TU MAR
No es fácil que en su derrota
llegue a buen puerto mi barco
(tu mar me es aún ignota,
no sé si habrá un puerto franco).
Va marchando a toda vela
empujado por un viento
que hincha todas sus telas
encarando el descontento.
Mi timonel va dormido...
gira ya libre el timón
por tu océano mecido,
crujiéndose mi armazón.
El naufragio tan temido
parece acechar constante...
guía al barco el sinsentido,
y aún así, siempre adelante,
avanzando hacia la nada
que es tu todo, compañera...
Que aunque la mar está brava
y la muerte hallar pudiera
¿habría más dulce muerte
que ahogarme en tu aguasal?
¿Existe una mejor suerte
que yacer, por siempre, en tu mar?