NOCHE
Luz de noche,
de mi noche...
mi luz fría que desvela,
mi luz tibia que acaricia mi alma,
mi luz que quema...
Quiero que se muera el día,
que alguien asesine al sol,
para que vuelvas tan blanca,
tan desnuda, tan preciosa,
a asomarte a mi blacón,
a tocarme tan despacio,
con tanta delicadeza,
que acabe con mi ser dudando,
hablándole con franqueza,
inseguro de mi amor.
¿Qué le das al corazón,
mi noche oscura, mi todo,
que haces perder de este modo
al pobre
su poca razón?
¿Por qué llegas y te vas
siempre con esas maneras
que haces de mi vida entera
algo etéreo,
como un gas?
Noche,
mi noche...
no vengas
si te has de marchar más...
Luna,
mi luna,
no alumbres...
porque la muerte me das
cuando, tras acariciarme,
tras quererme extrañamente,
das media vuelta y te llegas
hasta mi puerta de atrás.
No te vayas ya jamás
cuando otra noche llegues...
(Y que llegue pronto ya
la noche del reencuentro...
que diez horas sin tu aliento
llevo muriendo este día,
que no puedo más, querida...
que es mucho el sufrimiento...)