VERSOS SIN RIMA
Escribo, y escribo versos.
No riman, eso lo sé...
pero no me preocupa.
Escribo para no olvidarte
(¡cómo si acaso pudiera!),
para siempre recordarte
de esta extraña manera,
por las letras que reflejan
lo que padece mi alma.
¿Llamarlo poesía?
No sé... quizá podría...
pero no es muy convincente.
Los llamaré sólo vida:
eso es más consecuente.
No tengo fotografías
para todos los momentos
que paso contigo,
pero tengo estos versos,
versos sin rima...
No tengo el sabor de tus besos,
dados en cualquier lugar,
bajo nuestra amiga luna,
ni el calor de tus manos,
de tus brazos,
de tu lecho,
de tu piel y de tu ser,
que me recuerden que fui
en algún momento extraño
algo más que un fragmento
de tiempo que ya perdí.
No tengo una pintura
que refleje tu mirada,
el color de aquella cara
en que un día me perdí.
No tengo nada de ti,
sino tan sólo tu ausencia,
que me anula la conciencia
y me obliga a no ser yo,
si es que todavía soy,
a marchar de un lado a otro
sin saber a donde voy.
No tengo ninguno de esos
recuerdos con naftalina...
tan sólo tengo estos versos:
versos sin rima.