lo recibe.
3 La tierra será enteramente vaciada, y completamente
saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra.
4 Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo;
enfermaron los altos pueblos de la tierra.
5 Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque
traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el
pacto sempiterno.
6 Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus
moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los
habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres.
7 Se perdió el vino, enfermó la vid, gimieron todos los que
eran alegres de corazón.
8 Cesó el regocijo de los panderos, se acabó el estruendo de
los que se alegran, cesó la alegría del arpa.
9 No beberán vino con cantar; la sidra les será amarga a los
que la bebieren.
10 Quebrantada está la ciudad por la vanidad; toda casa se ha
cerrado, para que no entre nadie.
11 Hay clamores por falta de vino en las calles; todo gozo se
oscureció, se desterró la alegría de la tierra.
12 La ciudad quedó desolada, y con ruina fue derribada la
puerta.
13 Porque así será en medio de la tierra, en medio de los
pueblos, como olivo sacudido, como rebuscos después de la
vendimia.
14 Estos alzarán su voz, cantarán gozosos por la grandeza de
Jehová; desde el mar darán voces.
15 Glorificad por esto a Jehová en los valles; en las orillas
del mar sea nombrado Jehová Dios de Israel.
16 De lo postrero de la tierra oímos cánticos: Gloria al
justo. Y yo dije: ¡Mi desdicha, mi desdicha, ay de mí!
Prevaricadores han prevaricado; y han prevaricado con
prevaricación de desleales.
17 Terror, foso y red sobre ti, oh morador de la tierra.
18 Y acontecerá que el que huyere de la voz del terror caerá
en el foso; y el que saliere de en medio del foso será preso en
la red; porque de lo alto se abrirán ventanas, y temblarán los
cimientos de la tierra.
19 Será quebrantada del todo la tierra, enteramente
desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra
conmovida.
20 Temblará la tierra como un ebrio, y será removida como
una choza; y se agravará sobre ella su pecado, y caerá, y nunca
más se levantará.
21 Acontecerá en aquel día, que Jehová castigará al
ejército de los cielos en lo alto, y a los reyes de la tierra
sobre la tierra.
22 Y serán amontonados como se amontona a los encarcelados en
mazmorra, y en prisión quedarán encerrados, y serán castigados
después de muchos días.
23 La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando
Jehová de los ejércitos reine en el monte de Sion y en
Jerusalén, y delante de sus ancianos sea glorioso.
Cántico de alabanza por el favor de Jehová
25
1 Jehová, tú eres mi Dios; te exaltaré, alabaré tu nombre,
porque has hecho maravillas; tus consejos antiguos son verdad y
firmeza.
2 Porque convertiste la ciudad en montón, la ciudad
fortificada en ruina; el alcázar de los extraños para que no
sea ciudad, ni nunca jamás sea reedificado.
3 Por esto te dará gloria el pueblo fuerte, te temerá la
ciudad de gentes robustas.
4 Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso
en su aflicción, refugio contra el turbión, sombra contra el
calor; porque el ímpetu de los violentos es como turbión contra
el muro.
5 Como el calor en lugar seco, así humillarás el orgullo de
los extraños; y como calor debajo de nube harás marchitar el
renuevo de los robustos.
6 Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los
pueblos banquete de manjares suculentos, banquete de vinos
refinados, de gruesos tuétanos y de vinos purificados.
7 Y destruirá en este monte la cubierta con que están
cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las
naciones.
8 Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová
el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la
afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.
9 Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios,
le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos
esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación.
10 Porque la mano de Jehová reposará en este monte; pero
Moab será hollado en su mismo sitio, como es hollada la paja
en el muladar.
11 Y extenderá su mano por en medio de él, como la extiende
el nadador para nadar; y abatirá su soberbia y la destreza de
sus manos;
12 Y abatirá la fortaleza de tus altos muros; la humillará y
la echará a tierra, hasta el polvo.
Cántico de confianza en la protección de Jehová
26
1 En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá:
Fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y
antemuro.
2 Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de
verdades.
3 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en
ti persevera; porque en ti ha confiado.
4 Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el
Señor está la fortaleza de los siglos.
5 Porque derribó a los que moraban en lugar sublime;
humilló a la ciudad exaltada, la humilló hasta la tierra, la
derribó hasta el polvo.
6 La hollará pie, los pies del afligido, los pasos de los
menesterosos.
7 El camino del justo es rectitud; tú, que eres recto, pesas
el camino del justo.
8 También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos
esperado; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma.
9 Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me
dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque
luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del
mundo aprenden justicia.
10 Se mostrará piedad al malvado, y no aprenderá justicia;
en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará a la majestad
de Jehová.
11 Jehová, tu mano está alzada, pero ellos no ven; verán
al fin, y se avergonzarán los que envidian a tu pueblo; y a tus
enemigos fuego los consumirá.
12 Jehová, tú nos darás paz, porque también hiciste en
nosotros todas nuestras obras.
13 Jehová Dios nuestro, otros señores fuera de ti se han
enseñoreado de nosotros; pero en ti solamente nos acordaremos de
tu nombre.
14 Muertos son, no vivirán; han fallecido, no resucitarán;
porque los castigaste, y destruiste y deshiciste todo su
recuerdo.
15 Aumentaste el pueblo, oh Jehová, aumentaste el pueblo; te
hiciste glorioso; ensanchaste todos los confines de la tierra.
16 Jehová, en la tribulación te buscaron; derramaron
oración cuando los castigaste.
17 Como la mujer encinta cuando se acerca el alumbramiento
gime y da gritos en sus dolores, así hemos sido delante de ti,
oh Jehová.
18 Concebimos, tuvimos dolores de parto, dimos a luz viento;
ninguna liberación hicimos en la tierra, ni cayeron los
moradores del mundo.
19 Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán.
¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es
cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos.
20 Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti
tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que
pasa la indignación.
21 Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar
al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra
descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya
más a sus muertos.
Liberación y regreso de Israel
27
1 En aquel día Jehová castigará con su espada dura, grande
y fuerte al leviatán serpiente veloz, y al leviatán
serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el mar.
2 En aquel día cantad acerca de la viña del vino rojo.
3 Yo Jehová la guardo, cada momento la regaré; la guardaré
de noche y de día, para que nadie la dañe.
4 No hay enojo en mí. ¿Quién pondrá contra mí en batalla
espinos y cardos? Yo los hollaré, los quemaré a una.
5 ¿O forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz; sí,
haga paz conmigo.
6 Días vendrán cuando Jacob echará raíces, florecerá y
echará renuevos Israel, y la faz del mundo llenará de fruto.
7 ¿Acaso ha sido herido como quien lo hirió, o ha sido
muerto como los que lo mataron?
8 Con medida lo castigarás en sus vástagos. El los remueve
con su recio viento en el día del aire solano.
9 De esta manera, pues, será perdonada la iniquidad de Jacob,
y este será todo el fruto, la remoción de su pecado; cuando
haga todas las piedras del altar como piedras de cal
desmenuzadas, y no se levanten los símbolos de Asera ni las
imágenes del sol.
10 Porque la ciudad fortificada será desolada, la ciudad
habitada será abandonada y dejada como un desierto; allí
pastará el becerro, allí tendrá su majada, y acabará sus
ramas.
11 Cuando sus ramas se sequen, serán quebradas; mujeres
vendrán a encenderlas; porque aquel no es pueblo de
entendimiento; por tanto, su Hacedor no tendrá de él
misericordia, ni se compadecerá de él el que lo formó.
12 Acontecerá en aquel día, que trillará Jehová desde el
río Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de
Israel, seréis reunidos uno a uno.
13 Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran
trompeta, y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra
de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y
adorarán a Jehová en el monte santo, en Jerusalén.
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