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Editorial: Los socialistas y el terrorismo

Nota de tapa: Plan de Pacto Fiscal: Bailando al son del FMI y el BID

Nota de contratapa: 8 de marzo Día internacional de la Mujer. 2004. De la patronal incendiaria, al Vaticano de la Inquisición: la misma barbarie patriarcal capitalista

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Centroamérica: Las elecciones en El Salvador: Triunfo electoral de ARENA, ¿Avance político de la derecha?

ALCArajo el "progresismo" de Lula y Kirchner.

Dossier especial: Medio Oriente y Asia central. A un año de la agresión-invasión-ocupación de Irak, el imperialismo yanqui y el nazi Sharon, entrampados

1. Derrotar la guerra imperialista

3. Apocalipsis. El imperialismo norteamericano y el Estado-sionista de Israel apuestan a la guerra y al exterminio: otros nazis al acecho.

4. Invasores atacan Fallujah y con tanques y helicópteros rodean otras ciudades.

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Bibliografía

1 Para mayores detalles y análisis del impacto de los atentados del 11 de septiembre de 2001 sobre el conflicto árabe-israelí, véase: Camille Mansour, "The Impact of 11 September on the Israeli-Palestinian Conflict", en Journal of Palestine Studies, Vol. XXXI, Número 2, 2002, pp.5-18.

2 Para mayores detalles y una minuciosa discusión sobre el derecho a la resistencia de los palestinos, y la propuesta de Azmi Bishara, miembro palestino del Knesset, véase: Richard Falk, "Azmi Bishara, the Right of Resistance, and the Palestinian Ordeal", en Journal of Palestine Studies, Vol. XXXI, Número 2, 2002, pp.19-33.

3 Véanse: The Daily Star, Beirut, 25 de enero de 2002. La Jornada, México, 26 de enero de 2002, p.21 A.

4 La Jornada, 26 de enero de 2002, p.21 A.

5 La Jornada, 1 de febrero de 2002, p.28.

6 Véase: La Jornada, 1 de febrero de 2002, p.28.

7 Para mayores detalles sobre las negociaciones en Camp David y el problema de los refugiados palestinos, los asentamientos de colonos judíos y el status de Jerusalén, véase: Akram Hanieh, "The Camp David Papers", en Journal of Palestine Studies, Vol. XXX, Número 2, 2001, pp.75-97.

8 Edward Kauffman, "El Conflicto Arabe-Israelí", conferencia dictada en el Instituto Manuel María Peralta del Servicio Exterior. Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica, 13 de marzo de 2002.

9 Para mayores detalles véase: Lisa Hajjar, "Human Rights in Israel/Palestine: The History and Politics of a Movement", en Journal of Palestine Studies, Vol. XXX, Número 4, 2001, pp.21-38.

10 Véanse: Amira Hass, "The mirror does not lie", en Ha`Aretz, 1 de noviembre de 2000, en Journal of Palestine Studies, Vol. XXX, Número 2, 2001, pp.102-103. Luego de explicar las formas en que los judíos controlan el agua, los alimentos, las posibilidades de libre movimiento, y restringen a los palestinos el consumo de los recursos, en especial el agua, les confiscan sus propiedades, les impiden trasladarse libremente de un lugar a otro, además de todas las violaciones a los derechos humanos, finalmente concluye: "The new Intifada, which displays the characteristics of both a popular uprising and a quasi-military one, is a final attempt to thrust a mirror in the face of Israelis and to tell them, "Take a good look at yourselves and see how racist you have become".

11 Para más detalles sobre toda esta situación de los palestinos y su difícil condición económica, véase: Marwan Bishara, "El Apartheid israelí en Palestina", en La Vanguardia, (Barcelona), 27 de mayo de 2002. Al respecto escribió las siguientes líneas: "Las severas restricciones acelerarán el grave declive de la economía palestina, que ya mermó un tercio entre septiembre de 2000 y diciembre de 2001, además de decrecer otro 25% a lo largo del proceso de paz de siete años de duración. La invasión israelí del mes de marzo representará para los palestinos acaso hasta unos 4.000 millones de dólares adicionales. Las nuevas medidas conducirán a mayores reducciones de plantilla o cese de actividades productivas, elevarán el desempleo (que ya sobrepasa el 50% en las ciudades y el 70% en los campamentos) e intensificarán la pobreza, que ya afecta a más del 50% de la población, con una mayoría de familias que subsiste con dos dólares al día. Según el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, las medidas de aislamiento de núcleos habitados han ejercido el más devastador de los efectos sobre la economía palestina. La burocracia de `Arafat se engrosó con ciento veinte mil sueldos más a fin de reducir el desempleo. Las restricciones han dificultado asimismo la competencia enconómica y reforzado el monopolio de `Arafat sobre los productos básicos. El mayor declive económico podría conducir a una mayor desesperación y a la radicalización en el seno de la sociedad palestina. Igualmente, el funcionamiento eficaz de las fuerzas de seguridad palestinas se verá seriamente coartado. Para mayores detalles sobre la difícil situación económica de los palestinos véase: Sara Roy, "Palestinian Society and Economy: the Continued Denial of Possibility", en Journal of Palestine Studies, Vol. XXX, Número 4, 2001, pp.5-20.

12 Véase: Joshua Hammer, "39 días en Belén. Dentro del sitio de Belén", en Newsweek, 22 de mayo de 2002, pp.14-26. Véase también: La Jornada, 26 de mayo de 2002, p.27.

13 Hammer, "39 días en Belén. Dentro del sitio de Belén", p.20.

14 La Jornada, 31 de enero de 2002, p.37.

15 La Jornada, 31 de enero de 2002, p.37.

16 La Jornada, 31 de enero de 2002, p.37.

17 La Jornada, 31 de enero de 2002, p.37.

Dossier especial: Medio Oriente y Asia central

A un año de la agresión-invasión-ocupación de Irak, el imperialismo yanqui y el nazi Sharon, entrampados

2. IMPACTO DE LOS ATENTADOS TERRORISTAS DEL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2001 SOBRE EL CONFLICTO ÁRABE-ISRAELI

Escribe: Roberto Marín Guzmán, Universidad de Costa Rica

Los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 y la reacción estadounidense contra el grupo al-Qa`ida, contra Osama Bin Laden, contra los Talibán de Afghanistán y contra las otras agrupaciones árabes y musulmanas que pudieran tener nexos con Bin Laden, trajeron para los palestinos consecuencias incalculables. El conflicto árabe-israelí, que sigue vigente y que continúa siendo uno de los más complejos del área general del Medio Oriente, con repercusiones en todo el mundo, es básico para comprender los atentados del 11 de septiembre y sus consecuencias regionales y mundiales (1).

Las nuevas definiciones de terrorismo que dio el presidente Bush de Estados Unidos, así como sus debatibles opiniones de que Dios no es imparcial (queriendo decir que Dios se encuentra de su lado) y de que quien no esté con él está en contra de los Estados Unidos, han traído también devastadoras consecuencias para los palestinos. Esas nuevas definiciones de terrorismo han tenido un eco resonante en la política israelí de Sharon contra los palestinos. Los métodos violentos, agresivos, la mayor represión militar israelí contra la población civil palestina, contra la Autoridad Nacional Palestina, contra `Arafat, contra la OLP y contra los terroristas suicidas fundamentalistas del Hamas y del Jihad Islámico, encuentran una clara justificación en esos nuevos conceptos de terrorismo que Sharon ha hecho propios, para beneficio de los judíos y de Israel, en detrimento de los palestinos. La justificación a las acciones militares contra los palestinos en Ramallah, en Tulkarem, en Jenin, en al-Khalil, en Gaza, etc., las encuentra Sharon aduciendo que `Arafat y su grupo son terroristas y que el Presidente de la ANP no hace nada para detener a los terroristas suicidas del Hamas y del Jihad Islámico. Con estos planteamientos Sharon cree obtener la justificación a sus asesinatos, violaciones a los derechos humanos, represión y tortura de los palestinos. No hay duda de que sus ataques y represión son reprobables desde todo punto de vista y que el terrorismo de Estado que practica Israel es tan condenable como el acto terrorista de un suicida fundamentalista que ha llegado a la medida extrema de inmolarse, de entregar su vida, que es lo único que le queda, dado que ya no tiene nada más que perder. Es posible interpretar que en la resistencia palestina lo que cuenta es la acción de grupo por encima del individuo (2).

El terrorismo de Estado de Israel en Jenin, en los primeros meses del año 2002, bajo el pretexto de acabar con las células extremistas del Hamas y del Jihad Islámico, ha sido una de las más violentas acciones militares israelíes contra población civil palestina. Los ataques militares israelíes en Jenin han causado, por la destrucción y las muertes, una gran consternación internacional y han generado innumerables protestas en todo el mundo contra el gobierno de Sharon y contra el ejército israelí. Es probable que nunca logremos saber el número de víctimas en Jenin. Según los palestinos se cuentan por miles. Israel anuncia que han sido menos de un centenar. Sin embargo, Sharon se ha negado a que se haga efectiva la petición palestina de que observadores de la ONU investiguen lo ocurrido en Jenin. ¿Por qué Israel se opone a ello? ¿Qué es lo que desea ocultar? ¿Quiere Israel esconder al mundo la verdad y las atrocidades perpetradas en Jenin y que nunca se conozcan las dimensiones de esta masacre? ¿Por qué el ejército israelí sacaba secretamente los cadáveres de los palestinos de Jenin para ir a enterrarlos en otros lugares?

El Primer Ministro Sharon acusó a `Arafat de ser partidario del terrorismo y de no hacer nada por controlar las acciones suicidas terroristas del Hamas y del Jihad Islámico. Debido a estas acusaciones, Sharon cree encontrar la justificación para sitiar a `Arafat y dejarlo inmovilizado por más de un mes, cercado por los tanques israelíes en las oficinas gubernamentales de la Autoridad Nacional Palestina en Ramallah, del 29 de marzo al 3 de mayo de 2002. Valga recordar que tan solo un corto tiempo antes el ejército israelí había destruido los helicópteros de la ANP y sus edificaciones gubernamentales. Inclusive antes de ello Sharon ejerció una gran represión contra `Arafat e impidió que el presidente de la ANP pudiera trasladarse a Belén a las celebraciones religiosas cristianas de Navidad y Año Nuevo (2001-2002). Cuando finalmente Israel levantó el sitio contra `Arafat en Ramallah, quizá por presiones internacionales, lo hizo con la condición de que no se investigara lo ocurrido en Jenin. Una vez más Israel impone condiciones a los palestinos por cada una de sus supuestas concesiones. Y otra vez podemos preguntarnos por qué Israel quiere ocultar al mundo la verdad de lo ocurrido en Jenin.

Es oportuno señalar que a Ariel Sharon se le acusa de crímenes de guerra por las masacres de Sabra y Shatila en Beirut en 1982. A lo anterior se pueden agregar las masacres que perpetró en Jenin y los ataques intensos sobre Ramallah, al-Khalil, Tulkarem y Gaza en los primeros meses de 2002 y todas las otras acciones de terrorismo de Estado que ha seguido practicando contra poblaciones civiles palestinas en los territorios de Cisjordania y Gaza, con mayor recrudecimiento después de los atentados de septiembre de 2001, durante todo el año 2002, todo 2003 y hasta la fecha, como lo prueba también el asesinato de Ahmad Yassin, fundador y líder espiritual del grupo fundamentalista Hamas, en marzo de 2004. No hay duda de que estas acciones, que son la respuesta militar con terrorismo de Estado de Israel, a los ataques terroristas suicidas de los grupos Hamas y Jihad Islámico, cobran muchas más víctimas inocentes de civiles, que los ataques terroristas suicidas. Una vez más Israel encuentra la justificación a sus acciones militares en la lucha contra el terrorismo y una vez más reaparece el cuestionado asunto de la seguridad nacional, uno de los grandes mitos de Israel. Aquí de nuevo observamos un legado de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y las reacciones de Estados Unidos y de Israel en la lucha contra el terrorismo, reacciones que como se ha visto, son también violentas. La guerra contra el terrorismo probablemente no logrará terminar con el terrorismo, sino que más bien provocará una escalada de la violencia.

Referente al asunto de los crímenes de guerra de Sharon se debe agregar en la explicación que aquellos que tenían pruebas que aparentemente condenarían a Sharon como criminal de guerra por lo de Sabra y Shatila, Elie Hobeika y Jean Ghanem, desaparecieron misteriosamente. Una vez más el misterio envuelve las acciones de Ariel Sharon.

Elie Hobeika, ex-Ministro libanés y jefe de los servicios de inteligencia de la milicia cristiana de las Fuerzas Libanesas, fue quien comandó la masacre en Sabra y Shatila en septiembre de 1982. Sin embargo, parece que tuvo el apoyo y la complicidad directa de Ariel Sharon, entonces Ministro de Defensa de Israel y dirigente supremo de la operación militar israelí "Paz para Galilea", que invadió el Líbano en el verano de 1982. Según se reporta en la prensa internacional, (3) Hobeika tenía pruebas y aparentemente había grabado cintas en las que se implicaba directamente a Ariel Sharon con las matanzas de Sabra y Shatila de 1982. Como estaba a punto de entregarlas a abogados y senadores belgas -dado que 23 sobrevivientes de la masacre presentaron una querella contra Ariel Sharon ante la justicia belga- un atentado con coche bomba puso fin a la vida de Hobeika el 25 de enero de 2002 (4). El 14 de enero de 2002 murió Jean Ghanem, después de que supuestamente por un ataque cardíaco estrelló su automóvil contra un árbol el 1 de enero de 2002 (5). Tras dos semanas en coma finalmente murió. Ghanem era el lugarteniente político de Hobeika y quizá también tenía información que entregaría a los jueces belgas que investigan la complicidad de Ariel Sharon en la masacre de Sabra y Shatila de 1982. Aunque todavía no se tienen las pruebas contundentes para inculpar a Sharon, la prensa libanesa, luego de reportar estos asuntos, sostiene que Ariel Sharon está detrás de los asesinatos de Hobeika y de su lugarteniente Ghanem. Quizá ambos llevaron a la tumba sus secretos y los datos que involucran a Sharon con las masacres en Beirut.

La violencia, agresividad, amenazas y asesinatos de Sharon también se observan en muchas de sus aseveraciones, como por ejemplo la que reportó la prensa internacional: "Lástima que no maté a `Arafat" (6). Esta frase la lanzó Ariel Sharon refiriéndose a los acontecimientos de 1982, cuando en su posición de Ministro de Defensa cercó a `Arafat en Beirut, en el ya mencionado plan "Paz para Galilea". En aquella oportunidad Sharon quizá hubiera podido matar a `Arafat, pero no lo hizo, no por razones humanitarias, pues no parece tenerlas, sino porque, según los cálculos que se hicieron en aquella ocasión, el llegar hasta `Arafat para matarlo hubiera costado la vida de más de 10.000 soldados israelíes. Posiblemente Sharon temía perder su puesto y su carrera política si sus actividades militares podían costar la vida de tantos soldados judíos.

Cuando se dieron los atentados contra las Torres Gemelas en Nueva York y el Pentágono en Washington, el conflicto árabe-israelí se encontraba en una difícil situación. Las negociaciones entre ambos contendientes se habían estancado, tras el fiasco en Camp David, en los últimos meses del gobierno de Bill Clinton. El fracaso en estas negociaciones en Camp David se debió tanto a la arrogancia e intransigencia de Barak que ofrecía la devolución de algunos territorios a los palestinos, pero a cambio de grandes sacrificios y enormes concesiones de parte de los palestinos a Israel, como por la intransigencia de `Arafat. `Arafat rechazó las propuestas de Barak que daban la impresión de ser generosas, pero en el fondo no lo eran tanto, pues aseguraban y robustecían diversos mecanismos para mantener la ocupación militar israelí e impedir el retorno a Palestina de los refugiados palestinos (7). También en el fracaso de la reunión de Camp David se acusó a `Arafat de intransigencia y de no llevar contra propuestas a lo que presentaba Barak (8). Sin embargo, estas opiniones no deben aceptarse tan fácilmente, pues los palestinos también tenían sus proposiciones.

Desde noviembre de 2000 estalló la segunda Intifada. Se han señalado varias razones. En primer lugar la ocupación militar israelí de Cisjordania y Gaza, la opresión militar israelí contra los palestinos, la violación constante a los derechos humanos (9), los encarcelamientos, las torturas, las expulsiones, los vejámenes de todo tipo contra la población palestina (10) . Todos estos asuntos han provocado una reacción también violenta de los palestinos contra quienes los ultrajan y ocupan militarmente sus territorios, coartan sus libertades, violan sus derechos, les destruyen sus viviendas, talan sus árboles, les restringen el acceso al agua y los retienen en la miseria extrema y en la represión absoluta (11). A estas razones para la segunda Intifada se puede agregar, como la gota que derramó el vaso de agua, la visita provocadora de Sharon (entonces líder el partido Likud) en noviembre de 2000 a los lugares santos musulmanes de al-Sharif en Jerusalén y la profanación de estos sitios sagrados para los musulmanes al entrar con irrespeto y con zapatos a la mezquita de al-Aqsa.

Al estudiarse en este ensayo la ocupación militar israelí desde la Guerra de los Seis Días hasta el presente, pasando por la Declaración de Principios (1993) y los tratados posteriores que devolvieron a los palestinos algunos territorios, como el Tratado sobre Gaza-Jericó (4 de mayo de 1994), nos servirá para comprender lo que ha significado para los palestinos la ocupación militar de Cisjordania y Gaza y el por qué de sus reacciones violentas, sea con la Intifada, o con los atentados suicidas de los extremistas del Hamas y del Jihad Islámico. Al hacerse un diagnóstico global de toda esta situación podremos observar con claridad que Israel es ahora el agresor, el opresor, el que viola los derechos humanos. Israel es el victimario y los palestinos son las víctimas. Cuando los palestinos pueden, también reaccionan violentamente contra la agresión, la represión militar y los ataques israelíes contra civiles palestinos. En un análisis internacional es factible observar que un atentado suicida palestino es víctima y victimario al mismo tiempo. Víctima por la situación que vive el palestino y por su propia inmolación. Victimario por cobrar víctimas civiles judías. Por otra parte, los ataques militares israelíes son sin duda terrorismo de Estado. A los judíos parece que se les olvidó la forma en que Hitler los persiguió, reprimió y ultrajó durante la Segunda Guerra Mundial y utilizan ahora contra los palestinos métodos parecidos a los Hitler: discriminación, desprecio, represión, torturas, muertes y toda clase de vejámenes y violaciones a los derechos humanos.

Ha habido numerosos ataques terroristas suicidas de los palestinos contra población civil israelí. Esos actos han cobrado muchas víctimas entre muertos y heridos y aunque la acción terrorista es lamentable y de todo punto condenable, para muchos es comprensible, como la medida desesperada de aquel que ya no tiene nada que perder. Esos atentados se han dado en autobuses y restaurantes en diversas ciudades israelíes. En el año 2002 se dieron varios atentados terroristas palestinos, entre los que se pueden mencionar la acción terrorista suicida que llevó a cabo Wafa Idris, de 28 años de edad, el día 27 de enero de 2002 en Jerusalén, atentado que hirió a muchos y costó la vida de treinta personas. Wafa Idris formaba parte del grupo Mártires de al-Aqsa. El 31 de enero de 2002 Murad Abu Asal, de 23 años de edad hizo un atentado contra agentes del Shin Beth. El 27 de marzo de 2002 la resistencia palestina se hizo sentir una vez más y en un atentado terrorista del Hamas en el día de Pascua mató en Netanya dos docenas de judíos. La respuesta israelí fue instantánea y muy violenta, como terrorismo de Estado. Fue entonces cuando desde el 29 de marzo el ejército israelí cercó a `Arafat en Ramallah y lo dejó incomunicado, encerrado en un edificio, sin agua ni alimentos ni electricidad por más de un mes. Una vez más Sharon acusó a `Arafat de terrorista y de no hacer nada para controlar a los extremistas del Hamas y del Jihad Islámico. Simultáneamente a estos ataques israelíes se dio el sitio de la Iglesia de la Natividad y del Convento de San Francisco en Belén, donde guerrilleros -Israel los llama terroristas- buscaron refugio de la amenaza militar israelí (12). Ahí permanecieron junto con los sacerdotes que había en la Iglesia y en el monasterio, más los niños y jóvenes que al quedar en medio de los disparos buscaron refugio en la Iglesia. El sitio duró del 1 de abril al 10 de mayo de 2002, hasta que finalmente por intercesión extranjera y por la participación de activistas internacionales, pudieron salir de la Iglesia y de ahí al exilio. El más importante líder palestino de este grupo fue Ibrahim Abayat, del grupo Mártires de al-Aqsa. Durante esos treinta y nueve días los francotiradores israelíes mataron a ocho personas e hirieron a veintidós. Luego reportaron que "todos los muertos, excepto un monaguillo, eran terroristas" (13).

Por todo lo anterior es factible opinar que parece que Israel intenta la destrucción y desaparición total de los palestinos, por lo que podemos preguntarnos: ¿No estarán ahora los judíos creando un holocausto de los palestinos?

Dentro de Israel hay también gente que se opone a los ataques militares israelíes contra civiles, a esas masacres y a la violencia de Sharon. Existen muchos grupos, asociaciones e individuos que piensan, se oponen y protestan contra las masacres del ejército israelí. En diversas ciudades de Israel los movimientos de oposición de ciudadanos israelíes a las políticas agresivas y terroristas de Sharon, al mismo tiempo que condenan los atentados terroristas suicidas del Hamas y del Jihad Islámico, han sido constantes y muy activos, durante los años 2002, 2003 y lo que va de 2004. También en las fuerzas armadas israelíes se dio la oposición de 52 reservistas que se negaban a ir a "una guerra de ocupación" en Palestina, tal como lo reportó la prensa (14). En la carta que los reservistas enviaron a las autoridades israelíes, negándose a participar de las acciones militares represivas israelíes, decía: "el precio de la guerra de ocupación es la pérdida de la humanidad en el seno del ejército y la desmoralización del conjunto de la sociedad israelí." (15)

El gobierno israelí amenazó con degradar a esos 52 reservistas. Muchos diputados de distintos partidos políticos en el Knesset criticaron el intento de insumisión y lo tildaron de traición. No obstante esto, el movimiento de oposición a la ocupación militar israelí de los territorios palestinos ha seguido entre los reservistas. David Sonnschein, uno de los impulsores de la carta, afirmó que tenía la intención de reunir 500 firmas y obligar así al ejército israelí a retirarse de los territorios palestinos y aseguró: "queremos seguir en el servicio de reserva, pero no vamos a volver a los territorios palestinos, ni llevar a cabo una guerra de ocupación" (16). También agregó que el gobierno israelí obliga a los soldados a derramar sangre inútilmente y cometer crímenes de guerra, en su intento por "controlar a todo un pueblo, expulsarlo, bloquearlo, hacerle pasar hambre y humillarlo." (17)

Con todo esto en mente, en cuenta las preguntas que se han lanzado, es factible comprender lo que ha significado para los palestinos, desde el punto de vista de las víctimas, la ocupación militar israelí de Cisjordania y Gaza. Para todo ello debemos tener presente también que la reacción árabe y musulmana ha sido asimismo contra Israel y contra Occidente que apoya a Israel, un Estado hostil a los árabes y al Islam. Los atentados terroristas contra Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001 tienen también un contexto internacional de lucha por la liberación de Palestina del dominio y la represión israelí. La lucha de muchos grupos árabes y musulmanes se dirige también contra Estados Unidos. En primer lugar por la difusión del capitalismo y la dominación que ejerce Estados Unidos, y en segundo lugar porque apoya a Israel, el enemigo de los árabes.

Los más recientes atentados suicidas de fundamentalistas palestinos, contra objetivos principalmente civiles israelíes es prueba de la desesperación en que se encuentran los palestinos debido a la ocupación militar israelí de sus tierras, la represión, las torturas y todos los vejámenes a los que los israelíes someten a los palestinos. Estos reaccionan asimismo violentamente, prueba de ello son los numerosos atentados suicidas, que aunque uno no comparta estos métodos sí los comprende como la reacción a la opresión. La violencia de Israel es asimismo condenable y los bombardeos sobre poblaciones civiles palestinas, que siempre cobran numerosas víctimas, lo mismo que las supuestas muertes selectivas, como la del caso del líder espiritual del Hamas, Ahmad Yassin, son igualmente condenables, como es condenable también el terrorismo de Estado que practica Israel. No es posible terminar con la violencia mientras Israel siga ocupando las tierras de los palestinos, reprimiendo y masacrando a la población palestina y violando constantemente los derechos humanos.

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