EL BAÚL DE TITO

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LA CABRA DE SAN BARTOLO

 

 

No sé, si la mitad de ésta historia, será ficción, lo que si sé que en realidad existió el tema, el cual voy a narrar.

 

Esto son, conocimientos de vidas, y narradas por alguno que se acercó al lugar.

 

Cuentan, que en el pueblo de San Bartolo, existía una buena corte repleta de cabras, (corte que todavía de la cual existen sus cimientos y parte de sus típicas paredes de adobes) en el cual, había dos vecinos enfrentados, no por peleas, si no por envidias.

 

El uno, quería ser más poderoso que el otro, por que uno tenía capital y vacas y el otro cabras.

Perdón, por si meto la pata en algo, mi historia es verdadera, pero de oídas, cosas, que uno cuenta así y luego no era tanto, pero la realidad es que este hecho existió.

 

Se cuenta, que una noche el tal fulano, prendió la corte de las cabras, las cuales se achicharraron todas, sus berridos se escuchaban hasta los pueblos lindantes y el sebo derretido llegó hasta el valle; el cual está a mas o menos 200 metros de la corte.

 

Bueno, esta es la base de la historia de la cabra de San Bartolo, lo que resta de la historia, es lo que extraña, pues cuentan, que en esa época del año, cuando se quemó la corte, por las noches se oían berrear las cabras, una noche y otra..  así muchos días y durante muchos años.

 

Como el que la hace la paga, no sé si será verdad, pero la fábula es que las cabras empezaron a berrear, cuando murió el señor que las había quemado y se cuenta, que era su espíritu que estaba purgando la pena de haber quemado la corte. 

 

Sé, a ciencia cierta que la gente, se presentaba en el lugar, con escopetas de caza y pasaron noches enteras vigilando el lugar, siempre berreaban cerca pero nunca, en el mismo sitio.

 

La gente, acojonadita de miedo, pero caso extraño, no creo, que fuera divino sino, que era por esa época era cuando se apareaban las aves nocturnas y con sus juegos y sus chillidos, parecía que lo mismo lloraba un niño o que lloraba una persona mayor, sonidos que en la oscuridad estremecían, pero espíritu que no pudieron matar todas las escopetas que le apuntaron.

 

 El hecho fue real, la narrativa por lo que se contaba, y desde la misma capital de León, se acerco gente para matar o escuchar esos lamentos y según cuentan todos, salían despavoridos y con mucho miedo dentro del cuerpo.

 

Esta historia la cuento, porque mi padre me la contó muchas veces, así también como el Sr. Vicente, que era el chofer del coche de línea Gradefes-León, (pero llegaba hasta Santibáñez).

 

Coche, que para arrancarlo en el invierno, tenía que ponerle el brasero debajo del motor, media hora para poderlo arrancar y doy fe de eso.

 


FIN

 

 LA MATANZA

En estas fechas no se nos puede olvidar hablar de la "matanza del gocho". Una de las tradiciones más antigua y arraigada en Santibáñez.

Vamos a hacer memoria para, que los que lo conocéis reviváis esos momento y los que nunca han estado "tirando por el rabo" sepáis que sigue existiendo, aunque ahora, desgraciadamente ya son pocos los que matan el gocho.

El cerdo, el ser mas mimado de la casa, se le cuidaba todo un año, para el siguiente, comer de él casi todo el año.

Normalmente el agricultor mantenía una cerda en casa, para la supervivencia de su cerdo y al mismo tiempo para sacar un dinero extra, cuando vendían la camada. Casi siempre, se tenia la cerda dos o tres años y un cerdo bien gordito para matarlo, con unos 150 o 180 Kg. En bruto.

Al cabo de esos dos o tres años se vendía la cerda, y si no, se la mataba junto con un marcial de 80 o 100 Kg

La gente asalariada, quiero decir, que cobraba un jornal fijo, como podían ser los mineros y los albañiles, compraban el cerdo en las ferias de San Martino, en Mansilla de las Mulas el 11 de noviembre o en Santa Catalina, el 24 de noviembre en Cistierna.

La "vivienda del gocho" era el "cubil", que normalmente era de adobes. Se " capa" a los tres meses para que engorde, y si ahozaban mucho el cubil, se les ponían unas alambres, estilo "pirsin" en la nariz, que se llamaban "junquillos", lo cual evitaba que ahozaran las paredes y el suelo.

Se alimentaba de restos de comida, patatas, hojas de remolacha, berzas y pienso. Esta comida se le echaba en el "duerno".

El "Verron" es el semental. Y cuando una "gocha" esta en celo se dice que está "verrida".

La época de la matanza suele ser en noviembre y Diciembre, según dice los refranes "a todo gocho le llega su San Martín", " Por San Andrés toma a tu gocho por los pies, y de navidad no le dejes pasar".

El día de la matanza sé convertía en un día de fiesta era el día de "tirar pol rabo al gocho".

La víspera se hacían los preparativos, como picar la cebolla, normalmente se hacia en una artesa que era una especie de cajón de madera rectangular. Las verdaderas eran hechas de una sola pieza, que consistía en el vaciado del tronco de un árbol. La cebolla se la hacia trozos con el cuchillo y después se picaba fina con la picadera de la remolacha (un palo con una cuchilla. Consejo de la Abuela para este menester, para no llorar meter una rebanada de pan en el pecho.

La noche antes no se daba de cenar al cerdo.

Antes de empezar la tarea sé hacia la "parva" que consistía en comer unas galletas con la copita de orujo y después manos a la obra.

Uno de los instrumentos indispensables es un "banco" de madera, donde después de haber atado al "gocho" con los grillos (cuerdas) se cogían las patas de adelante y se le pasaban por detrás de una de las de atrás, el cordel se le metía por la mandíbula para arrastrarlo. Una vez tumbado en el banco, sujetan bien , el mas joven tira del rabo y el mas inexperto tenia que esperar a recoger la "morcilla" del banco ( los excrementos del animal cuando moría) . La faena de "pincharle" exige su maestría, son muy pocos los que lo hacen con acierto, entre las dos paletillas de adelante, procurando que el cuchillo no toque el corazón para que sangre bien y no se cuaje la sangre. Normalmente en todas las familias hay un especialista.

La sangre se recoge para hacer morcillas, cuando se pinchaba al cerdo, se iba con un cubo y un cucharón grande y se iba batiendo, la que no se utilizaba para las morcillas se cocía para comer frita y para hacer el calducho, una vez desangrado el animal, se le queman las cerdas con "cuelmos" (de paja de centeno, por ser esta mas larga que las demás), hasta que pele, ahora esta operación se lleva a cabo con una lamparilla de butano o alcohol de quemar. Luego hay que rascarle la piel con una teja, alguna hoja de guadaña vieja y agua.

Finalmente se le abre por el vientre para extraerle las tripas, el corazón, el hígado y demás vísceras. Una vez abierto "en canal" se le atraviesa el pescuezo con un "garabito" y se le cuelga de un gancho. El gocho permanece colgado durante unos días hasta que se le "estaza".

Estas labores las hacen los hombres. Cuando se recogen las tripas en un "balde" las mujeres se van a "la presa" a lavarlas, para quitarles el "sebo" que tienen pegado alrededor y se desenredan

Las tripas se dividen en "morcilleras" y "choriceras". La tripa "cular", de un metro de longitud y ancha como las "morcilleras", se utiliza para el salchichón y el lomo.

Con esto acaba la labor de la mañana, tras lo cual toda la familia se reúne para celébralo con una gran comida, antes era por la noche cuando se celebraba el "calducho", toda la familia se reunía para celebrarlo, no podían faltar las castañas, compradas en San Martín o en Santa Catalina.

Por la tarde se preparaba el "mondongo" para las morcillas a base de sangre, pan, cebolla picada bien menuda y los ingredientes secretos que cada familia añade. Otro ingrediente esencia es el pimentón picante, ( la morcilla sabrosa, picante y sosa).

Con el corazón, el bofe (los pulmones), la "pajarita" y la carne de cabeza se hacen los chorizos "sabadiegos", de menor calidad, para el cocido. El hígado se comía en picantillo (salsa picante). La vejiga se la daban a los niños, quienes fabricaban con ella una zambomba o como balón para jugar al fútbol.

El día de "estazar" el cerdo, se descuelga y se sacan los costillares, piezas de tocino, los lomos, las patas delanteras, los jamones, las orejas, patas, morros y el rabo.

Con las patas delanteras y la carne que queda entre los huesos se hacen los chorizos, se pica todo, se adoba con ajos,, pimentón y sal, y después de uno o dos días de reposo se hacen los chorizos. Antes de embutirlos, se fríe unas pocas "jijas" (la carne adobada ), para comprobar que no estén sosos.

Finalmente, las "riestras" de chorizos se cuelgan en varales en la "Hornera". Para que se curen al humo se "atiza" (hacer fuego).

De entre todas las piezas que componen la matanza, los jamones son los más delicados, a los que hay que mimar para que no les "cague la mosca" ni críen "belesas" (gusanos)

Y esto es a grandes rasgos " la matanza del gocho". Algunos de los jóvenes cuando lean esto les parecerá una ceremonia cruel, salvaje y que deberían prohibir pero era y sigue siendo un elemento de unión entre familias, un símbolo de convivencia comunitaria e integradora.

 

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