Abisag sirve a David
1
1 Cuando el rey David era viejo y avanzado en días, le
cubrían de ropas, pero no se calentaba.
2 Le dijeron, por tanto, sus siervos: Busquen para mi señor el
rey una joven virgen, para que esté delante del rey y lo
abrigue, y duerma a su lado, y entrará en calor mi señor el
rey.
3 Y buscaron una joven hermosa por toda la tierra de Israel, y
hallaron a Abisag sunamita, y la trajeron al rey.
4 Y la joven era hermosa; y ella abrigaba al rey, y le servía;
pero el rey nunca la conoció.
Adonías usurpa el trono
5 Entonces Adonías hijo de Haguit se rebeló, diciendo: Yo
reinaré. Y se hizo de carros y de gente de a caballo, y de
cincuenta hombres que corriesen delante de él.
6 Y su padre nunca le había entristecido en todos sus días
con decirle: ¿Por qué haces así? Además, éste era de muy
hermoso parecer; y había nacido después de Absalón.
7 Y se había puesto de acuerdo con Joab hijo de Sarvia y con
el sacerdote Abiatar, los cuales ayudaban a Adonías.
8 Pero el sacerdote Sadoc, y Benaía hijo de Joiada, el profeta
Natán, Simei, Rei y todos los grandes de David, no seguían a
Adonías.
9 Y matando Adonías ovejas y vacas y animales gordos junto a
la peña de Zohelet, la cual está cerca de la fuente de Rogel,
convidó a todos sus hermanos los hijos del rey, y a todos los
varones de Judá, siervos del rey;
10 pero no convidó al profeta Natán, ni a Benaía, ni a los
grandes, ni a Salomón su hermano.
11 Entonces habló Natán a Betsabé madre de Salomón,
diciendo: ¿No has oído que reina Adonías hijo de Haguit, sin
saberlo David nuestro señor?
12 Ven pues, ahora, y toma mi consejo, para que conserves tu
vida, y la de tu hijo Salomón.
13 Ve y entra al rey David, y dile: Rey señor mío, ¿no
juraste a tu sierva, diciendo: Salomón tu hijo reinará después
de mí, y él se sentará en mi trono? ¿Por qué, pues, reina
Adonías?
14 Y estando tú aún hablando con el rey, yo entraré tras ti
y reafirmaré tus razones.
15 Entonces Betsabé entró a la cámara del rey; y el rey era
muy viejo, y Abisag sunamita le servía.
16 Y Betsabé se inclinó, e hizo reverencia al rey. Y el rey
dijo: ¿Qué tienes?
17 Y ella le respondió: Señor mío, tú juraste a tu sierva
por Jehová tu Dios, diciendo: Salomón tu hijo reinará después
de mí, y él se sentará en mi trono.
18 Y he aquí ahora Adonías reina, y tú, mi señor rey, hasta
ahora no lo sabes.
19 Ha matado bueyes, y animales gordos, y muchas ovejas, y ha
convidado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar, y a
Joab general del ejército; mas a Salomón tu siervo no ha
convidado.
20 Entre tanto, rey señor mío, los ojos de todo Israel están
puestos en ti, para que les declares quién se ha de sentar en el
trono de mi señor el rey después de él.
21 De otra manera sucederá que cuando mi señor el rey duerma
con sus padres, yo y mi hijo Salomón seremos tenidos por
culpables.
22 Mientras aún hablaba ella con el rey, he aquí vino el
profeta Natán.
23 Y dieron aviso al rey, diciendo: He aquí el profeta Natán;
el cual, cuando entró al rey, se postró delante del rey
inclinando su rostro a tierra.
24 Y dijo Natán: Rey señor mío, ¿has dicho tú: Adonías
reinará después de mí, y él se sentará en mi trono?
25 Porque hoy ha descendido, y ha matado bueyes y animales
gordos y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey,
y a los capitanes del ejército, y también al sacerdote Abiatar;
y he aquí, están comiendo y bebiendo delante de él, y han
dicho: ¡Viva el rey Adonías!
26 Pero ni a mí tu siervo, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaía
hijo de Joiada, ni a Salomón tu siervo, ha convidado.
27 ¿Es este negocio ordenado por mi señor el rey, sin haber
declarado a tus siervos quién se había de sentar en el trono de
mi señor el rey después de él?
David proclama rey a Salomón
28 Entonces el rey David respondió y dijo: Llamadme a
Betsabé. Y ella entró a la presencia del rey, y se puso delante
del rey.
29 Y el rey juró diciendo: Vive Jehová, que ha redimido mi
alma de toda angustia,
30 que como yo te he jurado por Jehová Dios de Israel,
diciendo: Tu hijo Salomón reinará después de mí, y él se
sentará en mi trono en lugar mío; que así lo haré hoy.
31 Entonces Betsabé se inclinó ante el rey, con su rostro a
tierra, y haciendo reverencia al rey, dijo: Viva mi señor el rey
David para siempre.
32 Y el rey David dijo: Llamadme al sacerdote Sadoc, al profeta
Natán, y a Benaía hijo de Joiada. Y ellos entraron a la
presencia del rey.
33 Y el rey les dijo: Tomad con vosotros los siervos de vuestro
señor, y montad a Salomón mi hijo en mi mula, y llevadlo a
Gihón;
34 y allí lo ungirán el sacerdote Sadoc y el profeta Natán
como rey sobre Israel, y tocaréis trompeta, diciendo: ¡Viva el
rey Salomón!
35 Después iréis vosotros detrás de él, y vendrá y se
sentará en mi trono, y él reinará por mí; porque a él he
escogido para que sea príncipe sobre Israel y sobre Judá.
36 Entonces Benaía hijo de Joiada respondió al rey y dijo:
Amén. Así lo diga Jehová, Dios de mi señor el rey.
37 De la manera que Jehová ha estado con mi señor el rey,
así esté con Salomón, y haga mayor su trono que el trono de mi
señor el rey David.
38 Y descendieron el sacerdote Sadoc, el profeta Natán,
Benaía hijo de Joiada, y los cereteos y los peleteos, y montaron
a Salomón en la mula del rey David, y lo llevaron a Gihón.
39 Y tomando el sacerdote Sadoc el cuerno del aceite del
tabernáculo, ungió a Salomón; y tocaron trompeta, y dijo todo
el pueblo: ¡Viva el rey Salomón!
40 Después subió todo el pueblo en pos de él, y cantaba la
gente con flautas, y hacían grandes alegrías, que parecía que
la tierra se hundía con el clamor de ellos.
41 Y lo oyó Adonías, y todos los convidados que con él
estaban, cuando ya habían acabado de comer. Y oyendo Joab el
sonido de la trompeta, dijo: ¿Por qué se alborota la ciudad con
estruendo?
42 Mientras él aún hablaba, he aquí vino Jonatán hijo del
sacerdote Abiatar, al cual dijo Adonías: Entra, porque tú eres
hombre valiente, y traerás buenas nuevas.
43 Jonatán respondió y dijo a Adonías: Ciertamente nuestro
señor el rey David ha hecho rey a Salomón;
44 y el rey ha enviado con él al sacerdote Sadoc y al profeta
Natán, y a Benaía hijo de Joiada, y también a los cereteos y a
los peleteos, los cuales le montaron en la mula del rey;
45 y el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo han ungido por
rey en Gihón, y de allí han subido con alegrías, y la ciudad
está llena de estruendo. Este es el alboroto que habéis oído.
46 También Salomón se ha sentado en el trono del reino,
47 y aun los siervos del rey han venido a bendecir a nuestro
señor el rey David, diciendo: Dios haga bueno el nombre de
Salomón más que tu nombre, y haga mayor su trono que el tuyo.
Y el rey adoró en la cama.
48 Además el rey ha dicho así: Bendito sea Jehová Dios de
Israel, que ha dado hoy quien se siente en mi trono, viéndolo
mis ojos.
49 Ellos entonces se estremecieron, y se levantaron todos los
convidados que estaban con Adonías, y se fue cada uno por su
camino.
50 Mas Adonías, temiendo de la presencia de Salomón, se
levantó y se fue, y se asió de los cuernos del altar.
51 Y se lo hicieron saber a Salomón, diciendo: He aquí que
Adonías tiene miedo del rey Salomón, pues se ha asido de los
cuernos del altar, diciendo: Júreme hoy el rey Salomón que no
matará a espada a su siervo.
52 Y Salomón dijo: Si él fuere hombre de bien, ni uno de sus
cabellos caerá en tierra; mas si se hallare mal en él, morirá.
53 Y envió el rey Salomón, y lo trajeron del altar; y él
vino, y se inclinó ante el rey Salomón. Y Salomón le dijo:
Vete a tu casa.
Mandato de David a Salomón
2
1 Llegaron los días en que David había de morir, y ordenó a
Salomón su hijo, diciendo:
2 Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate, y sé
hombre.
3 Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus
caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos
y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de
Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo
aquello que emprendas;
4 para que confirme Jehová la palabra que me habló, diciendo:
Si tus hijos guardaren mi camino, andando delante de mí con
verdad, de todo su corazón y de toda su alma, jamás, dice,
faltará a ti varón en el trono de Israel.
5 Ya sabes tú lo que me ha hecho Joab hijo de Sarvia, lo que
hizo a dos generales del ejército de Israel, a Abner hijo de Ner
y a Amasa hijo de Jeter, a los cuales él mató, derramando en
tiempo de paz la sangre de guerra, y poniendo sangre de guerra en
el talabarte que tenía sobre sus lomos, y en los zapatos que
tenía en sus pies.
6 Tú, pues, harás conforme a tu sabiduría; no dejarás
descender sus canas al Seol en paz.
7 Mas a los hijos de Barzilai galaadita harás misericordia,
que sean de los convidados a tu mesa; porque ellos vinieron de
esta manera a mí, cuando iba huyendo de Absalón tu hermano.
8 También tienes contigo a Simei hijo de Gera, hijo de
Benjamín, de Bahurim, el cual me maldijo con una maldición
fuerte el día que yo iba a Mahanaim. Mas él mismo descendió a
recibirme al Jordán, y yo le juré por Jehová diciendo: Yo no
te mataré a espada.
9 Pero ahora no lo absolverás; pues hombre sabio eres, y sabes
cómo debes hacer con él; y harás descender sus canas con
sangre al Seol.
Muerte de David
(1 Cr. 29. 26-30)
10 Y durmió David con sus padres, y fue sepultado en su
ciudad.
11 Los días que reinó David sobre Israel fueron cuarenta
años; siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres años
reinó en Jerusalén.
12 Y se sentó Salomón en el trono de David su padre, y su
reino fue firme en gran manera.
Salomón afirma su reino
13 Entonces Adonías hijo de Haguit vino a Betsabé madre de
Salomón; y ella le dijo: ¿Es tu venida de paz? El respondió:
Sí, de paz.
14 En seguida dijo: Una palabra tengo que decirte. Y ella dijo:
Di.
15 El dijo: Tú sabes que el reino era mío, y que todo Israel
había puesto en mí su rostro para que yo reinara; mas el reino
fue traspasado, y vino a ser de mi hermano, porque por Jehová
era suyo.
16 Ahora yo te hago una petición; no me la niegues. Y ella le
dijo: Habla.
17 El entonces dijo: Yo te ruego que hables al rey Salomón
(porque él no te lo negará), para que me dé Abisag sunamita
por mujer.
18 Y Betsabé dijo: Bien; yo hablaré por ti al rey.
19 Vino Betsabé al rey Salomón para hablarle por Adonías. Y
el rey se levantó a recibirla, y se inclinó ante ella, y
volvió a sentarse en su trono, e hizo traer una silla para su
madre, la cual se sentó a su diestra.
20 Y ella dijo: Una pequeña petición pretendo de ti; no me la
niegues. Y el rey le dijo: Pide, madre mía, que yo no te la
negaré.
21 Y ella dijo: Dese Abisag sunamita por mujer a tu hermano
Adonías.
22 El rey Salomón respondió y dijo a su madre: ¿Por qué
pides a Abisag sunamita para Adonías? Demanda también para él
el reino; porque él es mi hermano mayor, y ya tiene también al
sacerdote Abiatar, y a Joab hijo de Sarvia.
23 Y el rey Salomón juró por Jehová, diciendo: Así me haga
Dios y aun me añada, que contra su vida ha hablado Adonías estas palabras.
24 Ahora, pues, vive Jehová, quien me ha confirmado y me ha
puesto sobre el trono de David mi padre, y quien me ha hecho casa,
como me había dicho, que Adonías morirá hoy.
25 Entonces el rey Salomón envió por mano de Benaía hijo de
Joiada, el cual arremetió contra él, y murió.
26 Y el rey dijo al sacerdote Abiatar: Vete a Anatot, a tus
heredades, pues eres digno de muerte; pero no te mataré hoy, por
cuanto has llevado el arca de Jehová el Señor delante de David
mi padre, y además has sido afligido en todas las cosas en que
fue afligido mi padre.
27 Así echó Salomón a Abiatar del sacerdocio de Jehová,
para que se cumpliese la palabra de Jehová que había dicho
sobre la casa de Elí en Silo.
28 Y vino la noticia a Joab; porque también Joab se había
adherido a Adonías, si bien no se había adherido a Absalón. Y
huyó Joab al tabernáculo de Jehová, y se asió de los cuernos
del altar.
29 Y se le hizo saber a Salomón que Joab había huido al
tabernáculo de Jehová, y que estaba junto al altar. Entonces
envió Salomón a Benaía hijo de Joiada, diciendo: Ve, y
arremete contra él.
30 Y entró Benaía al tabernáculo de Jehová, y le dijo: El
rey ha dicho que salgas. Y él dijo: No, sino que aquí moriré.
Y Benaía volvió con esta respuesta al rey, diciendo: Así dijo
Joab, y así me respondió.
31 Y el rey le dijo: Haz como él ha dicho; mátale y
entiérrale, y quita de mí y de la casa de mi padre la sangre
que Joab ha derramado injustamente.
32 Y Jehová hará volver su sangre sobre su cabeza; porque él
ha dado muerte a dos varones más justos y mejores que él, a los
cuales mató a espada sin que mi padre David supiese nada: a
Abner hijo de Ner, general del ejército de Israel, y a Amasa
hijo de Jeter, general del ejército de Judá.
33 La sangre, pues, de ellos recaerá sobre la cabeza de Joab,
y sobre la cabeza de su descendencia para siempre; mas sobre
David y sobre su descendencia, y sobre su casa y sobre su trono,
habrá perpetuamente paz de parte de Jehová.
34 Entonces Benaía hijo de Joiada subió y arremetió contra
él, y lo mató; y fue sepultado en su casa en el desierto.
35 Y el rey puso en su lugar a Benaía hijo de Joiada sobre el
ejército, y a Sadoc puso el rey por sacerdote en lugar de
Abiatar.
36 Después envió el rey e hizo venir a Simei, y le dijo:
Edifícate una casa en Jerusalén y mora ahí, y no salgas de
allí a una parte ni a otra;
37 porque sabe de cierto que el día que salieres y pasares el
torrente de Cedrón, sin duda morirás, y tu sangre será sobre
tu cabeza.
38 Y Simei dijo al rey: La palabra es buena; como el rey mi
señor ha dicho, así lo hará tu siervo. Y habitó Simei en
Jerusalén muchos días.
39 Pero pasados tres años, aconteció que dos siervos de Simei
huyeron a Aquis hijo de Maaca, rey de Gat. Y dieron aviso a
Simei, diciendo: He aquí que tus siervos están en Gat.
40 Entonces Simei se levantó y ensilló su asno y fue a Aquis
en Gat, para buscar a sus siervos. Fue, pues, Simei, y trajo sus
siervos de Gat.
41 Luego fue dicho a Salomón que Simei había ido de
Jerusalén hasta Gat, y que había vuelto.
42 Entonces el rey envió e hizo venir a Simei, y le dijo: ¿No
te hice jurar yo por Jehová, y te protesté diciendo: El día
que salieres y fueres acá o allá, sabe de cierto que morirás?
Y tú me dijiste: La palabra es buena, yo la obedezco.
43 ¿Por qué, pues, no guardaste el juramento de Jehová, y el
mandamiento que yo te impuse?
44 Dijo además el rey a Simei: Tú sabes todo el mal, el cual
tu corazón bien sabe, que cometiste contra mi padre David;
Jehová, pues, ha hecho volver el mal sobre tu cabeza.
45 Y el rey Salomón será bendito, y el trono de David será
firme perpetuamente delante de Jehová.
46 Entonces el rey mandó a Benaía hijo de Joiada, el cual
salió y lo hirió, y murió.
Y el reino fue confirmado en la mano de Salomón.
Salomón se casa con la hija de Faraón
3
1 Salomón hizo parentesco con Faraón rey de Egipto, pues
tomó la hija de Faraón, y la trajo a la ciudad de David, entre
tanto que acababa de edificar su casa, y la casa de Jehová, y
los muros de Jerusalén alrededor.
2 Hasta entonces el pueblo sacrificaba en los lugares altos;
porque no había casa edificada al nombre de Jehová hasta
aquellos tiempos.
Salomón pide sabiduría
(2 Cr. 1.1-13)
3 Mas Salomón amó a Jehová, andando en los estatutos de su
padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los
lugares altos.
4 E iba el rey a Gabaón, porque aquél era el lugar alto
principal, y sacrificaba allí; mil holocaustos sacrificaba
Salomón sobre aquel altar.
5 Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en
sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé.
6 Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo
David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en
justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has
reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se
sentase en su trono, como sucede en este día.
7 Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu
siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no
sé cómo entrar ni salir.
8 Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste;
un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su
multitud.
9 Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu
pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque
¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?
10 Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto.
11 Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para
ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida
de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oir
juicio,
12 he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que
te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido
antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro
como tú.
13 Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas
y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú
en todos tus días.
14 Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y
mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus
días.
15 Cuando Salomón despertó, vio que era sueño; y vino a
Jerusalén, y se presentó delante del arca del pacto de Jehová,
y sacrificó holocaustos y ofreció sacrificios de paz, e hizo
también banquete a todos sus siervos.
Sabiduría y prosperidad de Salomón
16 En aquel tiempo vinieron al rey dos mujeres rameras, y se
presentaron delante de él.
17 Y dijo una de ellas: ¡Ah, señor mío! Yo y esta mujer
morábamos en una misma casa, y yo di a luz estando con ella en
la casa.
18 Aconteció al tercer día después de dar yo a luz, que
ésta dio a luz también, y morábamos nosotras juntas; ninguno
de fuera estaba en casa, sino nosotras dos en la casa.
19 Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se
acostó sobre él.
20 Y se levantó a medianoche y tomó a mi hijo de junto a mí,
estando yo tu sierva durmiendo, y lo puso a su lado, y puso al
lado mío su hijo muerto.
21 Y cuando yo me levanté de madrugada para dar el pecho a mi
hijo, he aquí que estaba muerto; pero lo observé por la
mañana, y vi que no era mi hijo, el que yo había dado a luz.
22 Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo es el que vive, y
tu hijo es el muerto. Y la otra volvió a decir: No; tu hijo es
el muerto, y mi hijo es el que vive. Así hablaban delante del
rey.
23 El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y
tu hijo es el muerto; y la otra dice: No, mas el tuyo es el
muerto, y mi hijo es el que vive.
24 Y dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una
espada.
25 En seguida el rey dijo: Partid por medio al niño vivo, y
dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra.
26 Entonces la mujer de quien era el hijo vivo, habló al rey
(porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo:
¡Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis.
Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti; partidlo.
27 Entonces el rey respondió y dijo: Dad a aquélla el hijo
vivo, y no lo matéis; ella es su madre.
28 Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey; y
temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de
Dios para juzgar.
4
1 Reinó, pues, el rey Salomón sobre todo Israel.
2 Y estos fueron los jefes que tuvo: Azarías hijo del
sacerdote Sadoc;
3 Elihoref y Ahías, hijos de Sisa, secretarios; Josafat hijo
de Ahilud, canciller;
4 Benaía hijo de Joiada sobre el ejército; Sadoc y Abiatar,
los sacerdotes;
5 Azarías hijo de Natán, sobre los gobernadores; Zabud hijo
de Natán, ministro principal y amigo del rey;
6 Ahisar, mayordomo; y Adoniram hijo de Abda, sobre el tributo.
7 Tenía Salomón doce gobernadores sobre todo Israel, los
cuales mantenían al rey y a su casa. Cada uno de ellos estaba
obligado a abastecerlo por un mes en el año.
8 Y estos son los nombres de ellos: el hijo de Hur en el monte
de Efraín;
9 el hijo de Decar en Macaz, en Saalbim, en Bet-semes, en Elón
y en Bet-hanán;
10 el hijo de Hesed en Arubot; éste tenía también a Soco y
toda la tierra de Hefer;
11 el hijo de Abinadab en todos los territorios de Dor; éste
tenía por mujer a Tafat hija de Salomón;
12 Baana hijo de Ahilud en Taanac y Meguido, en toda Bet-seán,
que está cerca de Saretán, más abajo de Jezreel, desde Bet-seán
hasta Abel-mehola, y hasta el otro lado de Jocmeam;
13 el hijo de Geber en Ramot de Galaad; éste tenía también
las ciudades de Jair hijo de Manasés, las cuales estaban en
Galaad; tenía también la provincia de Argob que estaba en
Basán, sesenta grandes ciudades con muro y cerraduras de bronce;
14 Ahinadab hijo de Iddo en Mahanaim;
15 Ahimaas en Neftalí; éste tomó también por mujer a
Basemat hija de Salomón.
16 Baana hijo de Husai, en Aser y en Alot;
17 Josafat hijo de Parúa, en Isacar;
18 Simei hijo de Ela, en Benjamín;
19 Geber hijo de Uri, en la tierra de Galaad, la tierra de
Sehón rey de los amorreos y de Og rey de Basán; éste era el
único gobernador en aquella tierra.
20 Judá e Israel eran muchos, como la arena que está junto al
mar en multitud, comiendo, bebiendo y alegrándose.
21 Y Salomón señoreaba sobre todos los reinos desde el
Eufrates hasta la tierra de los filisteos y el límite con Egipto;
y traían presentes, y sirvieron a Salomón todos los días que
vivió.
22 Y la provisión de Salomón para cada día era de treinta
coros de flor de harina, sesenta coros de harina,
23 diez bueyes gordos, veinte bueyes de pasto y cien ovejas;
sin los ciervos, gacelas, corzos y aves gordas.
24 Porque él señoreaba en toda la región al oeste del
Eufrates, desde Tifsa hasta Gaza, sobre todos los reyes al oeste
del Eufrates; y tuvo paz por todos lados alrededor.
25 Y Judá e Israel vivían seguros, cada uno debajo de su
parra y debajo de su higuera, desde Dan hasta Beerseba, todos los
días de Salomón.
26 Además de esto, Salomón tenía cuarenta mil caballos en
sus caballerizas para sus carros, y doce mil jinetes.
27 Y estos gobernadores mantenían al rey Salomón, y a todos
los que a la mesa del rey Salomón venían, cada uno un mes, y
hacían que nada faltase.
28 Hacían también traer cebada y paja para los caballos y
para las bestias de carga, al lugar donde él estaba, cada uno
conforme al turno que tenía.
29 Y Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes, y
anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar.
30 Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los
orientales, y que toda la sabiduría de los egipcios.
31 Aun fue más sabio que todos los hombres, más que Etán
ezraíta, y que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol; y fue
conocido entre todas las naciones de alrededor.
32 Y compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil
cinco.
33 También disertó sobre los árboles, desde el cedro del
Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disertó
sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre
los peces.
34 Y para oír la sabiduría de Salomón venían de todos los
pueblos y de todos los reyes de la tierra, adonde había llegado
la fama de su sabiduría.
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