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propuesta Socialista Por un gobierno de la clase obrera y el pueblo |
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propuesta Socialista Nota de Tapa: "los pueblos que yo libero... Huelga Médica en El Salvador: ejemplar triunfo de las masas ¿Seres monstruosos o la inmensa monstruosidad del sistema capitalista? Juicio en San Ramón: traidores a la Patria contra Célimo, Trino y Rocío Semblanza de un Homo demens: G.W. Bush (segunda parte y final) La huelga del ICE y el plan fiscal Suplemento especial: Huelga del magisterio. Una huelga de las bases contra el plan fiscal |
A PROPÓSITO DE LA HUELGA DE EDUCACIÓN DEL 2003-07-27 |
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Escribe: Coletivo del Liceo Joaquín Gutiérrez Mangel |
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El final del movimiento huelguístico fue tan abrupto e insospechado, aunque muy esperado, sí, como su mismo inicio. Arrancamos briosos, expectantes, con la bandera de la verdad como estandarte, aunque solos. APSE, con el pretendido argumento de haber agotado los mecanismos previos establecidos por ley, convocó a huelga y las bases respondimos al llamado. Ahí estuvo el primer error. Por más de una semana, secundaria cargó en sus hombros el peso de algo que no era exclusivamente suyo. La notable ausencia de la unidad en la dirigencia magisterial marcó la gestación del movimiento. Dimes y diretes, manifiestos de traición, llamados al diálogo, críticas personales y un ácido ambiente donde prevaleció la censura y las rencillas interdirigenciales, presagiaron una jornada de lucha compleja. Un jueves 29 de mayo y bajo la amenazante presencia de las bases en huelga, las filiales de ANDE ofrecieron un abrumador apoyo al llamado a huelga, dando así un certero golpe a su propia dirigencia nacional, titubeante, tibia, y extremadamente complaciente hasta entonces. El tardío ingreso de ANDE a la lucha y la frágil cohesión dirigencial determinaron el rumbo del movimiento; ambivalente y difuso. Es claro que el estallido de las hostilidades tomó sin preparación a los líderes gremiales. Desde un inicio fue evidente la ausencia de una plataforma, de una estrategia organizativa que nos llevara a puerto seguro. Segundo desliz: nos sorprendió una jornada de lucha, de gran envergadura, para la cual no existía capacidad efectiva de respuesta, mucho menos un plan de contingencia. Esta reconocida debilidad nos hizo vulnerables, pues sobre el camino y en medio de protestas callejeras y reuniones de salón, fue necesario diseñar un esbozo del plan operativo de acción. Por eso daba tantas veces la impresión que se avanzaba "a golpe de tambor", que las medidas de presión que se tomaban surgían del ingenio o destreza de algún dirigente que improvisaba ideas que parecían viables y no producto de una estrategia diseñada con antelación y pensada para ese fin específico. El gobierno, no muy astuto en estos menesteres, pero teniendo fresco el asunto del ICE, tomó partida de nuestras constantes indecisiones y se mostró agresivo en la mesa de negociaciones, dilató el diálogo, regateó en materia de derechos adquiridos y puso a su servicio la maquinaria del Estado. Una, dos y mil veces dejaron plantada a la dirigencia nacional y estos, cándidamente, solo acataban a llamar al gobierno "irresponsable". Tercer error: faltó acción, beligerancia, actitud agresiva y contundente de quien cree tener el derecho en sus manos y las bases en su corazón. Tarde, muy tarde, llegaron los llamados a bloqueos, tortuguismo vehicular u otras similares, más bien parecían medidas extremas sacadas de la manga, que estrategias de lucha delineadas con ese fin. La huelga se extendió en demasía, porque faltó vigor y contundencia, faltó poner al gobierno contra la pared. Teníamos los recursos para hacerlo pero se careció de la entereza y la mano firme para ejecutarlos. En lugar de ello, la dirigencia magisterial se agotó y desgastó en asistir a reuniones maratónicas, siempre infructuosas y por momentos, largos momentos, el gobierno asumi´o posturas de "matón de barrio", de "gallo de pelea" y nos empequeñecimos. Ëramos más, teníamos la razón y, sin embargo, nos arrinconaron. En medio de la lluvia de críticas por la permanencia de una jornada larga y extenuante lucha, surgieron organizaciones que dieron apoyo "nominal": UNDECA, ANEP, AYA, Universidades Públicas, ICE, ¿ICE?. ¿Quién requiere un apoyo moral en una huelga de más de un mes de duración?. Organizamos una marcha nacional en la capital que le generó a los amarillos de ICE $ 60 millones en bonos y a nosotros la promesa de solidaridad posterior. Magro negocio: fortalecimos al ICE en la mesa del diálogo y al final quedamos solitos. ¿Qué le dio fuerza, sin embargo, a este movimiento?. ¿Qué extraño espíritu fortaleció los cimientos en la jornada de lucha?. LAS BASES. Fuimos las bases las que dimos fortaleza al movimiento, las que nos mantuvimos con fe y con la convicción que una luz brillaría al final del intrincado camino. Esto, quizá, es el punto alto, el orgullo que queda, la herencia por la cual debemos sentirnos bien. La vuelta a las aulas se da más por agotamiento que por logros efectivos. Todos estábamos cansados. Hasta los que decían estar laborando y, sin embargo, no atendían población estudiantil. Hasta ellos estaban aburridos de nada hacer. El arreglo definitivo es un remedo de logro: ¿Qué festeja la dirigencia nacional con este acuerdo?. Salimos, es verdad, con un poquito de decoro. No tan mal parados como en el 95, pero si con beneficios maquillados, a medias. El asunto de las pensiones que nos hizo mantenernos firmes hasta el final está, en vocablo de jerga popular, "en la cola de un venado". "Es un entierro de lujo enviar el proyecto de pensiones a comisión"- dijo un libertario por ahí. Que sus palabras no sean lapidarias, Eso es lo mejor que se puede desear. Al final de cuentas, queda la impresión o quizá más que eso, que la jornada le quedó grande a la dirigencia nacional. Comité de Lucha, Liceo Joaquín Gutiérrez Mangel |
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