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propuesta Socialista Por un gobierno de la clase obrera y el pueblo |
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propuesta Socialista Nota de Tapa: "los pueblos que yo libero... A propósito de la huelga de Educación del 2003 Huelga Médica en El Salvador: ejemplar triunfo de las masas ¿Seres monstruosos o la inmensa monstruosidad del sistema capitalista? Juicio en San Ramón: traidores a la Patria contra Célimo, Trino y Rocío Semblanza de un Homo demens: G.W. Bush (segunda parte y final) La huelga del ICE y el plan fiscal Suplemento especial: Huelga del magisterio. Una huelga de las bases contra el plan fiscal
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EDITORIAL |
| GOBIERNOS DÉBILES | |
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Creemos no equivocarnos si decimos que el gobierno de Don Abel Pacheco es el más débil de los que existieron en los últimos 20 años. Fue elegido en segunda vuelta, cosa que es la primera vez que ocurre desde la Revolución del 48. En la primera vuelta, la abstención fue la más alta de la historia y se vio incrementada en la segunda. Es la primera vez que el partido que está en el Poder Ejecutivo, tiene una fracción parlamentaria tan débil (política y numéricamente) en una Asamblea Legislativa muy pluripartidista. Esos solos hechos, permiten afirmar –por el lado formal- que el gobierno es débil, tiene poca base y es escasamente representativo. Pero cuando hablamos de gobiernos débiles, nos referimos a otras cuestiones si bien no despreciamos esos aspectos formales. Nos referimos, a la relación de fuerzas que se da entre las clases y/o sectores de clase. Para entender ello y hacer una buena caracterización, lo fundamental es comprender el momento histórico que vivimos y cuáles perspectivas se pueden esperar, como consecuencia. El gobierno de Don Abel Pacheco asumió en medio de una crisis creciente del sistema capitalista que cada vez puede menos con el manejo de los intereses de la burguesía y la mínima satisfacción de las necesidades de la mayoría de la población. En consecuencia, todo gobierno burgués debe ver como se la juega para que el sistema sobreviva. Para ello, debe apretar a esa mayoría y facilitar que los burgueses intenten reponer la tasa de ganancia que está a la baja. Pero, dado que la reposición de dicha tasa es casi imposible (así lo demuestran las tres últimas décadas) la superexplotación debe ser mayor. En ese juego, si las masas no se dejan y entran a la pelea, la debilidad gubernamental se expresa en crisis política, renuncia de ministros, criterios políticos encontrados acerca de cómo salir de la situación, críticas encendidas crecientes de otros sectores burgueses, etc., etc. Eso es lo que viene ocurriendo desde el mes de marzo. La inestabilidad política aumenta. Las cámaras patronales critican con toda dureza (como nunca antes) al gobierno, los medios periodísticos hacen fiesta con los "trapitos sucios" de personajes gubernamentales, el partido oficialista, políticos del oficialismo caídos en desgracia, etc. Loas politólogos, los analistas políticos, algunos intelectuales, gastan litros de tinta en la serruchadera que se tienen. Todo para, convencidos de que Don Abel no "soluciona nada", preparar el camino para alguien más confiable. De ahí que Oscar Arias se presenta como la solución. Se aprovecha de su "prestigio" para, de contrabando, meter un gobierno "fuerte" que nosotros llamamos represivo-fascistoide. Recordemos su miserable conducta ante la agresión-invasión anglo-yanqui a Irak. Recordemos el silencio con que responde ante cualquier problema importante. Son maniobras mentirosas, hipócritas que tratan de ocultar la verdad. Pero la verdad es que, en la época de los gobiernos débiles, un gobierno de "mano dura" es un inconveniente antes que una ventaja para que las masas sigan aceptando "atolillo con el dedo". |
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