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Un asesinato político

Escribe Pablo Hernández A.

El sábado 7 de julio, el periodista Parmenio Medina Pérez fue asesinado de tres balazos, presuntamente por tres personas que lo interceptaron cuando estaba próximo a llegar a su casa.. Dos meses antes recibió amenazas de muerte y un atentado contra su vivienda, la que fue objeto de varios impactos de bala.

El asesinato de Parmenio Medina conmovió a todo el país, Pues el periodista, especialmente en su programa radial de crítica y denuncia "La Patada", había protagonizado un conflicto con el sacerdote Minor de Jesús Calvo y el movimiento político religioso "Radio María" con una serie de denuncias a la moral del dirigente de ese movimiento y a los negociados y acciones de corrupción del mismo padre Minor y de la emisora de la que era dueño. Las mismas habían vuelto a activar las diferencias y contradicciones con la jerarquía eclesiástica católica y la decisión política de la misma de cerrar radio María y tratar de disciplinar al "padre Minor".

PARMENIO MEDINA, ¿QUIÉN LO MATÓ?

Buscar una explicación estrictamente policíaca sobre si fueron o no sicarios los responsables o si fue un acto individual de algún afectado por las denuncias de Parmenio Medina, es quedarse en la superficie. Si bien es cierto, Parmenio Medina se caracterizaba por realizar denuncias y críticas, estas nunca iban al cuestionamiento del sistema sino que se orientaban a personas individuales o instituciones particulares y en la mayoría de sus programas terminaba siendo ambivalente, conciliador, reflejando la característica social del llamado "choteo" que caracteriza a la pequeña burguesía de nuestro país; un tipo de humor irónico más quejumbroso y evasivo que directo, franco y consecuente.

"La Patada" funcionaba como recurso catártico del descontento popular. Funcionó como una manera de sectores populares y especialmente de las clases medias, de depositar la impotencia para reclamar en la ironía, ante la ausencia de mecanismos o alternativas políticas y sociales para hacerlo. Parmenio aprovechaba esta característica y la estructuraba con el apoyo comercial de empresas públicas y privadas que financiaban su programa. Prueba de ello fue su último programa dedicado a apoyar la privatización del Conservatorio Castella vía recuperación del mismo por parte de la Fundación Castella, cuyo presidente es el padre de uno de los locutores-actores de su programa: Gustavo Rojas. Como se recordará, a principios del curso lectivo un movimiento, especialmente de padres de familia, obligó al Ministerio de Educación, a intervenir el Castella y afirmar el carácter de institución educativa pública ante la apropiación descarada que había hecho de ella la mencionada fundación privada.

EL PADRE MINOR Y RADIO MARÍA, UN FENÓMENO FASCISTA

Consciente o inconscientemente, Parmenio entró a denunciar actos de moral y manejos dudosos de carácter comercial de un dirigente político-religioso y de un movimiento de carácter fascista que se agrupaba alrededor del padre Minor y de Radio María.

Desde hace varios años y con la venia, tolerancia y el impulso de un sector de la burguesía costarricense y de la misma Iglesia Católica, un joven sacerdote, empezó a aparecer en los medios de comunicación. Teletica Canal 7 fue la ventana de despegue y desarrollo de este sacerdote. En un inicio con el interés de ofrecer una imagen juvenil, aguerrida, impetuosa y con un discurso y lenguaje llano, popular y sencillo con cortas ideas o mensajes con la orientación de pelear el espacio de la Iglesia Católica muy golpeado y ganado por las expresiones evangélicas, especialmente las del movimiento Pentecostés Asambleas de Dios.

Canal 7, con el propósito de disputar la frecuencia de canal 11 en un diferendo con los dueños de la misma que estaban por venderla a una empresa mexicana de televisión, le traslada a la Iglesia y particularmente al padre Minor dicho canal. Canal 11 pasa a ser un canal católico con el padre Minor al frente hasta que debe entregar el mismo cuando se imponen los intereses comerciales y de propiedad.

EL MOVIMIENTO RADIO MARÍA

Las presentaciones y actos multitudinarios que organiza el padre Minor en forma de convivencias y misas, no solo recoge y busca revitalizar la identificación católica sino que su discurso se había vuelto más político. Realizaba algunas denuncias y se pronunciaba respecto de acontecimientos políticos y sociales del país: Actividades de prostitutas, homosexuales y lésbicas, sobre el ICE, respecto del comportamiento de los "políticos", el costo de la vida y un sin fin de temas ideológicos y políticos que trataba en el espacio que todos los días y a la mejor hora de audiencia de Canal 7, tuvo el padre Minor por años.

Como vemos, el padre Minor era protegido y sostenido en su actividad por un sector importante de la burguesía conectada a los medios de comunicación. En medio de la crisis que viene atravesando el país y el proceso de polarización social con una pequeña burguesía nerviosa y desesperada y sectores de la burguesía con deseo de avanzar más rápido en los cambios estructurales, en las privatizaciones, en los recortes sociales, en las políticas neoliberales, un sector de la burguesía encuentra que el padre Minor puede servir de importante apoyo.

La crisis de credibilidad en los partidos y líderes políticos de la burguesía y la muy lenta, conservadora, poco dinámica y además no muy convencida Iglesia Católica tradicional que llama "capitalismo salvaje" a algunas expresiones neoliberales hacen que ese sector de la burguesía valore la opción de impulsar un movimiento en que apoyarse para la aplicación de sus planes y políticas.

El padre Minor puede hacerse de buena parte de la representatividad del catolicismo y ser una buena base de apoyo ideológico y político para presionar y avanzar en los planes de la burguesía. Alrededor de Radio María, con el concurso político y financiero de ese sector de la burguesía se lanza la empresa propia y en franco conflicto con la jerarquía católica que mantiene la tolerancia a pesar de tímidas reacciones.

El movimiento Radio María prende masivamente en los sectores más atrasados, resentidos y en crisis de la clase media del campo y la ciudad, así como en sectores "desclasados". Radio María se convierte de hecho en un amplio movimiento político de corte religioso y sus instalaciones en un local de ferviente actividad. El crecimiento independiente de este movimiento va a ser de ta1 magnitud que por un lado hace perder la ubicación al padre Minor y este toma propia dinámica. Por otro lado, la Iglesia Católica Jerárquica, puntal fundamental del régimen democrático burgués del país, ya no puede sostener lo que constituye una fractura de su autoridad y dominio jaqueada por las sectas evangélicas por un lado y por la división interna con un padre Minor y otra Iglesia dentro de su misma estructura que opina e interviene ideológica y políticamente al margen.

EL RÉGIMEN SALIÓ A ABORTAR POR AHORA ESTE FENÓMENO

Muy a su pesar, las instituciones del régimen salen a cortar las alas de un movimiento de corte fascista que prematuro ha alcanzado alto vuelo y que se está escapando del control, adquiriendo dinámica propia.

Parmenio Medina y su programa "La Patada", sirvió de detonador. No planteado en términos de discusic5n o confrontación política o ideológica sino por la vía de la crítica moral y de los oscuros negocios con diezmos y otras actividades financieras del dirigente Minor Calvo.

El Régimen aprieta clavijas y el conflicto se da en términos de la autoridad de la Iglesia Jerárquica que termina imponiéndose, pero donde el programa "La Patada" jugó un papel fundamental. Los sectores que constituyeron este movimiento alrededor del padre Minor, los sectores de la burguesía entre los que presuntamente no solo estarían los vinculados a medios televisivos sino a importantes sectores industriales y los sectores de la clase media que de nuevo son burlados son los responsables políticos del asesinato. Había que cobrarle al detonador del escándalo que terminó con la ilusión fascista de un amplio sector de la pequeña burguesía. La decisión política fue asesinar a Medina.

Quién y cómo no deja de ser importante pero no tanto como la responsabilidad política de los hechos. Es importante que se dilucide si fueron asesinos a sueldo o un "Escuadrón de la muerte" pues esto definiría las dimensiones del fenómeno político y social de Radio María y el padre Minor.

POR UNA INVESTIGACIÓN POLÍTICA DEL CRIMEN

El Partido Obrero Socialista condena el crimen político contra Parmenio Medina. Exige la constitución de una Comisión que investigue y juzgue los hechos y responsabilice a los responsables políticos y a los actores del crimen. Tal Comisión debe estar integrada por diputados de la Asamblea Legislativa, representantes de los organismos de derechos humanos y de las organizaciones de los trabajadores.

La burguesía quiere distorsionar los hechos y un sector importante busca reactivar el frente por "la paz, la no-violencia y la defensa de la democracia burguesa". Este frente es el que ha lanzado la marcha poli clasista por la paz. E1 mismo frente que con tales planteamientos y el de la "neutralidad" salió a encubrir a la "contra" y a la agresión imperialista contra la Revolución nicaragüense y centroamericana en los años 80; el mismo frente que luego sirvió de plataforma para los Planes de Paz y desarme de los pueblos para imponer de nuevo en el poder en toda Centroamérica a la burguesía y oligarquías que han tenido bajo un zapato al pueblo centroamericano.

Tampoco debemos engañarnos con los propósitos de la prensa capitalista que utiliza este hecho para demandar mayores libertades e impunidad para su labor de zapa contra los intereses de los trabajadores y el pueblo. La Nación, Monumental, Canal 7 hoy se rasgan sus vestiduras pero son los mismos que distorsionan las noticias, ideo logizan al pueblo y malversan la información cuando de defender los intereses del gran capital se trata.

Como ayer decimos, no a la paz de los cementerios y a la paz de la resignación, la negación a luchar contra la globalización neoliberal porque provoca violencia o acaba con la farsa de paz y democracia que impera en el país. La única paz aceptable es la que los trabajadores y el pueblo tendrán cuando sobre la derrota de la burguesía se establezcan una sociedad y un gobierno de los trabajadores, solidario, fraternal, libre y verdaderamente democrático.

El crimen de Parmenio Medina representa una escalada más de ataque a los derechos democráticos y marca una nueva etapa en la lucha de los trabajadores y el pueblo que plantea no solo la lucha por la defensa de estos derechos, sino por la defensa y seguridad de sus organizaciones y de sus luchas y pone en discusión la necesidad de la autodefensa obrera ante expresiones fascistas que empiezan a aparecer en el país.

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