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El Karaoke Japonés...
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Karaoke en Shimokitazawa, 21 de Octubre de 2000
Fuimos Yuki, Guix y yo, y nos metieron en una minihabitación con un sofá, una mesita y el equipo del karaoke. Ibamos a pasar una hora desgañitandonos y al final estuvimos 3 horas, la verdad es que estuvo muy bien. Pides algo de beber y comer y te empiezas a picar a poner canciones para cantar una detrás de otra. El repertorio es muy amplio y siempre encuentras varias que te molan mucho y quieres cantar.
Yo creo que es España eso triunfaría, está mucho mejor eso de cantar con los colegas en una habitacioncilla a hacerlo delante de toda la peña. Además, aquí cuanto peor cantes más te ríes, y no hay ningún tipo de verguenza, nadie te oye, sólo los colegas... el tío
Alan
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Más Experiencias...
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Las fiestas a las que he ido: Ya he estado en varias (por supuesto, qué clase es español sería si no fuera así), y bueno, he de decir que no se acercan ni por asomo a las de España o Inglaterra.
La primera fue en casa de Guillermo, no estuvo mal. Empezó a las 14'00 y acabó a las 24'00. Todo el rato estuvimos picoteando comida que habíamos preparado y que habían traído los invitados. También bebimos algo, pero vamos, para acompañar.
Me gustó por que fue la primera ocasión que tuve de conocer a gente y me sirvió para darme cuenta de que no tengo ni idea de japonés.
La segunda fue en un bareto del barrio donde salen todos los guiris en Tokyo, Roppongi.
Era el cumpleaños de un norteamericano y todos los asistentes sabían tocar algún instrumento (de p.m. por cierto) o cantaban muy bien. Estuvimos es una Jam Sesion todo el tiempo.
Si a todo eso le añadimos que el volumen de la música estaba muy alto, el resultado fue que mas que otra cosa fue mas bien un coñazo. Estuve sentado escuchando la Jam casi toda la noche (el sitio era muy pequeño y tampoco había ningún sitio a dónde ir). Además, todos se conocían mucho y casi ni se dieron cuenta de que yo estaba allí.
Esa fiesta se salvó porque conocí a Yuki-chan, una japo que habla español y que mola un montón. Estuvo toda la noche sentada a mi lado, mirando la Jam, como yo, y sin hablar casi con nadie. Casi al final alguien me dijo que ella hablaba español y estuvimos charlando un rato. Para ella yo tambien fui una especie de salvación del aburrimiento porque hablaba español mejor que inglés.
La tercera fue en casa de una española que conocí aquel mismo día, Sonia. Esa se pareció mucho más a una fiesta española, con su paellita (cojonuda, por cierto), pan tomaca, ensaladas, etc...
Estuvimos uno cuantos españoles, una finlandesa y un alemán, muy majos todos. Nos pasamos casi toda la noche explicandoles a los guiris (valga la redundancia) qué es lo que hacemos en Navidad y en Nochevieja. Nos reimos mucho detallando las escenas de las uvas.
La última fiesta en la que estuve fue en la casa que compartí al principio. Nos juntamos unos cuantos en la cocina para hacer una comilona y celebrar tambien el cumple de Toshiko-chan. (ver fotos)
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Los cambios de casa :Y van 2 veces, y las que me quedan...
De casa de Guille me fui a una casa compartida. Yo tenía mi habitación privada, pero compartía la cocina, duchas y lavabo. Era mas bien todo un edificio compartido, y estaba muy bien (con Internet, lavadoras, secadoras, plancha, tv por cable, etc.), además, conocí a mucha gente y muy maja.
Lo único malo eran las reglas, había miles, y eran muy estrictos con ellas.
De ahí me cambié a donde vivo ahora, un apartamento privado, es una habitación de unos 20m2 con cocina, ducha y toilet incluído. Mola porque no tengo ninguna regla ni nada, y tengo de todo, nevera, tv, video, microondas, etc. Lo malo es que no hay tanta gente cerca ni sitios para salir a tomar algo.
Ahí llevo un mes y estaré un par más como mínimo.
Luego (cuando empiece a gener algunas pelas, me cambiaré a otro apartamento a otra zona mejor. Calculo que pagaré más por algo parecido o un poco mejor y por estar en una zona realmente buena para comprar de todo y salir un poco.
Al principio era un coñazo la sola idea de tener que cambiarme de piso y llevarme todo conmigo pero ahora es como una cosa más a la que me he acostumbrado. (ver fotos)
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Pidiendo ayuda, preguntando:Bueno, aquí con el nivel de japo que tengo me paso el día preguntando e intentando hacerme entender. La mayoría de los japos son amabilísimos. Algunos casi se pasan de amables, aunque siempre hay excepciones.
Como extremos os podeis encontrar desde el que pasa olímpicamente de ti y sigue andando sin inmutarse cuando les hablas, hasta el que te acerca personalmente hasta el lugar por el que preguntas, y si es necesatio hasta te saca el billete hacia donde vayas, y siempre con una sonrisa en la cara de oreja a oreja. Eso mola.
En cuanto a encontrar los sitios, como comento en otra sección, lo mejor es irse directamente a una caseta de la poli y preguntar allí por la dirección buscada, porque el 99% de los japos no saben dónde está nada de lo que les puedas preguntar (eso si no te indican una dirección sólo para librarse de ti).
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Perdiendome y durmiendome en el Metro :Es más fácil de lo que parece las primeras veces que lo coges, porque vas casi a ciegas. Tienes que imaginarte o medioadivinar los nombres de las líneas y las estaciones y cómo llegar a ellas.
Muchas veces me he equivocado de sentido (al menos me he dado cuenta rápidamente y no me he ido al quinto pino), y otras veces me he tirado entre 10 y 15 minutos en una estación con varias líneas buscando la que me convenía. No os creais, aquí hay algunas estaciones enormes, con muchísimas líneas, andenes, transbordos, tiendas, restaurantes, de todo...
En cuanto a lo de dormirse, hay muchisimos japos que se duermen en el metro con las posturas mas variadas posibles, y no me extraña, con lo que se tarda en llegar a cualquier sitio o lees un libro, o un manga, o duermes. Y además es contagioso!, yo muchas veces empiezo a dar cabezadas viendo al resto.
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Un trabajo temporal: Me salió gracias a uno de tantos curriculums que he mandado. Los 'pollos' tenían varios errores en el sistema y en algunas aplicaciones y no querían gastarse los yenes llamando a una empresa de soporte. Fui, les busqué la información,les hice un informe de qué es lo que ocurría y cómo solucionarlo. Me pasé unas 5 horas allí y me pagaron unas 35.000 pelas. Les podía haber pedido más. La próxima vez lo plantearé de otra manera (aquí 35.000 pelas es una tontería).
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La invasión de las cucarachas:
Dios mío! era toda una invasión, las había de todos los colores, tamaños y formas. Gasté un bote de Baigón y eché un producto especial que mata todo bicho viviente. Me tuve que ir un par de horas de la habitación mientras hacía efecto.
Tras todo eso me dediqué a recoger cadáveres por todas partes y a limpiarlo bien todo. Fue el primer día, y un mes después sigo viendo alguna de vez en cuando. Hemos firmado un tratado de paz y ahora somos como una gran familia... :)
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Poniendo las facturas a mi nombre: Bufff... fue difícil. Tuve que llamar a 3 compañías, la del gas, la luz y el agua, pedir que me pusieran con alguien que hablase inglés y tratar de explicarles que me acababa de cambiar a vivir a ese apartamento, y que pusieran las facturas a mi nombre.
Lo más chungo fue en primer lugar que me dieron los teléfonos cambiados (el del gas por el de la luz), y en segungo lugar porque en 2 de las compañías nadie hablaba inglés y tuve que hacerme entender en japo (todo esto pensando que estaba llamado a una compañía que no era).
Tras esa experiencia realmente me sentí bien pensando que podía hacer cualquier cosa, incluso con mi bajo nivel de japo.
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Una clase de Kikko: El profe es chino y también da clases de Kung-Fu Shaolin. Estuvimos 2 horas haciendo ejercicios respiratorios con música tradicional china y en un ambiente muy relajado. Luego estuvimos intentado recargarnos de energía positiva, o al menos eso me explicaron, porque yo no entendía nada de lo que decía el profe.
Fue un poco raro, nunca había hecho nada igual, pero tengo que admitir que me quedé muy bien y muy relajado al terminar. Y de ahí a cenar todos juntos a un chino!. Estuvo bastante bien. :)
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Ingresando dinero en un cajero: Bueno, se necesita un doctorado para hacerlo por cuenta propia.
Para empezar, me pasé media hora buscando y preguntando por una sucursal del susodicho banco. Cuando la encontré era minúscula, sólo tenía 2 cajeros automáticos, y nada mas!.
Lo intenté en inglés pero no veía nada que me llevase a hacer un ingreso en efectivo. Pedí ayuda una vez, dos, tres, y por fin una chica muy maja lo intentó hacer pero no lo consiguió. Llegamos a la conclusión de que no se podía ingresar dinero en efectivo en aquellos cajeros, y me aconsejó que fuera a hacerlo al banco de enfrente. Allí me pusieron con un empleado jovencillo que chapurreaba un poco el inglés. Les expliqué lo que pasaba y me dijo que si lo hacíamos en su banco que me cobraría más.
Ante la cara que puse de no tenerlo muy claro se ofreció a intentarlo él mismo en el otro banco (y a esto me refiero con lo de la amabilidad extrema que antes os comentaba, me acompañó hasta el otro banco y me intentó hacer el ingreso él mismo!).
Definitivamente no se podía y finalmente lo hicimos en su banco. Tras pasar por infinidad de menús y teclear mil datos lo conseguimos, aunque no podría volver a repetirlo ni de coña.
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Mi Restaurante favorito:El primer día que entré en él me sirvieron muy bien, había una señora mayor muy agradable y lo que comí estaba buenísimo (curri con carne).
El segundo día que fuí (el sitio es muy barato y está cerca de casa) había una chica joven muy maja, Miyoko-san. Le pedí Tempura pero por lo visto se tardaba mucho en prepararlo y me avisó. Intenté pedir otra cosa pero es realmente difícil decidirse cuando no sabes realmente qué es lo que estás leyendo, y ni siquiera cómo se pronuncia.
Como ella no hablaba inglés, llamó a su marido, Natsuki-san, el cual sí lo hacía. Estuve pidiendo el menú a través del móvil a su marido (me explicó lo que había mas o menos), y luego él se lo dijo a ella, toda una movida. Al rato apareció en el restaurante (venía de camino) y estuvimos charlando.
Me hice amiguete de ellos y han decidido traducir el menú al inglés para los extranjeros que entren, la verdad es que son muy majos.
Ahora siempre que voy pido algo distinto, me he propuesto probar todo lo de la carta, y hasta ahora nada me ha defraudado. Su madre, la señora que ví el primer día también me conoce, y a veces hasta me da algún dulce extra de postre, encantadora.
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