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Portugu�s
Por generaciones la gente utiliz� el sistema del trueque. Un hombre manten�a a su
propia familia proporcionando todas sus necesidades o bien se especializaba en un comercio
particular. Los bienes excedentes de su propia producci�n, los intercambiaba por los
excedentes de otros.
En cada comunidad un gobierno simple hab�a sido formado para cerciorarse de que las
libertades y los derechos de cada persona fueran protegidos y que no se forzara a ning�n
hombre hacer cualquier cosa contra su voluntad por ning�n otro hombre, o cualquier grupo
de hombres.
�ste era el �nico prop�sito del gobierno y cada gobernador era apoyado
voluntariamente por la comunidad local que lo eligi�.
Sin embargo, el d�a del mercado era un problema que no pod�an solucionar. �Val�a un
cuchillo una o dos cestas de ma�z? Val�a una vaca m�s que un carro... etc�tera. A
ninguno se le ocurr�a un sistema mejor.
Entonces Fabian, el orfebre, anunci�: "tengo la soluci�n a nuestros problemas
del trueque, los invito a todos a una reuni�n p�blica para ma�ana"...
El dinero
El d�a siguiente sobre un gran escenario en la plaza de la ciudad, Fabian explic� a todos el nuevo sistema que �l
llam� "dinero". Dijo: "El oro que uso en ornamentos y joyer�a es un metal
excelente. No se deslustra ni se enmohece, y durar� muchos a�os. Fundir�
un poco de mi oro en monedas y llamaremos a cada moneda "un d�lar".
�l explic� c�mo trabajar�an los valores, y que ese "dinero" ser�a
realmente un medio para el intercambio - un sistema mucho mejor que el
trueque.
Uno de los gobernadores pregunt�, "algunas personas pueden encontrar oro
y hacer las monedas para s� mismos", �l dijo:
"eso ser�a de lo m�s injusto", Fabian ten�a preparada la respuesta.
"solamente las monedas aprobadas por el gobierno pueden ser utilizadas,
y �stas tendr�n una marca especial estampada en ellas". Esto parec�a
razonable y fue propuesto que se le de a cada hombre un n�mero igual de
monedas.
"S�lo yo merezco la mayor�a," dijo el fabricante de velas,
"todos utilizan mis velas". "no", dijo el granjero, "sin alimento aqu�
no hay vida, nosotros tenemos que tener la mayor cantidad de monedas"...
y la discusi�n continuaba.
Fabian los dej� discutir por un rato y finalmente dijo, "puesto que
ninguno de ustedes puede llegar a un acuerdo, yo sugiero que cada uno
obtenga la cantidad que requiera de m�. No habr� l�mite, a excepci�n de
su capacidad de devolverlas. Cuanto m�s dinero cada uno obtiene, m�s
debe devolver al final del a�o.
Inter�s
"�y qu� pago recibe usted?" la gente le pregunt� a
Fabian.
"puesto que estoy proporcionando un servicio, es decir, la fuente de
dinero, me dan derecho al pago por mi trabajo. Digamos que para cada 100
monedas que ustedes obtienen, me devuelven 105 por cada a�o que ustedes
mantienen la deuda. Los 5 ser�n mi pago, y llamar� a este pago,
"inter�s".
No parec�a haber otra manera, y adem�s, el 5% parec�a poca cantidad para
un a�o.
Fabian no perdi� un minuto. �l hizo monedas d�a y noche, y al final de
la semana ya estaba listo. Hizo cola la gente para entrar en su tienda,
y despu�s de que las monedas fueran examinadas y aprobadas por los
gobernadores el sistema comenz�. Algunos pidieron solo unas pocas
monedas y se fueron a intentar el nuevo sistema.
Precio
Encontraron que el dinero era maravilloso, y pronto
valoraron todo en monedas o d�lares de oro. El valor que pusieron en
cada cosa fue llamado un "precio", y el precio dependi� principalmente
de la cantidad de trabajo requerida para producir el bien. Si tomaba
mucho trabajo el precio era alto, pero si era producido con poco
esfuerzo el precio era bajo.
Libre competencia
En una ciudad viv�a Alan, que era el �nico relojero.
Sus precios eran altos porque los clientes estaban ansiosos de pagar
para obtener uno de sus relojes.
Despu�s otro hombre comenz� a hacer los relojes y los ofreci� en un
precio mas bajo para conseguir ventas. Alan fue forzado para bajar sus
precios, y luego todos los precios se vinieron abajo, de modo que ambos
hombres se esforzaran en dar la mejor calidad en el precio mas bajo.
�sta era la libre competencia genuina.
Deuda
Al fin del a�o, Fabian sali� de su tienda y visit� a
toda la gente que le deb�a las monedas. Algunos ten�an m�s de lo que
pidieron prestado, pero esto significaba que otros ten�an menos, puesto
que solo hab�a cierto n�mero de monedas distribuidas inicialmente. Los
que ten�an m�s de lo que pidieron prestado devolvieron lo prestado mas 5
adicionales cada 100, pero de todos modos, luego de devolver sus
monedas, tuvieron que pedir prestado nuevamente para poder continuar.
Los otros descubrieron por primera vez que ten�an una deuda. Antes de
prestarles m�s dinero, Fabian tom� una hipoteca sobre algunos de sus
activos, y cada uno sali� una vez m�s a intentar conseguir esas 5
monedas extra que siempre parec�an tan dif�ciles de encontrar.
Nadie se dio cuenta, que en el conjunto, el pa�s nunca podr�a salir de
su deuda hasta que todas las monedas fueran devueltas, pero, aunque se
devolvieran todas las monedas, estaban siempre esos 5 adicionales en
cada 100 que nunca hab�an sido puestos en circulaci�n. Nadie mas que
Fabian pod�a ver que era imposible pagar el inter�s - el dinero
adicional nunca hab�a sido puesto en circulaci�n, por lo tanto a alguien
siempre le faltaba.
Era verdad que Fabian gastaba algunas monedas, pero �l por s� mismo no
pod�a gastar tanto como el 5% de la econom�a total del pa�s. Hab�a
millares de gente y Fabian era solamente uno. Por otro lado, �l segu�a
siendo un orfebre viviendo una vida confortable.
Banco
En la parte posterior de su tienda Fabian hizo una
caja fuerte y la gente encontr� conveniente dejar algunas de sus monedas
en ella como dep�sito de seguridad. �l cobraba un honorario peque�o
dependiendo de la cantidad de dinero, y la cantidad de tiempo que
permanec�a con �l.
�l daba al due�o de las monedas, un recibo por cada
dep�sito.
Cuando una persona iba a hacer compras, no llevaba normalmente muchas
monedas de oro. La persona le daba al comerciante uno de los recibos de
Fabian, seg�n el valor de las mercanc�as que deseaba comprar.
Los comerciantes reconoc�an el recibo como genuino y lo aceptaban con
la idea de llevarlo luego ante Fabian y recoger la cantidad apropiada en
monedas. Los recibos pasaron de mano en mano en vez de transferir el oro
en s� mismo. La gente ten�a completa confianza en los "recibos" - y los
aceptaban como si fueran las monedas de oro.
Despu�s de poco tiempo, Fabian not� que era bastante raro encontrar que
alguna persona le pidiera realmente sus monedas de oro.
Dep�sito bancarios
�l pens�: "aqu� estoy en la posesi�n de todo este oro y
sigo teniendo que trabajar duro como artesano. No tiene sentido. Hay
docenas de personas que estar�an contentas de pagarme el inter�s por el
uso de este oro, que esta depositado aqu� y que sus due�os raramente
reclaman.
Pr�stamos
"Es verdad, el oro no es m�o - pero est� en mi posesi�n,
que es todo lo que importa. Ya no necesito hacer m�s monedas para
prestar, puedo utilizar algunas de las monedas almacenadas en la caja
fuerte".
Un d�a, un pr�stamo muy grande fue solicitado. Fabian sugiri�, "en vez
de llevar todas estas monedas podemos hacer un dep�sito en su nombre, y
entonces le dar� varios recibos al valor de las monedas". El prestatario
convino, y se fu� con un manojo de recibos. �l hab�a
obtenido un pr�stamo, sin embargo el oro permanec�a en la caja fuerte de
Fabian. Despu�s de que el cliente se fuera, Fabian sonri�. Pod�a
tener la torta y encima comerla tambi�n. �l podr�a "prestar" el oro y
todav�a mantenerlo en su posesi�n.
Los amigos, los extranjeros e incluso los enemigos necesitaron fondos
para realizar sus negocios - y siempre y cuando pod�an asegurar la
devoluci�n, pod�an pedir prestado tanto como necesitaran. Simplemente
escribiendo recibos Fabian pod�a "prestar" tanto dinero como varias
veces el valor del oro en su caja fuerte, y �l ni siquiera era el due�o
del dinero en ella. Todo era seguro siempre y cuando los due�os
verdaderos no pidieran su oro y la confianza de la gente fuera
mantenida.
Asientos contables
�l manten�a un libro mostrando los debitos y los
cr�ditos de cada persona. De hecho, el negocio de pr�stamos demostraba
ser muy lucrativo.
Su posici�n social en la comunidad aumentaba casi tan r�pidamente como
su riqueza. �l se estaba convirtiendo en un hombre de importancia, �l
requer�a respeto. En materias de finanzas, su palabra era como una
declaraci�n sagrada.
Sistema bancario
Los orfebres de otras ciudades se hicieron curiosos
sobre sus actividades y un d�a lo llamaron para verlo. �l les dijo que
era lo que hac�a, pero tuvo mucho cuidado en remarcar la necesidad de
mantener el secreto.
Si su plan fuera expuesto, el esquema fallar�a, as� que acordaron formar
su propia alianza secreta.
Cada uno volvi� a su propia ciudad y comenz� a operar como Fabian les
hab�a ense�ado.
Cheques
La gente ahora aceptaba los recibos como algo tan bueno
como el oro en s� mismo, y muchos recibos fueron depositados para
mantenerlos seguros de la misma manera que las monedas. Cuando un
comerciante deseaba pagar a otro mercanc�as, �l escrib�a simplemente una
nota corta dirigida a Fabian en la que le mandaba transferir el dinero
de su cuenta a la del segundo comerciante. Le tomaba a Fabian solamente
algunos minutos para
ajustar los n�meros en el libro.
Este nuevo sistema lleg� a ser muy popular, y las notas con la
instrucci�n de transferencia fueron llamadas "cheques".
Billetes
Tarde una noche, los orfebres tuvieron otra reuni�n
secreta y Fabian les revel� un nuevo plan. Convocaron el d�a siguiente
una reuni�n con todos los gobernadores, y Fabian comenz�. "los recibos
que nosotros emitimos han llegado a ser muy populares. Sin duda, la
mayor�a de usted los gobernadores los est� utilizando y los encuentran
muy convenientes". Los gobernadores asientieron. Estaban de acuerdo,
pero se preguntaban cu�l era el problema. "bien", continu� Fabian,
"algunos recibos est� siendo copiados por falsificadores. Esta pr�ctica
se debe parar".
Los gobernadores se alarmaron. "�qu� podemos hacer?" preguntaron.
Fabian contest�, " mi sugerencia es: primero que todo,
hagamos que sea el trabajo del gobierno el imprimir nuevas notas en un
papel especial con dise�os muy intrincados, y entonces cada nota se
firmar� por el principal gobernador. Las notas las llamaremos
"billetes". Los orfebres estaremos felices de pagar los costos de la
impresi�n, pues nos ahorrar� mucho del tiempo que pasamos escribiendo
nuestros recibos".
Los gobernadores razonaron, "bien, es nuestro trabajo proteger a la
gente contra falsificadores y su consejo parece ciertamente una buena
idea." Acordaron entonces imprimir los "billetes".
La idea sonaba bien, y sin pensarlo mucho, imprimieron
una gran cantidad de nuevos y flamantes biletes. Cada billete ten�a un
valor impreso sobre el - $1, $2, $5, $10 etc. Los peque�os costos de
impresi�n fueron pagados por los orfebres.
Los billetes eran mucho mas f�ciles de transportar y r�pidamente
fueron aceptados por la gente. A pesar de su popularidad, estos billetes
eran usados s�lo para el 10% de las transacciones. Los registros
mostraban que el sistema de cheques era usado para el 90% de todos los
negocios.
Reservas en oro
"En segundo lugar", dijo Fabian, "algunas personas
han hecho excavaciones y est�n haciendo sus propias monedas de oro.
Sugiero que emitan una LEY, para que cualquier persona que encuentre
pepitas de oro deba entregarlas. Por supuesto, ser� pagado con billetes
y monedas".
Ahorro
La siguiente etapa del plan comenz�. Hasta ahora, La
gente le estaba pagando a Fabian por guardar su dinero. Para atraer mas
dinero a la caja fuerte, Fabian se ofreci� a pagar a los depositantes un
3% de inter�s sobre los dep�sitos.
La mayor�a de la gente cre�a que �l estaba prestando ese dinero a los
deudores al 5%, y su ganancia era el 2% de diferencia. Adem�s, la gente
no le pregunt� mucho, ya que obtener el 3% era mucho mejor que estar
pagando para depositar el dinero en lugar seguro.
La cantidad de ahorros creci�, y con el dinero adicional en las b�vedas,
Fabian pod�a prestar $200, $300, $400 hasta $900 por cada $100 en
billetes y monedas que manten�a en dep�sito. �l deb�a ser cuidadoso de
no exceder este factor de 9 a 1, ya que una persona de cada diez, le
requer�a retirar el dep�sito para usar su dinero. Si no hab�a suficiente
dinero disponible cuando alguien se lo requer�a, la gente hubiera
comenzado a sospechar, ya que las libretas de dep�sito mostraban
exactamente cuanto hab�an depositado.
Mas all� de esto, sobre los $900 en asientos contables que Fabian hab�a
prestado escribiendo cheques �l mismo, pod�a demandar hasta $45 de
inter�s, (45=5% de 900). Cuando el pr�stamo m�s los intereses eran
devueltos ($945), los $900 se cancelaban en la columna de debitos y
Fabian se guardaba los $45 de inter�s. Por lo tanto, �l estaba mas que
contento de pagar $3 de inter�s sobre los $100 depositados
originalmente, los cuales nunca hab�an salido de la b�veda. Esto
significaba, que por cada $100 que manten�a en dep�sito, era posible
obtener un 42% de ganancia, mientras la mayor�a de la gente pensaba que
el s�lo ganaba el 2%. Los otros orfebres estaban haciendo la misma cosa.
Creaban dinero en el aire, s�lo firmando un cheque, lo prestaban y encima le
cargaban inter�s.
Cr�dito
Es cierto, ellos no estaba haciendo billetes, el
Gobierno imprim�a los billetes y se los entregaba a los orfebres para
distribuir. El �nico gasto de Fabian era el peque�o costo de impresi�n.
Sin embargo, ellos estaban creado dinero de "cr�dito", que sal�a de la
nada y le cargaban intereses encima. La mayor�a de la gente cre�a que la
provisi�n de
dinero era una operaci�n del Gobierno. Tambi�n cre�an que Fabian estaba
prestando el dinero que alguien mas hab�a depositado, pero hab�a algo
extra�o: ning�n dep�sito decrec�a cuando Fabian entregaba un pr�stamo.
Si todos hubieran tratado de retirar sus dep�sitos al mismo tiempo, el
fraude hubiera sido descubierto.
Emisi�n
No hab�a problemas si alguien ped�a un pr�stamo en
monedas o billetes.
Fabian simplemente le explicaba al Gobierno que el incremento de la
poblaci�n y de la producci�n requer�a mas billetes, y los obten�a a
cambio del peque�o costo de impresi�n.
Algo est� mal
Un d�a, un hombre que sol�a pensar mucho fue a ver a
Fab�an. "Esta carga del inter�s est� mal", le dijo. "Por cada $100 que
usted presta, est� pidiendo $105 en devoluci�n. Los $5 extra no pueden
ser pagados nunca ya que no existen. Muchos granjeros producen comida, muchos industriales producen bienes, y
as� hacen todos los dem�s, pero s�lo usted produce dinero."
Poder adquisitivo
"Suponga que existimos s�lo dos empresarios en todo el
pa�s, y que nosotros empleamos al resto de la poblaci�n. Le pedimos
prestado $100 cada uno, pagamos $90 en salarios y gastos y nos quedamos
con $10 de ganancia (nuestro salario). Eso significa que el poder
adquisitivo total, de toda la poblaci�n, es $90 + $10 multiplicado por
dos, esto es $200.
Pero, para pagarle a usted, nosotros debemos vender toda nuestra
producci�n por $210. Si uno de nosotros tiene �xito y vende todo lo que
produce por $105, el otro hombre s�lo puede esperar obtener $95.
Adem�s, parte de los bienes no pueden ser vendidos, ya que no quedar�a
m�s dinero en manos de los consumidores para comprarlos.
Vendiendo por $95, el segundo empresario todav�a le deber�a a usted $10
y s�lo podr� pagarle pidiendo m�s prestado. Este sistema es imposible".
El hombre continu�, "Seguramente usted deber�a emitir $105, esto es 100
para mi y 5 para que gaste usted. De esta manera habr�a $105 en
circulaci�n, y la deuda puede ser pagada".
Gur� financiero
Fabian escuch� en silencio y finalmente dijo, "La
Econom�a Financiera es un tema muy profundo, amigo, toma a�os de
estudio. D�jeme a m� preocuparme por estos asuntos, y usted preoc�pese
por los suyos. Usted debe volverse m�s eficiente, incremente su
producci�n, baje sus gastos y convi�rtase en un mejor empresario.
Siempre estar� dispuesto a ayudarlo en esos asuntos".
El hombre su fue sin estar convencido. Hab�a algo mal con las
operaciones de Fabian, y el sent�a que su pregunta hab�a sido contestada
con evasivas.
Sin embargo, la mayor�a de la gente respetaba la palabra de Fabian -
"�l es el experto, los otros deben estar equivocados. Miren como se
desarroll� el pa�s, c�mo se increment� nuestra producci�n - mejor
dejemos que �l maneje estos temas".
Huelga
Para pagar los intereses sobre los pr�stamos que
hab�an pedido, los comerciantes tuvieron que elevar sus precios. Los
asalariados se quejaron de que los sueldos eran muy bajos. Los empresarios se
negaron a pagar mayores salarios, diciendo que quebrar�an. Los granjeros
no pod�an obtener precios justos por su producci�n. Las amas de casa se
quejaban de que los alimentos estaban muy caros.
Y finalmente algunas personas se declararon "en huelga", algo de lo
que nunca se hab�a o�do hablar antes. Otros hab�an sido golpeados por la
pobreza, y sus amigos y parientes no ten�an dinero para ayudarlos.
La mayor�a hab�a olvidado la riqueza real alrededor de ellos - las
tierras f�rtiles, los grandes bosques, los minerales y el ganado. S�lo
pod�an pensar en el dinero, que siempre parec�a faltar. Pero nunca
cuestionaron el sistema bancario. Ellos cre�an que el gobierno lo
manejaba.
La situaci�n econ�mica empeor�. Los asalariados estaban
seguros de que los patrones estaban teniendo mucha ganancia. Los
patrones dec�an que los trabajadores eran muy vagos y no estaban
haciendo honestamente su d�a de trabajo, y todos culpaban a todos los
otros. Los Gobernantes no pudieron encontrar una respuesta, y adem�s, el
problema inmediato parec�a ser combatir la creciente pobreza.
Ayuda social
El Gobierno emprendi� entonces esquemas de
beneficencia e hicieron leyes forzando a la gente a contribuir en ellos.
Esto hizo enojar a mucha gente, que cre�an en la vieja idea de ayudar al
vecino voluntariamente.
"Estas leyes no son m�s que un robo legalizado. Sacarle algo a una
persona, contra su voluntad, mas all� del prop�sito para el cual se
usar�, no es diferente de robar".
Pero cada hombre se sent�a indefenso y tem�a ir a la c�rcel si no
pagaba. Estos esquemas de beneficencia dieron alg�n alivio en principio,
pero al tiempo el problema de la pobreza se agrav� nuevamente y m�s
dinero era necesario para la beneficencia. El costo de los esquemas de
beneficencia se elev� m�s y m�s y el tama�o del Gobierno creci�.
La mayor�a de los gobernantes eran hombres sinceros
tratando de hacer lo mejor posible. A ellos no les gustaba pedir m�s
dinero de su pueblo (aumentar impuestos) y finalmente, no tuvieron otra
opci�n que pedir prestado a Fabian y sus amigos. No ten�an idea de c�mo
iban a hacer para devolverlo. La situaci�n empeoraba, los padres ya no
pod�an pagar los maestros para sus hijos. No pod�an pagar doctores, y
las empresas de transporte estaban quebrando.
Servicios p�blicos
Uno por uno, el gobierno fue forzado a tomar estos
servicios por su cuenta. Maestros, doctores y muchos otros se
convirtieron en servidores p�blicos.
Muy pocos estaban satisfechos de su trabajo en el Estado. Recib�an un
salario razonable, pero perdieron su identidad. Se convirtieron en
peque�os engranajes de una maquinaria gigantesca.
No hab�a espacio para la iniciativa personal, muy poco reconocimiento
para el esfuerzo, sus ingresos eran fijos, y s�lo se ascend�a cuando un
superior se retiraba o mor�a.
Impuestos
Desesperados, los gobernantes decidieron pedir el consejo de Fabian. Lo
consideraban muy sabio y parec�a saber c�mo resolver asuntos de dinero.
Fabian los escuch� explicar todos sus problemas, y finalmente respondi�,
"Mucha gente no puede resolver sus problemas por s� mismos - ellos
necesitan a alguien que lo haga por ellos. Seguramente ustedes estar�n
de acuerdo que la mayor�a de la gente tiene el derecho a ser feliz y a
ser provista con lo b�sico para vivir. Uno de nuestros grandes dichos es
"Todos los hombres son iguales" - �No es cierto?"
"Bien, la �nica manera de balancear las cosas es tomar el exceso de
riqueza de los ricos y darla a los pobres. Introduzcan un sistema de
impuestos. Cuanto m�s un hombre tiene, m�s debe pagar. Recojan los
impuestos de cada persona seg�n su capacidad, y d�n a cada uno seg�n su
necesidad. Las escuelas y los hospitales deben ser gratuitas para los
que no puedan permit�rselos".
Deuda p�blica
�l les dio una larga charla sobre grandes ideales y
acab� diciendo:
"Oh, a prop�sito, no se olviden que me deben dinero. Han estado pidiendo
prestado por mucho tiempo. Lo menos que puedo hacer para ayudar, es,
como una atenci�n para ustedes, que s�lo me paguen el inter�s. Dejaremos
el capital como deuda, solo paguen el inter�s".
Salieron, y sin hacer mucho an�lisis sobre las filosof�as de Fabian,
introdujeron el impuesto graduado sobre la renta - cuanto m�s usted
gana, m�s alta es su imposici�n fiscal. A nadie le gust� esto, pero, o
pagaban los impuestos o iban a la c�rcel.
Los nuevos impuestos forzaron a los comerciantes nuevamente a subir sus
precios. Los asalariados exigieron salarios m�s altos lo que caus� que
muchas empresas cerraran, o que sustituyeran hombres por maquinaria.
Esto caus� desempleo adicional y forz� al gobierno a introducir m�s
esquemas de beneficencia y m�s seguros de desempleo.
Subsidios
Se fijaron tarifas y se implementaron otros mecanismos
de protecci�n para resguardar algunas industrias y que se mantuvieran
dando empleo. Algunas personas se preguntaban si el prop�sito de la
producci�n era producir mercanc�as o simplemente proporcionar empleo.
Controles
Mientras las cosas se pon�an peores, intentaron el
control del salario, el control de precios, y toda clase de controles.
El gobierno intent� conseguir m�s dinero con un impuesto a las ventas,
aportes patronales, aportes salariales y toda clase de impuestos.
Alguien observ� que en el camino desde la cosecha del trigo hasta la
mesa de los hogares, hab�a cerca de 50 impuestos sobre el pan.
Los "expertos" se presentaron y algunos eran elegidos para gobernar,
pero despu�s de cada reuni�n anual aparec�an sin soluciones, a excepci�n
de la noticia de que los impuestos deb�an ser "reestructurados", pero
siempre, luego de las reestructuraciones la suma total de impuestos aumentaba.
Fabian comenz� a exigir sus pagos de inter�s, y una
porci�n m�s grande y m�s grande del dinero de los impuestos era
necesaria para pagarlo.
Pol�tica
Entonces vino la pol�tica partidaria - la gente
discut�a sobre qu� partido pol�tico podr�a solucionar lo mejor posible
sus problemas.
Discutieron sobre las personalidades, idealismo, los slogans, todo
excepto el problema real.
Los consejos deliberantes estaban en
problemas. En una ciudad el inter�s de la deuda excedi� la cantidad de impuestos
que se recaudaron en un a�o. En todo el pa�s el inter�s sin pagar sigui�
aumentando - se carg� inter�s sobre el inter�s sin pagar.
Control de la informaci�n
Gradualmente, mucha de la riqueza real del pa�s fue
comprada o controlada por Fabian y sus amigos y con ello vino el mayor
control sobre la gente. Sin embargo, el control no era todav�a completo.
Sab�an que la situaci�n no ser�a segura hasta que cada persona fuera controlada.
La mayor�a de la gente que se opon�a al sistema era silenciada por
presi�n financiera, o sufr�a el rid�culo p�blico. Para lograr esto,
Fabian y sus amigos compraron la mayor�a de los peri�dicos, T.V. y las
estaciones de radio. Luego seleccionaron cuidadosamente a la gente para
operarlas. Muchas de estas personas ten�an un deseo sincero de mejorar
el mundo, pero nunca se dieron cuenta c�mo los utilizaban. Sus
soluciones se ocuparon siempre de los efectos del problema, nunca de la
causa.
Hab�a varios peri�dicos - uno para el ala derecha, uno para el ala
izquierda, uno para los trabajadores, uno para los patrones, etc�tera.
No importaba mucho en cual usted creyera, siempre y
cuando usted no pensara en el problema real.
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La historia que usted ha le�do es, por supuesto, ficci�n. Pero si usted
la encuentra preocupantemente cercana a la realidad y quiere saber qui�n
es Fabian en la vida real, un buen punto de partida es un estudio de las
actividades de los orfebres ingleses en los siglos 16 y 17.
Por ejemplo, el Banco de Inglaterra comenz� en 1694. El
Rey Guillermo de Orange estaba en dificultades financieras como
resultado de una guerra con Francia. Los orfebres "le prestaron" 1,2
millones de libras (una cantidad impresionante en esos d�as) con ciertas
condiciones:
- El tipo de inter�s iba a ser del 8%. Debe recordarse
que la Carta Magna indicaba que cobrar intereses era penado con la
muerte.
- El rey deb�a conceder a los orfebres una carta para el Banco que les
daba el derecho de emitir cr�dito.
Antes de esto, sus operaciones de emitir recibos por m�s dinero de el
que ten�an en dep�sito eran totalmente ilegales. La carta del rey lo
hizo legal.
En 1694 William Patterson obtuvo la carta para El Banco de Inglaterra.
Citas:
Enciclopedia Britannica, 14ava edici�n - "Los Bancos crean
cr�dito.
Es un error creer que el cr�dito de los bancos es generado en parte
por los dep�sitos de dinero dentro de los Bancos. Un pr�stamo hecho por
un Banco es una adici�n clara a la cantidad de dinero en la
comunidad".
Lord Acton, Lord Jefe de Justicia de Inglaterra, 1875 - "La
batalla que se ha filtrado bajo los siglos y que tendr� que ser
luchada m�s pronto o m�s tarde es la gente vs. los Bancos".
Mister Reginald McKenna, presidente del Banco de Midland en
Londres -
"Estoy asustado, ya que a los ciudadanos ordinarios no les gustar� saber
que los bancos pueden crear y destruir dinero a su gusto. Y que los
Bancos controlan el cr�dito de la naci�n, dirigen la pol�tica de
los gobiernos, y tienen en sus manos el destino de la gente".
Sr. Phillip A. Benson, presidente de la asociaci�n de los
banqueros americanos, de junio el 8 de 1939 - "no hay manera m�s
directa de capturar control de una naci�n que a trav�s de su sistema del
cr�dito (de su dinero)".
Revista del banquero de los E.E.U.U., de agosto el 25 de 1924 -
"el capital debe protegerse a s� mismo de todas las maneras posibles,
por combinaci�n y legislaci�n. Las deudas se deben exigir, los bonos
e hipotecas deben exigirse lo m�s r�pido posible. Cuando, por los
procesos de la ley, la gente pierda sus hogares se volver�n m�s d�ciles
y se gobernar� m�s f�cilmente con la influencia del brazo fuerte del
gobierno, aplicado por una potencia central monetaria bajo el
control de los principales financistas.
Esta verdad es bien conocida entre nuestros principales hombres ahora
empe�ados en formar un imperio financiero para gobernar el mundo.
Dividiendo a los votantes a trav�s del sistema pol�tico partidario,
podemos hacer que pierdan su energ�a en luchar sobre cuestiones sin
importancia real. As�, mediante acciones discretas podemos asegurar para
nosotros lo que ha sido tan bien planeado y tan exitosamente ejecutado".
Sir Denison Miller - durante una entrevista en 1921, cuando le
preguntaron si �l, a trav�s del Banco de la Commonwealth, hab�a
financiado a Australia durante la primera guerra mundial por $700
millones, �l contest�; "Asi fue, y habr�a podido financiar al
pa�s por una suma similar si la guerra continuaba"
Preguntado si esa cantidad estaba disponible para los prop�sitos
productivos en esta �poca de paz, �l contest� "s�".
De "Entregue Nuestro Bot�n" (Hand Over Our Loot), No. 2, por Len
Clampett:
"Hay cuatro cosas que deben estar disponibles para el que el
trabajo pago se desarrolle:
- El trabajo que debe hacerse.
- Los materiales para hacer el trabajo.
- La gente para hacer el trabajo.
- El dinero para pagar el trabajo que se har�.
Si cualesquiera de esas cuatro cosas faltan, ning�n trabajo pago
puede realizarse. Es un sistema naturalmente autorregulador.
Si hay trabajo para hacer, y el material est� disponible y est� la gente
dispuesta a hacerlo, todo lo que tenemos que hacer es crear el dinero.
Absolutamente simple."
"Preg�ntese porqu� se sucedieron las depresiones econ�micas. Lo
�nico que faltaba en la comunidad era el papel moneda para comprar
mercanc�as y servicios. La gente para trabajar estaba disponible.
El trabajo a realizar todav�a estaba all�. Los materiales no hab�an
desaparecido, y las mercanc�as estaban f�cilmente disponibles en los
comercios, o pod�an ser producidas a cambio de papel moneda".
Extracto de una carta escrita por Rothschild Brothers de Londres
a una firma de banqueros de Nueva York el 25 de de junio de de 1863:
"Los pocos que pueden entender el sistema (cheques y cr�ditos)
estar�n tan interesados en sus beneficios, o ser�n tan dependientes de
sus favores, que no habr� oposici�n por parte de ese grupo. Mientras
que, por otra parte, la gran cantidad de gente mentalmente incapaz de
comprender la enorme ventaja que el capital deriva del sistema, llevar�
sus cargas sin queja y quiz�s sin incluso sospechar que el sistema es
hostil (que hace da�o) a sus intereses".
La cita siguiente fue reimpresa en el "Idaho Leader", E.E.U.U.,
el 26 de agosto de 1924, y se ha le�do en el parlamento dos veces: por
John Evans M.P., en 1926, y por M.D. Cowan M.P., en la sesi�n de
1930-1931.
En 1891 una circular confidencial fue enviada a los banqueros americanos
y a sus agentes, conteniendo las siguientes declaraciones:
"Autorizamos a nuestros agentes de pr�stamo en los estados occidentales
a prestar nuestros fondos sobre garant�a de propiedades inmobiliarias,
con vencimiento en septiembre 1 de 1894, y no despu�s de esa fecha.
El primero de septiembre de 1894, no renovaremos nuestros pr�stamos bajo
ninguna condici�n.
El primero de septiembre exigiremos nuestro dinero - ejecutaremos
las hipotecas y nos haremos acreedores en posesi�n de las tierras.
Podemos tomar dos tercios de las granjas al oeste del Mississippi y
miles de ellas al este del gran Mississippi tambi�n, fijando nuestro
propio precio.
Podremos tambi�n poseer las tres-cuartas partes de las granjas del
oeste y el dinero de todo el pa�s.
Entonces los granjeros ser�n arrendatarios, como en Inglaterra".
(N.del T: arrendar=alquilar, los granjeros perd�an la posesi�n de sus
tierras mediante esta maniobra, por lo que quedaban obligados a
"alquilar" tierras para trabajarlas, pagando el correspondiente
alquiler a los banqueros)
De "Entregue Nuestro Bot�n", No. 2
"En los Estados Unidos, la emisi�n de dinero es controlada por la
Junta de la Reserva Federal. Este no es un departamento gubernamental si
no una Junta de Banqueros Privados. La mayor�a de nosotros creer�a que
la reserva federal es una instituci�n federal del gobierno
nacional....Esto no es verdad... en 1913, el presidente Woodrow
Wilson firm� el documento que cre� la reserva federal, y conden� al
pueblo norteamericano a la esclavitud por deudas hasta que llegue
el tiempo en que el pueblo despierte de su atontamiento y derroque esta
tiran�a viciosa"...
"Para entender c�mo funciona la emisi�n del dinero en una comunidad se
puede ejemplificar comparando el dinero en la econom�a con los boletos
en un sistema ferroviario. Los boletos son impresos por una imprenta que es pagada por su
trabajo. La imprenta nunca demanda la propiedad de los boletos... Y no
podemos nunca imaginar a una compa��a ferroviaria que se niege a
dar asientos de pasajeros en un tren porque no ha impreso los
boletos suficientes. Con el mismo razonamiento, un gobierno nunca
deber�a negar a la gente el acceso al comercio normal, excluy�ndola de
la econom�a, diciendo "que no tiene el suficiente dinero (papel
moneda)". (C�mo la compa��a ferroviaria, simplemente debe mandar
imprimir los boletos faltantes).
Suponga que el gobierno pide prestado $10 millones a los bancos.
S�lo les cuesta a los banqueros algunos cientos d�lares para imprimir
los fondos, y unos pocos m�s para hacer la contabilidad.
�Usted cree que es justo que nuestros ciudadanos deban luchar para
conseguir cada centavo para mantener sus hogares y familias juntas,
mientras que los banqueros engordan con estos beneficios?
El cr�dito creado por un Banco del Gobierno es mejor que el cr�dito
creado por los Bancos Privados, porque no hay necesidad de recuperar el
dinero cobr�ndole impuestos a la gente, y no hay ning�n inter�s
asociado que incremente los costos. La obra p�blica construida con
el cr�dito del Banco del Gobierno es el activo que substituye al dinero
creado para realizarla, una vez terminado el trabajo."
---------
Resumen del texto:
"Quiero La Tierra m�s el 5 por ciento."
Por Larry Hannigan, Australia
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