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propuesta Socialista Por un gobierno de la clase obrera y el pueblo |
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propuesta Socialista Editorial: La verdadera guerra El Dr. Pacheco, Mr. Bush y los niños iraquíes Denuncia penal contra G.W. Bush y Abel Pacheco Los fascistas se alimentan de cadáveres EEUU lleva su ofensiva al campo del TLC
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El papel del individuo, en la fase imperialista del capitalismo SEMBLANZA DE UN HOMO DEMENS: GeorgeW.BUSH (Primera de dos entregas) |
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Escribe: Jorge A. Camacho |
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Que la barbarie está instalada y cabalga por el Medo Oriente y estremece al mundo un apocalíptico jinete, un demencial petrolero investido bajo el "hábito" anónimo del Ku Kux Klan, no nos cabe la menor duda. La guerra desatada por Bush y su pandilla, en nada diferente es de la que acompañaba a Adolf Hitler, no sólo es ilegal, ilegítima e injusta, sino que constituye el acto de vandalismo y crimen más descomunal, de lesa humanidad, perpetrado por potencia alguna en la ya larga historia de las acciones imperiales contra los pueblos. So pretexto de una acción preventiva, el gobierno de Bush, su pandilla y sus aliados, dizque anticipa los ataques de que sería objeto los E.U. de N.A. y sus aliados por parte del "terrorismo". Y dentro del grupo mafioso de presidentes y gobiernos que suscriben tal argumento y apoyan la guerra, destaca el papanatas presidente de nuestro país, Abel Pacheco, que sale argumentando en el mismo sentido su insensato y monolateral apoyo a tal guerra, enlodando nuestro nombre y avergonzándonos a más no poder. Para ser fieles al propósito de este artículo expresado en su título, transcribiremos parcialmente textos de la respuesta que Federico Farsno Mertens, Director del Diario La República, del Uruguay, diera al Embajador de los EE.UU. de N.A., Martin Silverstein, ante su airada carta en protesta por la comparación hecha por Fasano de Busch con Hitler; el Embajador acusaba al Diario de "carecer de toda medida de integridad periodística" por la comparación referida. (Art. "De Hitler a Bush"), por F.F.M.). Escribe Fasano Mertens: "Pero, lamentablemente para el embajador, su sagacidad no le impidió la desdicha de tener que representar al presidente 43 de su nación, George Bush (hijo), un fanático paranoico, intoxicado de mesianismo, con menos luces que una babosa, borracho de poder como antaño fue borracho de alcohol y condenado legalmente por ello el 7 de septiembre de 1976 cuando conducía ebrio y a toda velocidad su automóvil, amonestado también por el famoso predicador Graham que le dijo: "Quién eres tú, para creerte Dios", militante de la Christian Right, la derecha cristiana tejana y sudista, un racista enamorado de la pena de muerte, sobre todo contra los negros, en fin, el peor presidente norteamericano de la última centuria, el que mayores tragedias desencadenará sobre su propio pueblo, la contracara del homo sapiens, la encarnación del homo demens". Ciertamente, este texano jinete de la muerte enseña una expresión atípica en la pantalla de la T.V. o en las fotos de la prensa escrita. No importa que opine sobre cosas administrativas, política doméstica, de su equipo favorito, de su Rancho en Texas; igual da que hable de sus planes, afanes o resultados belicistas y agresores (nótese que no planteamos la posibilidad de que opine sobre algo humano, sublime, sensible). Su expresión es invariable, acartonada: ceño fruncido y una sonrisa lateral sardónica, inalterable, psicopática. Nada casual es que su compatriota, el anciano escritor Kurt Vonnguer, se refiriera a él como "...el más sórdido y patético golpista de opereta que es dable imaginar". Transcribimos otros textos de Fasano Mertens: Desde el punto de vista teórico la comparación entre Bush y Hitler es correcta. Los cientistas han definido al nazismo como la dictadura terrorista del capital financiero en expansión. Bush al ponerse al margen de la ley e invadir a una Nación indefensa que no lo agredió, para quedarse con su riqueza petrolera, la segunda mayor del mundo, y anunciar que después le seguirán otras Naciones petroleras, se acercó a la definición de dictadura terrorista del capital financiero. Aunque no le guste aceptarlo. George Bush ya llevaba en sus genes la raíz nazi. Su abuelo, Prescott Bush, era socio de Brown Brothers Harriman y uno de los propietarios de la Unión Banking Corporation. Ambas empresas jugaron un papel clave en la financiación de Hitler en su camino hacia el poder alemán. El gobierno norteamericano ordenó el 20 de octubre de 1942 la confiscación de la Unión Ranking Corporation propiedad de Prescott Bush e incautó además la Corporación de Comercio Holando-Estadounidense y la Seamless Steel Corpooration, ambas administradas por el banco Bus-Hamman. El 17 de noviembre de ese mismo año, Franklin Delano Roosevelt confiscó, por violación a la ley de comercio con el enemigo, todos los bienes de la Silesian American Corporation Administrada por Prescott Bus. El bisabuelo de nuestro George, el guerrero de Dios, Samuel Bush, padre del nazi Prescott Bus, fue la mano derecha del magnate del acero Clarence Dillon y del banquero Fritz Thyssen, quien escribió el libro I Paid Hitler (Yo financié a Hitler), afiliándose en 1931 al partido nazi (Partido Obrero Nacional Socialista Alemán). "Y si el señor embajador tiene alguna duda sobre la espuria alianza de los Bush con Hitler le ruego leer el lúcido ensayo de Víctor Thorn. Dice Thorn: "Una parte importante de los cimientos financieros de la familia Bush fue constituida por medio de su ayuda a Adolfo Hitler. El actual presidente de Estados Unidos, así como su padre (ex director de la CIA, vicepresidente y presidente), llegaron a la cumbre de la jerarquía política norteamericana porque su abuelo y padre y su familia política ayudaron y alentaron a los nazis". Todo esto sin contar las estafas y desfalcos de la familia Bush por cuatro millones y medio de dólares al Broward Federal Savings en Sunrise, Florida, o la estafa a millones de ahorristas del banco de Ahorros Silverado (Denver, Colorado). Bisabuelo nazi, abuelo nazi, padre que no tuvo tiempo de ser nazi porque ya Hitler se había suicidado en los jardines de la Cancillería en ruinas, aunque se benefició de la fortuna mal habida de sus ancestros. Pero no condenemos a nuestro homo demens por sus genes siniestros. Juzguémoslo sólo por sus obras. Y comparemos. Sólo comparemos. ¿Cómo cree el señor embajador, que el delirante cabo austríaco alcanzó la suma del poder público? Porque Hitler llega al poder en elecciones limpias pero se encuentra con la Constitución de Weimar que le impone límites que su omnipotencia le impide aceptar. Planifica entonces el incendio del Reichstag y en una sola noche es ungido el decisor de la guerra o la paz. ¿No le resultan conocidos esos hechos al señor embajador? La criminal demolición de las Torres Gemelas trajeron los mismos lodos que el incendio del Reichstag. Obviamente no voy a cometer la osadía de afiliarme a la tesis de los que acusan al grupo belicista bushiano de haber orquestado esa masacre o no haberla impedido cuando sabían que se preparaba. No hay pruebas contundentes para tamaña afirmación aunque sí, múltiples indicios de negligencia culpable o vastas sospechas que son alimentadas por una férrea censura, sin precedentes en la democracia norteamericana moderna. Algún día, cuando el pueblo norteamericano recupere totalmente la libertad de información e información e investigación sobre el martes negro del 11 de septiembre, hoy acotadas por la ley patriótica aprobada por el único voto en contra de una mujer, símbolo de la dignidad nacional norteamericana, se podrá saber por qué desoyeron los numerosos indicios y huellas dejadas por todo el país anunciando el magnicidio. Se podrá saber por qué demoraron 80 minutos en despegar los aviones militares para interceptar las aeronaves secuestradas cuando de inmediato se supo que los aviones comerciales que habían despegado de Boston habían sido secuestrados y se dirigían a Washington, cuando el manual prevé la intervención de la Fuerza Aérea en caso de secuestros, en menos de 5 minutos". |
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