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Un nuevo modelo económico |
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Escribe: Salomón Matarrita |
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El periódico La Nación, en su edición del martes 24 de julio de éste año, publica un editorial que tituló No hacemos la tarea y subtituló Un nuevo modelo económico dentro de 17 meses. La preocupación del editorialista está ampliamente justificada en dos artículos que publica el mismo diario el día lunes 23 de julio: 1) Tiempos difíciles para agro (página 35-A) y, 2) (especialmente) El cambio tocó dos veces (página 37-A). Al analizar este último artículo, aparecen claras las razones: en el cuadro de exportaciones de banano, café, y productos agrícolas totales, se ve, desde abril de 1998 a abril del 2001, una caída sostenida. Para el mismo período, la exportación con regímenes especiales (Cats, Certificados de Abono Tributario, por ejemplo) de productos industriales en general, cayó en el último año luego de una suba importante en el primer año y una significativa desaceleración en el segundo. Por último, las exportaciones totales se encuentran en un nivel similar al de hace tres años (ver gráficos adjuntos).Si bien hay otros motivos de preocupación que el editorialista no mencionó (déficit fiscal, deuda interna, deuda externa, etc.) hoy nos dedicaremos a discutir los mismos artículos; dejamos para otra oportunidad los otros temas. EL CAMBIO TOCÓ DOS VECES. ¿En qué consiste el nuevo modelo económico que se pondrá en ejecución dentro de 17 meses?. Dejemos la respuesta en boca del presidente del Banco central, Dr. Eduardo Lizano: "En el modelo uno hubo un sesgo a favor de la producción local, en el segundo se favoreció a las exportaciones, pero en la estrategia número tres, la que se pone en vigencia en el 2003, la política económica consiste en un conjunto de medidas que pone en plano de igualdad a todas las empresas. Entonces, si el Estado no es eficiente, ese modelo ni ningún otro funcionará. La empresa privada debe actuar en consonancia". Lidiette Brenes, redactora de La Nación, escribió en el mencionado artículo: "…El cambio llamó dos veces a las puertas de la política económica. La primera vez lo hizo con señales, pero era difícil percatarse de la situación en un entorno internacional de precios bajos. A la segunda, el aviso tuvo que escucharse, porque el rumbo futuro de la política económica ya está decidido y el tercer modelo de desarrollo está en la puerta. Ese se pondrá en vigencia dentro de 17 meses, el 31 de diciembre del 2003; es el que impone la Organización Mundial de Comercio (OMC) a todos sus países miembros y aspira a la eliminación de subsidios y distorsiones al libre comercio.". En otras palabras: todas las empresas en un mismo plano de igualdad, significa que cada una estará sometida a su propia "suerte". No existirán privilegios, estímulos fiscales, subsidios, intereses diferenciales, aranceles defensivos. El estado deberá funcionar de acuerdo a las reformas diseñadas y establecidas para garantizar el libre juego de la oferta y la demanda. Los salarios y derechos sociales, las condiciones laborales, deberán someterse al mismo juego. Independientemente de si se trata de una empresa pequeña o grande, de capital nacional o extranjero, independiente o subsidiaria de alguna transnacional, sociedad anónima, cooperativa o sociedad anónima laboral, etc. El resultado de semejante plan es previsible: como escribiera Miguel Angel Asturias en su libro Fábula del tiburón y las sardinas, el pez grande se come al pez chico. TIEMPOS DIFÍCILES PARA EL AGRO. Este es, recordemos, el título del otro artículo que La Nación publicó el mencionado día. En él, se escribió lo siguiente: "Mientras los precios internacionales y la sobreproducción golpean a los productos agrícolas, el panorama difícil se cierra ahora con la tajante palabra del Gobierno: no se pueden otorgar subsidios o beneficios. Claramente lo dijo el jerarca del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Alberto Dent. El Gobierno, concretó, no puede solucionar problemas empresariales, únicamente ayuda en problemas sociales. A este horizonte se le debe añadir un endurecimiento de los requisitos para los créditos. El Banco Nacional de Costa Rica, por mucho la principal fuente de recursos para el agro, también lo dijo con claridad. Rodolfo Brenes, presidente de la entidad, advirtió que las reglas del juego para el sector bancario exigen capitalizar. No queda otro camino en este sentido que hacerlo mediante las ganancias. Advirtió que hasta ahora el Nacional no se ha caracterizado por la búsqueda de grandes rendimientos, sino por ayudar en el desarrollo del país. Pero a partir de este momento, el banco debe asegurarse la rentabilidad de sus créditos. El Nacional le prestará solo a quienes, tras cumplir con los requisitos, muestren condiciones para un pago seguro de los créditos." Es decir, para los pequeños productores agrícolas, aquellos arroceros, cebolleros, paperos, frijoleros, maiceros, que salieron a cortar rutas el año pasado, antes de los episodios del combo ICE, no deberá ser necesario esperar al 31 de diciembre del 2003; la aplicación del "tercer modelo" ya comenzó hace tiempo. ¿PORQUÉ LA PREOCUPACIÓN DE "LA NACIÓN"? Hay dos razones de suficiente peso para que cualquier ciudadano serio y responsable se preocupe: 1) vivimos en la era de la globalización y, 2) la economía mundial muestra serios indicadores de crisis e inestabilidad del sistema capitalista. En consecuencia, si ese ciudadano es un burgués, la preocupación es mayor: con gran velocidad aparecen y desaparecen empresas y no siempre ello significa que el o los dueños de las mismas, salen beneficiados. En el caso particular de La Nación, debemos considerar otro argumento: representa a la burguesía costarricense que está totalmente jugada al neoliberalismo y a sus políticas de globalización y plena libertad de acción para las llamadas fuerzas del mercado. En estos momentos, por lo tanto, representa a los sectores de la burguesía costarricense más consecuentes con la suerte de la burguesía mundial. Su preocupación, entonces, es, a la vez, nacional y mundial. Es preocupación nacional: por cuanto en las condiciones en que se viene desenvolviendo la economía nacional, no está garantizado el cumplimiento de dos compromisos que para cualquier gobierno burgués de nuestros días, tiene más peso que la palabra empeñada que tanto obsesionaba a nuestros abuelos: el pago de los intereses de la deuda interna y de deuda externa, aquella, fundamentalmente. Es preocupación mundial: por cuanto una alteración en el pago de los intereses de la deuda externa, puede significar un serio descalabro en la economía mundial de magnitud comparable a lo que fue el efecto tequila. NO HAY QUE DORMIRSE Ejemplo acabado de ello es el sobre esfuerzo que hacen el gobierno argentino y toda la burguesía de ese país para no entrar en cesación de pagos. A tal punto es así, que con una economía en franca recesión desde hace más de tres años, con una tasa de desocupación del 17%, con salarios y jubilaciones que no saben de aumentos en 10 años, el gobierno está discutiendo un plan de ajuste que significa rebajar entre un 8 y un 13%, dichos salarios y jubilaciones. Debemos ser claros, la misma medida (o similares) no están descartadas en nuestro país; es más, hay una alta probabilidad de que se establezcan medidas similares. De alguna medida, la política salarial en relación al sector público, tiene parecidas connotaciones. Es por ello que la actitud de mirar para otro lado que practican los dirigentes de los sindicatos, de los pequeños productores y comerciantes, de las cooperativas, es cómplice de lo que denunciamos. Se impone que, ante el nuevo modelo, se levante un programa de estos sectores para garantizar, como mínimo, el pan nuestro de cada día de los hogares de la mayoría de la población en lugar de la renta de los usureros nacionales e internacionales que es lo que persiguen Lizano, La Nación y todos los partidarios de garantizar la competitividad de las exportaciones. SE REQUIERE DE UN PLAN ECONÓMICO NACIONAL QUE GARANTICE SALARIO, TRABAJO Y PRODUCCIÓN PARA LOS SECTORES AFECTADOS POR LA GLOBALIZACIÓN. TAMBIÉN DE UN PLAN DE LUCHA NACIONAL PARA DERROTAR A LOS MERCADERES NEOLIBERALES. |
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