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Después de derrotar a IRAK EEUU lleva su ofensiva al campo del TLC |
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Escribe: Pablo Hernández A. |
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En medio de la guerra de los Estados Unidos e Inglaterra contra Irak, se desarrolló en El Salvador la tercera ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio Centroamérica- Estados Unidos. Aprovechando esta coyuntura de ofensiva militar, la administración Bush presentó sus exigencias: 1. Apertura del mercado de las telecomunicaciones, 2. Apertura total a todos los productos agrícolas, de carnes e industriales y 3. La firme decisión de no dejar de subsidiar a sus productores. Otros temas igualmente favorables a sus intereses fueron puestos sobre la mesa: propuestas sobre acceso a mercados, procedimientos aduaneros, compras de gobierno, medidas sanitarias, salvaguardias y propiedad intelectual, así como alguna que otra ventaja para los centroamericanos en cuanto a permitir la apertura para permitir que entidades del gobierno federal y de algunos estados compren productos de la región. La ofensiva para hacerse de las actividades más rentables y de posesionarse del mercado de todo lo que le represente altas utilidades en el istmo, acompañó el ambiente "solidario" de los representantes centroamericanos con la potencia imperialista en su guerra por la "libertad" en Irak. Esperanzados en obtener beneficios de su descarado apoyo a la guerra de EEUU contra Irak, los representantes centroamericanos quedaron descolocados con la bomba de racimo que la negociadora norteamericana, Cristina Vargo, soltó en la mesa de sus lacayos. Quedaba la esperanza de hablar con el patrono en la cita pendiente para el 10 de abril en Washington. La misma solo fue un acto político de manifestaciones de júbilo por la guerra que han emprendido los "adalides de la libertad" y por las frescas noticias de la toma de Bagdad. George Bush manifestó la promesa de un trato amistoso y refirió a los mandatarios a Robert Zoellick, su representante comercial para tratar de los asuntos que tanto inquietaban a los "gobernadores" centroamericanos. Según "La Nación" del 11-04-03 "...Zoellick, dijo que su país no eliminará o modificará los subsidios al sector agrícola en tanto la Unión Europea mantenga los suyos..." "...Con respecto a telecomunicaciones, Zoellick expresó que Estados Unidos no espera privatizaciones, pero sí apertura a la competencia pues no quiere que Costa Rica se quede atrás en este campo si desea más inversiones extranjeras." El panorama está más que claro. El imperialismo norteamericano en Irak se posesiona de la mayor parte de la riqueza petrolera de ese país y con el petróleo iraquí financiará a los grandes monopolios de la construcción y los servicios para la fase de reconstrucción de lo destruido por sus bombas, misiles y tanques y de la "americanización" de esa nación, privatizando, manu militari, todas las actividades productivas y de los servicios que estaban en manos del Estado iraquí y sacando del escenario a empresas europeas (especialmente de los países que no respaldaron la guerra) del mercado. En la región y en Costa Rica en particular, se hará del jugoso negocio de las telecomunicaciones, imponiendo sus empresas y rompiendo el monopolio de Estado de la explotación de las telecomunicaciones por la vía, entre otras, de las alianzas estratégicas. Ya en nuestro país se está trabajando por parte del mismo ICE en una propuesta de alianza con una empresa canadiense para la explotación de las telecomunicaciones, con el supuesto "atenuante" de que la empresa canadiense es "estatal". Pese a ello, la propuesta no será del agrado de los norteamericanos, que estamos seguros hace tiempo le tienen el "ojo puesto" a esta actividad de alta rentabilidad y no permitirán que se les salga de sus manos. El desencanto no se hizo esperar Como lo señala el diario "La Nación" del 5-04-03: "...Para quienes aún confiaban en una benevolente actitud estadounidense, con consideraciones a la diferencia de tamaño de las economías, la "agresividad" fue sorpresiva; para otros, eso es normal pues cada parte propone lo máximo para sus intereses para negociar y ser flexible después..." "...Los empresarios estaban en el primer grupo. Ahora tienen que replantear su estrategia pues se topa con una gran barrera su primera intención, de que lácteos, avicultura (pollo), carne de cerdo, papas, cebolla, jabones, partes eléctricas y arroz (hasta ahora con posiciones conocidas) quedarán excluidos del tratado de libre comercio (TLC) entre Centroamérica y los Estados Unidos..." Los representantes de los pequeños y medianos agricultores costarricenses (UPANACIONAL) también se han plantado y anunciaron una marcha nacional para el 28 de abril por las calles de San José. La situación apacible por donde dicurrirían las rondas del TLC con Estados Unidos, empieza a resquebrajarse. Pero aún cuando haya una lucha por regatear las condiciones de imposición de las nuevas relaciones comerciales, la reciente experiencia de los "paperos" es elocuente en cuanto a las perspectivas. Los paperos salieron a pelear en la misma coyuntura de la lucha contra el llamado "Combo ICE", ante la desaparición a que los condenaba la negociación del TLC con Canadá, primerísimo productor y exportador de ese tubérculo. Negociaron una serie de cláusulas de protección y pasaron a sembrar con la seguridad de contar con un mercado estable. Las leyes del capitalismo son inflexibles y ahora enfrentan un grave problema con el exceso de oferta y la consiguiente caída en los precios. Al TLC no se le reforma nada, el socialismo es la salida El problema reside en que no hay posibilidades de hacer reformas que se sostengan en el tiempo. Hasta hace unos meses los arroceros estaban confiados en la salvaguarda para mantenerse en la actividad productiva de la cual 60% de la misma es aportada por pequeños y medianos productores. Hoy, los EEUU dicen claramente que ningún producto o actividad será excluida. El proceso de concentración y monopolización de la producción es inherente al capitalismo imperialista (Ver recuadro sobre esta característica ya apuntada por Lénin en 1917) y solo tiene respuesta sobre la base de la revolución social. El capitalismo en su fase imperialista socializa a tal grado la producción que en la misma proporción intensifica su insuperable contradicción: Mientras la producción se hace más social, su apropiación es cada vez más privada, excluyente, marginando a millones a la pobreza y miseria. En ese proceso, la sociedad se va antagonizando entre los trabajadores, los oprimidos y desplazados y la burguesía cada vez más "angurrienta". Lo anterior, sin embargo, no niega la justa lucha que se debe dar contra el TLC y el ALCA, expresión magnificada de lo que estamos viviendo en esta negociación con EEUU. Esto porque los Tratados en mención son imposiciones jurídicas y políticas pro-imperialistas que saquean derechos y conquistas de los trabajadores. Conquistas relativas, ciertamente, en cuanto a la propiedad social del Estado, por cuanto el mismo está bajo dominio de la burguesía y ella administra empresas estatales a su beneficio, pero también se ve obligada a distribuir parte de sus objetivos, servicios y ganancias para el conjunto de la sociedad. Enfrentar el ALCA y el TLC es una tarea para los revolucionarios. Apoyar la lucha de los medianos y pequeños productores agrícolas y defender las empresas estatales y el monopolio de la actividad de las mismas por parte del Estado. Sin embargo, es solo el punto de partida, que debe proseguir con el planteamiento, aunque por ahora propagandístico, de la lucha por el socialismo y la formulación alternativa al ALCA y el TLC Centroamérica-EEUU: La Federación de Repúblicas Socialistas de Centroamérica y la Federación Socialista de Repúblicas de América, que, sobre la base de la expropiación de la burguesía "local" y de la burguesía imperialista, constituya gobiernos de trabajadores en alianza con los sectores campesinos y oprimidos del pueblo. Solo así, las relaciones comerciales, productivas y sociales se regirán por la búsqueda de la solución de las necesidades de los pueblos y no del incremento de la tasa de ganancia del capital. De "El imperialismo, fase superior del capitalismo", de Vladimir I.Lenin
El capitalismo, en su fase imperialista, conduce de lleno a la socialización de la producción en sus más variados aspectos; arrastra, por decirlo así, a los capitalistas, en contra de su voluntad y conciencia, a un cierto nuevo régimen social, de transición entre la absoluta libertad de competencia y la socialización completa, La producción pasa a ser social, pero la apropiación continúa siendo privada. Los medios sociales de producción siguen siendo propiedad privada de un reducido número de individuos. Se conserva el marco general de la libre competencia formalmente reconocida, y el yugo de unos cuantos monopolistas sobre el resto de la población se hace cien veces más duro, más sensible, más insoportable. |
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