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propuesta Socialista Por un gobierno de la clase obrera y el pueblo |
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propuesta Socialista Nota de Tapa: "los pueblos que yo libero... A propósito de la huelga de Educación del 2003 Huelga Médica en El Salvador: ejemplar triunfo de las masas ¿Seres monstruosos o la inmensa monstruosidad del sistema capitalista? Juicio en San Ramón: traidores a la Patria contra Célimo, Trino y Rocío Semblanza de un Homo demens: G.W. Bush (segunda parte y final) Suplemento especial: Huelga del magisterio. Una huelga de las bases contra el plan fiscal |
La huelga del ICE y el plan fiscal |
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Escribe: Salomón Matarrita |
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La huelga de los educadores fue precedida por la huelga que, también por cinco semanas, llevaron adelante los trabajadores del Instituto Costarricense de Electricidad. Significativamente ambas tienen algo en común: no plantearon nuevas conquistas para los trabajadores. Los educadores, se declararon en huelga por que el MEP no les pagaba o lo hacía con sumas ridículas, desde la Procuraduría Nacional de la República les trinquetearon la cuestión del artículo 102 de la OIT con relación a las jubilaciones y el gobierno quería, por medio de la Asamblea Legislativa, municipalizar la educación. Los trabajadores y empleados del ICE por su parte, lo hicieron para que el gobierno garantizara la financiación de proyectos y planes de expansión de la empresa para los próximos años. Esta coincidencia nos permite hacer varios análisis que, opinamos, son de suma trascendencia. SON HUELGAS DEFENSIVAS... En los años 40, 50 y 60, el movimiento de masas peleaba por obtener nuevos derechos. a partir de los años 70, las huelgas tienen como denominador común la defensa de lo conseguido; debemos reconocer que dicha defensa fue poco efectiva: la burguesía, ya como patronal, ya como estado, obtuvo buenas victorias para sus intereses. La diferencia expresada entre ambas épocas, corresponde a dos momentos muy diferentes de la historia del capitalismo. Recordemos que el capitalismo tuvo dos grandes fases: la de libre concurrencia que llega hasta los años finales del siglo xix y la imperialista que le continúa hasta nuestros días. En esta última fase, distinguimos dos etapas: la de consolidación imperialista que termina por ahí de 1970 y la actual que denominamos barbarización. la primera etapa, a su vez, comprende dos períodos: el de ajuste de cuentas entre los imperialismos que termina con la conclusión de la segunda guerra mundial y el de expansión económica de la posguerra. Es en este último período que se logran los más importantes beneficios económicos, sociales, políticos, etc. dichos logros son la consecuencia de la conjunción de tres factores: la gran expansión económica de posguerra, la existencia de una dirigencia sindical que había desplazado y reemplazó a los socialistas y anarquistas pero que era muy hábil para llegar a tales logros y ganar para sí, simultáneamente, grandes privilegios. Se consolida como burocracia sindical y domina por décadas con las peores prácticas las organizaciones obreras. Por último, la disposición y viveza del movimiento de masas para aprovechar las necesidades de producción de la burguesía y obtener con mayor facilidad, en términos relativos, tales conquistas. Hoy la situación es absolutamente diferente. Se acabó la expansión económica, se acabó la necesidad de la burguesía de producir cada vez más, y comenzó el fenómeno inverso: aplicación de planes de ajuste. En estas circunstancias, la dirigencia sindical, asentada en sus privilegios, se comporta como agente de los intereses de la burguesía en el seno del movimiento de masas. Así reafirma su carácter de burocracia sindical y agrega una mayor degeneración por cuanto pasa a defender sin ocultaciones las políticas de la burguesía con la única condición de mantener a salvo sus privilegios o parte de ellos. el movimiento de masas, a su vez, educada en aquella escuela sindical y política de conciliación de clases, no atina a conformar una joven, potente y combativa nueva dirigencia. la huelga de los educadores sigue ese patrón.... pero también políticas el gran ejemplo es la huelga del ICE. Los empleados, los trabajadores, los técnicos, sin fisuras internas, apoyándose en la memoria histórica popular que hizo historia cuando mandó al canasto de la basura el llamado combo-ice, salió a pelear para que el gobierno cumpla con su palabra dada en los primeros momentos de su existencia, y facilite todo el tramiterío necesario para que el ice, pueda seguir llevando adelante sus planes de desarrollo. ¡PRESTEMOS ATENCIÓN!. La creación del ICE fue una medida inteligente, oportuna, tomada por un gobierno burgués para hacer posible la puesta en práctica de la política de sustitución de importaciones que la CEPAL venía pregonando desde fines de los años 30 y que se dio en casi todos los países atrasados de su época (especialmente después de la segunda guerra mundial) y que generó, entre otras cosas, el estado de bienestar social, también llamado estado social de derecho. No cabe duda alguna que el papel jugado por el ICE ha sido de enorme beneficio para el conjunto de la población. Podemos decir que en el desempeño de su función es ejemplo para muchos países. Pero, desde que el capitalismo entró en lo que llamamos el período de barbarización, la burguesía no tiene mayor interés en que siga siendo lo que en sus años mozos. Le ocurre, en ese sentido, lo mismo que le ocurre a todo lo que tiene que ver con lo que podemos definir como componente social del salario o, abreviadamente, salario social. Todas las empresas estatales, sean de servicio (electricidad, telefonía, agua potable y manejo de aguas servidas, educación, salud), crediticias (bancos de desarrollo, bancos hipotecarios, entes de aseguramiento) y de bienestar pensiones y jubilaciones, culturales y de divertimento y manejo del tiempo libre) no tienen interés en que existan y cumplan adecuadamente con su función. Aquí y en todos los países, se habla de reestructuración y achicamiento del estado que no es otra cosa que un eufemismo para decir, "al diablo con el estado benefactor". ¿Quién, entonces, en términos sociales, defenderá al ICE?. ¿Y quién o quienes a las otras instituciones ligadas al modelo que la burguesía decidió, políticamente, eliminar traspasándola al ámbito privado, cualquiera sea el mecanismo elegido?. En el caso específico de los países latinoamericanos, la experiencia privatizadora comenzó hace muchos años. El grueso de la población (cansada de la pésima prestación del servicio, como consecuencia de una alevosa política gubernamental de descalificación de las mismas) aplaudió esas medidas. Los dirigentes sindicales no hicieron nada para oponerse por cuanto sus privilegios no se tocaban. Pero la crisis avanzó tanto que la población está arrepentida y la casta sindical está totalmente desacreditada. Esa experiencia ajena es recogida en otros lados y se generan respuestas distintas a las de origen: el plebiscito mediante el cual la población uruguaya se opuso a la privatización de la electricidad, las luchas contra el Combo-ICE en Costa Rica; las huelgas y manifestaciones de los peruanos contra la privatización del agua hace pocas semanas, etc., son expresión de ese fenómeno político-social. Los dirigentes sindicales, a su vez, también hicieron un giro: aparecen como defensores de la soberanía nacional y/o popular. En realidad es la aplicación de aquella política de cambiar un poco para que todo siga esencialmente igual. Ya veremos por que. PLAN FISCAL, MEDIDA POLÍTICA ANTES QUE ECONÓMICA Es en la discusión de esta cuestión donde se plantea el dilema. La burguesía (que anda como loca tratando de obtener ganancia dado que la actividad productiva no da lo suficiente) quiere resolver el problema fiscal (en Costa Rica es la deuda interna; en otros países –la mayoría– lo es la deuda externa) debido a que los intereses de los bonos que compraron son muy jugosos y, además, significan para los bolsillos de los asalariados, plan de ajuste sobre plan de ajuste. Ante tal política, la burocracia sindical debe decidir si se opone frontalmente al proyecto burgués, si se juega totalmente por el mismo o si dice que no pero hace que sí. En el primer caso debe pegar un salto social (en primerísimo lugar estar dispuesta a perder los privilegios) y político-ideológico: pasar de aliado de burguesía a enemigo irreconciliable. En el segundo caso, la experiencia –fundamentalmente argentina– dice que la burguesía resuelve sus intereses y la burocracia queda diezmada, con muy poco peso político y con escasísima base sindical; como negocio, no es bueno. Lo mejor entonces es la tercera posición, aunque es una verdadera falacia. LA PREGUNTA DEL MILLÓN: ¿PUEDE HABER RECOMPOSICIÓN DEL CAPITALISMO? Albino Vargas, Fabio Chaves, Jorge Arguedas, Eduardo Rojas, son conocidos dirigentes sindicales de Costa Rica. Coinciden con los planteos conocidos bajo el nombre de "Proyecto Tercera República". Tienen como aliado estratégico al ingeniero Montealegre, máximo dirigente de CADEXCO (Cámara de exportadores costarricenses). Defienden la idea de "humanizar el capital", como diría Juan Pablo II. Recordemos que todas las otras cámaras patronales están totalmente jugadas a las políticas que imperan sin interrupción, en Costa Rica, desde el gobierno liberacionista de Luis Alberto Monge Álvarez. Están, por lo tanto, a favor del plan fiscal que garantice los intereses de los poseedores de bonos de la deuda interna. Obligan, en consecuencia, a los dirigentes sindicales a elegir entre las posiciones anteriormente planteadas. En cambio, al asociarse a la política que lleva adelante CADEXCO, coinciden con los que quieren producir para exportar y para ello requieren de una infraestructura de servicios y de una política de estímulos que se dan de patadas con las políticas más generales del resto de la burguesía. Pero, realmente, ¿se dan de patadas?. Pensemos en los exportadores; pensemos, en consecuencia, en el mercado externo (en otras palabras, su producción no tiene por objetivo cubrir la demanda interna). ¿Debemos pensar, por lo tanto que un tratado de libre comercio les podría resultar atractivo?. Observemos que empleamos el verbo poder en modo condicional: podría. ¿Por qué?. Porque solamente pueden tener una limitación: que los que suscriban el tratado de libre comercio, produzcan los mismos productos y, además, a precios inferiores. Por lo tanto su política será: negociar espacios, nichos, en los que puedan acomodar sus exportaciones. En otras palabras, nada de oposición frontal al TLC; nada de negativa absoluta a formar parte del ALCA. En consecuencia, terminarán cediendo ante los intereses del tiburón porque las sardinas no tienen otro futuro que ser comidas por él. ¡Tal cual escribió, hace décadas, Miguel Ángel Asturias!. ¿Hay otra política posible?. Sí. Como decían los estudiantes del Mayo francés: "sean realistas: pidan lo imposible". Pero debemos ajustar esa expresión: seamos realistas, pidamos lo probable. Entendiendo que nada es probable si no media el interés y el esfuerzo por lograrlo. Y lo único probable es un Gobierno Obrero y Popular que ponga la economía, las finanzas, el aparato productivo, en sintonía con las enseñanzas de la reciente huelga de los educadores: ¡QUE LAS BASES DECIDAN! Los partidarios de la Tercera República, no concuerdan con ello. Terminarán en la República globalizada (la segunda, degenerada), apoyando el plan fiscal. |
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