EL BAÚL DE JORGE

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EXPEDIENTES "S"

EL MISTERIO DEL JERSEY

¿Por qué Tinín siempre lleva jerséis de pico? La respuesta la encontramos en un fenómeno sucedido también en el extinto bar de Berto, una noche de invierno. La señora Olvido, madre de Tinín, le había comprado un jersey de cuello redondo que él estrenó en esa ocasión. Llegado el momento de acceder al paquete de tabaco, situado en el bolsillo de la camisa, una fuerza sobrenatural que cerraba el cuello del jersey impidió el acceso al mismo y aprisionó la mano de Tinín, hasta el momento en que éste, no sin gran esfuerzo, consiguió arrancarse la infernal prenda y arrojarla a la estufa situada en el recinto, siendo devorada por las llamas en unos segundos...

 

EL TRUENO DEL FIN DEL MUNDO
¿
Alguien todavía recuerda las viejas puertas de madera que cerraban el portalón de la antigua casa de Beremundo? ¿Qué extraño fenómeno ocurrió para que fuesen cambiadas?

Sucedió una tarde en la que el tractor de Ismaelito estaba dentro del corral, las puertas cerradas y Beremundo decidió subirse al mismo. De pronto, inexplicablemente, la máquina infernal arrancó su motor y empezó a rodar hacia la entrada. Beremundo intentaba hacerse con los mandos del tractor, pero nada ni nadie podía detener su avance, de forma que al llegar a las puertas las arrancó y siguió su camino hacia la calle... Todavía el protagonista de la historia recuerda el ruido que se produjo, como un trueno enorme que anunciara el fin del mundo. Quiso el destino que el tractor no llegara a impactar contra la fachada de la casa de Gilda o, lo que es peor, contra la entrada a la antigua casa y cuadra de Santiago...

 

EL HOMBRE DEL SACO
Sólo los más viejos del lugar recordarán la taberna situada a la entrada del pueblo, bautizada como "Buenos días, sí señor", en la cual el educado saludo de bienvenida sólo estaba implícito en el cartel de la fachada. La regentaba Julita que, dedicada a los menesteres propios del negocio, se proveía de víveres frescos gracias al abnegado trabajo de otros habitantes. Un año decidió adquirir un saco de patatas nuevas al sin par Tinín. Realizado el pesado del saco y la correspondiente transacción económica, Julita procedió a colocar los tubérculos en el lugar indicado, descubriendo con asombro que, además de las patatas, había una importante cantidad de tierra en forma de adobes de construcción

PECADO MORTAL
Fue a comienzos de un verano cuando se descubrió que la hasta entonces intocable casa del cura había sido profanada tiempo atrás. El revuelo provocado fue tal que incluso se llegó a requerir la acción de la justicia en forma de Guardia Civil. La investigación reveló que dicha morada, deshabitada muchos años antes, presentaba un aspecto pulcro y ordenado: todas las habitaciones se encontraban perfectamente amuebladas, sus armarios llenos de ropa, la cocina completa con los platos escurriendo encima del fregadero, una sala llena de libros ordenados en una librería... sin embargo, uno de los detalles que más llamó la atención de la Benemérita fue la amplia colección de revistas eróticas y / o pornográficas propiedad de los antiguos moradores. Parece ser que, en este caso, la mejor forma de vencer la tentación fue caer en ella.

fin..

 

 

 LA DIANA

Si un 30 de agosto, muy de mañana, un conocido te sorprende con un cohete disparado desde la plaza de la Escuela, no es un impulso, es ¡la Diana! Eso, si has tenido la desfachatez de acostarte esa noche, claro. Y es que la citada "plaza" es el punto de partida de la procesión que va de casa en casa, caldero en ristre, pidiendo la voluntad de los que desean disfrutar de unas fiestas mejores al año siguiente o de acabar de pagar las del corriente. A lo que se añaden viandas y refrescos en forma de pastas y vino, imponiéndose los últimos años otro tipo de comestibles más "sabrosos" y de bebidas menos alcohólicas.

Mozos, jóvenes y no tan jóvenes deambulan alrededor de una charanga u orquesta pequeña, que ameniza la mañana, y amenaza Beremundo con su flauta de palo. A pesar de todo ello, sólo las más osadas intentan arrancarle un pasodoble al compañero o amigo menos pisotón. Y así, se van sucediendo algunos de los mejores momentos del verano: despertares intempestivos a los más perezosos, desfiles internacionales de gafas de sol, cánticos de hermandad (la cabra y su denigrada madre, el vino de misterioso color de una tal Asunción, el carrito de los "helaos" sin ABS), experimentos científicos como la inmersión de cohetes en el caño de la Iglesia, seguido de baños multitudinarios para celebrar el éxito del mismo. Tampoco nos olvidamos de la orquesta "Ritmo" acompañada por las maracas del señor Andrés, de la jota que se bailaba en casa de la señora Estefanía, de la foto de familia en casa de Pepe y Conce (donde siempre quedaba la duda sobre si la cámara de retratar tenía carrete o no), y por supuesto, de las muestras de la "nueva cocina" en casa de Fernando del Cano, Toño Reguero, "Pepón" Estrada, Micaela, y los callos incomparables de Tinín, con el pimentón y la guindilla al punto (de fuego). Ya casi al final, la espléndida Julita nos deleitaba con su privilegiada voz al grito de "¡música, coññññño!"

Pero seamos imparciales destacando la inestimable colaboración de aquellos que nos daban con la puerta en las narices año tras año, mientras sus hijos y nietos participaban en todos los eventos que cotizábamos el resto de los bien nacidos.

Acabada la dura tarea, tan cansados como hinchados nuestros estómagos, dábamos con nuestros huesos en la cama, intentando dormir y dormirla, porque es justo reconocer la importancia de nuestro pasacalles en "la primera vez" y en todas las que siguieron. Sabido es que de la Diana surgió el dicho "QUIEN LA PRUEBA, REPITE".

 

SANTIBÀÑEZ

Pasan tres horas ya del mediodía;

ni una brizna se mece por el aire

En julio el sol calienta los tejados,

la sombra apenas muestra su ropaje.  

 

Es momento de siesta, tiempo lento

rodeado de un silencio imperturbable.

La hierba seca reposa en la pradera

antes de ser un fardo deleznable.

Un sauce duerme al lado del camino

por donde llegarán los emigrantes

buscando paz, reposo, un reencuentro,

una conversación a media tarde,

sentados en aquel madero antiguo

grabado a fuego de ratos memorables.

Santibáñez es Esla, es montaña,

es labranza, ganado por las calles,

es invierno de boina y de madreñas,

es pura primavera es pastizales.

Es sudor y trabajo, fatiga y hambre,

hambre de prosperar lo inesperable.

Es mujeres con luto en las entrañas,

es rapaces jugando hasta muy tarde,

es estrellas de un cielo sin infierno,

es un amanecer en cada valle.

Llega septiembre y el pueblo se despobla.

El agua brilla en las piedras de la Iglesia

cuando las nubes lloran por tu partida.

Huele a tierra mojada; el viejo sauce

que hace tan poco te dio la bienvenida

bate sus ramas, murmura en su lenguaje

un esperanzador "vuelve enseguida".  

 

 

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