EL BAÚL DE IGNACIO

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AVE BELLA

En que consiste ave bella, dijo la bubilla al cisne:

¿Que a mí todos me desdeñan y a ti todos te distinguen?

¿Será que los corazones a tu hermosura se rinden? o ¿Es Galardón a tu talento sublime?

Abubilla, yo no tengo ese talento que dices, ni la divina armonía que los poetas me rinden; mi voz igual a la tuya es ronca y desapacible y mi canto es poco dulce y tiene mucho de triste.

No diré que por lo lindo, quizás con corazón no brille, pero más que la belleza es el aseo el que me distingue.

Estas plumas argentadas con que los cielos me visten, no hay día que cuidadosamente en las aguas no las limpie.

De esa manera abubilla logro que todos me admiren y encuentro fácil entrada en estos ricos y pénsiles.

Tu podrías habitar en cuantos sitios yo habite, que Dios te dio gallardía y muy vistosos matices, pero quien ha de quererte, que palacios han de abrirse ante ti, si prostituyes el vello traje que tu vistes.

 


 

 

     JUAN EL LISTO

 

(Este relato  era una historia o cuento popular que mi abuelo me contaba cuando era niño).

Era una familia formada por un hombre, su esposa y su hijo Juan.

El padre y la madre de Juan trabajan para el alcalde, labrando sus tierras y vivían en una pequeña casa de madera al lado de la finca.
Eran muy pobres y les había costado mucho construir aquella casa, pero trabajando para vivir, les bastaba, mientras estuvieran unidos toda la familia, ellos ya eran felices.
Un día el juez juzgo a los padres de Juan por un delito de robo, el cual no habían cometido, sino que lo hizo el alcalde para poderlos echar de su finca ya que les tenía envidia porque eran unas personas trabajadoras, honestas, luchadoras...

Así el juez los desahució y les obligo a pagar lo que supuestamente habían robado.
Lo poco que tenían lo entregaron y deambularon varios días, meses... hasta que murieron. Pero su hijo a penas con fuerzas para seguir viviendo iba caminando un día por un camino y vio como un majestuoso carruaje tirado por dos corceles negros  se acercaba, era el diablo, el cual le propuso trabajar para el durante dos años, pasados esos dos años le podría pedir cualesquiera cosa que deseara.
El chico acepto ya que no tenía otro remedio o trabajar para el diablo y seguir viviendo o ir con sus padres.
El trabajo de Juan consistía en atizar cada día la lumbre y no dejar que se apagase nunca, mientras dos grandes pucheros hervían encima.

Pasaron los meses y un día Juan destapo uno de los pucheros y vio como el alcalde le pedía clemencia,

- Juan apiádate de mí. Y Juan le contestó

-¿ te apiadaste tu de mis padres?.  Y volvió a tapar el puchero.
Al día siguiente destapo el otro puchero, apareció el juez, y vio como el juez le pedía clemencia,

- Juan apiádate de mí. Y Juan le contestó

- ¿te apiadaste tu de mis padres?.  Y volvió a tapar el puchero.
Juan seguía atizando la lumbre cada día sin dejar que el fuego se apagara, así transcurrieron los dos años.

Llegó el diablo y le dijo

- buen trabajo muchacho, pídeme lo que quieras. Y eso mismo hizo Juan.

- Sólo le pediré tres cosas, contestó Juan.

Lo primero que le pidió fue "el bastón", con el cual podía adivinar los pensamientos de las personas que le rodeaban.
Lo segundo que le pidió fue "el estropajo", el cual cada vez que lo frotaba, caerían monedas de oro.
Y finalmente le pidió "la trompeta", con la cual cada vez que la tocara aparecería un inmenso ejercito.
El demonio accedió y Juan volvió a la tierra donde había nacido y se había criado.
Froto el estropajo y con el oro que consiguió, volvió a comprar la casa de la cual había echado a sus padres.
 Un día se encontró con el juez y el alcalde, los cuales querían asesinarle; entonces el bastón se le cayó y adivinó sus pensamientos, rápidamente toco la trompeta y un inmenso ejército apareció y los ejecuto.

                                           Fin 

 

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